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Si el trabajador no cumple con la notificación del art. 209 LCT., no tiene derecho a percibir salarios por enfermedad.

Partes: Cianchetta Fernando c/ Ipanco S.R.L. s/ cobro de pesos

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Laboral de Rosario   Sala/Juzgado: Primera

Fecha: 27-abr-2012

Cita: MJ-JU-M-73171-AR | MJJ73171 | MJJ73171

La notificación establecida en el artículo 209 del régimen de contrato de trabajo es una condición de acceso al pago de los salarios por enfermedad, de manera tal que si no cumple el trabajador con dicha obligación no tendrá derecho a percibir los mencionados salarios.

Sumario:

1.-Corresponde receptar parcialmente la pretensión del actor, rechazándose el rubro indemnizatorio de salarios por enfermedad en virtud de que el mismo no cumplió con la notificación obligatoria prevista por la Ley de Contrato de Trabajo por lo tanto no tiene derecho a percibir esos salarios.

2.-Emerge del texto de la Ley de Contrato de Trabajo que el legislador le impuso escasas obligaciones notificatorias al trabajador durante la vigencia del contrato de trabajo: las únicas tres de superlativa importancia son: a) la notificación de su enfermedad inculpable o accidente dentro, dentro de la primea jornada posterior (arg.art. 209 RCT) para que el empleador pueda enviar el control médico; b) la notificación del matrimonio (arg. art. 181 RCT) y c) de notificación del estado de embarazo (arg. art. 177, segundo párr. ).

3.-En autos, no solamente el trabajador no avisó al empleador de su estado de enfermedad – o, al menos, no existe prueba de ello – sino que, conforme emerge de su relato pretensional, las afirmaciones volcadas en su demanda resultan demasiado gaseosas para cumplimentar el deber procesal de clare loqui.

4.-Desde el intercambio mismo de telegramas, la demandada negó la comunicación de enfermedad alguna; lo ratificó en el responde y, en el acto de posiciones el propio actor reconoce y confiesa que no comunicó tal estado a su empleador ni acompañó certificado alguno que lo avale.

5.-Si efectivamente el actor, además de socio, era empleado, eran a su cargo el cumplimiento de todas las obligaciones emergentes del contrato de trabajo, entre ellas, obviamente, el de la enfermedad que decía padecer, esta obligación no se licua con la posterior prueba de su existencia, ya que tampoco existe prueba alguna que amerite que el actor faltó a su trabajo por aquella causa.

6.-La notificación establecida en el art. 209 del régimen de contrato de trabajo genera una verdadera llave de acceso al pago de los salarios por enfermedad, de suerte tal que – como emerge de la correcta hermenéutica de la norma – si no cumple con la obligación no tiene derecho a percibirlos.

7.-El requisito de notificación a la Administración Federal de Ingresos Públicos, prevista en el inciso b del art. 11 de la ley 24013, según texto oportunamente modificado por la ley 25345 , rige solamente para el reclamo de las indemnizaciones sancionatorias y agravadas previstas en los arts. 8 , 9 y 11 de aquella norma nacional. El legislador nada ha dicho sobre la duplicación establecida en el art. 15 de la ley cuya teleología resulta distinta de los anteriores.

8.-Corresponde declarar desierto el recurso de nulidad que fuera oportuna y temporalmente introducido por la demandada, contra la sentencia de anterior grado jurisdiccional, en virtud de que no ha sido mantenido en esta instancia y no se advirtien vicios del procedimiento ni intrínsecos de la sentencia de anterior grado jurisdiccional (arg.art. 114 CPL) que ameriten un pronunciamiento oficioso de nulidad.

 

Fallo:

 

En la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, a los 27 días del mes de abril del año dos mil doce, se reunieron en Acuerdo los Sres. Vocales de la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones en lo Laboral, Dr.Nicolás Jorge Rogelio Vitantonio,Dr. Enrique Arnaldo Girardini y Dr. Sergio Fabián Restovich, a fin de dictar sentencia en los autos caratulados «CIANCHETTA FERNANDO C/IPANCO SRL S/COBRO DE PESOS» EXPTE.N°157/2011 Venidos para resolver recurso de nulidad y de apelación interpuestos contra el fallo dictado por el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Laboral Nº2 de Rosario. Efectuado el estudio de la causa, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

 

I) ¿Es procedente el recurso de nulidad?

