fbpx

#Fallos Procesamiento: Homicidio agravado a quien habría envenenado a su esposo manipulando los sueros que aquel tenía colocados durante su internación

Aún no estás suscripto a Microjuris? Ingresá aquí.


Partes: B. G. G. s/ procesamiento y prisión preventiva

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional

Sala / Juzgado / Circunscripción / Nominación: IV

Fecha: 1 de septiembre de 2023

Colección: Fallos

Cita: MJ-JU-M-146102-AR|MJJ146102|MJJ146102

Voces: PROCESAMIENTO – HOMICIDIO AGRAVADO POR EL VÍNCULO

Procesamiento por homicidio agravado a quien habría envenenado a su esposo manipulando los sueros que aquel tenía colocados durante su internación.

Sumario:
1.-Cabe confirmar el procesamiento del imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo, por haber sido cometido con alevosía, por el suministro de veneno y por codicia, pues los médicos que asistían a la víctima explicaron que no encontraban las causas del significativo aumento del ácido láctico y del deterioro de la salud del paciente, pero que buscaban una explicación en alguna situación interna o de los medicamentos que le estaban suministrando y esto último, a la luz de las interacciones verificadas entre el imputado y el paciente (cambio de sueros y manipulación de las válvulas, los últimos diez días de éste con vida), proporciona un firme sustento a la hipótesis de que aquel estuviera introduciendo en el cuerpo de su cónyuge las sustancias a las que hizo alusión la médica forense, corroborado a su vez de manera directa por los hallazgos concretos de los que dan cuenta los estudios.

Fallo:
Buenos Aires, 1 de septiembre de 2023.

AUTOS Y VISTOS:

Interviene la sala con motivo del recurso de apelación deducido por la defensa de G. G. B. contra el auto dictado el pasado 1 de agosto, en cuanto dispuso su procesamiento en orden al delito de homicidio agravado por el vínculo, por haber sido cometido con alevosía, por el suministro de veneno y por codicia, e impuso su prisión preventiva.

Realizada la audiencia con la participación de las recurrentes, Dras. Marcela Fernández Pertosa y Liliana Carmen García Lois y del Ministerio Público Fiscal representado por la Dra. Fernanda Zanetic Finara, la cuestión traída a conocimiento se encuentra en condiciones de ser resuelta.

Y CONSIDERANDO:

Del procesamiento:

La causa se inició con la denuncia efectuada el 4 de febrero de 2020 por Daniela Noris Vásquez, jefa de Terapia Intensiva del Sanatorio Anchorena de esta ciudad porque R. A. A. G. J., quien padecía HIV en tratamiento y con buen control, ingresó a la clínica el 16 de diciembre de 2019 con acidosis metabólica severa, trastornos del habla, inestabilidad en la marcha y la postura e insuficiencia renal aguda, por lo cual lo intubaron, le colocaron ventilación mecánica y le realizaron diálisis de urgencia.

El paciente comenzó a mejorar y el 23 de diciembre lo extubaron y volvió a hablar. Sin embargo, tres días después presentó un nuevo deterioro:

‘acidosis metabólica severa, coma y convulsiones’, por lo cual se colocó nuevamente ventilación mecánica, sedación por sospecha de status convulsivo y continuó con diálisis.Los días siguientes fueron cambiando el tratamiento para buscar el motivo del agravamiento, hasta que el 8 de enero presentó un ‘aumento exponencial del ácido láctico’, y finalmente, el 11 de enero ‘presentó fiebre, nuevo ascenso del ácido láctico, aumento de los glóbulos blancos’ y comenzó con arritmias, hasta que finalmente falleció el 12 de enero de 2020.

Explicó que, con posterioridad a esta secuencia de hechos, la enfermera Silvia Torres le comunicó que había detectado que los sueros que ella había colocado al paciente habían sido cambiados. Por esa razón, solicitó las filmaciones de las cámaras que se hallaban en la sala de terapia intensiva y observó que G. G. B., cónyuge del paciente, en varias ocasiones manipuló y cambió los sueros originales.

