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#Fallos Los capeletis cayeron pesados: Se rechazó la demanda contra un supermercado ya que no se acreditó la existencia de vidrio molido dentro del producto elaborado

Partes: Colli Mariela Marta c/ Inc. S.A. (Carrefour) y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala / Juzgado / Circunscripción / Nominación: M

Fecha: 23 de mayo de 2022

Colección: Fallos

Cita: MJ-JU-M-137431-AR|MJJ137431|MJJ137431

Voces: PROTECCIÓN DEL CONSUMIDOR – RELACIÓN DE CONSUMO – OBLIGACIÓN DE SEGURIDAD – DAÑOS Y PERJUICIOS – SUPERMERCADOS

Se rechaza una demanda de daños contra un supermercado, porque no se acreditó la existencia de vidrio molido dentro del producto elaborado.

Sumario:
1.-Corresponde rechazar la demanda de daños, ya que la prueba más importante consistía en el análisis del producto consumido, que permitiera comprobar que contenía vidrio; pero este examen no se pidió ni se hizo, ni siquiera se ofreció cotejar otro producto del mismo lote; máxime cuando la demandada probó que cuenta con un manual de buenas prácticas de manufactura y manual del sistema de gestión de la inocuidad.

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2.-Respecto del supermercado, tratándose en este caso de un envase sellado, no cabe razonablemente presumir que la supuesta contaminación se produjo dentro de su ámbito.

Fallo:
En Buenos Aires, a los 23 días del mes de mayo del año dos mil veintidós, reunidos los señores jueces de la Sala M de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Dres. Guillermo Dante González Zurro, Carlos Alberto Calvo Costa y María Isabel Benavente, a fin de pronunciarse en el expediente n° 61432/2015, «Colli, Mariela Marta c. Inc. S.A. (Carrefour) y otros s. daños y perjuicios», el Dr. González Zurro dijo:

1. Sumario

La sentencia apelada rechazó la demanda promovida por la familia compuesta por el matrimonio de Mariela Marta Colli y Pablo Gustavo Miceli y sus hijos menores R. M., L. M. y F. Miceli. Con costas.

El juez no encontró acreditado con un grado razonable de convicción la existencia de vidrio molido dentro de los capeletis con cuatro quesos, que habrían sido comprados en el supermercado Carrefour, al que se lo demandó (INC S.A.) por los daños que el producto elaborado les habría ocasionado.

El demandado pidió la citación como tercero del fabricante de pastas Villa D’Agri SRL, que se presentó y contestó.

Los actores apelaron la sentencia y expresaron agravios, los que fueron contestados por Villa D’Agri y por la aseguradora Sura.

La Defensora de Menores de Cámara presentó su dictamen, en el que adhirió a la expresión de agravios de la actora.

El 21/04/2022 se firmó el pase a sentencia, y el 27/04/2022 se practicó el sorteo del orden de estudio.

2. Marco normativo

No fue discutida la aplicación de la ley 24240 (LDC) al presente caso, más allá de la interpretación que fuera materia de agravio. La LDC no hace referencia a los daños causados por productos define qué se entiende por producto y qué por producto defectuoso, sino que utiliza otra terminología, menos depurada, pero fuertemente emparentada con el art. 1113 del Código Civil anterior (hoy art. 1757 del CCCN): daños resultantes del riesgo o vicio de la cosa.Dicho régimen consagra de modo expreso del deber de seguridad en el art. 5 de la LDC. Tal obligación de seguridad nace de la relación de consumo (art. 42 CN), por lo que puede aplicarse a favor de un consumidor no contratante antes o después de la formalización del contrato.

Asimismo, el art. 40 de la LDC dispone que si el daño al consumidor resulta del vicio o riesgo de la cosa o de la prestación del servicio, responderán el productor, el fabricante, el importador, el distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa o servicio. El transportista responderá por los daños ocasionados a la cosa con motivo o en ocasión del servicio. La responsabilidad es solidaria, sin perjuicio de las acciones de repetición que correspondan. Sólo se liberará total o parcialmente quien demuestre que la causa del daño le ha sido ajena.

Y, a los fines de la tutela normativa, quienes integran el grupo familiar deben ser tratados como consumidores, pues están dentro de la protección legal y, consecuentemente, legitimados activamente para accionar en los términos del art. 40 de LDC.

3. Los hechos según la demanda y las contestaciones

Expuesto el marco normativo, y a fin de poner la cuestión en contexto, referiré primeramente los hechos de la causa.

