Se condena a los herederos al pago de dos pagarés firmados por el causante, aún cuando carezcan de fecha de vencimiento y lugar de pago.

Partes: Paissan Mario c/ Bernárdez Juan Antonio s/ sucesión ab – intestato y otros s/ cobro de sumas de dinero

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: L

Fecha: 26-jun-2012

Cita: MJ-JU-M-73922-AR | MJJ73922 | MJJ73922

Se condena a los herederos al pago de dos pagarés que el causante suscribió a favor del actor, pues aunque carecían de fecha de vencimiento y lugar de pago, se tuvieron como principio de prueba por escrito de la existencia de un mutuo.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda y condenar a los herederos al pago de dos pagarés que el causante suscribió a favor del actor, pues los mismos tienen el valor de principio de prueba por escrito de un contrato de mutuo entre ellos, siendo irrelevante que el documento carezca de fecha de vencimiento y de lugar de pago.

2.-Habiéndose acreditado que la firma de los documentos corresponden al causante, algún objetivo tuvo en hacerlo, dejando de esa forma constancia de la recepción del dinero y el compromiso de reintegrarlo a quienes en definitiva resultaran portadores del mismo por decisión del actor, nada acreditan los accionados en un sentido distinto, mientras que sí quedó acreditado con la pericial caligráfica que la firma es la del fallecido, debiendo en consecuencia los herederos pagar la suma correspondiente.

3.-Los testimonios prestados resultan concordantes, verosímiles y fundados en el saber sobre la actividad que mantenían actor y demandado; y coinciden en señalar que el causante era un hombre de bien, que honraba sus deudas y que prefirió dejar por escrito la misma, sin fecha inminente de pago, tal vez para que no fuera colocado en ese momento en la obligación de reintegrar, sino más bien -y como acostumbra a suceder entre gente amiga y de confianza- como señal sólo de que el préstamo existió y que cuando pudiera, las sumas fueran reintegradas por el causante.

4.-Los testimonios acreditan hechos suficientemente graves, precisos y concordantes para generar presunción sobre la existencia del préstamo, de la deuda de dólares estadounidenses reclamada y la entrega del dinero, teniendo a los documentos suscriptos por el causante como principio de prueba por escrito, debiendo en consecuencia responder por ello sus herederos.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 26 días del mes de junio del año dos mil doce, encontrándose reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Sala “L” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil a fin de pronunciarse en el expediente caratulado “Paissan, Mario c/ Bernárdez, Juan Antonio s/ sucesión ab – intestato y otros s/ cobro de sumas de dinero” de acuerdo al orden del sorteo la Dra. Pérez Pardo dijo:

I.- Contra la sentencia de fs.242/246 recurre la actora por los agravios que expone a fs. 279/306, contestados a fs. 308/310-.

II.- Se presentó el Sr. Mario Paissan entablando demanda contra la sucesión de Juan Antonio Bernárdez y sus sucesoras Nelly Raquel Stevópulos, Raquel Ana Bernárdez Stevópulos y Martha Andrea Bernárdez Stevópulos persiguiendo el cobro de la suma de U$S 59.667. Sostuvo que la suma estaba documentada en dos pagarés y que la deuda se originó en un préstamo que le efectuara al Sr. Bernárdez.

En la instancia anterior se rechazó la demanda interpuesta. La “a quo” entendió que los documentos mencionados no eran válidos como pagaré por cuanto le faltaban algunos requisitos necesarios para su validez. Además, respecto de la existencia de un contrato de mutuo, afirmó que con la prueba aportada no podía tenerse por probada su existencia.

El actor cuestionó en esta instancia la solución arribada considerándola arbitraria por sostener que los documentos acompañados no cumplen con los requisitos exigidos para ser tenidos como principio de prueba por escrito del contrato de mutuo. Cuestiona que no se dio importancia a la autenticidad de la firma del Sr.Bernárdez en dichos documentos; que se hiciera una aplicación mecánica del derecho sin tener en cuenta los hechos de la causa; que no se diera crédito a los dichos de los testigos; que no se reflejara en la sentencia las constancias del expediente y que se hubiera eludido la búsqueda de la verdad objetiva de los hechos que motivaron la iniciación de la demanda. Además se quejó por cuanto no se habría tenido en cuenta la importancia de las presunciones que surgen de la actitud de las demandadas, que no concurrieron a cinco audiencias de mediación no obstante considerar que no se debía nada; la falta de publicación de edictos en la sucesión de Bernárdez; las negaciones del escrito de contestación de demanda cuya falsedad habría sido probada y el argumento de que Bernández conoció al actor a causa de una relación comercial en el Banco Platense.

