fbpx

#Fallos Odontólogos: Se rechaza la mala praxis odontológica al haber, el profesional, realizado todos los pasos indicados en cualquier infección odontogénica, durante la extracción de una pieza dental

Partes: S. A. c/ Facultad de Odontología de Rosario y otro s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Federal de Apelaciones de Rosario

Sala/Juzgado: B

Fecha: 5-nov-2020

Cita: MJ-JU-M-129157-AR | MJJ129157 | MJJ129157

Se rechaza la demanda por mala praxis odontológica al haber el odontólogo realizado todos los pasos indicados en cualquier infección odontogénica.

Sumario:

1.-Es procedente rechazar la demanda resarcitoria del daño que la actora afirma haber padecido con motivo de la atención odontológica recibida en la guardia de la demandada, en la cual le fue realizada una extracción, por cuanto la afirmación relativa a que en forma previa a concurrir a dicha guardia no presentaba un cuadro infeccioso ni alérgico, no encuentra respaldo probatorio alguno, sino todo lo contrario, ya que de lo expuesto surge la posibilidad de que al tiempo de la primera consulta estuviera cursando una infección como así tampoco puede descartarse que haya tenido una predisposición a desarrollar una alergia y de los dictámenes cumplidos surge que los pasos seguidos por el profesional tratante fueron los indicados en cualquier infección odontogénica por la ciencia odontológica.

¿Aún no estás suscripto a Microjuris? Ingresá aquí.

Fallo:

Visto, en Acuerdo de la Sala «B» el expediente nº FRO 5815/2014 caratulado «S. A. c/ Facultad de Odontología de Rosario y otro s/ Daños y perjuicios» (del Juzgado Federal Nº 2 de Rosario) de los que resulta que: Vienen los autos a fin de resolver el recurso de apelación interpuesto por la actora (fs. 319) contra la sentencia del 05/06/2019, mediante la cual se rechazó la demanda entablada por A. S. contra la Facultad de Odontología, Universidad Nacional de Rosario y el Dr. Santos Coppi, con costas en el orden causado de conformidad con el art. 68, 2º parte del C.P.C.C.N. (fs. 303/318). Concedido el recurso (fs. 320), se elevaron los autos a esta Alzada y por sorteo informático quedaron radicados en esta Sala «B» (fs. 324).

La recurrente expresó agravios a fs. 325/365, los que fueron contestados por la Universidad Nacional de Rosario a fs. 366/369 y por Santos Coppi a fs. 370/375 y quedaron los presentes en condiciones de ser resueltos (fs. 376).

La Dra. Vidal dijo:

1°) La actora se agravió de lo señalado por el a quo en el Considerando Cuarto ya que, a su entender, no determinó la causal de la incapacidad resultante. Agregó que de la historia clínica de la Facultad de Odontología y de la emanada del Sanatorio Parque, no surge ninguna mención de que hubiera alguna afección.

Criticó que se eximió de responsabilidad a la demandada a partir de una segmentación de las pruebas producidas a lo largo del debate y que se prescindió de pruebas conducentes a establecer la causa verdadera de la lesión de la actora y el consecuente factor de atribución de responsabilidad. Sostuvo que A. S. fue intervenida quirúrgicamente dos veces en la Facultad de Odontología y a partir de la primera de ellas, ocurrida el 3 de mayo de 2012, comenzó con un proceso infeccioso y serios problemas respiratorios que pusieron en riesgo su vida.Agregó que tal como surge de la historia clínica emanada del Sanatorio Parque, la cirugía realizada en dicha institución consistió en la evacuación de múltiples abscesos en piso de la boca y traqueotomía y que presentaba un proceso infeccioso, con fuertes dolores cervicales, de oído y fiebre. Señaló que el Perito Odontólogo, Dr. Aníbal Peralta -respecto al estudio radiológico-, expresó que la radiografía periapical debe ser de rutina y que existe en consultorio (fs. 211).