Vásquez hizo hincapié en que era sumamente extraño que, tras una mejora entre el 23 y 26 de diciembre, presentara un deterioro tan significativo. Concretamente, expresó que ‘lo más llamativo, era el lactaco elevado y la acidosis metabólica sin requerimiento de drogas para levantar la presión’, pero buscaban la respuesta en los medicamentos que le estaban proporcionando. Sin embargo, cuando observó los videos, concluyó que la introducción de sustancias en los sueros por parte de B. pudo agravar el estado de salud del paciente y, en definitiva, causado la muerte.

Si bien explicó que no podía afirmar de qué sustancia se trataba, pudo verificar que el etilenglicol es capaz de provocar cuadros como los padecidos por la víctima.

Por su parte, la enfermera Silvia Torres corroboró en esta instrucción que, en dos oportunidades, los días 8 y 9 de enero de 2020, había advertido que los sueros habían sido sustituidos por otros e incluso modificada la fecha registrada por ella, de modo que dio aviso de lo sucedido a su supervisor, Sergio Herlin y más tarde a la jefa de terapia intensiva, Daniela Noris Vásquez, quien pidió las grabaciones de las cámaras de seguridad.exposición.

Herlin, supervisor del área de terapia intensiva corroboró su A su vez, las coordinadoras del Servicio de Terapia Intensiva, Carla Heliana Sánchez y Vanina Mabel Aphalo, coincidieron en sus manifestaciones con la hipótesis de los médicos en que el cuadro de G. J. era consecuencia de un efecto adverso de alguno de los medicamentos que ingería, por lo cual fueron modificándolos, hasta que ‘presentó un cuadro de acidosis metabólica que no pudieron revertir, arritmias, trastornos en la conducción cardíaca, que no lograron revertir, y falleció (cfr. testimonio de Carla Heliana Sánchez del 18 de febrero de 2020).

Finalmente, se obtuvieron las filmaciones de las cámaras de seguridad de la sala de terapia intensiva en la que G. J. permanecióinternado, captadas entre el 28 de diciembre de 2019 y el 12 de enero de 2020.

De su análisis detallado, se desprende que el 2 de enero de 2020, a las 18:47, B. intercambió un suero que se encontraba en la mesa de insumos médicos de la habitación, por otro que llevó él; el 3 de enero, a las 17 :39, apoyó uno que había llevado en su mochila en la mesa de insumos médicos; el 4 de enero, a las 18:02, intercambió el suero que tenía colocado G. J.; el 5 de enero, a las 12:56, cambió el suero del damnificado, a las 14:21 guardó una jeringa en su mochila, y entre las 14:22 y 14:30, manipuló las válvulas de las vías que tenía colocadas el paciente; el 6 de enero, a las 16:28, maniobró el suero que tenía conectado G. J.; el 7 de enero a las 16:42, intercambió el que tenía colocado el damnificado; el 8 de enero a las 19:26, cambió nuevamente el colocado por uno que extrajo de su mochila; lo cual repitió el 9 de enero a las 13:45; el 10 de enero a las 12:13, a las 14:45 y a las 21:39.Finalmente, se vislumbra que el 11 de enero de 2020 a las 15:56, B. quitó el suero que el paciente tenía colocado, sacó algo de su mochila, realizó maniobras con el suero tapándolas con su cuerpoy lo volvió a colocar.

Frente a este escenario, la defensa alegó que no se ha podido establecer el nexo causal entre la conducta de B. y la muerte de G. J., dado el grave estado de salud que padecía su cónyuge previo a su internación y la imposibilidad actual de establecer la causa del deceso.

Sostuvo que el magistrado a quo no fundó suficientemente su decisión de tener por acreditado que los sueros intercambiados por su asistido contenían sustancias nocivas que le provocaron la muerte a su esposo.

