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#Doctrina Las técnicas de inseminación casera. Una realidad que aún espera su regulación

Autor: Limonggi, José L. – Oliva, Teresita

Fecha: 19-abr-2022

Cita: MJ-DOC-16523-AR | MJD16523

Sumario:

I. Introducción. II. Plataforma fáctica. III. Las Técnicas de Inseminación Casera (TIC). Voluntad Procreacional. IV. Algunas reflexiones finales.

Doctrina:

Por José L. Limonggi (*) y Teresita Oliva (**)

I. INTRODUCCIÓN

Estamos frente una sentencia donde la misma se presenta ante las justiciables -Milena y Lucia- que acuden en busca de una repuesta jurisdiccional, de una forma distinta a la que nos tienen acostumbradas la redacción de las resoluciones. Encontramos en ella que la humanización de este escrito judicial está presente en toda su magnitud. El fallo se presenta acompañado de expresiones de «arte», poemas, que embellecen y enternecen la resolución dictada.

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Para la sentenciante, como para otros juristas por ejemplo Francesco Carnelutti, como ya lo expresó en algunas publicaciones, el arte y el Derecho son dos manifestaciones del espíritu, y con ambas entrelazadas se puede armonizar la necesidad jurídica con la realidad que se persigue modificar, suavizando el relato del camino que debe recorrerse o que se recorrió. Al decir de Rey Galindo en el fallo «me permito traer la dicción poética del arte como canal de comunicación por el que transcurra el intercambio de pensamientos, sentimientos ideas y aspiraciones» Si nos posicionamos en que el jurista interpreta el derecho para ser justo, y el artista interpreta su arte para lograr belleza, arte y derecho se instalan en nuestras vidas con el fin de ordenar, embellecer y enriquecer el mundo (1).

En esta oportunidad la juez sentenciante logra aplicar a su fallo otro condimento, aditamento que le da la posibilidad de apartarse del rigor y formato que tienen las resoluciones jurídicas y los escritos judiciales en su redacción, para que la sentencia pueda ser entendida no solo por las adultas involucradas sino también por el niño, hacia quien en última instancia está dirigida.

II. PLATAFORMA FÁCTICA

El fallo en análisis tiene a tres sujetos Milena, Lucia y Mateo (nombres ficticios) que conforman una familia homoparental de tipo convivencial.Son, además una familia ensamblada con la hija de Lucia y el 17 de agosto de 2.021 nace Mateo fruto de la planificación y voluntad procreacional de ambas mujeres.

La concepción del hijo de ambas fue realizada con técnicas de inseminación casera (en adelante TIC), siendo Milena quien lo gestó y parió. Para ello utilizaron gametos masculinos de un donante anónimo surgido de una página web, sin voluntad procreacional.

Tras el nacimiento de Mateo ambas deben recurrir a la vía jurisdiccional frente a la denegatoria de inscripción -en tiempo hábil- de su hijo por parte de las autoridades del Registro Civil y Capacidad de las Personas (filial Concepción) de la provincia de Tucumán.

Según manifiestan las mujeres, la denegatoria obedece al contexto de nacimiento de Mateo, toda vez que ellas están organizadas como una familia de pareja homoparental de tipo convivencial y la concepción del hijo fue realizada con técnicas de inseminación casera (TIC), cuyo donante de gametos masculino es anónimo.

Tras las dificultades para obtener la registración del nacimiento e identificación del niño como ciudadano de nuestro país – pues aquel organismo exigía que la madre biológica (Milena) denuncie el nombre del padre biológico (anónimo), o bien, pormenorizara el procedimiento utilizado para la concepción-, no tuvieron otro remedio que iniciar la acción judicial pertinente, cuya finalidad fue la inscripción del nacimiento del niño con la determinación de la filiación extramatrimonial de la co-madre y la consecuente entrega del acta de nacimiento y documentación personal que corresponda.