III.- Procederé a tratar las quejas del recurrente recordando que los jueces no están obligados a analizar todas y cada una de las argumentaciones de las partes, ni tampoco cada medida de prueba; sino solamente aquellas que sean conducentes y posean relevancia para decidir el caso, según la forma en que ha quedado trabada la relación procesal (Fallos: 144:611; 258:304, 262:222, 265:301, 272:225, 274:113, 276:132, 280:3201, 303:2088, 304:819, 305:537, 307:1121, entre otros).

Aclarado ello debo señalar que el actor inició una demanda ordinaria que persigue el cobro de los documentos de fs. 238 y 239 que identificó como “pagarés”. La anterior sentenciante rechazó la acción evaluando que no se había consignado ni el plazo de pago, ni el lugar, ni el nombre de aquél al cual o a cuya orden debe efectuarse el pago, ni se indicó tampoco la fecha en que se habrían firmado (conf. inc. 3, 4, 5 y 6 del art.101 del Decreto-ley 5965/63 ). El actor situó el préstamo en los últimos años de actividad del Sr. Bernárdez y luego del casamiento de una de sus hijas, es decir a mediados de 1.995, mientras explotaba la firma “Tres escudos S.A.”.

La juez de la instancia consideró la cuestión desde la óptica del contrato de mutuo, cuya existencia debía acreditarse. En este sentido, y contrariamente a lo sostenido por el quejoso, en el fallo se valoró la autenticidad de la firma del Sr. Bernárdez en los instrumentos bajo estudio. Pero se consideró que si bien la pericia caligráfica de fs. 157/159 acreditaba que la firma inserta pertenecía al Sr. Bernárdez, ello por sí sólo no alcazaba para que los documentos pudieran ser considerados “principio de prueba por escrito”.

Me adelanto a decir que no coincido con la interpretación y solución dada en primera instancia.

En primer lugar, entiendo que habiéndose acreditado que la firma de los documentos corresponden al Sr. Bernárdez, algún objetivo tuvo en hacerlo y en ese sentido creo que fue dejar constancia de la recepción del dinero y el compromiso de reintegrarlo a quienes en definitiva resultaran portadores del mismo por decisión del actor.

Nada acreditan los accionados en un sentido distinto, mientras que sí quedó acreditado con la pericial caligráfica que la firma es la del fallecido Bernárdez y que existe la firma “Tres Escudos S.A.” actualmente integrada con los herederos presentados y/o denunciados en el sucesorio del Sr. Bernárdez.

La prueba arrimada da cuenta del conocimiento previo y la amistad que tenían el mencionado y el Sr. Paissan (ver testimonios de fs. 108 vta., resp. 1, 2, 3, 5 y 6; fs. 110/112; fs. 122/123 y fs. 124); la colaboración que personalmente o a través de la entidad bancaria en la que prestaba servicios, el actor brindó a las sucesivas actividades que en diferentes momentos ejerció el demandado (ver fs. 110 vta./111; fs. 122 vta. y fs.124) e incluso el grado de conocimiento que ambos tenían en su ámbito social (fs. 108 vta.; fs. 110/111 y fs. 122/123) y el conocimiento de la existencia de la deuda (ver fs. 109 resp. 6; fs. 111 resp. 6, fs. 122 vta. resp. 4°; también resulta coincidente el testimonio de fs. 173, resp. 6°).

Entiendo que los testimonios prestados resultan concordantes, verosímiles y fundados en el saber sobre la actividad que mantenían actor y demandado; y coinciden en señalar que el Sr. Bernárdez era un hombre de bien, que honraba sus deudas y que prefirió dejar por escrito la misma, sin fecha inminente de pago, tal vez para que no fuera colocado en ese momento en la obligación de reintegrar, sino más bien -y como acostumbra a suceder entre gente amiga y de confianza- como señal sólo de que el préstamo existió y que cuando pudiera, las sumas fueran reintegradas por el Sr. Bernárdez.

Entiendo que los testimonios acreditan hechos suficientemente graves, precisos y concordantes para generar presunción sobre la existencia del préstamo, de la deuda de dólares estadounidenses cincuenta y nueve mil seiscientos sesenta y siete (U$S 59.667) y la entrega del dinero, teniendo a los documentos de fs. 238 y 239 como principio de prueba por escrito. Por otra parte la documental de fs. 391/429 y fs. 439/440 resultan concordantes en la existencia de la firma “Tres Escudos S.A.” a través de la cual ejercía su actividad el Sr. Bernárdez, con domicilio legal en el mismo edificio en que tenía su domicilio real el causante (ver fs. 7, 10 y 25 del sucesorio, exp. n° 80.162/96 que tengo a la vista) y sus causahabientes (ver fs. 418 de estos autos).

Por otra parte, lo expuesto por el actor a fs. 217 en cuanto a la existencia de créditos a favor del accionado para abonar su deuda (ver fs. 4° párrafo) resulta sustancialmente concordante con lo denunciado por las herederas a fs.7 del sucesorio, para fundar el pedido de designación del administrador (ver pto. 4). Los demandados tampoco desconocieron que el Sr. Bernárdez operaba con el Banco Platense (ver fs. 44 in fine/vta.).

Todo ello me lleva al convencimiento de que el actor y el Sr. Bernárdez celebraron y ejecutaron un contrato de mutuo en los términos del art. 2242 y sgtes. del Cód. Civil; que el Sr. Paissan entregó al Sr. Bernárdez la suma de dólares estadounidenses cincuenta y nueve mil seiscientos sesenta y siete (U$S 59.667), importando los documentos de fs. 238 y 239 principio de prueba por escrito; y que la causa del mismo fueron problemas financieros propios y de la empresa “Tres Escudos S.A.” que por entonces dirigía. Tomo como fecha cierta, la de defunción del Sr. Bernárdez (19 de octubre de 1.995).

Consecuentemente, entiendo que corresponde revocar la sentencia y hacer lugar a la demanda, condenando a los sucesores del Sr. Juan Antonio Bernárdez a abonar al Sr. Mario Paissan la suma de dólares estadounidenses cincuenta y nueve mil seiscientos sesenta y siete (U$S 59.667) con más sus intereses del 6% anual desde la notificación de la demanda hasta el efectivo pago fijándose al efecto el plazo de 15 días.

Las costas de ambas instancias se imponen a los demandados vencidos.

Por razones análogas a las expuestas por la Dra. Pérez Pardo, los Dres. Liberman y Galmarini votan en el mismo sentido.

Con lo que terminó el acto.

Firmado:

Marcela Pérez Pardo.

Víctor Fernando Liberman.

José Luis Galmarini.

Es copia fiel del original que obra en el Libro de Acuerdos de esta Sala.

Jorge A. Cebeiro

Secretario de Cámara

Buenos Aires, de junio de 2012.

Y VISTOS: lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedentemente transcripto el tribunal decide: revocar la sentencia y hacer lugar a la demanda, condenando a los sucesores del Sr. Juan Antonio Bernárdez a abonar al Sr. Mario Paissan la suma de dólares estadounidenses cincuenta y nueve mil seiscientos sesenta y siete (U$S 59.667) con más sus intereses del 6% anual desde la notificación de la demanda hasta el efectivo pago fijándose al efecto el plazo de 15 días.

Las costas de ambas instancias se imponen a los demandados vencidos.

Difiérese las regulaciones de honorarios por ambas instancias para cuando exista liquidación aprobada en los términos de la ley 24.432 .

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

MARCELA PEREZ PARDO

VICTOR FERNANDO LIBERMAN

JOSE LUIS GALMARINI

(P.A.S.)

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