Si el paciente internado cae de la cama, su médico -ausente en el momento del hecho-, no se responsabiliza.

Partes: L. N. D. c/ Instituto Médico Central S.A. y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Morón   Sala/Juzgado: Tercera

Fecha: 11-jun-2012

Cita: MJ-JU-M-73256-AR | MJJ73256 | MJJ73256

Se exime de responder al médico demandado por los daños sufridos por el actor tras caer de una cama en ocasión de encontrarse internado, pues el médico estaba fuera de la ciudad al momento del hecho, por lo que no hay conducta que se le pueda reprochar a título individual.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia de primera instancia que rechazó la acción promovida contra el médico demandado por los daños y perjuicios sufridos por el actor, quien cayó de la cama en ocasión de encontrarse internado y sufrió un severo traumatismo encefálico, pues no puede concluirse que hubiere existido una conducta reprochable del profesional demandado a título individual, atento a que el día del hecho se encontraba en una convención en otra ciudad, es decir, estaba ausente materialmente de los hechos acaecidos y fuera de la órbita de control sobre la situación.

2.-De la plataforma probatoria no surge que el médico demandado fuera responsable en su calidad de jefe del Servicio de Terapia Intensiva por los daños sufridos por el actor tras caer de una cama, pues la responsabilidad del jefe solamente podrá extenderse hasta donde éste pudo ejercer algún control o supervisión y, tal como se desarrollaron los sucesos, una posible anomalía en la atención personal puntual -como fue darse vuelta la enfermera para traerle al paciente los elementos de higiene- y la supuesta falla en las barandas de la cama no significa que personalmente el jefe del sector haya obrado con negligencia ni que él haya estado ausente cuando debía estar presente o deja de impartir las órdenes o instrucciones necesarias.

3.-El contralor médico de las indicaciones hechas a enfermería consiste en constatar que se realice la medicación indicada, los controles vitales, dieta y demás cuidados al paciente; en cambio, lo que técnicamente depende del adiestramiento profesional de enfermería, debe caer dentro de su exclusiva responsabilidad y del ente empleador de la misma.

Fallo:

En la ciudad de Morón, Provincia de Buenos Aires, a los once días del mes de junio del dos mil doce, reunidos en la Sala de Acuerdos del Tribunal, los Señores Jueces de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Sala Tercera, del Departamento Judicial de Morón, Doctores Eugenio Alberto Rojas Molina y Juan Manuel Castellanos, para pronunciar sentencia en los autos caratulados: «L., N. D. C/INSTITUTO MEDICO CENTRAL S.A. S/ DAÑOS Y PERJUICIOS, CAUSA N°62247», habiéndose practicado el sorteo pertinente (art.168 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y art.266 del Código de Procedimientos Civil y Comercial) resultó que debía observarse el siguiente orden: ROJAS MOLINA – CASTELLANOS, resolviéndose plantear y votar las siguientes:

CUESTIONES

1° ¿Es justa la sentencia apelada de fs. 787/792?

2° ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

VOTACION

A LA PRIMERA CUESTION: el señor Juez ROJAS MOLINA, dijo:

I.- ANTECEDENTES: a) La demanda es promovida por el letrado apoderado del Sr. N. D. L., contra INSTITUTO MEDICO CENTRAL S.A., SWISS MEDICAL S.A. y el médico Dr. WALTER RAÚL ZAMBON, por la suma de $1.538.228,- con más sus intereses (fs. 86/98).-

Relata que el Sr. L., es de profesión médico anestesiólogo. Que a la fecha del evento que más adelante narra, tenía 62 años de edad. Que era afiliado en ese entonces a la co-demandada SWISS MEDICAL S.A.-

Que estuvo internado en el INSTITUTO MEDICO CENTRAL S.A. -demandada-. Que ingresó el día 8 de agosto de 2002 debido a un cuadro de abdomen agudo por diverticulitis. Que se le efectuó una intervención quirúrgica, mediante la cual se le extirpó el hemicolon izquierdo y el sigmoides y luego se restableció la unión, en forma termino-terminal, mediante su sutura en dos planos. Siendo su evolución favorable.Se le dio de alta el día 28.-

El 1º de septiembre fue internado en la unidad de terapia intensiva con diagnóstico de shock y sepsis severa. Este estado continúa por varios días, fue nuevamente intervenido quirúrgicamente por peritonitis el día 7, encontrándose en un estado de fallo hemodinámico, respiratorio y renal.-

