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#Doctrina Columna de Actualidad: Reconexión con las leyes fundamentales en la abogacía

Autor: Bril, Rossana

Fecha: 07-07-2022

Colección: Doctrina

Cita: MJ-DOC-16679-AR||MJD16679

Voces: ABOGADOS – PROFESIONALES – LEY

Doctrina:
Por Rossana Bril (*)

Al igual que en la naturaleza, existen leyes fundamentales que nos atraviesan y escapan a los códigos y normativas de cómo vivir en sociedad. Conocerlas puede ayudarnos a relacionarnos mejor con los distintos actores del ecosistema de la Justicia y brindar un acompañamiento integral al cliente. Muchas veces nos permitirán incluso encontrar entendimientos que las leyes escritas no posibilitan.

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¿Qué son las leyes fundamentales?

Las leyes fundamentales no están escritas por los poderes públicos establecidos. No son el resultado de debates políticos ni de negociaciones parlamentarias. No representan intereses sectoriales o emergentes. Tampoco nacen de un análisis intelectual o de manifestaciones pasionales de alguna ideología. Existen antes que todo eso. Veamos algunas de las leyes o principios fundamentales que marcan cómo vivimos:

– Leyes sistémicas: de pertenencia, de lugar de jerarquía, de equilibrio.

– Leyes del Kybalión: de mentalismo, de correspondencia, de polaridad, de ritmo, de causa y efecto, entre otras.

– Leyes fundamentales del éxito de Deepak Chopra: de potencialidad pura, del dar, del karma, del menor esfuerzo, de la intención y del deseo, del desapego, del propósito de vida, entre otras.

La humanidad se desconectó de estos principios siglos atrás, cuando se decidió que lo espiritual u holístico fuera solo dominio de las religiones. El hombre debía ser mente y razón. Así construimos nuestra identidad y conocimiento alejándonos del mundo trascendental.

En el campo de la abogacía el protagonismo de lo racional, la objetividad y el enfoque resolutivo en el que nos educaron nos distancia del espíritu fundacional de la profesión. Nos impide acceder a la esencia y el propósito de servicio que tenemos.

En el libro de Arquetipos (2013) la autora estadounidense Caroline Myss se refiere a quienes practican la abogacía como personas con una misión fundamental: ayudar al otro y equilibrar las injusticias para crear un mundo mejor.Según la escritora, tenemos un GPS para identificar los cambios que la comunidad necesita y somos protagonistas de sanar el tejido social.

Volver a las leyes fundamentales

Hace tiempo que estudio las leyes fundamentales y el impacto que tienen en nuestra vida. Hasta hace poco la idea de acudir a ellas sonaba un poco descabellada. Sin embargo, y a partir de una crisis de los paradigmas conocidos y la poca respuesta de la legislación humana, muchas personas podemos ver su relevancia, sentido y darnos la chance de integrarlas naturalmente.

En mi experiencia como abogada y coach de abogados entiendo que elegimos nuestra profesión de forma consciente o inconsciente, por ejemplo, para sanar situaciones de injusticia en el linaje familiar o ancestral. Incluso los clientes que se acercan nos traen pedazos de nuestra historia y nos muestran cómo avanzar en un proceso evolutivo.

Las leyes fundamentales nos ayudan a ver la situación más allá de cómo cuadra con el código o la normativa. Permiten conectar con una mirada ampliada y holística del caso y habilitan a transitar escenarios difíciles e injustos que las normativas escritas no pueden abordar con suficiencia.

Esta nueva perspectiva nos propone iniciar un camino de aprendizaje del alma y entender el paso a paso de un proceso evolutivo personal y profesional, ya sea como abogado o como cliente. Al recorrerlo integraremos ambos mundos en soluciones para las personas que resonarán positivamente en la sociedad. Quienes puedan y deseen sintonizar con la esencia de servicio que habita en el alma del abogado están invitados.

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(*) Abogada. Su vocación está en la resolución de conflictos de manera pacífica y el acompañar a los profesionales en una transformación personal que lleve a una mejor Justicia. Se desempeñó como abogada y socia en el estudio Romero Zapiola & Clusellas. Luego abrió su propio espacio, Estudio Bril, para dedicarse al derecho ambiental. En paralelo a su práctica, creó la fundación «La Tierra habla» desde donde participa en distintas causas y acciones de concientización para preservar el medio ambiente. Más tarde inició su gran transformación de la mano del coaching ontológico. También es autora de los libros «Abogar Emergente» y «La Autogestión e innovación en el Derecho», y creadora del programa de «Poder Personal».

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