¡Peligro! Responsabilidad de la demandada por los daños ocurridos tras la ruina de una edificación por presentar vicios de construcción

Partes: Payment S.A. c/ Productora Rural El Mana S.A. y ot. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de Rosario

Sala/Juzgado: 7ma. nom.

Fecha: 11-jun-2018

Cita: MJ-JU-M-116705-AR | MJJ116705 | MJJ116705

Responsabilidad de la demandada por los daños ocurridos como consecuencia de la ruina de una edificación consistente en una estructura metálica cerrada con mampostería de bloques de hormigón y ubicada en un inmueble rural de su propiedad, pues la edificación derrumbada presentaba vicios de construcción y en los materiales que deben ser calificados como ocultos. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Corresponde responsabilizar a la demandada por los daños ocurridos como consecuencia de la ruina de una edificación consistente en una estructura metálica cerrada con mampostería de bloques de hormigón y ubicada en un inmueble rural de su propiedad, pues la edificación derrumbada presentaba vicios de construcción y en los materiales que deben ser calificados como ocultos en el sentido que no podían descubrirse mediante un examen atento y cuidadoso de la cosa, practicado en la forma usual para este tipo de negocios y para este tipo de construcciones y se trata también de vicios importantes siendo razonable presumir, dada la magnitud de la edificación y la importancia para el desarrollo de la actividad de la actora (depósito de máquinas, herramientas, materias primas, semillas, fertilizantes, agroquímicos, etc) que asumía el galpón, que de haberlo conocido hubiera dado menos por ella (art. 2164 del CCiv.).

Fallo:

N.R: Se advierte que este fallo no se encuentra firme.

Rosario, 11/06/2018

Y VISTOS: Estos autos caratulados “PAYMENT SA contra PRODUCTORA RURAL EL MANA SA y OT. sobre DAÑOS Y PERJUICIOS”, Expte: 1244/10, de los que resulta que:

A fs. 42/46 se presenta Payment SA, por medio de apoderado, e inicia demanda por indemnización de daños y perjuicios contra Productora Rural El Maná SA, Marcuzzi Rurales y Construcción SRL y Servicios Agropecuarios Mottura Hnos, de Elvio José R. E., Silvio G. y Juan Mottura (SH), pretendiendo se condene a pagar la suma de $469.637,92, con más sus intereses y costas.

Relata que el día 19.12.2008 adquirió de la codemandada Productora Rural El Maná S.A dos inmuebles rurales ubicados en el distrito Bandera del departamento Belgrano, Pcia. de Santiago del Estero cuya superficie es de aproximadamente 1.920 has. por los que abonó la suma de $1.600.000.

Señala que en uno de los lotes se encontraba construida y terminada una estructura metálica con tinglado parabólico de aproximadamente 15 metros de frente por 30 metros de fondo con sus correspondientes alas laterales de 7,50 metros por 30 metros cada una, todo ello integrado con columnas, cabriadas y demás elementos inherentes a la construcción y techado con cubierta de chapa.

Narra que el 27.9.2010, a raíz de una tormenta, la referida estructura se destruyó, habiéndose desmoronado las paredes este y oeste de la misma que estaban construidas con ladrillos huecos y que, a causa del derrumbe, también se produjeron daños a herramientas, máquinas, vehículos rurales, bolsas de yeso y semillas que se encontraban en el galpón, los cuales fueron constatados inmediatamente por escribano público.

Le reclama a Productora Rural El Maná S.A., en su carácter de vendedora del inmueble en cuestión, por los vicios ocultos.Dice que en la escritura traslativa de dominio asumió específicamente su responsabilidad por vicios redhibitorios de la cosa vendida.

Respecto a los codemandados Marcuzzi Rurales y Construcción S.R.L. y Servicios Agropecuarios Mottura Hermanos: Elvio, José R.E., Silvio G. y Juan Motura (S.H.), afirma que, conforme documentación entregada por la vendedora, el primero fue quien elaboró la estructura metálica y el segundo quien se habría encargado del levantamiento del galpón en cuestión. Considera que ambos deben responder por la ruina de lo construido.

Reclama en concepto de daño emergente los siguientes rubros: a) Costo del galpón: $174.120; b) Materiales y fletes: estimado en $60.000; c) Materias primas arruinadas: u$s 49.254,48 o $197.017,92 cotizados a diciembre 2010 y d) Costos de reparación de las maquinarias dañadas: estimado en $38.500.

Ofrece prueba y pide que, oportunamente se haga lugar a la pretensión, condenando a la parte demandada con expresa imposición de costas.

A fs. 47 se cita y emplaza a la parte demandada para que comparezca a estar a derecho.

A fs. 52 la actora amplía la demanda contra Fernando Norberto Garrone -Metalúrgica-, básicamente, por las mismas razones por las que demanda a Marcuzzi Rurales y Construcción S.R.L. y Servicios Agropecuarios Mottura Hermanos: Elvio, José R.E., Silvio G. y Juan Motura (S.H.) y, en especial, por haber calculado, cotizado y cobrado la estructura metálica parabólica, las dos estructuras metálicas a una agua para los aleros, los dos cerramientos de chapa y los cuatro portones, que terminó derrumbándose.

A fs. 65 comparece Productora Rural El Maná SA, a fs. 70 lo hace Marcuzzi Rurales y Construcción S.R.L (Marcuzzi Estructuras Metálicas SA), a fs. 75 comparece Fernando Norberto Garrone -Metalúrgica- y a fs. 84 lo hacen José Ramón Eustaquio Mottura, Juan José Jacinto Mottura, Elvio Alcides Mottura y Silvio Gabriel Mottura, todos por medio de apoderados.

A fs. 86 se corre traslado de la demanda.

A fs.112/116 contesta el codemandado Garrone -Metalúrgica-. Niega los hechos invocados. Alega que es ajeno al contrato celebrado y que no se vinculó comercialmente ni con El Maná S.A. ni con la actora. Interpone la excepción de falta de legitimación pasiva. Reconoce haber confeccionado un presupuesto para el tinglado, pero afirma que no le encomendaron la obra. Subsidiariamente contesta la demanda. Refiere a la posibilidad de que haya existido culpa del dueño por no mantener la estructura o fuerza mayor por la intensidad de los vientos. Asegura que la constatación de la escribana obedeció a un escenario armado por la actora para eximirse de responsabilidad.

