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#Fallos In itinere incapacitante: Cabe reconocer una suma por incapacidad psíquica al trabajador que fue víctima de un hecho traumático ocurrido en la vía pública en el marco de un accidente in itinere

Partes: Barrios Alejandro Darío c/ Swiss Medical ART S.A. s/ accidente Ley especial

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala / Juzgado / Circunscripción / Nominación: X

Fecha: 17 de octubre de 2022

Colección: Fallos

Cita: MJ-JU-M-139208-AR|MJJ139208|MJJ139208

Voces: ACCIDENTE DE TRABAJO – RIESGOS DEL TRABAJO – INCAPACIDAD LABORAL – ACCIDENTE IN ITINERE

Cabe reconocer una suma por incapacidad psíquica al trabajador que fue víctima de un hecho traumático ocurrido en la vía pública en el marco de un accidente in itinere.

Sumario:
1.-Corresponde reconocer una suma por incapacidad psíquica porque las circunstancias relatadas al demandar dan cuenta de que el infortunio laboral fue un hecho traumático, siendo que se produjo al circular el actor por la vía pública a bordo de un vehículo ciclomotor, oportunidad en que fue interceptado por dos personas de sexo masculino, que portaban armas de fuego y uno de ellos lo golpea con la ‘ithaca’ en la cabeza y luego en la boca, produciendo el quiebre y rotura de algunas de sus piezas dentales y el tipo de secuelas físicas derivadas de dicha contingencia, todo lo cual posibilita razonable entender que -en este puntual y particular caso- que los sucesos de autos revistieron la entidad como para impactar en la esfera psíquica del trabajador de modo de ocasionar un daño psíquico en nexo de causalidad adecuado y resarcible y en la medida sugerida en el dictamen psicológico de la causa.

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Fallo:
Buenos Aires.

El Dr. DANIEL E. STORTINI dijo:

1º) Llegan los autos a conocimiento de esta alzada con motivo del recurso que contra la sentencia de la primera instancia interpuso la demandada, el cual no mereció réplica.

2º) A fin de clarificar la cuestión suscitada considero oportuno señalar que arriba firme a esta etapa que el actor sufrió un accidente del trabajo ‘in itinere’ en las circunstancias relatadas al demandar (estas son: cuando el actor se dirigía hacia su trabajo a bordo de un vehículo ciclomotor, fue interceptado por dos personas de sexo masculino, que portaban armas de fuego y uno de ellos lo golpea con la «ithaca» en la cabeza y luego en la boca, produciendo el quiebre y rotura de algunas de sus piezas dentales: ver demanda a fs.

6vta. apartado III.Hechos) por el cual la aseguradora demandada le otorgó la prestaciones que estimó correspondientes en el marco de la ley 24.557.

3º) En cambio, se agravia la demandada acerca del porcentual del déficit laborativo considerado en el fallo anterior para el cómputo indemnizatorio, pero anticipo que el contenido del memorial recursivo no posibilita apartarse de la solución adoptada.

Me explico. En lo atinente al déficit de orden físico, advierto que el perito médico designado en base a los antecedentes del caso, estudios complementarios efectuados y examen clínico practicado hizo saber en su dictamen (obrante en las constancias digitales de la causa) que el actor sufrió la pérdida de piezas dentarias y que se le realizaron 4 implantes en la arcada superior y 1 en la inferior y actualmente cuenta con un prótesis removible (en la arcada superior) y dos coronas fijas sobre el implante de la inferior.

Finalmente, en sus consideraciones médico legales el experto concluyó que los hallazgos constatados en el actor le ocasionan una incapacidad de orden físico por pérdida de piezas dentales del 17%.

4º) Puntualizado lo anterior, memoro que el art.477 del CPCCN establece que la fuerza probatoria del dictamen pericial debe ser estimada teniendo en cuenta la competencia del perito, los principios científicos o técnicos en que se funda, la concordancia de su aplicación con las reglas de la sana crítica, las observaciones formuladas por los letrados y los demás elementos de convicción que la causa ofrezca (art. 386 del CPCCN).