Según la demanda, en septiembre de 2014 (no se indica el día) la parte actora compró capeletis en el supermercado Carrefour de Florida, Provincia de Buenos Aires. Al consumirlos, todos los integrantes de la familia masticaron vidrios molidos y pequeñas esquirlas que estaban dentro del producto (pág. 24).

Como consecuencia, al presentar sus hijos menores de edad náuseas y dolor de estómago, concurrieron el 15/9/2014 a la Clínica Olivos, donde fueron atendidos por guardia por el pediatra Dr. Sergio Lado, quien constató que no había lesiones aparentes pero que después podrían tener pequeñas lesiones en el intestino y defecar sangre.El profesional, como diagnóstico presuntivo, manifestó: «Comió fideos con vidriodietapautas de alarma» (pág. 24 vta.).

Expresaron que su hija L., de diez años, empezó a tener fobia a las pastas, hipocondria, labilidad emocional y reiterados dolores de estómago los días siguientes al hecho.

El 03/10/2014 remitieron a la demandada una carta documento (CD) haciéndola responsable por el vicio o defecto de la cosa y reclamando daño material, daño moral y daño psicológico, por el total de $ 200.000.

Manifestaron que no hubo respuesta a la CD ni al reclamo telefónico al 0800 de la demandada.

INC S.A. (supermercado Carrefour) desconoció todos los hechos, al igual que su aseguradora, que adhirió a la contestación de la primera. El mismo temperamento siguió Villa D’Agri SRL (fábrica de pastas) y su aseguradora, al negar categóricamente los hechos.

4. La cuestión fáctica

En este juicio, el problema más que de lógica formal -como sostiene el apelante- es epistemológico.

Tal como surge de la sentencia, el juez no encontró acreditado con un grado razonable de convicción la existencia de vidrio molido dentro del producto, lo que motivó que la apelante se agraviara de este enunciado.

Por lo tanto, estamos ante la necesidad previa de conocer una cuestión de hecho, que se enuncia con el interrogante: ¿Tenían vidrio los capeletis?Las tendencias epistemológicas más actuales conciben el juicio de hecho como la elección de la hipótesis racionalmente más atendible entre las distintas reconstrucciones posibles de los hechos de la causa; en consecuencia la «verdad de los hechos» nunca es absoluta, sino que viene dada por la hipótesis más probable, o sostenida por mayores elementos de confirmación.

Ello establecido, la presunción legal que invoca la recurrente solo se refiere al vínculo causal, pero no a los extremos que él conecta; es decir, antes del análisis de la cuestión jurídica es necesario confirmar los hechos externos según fueran expuestos en la demanda arriba aludida.

Así, el actor debía probar que el producto fue adquirido en el supermercado demandado; que estaba contaminado con vidrio molido o esquirlas; y que, en ocasión de ingerirlo, se produjeron daños.

Por consiguiente, el estudio lo he de iniciar por este prerrequisito: si la descripción de lo acontecido cuenta con pruebas corroborantes en grado suficiente. Para el juez de primera instancia, no las hubo; para el apelante, sí.

En principio, es necesario recordar que no alcanza con enunciar el «esqueleto» del hecho; hay que «vestirlo» con sus características de interés para la dilucidación de la causa, pues todos los fragmentos fácticos pertinentes se integran y combinan para configurar el «supuesto de hecho» de la responsabilidad civil. Esta obligación surge también del art. 330 inc. 4 del CPCCN, que exige que la demanda contenga «los hechos en que se funde, explicados claramente».

Ahora bien, al entrar a la revisión de la prueba en particular, debo remarcar que no se acompañó ningún ticket emitido por el supermercado que justifique la compra de las pastas. Tampoco se especificó en la demanda qué día concretamente se habrían adquirido. De cualquier manera, como se agregaron partes de los envoltorios plásticos, de donde surge la marca, lote y fecha de vencimiento (ver pp. 15/20:»Pastas Carrefour, cappellettis con cuatro quesos, etiqueta negra, venta exclusiva en grupo Carrefour»; uno con vencimiento el 30/09/2014, lote 207; el otro con vencimiento el 22/09, lote 199), y que el propio supermercado derivó el reclamo por correo electrónico al fabricante (ver declaración de la testigo Claudia Elena Benito, p. 358), el primero de los extremos fácticos debe considerarse acreditado.

La dificultad mayor se presenta con el segundo hecho: que los capeletis estaban contaminados con vidrio molido o esquirlas.

La prueba más importante consistía en el análisis del producto consumido, que permitiera comprobar que contenía vidrio; pero este examen no se pidió ni se hizo, ni siquiera se ofreció cotejar otro producto del mismo lote. La testigo Benito, Lic. en Química, si bien su declaración, al ser empleada de la fábrica de pastas, debe analizarse con suma rigurosidad, manifestó al respecto que le requirió al actor las muestras, con resultado negativo (p. 358).