 

II) ¿Resulta ajustada a derecho la sentencia apelada?

 

III) ¿Que pronunciamiento corresponde dictar?

 

Practicado el sorteo de ley, resultó el siguiente orden de votación: Dr. Vitantonio, Dr.Restovich y Dr.Girardini.-

 

A la primera cuestión el Dr. Vitantonio dijo: El recurso de nulidad que fuera oportuna y temporalmente introducido por la demandada a fojas 403, contra la sentencia de anterior grado jurisdiccional, no ha sido mantenido en esta instancia y no advirtiéndose vicios del procedimiento ni intrínsecos de la sentencia de anterior grado jurisdiccional (arg.art. 114 CPL) que ameriten un pronunciamiento oficioso de nulidad, corresponde declararlo desierto.

 

Al interrogante planteado voto por la negativa.

 

A la misma cuestión el Dr. Restovich dijo: Adhiero en los fundamentos y conclusiones del Dr. Vitantonio, y voto en idéntico sentido.

 

A la misma cuestión el Dr. Girardini dijo: Que habiendo tomado conocimiento de los autos y advirtiendo la existencia de dos votos totalmente coincidentes que hacen sentencia válida, me abstengo de emitir opinión.

 

A la segunda cuestión el Dr. Vitantonio dijo:1) Contra la sentencia de anterior instancia, cuyo testimonio luce agregado a fojas 385/394, que recepta parcialmente la pretensión contenida en el escrito introductorio de la instancia e impone las costas conforme al éxito obtenido por cada parte, postergando la regulación de honorarios hasta la cuantificación numérica de la causa, se alzan ambos contradictores interponiendo sendos recursos de apelación parcial a fojas 396 la actora y a fojas 403 la demandada, remedios que resultan concedidos.

 

2) Ya en esta instancia revisora, el actor expresa sus agravios mediante el desarrollo de los fundamentos contenidos en su memorial agregado a fojas 413/415. Al correr el pertinente traslado, la demandada contesta los reproches y expresa los suyos a fojas 419/436 que resultan contestados por la actora a fojas 440/446, dejando los presentes en estado de dictar resolución.

 

Por razones de claridad en el discurso jurídico, alteraré el orden de los agravios comenzando por los dos expresados por la demandada. Examinaré luego el reproche contra el fallo deducido por la actora.

 

3) La demandada se agravia, el primer término, contra la resolución incidental número 3484/2008, obrante a fojas 313 por la que el iudex a quo declara la nulidad de la pericia caligráfica oportunamente rendida en la causa. Sin embargo, a despecho de las evidentes y claras desprolijidades procesales en la concesión del recurso, oportunamente señaladas por la parte actora, lo cierto es que no le asiste razón a la demandada.

 

En efecto, principiemos por afirmar que yerra la recurrente cuando afirma que el incidente de nulidad es claramente apelable. Por el contrario, el incidente de nulidad es «recurrible» más no apelable pues como bien determina el artículo 326 del Código Procesal Civil y Comercial, de aplicación supletoria e integradora, ninguna cuestión de procedimiento es apelable ya que solamente se admiten la reposición o la nulidad.Al apelar aquella resolución incidental a fojas 318 la demandada interpone conjuntamente el recurso de nulidad que, ya en esta instancia, no sostiene.

 

Los argumentos expuesto resultan contundentes para desestimar los agravios de la quejosa. Más, sin embargo, no resulta ocioso manifestar que la cuestión relativa a la prueba pericial y su contenido resulta absolutamente abstracta pues – en la especie – no se encuentra discutido que el actor era socio de Ipanco SRL, tema que hubo quedado perfectamente probado sino, por el contrario, si además de socio era empleado en los términos del artículo 27 del régimen de contrato de trabajo.

 

Por los argumentos expuesto propongo se rechacen los agravios de la demandada respecto del auto interlocutorio citado.