Destaca la sentenciante que de la vista de la causa se desprende que el grupo familiar de ambas, conocen y apoyan su proyecto de vida, gozando el niño del afecto y cuidados de sus madres, hermana, abuelos, tíos y primos de ambas líneas genealógicas.Mantuvo además la magistrada contacto con ambas mujeres en oportunidad de entrevistarlas personalmente pero también conoció Mateo y a la hija mayor de Lucia y la jueza Rey Galindo expresa: «en ese momento supimos que, la falta de inscripción del niño provoca la vulneración -entre muchos otros- del derecho elemental a la identificación, la salud, los símbolos de los credos personales, etc. La carencia de la identificación del niño impide que sea beneficiario de la obra social de la co-madre, como así también que pueda gozar de todas las vacunas del Calendario Nacional obligatorio».

El reconocimiento de un hijo como acto jurídico solo está previsto en nuestro sistema interno actual para el padre (hombre). Sea matrimonial o extramatrimonial (art 566 y 571 ). El reconocimiento de un hijo/a por parte de una mujer no está regulado. Hoy tenemos un vacío legal. Puesto que la inscripción de la maternidad biológica se determina con el certificado médico (siempre que haya nacido en un establecimiento asistencial). Ninguna de las formas de reconocimiento de ese hijo/a es viable para la otra mujer no gestante, no alumbrante (la que no ha parido).

Sin embargo, la falta de una norma interna expresa que habilite a la co-madre a efectuar el reconocimiento de su hijo no constituye una vaya para la sentenciante a la hora de resolver puesto que se aboca al estudio de los derechos y principios involucrado y vulnerados en el caso concreto, basando la resolución en los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos por disposición de los arts.1 , 2 , y 3 del Código Civil y Comercial de la Nación (en adelante CCivCom.).

En virtud de ello se ordena la inscripción del nacimiento y la consecuente identificación del niño de forma inmediata, y que se consigne además en el acta respectiva el nombre de ambas mujeres en su calidad de co-madres del niño y extienda el Registro Civil y de Capacidad de la Personas la documentación personal a favor del ciudadano menor de edad.

III. LAS TÉCNICAS DE INSEMINACIÓN CASERA (TIC) – VOLUNTAD PROCREACIONAL

Nuestro ordenamiento jurídico regula tres fuentes filiatorias, por naturaleza, por técnicas de reproducción humana asistida y por adopción de conformidad al art. 558 (2) del CCivCom. Otras, tales como la gestación solidaria y las TIC, no tienen una regulación expresa en nuestro ordenamiento jurídico. Sin embargo, ello no es óbice para su reconocimiento vía jurisprudencial.

Si revisamos la jurisprudencia de nuestro país en relación a estas dos últimas fuentes filiatorias, distintos Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos que gozan de jerarquía constitucional consagrada en el art. 75 inc. 22 del texto constitucional visibilizan los derechos que se encuentran involucrados a los fines del reconocimiento de este tipo de prácticas, en tal sentido Marisa Herrera y Andrés Gil Domínguez sostienen: «Muchas veces nos interrogamos de qué manera se puede hacer realidad la fuerza normativa de la Constitución y los instrumentos internacionales sobre derechos humanos (IIDH) que conforman la regla de reconocimiento constituvencional argentina. Una forma posible es mediante esta clase de sentencias donde una jueza mira más allá de la apariencia, se deshace de los prejuicios y estereotipos y se conecta de manera real con las personas que construyen la historia de la cual emerge la pretensión que debe resolverse (3)».

A ello debemos sumarle el principio de autonomía personal denominado también de privacidad, reserva o autorreferencia contenido artículo 19 (4) de la Constitución Nacional.Fundados en este principio cualquier persona tiene derecho a la libre elección de su plan personal o proyecto de vida. En el marco de esta libertad el Estado – ni tampoco otro particular – no puede interferir controlando o delimitando los mismos, salvo de las elecciones surja un perjuicio a terceros. Este principio es importante porque supone que cada persona se reserva el derecho de planificar su vida y el Estado no solo tiene el deber de respetar estas decisiones, sino que se compromete a resguardarlas de las intromisiones de terceros a la vez que facilitará los medios necesarios para su concreción.