Recordó que conforme surge de la HC, el día 03/05/12 la actora se presentó en la guardia de la Facultad de Odontología de Rosario, para recibir atención profesional por un dolor de muela y que se le realizó la extracción de la pieza dental pero no se le efectuó Rx alguna, siendo que como lo expresó el profesional citado, la radiografía periapical debió ser de rutina. Además, se agravió por cuanto el a quo en el Considerando Tercero, se basó en las declaraciones de dos testigos propuestos por la demandada, quienes son colegas y asistentes del demandado Coppi. Afirmó que de la sucesión temporal de los hechos, surge claramente que la actora se presentó en todo momento a la guardia de la Facultad de Odontología, siguiendo las instrucciones que se le indicaban. Argumentó que a los días de la primera intervención su cuadro empeoró y ya casi sin poder respirar, acudió al Sanatorio Parque de esta ciudad donde fue sometida a una intervención quirúrgica de urgencia y le practicaron una traqueotomía, conforme surge de la HC de ese Sanatorio.

Concluyó que entre la primera consulta realizada el día 03/05/12 y la intervención quirúrgica practicada en el Sanatorio Parque el 11/05/12 transcurrieron 8 días y en ese lapso la actora se presentó en tres oportunidades en la Guardia de la UNR, lo cual descarta la hipótesis sustentada por los falsos testigos y suscripta por la a quo en cuanto a que la actora abandonó el tratamiento.Señaló que descartada esa hipótesis, no surge de la HC que la paciente haya sido debidamente asesorada y/o informada de los peligros en caso de que hiciera abandono del tratamiento, omisión que de por sí constituye una grave negligencia profesional.

Sostuvo que en el caso en particular, el profesional tratante incumplió el deber de advertir al paciente sobre los riesgos o peligros de su afección, es decir que por un lado el médico debe informar correctamente y por el otro el paciente debe dar su consentimiento pleno, es decir, con voluntad jurídica completa que incluye el discernimiento, la intención y la libertad, firmando el respectivo instrumento, ya que debe dejarse constancia por escrito de todo lo informado por el médico y consentido por el paciente. Cuestionó que el a quo para determinar la causa de la incapacidad y el factor de atribución de responsabilidad, realizó un mero recorte de las periciales producidas, incurriendo en argumentaciones contradictorias ajenas a las reglas de la sana crítica que debe primar en toda sentencia.

Además, indicó que omitió considerar elementos probatorios elementales, que hubieran determinado las verdaderas causales de la incapacidad padecida por la actora y los factores de imputación de responsabilidad de la demandada. En este sentido sostuvo que se omitió considerar que la actora no tenía ninguna restricción respiratoria y/o antecedentes alérgicos previos a los hechos denunciados y susceptibles de producir el desenlace constatado, esto es, una intervención quirúrgica de urgencia en el Sanatorio Parque donde le practicaron una traqueotomía. Argumentó que el Perito Odontólogo al contestar las observaciones y aclaraciones formuladas por su parte, respondió que de haberse realizado la radiografía en primera consulta, se hubiera diagnosticado la posible causa del dolor y seguramente tratado con una terapia farmacológica (antibiótica y analgésica) destinada a tratar la virulencia del proceso y consecuentemente a atenuar los síntomas.Se agravió de que en el caso de autos, el a quo se apartó del dictamen pericial médico, sin dar razones jurídicas y científicamente relevantes que lo justifiquen, apoyándose exclusivamente en dos testimonios parciales y absolutamente falsos.