Tampoco hay constancias ni del tiempo transcurrido ni, al menos, una mínima narración de las circunstancias sobre la compra de las pastas, el almacenamiento, la apertura, la manipulación, la cocción, etc., ni quién o quiénes participaron de estos pasos previos hasta su ingesta. Ni siquiera se intentó rebatir seriamente en los agravios la hipótesis expuesta por el juez anterior sobre la superficie de apoyo del alimento.

La otra prueba acompañada junto a los envoltorios plásticos consiste en la atención médica recibida en la Clínica Olivos el 15/09/2014, a las 22:18. La hoja de guardia da cuenta que la revisación fue únicamente de los tres hijos (pp. 9/13). Sin embargo, el pediatra Sergio Lado, que los atendió, dejó asentado «no vómitos», «sin lesiones en boca», no comprobando lesiones orgánicas; como conducta a seguir: dieta y pautas de alarma. El médico escribió como diagnóstico clínico: «Refiere haber comido fideos con vidrio», lo cual demuestra que el diagnóstico se basó completamente en las propias declaraciones del consumidor sobre la historia de lo acontecido.No hay constancias médicas de atención posterior.

Con relación a los testigos propuestos por la actora, se los tuvo por desistidos (p. 382).

Estos escasos elementos son así insuficientes para alcanzar el estándar probatorio mínimo para demostrar la condición en que se hallaban las pastas, es decir, la contaminación del producto con un cuerpo extraño como es -nada menos- el vidrio molido.

Tampoco esos pocos elementos probatorios sirven para inferir la condición nociva del producto, ya que como hipótesis fáctica debería recibir mayor sustento probatorio que la hipótesis contraria, lo que no aconteció. Todo lo contrario. En efecto, la demandada probó, a través del peritaje de la ingeniera en alimentos especializada en Seguridad e Higiene Industrial, María Mabel Van Cauwemberghe, que Villa D’Agri trabaja bajo la normativa del Códig o Alimentario Argentino (CAA); cuenta con un manual de buenas prácticas de manufactura y manual del sistema de gestión de la inocuidad (p. 410). La verificación en la planta se realiza a través de controles de materias primas, packaging, controles de proceso, almacenamiento y despacho, además de capacitaciones al personal (p. 411 vta.). Los controles son realizados por los analistas de calidad y de laboratorio, abarcando todas las líneas de producción y en todos los turnos de trabajo (p. 412). La empresa recibe, además, auditorías de calidad e inocuidad, programadas o sin aviso previo de todos los clientes, como Carrefour, WalMart, La Anónima, Dánica, Coto, La Salteña, contando con documentación que avala dichas auditorías (p. 413). Asimismo, se recibieron auditorías de certificación internacionbal de SGS, líder mundial en inspección, verificación, análisis y certificación; Intertek Total Quality Assured; FDA (Food and Drug Administration, agencia del gobierno de los Estados Unidos), contando con documentación que avala dichas auditorías (p. 413). Si bien la demandada pidió explicaciones sobre si el muestreo aleatorio de las materias primas aseguran el 100% que no presenten algún tipo de contaminación (pp.420), la experta contestó que se trata de un tipo de muestreo probabilístico, utilizado por certificaciones a nivel mundial; sin poder incorporar el reporte por día y por hora del muestreo por no estar en los puntos de pericia iniciales (p. 422); el juzgado luego denegó la ampliación de la prueba (ver p. 425), en aspecto que se halla firme y, por lo tanto, insusceptible de revisión en esta instancia. Además, la perita añadió que, analizando los documentos de entrega del producto elaborado (facturas correspondientes y sistema de codificación) resulta anómalo encontrar en góndola en septiembre de 2014 productos elaborados en julio de 2014, dada la rotación que tendrían (p. 417).

Por consiguiente, aunque se coincidiera con la apelante en cuanto a que no era exigible contar con consultor técnico para cuestionar el peritaje, de cualquier manera el dictamen aparece fundado en sólidos criterios técnicos que no han sido rebatidos.

En la pericia se detalló asimismo todo el proceso de fabricación y línea de producción de los cappellettis cuatro quesos, marca Carrefour Etiqueta Negra, el envasado a través de un film que conforma las tapas de los blisters, con identificación de lote y fecha de vencimiento, detector de metales, el armado de los pallets del producto, su almacenamiento en cámaras a temperatura menor a 8º y el despacho a los clientes (pp.412 vta./413 vta., 415 vta./416).