La doctrina sostuvo al respecto que: «Este principio implica que cada persona adulta, mayor de edad -se excluye a los menores- con consentimiento, es decir, que posea discernimiento, intención y libertad – no se aplica a los incapaces que no comprendan sus actos-, puede escoger el que considere «mejor plan de vida» para sí misma, aunque éste implique daño personal. Sólo el daño a terceros opera como limite a la elección del propio plan elegido. Por lo tanto, todas las personas – adultas y capaces- tienen derecho a realizar opciones, de conformidad con sus propios valores. Como contrapartida, debe primar un absoluto respeto sobre esa libre elección, aun cuando pueda parecer irracional o imprudente. Este criterio ha sido elaborado por la corte Suprema en el precedente «Bahamondez» y ratificado en el fallo «Albarracini» (5).

En relación con este punto en varios pasajes de la sentencia en estudio Rey Galindo destaca: «Esta técnica es conocida como técnica de inseminación casera (TIC). Carece de regulación específica en nuestro sistema legal. Ahora bien, que esta técnica haya sido omitida por el legislador, no implica su inexistencia, su práctica en otros lugares del mundo, como tampoco su desconocimiento». «Nuestro sistema legal no cuenta con previsión alguna. Tampoco está prohibida. Y es justamente eso lo que puso en jaque, en este caso, al actual sistema de filiación. Las TIC, responde a un sistema no previsto, no prohibido, no binario, no biologista.Antes bien, este caso, refleja otro de los escenarios posibles de la vida en pareja, del deseo de tener un hijo/a, del origen biológico, de la historia familia, de procesos identificatorios, etc. Sin embargo, nada de eso -hoy- es contrario a la ley. Y, no solo no ocurre, sino que, además, nuestro sistema legal nos pone de caras a un sistema constitucional que exige garantizar el reconocimiento de la personalidad jurídica de niño».

Retomando el punto de desarrollo, podemos d efinir a la TIC de manera sencilla como el procedimiento mediante el cual la mujer práctica por cuenta propia o con la ayuda de un tercero y sin contar con la asistencia de un médico la introducción de semen en el tracto reproductivo por cualquier medio, distinto de una relación sexual con la finalidad de consumar la gestación, utilizando para ello el esperma proveniente de su propia pareja o de un donante. También se la denomina inseminación doméstica o autoinseminación y constituye una especie dentro del género inseminación artificial.

Cuando utilizamos el adjetivo calificativo «casera» o «doméstica», no estamos haciendo referencia a su acepción más intuitiva y primaria, esto es, a «que se hace o cría en casa o pertenece a ella» o «perteneciente o relativo a la casa u hogar», sino más bien, al hecho de «que se hace con medios rudimentarios», y, sobre todo, en un contexto de intimidad. El emplazamiento físico en el que se lleve a cabo la IAC (6) es irrelevante a la hora de denominarla como tal, y no se corresponderá necesariamente con el lugar del domicilio, si bien será lo más habitual.El término autoinseminación puede resultar también equívoco en la medida en que no siempre será la mujer objeto de la IAC la que lleve a cabo la introducción del esperma, pudiendo ser esta el resultado de la actuación o asistencia de un tercero, como puede ser su propia pareja y con el objetivo de conseguir una gestación (7).

Generalmente se recurre a este tipo de prácticas, entre otros motivos, por una cuestión de costos ya que lo oneroso que resulta la práctica de TRHA excluye a un sector importante de la población del anhelo de ser padre-madre. En tal sentido Rey Galindo expresa en el fallo analizado: «de la entrevista también pudimos conocer -en el relato en primera persona- las razones que llevaron a ambas mujeres a la elección de las TIC como método para la concepción del hijo y planificación familiar. Entre las causas, estuvo siempre presente la cuestión del costo (en tiempos y dinero) que implica acceder a los tratamientos de fecundación asistida (TRHA), lo que, para sus condiciones socio-económicas configura una barrera real en el derecho de maternar con lazos biológicos».

Natalia de la Torre hace una clara distinción entre TIC y TRHA, así sostiene que: «las TIC se distinguen de las inseminaciones médicamente asistidas por las siguientes características: a) la ausencia de intermediación médica, b) la posibilidad de que se realice la inseminación en la intimidad y con ello, se preserve el ámbito privado y la libertad reproductiva, c) a diferencia de lo que sucede respecto de otros métodos reproductivos, las personas que acuden a las TIC no tienen problemas en su sistema reproductivo que las incapaciten para lograr un embarazo, sino que por razones sociales o estructurales deben recurrir a un donante de gametos: mujeres sin pareja y mujeres en pareja con otra mujer, los casos más usuales y d) a diferencia de las TRHA, en principio, el consentimiento informado, luce ausente.