Destacó que los peritos no fueron coincidentes en cuanto a sus afirmaciones, sin perjuicio de que algunos de los dictámenes carecen de lógica y ciencia y se basan en meras opiniones personales como las del Dr. Magliaro. Señaló que es errónea la afirmación del profesional mencionado en cuanto a que la radiografía se efectuó a las 24 hs. de la primera consulta, ya que la Rx fue tomada el sábado 5 de mayo de 2012, es decir recién a las 48 hs. de la primera visita a la guardia de la UNR, dejándose que avanzara el cuadro infeccioso. Recordó que esa afirmación se contrapone con lo expuesto por el especialista en Odontología legal, Dr. Aníbal Peralta, quien expresó que la radiografía periapical debe ser de rutina y que existe en el consultorio. Concluyó que los testigos ofrecidos por la demandada coincidieron en que no se le hizo ningún estudio previo a la paciente a fin de confirmar el diagnóstico preciso. Agregó que la actora radicó la correspondiente denuncia penal, la que tramitó ante el Juzgado Correccional de la 2da. Nominación de la ciudad de Rosario, Expte. 2082/12 donde consta el dictamen emanado del Consultorio médico forense, suscripto por la Dra. Silvia Mirta Cavallini en el que expresó que si bien las lesiones no pusieron en peligro su vida en el momento de la producción, si corrió peligro en su evolución, ya que de no haberse realizado la traqueotomía, para permitir la entrada de aire al pulmón, hubiera fallecido por un mecanismo asficticio.Afirmó que del análisis de los hechos y de las pruebas producidas a lo largo del proceso, quedó cabalmente demostrado que existió una grave negligencia médica generadora del hecho dañoso, tanto en la fase de diagnóstico como en la propia cirugía, que conducen a la imputación de responsabilidad de la demandada por culpa médica.

Citó doctrina y jurisprudencia que consideró aplicable al caso. Por otra parte, destacó que al caso resultan aplicables las cargas dinámicas probatorias.

Argumentó que en virtud de la aplicación de esa teoría, es el propio profesional médico quien por su participación directa en el hecho, sus conocimientos científicos, debió demostrar la causa de infección, a través de un diagnóstico preciso formulado a partir de los estudios idóneos, previos a la cirugía y a partir de dicha confirmación, seleccionar el procedimiento quirúrgico menos riesgoso para el paciente y suministrar el tratamiento antibiótico adecuado. Argumentó que acreditada la culpa médica, conforme surge del conjunto de las pruebas analizadas, por aplicación del art. 1113 del C.C., la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Rosario, debe responder por la conducta dañosa de sus dependientes, ya sea por una relación jurídica de índole civil o laboral, factor de atribución de responsabilidad y relación de causalidad entre el evento dañoso y el daño ocasionado.

Se agravió de que el a quo consideró que resulta innecesario el tratamiento de los rubros indemnizatorios pretendidos por la actora, ya que consideró que se encuentran probados acabadamente los daños padecidos por S., por lo que sólo cabe cuantificarlos en esta instancia. Finalmente solicitó la aplicación de una adecuada tasa de interés, desde la producción del evento dañoso y formuló reserva de la cuestión constitucional.2º) El representante de la Universidad Nacional de Rosario al contestar agravios señaló que la contraria se agravió sin razón alguna, atento a que en la resolución apelada se hizo un fundado y sólido análisis al entender que en lo que respecta a la cuestión sustancial estamos en presencia de un supuesto de responsabilidad civil del odontólogo, siendo de origen contractual y estando configurada a través de una obligación de medios. Respecto al nexo causal resaltó que la a quo valoró adecuadamente ese extremo al analizar el nexo o vínculo entre el hecho antecedente y el resultado consecuente y para ello se valió de las pruebas periciales del Dr. Magliaro y Peralta, cuyas conclusiones alc anzaron plena certeza de que la actora concurrió a la guardia de la Facultad de Odontología siendo portadora de un proceso infeccioso preexistente y que los pasos seguidos desde el inicio del tratamiento profesional brindado fueron los indicados para atender cualquier infección odontogénica, conforme lo determina la ciencia.

Agregó que las testimoniales brindadas también corroboran lo expuesto. En cuanto al factor de atribución de responsabilidad señaló que es a cargo del actor el deber de acreditar la culpa y a la luz de las pruebas reunidas y valoradas no cabe duda alguna que el tratamiento y el suministro de los antibióticos por parte del profesional que atendió a la actora, fueron los correctos. Señaló que quedó probado tanto la existencia de un proceso infeccioso preexistente como así también el abandono del tratamiento por parte de la paciente.