 

4) La demandada también recurre la sentencia de anterior instancia. Como principio, debe destacarse que la demandada interpuso, oportunamente, recurso de apelación parcial «.contra procedencia .respecto de los siguientes rubros: indemnización por antigüedad; indemnización por preaviso; SAC s.Preaviso; SAC 2004; Vacaciones; Salarios por enfermedad y Art.2 ley 25323.Asimismo se extiende a la tasa de interés aplicada sobre los rubros acogidos.» (sic – fojas 403, tercero y cuarto párrafo). Sin embargo, del memorial de agravios agregado a fojas 419/436, especialmente a partir del Punto III a fojas 421, emerge en forma diáfana que hubo expresado agravios sobre puntos de los que no apeló. Específicamente me refiero a los agravios enumerados como primero (el reconocimiento de la existencia de un contrato de trabajo entre las partes); segundo (que el fallo hubiese considerado que los retiros del actor eran en calidad de sueldo y no como retiro de socio); tercero (que se hubiese considerado que la única relación del actor con la demandada era en su calidad de socio) y quinto (el referido a la supuesta aplicación al caso del artículo 241 del régimen de contrato de trabajo).

 

Por otra vertiente, la demandada apela sobre la tasa de interés pero no formula agravio ninguno sobre el tópico, que queda absolutamente firme conforme lo determina el artículo 118 del Código de Procedimientos en lo Laboral.

 

Esta sola circunstancia ameritarían la desestimación del recurso y la confirmación del fallo apelado.

 

5) Con todo, en los agravios primero, segundo, tercero y quinto, en los que la demandada pretende rebatir los pormenorizados fundamentos del a quo en su sentencia, tampoco deben ser tenidos en cuenta.

 

En efecto, bien enseñaba el maestro rioplatense Eduardo J. Couture, en su señera e inolvidable obra Fundamentos del derecho procesal civil (cf.Editorial Depalma, Tercera edición, [póstuma], Buenos Aires, 1969, página 368) «.el juez de la apelación, conviene repetir, no tiene más poderes que los que caben dentro de los límites de los recursos deducidos.» de donde son exclusivamente las partes las que fijan los puntos sometidos a la jurisdicción de la alzada, en línea con la congruencia del fallo de grado anterior, de suerte tal que en el caso de resoluciones complejas, en cuanto resuelven más de una cuestión – tal como ocurre en el caso de autos – todas aquellas que no son expresamente impugnadas por el apelante quedan firmes para él y no pueden ser tratadas por la cámara ( cf. Colerio, Juan P. en colaboración del Tratado de derecho procesal civil y comercial obra de Enrique Falcón – Editorial Rubinzal Culzoni – 1ª Edición – Santa Fe, 2009, tomo VIII, pág. 229) ya que el gravamen de todo o parte de la resolución constituye un perjuicio para la parte y ese agravio es el que constituye el objeto de la apelación (íbidem, pág. 238).

 

6) No es la primera vez que esta Sala, en su anterior y actual integración se hubo referido a este tema, de substancial particularismo en el contenido teórico y referido al procedimiento de la segunda instancia. En los precedentes «Repetto, Juan c/ Mc. Donald’s»; «Legutto, Silvana c/ Centro Médico I.P.A.M.»; «Alesso, Andrea c/ Mansilla, Oscar»; «Chachkes, Daniel c/ Nuevo Banco Bisel SA»; «Aguilar,Liliana c/ Salvas, Graciela» (cf. Protocolo de Sentencias de esta Sala), entre otros, este Tribunal se refirió a la denominada «autolimitación» de la apelación.

 

6.1) En su extenso memorial de fojas 419/436 (agravios primero, segundo, tercero y quinto) la demandada desarrolla su argumento jurídico respecto del reproche que – afirma – le ocasiona el análisis acerca de la existencia entre las parte de un contrato de trabajo, al par de la calidad de socio de Ipanco SRL que ostentaba el actor y las circunstancias de su valoración por parte de la sentencia de grado anterior.Sin embargo, a despecho de su intencionalidad, las argumentaciones jurídicas vertidas en aquella pieza procesal no deben ser tenidas en cuenta y, en cuanto reproche o censura del fallo, deben ser desestimadas pues exceden el sistema de personalidad del recurso y, consecuencialmente, el ya citado principio de autolimitación en la apelación.

 

Resulta sabido que en materia recursiva – y en ello se incluye el remedio apelatorio – el legislador de nuestro ordenamiento adjetivo no se apartó de los principios y reglas básicas de la apelación pergeñadas en el Código Procesal Civil y Comercial y de raigambre dispositiva, salvo las particularidades propias establecidas en los artículos especialmente diseñados normativamente para el cumplimiento de los principios propios del procedimiento laboral.