Se lo mantiene con asistencia respiratoria mecánica, sedado con Midazolam y Fentanilo. A partir del día 11 se observan algunos signos de mejoría. El día 14 se retira la sedación, al día siguiente comienza a responder órdenes simples con movimientos de los párpados y de los miembros. A las 18:00hs. se le comenzó a administrar Halopidol endovenoso, siendo que esta droga está clasificada farmacológicamente como un Neuroléptico o tranquilizante mayor, con efecto antimaníaco, antialucinógeno y antidelirante. Sus indicaciones principales son en los casos de brotes esquizofrénicos, estados de excitación psicomotriz y para disminuir severos trastornos de conducta.-

Al día siguiente -16- el paciente sufrió un broncoespasmo severo, se anotó en la historia clínica «paciente poco colaborador». Al cabo de otra hora y media se la repite la administración de la misma droga, pero se deja constancia de que esta vez se trató de «un cuadro de excitación psicomotriz». El día 17 se reemplazó la droga por Neuleptil -similar en sus indicaciones y efectos al haloperidol-, continuado así los días 18 y 19.-

El día 19 de septiembre a las 16:00hs., en circunstancias en que el paciente intentó incorporarse de la cama, se cayó sufriendo un severo traumatismo encefálico. Respecto de ello, el médico que anota el acontecimiento en la historia clínica, atribuye el accidente a «desobediencia» del paciente a las indicaciones médicas, circunstancia que se niega categóricamente, así como las supuestas expresiones atribuidas al actor.-

Como consecuencia de esta caída, el paciente sufrió una hiperextensión del cuello.La tomografía axial computarizada realizada inmediatamente después del traumatismo reveló una fractura de la lámina posterior en la unión con la apófisis espinosa a nivel de la vértebra cervical 5 y la resonancia magnética de la región, realizada el mismo día determinó la existencia de lesiones en la médula cervical desde el segmento 3 hasta el 6.-

Al día siguiente el paciente fue trasladado a la Clínica Suizo Argentina a pedido de sus familiares.-

Continúa relatando los hechos acaecidos en el nosocomio mencionado, ingresando por «hematoma intramedular cervical post traumatismo». Estuvo internado en varias ocasiones, mencionándose que presenta una paraplejia (parálisis de miembros inferiores) relacionada con el traumatismo cervical y la hematomielia (hemorragia medular).-

Sostiene el actor que la documentación traída con la demanda lleva claramente a la convicción de que la cuadriparesia diagnosticada posee un indiscutible nexo de causalidad con el traumatismo denunciado, aun cuando en la historia clínica proveniente del Instituto Médico Central se hace hincapié en una patología columnaria previa, de probable origen reumático.-

Sintetiza sosteniendo que el paciente carecía de manifestaciones neurológicas antes del traumatismo, pero padeció una cuadriparesia que persiste hasta la última documentación médica y continúa en la actualidad.-

La Historia clínica hace saber que el paciente presentaba un cuadro de excitación psicomotriz desde el día 15 de septiembre y por esa razón todas las «recomendaciones» y «órdenes impartidas» no fueron comprendidas por el actor, quien tampoco pudo evitar la realización de actos perjudiciales para su propia integridad física, circunstancia que debió ser prevista por los médicos tratantes, desde el momento que lo estaban medicando con dos tipos de tranquilizantes.-

El traumatismo ocasionó la hiperextensión cervical llevando a la cuadriparesia que certifica el médico fisiatra. Es decir existe relación de causalidad entre la lesión medular postraumática (hematomielia) y la cuadriparesia.-

Por último agrega que la versión de los hechos de la historia clínica resultan inverosímiles.El actor al día del hecho se encontraba internado en el Servicio de Terapia intensiva, bajo los efectos de neurolépticos, saliendo del coma farmacológico, habiendo omitido el personal afectado al servicio, levantar la baranda de la cama. No se tomaron los recaudos tendientes a evitar la caída. Destaca el deber de preservar la integridad física de los pacientes (obligación de resultado), que la demandada incumplió.-

Concluye imputando responsabilidad de los accionados en las siguientes circunstancias:

1) respecto del Instituto Médico se incumplió la obligación tácita de seguridad, accesoria de la principal de la prestación médico-asistencial, consistente en preservar la integridad física del actor.-