En la sentencia en estudio se pone de manifiesto la voluntad procreacional:«En ambos casos (TIC Y TRHA) el elemento central sobre el que se construye la determinación de la filiación de los nacidos mediante el empleo de estas técnicas (legisladas u omitidas), es la voluntad procreacional. La diferencia radical -desde la perspectiva jurídica, aclaro, puesto que desde la ciencia médica podrían ser múltiples- entre una y otra práctica estaría dada por la preexistencia de esa voluntad procreacional debidamente plasmada en el consentimiento anterior, informado y libre de la persona que accede a esos procedimientos».

El concepto voluntad procreacional fue esbozado en sus inicios por Díaz de Guijarro, quien sostenía que la procreación se encuentra integrada por tres aspectos diferenciados: a) la voluntad de la unión sexual; b) la voluntad procreacional; y c) la responsabilidad procreacional. Respecto de la segunda, entendida esta como el deseo o intención de crear una nueva vida, derecho que también merece la protección del ordenamiento jurídico al tutelarse a la persona en su decisión libre de tener un hijo. Como consecuencia de aquella, la responsabilidad procreacional deriva del hecho de la procreación y de las consecuencias que ésta produce, de modo que si la unión sexual -con voluntad procreacional o sin ella- genera la fecundación, nace la responsabilidad directa de los progenitores respecto de la persona por nacer (8).

Tratándose de la teoría de la intención, la voluntad procreativa debe ser un elemento determinante para la fijación o no de la paternidad y/o maternidad. Y esto es una consecuencia directa de las gestaciones asistidas por técnicas en este caso en estudio por TIC, porque ellas conllevan una disociación del elemento biológico y voluntad procreacional, siendo esta última la determinante de la filiación, imponiéndose una nueva realidad socioafectiva. Este elemento volitivo, impacta directamente en la identidad entendida como sinónimo de vínculo biológico esa a la que llaman estática, y la transforma en una identidad con un sentido amplio que incluye otros aspectos y es la conocida como identidad dinámica.Así, en el caso de la IA (9) con donador de gametos, si bien dicho donador provee el material genético, por regla general lo hace sin la intención de asumir responsabilidades filiales. La realidad biológica es, o debe ser, irrelevante para el derecho. El derecho deberá, en hipótesis como las aquí planteadas, reconocer la intención y la voluntad de asumir o no, las consecuencias filiatorias por parte de quienes reciben u otorgan material biológico (10).

Las TRHA se practican en nuestro país hace más de treinta años, sin embargo, recién en el año 2.013 con la sanción de la ley 26.862 (11) y su decreto reglamentario 956/13 (12) se regula una arista de estas cuál es su inclusión en el plan médico obligatorio. Así el artículo 1° de la citada ley al definir el objeto dispone: garantizar el acceso integral a los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción médicamente asistida». El artículo 2° define a la reproducción medicamente asistida al establecer: A los efectos de la presente ley, se entiende por reproducción médicamente asistida a los procedimientos y técnicas realizados con asistencia médica para la consecución de un embarazo.

El CCivCom. reconoce expresamente a las TRHA como fuente filiatoria independiente distinta de la filiación por naturaleza y adoptiva jugando un rol fundamental la voluntad procreacional a los fines de la determinación de la filiación como fuente autónoma. La trascendencia de la voluntad procreacional exteriorizada a través del consentimiento previo, informado y libre -elemento volitivo- es de tal magnitud que el propio CCivCom.no admite la acción de impugnación de la filiación matrimonial o extramatrimonial de los hijos nacidos mediante el uso de estas técnicas, siempre que la misma se haya exteriorizado conforme los requisitos y formas establecido en artículos 560 (13), 561 (14) y 562 (15). Así también está vedada la posibilidad de que el/la donante de gametos, recurra a la figura del reconocimiento o a una acción de filiación reclamando su vínculo filial en relación al niño/a nacido con el material genético por el/ella aportado de conformidad al art. 577 (16).