A fs. 118/119 contesta la demanda Productora El Mana S.A. Reconoce la compraventa de los inmuebles rurales y que en uno de los lotes se encontraba una construcción metálica. Niega que se trate de vicio oculto y asegura que la prueba le corresponde a la actora. Califica el suceso como “vicios redhibitorios” y afirma que así se pactó en la escritura, no obstante, señala que el plazo para el reclamo por la garantía de evicción estaría vencido.

A fs. 125 obra el Auto N° 1002 de fecha 29.6.2012 que resuelve el arraigo interpuesto por la codemandada Servicios Agropecuarios Mottura Hermanos: Elvio, José R.E., Silvio G. y Juan Motura (S.H.) y a fs. 151 el Auto N° 147 de fecha 28.2.2013 que resuelve la excepción de incompetencia opuesta por la codemandada Marcuzzi Estructuras Metálicas S.A.

A fs. 160 se corre nuevo traslado de la demanda.

A fs. 190/195 contesta Marcuzzi Estructuras Metálicas S.A., negando todos y cada uno de los hechos invocados que no sean objeto de reconocimiento.Resalta que el objeto comercial de la sociedad actora que legalmente hace a su capacidad nada tiene que ver con la actividad rural o agropecuaria y, por ende, con el reclamo formalizado en autos, por lo que mal puede otorgarse alguna indemnización por hechos extraños a su objeto.

Considera que que no corresponde el rubro construcción de un nuevo galpón ya que todos los materiales se encuentran en el lugar y son recuperables. Asimismo remarca que en el demanda no se indica cual es el vicio que se alega, si fue en el tipo de materiales o del ensamble de los mismos, lo que afecta su derecho de defensa.

Afirma que su parte se limitó a confeccionar únicamente una estructura de hierro suficiente y necesaria para soportar la cubierta de chapas y que si el material utilizado en tales estructuras hubiera sido vicioso habría que cambiarlo todo y el monto reclamado sería mucho mayor.

Concluye que no se invoca y no hay vicio en los materiales ni en la ejecución, por consiguiente, el reclamo de la actora es infundado e intenta transformar un supuesto de fuerza mayor como el extraordinario fenómeno climático que pasó por el galpón en la fecha indicada arrancando portones que pesaban 250 kg y arrastrándolos al sembradío cercano, en un “viento fuerte y propio de la zona”, ya que de haber sido así, el galpón lo habría resistido.

A fs. 197/200, contestan demanda Servicios Agropecuarios Mottura Hermanos: Elvio, José R.E., Silvio G. y Juan Motura (S.H.), negando los hechos invocados. Oponen falta de legitimación pasiva argumentando que no tienen empresa de construcción ni edifican edificios, sino que sólo prestan servicios agropecuarios de movimiento de suelo. Afirman que los contrató un empleado de El Maná S.A., Sr. Miguel Casale, para que realicen levantamiento con tierra en la parte exterior del galpón (patio externo) a fin de evitar anegamientos los días de lluvia y que dicha labor es ajena a la construcción del edificio y no fue la causal del desmoronamiento.Subsidiariamente piden morigeración de la condena y pago en cuotas.

A fs. 201/202 la actora contesta la excepción de falta de legitimación pasiva interpuesta por la codemandada Mottura Hnos. Afirma que esta empresa fue uno de los subcontratistas que intervino en la construcción del edificio y que, para el caso, el movimiento de suelo es una etapa fundamental en la construcción de una estructura.

A fs. 204 se abre la causa a prueba.

A fs. 240/244 ofrece sus pruebas la actora, a fs. 246 ofrece Marcuzzi Estructuras Metálicas S.A. y a fs. 251/253 ofrece las suyas Garrone -Metalúrgica-; las que son proveídas a fs. 260.

Agregados los medios de confirmación producidos, a fs. 354 se clausura el período probatorio, pasando los autos a las partes para alegar; haciéndolo la actora a fs. 363, Marcuzzi Estructuras Metálicas S.A. a fs. 373, Garrone a fs. 375, Servicios Agropecuarios Mottura Hermanos: Elvio, José R.E., Silvio G. y Juan Motura (S.H.) a fs. 378 y Productora Rural El Mana S.A a fs. 380.

A fs. 384 se llaman los autos para sentencia.

No existiendo escritos sueltos pendientes de agregación, según se informa en autos (fs. 389), quedan los presentes en estado de dictar sentencia.

Y CONSIDERANDO: La parte actora pretende ser resarcida de los daños ocurridos como consecuencia de la ruina de una edificación consistente en una estructura metálica cerrada con mampostería de bloques de hormigón y ubicada en un inmueble rural de su propiedad sito en el Distrito Bandera del Departamento Belgrano, Provincia de Santiago del Estero.

Dirige su pretensión contra quien le vendiera el inmueble, Productora Rural El Mana S.A. (en adelante El Mana) e invoca a este respecto la existencia de vicios ocultos con apoyo en los arts.1325 y 1414 del Código Civil y en lo establecido en la escritura pública que formalizó la compraventa en tanto la transmitente se obligó por evicción y vicios redhibitorios.

También demanda a quienes, dice, han participado en la construcción e instalación del edificio derruido, Marcuzzi Estructuras Metálicas S.A. (en adelante Marcuzzi), Servicios Agropecuarios Mottura Hermanos de Elvio, José R.E., Silvio G. Y Juan Motura Sociedad de Hecho (en adelante Mottura Hnos.) y a Fernando Norberto Garrone -Metalúrgica- (en adelante Garrone), atribuyéndoles a todos responsabilidad a nivel de las normas sobre locación de obras, más concretamente las previstas por el art. 1646 C.C. para el caso de ruina de obras realizadas en inmuebles y destinados a larga duración.

La vendedora resiste la pretensión negando los h echos afirmados por la actora y aduciendo que no se trata de un caso de vicios ocultos.

Por su parte Garrone plantea excepción de falta de legitimación pasiva en tanto, si bien admite haber cotizado el tinglado parabólico, asegura que el mismo no le fue adjudicado. Es decir, sostiene que no llevó adelante la obra ni cobró por dicho trabajo.

