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#Doctrina La reparación de daños y perjuicios derivada de situaciones de violencia económica

Autor: Ortiz, Diego O.

Fecha: 9-sep-2020

Cita: MJ-DOC-15506-AR | MJD15506

Sumario:

I. Introducción. II. Marco normativo. III. La imposición de una medida no sustituye el acceso a esta vía. IV. Un fallo sobre daños y perjuicios ante el incumplimiento del deber alimentario. V. Los daños y perjuicios por no haber reconocido como una situación de violencia de género de tipo económica VI. Los daños y perjuicios derivados de la destrucción de bienes en contexto de violencia de género. VII. Conclusión.

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Doctrina:

Por Diego Oscar Ortiz (*)

I. INTRODUCCIÓN

Los daños y perjuicios derivados de situaciones de violencia de género es uno de los temas novedosos y resistidos en la temática aun cuando cuente con respaldo normativo, jurisprudencial y doctrinario para fundar las peticiones y/o resoluciones. La admisibilidad de esta vía parece clara cuando la persona en situación de violencia interpone una demanda por daños y perjuicios derivada de situaciones de violencia física, psicológica y/o sexual. Sin embargo cuando se menciona algún supuesto de violencia económica, la cuestión se complejiza ya sea porque no se visibiliza como los otros tipos, se la desconoce, hay escasez de jurisprudencia específica, incipientes trabajos doctrinarios, etc. No obstante las dificultades presentadas, la vía civil es admisible y depende de nuestro análisis y labor implementarla.

II. MARCO NORMATIVO

Para comprender la importancia del tema y darle el soporte legal suficiente, primero se debe hacer un recorrido normativo nacional e internacional que apoye las peticiones particulares. Luego se debe relacionar el tipo de violencia con la viabilidad civil derivada de la ocurrencia de algún hecho del mismo. Conforme este análisis no se trata de forzar conceptos sino de tomarlos acorde a las circunstancias del caso.

La Recomendación 19 del Comité de la CEDAW contiene en su art 24, un catálogo de obligaciones de los Estados para que adopten entre otras cosas, recursos civiles e indemnización para proteger a las mujeres contra todo tipo de violencia (1).

La Convención para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Convención Belem do Pará) (2) en el art 7 señala que es deber del Estado establecer los mecanismos judiciales y administrativos necesarios para asegurar que la mujer tenga acceso efectivo al resarcimiento, reparación del daño u otros medios de compensación justos y eficaces.

La ley de protección contra la violencia de género 26485 en el art 3 dentro de los derechos protegidos menciona como bien a la integridad económica y/o patrimonial.El art 4 (y su modificación por ley 27.533 ) cuando conceptualiza lo que se entiende por violencia contra la mujer basada en razón de género y en una relación desigual de poder nombra a la integridad económica. Dentro de los tipos de violencia el art 5 incluye a la económica como aquella que produce un menoscabo de recursos y enumera algunos supuestos y el art 6 dentro de la modalidad de violencia domestica agrega la afectación patrimonial.

Por otro lado el art 35 plantea que «la parte damnificada podrá reclamar la reparación civil por los daños y perjuicios, según las normas comunes que rigen la materia». El artículo plantea que se puede reclamar conforme las normas generales de la responsabilidad civil. Sin embargo con un análisis general no es suficiente, ya que requiere analizar cada uno de los presupuestos conforme la temática, ya que no es lo mismo el daño moral derivado de una situación de violencia que en otros supuestos.

III. LA IMPOSICIÓN DE UNA MEDIDA NO SUSTITUYE EL ACCESO A ESTA VÍA

Como aclaración inicial, la resolución de una medida de protección no sustituye el acceso a la vía civil. En un fallo (3) en donde se impone una multa frente a este tipo de violencia, se plantea que: «La multa puede resultar una medida efectiva para contrarrestar la violencia económica, asumiendo el carácter de preventivo o sancionatorio o aun con miras a la erradicación de la conducta violenta, sin que por ello resulte licito asignarle carácter resarcitorio para el rechazo de la pretensión y como modo de obligar a la víctima a transitar un proceso civil con tiempos extremadamente laxos propios de la justicia civil».

En el fallo existe una confusión conceptual al usar exclusivamente el factor tiempo.Una cosa es la solicitud de una multa por la violencia económica reiterada y otra es la acción civil derivada de los daños producidos a raíz de este tipo de violencia. La imposición de una multa por violencia económica no es un «atajo» a la vía reparadora. Esta requiere para admitirla la presencia de los presupuestos generales de responsabilidad civil tal como lo establece el art 35 de la ley 26485 . Incluso en el supuesto se puede solicitar la imposición de la multa por violencia económica y posteriormente iniciar la acción civil correspondiente, dado que son dos cuestiones, vías y estructuras procesales distintas, una en el marco de un proceso de violencia familiar y la otra en una acción de daños y perjuicios (4).

IV. UN FALLO SOBRE DAÑOS Y PERJUICIOS ANTE EL INCUMPLIMIENTO DEL DEBER ALIMENTARIO

Partiendo que la negación de alimentos es una situación de violencia económica conforme el punto c del art 5 y el decreto reglamentario 1011/2010 , este es otro fallo pionero sobre el tema en donde el no reconocimiento paterno filial produjo un daño a la progenitora y/o al niño quien en ese momento padecía de una enfermedad genética.

En el fallo de Cámara Civil y Comercial de Necochea (5), el Sr. Juez de grado hace lugar a la demanda iniciada por la Sra. P. por sí y en representación de su hijo menor y condenando al demandado a pagar a la actora la suma de pesos ciento sesenta mil ($160.000.-) distribuidos de la siguiente manera: la suma de pesos setenta mil ($70.000.-) en virtud de lo reclamado por derecho propio, y la suma de pesos noventa mil ($90.000.-) como representante de su hijo menor de edad. Las partes apelan lo decidido. El demandado refiere que la actora carece de legitimación por daño moral por esa causa, pues entiende que no lo sufrió de manera propia.Afirma que si se considera que el reclamo está fundado «en una causa independiente de la filiación y que se configuró como consecuencia de un trato inhumano dispensado por el demandado a la actora, tampoco el reclamo puede prosperar. Pues no existió abandono ya que no vivían juntos, no estaban unidos en matrimonio y no cohabitaban. La obligación de pasar alimentos la cumplió y la demora en el cumplimiento de esos deberes se ve resarcida por el régimen de costas y los intereses fijados.

En otro agravio se queja de la determinación de daño moral en favor del hijo menor. Añade que la falta de reconocimiento paterno no pudo haber repercutido en forma desfavorable en el menor, por su grado de incapacidad. Señala que no hay pruebas del sufrimiento del menor por la falta de reconocimiento del padre y que tampoco puede presumirse. En su tercer agravio descalifica el monto discernido en favor de la madre pues lo considera elevado. En su cuarto agravio se queja de la determinación de daño moral en favor del hijo menor. Aduce que no hubo daño pues la demanda de filiación se inició a los tres meses del nacimiento del menor. Añade que «la falta de reconocimiento paterno no pudo haber repercutido en forma desfavorable en el menor, por su grado de incapacidad». Señala que no hay pruebas del sufrimiento del menor por la falta de reconocimiento del padre y que tampoco puede presumirse.

La actora refiere que los importes discernidos en el grado son exiguos frente a la conducta del demandado quien se mostró siempre ausente desde el embarazo hasta el fallecimiento del niño con motivo en su grave enfermedad. Indica que el demandado negó judicialmente ser el padre y se manifestó agresivamente en el proceso de alimentos. Alega que sufrió angustias ante la imposibilidad de cubrir adecuadamente las necesidades económicas de su hijo.La Cámara se confirma la sentencia de grado admitiendo el resarcimiento.

Algunos ejemplos de omisiones que configuran situaciones de violencia son:

– En la etapa inicial del proceso de filiación, no contesta la intimación al reconocimiento del niño.

– Cuando se realiza la demanda filiatoria, se excusó por razones laborales a la realización de los estudios genéticos.

– En la etapa probatoria se negó al examen de extracción de sangre.

– Al absolver posiciones había afirmado desconocer la enfermedad de su hijo.

– A su vez en el proceso de alimentos al ser citado sostuvo que no correspondía fijación de alimentos pues «El estado psico-físico del menor importa en los hechos un cuadro cuasi vegetativo, siendo acotados los gastos de medicamentos, vestimenta y alimentación.». Añadiendo que la obra social IOMA y el Hospital municipal se habían encargado de prácticamente todos los gastos.

– No consta, ni se ha alegado, que el progenitor una vez emplazado en ese estado de familia haya procurado algún tipo de asistencia respecto del hijo aquí accionante.

– Fijados alimentos provisorios el progenitor deposita la primera cuota cuando el niño contaba casi con diez años de edad.

– El demandado nunca abonó totalmente la suma discernida como su obligación alimentaria respecto del niño aduciendo carencias económicas.

Todo esto sin considerar la situación de salud del niño quien padeció una gravísima enfermedad genética, lo que llevo a la realización de estudios, controles y seguimientos médicos. Sumado a la permanente asistencia de otra persona para los quehaceres personales, lo que significaría mayores gastos.

El progenitor demandado a su vez admitió que jamás concurrió a conocer a su hijo que los problemas severos e irreversibles de salud, los conoció únicamente por vía de las notificaciones e informes que se han dado.

V.LOS DAÑOS Y PERJUICIOS POR NO HABER RECONOCIDO COMO UNA SITUACIÓN DE VIOLENCIA DE GÉNERO DE TIPO ECONÓMICA

Este fallo es señero porque más allá que el tema de daños y perjuicios derivados por no reconocimiento paternofilial ha sentado jurisprudencia y ha sido estudiado, en este caso se incorpora la perspectiva de género y se menciona al tipo de violencia simbólica y/o económica. En el fallo (6), la actora demanda ser reconocida por su progenitor e indemnizada por el daño moral ocasionado por este que siempre supo de su calidad de padre y a pesar de ello nunca la reconoció. Remarca su actitud desap rensiva, tendiente a eludir su responsabilidad y paternidad. Corrido el traslado, el señor aclara que siempre ha convivido con su cónyuge y que la progenitora de la actora no señala los nombres de sus tres hermanos mayores, y el apellido, para saber si son hijos del mismo padre.

En los Considerandos se sostiene, entre otras cosas que: I). El caso, por las particularidades de tiempo y lugar, características personales, culturales, y de costumbres del demandado y las condiciones personales en las que se encontró la actora, debe analizarse con perspectiva de género.

II). La autoridad judicial observa, un actuar desatinado y hasta de violencia económica en el creer del Sr. A. que nada le debe en concepto económico a su hija, cuando no estuvo en su niñez y jamás pagó cuota alimentaria alguna. Aclaro que en el caso no se reclama cuotas alimentarias atrasadas y no analizo tal cuestión, pero que la falta de reconocimiento colocó a la actora en una actitud de vulnerabilidad económica también, que sin duda provocó una lesión en sus sentimientos que desembocó en el reclamo.

III) La autoridad judicial escribe unas palabras al demandado, que dicen:«Entiendo que la vida de campo es distinta, comprendo que en el campo exista gente que pueda tener menos estudios y otros más, pero lo que no está bien, no es correcto en el campo y no lo es en la ciudad. La violencia, el mal trato, el actuar desinteresado, no es adecuado en ningún lugar. Desconocer a un hijo no es correcto en el centro de Córdoba como no lo es en el lugar más lejano de la provincia. Nada justifica el mal trato, el desinterés, la violencia económica, la violencia psicológica, el desconocer a un hijo. Si nosotros los jueces tuviésemos que analizar estas cuestiones dependiendo las condiciones particulares de quien las realiza (por ejemplo por ciertas tradiciones y costumbres que se dan en el campo), llegaríamos a la desigualdad de justificar la violencia en más de un caso, justificando el actuar de algunos, por su falta de conocimiento, por el nivel cultural o por imposibilidad de tener medios tecnológicos.».

Se resuelve hacer lugar al pedido de indemnización en concepto de daño moral.

VI. LOS DAÑOS Y PERJUICIOS DERIVADOS DE LA DESTRUCCIÓN DE BIENES EN CONTEXTO DE VIOLENCIA DE GÉNERO.

En el siguiente fallo (7), el agresor ejerce situaciones de violencia económica al destruir el departamento de la actora en un contexto de violencia de genero. La misma relata que convivió con el demandado por el lapso de dos años en una casa de su propiedad. Indica que a raíz de episodios de violencia doméstica sufridos por ella y su hijo- acordó con el demandado que éste se mudaría al departamento contiguo. Pasados unos meses volvieron a recrudecer las amenazas, las hostilidades y la violencia por parte del demandado. Denuncia nuevamente logrando que el accionado entregara las llaves del departamento.Al reingresar al departamento, observo con sorpresa que los deterioros provocados no respondían al uso normal, sino que había efectuado daños que alteraban sustancialmente el estado del inmueble destruyéndolo e incluso cortando las conexiones de gas, que no sólo perdió de alquilar dicho departamento mientras el señor lo ocupó, sino que le llevó seis meses más ponerlo en condiciones.

La jueza de grado rechaza la indemnización del daño moral porque las molestias, así como los reclamos extrajudiciales o la necesidad de accionar judicialmente, no constituyen daño moral: para que así sea, es menester la modificación disvaliosa en la capacidad del espíritu de querer o sentir de la supuesta damnificada. Asimismo y ante la evidente molestia que ha sentido la actora por los daños materiales causados al departamento, en este supuesto, el resarcimiento material agota el crédito. Otorga la indemnización por privación de uso. La parte actora expresa agravios: a) Critica que la a quo analice como un acto voluntario la entrega del departamento, cuando dicho préstamo se produjo en un marco de violencia familiar. b) Cuestiona el rechazo del daño material ya que se pasa por alto que el deterioro de las instalaciones eléctricas, sanitarias, de artefactos, baranda y la falta del mobiliario de la cocina, no responden al normal deterioro de las cosas por su uso, sino que fueron hecha adrede. c) Como última crítica sostiene el agravio del rechazo del daño moral, puesto que está ínsito en la intención del demandado que destruyó el departamento, señalándolo como un acto más de violencia hacia su parte y su hijo.De los expedientes de violencia familiar, surge que «»no podemos caracterizar los hechos del proceso como si fueran una cuestión meramente contractual donde un comodatario restituyó la cosa dada en comodato en mal estado de conservación o con daños, sino que debemos analizar las relaciones en un contexto de violencia familiar que no podemos omitir»» (8).

Es verdad que, en aquello que nos interesa, el expediente de violencia familiar culminó por caducidad de instancia sin que se hubieran producido «nuevos hechos de violencia». Pero no es menos cierto que de los informes psicológicos obrantes, de las testimoniales y de la documental acompañada, es posible inferir que los daños imputables al Sr. F. se produjeron en este contexto de violencia familiar, con la finalidad de perjudicar moral y económicamente a la Sra. N., como variante de esa violencia en ejercicio.

Los daños que detallan los testigos son de una magnitud tal, que sólo resultan explicables en un contexto de violencia; ellos no derivan de un incumplimiento contractual producto de la culpa o negligencia en el deber de conservación sino que denotan claramente una intención dolosa de perjudicar a la actora, económica y moralmente. Sólo en el contexto de la violencia -no reducible a lo contractual- se pueden mensurar y explicar los daños. «La extensión de los daños excede cualquier forma de negligencia o impericia respecto del deber de conservación y constituye un claro signo de la violencia económica y moral que pretendió ejercer el Sr. F., aún en el momento del acuerdo con la Sra. N.» (9).

La Cámara admite parcialmente el recurso. Elevando el daño material y admitiendo el daño moral, confirmando la sentencia en lo restante que fuera materia de agravios.

VII. CONCLUSIÓN

Como conclusión de lo expuesto, la reparación de los daños y perjuicios derivados de situaciones de violencia de género de tipo económica es una posibilidad que tiene la mujer de reclamar.Tal vez un estudio posterior es como especificar el daño moral y otros rubro en estos supuestos.

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(1) CEDAW/C/1992/L.l/Add.l5, párr. t) del artículo 24 de la Recomendación General n° 19.

(2) Adoptada por la OEA el 9 de junio de 1994, sancionada en el año 1996 en la Argentina mediante la ley 24632

(3) «G., V. C. c/F. M., J. M. s/ Violencia Familiar» , Expdte nro. 000302/2016, Cámara Civil y Comercial de Comodoro Rivadavia, Chubut, Sala A, 30/08/16, elDial.com – AA9A65, el 28/10/16.

(4) ORTIZ, Diego O, Un fallo que visibiliza un tipo de violencia, Revista de Pensamiento Civil, 21/10/16, https://www.pensamientocivil.com.ar/doctrina/2447-un-fallo-que-visibiliza-un-tipo-violencia.

(5) «P., M. C. c/B., M. S. s/Daños y Perjuicios» , Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Necochea, Expdte 9755, 21/02/17, citado por ORTIZ, Diego O, Las Omisiones también son violencia, Revista de Pensamiento Civil, 13/03/17, https://www.pensamientocivil.com.ar/doctrina/2724-omisiones-tambien-son-violencia.

(6) «M., E. V. C/ A., H. – Acciones de filiación-Contencioso» , Juzgado Civil, Comercial. Conciliación y Familia 2° Nominación de Jesús María, Córdoba, Protocolo de Sentencias Nº Resolución: 50, Año: 2020 Tomo: 1 Folio: 138-149, Diario Judicial.

(7) «N., J. M. c/F., M. O. s/Daños y Perjuicios», Expte. Nº 63/11 (15.465/15), Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de la Primera Circunscripción Judicial, Secretaría Nº 2, Río Gallegos, Santa Cruz, 14/10/16, Revista de Pensamiento Civil, 02/08/17,http://www.pensamientocivil.com.ar/fallos/3104-perjuicio-economico-como-otra-forma-violencia.

(8) El entrecomillado interno me pertenece.

(10) El entrecomillado me pertenece.

(*) Abogado, Profesor Universitario en Ciencias Jurídicas, Especialista en Violencia Familiar, autor de artículos y obras de su especialidad.

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