 

El denominado sistema de «personalidad del recurso» – a contrario del denominado de «comunidad del recurso» – supone un esquema restringido de apelación en el que no se permite ni el aporte ni la producción de nuevas pruebas ni, obviamente, de nuevas pretensiones, sino que el tribunal ad quem se limita a «revisar» la solución dada por el juez de grado basándose en el mismo material colectado. El sistema beneficia únicamente a la parte que recurrió de suerte tal que el tribunal ad quem no puede modificar lo resuelto por el a quo si no se formuló el respectivo recurso. Tampoco podrá empeorar la situación del apelante en caso en que, sobre determinado tema, no hubiese existido apelación de su adversario, generando el princi pio denominado de imposibilidad de la «reformatio in peius». (cf. colaboración doctrinal de mi autoría titulada Los poderes del juez y el recurso de apelación en materia laboral – Revista Jurídica Zeus – Tº 84 – D 165). Lo expuesto reviste una importancia vital pues da fundamento, entre otros, a la máxima «tantum devollutum quantum apellatum» brocárdico que resulta ser la quintaesencia de nuestro sistema apelatorio.

 

6.2) La otra cara del análisis proviene del contenido mismo del escrito de interposición del recurso y del contenido de los agravios, lo que da nacimiento a aquella autolimitación de la apelación.Así, entonces, el apelante puede detraer el objeto y contenido de su recurso, dejando firme y consentidos aspectos oportunamente recurridos y posteriormente no agraviados o bien autolimitar (arg.art. 109 CPL) el objeto de su apelación a aspectos parciales del fallo, tal como ocurre en el sub examen, donde la demandada se limitó – de forma exclusiva – a deducir remedio apelatorio sobre los rubros particularmente identificados en su escrito introductorio del remedio.

 

Al interponer el remedio de tal forma expresa y parcial y exclusivamente referido a los rubros de condena, la apelante deja absolutamente firme todo el contenido del discurso jurídico del iudex a quo respecto de la existencia de contrato de trabajos entre las partes y, fundamentalmente, su inclusión dentro del centro imputacional del artículo 27 de la L.C.T. y su valoración, no pudiendo volverse sobre aquellas cuestiones. En todo caso podrá la recurrente argumentar – circunstancia que tampoco realiza, conforme se desprende de su memorial – sobre los ítems apelados más no podrá desarrollar fundamento alguno sobre cuestiones que ya dejó firme. O dicho de otra manera si el contenido de los agravios resulta ser el límite y confín del remedio apelatorio de donde el tribunal ad quem no puede tratar temas que lo excedan, el razonamiento inverso supone que al autolimitar el remedio en el escrito de interposición del recurso mal puede el apelante exceder el contenido de los agravios. ( cf. LOUTAYF RANEA, Roberto – El recurso ordinario de apelación en el proceso civil – Editorial Astrea, Buenos Aires, 1989, Tomo I, págs. 126 y sgts. En el mismo sentido PEYRANO, Jorge – La autolimitación recursiva – Revista Jurisprudencia Rosarina, Editorial Juris, Rosario, 2008).

 

La Suprema Corte de Justicia de nuestra provincia, en un señero fallo del 30 de Julio de 2008 ( cf. CSJSF in re «Banco de Entre Ríos SA c/ Moroni, Bernardo» – A y S – Tomo 226, pág.253, publicado en Revista Jurídica Zeus Tomo 108, Revista del 14.10.2008, con nota de Edgardo Saux) tuvo oportunidad de convalidar la cuestión procesal relativa a la autolimitación recursiva al afirmar que «habiendo circunscripto la apelación la demandada a determinados puntos de la sentencia de primera instancia, la Cámara no podía, con motivo de la expresión de agravios, adentrarse a planteos ajenos a esa primigenia manifestación ampliando indebidamente sus facultades.»

 

Por ello, entonces, los argumentos del quejoso referidos a la calidad de socio empleado y a la forma y modo de extinción contractual y su calificación jurídica resultan improcedentes en su tratamiento.

 

Los agravios primero, segundo, tercero y quinto de la demandada deben, entonces, ser desestimados.