En cuanto a la sustancia de la pretensión aclara, en lo esencial, que trabajará en la etapa probatoria para demostrar la existencia de alguna eximente de responsabilidad.

Marcuzzi Estructuras Metálicas S.A., por su parte, admite haber construido la estructura metálica, pero afirma que los materiales utilizados y la instalación de la misma estuvieron exentas de vicios o defectos; cuestiona asimismo la legitimación de la actora en cuanto sostiene que su objeto social no tiene nada que ver con la explotación agropecuaria. También alega la existencia de un caso de fuerza mayor por vientos extraordinarios.

Por último Mottura Hnos.opone excepción de falta de legitimación pasiva argumentando que no poseen una empresa de construcción, sino solo de movimiento de suelo y para eso lo contrató El Mana S.A., para que realicen levantamiento con tierra en la parte exterior del galpón (patio externo) a fin de evitar anegamientos los días de lluvia, lo que es una labor ajena a la construcción del edificio y no fue la causal del desmoronamiento.

En esos términos, básicamente, se trabó la litis.

2. Se impone destacar, inicialmente, que las partes han consentido el trámite brindado a las actuaciones y se encuentra firme el decreto de autos para sentencia con su consabido efecto saneador de los eventuales vicios que pudieron afectar el procedimiento (cfr.,C.S.J.S.F., “Gluck c. Carrizo”, A. y S. T. 136, p. 315; C.C. y Com. Rosario, Sala I, “Benzadón c. Benzadón”, 25.2.09, Zeus Revista N° 6 del 8.6.2009; entre muchos otros).

3. En orden a la normativa que debe aplicarse para resolver el caso cuadra señalar que la celebración de los contratos de locación de obra y de compraventa que han originado el presente reclamo, como también el acaecimiento de los daños cuyo resarcimiento se persigue, se produjo con anterioridad a la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial (ley 26.994), en razón de lo cual el caso está regido y será juzgado en función de la ley vigente a aquella época (art. 7 C.C. y C, Kemelmajer de Carlucci, Aída, “La aplicación del Código Civil y Comercial a las relaciones y situaciones jurídicas existentes” Santa Fe, 2015, Rubinzal Culzoni, ps. 100 y 158).

En consecuencia, teniendo en cuenta que el hecho dañoso ocurrió bajo la vigencia del Código de Vélez, dicho ordenamiento, en lo que hace a la responsabilidad por vicios redhibitorios y por ruina, habrá de aplicarse a los fines de determinar la existencia de los presupuestos de la responsabilidad civil contractual.

4.Está fuera de discusión que el galpón propiedad de la demandante resultó destruido con motivo de la tormenta que se abatió sobre la zona en fecha 27.9.2010 y no se pone en tela de juicio que se trata de un caso de ruina total. Así lo admiten los litigantes y surge claramente de las fotografías incorporadas a fs. 32/35 tomadas por la escribana que constató la situación.

5. Uno de los codemandados alega la existencia de fuerza mayor o caso fortuito en tanto entiende que el colapso de la estructura metálica se produjo por vientos extraordinarios que soplaron en la zona. Los otros coaccionados han deslizado también esa idea.

Se trata de una defensa que podría aprovechar a todos los demandados y, por tanto, merece tratamiento prioritario.

5.1. Se anticipa que corresponde desestimar el planteo de caso fortuito.

Por empezar, los demandados no han producido pruebas tendentes a acreditar ese aserto.

Antes bien, los medios de confirmación arrimados a la causa a instancias de la parte demandante, no dan razón a los demandados.

En efecto, la pericia rendida en autos por la Ingeniero Civil Silvia M. Espinosa (agregada a fs. 200/228, expte. 29.726 del Juzgado en lo Civil y Comercial de Añatuya, S. E.) da cuenta que el fenómeno de viento que se abatió sobre la edificación no superó las solicitaciones que deben respetarse a la hora de la construcción de este tipo de estructuras según el Reglamento CIRSOC 101-2005 y 102-2005.

Así, al responder el punto pericial 3 de la demandada que inquiría acerca de “si se trata de un viento fuerte, normal para la zona o de un fenómeno fuera de lo común”, la profesional de la ingeniería sostuvo que “se trata de un viento que se encontraba por valores menores a los permitidos por la norma” (fs. 70, expte. cit.).

El informe emanado del Servicio Meteorológico Nacional incorporado a fs.315 da cuenta que sobre la zona se abatió una tormenta importante, las ráfagas habrían alcanzado la intensidad de temporal fuerte o muy fuerte (ráfagas de 75 a 102 km por hora), lo que en manera alguna puede ser calificado como un supuesto de caso fortuito desde que tal como lo informa la perito, el cálculo para la zona debe respetar al menos unos 162 km por hora.

A ello debe sumarse que las testimoniales rendidas en los autos tramitados en la justicia santiagueña, correspondientes a Luis Alejandro Pérez, Silvia Beatriz Urban y Ebidio Figueroa (fs. 30/32. expte. N° 29726), lejos están de demostrar el acaecimiento de un fenómeno extraordinario e imprevisible.

Por el contrario, estos testigos, que son vecinos del lugar, son coincidentes en que la tormenta no asumió ningún ribete extraordinario.

Los testigos han dado razón de sus dichos y no fueron tachados, no observándose en en sus declaraciones el propósito de beneficiar o perjudicar a las partes, por lo que sus testimonios merecen credibilidad en cuanto a que no se verificaron daños en propiedades o cultivos aledaños al galpón siniestrado.

A mayor abundamiento, el hecho de tratarse de una estructura metálica instalada en medio de un inmueble rural sin contención de ninguna barrera, parecería indicar que debían extremarse los recaudos en orden a las seguridades propias que debían adoptarse por la acción del viento, todo lo cual no hace otra cosa que alejar la idea de una situación imprevista.

Por todo ello, el argumento de la voladura de pesados portones que utilizan los demandados, queda en el marco de las defensas efectistas y sin pruebas que lo respalden. En todo caso, cabe insistir en que no han traído otros elementos de prueba que contradigan los recién reseñados.

Como se dijo, corresponde declarar que la eximente de responsabilidad fundada en caso fortuito, no es atendible.

6.Descartada la existencia de un acontecimiento imprevisible como causante del siniestro, se impone traer a colación el dictamen pericial ya referido.

