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#Pregunta frecuente ¿Es posible celebrar el contrato de cesión de herencia respecto de bienes singulares de la sucesión?

Autor: Griffa, M. Florencia

Fecha: 03-06-2022

Colección: Doctrina

Cita: MJ-DOC-16622-AR||MJD16622

Sumario:
Doctrina:
Por M. Florencia Griffa (*)

No, no es posible. Durante el estado de indivisión, que se genera con la muerte del causante y la existencia de más de un heredero, estos son propietarios de una cuota parte ideal de la herencia, hasta que no se realice la partición no saben en concreto qué bienes del acervo les serán adjudicados. Por ende, durante el estado de indivisión los herederos solo pueden ceder, a un tercero o a otro coheredero, el todo o parte de su cuota parte hereditaria, es decir, una universalidad; lo que constituye el objeto del contrato de cesión de herencia. Si en cambio lo que desean los herederos es vender un bien de la sucesión, para poder hacerlo válidamente, deben ser capaces y actuar por unanimidad; ya que tal venta implica un acto particionario al dividirse entre ellos el producido de esa enajenación.

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Ahora bien, si durante el estado de indivisión, uno solo de los herederos vende por boleto de compraventa a un tercero un inmueble de la sucesión, tal acto queda comprendido dentro de lo normado por el artículo 2309 CCC que expresamente dispone: «La cesión de derechos sobre bienes determinados que forman parte de una herencia no se rige por las reglas de este Título, sino por las del contrato que corresponde, y su eficacia está sujeta a que el bien sea atribuido al cedente en la partición». Es decir que, si ese bien no le es adjudicado en la partición al heredero que lo vendió, el comprador no podrá exigir el cumplimiento de ese contrato al resto de los herederos, por cuanto tal venta les resulta inoponible. Sólo dará lugar al reclamo correspondiente entre los contratantes.

A su vez, las normas relativas a la cesión de herencia se aplican a la cesión de derechos gananciales (cfr. art. 2308); estos pueden cederse desde el momento en que se extinguió la comunidad hasta la partición. En este caso, es aconsejable especificar en el contrato, para evitar conflictos futuros, si lo que se ceden son derechos hereditarios o gananciales, ello por cuanto en la práctica muchas veces el cónyuge aparece cediendo derechos hereditarios cuando en rigor no los tiene y es en el supuesto en que concurre con descendientes existiendo solo bienes gananciales en el acervo. Aquí lo único que puede ceder el cónyuge supérstite son derechos gananciales porque no tiene vocación hereditaria en el 50% de los gananciales del fallecido (cfr. arts. 498 y 2433 2º párrafo).

Pese a que el Código Civil y Comercial regula expresamente el contrato de cesión de herencia, lamentablemente la realidad sigue demostrando que se desnaturaliza su objeto por cuanto se siguen cediendo cuotas partes sobre bienes concretos, lo que en verdad no configura cesión de herencia; la copiosa jurisprudencia que existe sobre el tema lo demuestra.

En conclusión, consideramos que a fin de corregir los errores que se han ido suscitando hace largo tiempo respecto de este contrato, el asesoramiento en la redacción de las cláusulas contractuales, con todas la previsiones que conforme la regulación actual pueden acordarse; teniendo en consideración además que es un contrato donde impera la autonomía de la voluntad y no el orden público, deben dejarse en manos de profesionales idóneos y especializados, para luego instrumentarse en escritura pública, que es la forma (cfr. art. 1618 inc. a) en la que se debe otorgar.

(*) Abogada (UNR). Doctoranda en Derecho (UNR). Especialista en Derecho Sucesorio (UNR). Docente Estable de la Carrera de Especialización en Derecho Sucesorio (UNR). Docente de la Cátedra Única de Derecho de las Sucesiones, Facultad de Derecho (UNR). Docente de la Cátedra B de Derecho de las Familias, Facultad de Derecho (UNR). Correo Electrónico: mfgriffa@gmail.com

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