Afirmó que de la lectura de los Considerandos Tercero y Cuarto de la resolución en crisis, surge de manera más que razonada y fundada la ponderación de toda la plataforma probatoria, la que permitió arribar a la conclusión de que el tratamiento profesional brindado a la actora fue el adecuado.Sostuvo que las partes más salientes del fallo dan cuenta de que la a quo utilizó todo el cuadro probatorio en forma conjunta para concluir en que correspondía desestimar la pretensión de autos. Dijo que la actora no pudo y no estuvo nunca en condiciones de probar cualquier tipo de mala praxis y no cabe duda alguna, según todas las pruebas producidas, que el productor de los daños denunciados resultó ser finalmente la existencia de un proceso infeccioso preexistente y la culpa de la víctima ante el abandono del tratamiento indicado.

Finalmente solicitó que se confirme el fallo apelado con costas a la apelante.

3°) Por su parte, Santos Coppi, señaló que de la lectura de los agravios de la actora, surge que no hace más que repetir hasta el hartazgo los mismos preceptos que fueron vertidos en la demanda y en el alegato. Afirmó que las quejas de la recurrente carecen de todo asidero ya que en rigor no contienen más que generalidades desconectadas de las constancias de la causa que rozan la insuficiencia técnica. En cuanto al agravio sobre la ausencia de la realización de una radiografía preoperatoria, sostuvo que es profesional de basta experiencia que puede realizar diagnóstico previo en acto quirúrgico de urgencia prescindiendo de la radiografía previa. Argumentó que los datos que se obtienen de las radiografías corresponden a morfología de raíces, lesiones periapicales y otras estructuras anatómicas pero no detectan el grado del proceso inflamatorio infeccioso, que por el seguimiento realizado en este caso, los molares extraídos eran la causa de la colección purulenta localizada en la zona submandibular.

Por otro lado, sostuvo que las apreciaciones formuladas relacionadas con los testimonios ofrecidos, no resultan un agravio en sí mismo y no es ésta la oportunidad para introducirlos. Señaló que las prescripciones fueron oportuna y correctamente brindadas con el objeto de lograr la total recuperación de la paciente y la actora desoyó los consejos médicos, no siguió las instrucciones recibidas respecto de la medicación y abandonó el tratamiento.Agregó que quedó demostrado que no hubo omisión culposa, no existió diagnóstico inadecuado ni incumplimiento de ningún tipo de deberes a cargo del odontólogo. Dijo que la sentencia llegó a la conclusión de la inexistencia de la relación causal con el supuesto resultado dañoso a partir de considerar los medios probatorios arrimados por ambas partes y el a quo no se apartó en ningún momento de lo dictaminado por los especialistas en la materia, quienes a lo largo de todos sus informes ratifican la ausencia de responsabilidad del odontólogo tratante. Concluyó que la presente demanda es desde su interposición, antojadiza y sin justificación, destacó la ausencia total de elementos de juicio a considerar para una posible condena, por lo que solicitó que se confirme la sentencia apelada, con costas a la actora.

4º) En primer lugar cabe recordar que en la resolución en crisis la jueza a quo en el Considerando Tercero analizó la plataforma fáctica y la relación de causalidad entre el daño cuya reparación pretende la actora y el actuar médico. Allí señaló que se encuentra controvertida la preexistencia del proceso infeccioso que presentaba la actora y sobre el punto citó lo manifestado por el Dr. Miguel Magliaro en la ampliación del dictamen pericial; lo señalado por el perito odontológico, Dr. Aníbal Peralta y la historia clínica de la actora al momento de ingresar a la guardia de odontología y bajo dichas circunstancias examinó el tratamiento realizado a la actora por el médico demandado y su vinculación con las lesiones que presentó la accionante.