2) El codemandado Dr. Walter Rául Zambón, en su calidad de responsable del Servicio de Terapia Intensiva y en su calidad de principal responsable del área, por el hecho de sus subordinados, sea por las consecuencias de los actos médicos, paramédicos o de sus demás auxiliares.-

3) respecto a Swiss Medical, quien como prestadora asume la obligación tácita de seguridad por la eficacia del servicio de salud que brinda a sus afiliados (en carácter propio o a través de los establecimientos contratados).-

Detalla los rubros reclamados, ofrece la prueba de que intenta valerse y funda en derecho.-

b) Entablada así la acción, y habiendo cumplido con la carga de contestar demanda los co-accionados Instituto Médico Central S.A. y Swiss Medical S.A. -quien cita a SMG Compañía Argentina de Seguros S.A.- a fs. 334/352, 266/325 y 430/433 respectivamente; presentan ACUERDO TRANSACCIONAL que luce a fs. 467/469, que es HOMOLOGADO a fs. 471/472, donde sin reconocer hechos ni derechos, la actora reajusta su pretensión y los co-demandados citados se avienen a abonar, poniendo así fin al litigio entre ellos desistiendo de la acción y del derecho.-

c) Por su parte y continuando el proceso contra el Sr. Zambón -médico- contesta demanda a fs.391/394 a través de su gestor, ratificando posteriormente a fs.412, quien luego de la negativa ritual, da su propia versión de los hechos. De esa forma señala que su atención al paciente-actor fue hasta el día 19 de septiembre, fecha en la cual se encontraba con buen criterio médico, lúcido, orientado en espacio y en tiempo con signos vitales normales. Que ese día viajó a la ciudad de Bariloche a una convención de los laboratorios Beta. Agrega que según los relatos de los médicos de guardia y de la enfermería de turno, el paciente único internado, se encontraba lúcido, orientado y mejorando su estado y debido a la estrecha relación -ya que era profesional médico de la clínica- tenía actitudes de confianza y rebeldía. Que al solicitarle elementos de higiene a la enfermera, ésta se da vuelta para buscarlos y sintió un gran impacto observando que el paciente se había caído al suelo. Mientras se lo incorpora el propio paciente reconoce su imprudencia. Sostiene que el actor mostraba «rasgos de personalidad tipo A»(soberbia y omnipotencia), dificultando su atención. Tenía personalidad intimatoria y de desobediencia hacia el personal atento ejercer profesión por más de treinta años en el establecimiento que tenía una jerarquía verticalista y a lo cual todo el personal estaba subordinado, siendo además que se lo reconoce como amigo íntimo del Dr. Dávila, dueño del instituto. Agrega siempre fue un paciente difícil.-

Por su parte señala que las dosis suministradas del neuroléptico en bajas dosis se justificaba para mantener el equilibrio de los trastornos de conducta del paciente. No es cierto que no fuera responsable de sus actos. No le consta en que situación se encontraban las barandas de la cama, debido a que estaba ausente físicamente en el lugar de los hechos.-

Rechaza los reclamos y solicita se desestime la petición, con costas.-

II.-LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA:dictada por la titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial nº1, departamental, rechaza la demanda y instaurada por N. D. L. contra WALTER RAUL ZAMBÓN; con costas al perdidoso (art.68 del CPCC ).-

III.- LAS APELACIONES: La sentencia es apelada por la actora a través de su apoderado a fs. 794, recurso que fuera concedido libremente a fs. 804. Expresa agravios a fs. 818/828, que son replicados por el demandado Zambón a fs. 832/834 y se llama AUTOS PARA SENTENCIA el 21 de abril del corriente.-

IV.- LA SOLUCION PROPUESTA PARA EL ACUERDO: Atento la apelación deducida, comenzaré a analizar aquellas que hacen al fondo de la cuestión cual es la responsabilidad profesional del Dr. Zambón.-

a) En su expresión de agravios la actora sostiene que se ha violado el principio de congruencia, que el sentenciante omite valorar lo dictaminado por el experto a fs. 739 (explicación de la pericia). Que aunque ésta no lo obligue no significa que pueda apartarse sin razón fundada.-

Por su parte sostiene que se realizó un análisis aislado y parcializado de los elementos de prueba, sin integrarlos debidamente en su conjunto, lo que llevó a desvirtuar su eficacia probatoria y a no valorar algunas pruebas.-