Ahora bien, el dictamen de la experta forense acerca de la causa de muerte de G. J. es categórico, en tanto sostuvo en el análisis de los antecedentes médicos plasmados en la historia clínica, que la víctima había sido intoxicada con metanol -sustancia esta detectada en su cuerpo aun a pesar de haberse practicado el estudio luego de una diálisis-, así como también con etilenglicol, verificado a partir del hallazgo de cristales de oxalato de calcio hallados en orina. Aclaró que existía la posibilidad de que se hubiera empleado otra sustancia, destacando además que durante los últimos días la historia clínica reflejó un aumento exponencial del ácido láctico y/o alcalinización del medio interno (ver peritaje médico del 26 de septiembre de 2022).

En línea con ello, la médica a cargo del estudio, Dra. Flavia Alejandra Vidal, explicó que la segunda resonancia magnética que le fuera practicada a G. J. el 16 de diciembre de 2019, reflejó una alteración de los ganglios de la base, lo cual, explicó la experta, es consecuencia del uso de metanol.Esto, adunado a lo anterior, resultó significativo para concluir que en el caso resultó determinante la exposición de la víctima a alcoholes pesados, como lo son el metanol y el etilenglicol.

Remarcó que el paciente presentó una acidosis metabólica importante que llegó a PH menores de 7, tuvo una insuficiencia renal por lo cual requirió diálisis y que uno de los análisis que se le practicó determinó la presencia de metanol en sangre. En cuanto al etilenglicol, explicó que el cuadro clínico es muy parecido al producido por el metanol y que la diferencia entre ambos está en que una intoxicación con el primero genera ‘ cristales de oxalato de calcio en orina, que el paciente en este caso -tambiéntuvo’.

Lo relevante del asunto, especificó la profesional, que ‘durante los últimos días de su internación hasta el óbito, el PH en vez de ácido se vuelve alcalino y aumenta el ácido láctico a unas concentraciones que yo nunca antes las vi’ y que ‘el paciente tenía más 140 de ácido láctico, lo cual es incompatible con la vida’. Asimismo, que ‘presentó una acidosis metabólica, lo que quiere decir que las sustancias ácidas en el cuerpo disminuyeron el PH’.

En respuesta a la opinión del experto por parte de la defensa, que había sostenido que no se podía determinar retrospectivamente la causal del óbito en lo que respecta al metanol, la Dra. Vidal indicó que ‘Cuando uno está intoxicado con alguna sustancia, muchas veces no es la misma sustancia la que provoca el óbito, sino las causales que tuvo o lo que esa sustancia provoca en el cuerpo. Por ejemplo, cuando genera acidosis metabólica eso facilita una arritmia y la causa de muerte es la arritmia. Después de tanto tiempo, seguramente la sustancia no la tenía más en el cuerpo el paciente, la causa de su defunción es por todas las alteraciones en su organismo que le produjo la sustancia.’ (cfr.testimonio de 31 de octubre de 2022).

A su vez, en relación al resultado de 0.23 de metanol obtenido el 18 de diciembre en la sangre de la víctima, dijo que no se podía determinar el valor de metanol que hubiera registrado previo a la diálisis, pero que seguramente habría sido ‘muchísimos más altos, porque. uno tiene que tener en cuenta que el metanol dializa, por lo cual, cuando un paciente está intoxicado con metanol, muchas veces la diálisis es el método para extraerlo.’.

Por lo demás, respecto a la posibilidad de que se tratara de síntomas producidos por los medicamentos que se le suministraba al paciente, explicó que ‘Cuando uno tiene un efecto adverso a algún medicamento, justamente lo que se hace es suspender el medicamento, y si fue provocado por este, al suspenderlo, el efecto adverso revierte. Acá el paciente continuó con la acidosis metabólica, lo cual indica que la causa no era un efecto adverso a la medicación’.

Recordemos que los médicos que asistían explicaron que cambiaban la medicación en la hipótesis de que la que se le estaba suministrando le generaba un efecto perjudicial y, sobre el particular, que no encontraban las causas del significativo aumento del ácido láctico y del deterioro de la salud del paciente, pero que buscaban una explicación en alguna situación interna o de los medicamentos que le estaban suministrando.