También la planta cuenta con todas las medidas de seguridad y control de calidad para asegurar que no ingrese ningún vidrio, con un procedimiento de control de vidrios y plásticos duros (CA GC TP PRO 013) y registro control de vidrios y plásticos duros (CA GC TP REG 002)(ver pp. 416 y vta.), lo que corrobora lo declarado por la testigo acerca de que en la empresa no hay elementos, instrumentos o equipos que tengan vidrio; todo es de plástico, por el peligro que podría tener, hasta las luminarias están protegidas contra estallidos como rige la norma FSC 22000 (p.358 y vta.). Si bien la actora impugnó esta declaración, los mismos términos empleados al impugnar demuestran que su proposición liminar quedó derrotada, puesto que ahora afirmó: «la contaminación del producto que generó el evento pudo no ser necesariamente vidrio, sino algún tipo de material sintético similar, por ejemplo acrílico» (p. 359). Esta variación de los términos iniciales, como consecuencia de la prueba producida, le quita fuerza a su planteo, y confirma el mayor peso probatorio favorable a la postura de la fábrica de pastas. Por esta misma argumentación entiendo carente de sentido expedirse sobre el agravio referido a las abstractas y genéricas especulaciones sobre las posibilidades de contaminación, según muestreo aleatorio o función del detector de metales, en coincidencia sobre esto último con la respuesta dada por la perita (p. 422).

De todas maneras, cabe destacar que las comprobaciones de infracciones en el producto final, como una falla más o menos extendida o generalizada, son efectuadas frecuentemente en las inspecciones realizadas por las autoridades sanitarias con tomas de muestras en la planta de fabricación (verificación de buenas prácticas de fabricación y control de productos alimenticios) y otras veces la inspección se realiza en los canales de expendio del producto final (supermercados, etc.), conocida técnicamente como procedimiento de control de mercado.

Respecto del supermercado, tratándose en este caso de un envase sellado, tampoco cabe razonablemente presumir que la supuesta contaminación se produjo dentro de su ámbito.

En definitiva, según la valoración racional del material probatorio, estimo que, en una cuestión donde no hay certezas, el grado de probabilidad de que las pastas no estuvieran contaminadas con vidrios o esquirlas por intervención de las demandadas es mayor que la hipótesis contraria.

Cabe señalar aquí que la duda del art.3 de la LDC hace referencia a la «interpretación de los principios» pero no a los hechos, como incorrectamente se sostiene en los agravios.

Se coincide así con la solución adoptada por el anterior juez en cuanto no encontró acreditado con un grado razonable de convicción la existencia de vidrio molido dentro de los capeletis.

5. Solución del caso

La respuesta al interrogante inicial es negativa: el enunciado fáctico descripto en la demanda no quedó verificado con la valoración individual y conjunta de las pruebas relevantes, lo que hace innecesario continuar con el estudio de los restantes agravios. Es conveniente recordar que alegar un cierto hecho y demostrar con pruebas la verdad de lo alegado son cosas muy diferentes.

En otras palabras, la demostración del presupuesto de hecho resultó infructuosa, con los efectos disvaliosos que conlleva para la parte actora, de quien dependía esta carga (art. 377, 2ª parte, CPCCN).

En tales condiciones, voto por desestimar los agravios y confirmar la sentencia apelada.

No encuentro mérito, tampoco, para disponer un criterio distinto en cuanto a la imposición de costas, dado el principio objetivo de la derrota (art. 68 CPCCN). Posición que propicio continuar para las generadas en esta segunda instancia.

El Dr. Carlos A. Calvo Costa dijo:

Por compartir la solución a la que ha arribado, adhiero al voto de mi distinguido colega Dr. Guillermo González Zurro.

La Dra. María Isabel Benavente dijo:

Adhiero por análogas consideraciones al voto del Dr. González Zurro.

Con lo que terminó el acto, firmando electrónicamente los señores jueces.

Buenos Aires, 23 de mayo de 2022

Y VISTO:

Lo deliberado y las conclusiones establecidas en el acuerdo precedente, el Tribunal RESUELVE:

1. Confirmar la sentencia apelada en todo cuanto fue materia de apelación.

2. Costas de segunda instancia a cargo de la actora vencida (art. 68 CPCCN).

3. Diferir la regulación de honorarios por los trabajos realizados en esta instancia para una vez que se encuentren determinados los correspondientes a la instancia anterior (art. 14 del Arancel).

4. Regístrese, notifíquese y devuélvase.

GUILLERMO D. GONZALEZ ZURRO

CARLOS A. CALVO COSTA

MARIA I. BENAVENTE

ADRIAN PABLO RICORDI

SECRETARIO

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