Sin embargo, las TIC al no tener una regulación expresa en nuestro ordenamiento jurídico la exteriorización de la voluntad procreacional no tiene previsto un mecanismo para su manifestación, cabría preguntarse entonces ¿de qué manera quienes recurren a este tipo de prácticas con la finalidad de concretar el embarazo podrían exteriorizar su voluntad procreacional y dejarla debidamente asentada? Consideramos que una forma sería mediante acta por ante escribano público, de esa manera contarían con un instrumento con carácter de declaración jurada de su voluntad procreacional.

Obsérvese que en relación con la exteriorización de la voluntad procreacional y a cómo quedará determinada la filiación en nuestro sistema legal actual vemos en relación con las TIC distintos escenarios. Así si quien recurre a esta práctica un hombre y una mujer casados en este supuesto rige la presunción de filiación matrimonial del primer párrafo del artículo 566 (17) del CCivCom. Si se encuentran unidos en una relación convivencial es de aplicación la primera parte del artículo 570 (18) del CCivCom., sin perjuicio de las correspondientes acciones de impugnación previstas en el código en ambos supuestos.Es decir que tratándose de matrimonio o unión convivencial de un hombre y una mujer el uso de la TIC podrá ser claramente ocultada en virtud de la presunción y reconocimiento que vimos y la inscripción del nacimiento del niño/a en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas operará sin ningún tipo de inconveniente contando además el nacido con ambos polos filiales.

En caso de una mujer sola enmarcada dentro de un proyecto monoparental que práctica una TIC, la maternidad quedará determinada en virtud del principio general establecido en el art. 565 (19) del CCivCom. Sin perjuicio de ello, el artículo 583 (20) del mismo cuerpo legal pone en cabeza del Registro Civil, cuando el niño se encuentre inscripto solo con filiación materna, el deber de comunicar al Ministerio Público dicha situación quien debe procurar la determinación de la paternidad y el reconocimiento del hijo por el presunto padre, debiendo instar a la madre a suministrar el nombre del presunto padre y toda la información necesaria para su localización. Entonces el niño/a nacido/a será inscripto como hijo de la mujer que lo gesto y dio a luz. En relación con el otro polo filial si la muestra de semen proviene de un banco debidamente autorizado el anonimato es una regla, por lo cual muy difícilmente podrá este donante an ónimo concurrir al Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas a efectuar el reconocimiento correspondiente.Pero si quien aporto el material genético para la práctica es un amigo o conocido de la mujer y luego quiere reconocer al niño/a nacido/a podrá hacerlo conforme nuestro sistema legal, entonces la posibilidad siempre va a estar latente contradiciendo así el proyecto monoparental de la mujer que lleva adelante la práctica.

Pero el escenario se complejiza aún más si se trata un matrimonio o conviviente mujeres puesto que la inscripción del niño/a nacido/a en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas como hijo de la co-madre, quien no lo gesto ni parió, no es posible conforme el sistema actual ya en el caso de hijos/as matrimoniales la presunción del primer párrafo del 566 del CCivCom. opera si se ha exteriorizado el consentimiento previo, libre e informado de él o la cónyuge conforme lo exige el segundo párrafo del citado artículo. En el caso de la filiación extramatrimonial la exigencia es la misma conforme el art. 570 del CCivCom., claro está que siempre referido a las TRHA.

Es justamente la falta de regulación de las TIC lo que lleva a que la voluntad procreacional no quede exteriorizar a través del consentimiento previo, libre e informado de la co-madre, lo que constituye una vaya a los fines de la inscripción registral del hijo/a como suyo. Es este punto crucial se destaca en el fallo en estudio: «tengo acreditado por los testimonios aportados, el informe social acompañado, las entrevistas con las madres y el certificado de nacido vivo, que elemento volitivo necesario para la constitución de la tercera fuente filial existe y es concurrente durante todo el proceso de concepción y posterior nacimiento del niño. Mateo es fruto de la relación de dos mujeres unidas en convivencia. Una de ellas la madre gestante y afectiva, y la otra comadre no-gestante e idénticamente afectiva concibieron este hijo de acuerdo al deseo subjetivo de maternar el hecho objetivo del parto, determina la maternidad biológica de Milena.La intención de Lucia, determina la co-maternidad extramatrimonial».