Respecto a esa cuestión sostuvo que el perito especialista en odontología legal, Dr.Peralta, afirmó que la medicación antibiótica y analgésica prescripta a la actora es la de elección en infecciones mandíbula -maxilofaciales agudas y en cuanto a las secuelas que presenta la paciente de la pericial producida surge que son las necesarias para el tratamiento empleado para su momento y totalmente justificadas por la literatura quirúrgica, siendo la colocación de un drenaje un paso más en el protocolo de acción ante el empleo de esa maniobra.

En el Considerando Cuarto la jueza a quo concluyó que de las pruebas producidas, en particular las pericias practicadas, no se advierte la relación de causalidad adecuada entre el acto médico y las lesiones que presenta la actora. Concretamente señaló que «.del conjunto de las pruebas producidas en autos, ninguna ha arrojado como resultado, impericia o negligencia alguna por parte del profesional que atendieran a la actora.

En efecto, ha quedado debidamente probado, que ante la existencia de un proceso infeccioso preexistente, el tratamiento quirúrgico y antibiótico elegido por el profesional médico que la atendió fue el correcto, por lo que debe eximirse al facultativo de toda responsabilidad médica.».

5º) Ahora bien, analizando los agravios vertidos por la actora, adelanto desde ya que no han de prosperar, sino que, a mi juicio, corresponde confirmar la sentencia recurrida.

Respecto al cuestionamiento de que previo a la extracción de la pieza dental, no se practicó una radiografía periapical tal como lo indicó el Especialista en Odontología legal, Dr. Aníbal Peralta, cabe señalar que en el informe presentado por el profesional mencionado, si bien es cierto que en el punto c- Estudio Radiográfico indicó que ante cualquier consulta de dolor odontogénico, la radiografía periapical debe ser de rutina para realizar un correcto diagnóstico, también manifestó que en infecciones mandíbula-maxilofaciales es muy importante establecer primero la severidad de la infección y eso se consigue con una buena historia clínica y un examen clínico detallado.Además agregó que las infecciones odontogénicas tienen una gravedad de leve a moderada y pueden tratarse de forma ambulatoria con terapéutica antibiótica oral. (fs. 210/212).

En la ampliación de los puntos de pericia, concretamente a la pregunta 14) en donde se le solicitó que con la historia clínica a la vista, determine si la oportunidad y tipo de medicamentos fueron los adecuados para el tratamiento farmacológico de Soldevilla, contestó que «.De lo visto en la Historia Clínica, la medicación indicada a la actora es la de elección en este tipo de infección odontogénica.» (el resaltado me pertenece).

Además en el punto 19) se le requirió que indique si a su leal saber y entender hubo algún método o procedimiento de los aplicados por el odontólogo Santos Coppi que no se ajuste a los parámetros normales y habituales en este tipo de tratamiento o los que son científicamente aceptados por la Comunidad Científica Odotontológica, el Dr. Peralta manifestó que los pasos seguidos por el profesional son los indicados en cualquier infección odontogénica por la Ciencia Odontológica. También destacó que no se efectuaron nuevas tomas de decisiones en cuanto al seguimiento antibiótico ni de la infección, debido a la no concurrencia de la paciente al servicio de atención odontológica. Finalmente respecto al trastorno en apertura y cierre mandibular expresado, dijo que no se podía establecer una evaluación debido a que los trastornos de disfunción articular-mandibular pueden ser previos al tratamiento odontológico. (fs. 227/230).

Además, al contestar las observaciones formuladas por el apoderado de la actora, señaló que de haberse realizado la radiografía en primera consulta, se hubiera diagnosticado la posible causa del dolor y seguramente tratado con una terapia farmacológica (antibiótica y analgésica), pero también recalcó que la toma de antibióticos por parte de la paciente y su seguimiento son fundamentales para la evolución del proceso. (fs.247).

Por otro lado, la actora señaló en su escrito de expresión de agravios que antes de las intervenciones quirúrgicas no presentaba infección alguna como así tampoco antecedentes alérgicos. En este sentido, debe destacarse que en la historia clínica de la Facultad de Odontología surge que la paciente el 03/05/12 estaba medicada con Decadrón (ver fs. 23).