 

7) En su escrito de interposición del remedio apelatorio parcial, la demandada apela el rubro «salarios por enfermedad» a la que fuera condenada por el fallo de anterior instancia. Ya en esta instancia revisora ( cf. fojas 431 y sigts.) sostiene aquella apelación con el fundamento de sus agravios. De la lectura de los argumentos de su memorial, en confrontación con las pruebas de la causa concluyo que le asiste razón y que el rubro debe ser desestimado.

 

En efecto, emerge del texto de la Ley de Contrato de Trabajo que el legislador le impuso escasas obligaciones notificatorias al trabajador durante la vigencia del contrato de trabajo: las únicas tres de superlativa importancia son: a) la notificación de su enfermedad inculpable o accidente dentro, dentro de la primea jornada posterior (arg.art. 209 RCT) para que el empleador pueda enviar el control médico; b) la notificación del matrimonio (arg. art. 181 RCT) y c) de notificación del estado de embarazo (arg. art. 177, segundo párrafo ).

 

Esta imposición notificatoria fue diseñada en beneficio del trabajador y, además, para permitir al empleador el control ante el supuesto de la suspensión de los efectos del contrato de trabajo por accidente o enfermedad inculpable.Y el control, en el supuesto de la suspensión de los efectos del contrato, se justifica. Es que, al enviar el control médico para verificar la enfermedad del trabajador, el empleador posee la seguridad de que aquella permitirá al trabajador ingresar en el período que la ley determina de licencia paga, esto es, de la suspensión parcial de los efectos del contrato: el trabajador no trabaja porque se encuentra enfermo pero igualmente percibe su salario por el período que marca la ley.

 

En autos, no solamente el trabajador no avisó al empleador de su estado de enfermedad – o, al menos, no existe prueba de ello – sino que, conforme emerge de su relato pretensional, las afirmaciones volcadas en su demanda resultan demasiado gaseosas para cumplimentar el deber procesal de clare loqui. Es que, desde el intercambio mismo de telegramas, la demandada negó la comunicación de enfermedad alguna; lo ratificó en el responde y, en el acto de posiciones el propio actor reconoce y confiesa que no comunicó tal estado a su empleador ni acompañó certificado alguno que lo avale. Si efectivamente el actor, además de socio, era empleado, eran a su cargo el cumplimiento de todas las obligaciones emergentes del contrato de trabajo, entre ellas, obviamente, el de la enfermedad que decía padecer. Esta obligación no se licua con la posterior prueba de su existencia, ya que tampoco existe prueba alguna que amerite que el actor faltó a su trabajo por aquella causa.

 

A la postre, la notificación establecida en el artículo 209 del régimen de contrato de trabajo genera una verdadera «llave» de acceso al pago de los salarios por enfermedad, de suerte tal que – como emerge de la correcta hermenéutica de la norma – si no cumple con la obligación no tiene derecho a percibirlos.Al no haber probado en autos el actor que hubo enviado aquella notificación, los salarios por enfermedad devienen absolutamente improcedentes.

 

Corresponde receptar el agravio y, en consecuencia, revocar parcialmente la sentencia en este rubro.

 

8) En definitiva, y por los argumentos expuestos al fundamentar mi voto, propongo se recepte parcialmente el recurso de apelación parcial intentado por la demandada y se revoque, en igual medida, la sentencia alzada en cuanto recepta el rubro «salarios por enfermedad», concepto que debe ser expresamente rechazado.

 

Al interrogante planteado voto parcialmente por la negativa.

 

9) A su turno, la parte actora interpone contra la sentencia de anterior instancia recurso de apelación parcial. Cuestiona el rechazo de la indemnización prevista en el artículo 15 de la ley nacional 24.013 por cuanto, afirma, la fundamentación del fallo para desestimar el rubro resulta jurídicamente equívoco. En efecto, afirma que el fallo fundamenta el rechazo del rubro examinado en la falta de notificación del reclamo a la Administración Federal de Ingresos Públicos requisito que, insiste, solamente debe guardarse para las indemnizaciones previstas en los artículos 8,9 y 11 del mismo cuerpo legal.

 

Le asiste razón al recurrente. En efecto, el requisito de notificación a la Administración Federal de Ingresos Públicos, prevista en el inciso «b» del artículo 11 de la ley 24.013, según texto oportunamente modificado por la ley 25.345 , rige solamente para el reclamo de las indemnizaciones sancionatorias y agravadas previstas en los artículos 8,9 y 11 de aquella norma nacional. El legislador nada ha dicho sobre la duplicación establecida en el artículo 15 de la ley cuya teleología resulta distinta de los anteriores.

 

En ello, ante el yerro fundante del fallo en orden a la juridicidad de la norma, corresponde receptar el agravio de la actora y modificando, en igual medida, el fallo alzado, receptando el rubro:»indemnización prevista en el artículo 15 ley 24.103″.

 

Al interrogante planteado voto parcialmente por la negativa.

 

10) En cuanto a las costas generadas en esta instancia, atento que la cuantificación numérica de los rubros parcialmente receptados para ambos contradictores no superan el porcentaje establecido en el artículo 102 del Código de Procedimientos en lo Laboral y atendiendo, además, a lo nuclear de los conceptos receptados y rechazados para cada parte, corresponde imponerlas en su totalidad a la demandada.

 

Las costas de segunda instancia referidas al recurso de apelación de la cuestión incidental oportunamente planteada se imponen, en su totalidad, a la demandada perdedora ( arg.art. 101 CPL):

 

Así voto.

 

A la misma cuestión el Dr.Restovich dijo: Adhiero a los fundamentos y conclusiones del Dr. Vitantonio, y voto en idéntico sentido.

 

A la misma cuestión el Dr.Girardini dijo: Que se abstiene al votar por análogas razones a las expresadas respecto a la primera cuestión.

 

A la tercera cuestión el Dr. Vitantonio dijo: corresponde: 1) Declarar desierto el recurso de nulidad interpuesto por la demandada. 2) Receptar parcialmente el recurso de apelación interpuesto por la actora y, en consecuencia, modificar parcialmente la sentencia apelada, receptando el rubro «indemnización prevista en el artículo 15 ley 24.013». 3) Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la demandada contra las resolución incidental número 3484/2008. 4) Receptar parcialmente el recurso de apelación parcial interpuesto por la demandada y, en cons ecuencia, modificar parcialmente la sentencia alzada en cuanto recepta el rubro «salarios por enfermedad», rubro que se rechaza, confirmando el resto del pronunciamiento en lo que fue materia del remedio intentado. 5) Imponer las costas de segunda instancia del recurso de apelación de la cuestión incidental (arg.art. 101 CPL) y del recurso de apelación de la sentencia (arg.art. 102 CPL) a la demandada.Los honorarios de la alzada se fijan en el cincuenta por ciento (50%) de los que, en definitiva, correspondan regular en baja instancia por la cuestión incidental oportunamente deducida y por la cuestión principal.

 

A la misma cuestión el Dr.Restovich dijo: Visto el resultado obtenido al votarse las cuestiones anteriores, corresponde dictar pronunciamiento en la forma propuesta por el Dr. Vitantonio.

 

A la misma cuestión el Dr.Girardini dijo: Que se abstiene al votar por análogas razones a las expresadas respecto a la primera cuestión.

 

A mérito del Acuerdo que antecede, la Sala Primera de la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Laboral de Rosario, RESUELVE: 1) Declarar desierto el recurso de nulidad interpuesto por la demandada. 2) Receptar parcialmente el recurso de apelación interpuesto por la actora y, en consecuencia, modificar parcialmente la sentencia apelada, receptando el rubro «indemnización prevista en el artículo 15 ley 24.013». 3) Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la demandada contra las resolución incidental número 3484/2008. 4) Receptar parcialmente el recurso de apelación parcial interpuesto por la demandada y, en consecuencia, modificar parcialmente la sentencia alzada en cuanto recepta el rubro «salarios por enfermedad», rubro que se rechaza, confirmando el resto del pronunciamiento en lo que fue materia del remedio intentado. 5) Imponer las costas de segunda instancia del recurso de apelación de la cuestión incidental (arg.art. 101 CPL) y del recurso de apelación de la sentencia (arg.art. 102 CPL) a la demandada. Los honorarios de la alzada se fijan en el cincuenta por ciento (50%) de los que, en definitiva, correspondan regular en baja instancia por la cuestión incidental oportunamente deducida y por la cuestión principal. Insértese, hágase saber, y bajen.- (Expte.n° 157/11)

 

GIRARDINI

 

RESTOVICHVITANTONIO

 

(ART.26 LOT)

 

VALDES TIETJEN

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