Abunda en otra queja, con relación a la atribución de responsabilidad. Que la sentencia no es producto derivado del lógico razonamiento legal.-

En lo que hace a las quejas respecto de las pruebas y amén de lo que luego se resuelva al momento de ser analizadas las arrimadas en autos, tiene dicho la Suprema Corte de Justicia Provincial que de conformidad con lo dispuesto por el art. 384 del C.P.C.C. los jueces no tienen el deber de expresar en la sentencia la valoración de todas las pruebas producidas, sino únicamente de aquellas que fueran esenciales y decisivas para fallar la causa, siendo soberanos en la selección de las mismas, pudiendo inclusive preferir unas y descartar otras (Ac.105695/11; 104543/11 entre otros). Es decir, en principio el rechazo del agravio se impone.-

b) LA RESPONSABILIDAD: La responsabilidad profesional es aquella en la que se incurre al faltar a los deberes especiales que la actividad impone, y por lo tanto, para su configuración juegan los elementos comunes a la responsabilidad civil en general.-

La responsabilidad médica, forma parte integrante de la de los profesionales, y por ello para su configuración, se requiere la concurrencia de los mismos elementos que son comunes en cualquier acto ilícito contractual o delictual.-

Ello quiere decir que cuando el médico incurre en la omisión de las diligencias correspondientes a la naturaleza de su prestación asistencial, ya sea por impericia, imprudencia o negligencia, falta a su obligación y se coloca en la posición del deudor culpable (arts.512 del Código Civil, conf. S.C.B.A. Ac. 62097/98; 100254/09 y 102310/11; Prevot, Responsabilidad Civil de los Medicos, Abeledo Perrot).-

Es pacífica la doctrina judicial y de diversos autores que la responsabilidad, que en la especie es de tipo contractual, debe encuadrarse dentro de los parámetros establecidos por el art. 512 del Código Civil, en concordancia con el art. 902 del citado cuerpo legal, compatible para graduar el límite de previsibilidad, atento el deber de obrar con el máximo de prudencia y pleno conocimiento de las cosas y con la mayor obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos.Y siendo que la culpa médica carece de autonomía, consiste ella en la omisión de las diligencias exigidas por la naturaleza de la obligación y que corresponden a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar (revista LA LEY DE BUENOS AIRES, 1995/329).-

En la prestación médica encaminada a asistir al enfermo no se garantiza -en principio- la recuperación del asistido, sino el «apropiado tratamiento» por lo que el profesional se obliga a utilizar los medios propios de su ciencia y de su arte, más no puede ofrecer el resultado óptimo de la curación sin secuelas. Se adquiere un compromiso de atender al paciente con prudencia y diligencia, poniendo toda la atención y el cuidado que se le puede exigir normalmente (conf. Bueres, Responsabilid Civil de los médicos, TI. Ed. Hammurabi; Trigo Represas en Reparación de daños por mala praxis médica, Ed. Hammurabi, entre otros).-

Lo dicho conlleva a la distinción entre obligaciones de medio y resultado, debiendo señalarse que gran parte de la doctrina y jurisprudencia acepta en forma pacífica, la responsabilidad médica como emergente de una obligación de medio, ante lo cual esta sala viene sosteniendo que si bien esa circunstancia conduce a diferenciar el régimen probatorio, quedando a cargo del accionante la misma, ello no significa que el demandado no tenga que realizar una conducta procesal activa de colaboración, porque es de su interés en la reconstrucción histórica del hecho y del mismo con el daño.-

Ahora bien, para que puede atribuirse responsabilidad civil a un sujeto determinado -en la especie, al médico demandado- se exige la concurrencia de una serie de factores, elementos, presupuestos o condiciones.Es decir:

– un compromiso propio, activo u omisivo;

– que dicho comportamiento viole el deber de atención y cuidado propios de la profesión médica;

– que ese obrar antijurídico sea imputable subjetivamente al médico, a título de culpa o dolo o malicia;

– que del obrar antijurídico e imputable del médico, se siga, para el paciente un daño (art. 1068 del Código Civil);

– que ese daño sufrido por el paciente guarde relación de causalidad adecuado con el hecho médico (arts. 901 y ss. de la ley de fondo).-

Por ende, el paciente que imputa mala praxis al médico actuante debe probar la negligencia del galeno, el daño causado y la relación de causalidad entre la actuación del profesional actuante y el perjuicio acaecido.-