El derecho a la inscripción después del nacimiento merece una consideración especial en el fallo en análisis en razón de que esa inscripción es el punto de partida para ser considerado persona, jurídicamente hablando, y ciudadano de un país determinado, aquel de donde corresponde el registro en el que se lo inscribió. En este caso en especial nos encontramos ante una laguna del derecho, ya que cuando la ley 26.413 (21) en su art 27 establece que deben inscribirse todos los nacimientos en un plazo de cuarenta (40) días, no prevé en todo su articulado el caso de la inscripción del nacimiento, de un niño nacido por una técnica casera asistida y fruto de la voluntad procreacional de una pareja homosexual de convivientes.

Sin embargo, el Registro Civil y de Capacidad de las Personas de Concepción con fundamento en la normativa citada vulneró el derecho fundamental de Mateo a estar inscripto de pleno derecho e inmediatamente después del nacimiento, desoyendo por sobre todos los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos a la Convención Sobre los Derechos del Niño en y en especial sus artículos 2 (22), 4 (23) y 7 (24) colocándolo en la situación de NN, de apátrida.

Así en la sentencia en estudio se pone de manifiesto que el Registro Civil y de Capacidad de las Personas, como organismo del Estado, tiene la obligación no solo de facilitar y colaborar con la identificación y registración de los niños nacidos en esta República, sino de garantizar los procedimientos sencillos y rápidos para que los recién nacidos sean identificados en forma gratuita, obligatoria, oportuna e inmediatamente después de su nacimiento, estableciendo el vínculo filial.

IV.ALGUNAS REFLEXIONES FINALES

Ante la existencia de conflictos concretos como el que se presenta para ser resuelto con este fallo y la falta de regulación, sobre este tipo concepción con la utilización de TIC, la juez debe abordar el caso asegurando las garantías y el respeto por el Interés Superior del Niño y de los derechos fundamentales de las personas involucradas. Advertimos una vez más que no es bueno que existan estas lagunas legales, en la que les toca a los jueces reformular el derecho, existiendo la posibilidad de arribar a pronunciamientos tan dispares o contrapuestos que pueden poner en riesgo la seguridad jurídica del niño concebido por técnicas de inseminación caseras.

Es necesario comprender y reconocer los cambios de paradigmas dando la solución más adecuada como en este caso donde se ordena la inscripción de Mateo a nombre de sus madres en una sentencia con un formato y presentación para destacar donde el arte tiene un espacio y con pocos precedentes en Argentina, en razón de que la misma, se aleja de las ya instaladas presunciones judiciales, y las distintas habilitaciones que ordenan a las madres solteras sino denuncian el nombre del padre que sea inscripto solo a nombre de ella, sin la posibilidad de sumar como progenitora a otra mujer. Sin olvidar o dejar de lado derechos fundamentales como el derecho a la identidad, a la salud, a formar una familia etc., en los que cimenta el reconocimiento de este emplazamiento que se reclama, podemos resaltar que el principal eje para determinar la filiación, es la voluntad pro creacional, de esta pareja que desea tener un hijo y no lo pueden concretar de la forma tradicional, por eso acceden a otras formas de procrear, pero con la particularidad de que la construcción del parentesco que buscan, al tener esta génesis no será fundado en vínculos biológicos sino en vínculos socioafectivos.La voluntad pro creacional de Milena y Lucía va unida al compromiso de asumir una responsabilidad parental que merece protección jurídica, y resulta trascendental ya que como consecuencia de ella harán nacer un vínculo filial.

Este fallo que comienza con una mirada poética, nos habilita para terminar este comentario igual, tanto fue el deseo de estas mujeres de maternar que recurrieron a un método que implica dificultades de todo tipo, y al final, luego de todo lo vivido y sufrido por la incertidumbre de los resultados, Mateo fue inscripto a nombre de sus dos madres, como hijo de Milena y Lucia , consiguiendo este niño recuperar sus derechos, la identidad y dignidad que estuvieron en suspenso hasta el dictado de la sentencia, por falta de legislación. Tomamos para cerrar el comentario, el mensaje de la Dra. Rey Galindo para el niño cuya inscripción filiatoria se perseguía, de donde surge a todas luces el justo resultado conseguido. Así las cosas, podemos concluir del análisis de este fallo que el derecho y los escritos en los que se expresa, pueden ser humanizados, amorosos y una manifestación de respeto por los sentimientos más caros de las personas y que lleguen de la mejor forma a las personas a quienes la resolución va dirigida.

«Mateo, hijo de la fuerza evolutiva y el azar. Acogido por la ley y el amor. Beneficiado por la tecnología. Que esta sentencia pueda significar tu patria grande, que con humanidad te recibe. Restituye tu dignidad y fortifica tu identidad».

———–

(1) MORELL, Marvel G. El derecho y sus relaciones con el arte. Conferencia dictada en el Centro Regional de Extremadura. UNED 1993. Http://e-spacio.uned.es>fez>eserv>

(2) Art. 558 del CCivCom.: Fuentes de la filiación. Igualdad de efectos. La filiación puede tener lugar por naturaleza, mediante técnicas de reproducción humana asistida, o por adopción. La filiación por adopción plena, por naturaleza o por técnicas de reproducción humana asistida, matrimonial o extramatrimonial, surten los mismos efectos, conforme las disposiciones de este código.Ninguna persona puede tener más de dos vínculos filiales, cualquiera sea la naturaleza de la filiación.

(3) Herrera, Marisa – Gil Domínguez, Andrés, «Derecho Constitucional de las Familias y Triple Filiación», publicado en: LA LEY 19/06/2020, 19/06/2020, 6, Cita Online: AR/DOC/650/2020. http://www.colectivoderechofamilia.com/wp-content/uploads/2021/06/2020-comentario-fallo-triple-filiacion-con-
ndres-Gil-Dominguez.pdf

(4) Art. 19 Constitución Nacional: Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.

(5) «V. A. B. y otros-Solicita Homologación», Juzgado de Familia de 5ª Nominación de la Ciudad de Córdoba, provincia de Córdoba, 25/04/2.019, Cita Online: AR/JUR/9677/2019.

(6) IAC: inseminación artificial casera denominación que recibe en España, país donde esta técnica tiene no solo mayor difusión sino también mayor debate.

(7) KOEFOED, Enrique Abd, «La Inseminación Artificial Casera en España: Consideraciones jurídica y Éticas», 24 de abril de 2.017. file:///C:/Users/jllim/OneDrive/Archivos%20Viejos%20-%20Casos%20Cerrados/Presentaciones%2
y%20Disertaciones/NOTA%20FALLO%20-%20TIC/NOTA%20SOBRE%20TIC.pdf

(8) DÍAZ DE GUIJARRO, Enrique, «La voluntad y la responsabilidad procreacionales como fundamento de la determinación jurídica de la filiación», JA 1965-III-21, cit. Por FAMÁ, María Victoria, «La Filiación-Régimen Constitucional, civil y Procesal, Segunda edición ampliada y actualizada, Abeledo Perrot, Bs. As., 2011, p. 74.

(9) IA: Inseminación artificial.

(10) MENDOZA CÁRDENAS, Héctor Augusto, «La voluntad procreacional:Un caso de inseminación artificial Atípico», 24 de abril de 2.017, https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/690662/RJ_35_16.pdf?sequence=1&isAllowed=y

(11) Véase texto completo de la Ley 26.862 en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/215000-219999/216700/norma.htm

(12) Véase texto completo del Decre to Reglamentario N° 956/13 en:

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/215000-219999/217628/norma.htm

(13) Art. 560 del CCivCom.: Consentimiento en las técnicas de reproducción humana asistida. El centro de salud interviniente debe recabar el consentimiento previo, informado y libre de las personas que se someten al uso de las técnicas de reproducción humana asistida. Este consentimiento debe renovarse cada vez que se procede a la utilización de gametos o embriones.

(14) Art. 561 del CCivCom.: Formas y requisitos del consentimiento. La instrumentación de dicho consentimiento debe contener los requisitos previstos en las disposiciones especiales, para su posterior protocolización ante escribano público o certificación ante la autoridad sanitaria correspondiente a la jurisdicción. El consentimiento es libremente revocable mientras no se haya producido la concepción en la persona o la implantación del embrión.

(15) Art. 562 del CCivCom.: Voluntad procreacional. Los nacidos por las técnicas de reproducción humana asistida son hijos de quien dio a luz y del hombre o de la mujer que también ha prestado su consentimiento previo, informado y libre en los términos de los artículos 560 y 561, debidamente inscripto en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas, con independencia de quién haya aportado los gametos.

(16) Art. 577 del CCivCom.: No es admisible la impugnación de la filiación matrimonial o extramatrimonial de los hijos nacidos mediante el uso de técnicas de reproducción humana asistida cuando haya mediado consentimiento previo, informado y libre a dichas técnicas, de conformidad con este Código y la ley especial, con independencia de quien haya aportado los gametos.No es admisible el reconocimiento ni el ejercicio de la acción de filiación o de reclamo alguno de vínculo filial respecto de éste.

(17) Art. 566 del CCivCom. (Primer párrafo): Presunción de filiación. Excepto prueba en contrario, se presumen hijos del o la cónyuge los nacidos después de la celebración del matrimonio y hasta los trescientos días posteriores a la interposición de la demanda de divorcio o nulidad del matrimonio, de la separación de hecho o de la muerte»

(18) Art. 570 del CCivCom. (Primera parte): Principio general: La filiación extramatrimonial queda determinada por el reconocimiento.

(19) Art. 565 del CCivCom.: Principio general. En la filiación por naturaleza, la maternidad se establece con la prueba del nacimiento y la identidad del recién nacido.

La inscripción debe realizarse a petición de quien presenta un certificado del médico, obstétrica o agente de salud si corresponde, que atendió el parto de la mujer a quien se le atribuye la maternidad del nacido. Esta inscripción debe ser notificada a la madre excepto que sea ella quien la solicita o que quien denuncia el nacimiento sea su cónyuge.

(20) Art. 583 del CCivCom.: Reclamación en los supuestos de filiación en los que está determinada sólo la maternidad. En todos los casos en que un niño o niña aparezca inscripto sólo con filiación materna, el Registro Civil debe comunicar al Ministerio Público, el cual debe procurar la determinación de la paternidad y el reconocimiento del hijo por el presunto padre. A estos fines, se debe instar a la madre a suministrar el nombre del presunto padre y toda información que contribuya a su individualización y paradero.La declaración sobre la identidad del presunto padre debe hacerse bajo juramento; previamente se hace saber a la madre las consecuencias jurídicas que se derivan de una manifestación falsa.

Antes de remitir la comunicación al Ministerio Público, el jefe u oficial del Registro Civil debe citar a la madre e informarle sobre los derechos del niño y los correlativos deberes maternos, de conformidad con lo dispuesto en la ley especial. Cumplida esta etapa, las actuaciones se remiten al Ministerio Público para promover acción judicial.

(21) Véase texto completo de la Ley 26.413 en:

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/145000-149999/145345/norma.htm

(22) Art. 2 CDN: Los Estados Partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales.

(23) Art. 4 CDN: Los Estados Partes adoptarán todas las medidas administrativas, legislativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos reconocidos en la presente Convención.

(24) Art. 7 CDN: El niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

(*) Abogado (Univ. Nac. de Rosario). Especialista en Derecho de Familia (Univ. Nac. De Córdoba). Ejercicio liberal de la profesión desde el año 2.003. Docente invitado y tutor en la carrera de Especialidad de Derecho de Familia de la Univ. Nac. De Córdoba. Autor y colaborador en publicaciones de Derecho de Familia. Disertante en eventos académicos. Miembro de Fundación Simiente.

(**) Abogada (Univ. Nac. De Córdoba) Especialista en Derecho de Familia (Univ. Nac. De Rosario) Mediadora. Ejercicio liberal de la profesión desde el año 1995. Autora y Colaboradora en publicaciones de Derecho de Familia. Disertante en eventos académicos. Miembro Fundación Simiente.

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