Bajo el acápite “descripción de las fallas observadas y posibles causas”, la perito ingeniera expresó (“.”) Debido a que el viento no habría superado los valores de diseño reglamentario según la norma la velocidad para la zona se desarrolla en el ítem F, es posible tratar de explicar las causas de las fallas encontradas durante la inspección ocular realizada al momento de efectuar la pericia, así se pueden clasificar en cinco tipos, según la dirección en la que incidió el viento sobre la estructura, la ubicación de los elementos dañados y las causas posibles de falla, evaluadas fundamentalmente desde un punto de vista cualitativo referido a la resolución de los detalles constructivos o al planteo general de la estructura. De acuerdo con lo anterior, las fallas pueden agruparse de la siguiente manera: a) Arrancamiento de chapas: Dirección del viento incidente: oblicuo o normal al muro frontal lado Oeste. Ubicación de los elementos dañados: adyacentes a la zona del galpón, completamente arrancados de la estructura, según las imágenes recolectadas al momento de efectuar el acta notarial. Causas posibles: insuficiente cantidad de elementos de fijación, especialmente en las zonas donde se producen succiones locales elevadas; ausencia de arandela entre la chapa y la cabeza del tornillo o la tuerca del gancho “J”, elementos de fijación inadecuados, como puede verse en la Foto 9. Aclarando que no fue factible observar si estos elementos de fijación tuvieran un espaciamiento menor en las zonas de succiones elevadas. b) Pandeo de correas: Dirección del viento: oblicuo o normal al muro frontal. Ubicación de los elementos dañados: primer tramo a partir de la fachada o próximos a bordes de la cubierta sometidos a succión local elevada. Se observó el pandeo local del cordón comprimido en correas sometidas a elevados momentos flectores, en zonas de succiones locales importantes y combinadas con presión interna positiva.Dados los reducidos diámetros del cordón inferior y la separación de los diagonales, se observaron esbelteces de la barra del cordón interior (comprimido debido a la acción del viento) superiores al límite estipulado por al normativa viente (ver CIRSOC 303, INTI 1991). Más aún, dicha normativa estipula que las correas de sección “T” no deben emplearse si el cordón inferior resulta comprimido, como es en este caso. Un ejemplo se ve en las Foto 10, Foto 11 y Foto 12. c) Las fundaciones: Dirección del viento incidente: normal al muro perimetral lado Oeste. Ubicación de los elementos dañados: en el centro de la cara a barvolento, como se observa en las Fotos 16 y 17. Causas posibles: resistencia al arrancamiento insuficiente por poco peso o profundidad de la fundación de los muros perimetrales y las columnas medianeras con fundaciones inexistentes, ver Foto 15 a la Foto 20, observando el simple arrastramiento de las columnas sobre el material del suelo, sin siquiera haberlo mejorado a fin de darle una mayor resistencia, esto se observa en la Foto 15 a la Foto 25, ya que con una estructura de las dimensiones más comunes debería tener una resistencia al arrancamiento de unos 20 a 25 KN por base. d) Fallas de uniones: Dirección de viento incidente: todas. Ubicación de los elementos dañados: soldaduras de diagonal es con las barras longitudinales de elementos de celosía de los arcos, de las correas y de las columnas, Foto 26 y Foto 27, uniones abulonadas de correas con arcos, Foto 28. Causas posibles: deficiente ejecución de la soldadura, sin preparación de las piezas, y ubicación de la unión en las zonas de momento flector máximo; uso de aceros no apropiados para soldar, por lo que resultan debilitados; falta de arandelas y espesor insuficiente de la chapa nodal. Aclarado que esta falla tiene mínima manifestación. e) Falla de pórticos por empuje horizontal en su plano: Dirección del viento incidente: normal a la generatriz.Ubicación de los elementos dañados: uno o más pórticos de la zona central de la estructura. Causas posibles: falta de sistemas contraviento sólo se cuenta con un tensor en el arranque del arco, que tiene sentido para las cargas gravitatorias, pero no para las fuerzas ascendentes u horizontales, solo contaba con una viga de frontal, que sostiene al portón Ver Foto 29. Escasa colaboración entre los planos paralelos, por la ausencia de sistemas de contraviento, como se ve por la falla de algunos pórticos centrales, mientas permanecen de pie los adyacentes, ver Foto 30. Es interesante señalar que el proyecto de reglamento de evaluación de la acción del viento antes mencionado prevé expresamente la verificación del sistema principal resistente a la fuerza del viento, de los componentes y revestimientos. Como así también controla y verifica el sistema funcional, que son los que al final reciben los esfuerzos originados por las acciones dinámicas del viento, que en este caso al no haberse construido, provoco el derrumbe del paramento vertical, originando un tubo venturi, acelerando aun más la presiones y succiones de viento, de valores mayores a la prevista, que finalmente arrastra a los portones del lado este. Ver Foto 31, Foto 32 y Foto 33. Si bien la estructura posee un mecanismo interno mediante el cual disipa energía. Este mecanismo no fue suficiente para evitar deformaciones excesivas. Las grandes amplitudes son absorbidas por las juntas (uniones) que proveen amortiguamiento adicional por fricción. Los tabiques perimetrales contribuyeron también, pero por el contrario absorben esfuerzos y pueden sufrieron grandes daños.las deflexiones por el tipo de falla observados produjeron los daños que llevaron a la destrucción total de la construcción.(“.”).

Luego, al responder al punto pericial I) que inquiría acerca de “si el acero conformado utilizado para la armadura longitudinal de las columnas tiene la aptitud para ser soldado sin perder su resistencia”, sostuvo la ingeniera que “El resultado de las uniones soldadas, es dudoso, especialmente en piezas trabajando a tracción, originando los siguientes defectos:la falta de penetración, falta de fusión de los materiales a unir, formación de poros, oclusiones, grietas, mordeduras, picaduras y desbordamientos, que dan como resultado uniones muy debilitadas. Uso de materiales inapropiados, como por ejemplo la combinación de aceros conformados de ADN (Acero Dureza Natural) que son aceros al carbono destinados a la construcción del hormigón armado no aptos para realizar con uniones soldadas en las celosías de las columnas. Ver Foto 33 y Foto 34”.

El punto pericial K) que rezaba “si las dimensiones geométricas de las correas son suficientes para resistir los esfuerzos inducidos por la presión del viento conforme a la hipótesis I (Velocidad Registrada) e hipótesis II (velocidad de cálculo según norma CIRSOC)”, la experta señaló que “El empuje del muro frontal al derrumbarse, provoca en las correas del tramo, el pandeo local del cordón comprimido cuando son sometidas a elevados momentos flectores, originada por su esbeltez excesiva en zonas de succiones locales importantes y combinadas con presión interna positiva, en el cálculo según Hipótesis I e Hipótesis II. Dados los reducidos diámetros del cordón inferior y la separación de las diagonales, se observaron esbelteces de la barra del cordón inferior (comprimido debido a la acción del viento) superiores a 15, el límite estipulado por la normativa vigente (ver CIRSOC 303, INTI (1991)). Más aún, dicha normativa estipula que las correas de sección “T” no deben emplearse si el cordón inferior resulta comprimido, como es este caso. También se aprecia la ausencia de rigidizadores en “V” del cordón inferior”.

Y al contestar sobre el punto L) que expresaba “Si la distancia entre las correas colocadas (1,45 m) es correcta para este tipo de estructura con cubierta de chapas sinusoidales”, la perito señaló terminantemente que “las dimensiones y la distribución de los elementos estructurales así una distribución de 1,45 m. son insuficientes provocando fallas de pandeo por las esbelteces excesivas” (fs.65).

Al contestar el punto 1 de la demandada, que sugería el acaecimiento de un fenómeno extraordinario, la ingeniera dijo claramente “la estructura metálica no colapsa por la acción de un fenómeno meteorológico importante, sino holísticamente, es decir por al acción combinada por fallas existentes en el mismo de carácter de fabricación en parte, pero por sobre todo de montaje debido a la inexistencia de fundaciones columnas conforme a los valores arrojados en la etapa en la etapa del proyecto. Las columnas interiores tienen zapatas de sección rectangular casi del a misma medida de la columna y las perimetrales no se encuentran realizadas.haciendo deficiente este ítem de fabricación, el de la fundación” (fs. 70, expte. N°29.726/15).

A modo de conclusión sobre el trabajo de la ingeniera, resulta útil transcribir su respuesta al punto pericial W de la actora (“Deberá estimar si el galpón destruido fue construido o no en consonancia con las reglas del arte aplicables al caso y aportar cualquier otra conclusión que considere relevante a los efectos de determinar la causa del colapso del galpón peritado”) en cuanto declaró que: “La estructura metálica ingresa al proceso de fabricación, una vez realizado el proyecto de la misma, este proceso se realiza en un taller metalúrgico. La facilidad de fabricación de la estructura es un aspecto muy importante a tener en cuenta en el proyecto. Proyectar elementos estructurales o formas seccionales que produzcan una disminución en el consumo de acero pero lleven a un proceso de fabricación complicado, no resulta globalmente económico, pues los costos adicionales de mano de obra y/o utilización de equipos especiales pueden superar largamente el ahorro de material. Se deben abalizar: las tolerancias exigibles en el proyecto las dimensiones de las piezas a fabricar, el proceso de deformación de barras que tengan eje recto, la necesidad o no de piezas con contraflechas, etc. Mínimas tolerancias, piezas demasiado grandes, gran cantidad de barras a curvar o grandes curvaturas aumentan los costos de fabricación.El montaje, se tiene en cuenta luego de ser fabricada la estructura y debe ser transportada a obra hasta montarla en su posición final. Este aspecto también debe ser considerado en el proyecto. Las dimensiones de las partes constitutivas y la forma de ensamblarlas en obra dependen de las disponibilidades de medios de transporte y equipo de montaje, de la comodidad y seguridad de trabajo de los operarios de la disponibilidad de espacio en obra, etc. Es decir que el Proyecto y calculo de una nave industrial metálica, generalmente se realizan en la oficina técnica del fabricante. El proyectista realiza los planos generales y de detalles del proyecto. Luego se debe desarrollar el detalle fino de las barras, uniones, etc. mediante planos de taller. Generalmente éstos son ejecutados por la oficina técnica del fabricante y llevan a un ajuste de los primeros. Es conveniente que el proyectista vigile la realización de los planos del taller para garantizar que los mimos no se aparten de las hipótesis con las que se realizo el proyecto. Es conveniente que el proyectista vigile la realización de los planos del taller para garantizar que los mismos no se aparten de las hipótesis con las que se realizo el proyecto.También se debe prever cuales son las uniones que se ejecutaran en el suelo, es decir las fundaciones y cuales sobre los elementos montados a fin de compatibilizar el proyecto de las misma con las condiciones de trabajo y garantizar una correcta ejecución de aquellas, es decir que se cumplan las reglas del arte de la construcción, elementos que no se observan en esta estructura, y que la llevaron a su colapso”.

Puede advertirse que la ingeniera actuante ha identificado tanto fallas de fabricación como de montaje, tanto en la estructura metálica como en el cerramiento con bloques de hormigón; fallas que hablan a las claras de defectos constructivos que no hicieron apta la edificación para su destino durante un tiempo duradero.

Tales consideraciones echan por tierra la impugnación del referido dictamen formulada por Marcuzzi en cuanto le achaca a la ingeniera manejarse con hipótesis y no con hechos concretos (fs. 368/369), pues, concurriendo una, unas o todas las causas indicadas por la experta, se trataría en todos los casos de defectos constructivos.

Además, la impugnante no ha cuestionado achaques que también surgen de la pericial y que le incumben directamente como son, por caso, los atinentes a la ejecución de las soldaduras y al uso de materiales inapropiados (ver punto I transcripto).

De todos modos, la impugnación referida se sustenta principalmente en la existencia de un fenómeno extraordinario constituido por los vientos que habrían soplado, extremo que, como se ha visto, no ha sido probado en la causa.

Todo esto, sin perjuicio de lo que se dirá seguidamente al abordar la responsabilidad de los distintos intervinientes.

7. Establecido lo anterior, corresponde examinar la responsabilidad de los accionados a la luz de las imputaciones jurídicas realizadas y de la prueba colectada en el expediente.

7.1.La actora le atribuye responsabilidad a El Mana S.A por vicios re dhibitorios.

El Mana S.A se ha limitado, al contestar la demanda, a formular una cerrada negativa de los hechos invocados en el escrito inicial y sólo ha argumentado que el plazo de la garantía de “evicción” (sic) estaría vencido.

Al alegar sostiene, en lo que ahora es de interés, que de probarse la responsabilidad de los constructores, no tendría sentido condenar a su parte pues luego podría repetir contra los verdaderos responsables.

Basta, para desestimar la cuestión del plazo de la garantía, con señalar que nada del caso se relaciona con la garantía de evicción (Título XIII del libro segundo del Código Civil). Se trata, como se vio, de un reclamo por vicios redhbitorios u ocultos, regulado por los arts. 2164 y sig. del Código Civil (Título XIV del libro segundo).

A todo evento, cuadra señalar que la demanda se ha interpuesto dentro del plazo que prevé el art.4041 del C.C.

E igual suerte debe correr lo argüido en el alegato sobre la responsabilidad exclusiva de los constructores, por cuanto, precisamente, no es el alegato la etapa en que debió articular el planteo sino al responder la pretensión, lo que hubiera permitido la bilateralización y amparar el debido proceso de todos los litigantes.

A todo evento, la postulación tampoco resultaría procedente, pues, independientemente de las relaciones y reembolsos que ulteriormente tengan entre sí los integrantes de la parte demandada, frente al actor son responsables solidarios aunque por distintas fuentes de atribución.

Aclarado ello y conforme ha quedado supra expuesto, la edificación derrumbada presentaba vicios de construcción y en los materiales que deben ser calificados como ocultos en el sentido que no podían descubrirse mediante un examen atento y cuidadoso de la cosa, practicado en la forma usual para este tipo de negocios y para este tipo de construcciones.

Se trata también de vicios importantes siendo razonable presumir, dada la magnitud de la edificación y la importancia para el desarrollo de la actividad de la actora (depósito de máquinas, herramientas, materias primas, semillas, fertilizantes, agroquímicos, etc) que asumía el galpón, que de haberlo conocido hubiera dado menos por ella (art. 2164 del C.C.).

Por último, los vicios existían al tiempo de la adquisición por Payment SA desde que atañen a la fabricación como al montaje.

Como es sabido, la de los vicios redhibitorios “se trata de una garantía que la ley reconoce a todo adquirente a título oneroso para ponerlo a cubierto de sorpresas desagradables y para brindar una mayor seguridad en los negocios jurídicos. Por ello esta garantía es debida inclusive por el enajenante de buena fe que desconocía los vicios. Es un caso de responsabilidad contractual sin culpa. Mientras la evicción compromete el derecho mismo que se ha transmitido, aquí sólo está en juego la integridad económica y práctica de la cosa” (Borda, Guillermo, A.”Tratado de Derecho Civil – Contratos”, Bs.As., L.L., 2008, tomo I, p. 164).

Basta, con lo expuesto, para responsabilizar a El Mana SA por el reclamo patrimonial de la actora.

7.2. A Marcuzzi, Mottura Hnos. y Garrone, la accionante le atribuye responsabilidad sobre la base de las normas atinentes al contrato de locación de obra, concretamente las previstas para el caso de obras realizadas en inmuebles destinados a larga duración previstas en el art. 1646 C.C.

Se impone señalar desde el inicio que los referidos demandados no han puesto en tela de juicio la legitimación de Payment para demandarlos por las consecuencias de la ruina.

A todo evento, la circunstancia de que no haya sido la actora la que habría celebrado los respectivos contratos de locación de obra que invoca -sino su antecesora en el dominio-, no le quita legitimación para reclamar frente a la ruina sea que se la funde en que la venta de la cosa importa una cesión tácita de la acción por responsabilidad o en el principio de que la acción pertenece a aquel que sufre las consecuencias de la culpa cometida (Borda, opt. cit., tomo II, ps. 95/96).

7.2.1. Se encuentra fuera de discusión que Marcuzzi construyó la estructura metálica

parabólica de 15x30x5 mts. realizada en hierro redondo con cubierta en chapa cincalum calibre 25, la estructura metálica plana de 7,5x30x4,50 hecha en hierro redondo con cubierta en chapa cincalum calibre 25 y los respectivos portones.

Así lo admitió este coaccionado al contestar la demanda y alegar y, además, surge de la factura copiada a fs.19.

Ya se ha visto que la perito actuante identificó tanto fallas de fabricación como de montaje en la estructura metálica y que ha señalado que ésta no ha sido ejecutada de acuerdo con las reglas del arte de la construcción y que son las que la han llevado a su colapso.

Como es sabido, la responsabilidad del constructor es contractual y de tipo objetivo en tanto compromete una obligación de resultado, tanto durante la ejecución como una vez entregado el opus (cfr. Spota, Alberto G., “Tratado de la locación de obra”, Bs. As., 1976, Depalma, Vol. II, p. 230; Nicoalu, Noemí, en “Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial”, dirig. por Alberto Bueres y coord. por Elena Highton, Bs. As., 2002, Hammurabi, tomo 4 A, p. 659; Gregorini Clusellas, Eduardo L., “Locación de Obra”, Bs. As., 1999, L.L., ps. 100 y sig.; Ghersi, Carlos Alberto, “Contratos Civiles y Comerciales”, Bs. As., 1992, Astrea, p. 514, entre otros).

Además y como lo ha destacado la Alzada de este fuero en caso análogo y con cita de Aída Kemelmajer de Carlucci, en esta materia está comprometido el orden público pues la edificación hace a la seguridad de la comunidad y no sólo a la del dueño de la obra” (C.C. y Com. Ros, Sala IV, in re “Spitale c. Cariló S.R.L.”, acuerdo N° 353 del 11.9.2008).

Siendo ello así, para eximirse de responsabilidad los accionados deben probar la existencia de caso fortuito, la culpa del dueño o la de un tercero por la que no deben responder o, en palabras de Spota, “En otros términos: demuestra el empresario que cumplió con su deber contractual, o sea, con la prestación de resultado a que se obligó mediante una conducta procesal positiva, y no meramente pasiva, sosteniendo v. gr. su diligencia normal y corriente, sino acreditando hechos positivos, precisos y concluyentes.No se está aquí ante una mera obligación de medios, es decir, aquella en la cuál se promete la diligencia corriente, normal, sin asegurar el resultado” (Spota, op. cit., p. 232).

Y bien, Marcuzzi alegó caso fortuito el que, como se ha visto al inicio de la presente, no merece recibo.

También adujo que la actora no había identificado concretamente cuáles eran los vicios. Esta argumentación tampoco merece recepción desde que, tratándose de una obligación de resultado, el actor demostró que éste no se produjo en tanto la obra colapsó y afirmó la existencia de vicios ocultos que la llevaron a tal destrucción.

La prueba de que ello no era así corría en cabeza de los demandados y, como se ha visto, los elementos confirmatorios producidos en la causa indican exactamente lo contrario.

Dijo también Marcuzzi que la actora no tiene previsto en su objeto social la explotación agropecuaria, con lo cual mal podría reclamar daño alguno relacionado con la misma.

Sin embargo, la sola lectura del acta de asamblea del 10.2.2007, modificatoria del objeto social de Payment, basta para desestimar esta línea argumental, desde que en el artículo tercero expresamente se prevé la explotación agropecuaria como uno de los rubros que integran el objeto de aquella firma (ver fs. 8 y vta.).

En el alegato, Marcuzzi sostuvo que la obra no fue encargada a una empresa constructora, que no hubo dirección técnica, que no hubo plano, que no hubo un responsable técnico directo. A fs. 309, en oportunidad de ser intimado, había sostenido que El Mana solicitó el galpón sin aportar planos ni especificaciones de ninguna índole.

Este línea argumental no fue argüida al contestar la demanda sino en la etapa de alegatos, impidiendo así su bilateralización con la parte actora quien así se vio vedada de argumentar y probar en contrario (arg. art. 243 del C.P.C.y C.).

De todas maneras, no puede soslayarse que es un argumento que mueve a cierta perplejidad, pues no parece razonable que una empresa que se dedica a la construcción de estructuras metálicas y que según afirma tiene una larga trayectoria, utilice como argumento defensivo haber construido una obra sin planos y sin control alguno.

Basta con leer el punto pericial W) ya transcripto para establecer que era obligación del constructor de la estructura contar con un proyectista que elaborara los planos y requerimientos, como también su seguimiento a la hora de la implantación.

En todo caso, es una cuestión que agravaría su responsabilidad en los términos de los arts. 902 y 909 del C.C., máxime cuando es una materia con ribetes de orden público como se ha señalado “supra”.

Por lo expuesto, corresponde acoger la demandada contra la coaccionada Marcuzzi.

7.2.2. También corresponde responsabilizar a Mottura Hnos.

En efecto, se encuentra admitido que este coaccionado tuvo participación en la construcción de las instalaciones colapsadas.

Así lo admitió al contestar la pretensión y, además, en la factura que emitió esta firma indicó como concepto “levantamiento de galpón” (fs. 20). En el detalle de los gastos que insumió la construcción de las instalaciones y que confeccionó El Mana se menciona “levantamiento base galpón” (fs. 17).

Frente a estos elementos, su defensa de falta de legitimación pasiva apoyada en que sólo habría efectuado un movimiento de suelo en la parte exterior del galpón, requería de una actividad probatoria exhaustiva que lejos estuvo de cumplir.

Obsérvese, en tal sentido, que ni tan siquiera ofreció pruebas en pro de sustentar sus afirmaciones.

Tratándose de una obligación de resultado y por las aristas de orden público que comprometen todos quienes intervienen en la construcción de una obra (sean const ructores, arquitectos, proyectistas, etc), cabe concluir que la codemandada Mottura Hnos. no ha alegado ni menos probado ninguna de las eximentes de responsabilidad, a saber:caso fortuito, culpa del dueño o de un tercero por quien no debe responder.

7.2.3. Consecuencia de lo expuesto es que se encuentra patentizada la responsabilidad de los accionados Marcuzzi y Mottura Hnos., debiendo responder, frente al comitente, cada uno por el todo (art. 1646, 902 y cc del Código Civil; Borda, “Contratos”, cit. ps. 90 y sig.; Gregorini Clusellas, op. cit., ps. 111 y sig.).

7.3. Distinta suerte debe correr la pretensión dirigida contra Garrone.

Una aclaración preliminar se impone: La demanda fue interpuesta contra Fernando Norberto Garrone -Metalúrgica-. Sin embargo no se ha demostrado que dicha denominación corresponda a un sujeto de derecho. Antes bien, de acuerdo con el poder obrante a fs. 73, se trataría de un nombre de fantasía, debiendo tenerse como parte y, por tanto, como sujeto de las repercusiones del presente a Norberto Enrique Pedro Garrone según el referido mandato.

El reclamo a su respecto se sustentó en haber cotizado, calculado y cobrado la obra. También se utilizó el giro haber “vendido la obra”.

Este codemandado opuso excepción de falta de legitimación pasiva afirmando que sólo cotizó la estructura metálica pero que no le fue adjudicada, razón por la cual dice que no tuvo vínculo comercial -ni jurídico- alguno con El Mana. En apoyo de su postura señaló que la documentación aportada por la actora a fs.50/51 era precisamente eso, una cotización o presupuesto.

Siendo ello así, corría a cargo de la actora demostrar que efectivamente Garrone había calculado y cobrado la obra según afirmó en su demanda.

Es cierto que intentó demostrarlo pero no puede concluirse que lo haya conseguido.

En efecto, al ofrecer pruebas incorporó un instrumento privado titulado “boleto de compraventa” que atribuyó a Garrone y a El Mana, y una orden de pago de fecha 18.5.2006 que atribuyó a Garrone y que haría referencia a un adelanto a cuenta de la obra de marras, sin embargo no produjo los reconocimientos judiciales que de los mismos había ofrecido.

Sin entrar a considerar la aptitud probatoria en sí misma de esos instrumentos, lo cierto es que, al no haber sido reconocido judicialmente, el Tribunal no puede asignarle valor alguno (arg. arts. 1026 y 1028 contrario sensu C.C.).

Es cierto que, en determinados casos, se le suele reconocer el carácter de indicio a este tipo de documentos, pero frente a la prueba concreta de que otros fueron los ejecutores de la obra, no parece razonable que sea sobre la base de indicios que pueda extendérsele a Garrone una responsabilidad tan grave como la derivada del art. 1646 del C.C.

Adviértase que la factura por la construcción de la estructura ha sido emitida por Marcuzzi y además en el detalle de gastos de fs.17 en ningún momento se menciona siquiera a Garrone.

Es cierto también que en sus alegatos tanto el actor, como El Mana, ensayan una versión en el sentido que Garrone habría subcontratado a Marcuzzi, es más El Mana afirma que Garrone subcontrató la obra unilateralmente, pero para sostener jurisdiccionalmene ese aserto era menester todo un acervo probatorio que, como se ha visto, no se ha colectado en la causa.

Aquí y ahora, en este proceso, los elementos aportados no permiten reconstruir la historia en la forma a que aspira el actor y El Mana en sus alegatos; cabría en todo caso preguntarse por qué éste último no brindó la versión en el momento procesal oportuno, esto es, al contestar la demanda.

Se desestimará, de consiguiente, la demanda respecto de este codemandado.

8. Establecidas las responsabilidades en la que forma que antecede, cabe ingresar a la faz patrimonial del reclamo.

La parte actora pretende resarcimiento por el daño emergente que dice sufrido. Así, pretende ser resarcido por los siguientes ítems: i. Costo de la construcción de un nuevo galpón (mano de obra, dirección técnica, materiales y fletes); ii. Costos de reposición o reposición física de las materias primas arruinadas y iii. Costos de reparación de la maquinaria afectada.

8.1. Corresponde admitir el reclamo por el costo de construcción de un nuevo galpón.

Ello así en tanto, conforme quedó antes expuesto, se encuentra demostrado que se trata de un caso de ruina total.

La responsabilidad de Marcuzzi y Mottura se actualiza sobre la base de lo normado en el art. 1646 del C.C. y la de El Mana por aplicación del art. 2174 último párrafo del C.C. en la inteligencia que para estimar la devolución de la parte del precio por parte del vendedor debe tomarse en cuenta el costo de los trabajos y materiales necesarios para subsanar el vicio (Borda, op. cit., tomo I, p.181).

En cuanto al importe, habrá de estarse al reclamado en la demanda.

Se adopta el monto en cuestión por varias razones. En primer término porque es el pretendido concretamente al demandar por la propia parte actora. Además, los accionados han tenido en cuenta ese importe para defenderse y el actor ha tributado las reposiciones fiscales sobre es base.

Además, adoptar el estimado por la perito ingeniera como sugiere la actora en su alegato podría conducir a un enriquecimiento indebido.

Obsérvese en tal sentido que el monto estimado por la perito supera en siete veces lo pagado por la totalidad del campo, a lo que debe sumarse que la rectificación del importe que formuló dicha profesional no ha sido seguida de una explicación que la respalde.

Con apoyo en lo normado en el art. 245 del C.P.C. y C., y demás elementos referidos, se fija el importe por este rubro en la suma de $ 234.120 (comprensivo de materiales, fletes, mano de obra y dirección técnica).

8.2. Los rubros costos de reposición de las materias primas arruinadas y costos de reparación de la maquinaria afectada no serán receptados.

Es axioma no discutido que en el proceso civil, “cada una de las partes se halla gravada con la carga de probar las menciones de hechos contenidas en las normas con cuya aplicación aspira a beneficiarse” (cf. Palacio, L. E., “Derecho procesal civil”, Tomo IV, Abeledo-Perrot, Bs. As., 1972, p. 368)

En consecuencia, al damnificado que pide el resarcimiento le corresponde probar la existencia del daño (Bustamante Alsina, Jorge, “Teoría General de la Responsabilidad Civil”, Bs.As., 1987, Abeledo Perrot, 5° ed., p. 154).

En el caso, la actora afirmó que se habían dañado tanto las materias primas como las maquinarias depositadas en el galpón. Para acreditar ese extremo echó mano de la constatación realizada por la escribana Hegetschweiler (cfr.demanda y alegato de la accionante).

Los demandados negaron enfáticamente que aquellos elementos hubieran resultado dañados.

Y bien, el único medio probatorio producido por la actora a fin de establecer la existencia y cuantía de los daños relativos a materias primas y maquinarias se reduce a la referida constatación. De la lectura de dicho instrumento no se desprende, es más, ni siquiera se alcanza a vislumbrar que, efectivamente, esos elementos hubieran resultado efectivamente dañados. Y habrá de convenirse que no se trata de un hecho público y notorio.

9. La suma que se establece en concepto de indemnización devengará desde el hecho (setiembre de 2010) y hasta el vencimiento del plazo que por la presente se otorga para efectuar el pago, un interés equivalente a la tasa activa promedio mensual sumada del Banco de la Nación Argentina, la que se incrementará en un 50% en caso que los condenados no satisfagan sus obligaciones en dicho plazo.

10. Las costas se imponen a los codemandados perdidosos (El Mana, Marcuzzi y Mottura Hnos.) por aplicación de lo normado en el art. 251 del C.P.C. y C., computando el principio de reparación integral (conf. Pagnacco, Eduardo en “Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Santa Fe”, Dir, Peyrano Jorge, T. 1, pág. 782; Orgaz, Alfredo, “El daño resarcible”, Bs. As., 1967, ps. 156/157; “Doctrina Judicial Civil y Comercial”, Nº 3, Juris, pág. 125; entre muchos otros), teniendo en cuenta un criterio jurídico y no exclusivamente matemático, pues la parte actora resulta vencedora en las principales cuestiones jurídicas comprometidas.

Las costas de la pretensión rechazada serán soportadas por la parte actora (art. 251 C.P.C. y C.).

Por lo expuesto y derecho citado, FALLO: 1. Haciendo lugar parcialmente a la demanda y, en consecuencia, condenando a Productora Rural El Mana S.A., Marcuzzi Estructuras Metálicas S.A., José Ramón Eustaquio Mottura, Juan José Jacinto Mottura, Elvio Alcides Mottura, Silvio Gabriel Mottura, a pagar a la parte actora, en el término de 15 días, la suma de $234.120 (pesos doscientos treinta y cuatro mil ciento veinte), con más los intereses fijados en los considerandos. Costas a los referidos demandados. 2. Rechazando, con costas, la demanda entablada contra Norberto Enrique Pedro Garrone. Honorarios oportunamente. Insértese y hágase saber.