Es criterio de esta Sala que el juez sólo puede y debe apartarse del asesoramiento pericial cuando éste adolezca de deficiencias significativas, sea por errores en la apreciación de las circunstancias de hecho o por fallas lógicas en el desarrollo de los razonamientos empleados que conduzcan a descartar la idoneidad probatoria de la peritación, extremos que a mi juicio no surgen de la presente contienda.

Repárese, en que en el presente caso -a diferencia de lo aducido por la demandada en su escrito recursivo- el peritaje médico no fue materia de impugnación en la etapa anterior. Además, las manifestaciones que la apelante articula en ese escueto segmento del memorial en análisis (art. 116 L.O.) y en particular, al aducir que el porcentual de la minusvalía de orden físico sugerida por el perito médico, resultaría «excesiva» según las disposiciones del baremo establecido por el decreto 659/96 y al tratarse en el caso de «implantes sobre los cuales se debe colocar la prótesis fija definitiva» (sic). Resultan ser meramente genéricas y dogmáticas y sin indicación incluso de la medida del agravio (ant. cit. art.116) al no referir la recurrente, cual sería -a su juicio-, el adecuado porcentual de la incapacidad física.

Cabe remarcar, que el contenido de los agravios con indicación del interés recursivo de la parte fija los límites de la jurisdicción del Tribunal ya que se encuentra constreñido en su actividad revisora al conocimiento de las quejas que no fueron admitidas u omitidas en la instancia previa, pero a condición de que ellas sean claramente individualizadas y cuestionadas mediante una crítica concreta y razonada.

En definitiva, se evidencia en la presentación una mera disconformidad de la parte con lo decidido en la etapa anterior, sin determinación incluso de la medida del agravio.

Lo apuntado precedentemente no cabe interpretarlo como una exigencia puramente formal o ritual. Creo oportuno remarcar, con énfasis en este caso, que el contenido de los agravios con indicación del interés recursivo de la parte fija los límites de la jurisdicción de este Tribunal ya que se encuentra constreñido en su actividad revisora al conocimiento de las quejas que no fueron admitidas u omitidas en la instancia previa, pero a condición de que ellas sean claramente individualizadas y cuestionadas mediante una crítica concreta y razonada, lo cual en virtud de lo expuesto, no aconteció en la especie.

5°) Similar reflexión cabe efectuar acerca de la queja formulada en orden a la incapacidad psíquica.

Obsérvese, que la recurrente no rebate de un modo eficaz (ant. cit. art.

116) los diversos fundamentos brindados por la magistrada que me ha precedido al concluir -con base en el peritaje psicológico de la causa- que el actor padece un trastorno por estrés postraumático compatible con una Reacción Vivencial Anormal Neurótica de grado II, que le ocasiona una incapacidad del 10% Repárese, en que las genéricas y dogmáticas (art.116 L.O.) alegaciones formuladas por la demandada en su escrito recursivo y que intentan cuestionar el valor probatorio del mencionado dictamen psicológico, aluden a la circunstancia que el porcentual de la incapacidad psíquica sugerido por el experto en la materia resultaría «elevado» y sin hacerse «referencia a la existencia de un nexo de causalidad con el hecho por el que aquí se reclama». Pero, la recurrente no formula una crítica puntual, concreta y debidamente circunstanciada (art. 116 L.O.) acerca de las conclusiones a las que arriba el perito psicólogo en el aspecto debatido que aquí se trata. Nótese, en ese sentido que la parte remite al contenido de las sucesivas impugnaciones formuladas al peritaje psicológico y sin indicar cuál sería -a su parecer- el adecuado porcentual de la minusvalía.

Ello es insuficiente para revertir lo decidido en la medida que la expresión de agravios debe bastarse a sí misma, sin posibilidad de hacer remisiones a escritos de anterior data.