Esto último, a la luz de las interacciones verificadas entre el imputado y el paciente (cambio de sueros y manipulación de las válvulas, los últimos diez días de G. J. con vida), proporciona un firme sustento a la hipótesis de que B. estuviera introduciendo en el cuerpo de su cónyuge las sustancias a las que hizo alusión la médica forense, corroborado a su vez de manera directa por los hallazgos concretos de los que dan cuenta losestudios.

No se trata, en suma, de una imputación antojadiza sino basada en constancias verificadas en la causa.Suponen también la única explicación razonable de la conducta del acusado frente a las cámaras de filmación de la unidad de cuidados intensivos, que se encuentra fuera de discusión. Aunque ha procurado soslayar el valor de tales evidencias en orden a la prueba del reproche, la parte recurrente reconoció en la audiencia ante el tribunal que no poseía una explicación para el despliegue de actos que su asistido realizaba cuando se presentaba en ese lugar.

De todas maneras, a la luz de la sana crítica, puede destacarse en primer lugar que el lenguaje corporal que exhibe B. no parece corresponderse con una preocupación por el estado de salud de su marido, ni con el de una persona afligida por la situación, en particular ante las manifestaciones de la gravedad y desmejoría de su cuadro y, finalmente, en la perspectiva del desenlace fatal. Su atención no se dirige mayormente a quien yace en la cama, sino más bien se lo advierte concentrado en la manipulación de los recipientes de suero y sus cánulas, incluso merced a ostensibles miradas hacia el sector por el que ingresa, propias de quien pretende no ser sorprendido y mantener oculta -e impune- su obra.

Sin perjuicio de tales apreciaciones, y aun cuando al respecto no se ha procurado una versión en contrario, es objetivo que el imputado no tenía ningún menester a cargo en relación con el tratamiento médico de la víctima.

No es médico ni enfermero, ni cabe probabilidad alguna de que, al cambiar las botellas de suero -cuya relevancia primordial en la atención de pacientes en ese estado no puede cuestionarse seriamente porque por su intermedio se suministran los medicamentos-, persiguiera la salud de G. J. sino todo lo contrario.El sólo reemplazo de esos elementos constituiría un atentado al tratamiento médico en curso, que se encuentra perfectamente acreditado como intencional y subrepticio, que en este caso se suma a la evolución del paciente hasta su muerte en coincidencia con la reacción a una intoxicación y a los hallazgos concretos de las sustancias antes mencionadas, compatibles además con los síntomas y el resultado final.

De esa manera, se torna plausible que el nexo causal entre la conducta del imputado y la muerte de la víctima, haya consistido en la utilización de metanol y etilenglicol que, según surge de lo actuado, no solo se trataría de una situación generada en el ámbito del hospital y captadas por las cámaras de seguridad de la sala de terapia intensiva, sino arrastrada de días anteriores. En efecto, tras una primera internación, la víctima tuvo una mejoría y le fue dada el alta el 14 de diciembre de 2019, pero tan solo dos días después requirió una nueva internación, hallándose en su cuerpo la primera las sustancias mencionadas.

Desde ese punto de vista, y con la provisoriedad propia de esta etapa del proceso, el procesamiento luce procedente, por lo cual habrá de ser homologado.

Por lo demás, las críticas del recurrente en torno a la aplicación de la agravante de codicia tampoco tendrán favorable acogida. En primer lugar, porque no tiene tal aspecto del debate sobre la calificación jurídica incidencia determinante, en este estado del sumario, en la discusión del encarcelamiento preventivo, ni tampoco en otros institutos como la vigencia de la acción penal o la competencia del fuero (in re causas nº 55075/2021 /CA1 ‘Juárez’, rta. 14/12/21 y 44419/2021/CA1 ‘Godoy’, rta. 2/11/21, entre otras).

Dicho esto, de todas formas cabe señalar que, si bien el imputado solo logró percibir sesenta y ocho mil setecientos cincuenta pesos por el seguro de vida de su cónyuge, abonado por la aseguradora M., previa autorización de R.J. -madre de la víctima- (ver información remitida por M. S. S.A. el 14 de septiembre de 2020), lo cierto es que los testimonios recabados revelan la existencia de bienes en el exterior que B. pretendía ingresar a su patrimonio tras la muerte de su cónyuge.

En efecto, C. A. G. J., hermano de la víctima, aseguró que el damnificado era dueño de un departamento en Chile, cotizado en ‘no menos de u$s 200.000’, que ‘poseía un fondo común de inversión y cuentas en el Banco S. de Chile’, y que en inversiones bancarias ‘tenía una suma aproximada de u$s 100.000’. El nombrado también informó que aquellos bienes los manejaba L. A., amigo de la víctima, que incluso cobraba la pensión de su madre y se las enviaba a la Argentina.

Asimismo, dijo que, tras el crematorio, presenció una discusión entre B. y su madre, en la cual el encausado expresó: ‘R., vos por un tiempo vas a poder quedarte en el departamento de R. en Santiago. Pero yo estoy en contacto con un abogado que me está asesorando para legitimar el matrimonio de ambos en Chile, y tomar posesión de ese bien’.

El propio L. A. U. explicó que R. G. J. y su madre le habían extendido un poder para cobrar una pensión de mil dólares, dinero que les enviaba todos los meses a Buenos Aires; aunque en ocasiones, una parte la depositaba en alguna de las cuentas en dólares que poseían en el Banco S. de Chile. Además, contó que quedó a cargo del departamento propiedad de R. G. J. ubicado en Santiago de Chile, hasta que se lo arrendó a una sobrina.

Por último, aquel afirmó que B. ‘le manifestó que sabía que tenía que validar su matrimonio en Chile y que conocía de la existencia del departamento propiedad de R. Incluso, le llegó a decir que no tenía problemas en que R.se quedara viviendo en ese inmueble, pero que esa propiedad le correspondía a él’.

Finalmente, los testigos resultaron contestes en que, a pesar de sus intentos, la pretensión de B. no pudo prosperar, debido a que, al momento del casamiento entre el imputado y la víctima, Chile todavía no reconocía el matrimonio entre personas del mismo sexo, por lo cual no pudo legitimarlo ni adquirir derecho alguno sobre el patrimonio de su cónyuge en ese país.

De la prisión preventiva:

Se estima que este punto también luce acertado, dado que se han reunido los requisitos del artículo 312 del digesto ritual nacional para ordenar la detención cautelar de G. G. B. y, además, no han variado los parámetros que oportunamente llevaron a denegarle la excarcelación.

En efecto, como ha quedado establecido, se confirma su procesamiento en orden al delito de homicidio agravado por el vínculo, por haber sido cometido con alevosía, por el suministro de veneno y por codicia (art. 80, inc. 1, 2 y 4 del Código Penal), cuya escala penal es la más grave del ordenamiento sustantivo -prisión perpetua- e impide que una eventual sentencia condenatoria pueda ser dejada en suspenso (artículo 26 del Código Penal y 312 del Código Procesal Penal de la Nación).

Amén de esa severa presunción de riesgo procesal (Plenario N° 13, ‘Díaz Bessone’, de la Cámara Federal de Casación Penal, del 30-10- 2008), cuya adecuación a los estándares internacionales en materia de prisión preventiva fue reconocida por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso ‘Verbitsky’ (Fallos 328:1146 , considerandos 57 y 58), debe señalarse que la amenaza de encierro efectivo constituye un indicador concreto y objetivo del peligro de fuga previsto en los artículos 280 y 319 del C.P.P.N., al que remite el inciso 2° del artículo 312 de ese ordenamiento (Sala IV, causa N° 7.290/21/1, ‘Zapata’, rta.8-3-2021).

Así, ‘la doctrina de nuestros tribunales y de los organismos internacionales [en aplicación] de las normas que rigen la libertad durante el proceso y el debido respeto al principio de inocencia, razonablemente advierten que la severidad de la expectativa de pena o el eventual modo de ejecución no puede erigirse sin más como un obstáculo para la excarcelación. Sin embargo, y siempre en un estudio concreto en cada caso, la gravedad de la amenaza de un encarcelamiento en ciernes puede razonablemente sostener el consecuente riesgo de fuga, puesto que es lógico suponer que tales certezas difícilmente lo mantendrán a derecho, a la pasiva espera de la prisión’ (Sala IV, causa N° 38.634/22, ‘Puy’, rta. 1-9-22, entre otras).

Por otro lado, en los términos del artículo 319 del mismo cuerpo legal, se valora la gravedad de los sucesos en examen. En efecto, se le imputa haber causado la muerte de quien fuera su cónyuge, administrándole sustancias nocivas para su salud mientras la víctima estaba internada e inconsciente en el Sanatorio Anchorena de esta ciudad. Ello, con la aparente finalidad de heredar una propiedad en la República de Chile. Además, inmediatamente después de concretada la muerte habría decidido cremar el cuerpo, imposibilitado así la práctica de una autopsia (artículo 222, inciso ‘a’, del C.P.P.F.), Al respecto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación postula que las circunstancias de los hechos ‘también constituyen pautas de valoración exigidas por el legislador, a los efectos del juicio prospectivo previsto en el artículo 319 del código ritual’ (C.S.J.N.remitiéndose a los fundamentos expuestos por el Procurador Fiscal, causa ‘Morales’, del 28 de diciembre de 2010), situación también contemplada por el artículo 221, inciso ‘b’ del Código Procesal Penal Federal.

Por otro lado, de acuerdo con lo normado por el artículo 221, inciso ‘a’, del Código Procesal Penal Federal y 319 del C.P.P.N., se valora que abandonó el domicilio de Thames (.) de esta ciudad (ver constancias del allanamiento realizado allí el 6 de febrero 2020), sin informar su nueva residencia, pese a haber tenido conocimiento de esta causa. Al no ser habido, se lo declaró rebelde y se encomendó su inmediata detención; medida que fue dejada sin efecto el pasado 19 de julio tras ser aprehendido en la provincia de Mendoza.

En definitiva, las cuestiones detalladas permiten presumir de manera fundada la insuficiencia de otros reaseguros tales como la simple promesa, la imposición de cauciones patrimoniales, pautas de conducta, obligaciones, prohibiciones y morigeraciones para neutralizar los riesgos procesales que se verifican en el caso (artículo 210, incisos ‘a’ a ‘i’ del C.P.P.F.).

Por lo demás, el tiempo cumplido en detención -desde el pasado 18 de julio- no luce desproporcionado frente al avanzado estado del proceso, sumado a la modalidad de cumplimiento y la magnitud de una eventual condena.

Por todo lo expuesto, el tribunal RESUELVE:

CONFIRMAR el auto dictado el 1 de agosto en cuanto fuera materia de recurso.

Notifíquese y devuélvase al juzgado de origen mediante pase en el Sistema de Gestión Lex 100. Sirva lo proveído de atenta nota de envío.

Se deja constancia de que los jueces Julio Marcelo Lucini y Hernán Martín López integran esta sala en los términos del artículo 7 de la Ley N° 27.439, aunque el segundo de ellos no interviene por verificarse lo dispuesto en el último párrafo del artículo 24 de la Nación. bis del Código Procesal Penal IGNACIO RODRÍGUEZ VARELA JULIO MARCELO LUCINI

Ante mí:

HUGO S. BARROS

Secretario de Cámara

IGNACIO RODRIGUEZ VARELA

JULIO MARCELO LUCINI

HUGO SERGIO BARROS

Suscribete
A %d blogueros les gusta esto: