#Doctrina La notificación del traslado de demanda por carta documento u otros medios en el marco de la Pandemia de COVID-19.

Autor: Manterola, Nicolás I.

Fecha: 19-ago-2020

Cita: MJ-DOC-15488-AR | MJD15488

Sumario:

I. Resumen. II. El principio de instrumentalidad de las formas como fundamento para notificar mediante mecanismos no regulados en la ley procesal. III. Límite a la notificación por medios no reglados en la ley procesal. IV. Jurisprudencia dictada durante la pandemia del COVID-19. V. Conclusión.

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Doctrina:

Por Nicolás I. Manterola (*)

I. RESUMEN.

El trámite de los procesos, en el marco de la pandemia de COVID-19, se vio conmovido. Más allá de la tecnología y de la posibilidad actual de continuar los procesos de manera virtual en el ámbito del Poder Judicial de la Nación («PJN»), la notificación del traslado de la demanda -o de la primera notificación- se sigue haciendo por fuera del Sistema Informático (Lex 100), puesto que, obviamente, el destinatario no se encuentra presentado en el expediente, y, por ende, no ha constituido un domicilio electrónico.

Por la imposibilidad de efectuar tal notificación en formato papel, surgieron diferentes soluciones. Sea porque al letrado se le dificulta concurrir al tribunal a dejar la cédula en papel, sea porque la oficina de notificaciones no funciona normalmente, o sea por comodidad o seguridad en la pandemia, existe la posibilidad de notificar la primera providencia sin necesidad de recurrir a la tradicional cédula papel.

Tal posibilidad, que encuentra fuente en el principio de instrumentalidad de las formas o finalismo, reposa en la posibilidad de flexibilizar las formas procesales utilizando -en lugar de la cédula papel- una carta documento, mensajes en redes sociales, WhatsApp, email u otras vías.

Adelantamos, desde ya, que el uso de la carta documento se encuentra expresamente regulada, como remplazo de la cédula, en el art. 136 CPCCN y 143 CPCCBA. El problema se genera con el traslado de documentos, pues, como se sabe, tal misiva no admite documentos adjuntos. Así, es posible cargar los escritos en traslado en la nube (como Google Drive) y transcribir el «link» para que el destinatario pueda acceder a ellos, o bien, en el ámbito del PJN, remitir a los documentos que obran en el Sistema Lex 100 y solicitar que el expediente -si es reservado- se haga público para facilitar el acceso al demandado.

La cuestión cambia un poco cuando se quiere emplear WhatsApp, un email o redes sociales, puesto que estos medios no están expresamente reconocidos en la ley procesal.Empero, como veremos a continuación, estos mecanismos pueden ser utilizados si cumplen la misma finalidad que la tradicional cédula papel.

Veamos a continuación porqué el principio de instrumentalidad permite la flexibilización de las normas procesales.

II. EL PRINCIPIO DE INSTRUMENTALIDAD DE LAS FORMAS COMO FUNDAMENTO PARA NOTIFICAR MEDIANTE MECANISMOS NO REGULADOS EN LA LEY PROCESAL.

Todo proceso está recubierto de «formas». La «forma» es un elemento de los actos procesales que indica el modo en cómo el acto procesal debe ser exteriorizado por el autor que lo realiza. Nos dice cómo deben celebrarse los actos procesales; en otras palabras, cómo deben salir del plano interno e intelectual al plano de la realidad.

Para nosotros, el concepto «forma» incluye la externalización del acto (cómo debe realizarse) y el lugar y tiempo en que debe desplegarse (dónde y cuándo se celebra). Así, por ejemplo, la notificación del traslado de la demanda se debe realizar por cédula y debe notificarse al domicilio real del demandado.

Las formas procesales no tienen por finalidad hacer del proceso un rito solemne donde cada acto deba ser celebrado de una determinada forma bajo pena de nulidad. Las formas, lejos de hacer incomprensible el trámite procedimental, buscan dotar al proceso de claridad y simpleza, y velan por la garantía constitucional del debido proceso y el derecho de defensa. En otras palabras, son las reglas de juego que indican a los litigantes cómo deben desenvolverse en el pleito; una suerte de mapa que guía a las partes durante todo el desarrollo del proceso, desde la demanda hasta el cumplimiento de la sentencia.

Como se ve, las formas son fundamentales porque brindan seguridad jurídica, puesto que, si no contáramos con ellas, el expediente sería una embarcación condenada a zozobrar. Sin ellas, las partes harían lo que quisieran cuando quisieran y el proceso sería un remedio peor que la enfermedad. Las formas procesales existen para garantizar el debido proceso y, con ello, el derecho de defensa de las partes.Por lo tanto los actos procesales deben realizarse conforme lo dispuesto por la ley procesal, pues la ausencia de formas produce desorden e incertidumbre. De allí que rige el principio de legalidad, en cuya virtud los actos deben ser celebraros conforme manda la ley para otorgar orden y previsibilidad al desarrollo del proceso.

Ahora bien, lo anterior no puede hacer pensar que las formas tienen la sufriente entidad como para convertir al proceso en, como diría Couture, «una misa jurídica». Las formas buscan ayudar a los litigantes y les facilita el trámite procesal; por lo tanto, no deben ser concebidas como algo rígido que obstaculiza el caminar dentro del proceso. Para evitar que las formas obstaculicen la actuación de las partes, existe el principio de instrumentalidad de las formas o finalismo, que tiende a evitar que el principio de legalidad convierta a las formas en algo que justamente no son, o sea, en un impedimento de la Justicia.

En virtud del principio de instrumentalidad de las formas, los actos procesales son válidos y eficaces aun cuando padecen un defecto estructural (en su forma, lugar o tiempo). Ello es así porque, no obstante el vicio, el acto cumplió su finalidad intrínseca y no causó daño a las partes.

Sucede que las formas, impuestas por normas procesales, no son una mera técnica de organización de los procesos, sino que tienen por finalidad y objetivo ordenar adecuadamente el ejercicio de los derechos en aras de lograr la realización del valor justicia en cada caso y salvaguardar la garantía de la defensa en juicio (en igual sentido, ver Fallos 330:5345).

Podríamos decir, entonces, que el principio de instrumentaldiad de las formas busca privilegiar el resultado a alcanzar por el acto (léase la finalidad del mismo) por sobre su forma o modo en el que debe ser exteriorizado.Así las cosas, cuando un acto procesal es celebrado de una forma diferente a la reglada por el legislador, deberá analizarse -en cada caso concreto- si el defecto impidió cumplir la finalidad del acto en cuestión o si generó un daño a la otra parte. Si el defecto no impidió que el acto cumpla su fin ni causó una mengua al derecho de defensa de la otra parte, el acto será -aun viciado- válido y eficaz. En cambio, en caso contrario (cuando no cumple la finalidad), será un acto viciado susceptible de ser declarado nulo.

De lo anterior se sigue que no interesa la simple inobservancia de las formas, sino su vinculación causal con el objeto y finalidad del acto y con el eventual daño al derecho de defensa.

En virtud del principio de instrumentalidad de las formas, la transgresión a las formas exigidas por el legislador debe ser juzgada considerando la finalidad que dicha forma debía satisfacer. De este modo se evitará sancionar o impedir la celebración de actos que incumplen su forma prestablecida cuando no generan indefensión y cumplen su objetivo propio. De lo contrario, el proceso devendría ritual porque estaría compuesto por formas vacías de contenido y objetivos.

Desde tal exégesis, es perfectamente válido -más en esta época de pandemia- realizar notificaciones a través de medios no regulados en los códigos procesales siempre y cuando (i) cumplan su finalidad de transmisión y (ii) no ponga al destinatario en desventaja generándole un perjuicio. Por ello, la tradicional notificación por cédula puede ser reemplazada por otro tipo de comunicación que cumpla la misma finalidad (de transmitir el contenido de la resolución y de las presentaciones cuyo traslado se ordene).

III.LÍMITE A LA NOTIFICACIÓN POR MEDIOS NO REGLADOS EN LA LEY PROCESAL.

El debido proceso y la defensa en juicio es el claro límite de la libertad de disponer un medio de notificación diferente a aquellos reglados en el código procesal.

No hay dudas que una notificación enviada por WhatsApp o por una red social es un acto procesal viciado o irregular. Es viciado o irregular porque fue celebrado sin cumplir con la forma prestablecida por el legislador; pero, aun viciado, es válido y eficaz mientras haya cumplido su finalidad.

En el caso de las cartas documentos, como adelantáramos, el art. 136 CPCCN y el art. 143 CPCCBA permite su uso para notificar cuando se trascriba íntegramente la resolución. Pero, como se sabe, no podrán adjuntarse copias a la misiva. Para esquivar tal imposibilidad, es posible remitir al expediente electrónico (donde estén cargados los documentos a correr traslado) o incorporar un «link» a un sitio web (como Google Drive) que contenga los escritos en traslado en archivo PDF.

Para determinar la nulidad de la notificación irregular (en caso que sea planteada por su destinatario), será necesario examinar los presupuestos de la nulidad procesal (legalidad, trascendencia, instrumentalidad de las formas, de los propios actos y convalidación). En tal examen, cobra importancia, en lo que aquí nos interesa, el principio de trascendencia y de instrumentalidad de las formas. En apretadísima síntesis, el presupuesto de trascendencia impide al juez declarar nulo un acto viciado cuando éste no causó daño al litigante ni, mucho menos, cuando él no expone -en su petición nulificatoria- el perjuicio sufrido. Y el principio de instrumentalidad de las formas, como vimos más arriba, impide al juzgador declarar la nulidad de un acto viciado cuando, no obstante su vicio, cumplió la finalidad a la que estaba destinada.

De ello se desprende que la posibilidad de modificar la forma de la notificación del traslado de demanda (o de la primera providencia) encuentra dos límites:Primero, no debe causar daño al destinatario (léase, generarle indefensión) y, segundo, debe cumplir la misma finalidad que la cédula papel.

En suma, el destinatario de la notificación debe tener perfecto acceso al acto notificatorio y a los eventuales traslados que se corran. De lo contrario, se afecta ría su defensa en juicio. Pero podría suceder que la documental o el escrito no esté cargado o que, estándolo, no pueda ser descargado. En tal caso, entendemos que es aplicable la jurisprudencia que dispone que «La ausencia de copias que deben adjuntarse a una cédula, o la falta del detalle exigido por el art. 136 CPCCN, ocasiona la suspensión del término correspondiente, pero no la invalidez de la diligencia.» (1) De esta manera, sería válida la notificación -por medios no regulados- si hace llegar al interesado el contenido de la resolución pero, por el motivo que fuera, no facilita el acceso a las copias en traslado. En este caso, el destinatario deberá pedir la suspensión de los plazos y que se le corra una nueva notificación, ahora en el domicilio electrónico que deberá constituir al presentarse en el juicio.

La forma de los actos procesales hace a la defensa de las partes y garantiza que ellas tomen conocimiento real de las actuaciones, cumpliendo la bilateralidad necesaria de todo litigio. Es por ello que, como las formas no tienen un fin en sí mismo, pueden ser flexibilizadas en pos de la finalidad del acto que instrumentan. El límite a tal flexibilidad estará dado por el cabal conocimiento que pueda tomar el destinatario. Pero lo cierto es que, muchas veces, un mensaje de WhatsApp es mucho más eficaz que una cédula papel que el oficial notificador deja en el domicilio del emplazado.

En conclusión, como sostuvimos en otra oportunidad (2), la primera notificación en juicio se hace en el domicilio real del demandado pero puede ser válidamente remplazada por otros medios cuando ellos cumplen la finalidad de transmisión propia de las notificaciones.

IV.JURISPRUDENCIA DICTADA DURANTE LA PANDEMIA DEL COVID-19.

Durante la pandemia y el Aislamiento se hicieron públicas algunas resoluciones judiciales que ordenaron notificar providencias a través de diferentes medios.

Veamos:

– «M. V. S. y otro c/ A. A. M. s/ alimentos» (3)

El juzgado de primera instancia, dispuso: «Debe autorizarse a la actora a notificar la demanda de alimentos provisorios por medio de la aplicación WhatsApp, a fin de asegurar y garantizar los derechos alimentarios de los niños, y adaptándose a una situación excepcional de emergencia sanitaria y de aislamiento social preventivo obligatorio, que garanticen el cumplimiento del acto procesal, atendiendo a los intereses involucrados de menores de edad así como al ejercicio pleno del derecho de defensa en juicio garantizado constitucionalmente.»

A tal fin, encomendó a la actora a dar cumplimiento con la notificación de los alimentos provisorios fijados por medio de WhatsApp o por otro medio tecnológico que ella considere oportuno, pero respetando los principios de buena fe y lealtad. También dispuso que la actora deberá adjuntar, a la notificación, copia de la resolución que fija los alimentos provisorios y la resolución que ordena la notificación por WhatsApp.

– «S. S. G. c/ G. R. A. s/ alimentos» (4).

El juzgado de paz sostuvo: «Dada la incertidumbre relativa a cuándo acontecerá la definitiva normalización de las actividades sociales, para notificar la demanda de alimentos deben flexibilizarse las normas procesales y compatibilizarse el estado sanitario actual, la debida protección de la integridad de las partes y del personal judicial que debiera intervenir en el acto de notificación, el supremo interés de los niños y las posibilidades tecnológicas, por lo cual la notificación se realizará mediante la aplicación WhatsApp debiendo el Actuario comunicarse al teléfono del demandado y explicarle que se le remitirán en archivo PDF la demanda, la documentación y la orden judicial que fija la cuota alimentaria provisoria.»

– «Protegiendo al consumidor P.A.C.C/ Medife Asociación Civil s/ Repetición sumas de dinero» (5).

La Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del Plata recordó que la forma establecida en el art. 143 del CPCCBA -que dispone la notificación por cédula al domicilio real del demandado-, como cualquier otra forma reglamentada, no posee un fin en sí misma. Las «formas procesales», como reiteradamente se ha dicho, no se establecen en el solo interés de la ley, sino para garantizar el derecho de defensa en juicio. Tan es así que si un acto procesal no se realiza de acuerdo a la forma prevista, igualmente se lo considera válido cuando cumple la finalidad a la que se hallaba destinado.

Desde tal punto de vista, y considerando la posibilidad de modificar las formas por otras que cumplan igual función que la establecida primigeniamente por el legislador, la Cámara revocó el fallo de primera instancia que había impedido notificar el traslado de demanda por carta documento, y encomendó al «a quo» a adoptar el medio de notificación que estime corresponder. Para así resolver consideró lo siguiente: «la Oficina de Mandamientos y Notificaciones, por disposición de la Suprema Corte de la Provincia, diligencia únicamente las cédulas ordenadas en los procesos de familia y en los demás sólo si el juez califica al trámite de anoticiamiento como «urgente» (v. art. 4 de la Resol. N° 480/2020). Por consiguiente, si la respuesta del juzgador es: «. la demanda solo puede notificarse por cédula porque así lo dispone la ley.», implicaría que el accionante solo podría impulsar el juicio cuando se restablezca la actividad plena de la Oficina de Mandamientos y Notificaciones, y esto -por ahora- no tiene una fecha definida, lo que implica someter al demandante a una espera incierta, que desoye la manda constitucional de prestación continua y efectiva de la tutela judicial.»

V. CONCLUSIÓN.

La notificación del traslado de demanda puede ser remplazada por otros mecanismos cuando el juez lo ordena (art. 34 inc.5 CPCCN) y en tanto el destinatario tenga acceso a la tecnología necesaria para recibir correctamente la notificación.

El fundamento de tal conclusión lo encontramos en el principio de instrumentalidad de las formas o finalismo, según el cual los actos procesales son válidos y eficaces si, aun cuando no cumplen la forma prestablecida en la ley, se celebran de un modo tal que cumple su finalidad y no afecta el derecho de defensa de las partes. El límite de la flexibilización está dado por el derecho de defensa del destinatario y el debido proceso, noble valladar de los excesos jurisdiccionales y de la mala fe de los litigantes.

Los mecanismos son variados, podrá notificarse mediante carta documento agregando el «link» donde el destinatario pueda descargar los documentos anexados, o remitir al expediente electrónico (por ejemplo, en el ámbito del PJN, podrá remitirse al Sistema Lex 100 donde están cargados los escritos y la documental); también puede utilizarse un email o un mensaje de WhatsApp o de una red social, adjuntando las copias en un archivo PDF. Dicha notificación puede hacerse, a elección del juzgador, por el abogado de la parte que lo solicita o por un funcionario judicial.

En fin, la pandemia de COVID-19 digitalizó el proceso y nos incitó a crear soluciones creativas y novedosas para seguir tramitando los procesos judiciales. Debemos sortear los obstáculos materiales con creatividad y respetando el derecho de defensa de las partes, pero lo que no podemos es dejar paralizados los procesos porque no podemos notificar como siempre lo hacíamos (con cédula papel al domicilio real del accionado).

Por ello, la cédula papel dirigida al domicilio real del demandado que notifica el traslado de la demandada, puede ser remplazada por una notificación a través de una carta documento, de un WhatsApp, de un mensaje en una red social, cuando ésta comunicación permite poner en conocimiento del demandado la resolución que se notifica y le permite acceder a los documentos en traslado.Y, si por el motivo que fuera, el destinatario no puede acceder a las copias electrónicas en traslado, deberá suspenderse el plazo para contestar el traslado, tal como se venía haciendo en el régimen de la notificación por cédula.

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(1) Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala E – Editorial Técnica y Servicios S.A. – 14/03/1991 – 70034426

(2) Manterola, Nicolás Ignacio, ¿Es eficaz la notificación de una resolución judicial a través WhatsApp o email?, 14/5/2020; Cita: Id SAIJ: DACF200093; http://www.saij.gob.ar

(3) Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 76, M. V. S. y otro c/ A. A. M. s/ alimentos; 2/4/2020; Cita: MJ-JU-M-125184-AR, MJJ125184

(4) Juzgado de Paz de General La Madrid, «S. S. G. c/ G. R. A. s/ alimentos», Fecha: 2/4/2020; Cita: MJ-JU-M-124747-AR, MJJ124747

(5) Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del Plata, Sala III, «Protegiendo al consumidor P.A.C. C/ Medife Asociación Civil s/ Repetición sumas de dinero»; Nº de Expediente: 169902; 5/8/2020 Cita: MJ-JU-M-126895-AR, MJJ126895

(*) Abogado graduado con diploma de honor, Universidad de Belgrano. Especialista en derecho procesal, Universidad de Buenos Aires. Premio a la excelencia académica, Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. Socio en M|P Abogados.

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