Dentro del marco conceptual, la verificación de los comportamientos desplegados por quienes actúan como operadores del servicio médico, a su vez se encuentra regulado con especificidad en las disposiciones de la ley 17132 .-

Bajo el encuadre jurídico antes dicho he de analizar la responsabilidad que le cabe o no al profesional médico demandado.-

c) Contestes están ambas partes de que existió una relación médico-paciente entre ambas. Surge del relato de los hechos que el Dr. Zambón en esa época era el jefe de la Unidad de Terapia Intensiva y que el actor estuvo internado en dicha unidad a partir del día 1 de septiembre del año 2002 por cuadro de shock séptico (ver evolución de U.T.I fs. 42 -historia clínica-). Lo que también puede extraerse de los dichos de la testigo Sra. Calava a fs. 587, quien en ese entonces se desempeñaba como enfermera de la U.T.I. y del Dr.Saez a fs.590, médico de guardia de la unidad.-

Particularmente no surge del análisis de la historia clínica -que obra por cuerda en el proceso s/diligencias preliminares- constancia alguna escrita que involucre al demandado, pero reitero, siendo que por dichos de las mismas partes y testigos queda claro que aquél estaba a cargo del servicio, se entiende que como tal en forma continua tenía el control y evolución del paciente a su cargo (tgo. Calava al ser interrogada por las instrucciones que recibía del jefe de servicio Dr. Zambón: «él venía y revisaba todo, miraba a los pacientes y miraba si los aparatos funcionaban» (sic).-

Coincidente con ello es la declaración de la testigo Sra. Miranda -mucama de terapia-, quien sostiene que el Dr. Zambón, supervisaba el normal funcionamiento del servicio, lo hacía en cualquier horario y cuando se lo necesitaba, se lo llamaba y él venía (fs. 601).-

Ahora bien, pretende endilgar responsabilidad al accionado la actora por cuanto a su entender no cumplió con las obligaciones asumidas: en carácter propio y como jefe por sus dependientes.-

d) En primer lugar, en lo que hace al carácter propio del deber de buen médico -desempeñarse bajo las reglas propias del arte de curar- es preciso también analizar la evolución de los padecimientos del enfermo y las medidas que se fueron tomando, obvio cobra fundamental importancia la pericia médica de fs.726/731, la historia clínica que obra por cuerda -expte. s/diligencias preliminares- y dichos de los testigos -personal de la clínica-.-

Resultando un paciente con antecedentes de problemas intestinales -divertículos-, internación por abdominal agudo, con varios estudios e intervención quirúrgica -protocolo quirúrgico de fs. 31 historia clínica-. Reingresa a nosocomio el día 1 de septiembre de 2002 en mal estado general -anamnesis de fs. 40-, diagnosticándosele «Shock séptico», que lo deriva a la Unidad de terapia intensiva.-

Del análisis de la historia clínica, en especial desde su ingreso a la UTI -fs.42 y ss.- es dable señalar que existen varios registros pormenorizados de las atenciones recibidas por el paciente, con indicaciones precisas de tiempo -día y hora-, estudios realizados, con detalle de los medicamentos suministrados y la evolución o respuesta pertinente. Por su parte han sido varios los profesionales que participaron de la atención del mismo, siendo además el propio Dr. Dávila, dueño de la clínica quien intervino, firmando, todos ellos en cada oportunidad, refrendando su actuación. Al día 4/9 se encontraba lúcido, orientado en tiempo y espacio, refiriendo padecer dolor. Ya a partir del día 5 se indica «bajo sedación farmacológica» -fs. 59- Se refiere al día 7 que se realiza exploración abdominal con lavado de cavidad. Se indica al día 8 «pronóstico reservado».-

Ese mismo día se señala «sedación y analgesia p/ARM (por asistencia respiratoria mecánica) con midazolan más fentanilo, no evaluable neurológicamente». El día 8 continúa dormido y con ARM. A partir del día 9 se indican algunos signos de mejoría. El día 11 se refiere «función respiratoria mejorada», todavía sedado según registro del día 12. A partir del día 13 se comienza con sedación intermitente, lo que lleva a encontrarse el día 14 sin sedación -ver fs. 79vta.-, aunque continúa con ARM.-