En su declaración testimonial, el odontólogo Gabriel Fernando Brunetti, manifestó que el Decadrón es un corticoide que se usa como un desinflamatorio potente y secundariamente se lo utiliza como analgésico y que todo paciente que pasa por el Hospital con dolor de muela o inflamación lo primero que se le aplica es el corticoide. (fs. 143).

Por su parte, el odontólogo Román Enrique Di Domenica, señaló sobre el punto, que una persona que ingresa con una aplicación de Decadrón está inmuno deprimida, lo que significa que el sistema inmune del paciente está disminuido en su capacidad de respuesta. (fs. 144).

El dentista Gustavo Gabriel Staver, señaló que si una persona ingresa con una aplicación de Decadrón, se evalúa el caso, pero que se trata a la paciente normalmente, que es una cuestión inmunológica, los corticoides retardan la cicatrización pero la práctica se realiza igual. (fs. 145).

En la testimonial de Leandro Javier Ibañez, también odontólogo, manifestó que cuando el paciente viene medicado con corticoides puede disfrazar el proceso agudo del momento y si es crónico hasta lo puede enmascarar. (fs. 147). Finalmente corresponde señalar que en las declaraciones testimoniales a las que se hizo referencia precedentemente, ante la pregunta formulada sobre si el uso de Decadrón por parte de la paciente previo al primer ingreso a la Guardia de la Facultad de Odontología significa que pudo haber tenido una infección previa, los profesionales coincidieron en contestar que sí. Respecto a los antecedentes alérgicos de la actora cabe señalar que, el profesor de Microbiología y Parasitología FOR de la UNR, Dr.Norberto Arancegui, basado en la bibliografía que citó en su informe, expuso sobre la obstrucción aguda de la vía aérea superior y la reacción alérgica como respuesta inmune nociva de tipo inflamatorio, destacando respecto a las alergias que «. Este primer encuentro pasa por lo general desapercibido por el paciente para quien ese alimento, fármaco o cualquier otro compuesto, fue empleado sin inconvenientes.

Tras la nueva exposición la detección de la estructura específica por el anticuerpo adosado a los Mastocitos.genera en ellos la liberación de mediadores inflamatorios preformados y recién generados.Estos mediadores contribuyen a las respuestas inflamatorias agudas y crónicas.».

Finalmente, a raíz de todo lo expuesto consideró altamente probable que la causa origen hereditario (alérgico) provocó el cierre de la vía aérea en el caso de referencia. (ver fs. 190/195). Examinando las constancias de la Historia Clínica de la actora del Centro de Emergencia y Trauma Rosario CER surge en el Diagnóstico definitivo del 25/05/12 «reacción alérgica medicamentosa» y en la ficha de atención del 10/06/12 como motivo de la consulta consta «alergia a Trifamox» (ver fs. 223/224) (El resaltado me pertenece). Por todo lo expuesto, entiendo que la afirmación de la actora sobre que previo a concurrir a la Guardia de la Facultad de Odontología no presentaba un cuadro infeccioso ni alérgico, no encuentra respaldo probatorio alguno, sino todo lo contrario, ya que de lo expuesto surge la posibilidad de que en la primera consulta ya estaba cursando una infección como así tampoco puede descartarse que haya tenido una predisposición a desarrollar una alergia.

Por otro lado, en el examen clínico realizado a la actora por la médica forense del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe, Dra. Silvia Mirta Cavallini, surge que S.le manifestó que el 3 de mayo de 2012 concurrió a la guardia de la Facultad de Odontología por presentar odontalgia en arcada inferior izquierda, que fue asistida, que le extrajeron uno de los molares y que fue medicada solo con anti-inflamatorios.