Es menester remarcar además, que en este tramo de la apelación se hace referencia a diversas circunstancias que no se condicen con las constancias de la presente causa y en particular me refiero a la afirmación efectuada por la recurrente en el sentido que «De la mecánica de los hechos y de las consecuencias derivadas de los mismos, se deriva que la Sra. Cataldo -quien destaco, no es parte en la presentes actuaciones- presenta un cuadro de R.V.A.N.grado I y al que «le corresponde una incapacidad del 0%» -sic-, elementos estos últimos que tampoco surgen de las constancias de autos.

Sin perjuicio de lo expuesto y a mayor abundamiento, al tener en cuenta la alegación articulada por la apelante en el sentido que no se habría evaluado «la relación causal entre el hecho traumático y la dolencia psíquica» (sic).

Es oportuno recordar que la relación causal que interesa a la Ley de Riesgos del Trabajo es un concepto perteneciente a la órbita de la ciencia jurídica y no de la médica y, aun cuando se requiera el conocimiento científico-técnico de la medicina por el cual se convoca a los expertos como auxiliares de la justicia, es atribución exclusiva de los jueces, evaluadas las circunstancias de cada caso concreto, la determinación de la existencia y el alcance de dicho nexo.

En el marco precitado, cabe considerar que es la propia apelante quien se refiere al infortunio de autos como un hecho «traumático» y que las circunstancias fácticas que rodearon mismo relatadas al demandar -las cuales no han sido objetadas en esta etapa: art. 116 L.O.-, dan cuenta de ello. Ello es así, a poco que se aprecie que -como antes se dijo-, los sucesos se produjeron al circular el actor por la vía pública a bordo de un vehículo ciclomotor, fue interceptado por dos personas de sexo masculino, que portaban armas de fuego y uno de ellos lo golpea con la «ithaca» en la cabeza y luego en la boca, produciendo el quiebre y rotura de algunas de sus piezas dentales» y el tipo de secuelas físicas derivadas de dicha contingencia (según lo antes expuesto). Todo ello, posibilita razonable entender que -en este puntual y particular caso- que los sucesos de autos revistieron la entidad como para impactar en la esfera psíquica del trabajador de modo de ocasionar un daño psíquico en nexo de causalidad adecuado y resarcible y en la medida sugerida en el dictamen psicológico de la causa (art.386 del CPCCN).

Por ende, propongo desechar este segmento del recurso y confirmar la sentencia de grado en el aspecto considerado.

6º) Respecto de los emolumentos regulados a la representación y patrocinio letrado del actor e incluso a los peritos médico y psicólogo (todos ellos apelados por altos) no se advierten irrazonables en atención al trabajo profesional desarrollado por cada uno en la anterior etapa por lo que impulso su confirmación (art. 38 L.O.).

Por lo expuesto voto por: 1) Confirmar la sentencia recurrida en lo que decide y fue materia de recurso y agravio. 2) Imponer las costas de la alzada en el orden causado en atención a la ausencia de contradictorio (art. 68, segundo párrafo del CPCCN). 3) Regular los honorarios de alzada de la representación y patrocinio letrado de la demandada en el (%) de lo que le corresponde percibir por su actuación en la instancia anterior (art. 38 L.O.).

El Dr. LEONARDO J. AMBESI dijo: por compartir los fundamentos del voto que antecede, adhiero al mismo.

El Dr. GREGORIO CORACH no vota (art. 125 L.O.).

Por lo que resulta del acuerdo que antecede, el Tribunal RESUELVE:

1) Confirmar la sentencia recurrida en lo que decide y fue materia de recurso y agravio. 2) Imponer las costas de la alzada en el orden causado en atención a la ausencia de contradictorio (art. 68, segundo párrafo del CPCCN). 3) Regular los honorarios de alzada de la representación y patrocinio letrado de la demandada en el (%) de lo que le corresponde percibir por su actuación en la instancia anterior (art. 38 L.O.). Cópiese, regístrese, notifíquese, oportunamente, cúmplase con lo dispuesto en el art. 1º de la ley 26.856 y con la acordada de la CSJN Nº 15/2013 y devuélvase.

Ante mí:

S.N.

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