A partir del día 15, comenzó a abrir los ojos y el día 16 se registró como paciente lúcido, dialoga, responde a órdenes, or ientado. Existe un registro de paciente poco colaborador el día 16. Primer registro de exitación psicomotriz ese mismo día, se administra ½ ampolla de haloperidol. Se retira respirador el día 17 y existen registros de alimentación por boca.-

El día 18 se indica paciente lúcido, orientado.-

Se llega así al día 19, fecha en la que sucede el hecho, notablemente desventajoso para el paciente. Según el relato textual que surge del informe de fs. 90vta.de la hoja de terapia intensiva firmada por el Dr. Saez: siendo aproximadamente las 16:00 hs,. y durante la asistencia habitual del paciente en cama (nebulización, control signos vitales) el mismo se incorpora e intenta bajar de la misma desobedeciendo las órdenes impartidas por la enfermera y médico, por lo que sufre caída y traumatismo encefalocraneano sin pérdida de conocimiento manifestando (sic) «que cagada me mandé, puta madre, estaba tan bien». Se coloca collar cervical presentándose el mismo lúcido, sin signos de foco motor ni déficit sensitivo respecto del estado previo. Se suspende anticoagulación. Se realiza TAC cerebral s/cte. Y de columna cervical s/cte., trasladándose al tomógrafo con tabla y collar cervical. Se realiza interconsulta con neurocirugía. Firmado Dr. Leandro Saez. Todo ello según historia clínica -especialmente fs. 90vta. de diligencias preliminares-.-

Cabe acotar a los fines de vislumbrar la situación antes descripta, los siguientes parámetros: se trata de un paciente con varios días de internación, con días de extrema gravedad y que desde el día 14 se encontraba mejorando su estado general, sin sedación (sólo con calmantes según el registro de la historia clínica y dichos de la enfermera Calava a fs.587/589), con un registro de paciente lúcido del día 16 que «dialoga». El mismo día 19 -antes de la caída- existe un comentario (fs. 90 última parte) que por indicación del Dr. Saez, quien firma, se señala que se sienta en el sillón al paciente tolerando dicha sedentación y se le imparten órdenes de solicitar autorización para su movilización ya que el paciente en varias oportunidades dio muestras de desobedecer las recomendaciones del servicio de terapia intensiva (debida a reiteración de caídas en su lugar de trabajo); por otro lado es una persona conocida en el establecimiento, ya que laboraba desde hace varios años en la clínica, que era amigo personal del dueño de la misma (dichos propios del actor en la pericia de fs.709); que manifestaba una actitud de confianza y rebeldía por el mismo hecho de ser médico; que los empleados tenían una relación de subordinación para con él; por otro lado se lo señala como una persona con dificultad para su manejo por soberbia (contestación de demanda, tgo. Sra. Calava «exigía calmantes, era muy demandante»).-

Es decir, al paciente se lo conocía, se registran de forma pormenorizada los tratamientos para con su persona según cada síntoma descripto. Se sostiene además que en dicha oportunidad era el único paciente ocupando una cama en la UTI, es decir los profesionales -médicos y auxiliares- estaban para su atención. Relata la enfermera que se encontraban con él en el momento del hecho (Sra. Calava) que: el Dr. L. le pide las cosas para higienizarse, ella va a buscarlas y de repente escuchó un ruido, cuando volvió para fijarse qué había sucedido, era el Dr. L. que estaba debajo de la cama. Sostiene que el propio paciente gritaba que ella no tenía la culpa, que fue imprudencia suya. Indica que con el Sr. Saez -de guardia- lo levantaron, lo acostaron nuevamente y lo asistieron. Agrega que esa tarde la baranda de la cama estaba levantada pero floja, «estaría flojo un tornillo» (sic).-

Por otro lado la mucama de terapia Sra. Miranda a fs. 601 sostiene que el paciente se cayó de la cama. Que personalmente le iba a servir la comida. En esos momentos se le había alcanzado una palangana para que se afeitara, la enfermera se dio vuelta para llevársela y el paciente se cayó. Cuando ella tomó el servicio la baranda de la cama estaba levantada.-

Surge a fs. 590/592 de la declaración del Dr. Saez -de guardia en terapia ese día- que cuando él estaba en la habilitación del médico de terapia -dentro de la unidad- a unos pocos metros de la cama del actor, escuchó un ruido y cuando se acercó, el Sr. L.estaba en el suelo.-

No puede extraerse de los pormenorizados detalles antes descriptos que hubiere existido una conducta reprochable respecto del demandado que desencadenara en el fatal hecho. Debemos recordar además que el Dr. Zambón se encontraba desde el día 19 al 22 de dicho mes y año hospedado en el Hotel Llao Llao Resorts S.A. de la Ciudad de Bariloche -oficio de fs. 756 y dichos del Dr. Saez -ver fs. 591vta.-; es decir ausente materialmente de los hechos acaecidos. Por su parte coinciden los testigos en que ese día el médico de guardia era el Dr. Saez y el Dr. Plano -quien declara a fs.749/751- era quien reemplazaba al Dr. Zambon. Sostiene que era compañero de trabajo del actor en la clínica, lo conoce además como paciente cuando estuvo internado en UTI. En el día del accidente se encontraba cubriendo la coordinación a favor del Dr. Zambon porque él tenía un viaje. Que cuando sucedieron los hechos se lo comunicó telefónicamente a este último y al director de la clínica.-

Corolario de todo ello es que por razones obvias, el demandado se encontraba fuera de la órbita de control sobre la situación acaecida y que se le imputa. Con relación a la supuesta falla en las barandas de la cama -en mal estado y/o con un tornillo flojo-, podría abordarse una posible culpa o negligencia por parte de la clínica, pero atento haberse desistido (ver fs. 467/472) contra dicho centro médico, se torna abstracta su consideración.-

Conclusión: siguiendo un orden cronológico de los hechos -como se hizo- no puede atribuírsele al demandado una conducta que por omisión de las diligencias correspondientes a la prestación (impericia, imprudencia, negligencia) haya co-adyuvado al desenlace y producción del resultado final acaecido (art.512 del Código Civil y Ac. 79009/02, 69059/03).-

e) Por su parte se le endilga responsabilidad al demandado como JEFE DE EQUIPO:Adentrándonos en la estructura del equipo, en el mismo se individualiza un médico jefe que imparte órdenes, con subordinados que lo secundan (Lorenzetti, Responsabilidad civil de los médicos). Y en estos casos podría responsabilizarse al jefe o coordinador del equipo, si estuviese acreditada su culpa en punto a errores e impericia incurridos en las órdenes o instrucciones impartidas a los demás, en cuyo caso se trataría de una responsabilidad personal por el hecho propio; o bien por defectos u omisiones en las funciones de control y vigilancia que igualmente competen en su condición de «jefe de equipo», tratándose así de una responsabilidad refleja o indirecta por el hecho de otros, que en cierta forma eran sus subordinados (Derecho de las Obligaciones, TV, Cazeaux, Trigo Represas, págs. 574 y ss.).-

En lo que respecta a PERSONAL DE ENFERMERIA, estos profesionales cumplen también tareas específicas de su profesión, tales como preparar y administrar medicamentos, movilizar enfermos, etc. Y llevan a cabo tareas por indicación médica y bajo su supervisión tales como colocación de sondas, curación de heridas, etc.-

El art. 19 de la ley 17132 establece que el médico será responsable del control y fiscalización de las tareas encomendadas al personal auxiliar. Sin embargo existen tareas específicas de las enfermeras, propias de su quehacer profesional, que mal puede controlar el médico desde su casa. Este tipo de tareas específicas son de responsabilidad profesional del personal auxiliar. El contralor médico de las indicaciones hechas a enfermería consiste en constatar que se realice la medicación indicada, los controles vitales, dieta y demás cuidados al paciente. Lo que técnicamente depende del adiestramiento profesional de enfermería, debe caer dentro de su exclusiva responsabilidad y del ente empleador de la misma (comentario «El peritaje médico legal en juicios de mala praxis» Fraraccio, médico forense del Depto.Judicial La Plata, legista jerarquizado).-

Resulta imperioso distinguir la situación cuando existe autonomía científica y técnica, es decir las responsabilidades independientes, aunque el jefe pudo o debió vigilar los actos de sus colaboradores (Vázquez Ferreira, «Daños y perjuicios en el ejercicio de la medicina», Hammurabi, 1992).-

Frente a la relación de subordinación, será más fácil responsabilizar al jefe de equipo por culpa de su subordinado, aunque bien puede darse una situación contraria cuando la división de funciones surja con toda nitidez. Ejemplo: cuando la tarea del subordinado haya sido sumamente específica y haya escapado a todo control por parte del médico jefe.-

Desde luego que la responsabilidad del jefe solamente podrá extenderse hasta donde éste pudo ejercer algún control o supervisión.-

Ahora bien la actora reitera su postura (en la hipótesis que pretende demostrar), intentando convencer que el profesional demandado no arbitró los medios necesarios para el cuidado del enfermo -por acción u omisión del personal que lo cuidaba- o defectos de los elementos -en particular barandas de la cama-.-

Endilga la total responsabilidad al demandado por el estado actual de «cuadriparesia» a raíz del traumatismo sufrido por la caída de la cama.-

Así como se desarrollaron los sucesos una posible anomalía en la atención personal puntual -como fue darse vuelta la enfermera para traerle al paciente los elementos de higiene- y la supuesta falla en las barandas de la cama -que estaban colocadas pero fueron fácilmente removidas- no significa que personalmente el jefe del sector -UTI- haya obrado con negligencia ni que él haya estado ausente cuando debía estar presente o deja de impartir las órdenes o instrucciones necesarias. En su caso no habiendo sido demandados tanto el personal auxiliar/enfermeras por su accionar o el instituto -como dueñ o de las instalaciones, en este caso cama con barandas- nada puede analizarse en esta instancia con respecto a su accionar.-

De la plataforma probatoria no surge a mi modo de ver que el Dr.Zambón a título individual y por la función que desempeñaba fuera responsable directo en la ocasión de la supuesta falla en la vigilancia. Es más si se repara en la exposición de los fundamentos fácticos de la acción contra él dirigida, se advierte que lo que básicamente se le reprocha es la falta de recaudos en la atención del paciente, supuestamente bajo estado de sedación y falto de reflejos que le permitieran amortiguar la caída (supuestos éstos que como antes se explicitara no resultan probados).-

f) Por último, atento el postulado procesal de la congruencia -que afirma el quejoso fuera afectado – impone, como regla general, que debe existir correspondencia perfecta entre la acción promovida y la sentencia que se dicta. Lo que se desarrolla en una doble dirección: el juez debe pronunciarse sobre todo lo que se pide, o sea sobre todas las demandas sometidas a su examen y sólo sobre éstas, y debe dictar el fallo basándose en todos los elementos de hecho aportados en apoyo de las pretensiones, hechas valer por las partes en sus presentaciones. Y sólo basándose en tales elementos (arg. Artículos 163 inciso 6 ) y 272 del Código Procesal; conf. SCBA causa Ac. 33.929, 45.236, entre muchos otros).-

Es decir, examinando la cuestión desde su faz patológica, que la incongruencia objetiva (la especie alegada por los demandados) se configura cuando el pronunciamiento o bien concede más o menos de lo reclamado (ultra petita y minus petita, respectivamente).O bien cuando directamente otorga algo, que no ha sido impetrado por las partes (extra petita).

Empero, el examen de los actuados, no me permite avizorar la existencia de tal anómala situación procesal.-

g) Teniendo en cuenta todo lo hasta aquí desarrollado, voto a la primera cuestión, POR LA AFIRMATIVA.-

A la misma cuestión, el señor Juez Doctor CASTELLANOS, por iguales fundamentos, vota también POR LA AFIRMATIVA.-

A LA SEGUNDA CUESTION:el señor Juez ROJAS MOLINA, dijo::

Conforme se ha votado la cuestión anterior corresponde: 1°) CONFIRMAR la sentencia apelada y que luce a fs. 787/792 2°) IMPONER las costas de esta Alzada a la actora vencida (arts. 68 ) difiriendo las regulaciones de honorarios (art. 31 ley 8904).

ASI LO VOTO .

El señor Juez doctor CASTELLANOS por los mismos fundamentos, votó en análogo sentido.

Con lo que terminó el Acuerdo dictándose la siguiente:

SENTENCIA

MORÓN, 11 de junio de 2011.-

AUTOS Y VISTOS: De conformidad al resultado que arroja la votación que instruye el Acuerdo que antecede, por unanimidad: 1°) CONFIRMAR la sentencia apelada; 2°) IMPONER las costas de esta Alzada a la actora (arts. 68) difiriendo las regulaciones de honorarios (art. 31 ley 8904).

Siguen las firmas.-

EUGENIO A. ROJAS MOLINA JUAN MANUEL CASTELLANOS

JUEZ JUEZ

Ante mí: MAURICIO JANKA

Secretario de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial Sala III del Dpto. Judicial Morón

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