Luego relató que pasados los efectos anestésicos continuó con dolor y notó que comenzaba a edematizarse y que el 5 de mayo de 2012 volvió a la consulta para que le retiren los puntos y en ese momento le detectaron coágulos y cicatrización incompleta del lecho de extracción. Refirió que la curaron y la volvieron a suturar y que en ese momento le indicaron antibióticos por vía oral. Señaló que el 6 de mayo de 2012 amaneció con la cara hinchada y más dolor y que el día siguiente, esto es el 7 de mayo volvió a un nuevo control y recién allí le realizaron una radiografía y le indicaron gentamicina 80 mgr por vía intramuscular cada diez horas. Continuando con su relato manifestó que el 9 de mayo retornó a la consulta y ese día le extrajeron la muela de juicio, que al día siguiente volvió a la Facultad y le abrieron la región submentoniana para extracción del pus y luego suturación siendo que el 11 de mayo comenzó con dificultad respiratoria y fue al Sanatario Parque (fs.4 del Expte 2082/12). En este contexto, cabe destacar que la propia actora le relató a la médica forense del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe, Dra. Silvia Mirta Cavallini, que el día 5 de mayo de 2012 le indicaron antibióticos por vía oral y conforme surge de la Historia Clínica del Centro de Emergencia y Trauma Rosario CER el día 6 de mayo de 2012 concurrió a esa institución y se le indicó que consulte con especialista odontológico, de manera tal, que el 6 de mayo fue revisada por otro profesional médico quien sería, Dra.Mariangeles Navarro, según allí se indica y quien le dio el alta con destino ambulatorio, lo que ratifica que no había nada grave en su situación. (ver fs. 221). En cuanto al agravio respecto de que los informes de los peritos no fueron coincidentes en cuanto a sus afirmaciones cabe señalar que la apelante no impugnó los informes médicos referidos, los cuales se encuentran fundados y no efectuó en su expresión de agravios crítica razonada que señale defectos en la confección de los dictámenes, imprecisiones en la valoración científica ni incorrección lógica alguna que pudiera descalificar o relativizar el valor acreditante, cuya consideración por el a quo resultó fundamental para resolver como lo ha hecho.

Del trabajo titulado «Calidad del Dictamen Médico Legal», realizado por Virginia Berlinerblau y Claudia Moscato, en directa relación con el pormenorizado informe producido por el perito médico, extraigo el siguiente párrafo: «Valoración de la pericia médico legal. Teniendo en cuenta que el Dictamen Médico Legal es el resultado de la actividad del perito, puede considerarse a la misma para la valoración de la calidad de la atención, al intentar establecer si la actividad pericial cumple con estándares de calidad y responde a los protocolos establecidos para tal fin. La calidad del peritaje médico es importante ya que en el informe que brinda el médico se basará la Autoridad Judicial como eventual elemento de prueba para considerar y dictar sentencia. . El informe médico legal debe ser lo más minucioso, completo y documentado posible. . La valoración de la calidad puede verificarse en la estructura, el proceso y el resultado. .» («La prueba científica y los procesos judiciales. Medicina: Proceso de toma de decisiones médicas», Coordinadora Dra. María Oderay Longhi, Academia Judicial Internacional (I.J.A.), edit. La Ley, 2006, pág.48).

Y además, la doctrina ha señalado que «. la apreciación del dictamen pericial de conformidad con las reglas de la sana crítica es facultad de los jueces, los que tienen respecto de la prueba pericial la misma libertad de apreciación que para el examen de las restantes medidas probatorias, pudiendo hacerlo con la lealtad que, a su ciencia y conciencia, le adjudica la ley, pero es evidente que no puede emitir una opinión distinta de la pericial sin fundarla científicamente, ya sea mediante sus propios conocimientos, opiniones científicas comprobables en textos de ese carácter y opiniones de otros expertos.

Por ello, cuando el dictamen pericial aparece fundado en principios técnicos inobjetables y no existe otra prueba que lo desvirtúe, la sana crítica aconseja, frente a la imposibilidad de obtener argumentos científicos de mayor valor, aceptar las conclusiones de aquél.» (v. «Ley de Organización y Procedimiento de la Justicia Nacional del Trabajo. Ley 18.345 y modificatorias. Comentada, anotada y concordada», Director Amadeo Allocati y Miguel A. Pirolo, t. 2, pág. 277, Ed. Astrea, 1990). Así, el Perito Médico, Dr. Daniel Magliaro, al responder las observaciones de la pericia presentada, contestó respecto de la radiografía preoperatoria que en oportunidades un profesional de vasta experiencia puede realizar diagnóstico previo a un acto quirúrgico de urgencia prescindiendo de radiografías.

Agregó que si bien son de gran utilidad, tienen ciertas limitaciones. «.Los datos que se obtienen de las radiografías corresponden a morfología de raíces de las piezas dentarias, lesiones apicales y otras estructuras anatómicas, no detecta el grado de proceso inflamatorio infeccioso, que por el seguimiento realizado en este caso, los molares extraídos eran la causa de la colección purulenta localizada en zona submandibular.» Luego señaló que «La obligación del médico que asume frente al paciente constituye un deber de medios y no una obligación de resultados, siempre y cuando la actuación del profesional haya sido diligente.Respecto al caso de esta demanda, no debe olvidarse que la colección purulenta era preexistente al momento de la atención odontológica en servicio de guardia de Facultad Odontología Rosario, originada por molares inferiores y enmascarada por la administración de corticoides.». (fs. 258). (El resaltado me pertenece).

Además, el citado profesional en su informe, luego de practicar el examen físico de Analía Soldevilla, consistente en; a) un Examen sensitivo superficial y profundo, b) Comparación abreviada de sensibilidad táctil y dolorosa, c) Examen de Estereognosia, motriz y sensitivo de pares craneales y niveles radiculares cervicales y reflejos, concluyó que «.No se observa limitaciones sensitivas, sensoriales, reflejas ni motrices faciales, cervicales, oculomotriz ni orodeglutoria de significación que pudieran relacionarse con los antecedentes quirúrgicos que relata la actora.». (fs. 252). Por su parte, la profesora de la Cátedra de Estomatología I y II, Dra. Livia Escovich, en su informe, luego de realizar una pormenorizada descripción académica y científica sobre la infección odontogénica, concluyó que «Mientras que la paciente estuvo siendo atendida en la institución, la conducta fue la adecuada, habiendo sido indicados los medicamentos necesarios y realizados los procedimientos quirúrgicos requeridos.» (fs. 170). (El resaltado me pertenece).

En ese contexto no se encuentra demostrada la mala praxis y por ende tampoco la relación de causalidad entre las lesiones y perjuicios que sufrió como c onsecuencia de la infección y la atención médica recibida. tanto, corresponde confirmar lo resuelto por la jueza a-quo en cuanto desestimó la demanda entablada por S.

11º) Finalmente, respecto a la imposición de costas considero, al igual que la instancia anterior que deben distribuirse por su orden, atento la complejidad de la cuestión debatida y que pudo haber existido en la actora una razonable convicción para litigar (art. 68, 2do. párrafo C.P.C.C.N.).

Los Dres. Pineda y Toledo adhirieron a los fundamentos y conclusiones del voto precedente. Atento el resultado del acuerdo que antecede: SE RESUELVE: I) Confirmar la Resolución del 09/02/2018 obrante a fs. 739/742 vta. en lo que fue materia de agravios, distribuyendo las costas de esta instancia por su orden (artículo 68, 2do párrafo C.P.C.C.N.). II) Regular los honorarios de los profesionales de las partes por su intervención en el recurso en el 30% de los importes que respectivamente se regulen en la primera instancia a cada parte. Insértese, hágase saber, comuníquese en la forma dispuesta por Acordada nº 15/13 de la C.S.J.N. y oportunamente devuélvanse los autos al Juzgado de origen. (Expte. n° FRO 5815/2014).

JOSE GUILLERMO TOLEDO

JUEZ DE CAMARA

ELIDA ISABEL VIDAL

JUEZA DE CAMARA

ANIBAL PINEDA

JUEZ DE CAMARA

A %d blogueros les gusta esto: