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#Pregunta frecuente: ¿Es cierto que mediante la celebración de un contrato de donación se evita tramitar la sucesión del donante y además resulta más económico?

Autor: Griffa, M. Florencia

Fecha: 29-08-2022

Colección: Doctrina

Cita: MJ-DOC-16762-AR||MJD16762

Voces: SUCESIONES

Doctrina:
Por M. Florencia Griffa (*)

No necesariamente. En verdad, el contrato de donación que debe realizarse bajo pena de nulidad mediante escritura pública en los casos que indica el artículo 1552 del CCC, es un instrumento que suele utilizarse con mucha frecuencia como herramienta de planificación sucesoria del titular de los bienes, sin embargo, no es la única herramienta que ofrece el derecho vigente y no siempre se utiliza adecuadamente, o mejor dicho se recurre indiscriminadamente a este contrato, sin tener en consideración lo que para el derecho sucesorio implica.

Nos explicamos, conforme lo establece el artículo 2385 del CCC, si una persona teniendo varios descendientes realiza a alguno de ellos una donación simple o con reserva de usufructo, el derecho interpreta que lo que ha querido hacer el padre o la madre es anticiparle lo que a este hijo/a le corresponderá al tiempo del fallecimiento del donante; es decir, la ley lo considera como adelanto de su porción hereditaria. Por lo cual, si el resto de los descendientes no recibió bienes o valores equivalentes en vida del donante, al tiempo de su muerte, se abre para estos la posibilidad de interponer la acción de colación contra el heredero forzoso donatario a fin de reestablecer la igualdad que se ha visto afectada por ese adelanto de herencia. Para que esto no ocurra, el donante tiene la posibilidad de mejorar -es decir, darle de más- ya sea en el acto de la donación o con posterioridad mediante un testamento, al descendiente que recibió la liberalidad, mediante una cláusula expresa de mejora por medio de la cual imputa la liberalidad a su porción disponible, si esa cláusula de mejora se realiza en el mismo contrato de donación importa un pacto sobre herencia futura excepcionalmente permitido.

Es preciso destacar que existen otros instrumentos a los cuales se puede recurrir para planificar una sucesión, entre ellos podemos mencionar:a) Los testamentos, los que no necesariamente deben hacerse por escritura pública, sino que puede recurrirse a la forma ológrafa que es mucho más económica, segura y tiene la misma eficacia; b) El fideicomiso contractual o testamentario; c) Las indivisiones hereditarias; d) La mejora en favor del heredero con discapacidad; e) La cesión de derechos hereditarios; f) Los pactos sobre herencia futura permitidos como son la partición-donación por ascendiente; la cláusula de mejora expresa en la partición-donación por ascendiente o en la donación simple; el pacto de familia del artículo 1010 2° párrafo del CCC; la mejora tácita del artículo 2461 1° párrafo o el pacto renunciativo del artículo 2461 in fine del CCC.; entre otros instrumentos de planificación.

No resulta acertada la afirmación que el contrato de donación es más económico que transferir el bien por sucesión ya que, el valor que se toma para realizar una u otra operación es el mismo -el valor real del bien registrable-; lo que ocurre es que en un caso el costo lo afronta directamente el donante y quien percibe el honorario es el escribano; en cambio las cargas de la sucesión recaen sobre los herederos (quienes las afrontan en proporción a los bienes que reciben en la partición) y quien percibe los honorarios es el abogado que tramitó la sucesión.

Finalmente, cabe remarcar que la sucesión se evitará en tanto y en cuanto se celebren uno o varios instrumentos mediante los cuales se planifique la transmisión de todos los bienes del futuro causante, porque si alguno de ellos queda por fuera de la planificación o se adquirieron con posterioridad a la misma, necesariamente los herederos tendrán que recurrir al proceso sucesorio para poder adjudicarse singularmente esos bienes que han quedado fuera de la planificación sucesoria.

Por último, tampoco es cierto que con el agregado que realizó la Ley 27.587 al artículo 2459 que dispone:«No obstará la buena fe del poseedor el conocimiento de la existencia de la donación», el contrato de donación se haya convertido en un título perfecto e inobjetable, por cuanto son innumerables y divergentes las posturas doctrinarias para calificar la buena fe del tercero adquirente del bien donado, lo que evidencia que la cuestión aún no ha sido zanjada.

En conclusión, consideramos que si lo que se quiere es evitar la sucesión o las acciones sucesorias derivadas de planificaciones defectuosas, se debe recurrir al asesoramiento de profesionales idóneos y especializados, para que la planificación cumpla adecuadamente con el fin de lograr la prevención de conflictos futuros, la reducción de costos y en definitiva la pacificación familiar y social.

(*) Abogada (UNR). Doctoranda en Derecho (UNR). Especialista en Derecho Sucesorio (UNR). Docente Estable de la Carrera de Especialización en Derecho Sucesorio (UNR). Docente de la Cátedra Única de Derecho de las Sucesiones, Facultad de Derecho (UNR). Docente de la Cátedra B de Derecho de las Familias, Facultad de Derecho (UNR). Correo Electrónico: mfgriffa@gmail.com

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