La sepsis sufrida por un recién nacido provocada por la canalización umbilical, no fue debida a una deficiente atención médica

Partes: M. S. B. en representación del insano B. F. L. c/ Sanatorio Argentino S.A. y otros s/ ordinario – daños y perjuicios

Tribunal: Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza

Sala/Juzgado: I

Fecha: 14-may-2018

Cita: MJ-JU-M-111853-AR | MJJ111853 | MJJ111853

Se rechaza la demanda por deficiente atención médica de un recién nacido ya que no resulta posible tener por acreditado que la sepsis que sufrió fue provocada por la canalización umbilical.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar la demanda por los daños y perjuicios derivados de la deficiente atención médica de un recién nacido, ya que no se ha logrado acreditar que la canalización umbilical derivó en la sepsis del paciente ni que el tratamiento antibiótico que se le brindó haya sido incorrecto y se demostró la absoluta necesariedad de tal práctica en virtud de que era urgente encontrar una vía apta para suministrar los medicamentos que requería el paciente a los fines de su recuperación.

2.-En materia de responsabilidad profesional médica, el galeno debe poner a disposición del paciente todos los medios a su alcance, sus conocimientos, sus habilidades y los cuidados requeridos por el cuadro de la enfermedad, para lograr su curación o mejoría, lo que incluye un diagnóstico correcto y una terapéutica eficaz, desde el momento en que se inicia su relación hasta su extinción.

3.-Respecto de los factores subjetivos de atribución de responsabilidad profesional médica en el CCivCom. de la Nación, se los define en el art. 1724 según el cual la culpa consiste en la omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar y comprende la imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte o profesión, siendo ésta última de especial aplicación en los casos de responsabilidad civil profesional.

Fallo:

En Mendoza, a catorce días del mes de mayo de dos mil dieciocho, reunida la Sala Primera de la Excma. Suprema Corte de Justicia, tomó en consideración para dictar sentencia definitiva la causa n° 13-00543728-2/1(010304-51259), caratulada: “M. S. B. EN REP. DEL INSANO B. F. L. EN J° 43159/51259 ” M. S. B. EN REPRESENTACIÓN DEL INSANO B. F. L. C/ SANATORIO ARGENTINO S.A. Y OTS. P/ ORD D Y P.” P/ RECURSO EXT.DE INCONSTITUCIONALIDAD”.

De conformidad con lo decretado a fojas 115 quedó establecido el siguiente orden de estudio en la causa para el tratamiento de las cuestiones por parte de los Señores Ministros del Tribunal: primero: DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE; segundo: DR. JULIO RAMON GOMEZ; tercero: DR. PEDRO JORGE LLORENTE.

ANTECEDENTES:

A fojas 15/36 la Sra. S. B. M., en representación de su hijo insano B. F. L. interpone recurso extraordinario de Inconstitucionalidad (hoy unificado, por la Ley 9001, con el recurso de Casación bajo la denominación de Recurso Extraordinario Provincial) contra la resolución dictada por la Cuarta Cámara de Apelaciones a fojas 1802/1819 de los autos n° 51.529/43.159 caratulados “M., S. B. en representación del insano B. F. L. c/ Sanatorio Argentino SA y ots. P/ Ordinario – D. y P.”.- A fojas 51 se admite formalmente el recurso deducido, se ordena correr traslado a la contraria, quien a fojas 57/60, 62/68, 75/78 y 84/94 contesta solicitando su rechazo.

A fojas 108/109 se registra el dictamen de Procuración General del Tribunal, que aconseja el rechazo del recurso deducido.

A fojas 114 se llama al acuerdo para dictar sentencia y a fojas 115 se deja constancia del orden de estudio efectuado en la causa para el tratamiento de las cuestiones por parte de los Señores Ministros del Tribunal.

De conformidad con lo establecido en el art. 160 de la Constitución de la Provincia, se plantean las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA CUESTION: ¿Es procedente el recurso extraordinario provincial interpuesto?

SEGUNDA CUESTION: En su caso, ¿qué solución corresponde?TERCERA CUESTION: Costas.

A LA PRIMERA CUESTION EL DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE DIJO:

I.- RELACION DE LA CAUSA.

Los antecedentes relevantes para la resolución de la presente causa son, sintéticamente, los siguientes:

1. A fs. 53/69 los Sres. J. A. L. y S. B. M., en representación de su hijo menor B. F. L., inician demanda por daños y perjuicios, en contra del Sanatorio Argentino S.A., Dres.: W.O. F. y A. C. P. y O.S.P.L.A.D., a fin de que sean condenados en forma indistinta, conexa o concurrente por la suma $ 610.000,00.

En cuanto a la legitimación sustancial pasiva de cada uno de los demandados expresa: con relación al médico tratante Dr. W. F. y el Jefe de Neonatología del Sanatorio Argentino SA, Dr. A. C. P., quien además fue interconsultado, en virtud de sus respectivos caracteres y por haber incurrido en omisiones en el diagnóstico y tratamiento de la sepsis que sufriera el neonato. Agrega que la culpa también se evidencia en la falta de derivación del recién nacido a un instituto que contase con la infraestructura necesaria para su atención.

Con relación al Sanatorio Argentino SA refiere que resulta legitimada por la deficiente prestación del servicio brindado al recién nacido por los profesionales F. y P. y la falta de infraestructura suficiente para la atención adecuada del delicado estado en que se encontraba el bebé.

En cuanto a la obra social OSPLAD resulta legitimada como obligada a la prestación del servicio de salud que concretó por terceros interpuestos en el cumplimiento de la prestación -Sanatorio Argentino SA-, ante la falta de clínicas o sanatorios propios y en el incumplimiento de la obligación de seguridad.

Relata que la Sra. S. M. de L., era afiliada a la obra social demandada y sometió su atención desde el comienzo de su embarazo al Dr. Sortino. Que el embarazo evolucionó en forma normal hasta el 7° mes, en el que debió ser trasfundida por padecer anemia.Transcurrida la fecha probable de parto y ante la ausencia de dilatación y trabajo de parto, el Dr. Sortino tomó la decisión de efectuar una cesárea programada para el día 16/10/92, lo que se realizó en la fecha indicada alrededor de las 16.10 hs., en el Sanatorio Argentino.

Aduce que recién a la noche se le permitió al padre ver al bebé, que se encontraba en incubadora, con un halo cefálico y una sonda en el ombligo. Que una sola enfermera cuidaba tres niños.

Que en el segundo día de vida de B., continuaba con el halo cefálico. Se entrevistaron con el Dr. F. y mientras el profesional brindaba el informe, B. dejó de respirar. El médico les dijo que eran paros respiratorios o apneas y apretó dos dedos en el esternón del bebé logrando que volviera a respirar con normalidad.

Indican que le consultaron si existía otro nosocomio con mayores adelantos o con personal más especializado, a lo que el doctor respondió que no se podía hacer otra cosa y que lo que se estaba haciendo en ese momento era lo mejor. Agregan que también consultaron a P. sobre la salud del niño, quien les explicó que estaba muy mal y que estaban haciendo lo posible por salvarlo, que la situación era muy delicada y les respondió que ese lugar era lo mejor en equipamiento y personal capacitado.

Que el día 18 de octubre el padre concurre al Sanatorio en compañía de dos amigos de la familia, uno de ellos el Dr. Silvio Teixido, quien pudo examinar al menor, quien recomienda a los padres que se traslade el bebé a otro nosocomio, optando por el Hospital Privado San Juan de Dios de la Ciudad de Mendoza, donde fue internado el día 19 de octubre de 1992 a la 1:45hs.

Refiere que de la historia clínica y del informe diario de enfermería del Sanatorio Argentino SA surge que el niño pesó 3.150gr., perímetro cefálico de 36 cm.(percentil 50), deprimido grave, con un Afgar menor a 4 en el primer minuto y sin mejoría a los cinco minutos, requiriendo reanimación. Consta un Apgar 3/5 al primer y 5 minutos respectivamente. Surge que el Dr. Ferrerira examinó un niño sin lesiones, con cianosis localizada, donde lo único que se destacaba era la hipotermia, en grave estado, con frecuencia cardíaca aceptable, de 124 latidos por minuto y la frecuencia respiratoria de 74 por minuto, taquipneico, o sea, aumentada moderadamente, lo que revelaba una dificultad respiratoria leve-moderada.

Indica que el niño fue colocado en incubadora, con oxígeno, antibióticos, hidratación parenteral, sonda nasogástrica abierta, Aminofilina para las apneas y Fenorbarbital para convulsiones. Más tarde, presentándose convulsiones francas se prescribió Difenilhidantoína.

El 17/10 se le realiza una ecografía cerebral, de la que resulta “dentro de lo normal”, de modo que B. no tenía daño cerebral al momento del nacimiento. Ese mismo día se decide llevar a cabo una canalización umbilical. En el informe diario de enfermería se registra mejoría de signos vitales.

Sin embargo, siete horas después de la canalización, el niño presenta apneas y 24 horas después convulsiones que determinaron un cambio de medicación. La realización de esta práctica invasiva señala el comienzo de la desmejoría, ya que aparecen signos compatibles con sepsis, como son el aspirado gástrico de líquido sanguinoliento, la diuresis sanguinolienta, bradicardia, apneas y paro respiratorio a las 18 horas, la médica de guardia lo reanima y prescribe aminofilina.

Que no constan en la HC los exámenes de laboratorio y RX de tórax, lo cual es trascendente, pues de ellos se hubiera advertido signos de sangrado por coagulación intravascular diseminada y sepsis, tal como resultó del diagnóstico practicado en el Hospital Privado San Juan de Dios.

Indica que el 18-10 presenta signos de empeoramiento de su estado infeccino generalizado, con sangrados que requieren plasma indicado por el Dr. F.Que a las 15:40 horas la enfermera describe un episodio convulsivo y al final el llanto del niño como de susto y miedo.

Que la sepsis es la causa de asfixia perinatal grave, con posterior daño cerebral, diágnostico que describe el Dr. F. al final de la historia clínica neonatal.

Relata que el niño llega al Hospital Privado San Juan de Dios el 19-10-92 a las 01:45 horas en estado grave, con más de sesenta horas de vida, con signos de infección generalizada (sepsis), convulsiones, sangrado gastrointestinal, insuficiencia respiratoria, bradicardia, apneas y paros respiratorios.

Afirma que es colocado en respirador artificial, se le realizan cultivos de fluidos corporales, y se realiza rotación antibiótica de mayor espectro antimicrobiano para gérmenes intrahospitalarios. Permanece internado por más de 40 días, superando las complicaciones poco a poco. Realizada una tomografía computada arrojó como resultado “atrofia cerebral mixta”.

El día 25 de noviembre de 1992, recibe el alta y a partir de allí hasta la actualidad se le realizan frecuentes controles con apoyo sicológico para su estimulación. Que desde los 6 meses y hasta la fecha se le realiza una estimulación temprana.

En cuanto a la culpa médica aduce:

La omisión del apoyo necesario con oxígeno una vez producida la sepsis que podujo acidosis metabólica por el gran consumo de oxígeno, generando una hipoxia severa y prolongada.

La situación indicaba la necesidad de asistencia respiratoria mecánica y rotación de antibióticos contra gérmenes intrahospitalarios, ya que B. sólo recibía antibióticos contra gérmenes comunes y no fueron valorados los signos de infección generalizada.

Que fue a partir de la canalización umbilical donde se generan todos los trastornos, que al no recibir el tratamiento adecuado terminan siendo causa del daño cerebral irreversible -artrofia cerebral- comprobada por electroencefalograma y TAC.Que tenía una ecografía cerebral de sus primeras horas de vida, informada como normal, o sea, no tenía daño cerebral anterior a la sepsis.

Aduce que faltaron las conductas médicas adecuadas tendientes a diagnosticar lo que estaba causando la mala evolución del bebé. La historia clínica no contiene referenc ias a que se le hayan practicado cultivos de sangre ni orina.

Describe el estado de B. y las lesiones y daños sufridos evaluando la incapacidad permanente, el daño a la vida de relación, el daño estético, los gastos de asistencia, el daño moral y los gastos médicos y farmacéuticos. Funda en derecho, ofrece pruebas, hace reserva del caso constitucional y federal.

2. A fs. 79, amplía demanda, aclarando que ha sido entablada por los padres del menor exclusivamente por el menor y por los daños sufridos por su hijo.

3. A fs.115/128 contesta el Dr. W.O. F. Luego de una negativa general y particular de los hechos, alega la falta de acción por falta de legitimación sustancial activa, oponiéndose a la incorporación de nueva prueba instrumental.

Niega haber atendido el embarazo de la Sra. M., nunca tuvo una relación médico-paciente con ella, sino que fue paciente del Dr. Héctor Sortino. Se trata de una mujer madura, a la fecha del parto 38 o 39 años, siendo sus embarazos anteriores muy complicados. Ni el embarazo ni la gestación fue normal.

Tal como lo diagnosticó el Dr. Sortino, el niño tuvo un sufrimiento fetal agudo. Que la actora invierte los cuadros clínicos del menor. Que las causas del cuadro clínico que padece el menor -Encefalopatía Hipóxico Isquémico-son todas de origen perinatal y preparto.

Refiere que su actuación no incidió absolutamente en nada, ni en provocar ni en agravar las dolencias que el recién nacido ya presentaba al momento de nacer.Que entre las maniobras de reanimación y el procedimiento clínico de atención y la encefalopatía hipóxico isquémica, no existe un nexo de relación adecuada.

Afirma que la actora omite al referirse al embarazo, las patologías del mismo. Que se trataba de una madre añosa, hipertensa, anémica. Antes del séptimo mes de embarazo padecía de una anemia crónica, que debió recibir una transfusión sanguínea, lo que indica que el feto tuvo un defícit de oxígeno y de alimentación.

Que los monitoreos realizados al feto indican el déficit de oxígeno, especialmente el realizado el 17-09-92 que determinó inactividad fetal con un componente funicular. Que debió realizar otro monitoreo dentro de las 24 hs. siguientes. Que no es lógico llegar a las 40 semanas y media si el feto estaba sometido a un sufrimiento fetal por déficit de oxígeno. Que todas esas preguntas solo pueden ser contestadas por el obstreta, ya que la madre presentaba todos los signos determinantes de sufrimiento fetal.

Afirma que es, al menos, una aventura, inferir que de la ecografía se derivaba que B. no tenía daño cerebral al momento del nacimiento. Aduce que una ecografía normal solo indica que el cerebro anatómicamente está completo, que no se observan derrames, ni hematomas, ni tumores ni malformaciones. Pero bajo ninguna circunstancia se puede determinar si ese cerebro funciona.

Indica que la lesión que se describe -parálisis cerebral- es una lesión de tipo funcional del órgano, esto es, el órgano está completo ni presenta malformaciones ni hemorragias, ni tumores, pero las neuronas no alcanzan a conectarse adecuadamente. Que justamente la ecografía confirma que la lesión de B. es preparto.

Señala que el niño nunca estuvo hipotérmico, sino que nació hipotónico, eso es sin tonicidad muscular, esto es lo que se describió en la historia clínica.Que precisamente es uno de los signos más elocuentes de la encefalopatía Sostiene que ni siquiera la Academia Nacional de Medicina ha podido determinar las causas por las que se produce la Parálisis Cerebral (Encefalopatía), ni es posible determinar el momento en que se produce.

Que la hipoxia cerebral severa no es un enfermedad, es un evento, que puede o no generar una lesión. Que existen signos evidentes que tal lesión tiene su origen en la evolutiva de parto y que no se produjo en el parto.

Razona que si los científicos no han podido determinar las causas por la que se produce la asfixia (hipoxia cerebral severa) no se le puede exigir a su parte una prueba determinante de las causas que originaron las lesiones de B.

Impugna rubros y montos peticionados por la actora, oponiendo la falta de acción del menor en el reclamo de los gastos ya efectuados. Solicita la citación del Dr. Héctor Sortino para integrar la Litis. Ofrece pruebas y funda en derecho.

4. A fs. 148/159 vta., el codemandado Dr. A. C. P. solicita el rechazo de la demanda. Realiza una negativa general y especial de los hechos. Alega que el servicio no está organizado en los términos señalados en la demanda ni en la Ley 4872/Regl. 821, dado que ni se concursaba, no había supervisión ni revista de sala, ni remuneración específica, que sólo implicaba una representación del servicio ante las autoridades del Directorio del sanatorio.

Afirma que su única participación se redujo a la interconsulta por pedido de un colega y haber colaborado con la realización de una canalización umbilical, que era y es común y habitual en pacientes que presentaban un cuadro clínico como el de B. Que no llevó a cabo dicho acto médico como Jefe de Servicios de Neonatología. Que la interconsulta fue realizada antes de las 24 hs. Que su diagnóstico fue: recién nacido deprimido grave que presentaba una encefalopatía anóxica, con apneas y convulsiones.Su estado era grave.

Relata que con la necesidad de mantener un aporte de glucosa y calcio aceptables para evitar desequilibrios hidrometabólicos y habiendo enfermería intentando infructuosamente tener una vía periférica permeable y segura, se le solicita la realización de una canalización umbilical. Se realiza a las 11 horas del 17-10-92 y a las 12 horas comienza a aparecer en el aspirado gástrico, 2 cc de secreciones sanguinolientas. Es decir, que el cuadro clínico empeoró 1 hora después de la canalización y no siete horas. Que la práctica se realizó en condiciones de asepsia y se administró un antibiótico en dosis profiláctica.

Que le asombra que la demanda no haya sido interpuesta en contra del ginecólogo, el obstetra y el anestesista que atendiera a la Sra. M. en su embarazo y al momento de practicársele cesárea.

Niega la procedencia de los rubros. Ofrece pruebas y funda en derecho.

5. A fs. 175/183 contesta demanda la Obra Social para la Actividad Docente (O.S.P.L.A.D.). Solicita en primer término la citación de ACLISA (Asociación de clínicas y sanatorios de la Provincia de Mendoza), en carácter de tercero coadyuvante al proceso, por el posible ejercicio del derecho a repetición que le asistiría a su mandante. Opone prescripción de la acción que califica como extracontractual. Luego contesta la demanda, negando los hechos expuestos por los actores, y describe los hechos según su visión. Destaca que al nacer el menor se presenta como un R.N. GRAVE., y con escasa probabilidades de sobrevida. Ofrece prueba.

Afirma que la canalización se realizó con el más elemental sentido del deber de curar: era la única forma de seguir asistiendo al niño con el suministro de medicamentos. Que a esa altura también se habían realizado cambios en la medicación frente a la falta de respuesta del menor a los anticonvulsionantes.

6. A fs.185, se hace lugar a la intervención de ACLISA, en forma coactiva y a los términos del art. 107, 110 y ccs. del C.P.C., la que notificada según constancias de fs. 203/204, no comparece.

7. A fs. 208/216, contesta Sanatorio Argentino S.A. y realiza las negativas pertinentes. Entiende no resulta responsable. Determina los alcances de la obligación de seguridad del nosocomio, afirmando que cumplió con los deberes de asistencia, cuidado, vigilancia, control y provisión. Opone la culpa de un tercero, que según alega, rompió el nexo causal entre el daño y el presunto agente responsable. Impugna los daños invocados, adhiriendo a lo manifestado por el Dr. F. en cuanto a la falta de legitimación del menor para el reclamo de algunos rubros. Ofrece pruebas, funda en derecho.

8. A fs. 220/222, la parte actora responde la defensa de prescripción interpuesta, solicitando su rechazo por las razones que expone.

9. Se rindió la siguiente prueba: Instrumental en poder de terceros, ficha médica del Dr. Hector Sortino (fs. 198/202), análisis clínicos Sra. Machi (fs. 276/291); Absolución de posiciones del Dr. A. P. (fs. 320/328), del Dr. O. W. F. (fs. 324/326), Informes: del Dr. Rafael Rufeil (fs.94); del colegio San vicente de Paul (fs. 303); D.G.E (fs.315/318); Facultad de Ciencias Médicas de la UNC (fs. 354/356 y 366/367), del Dr. Berte ( fs. 1508); del Dr. Suarez (fs. 1509), de Lic. Stella Maris Gomez (fs. 1510), de Escuela Dr. Ernesto Matons (fs.315/318); Reconocimientos: Dr. Bourguet ( fs. 506); y del Dr. Rufeil (fs. 1583); Testimoniales: Sra. Rosa Buscema (fs. 328 y vta); del Dr. Héctor Eugenio Sortino (fs. 335/337 vta.); Dr. Teixido (fs. 406/407); Dr. Carlos Orange Garcia (fs. 409/410); Dr. Taret (fs. 411/412) y Sr. Brancal ( fs. 413/414); Pericial médico obstétrica (fs. 713/717).

10.El juez de origen rechaza la demanda interpuesta en base a las siguientes consideraciones:

– No advierte error de diagnóstico, sino criterios para abordar el cuadro, motivo por el cual no puede ser objeto de reproche.

– No surge acreditado que el tratamiento dispensado con Aminofilina para la apneas, Fenobarbital para las convulsiones, Trifacilina no se correspondía al cuadro que se tiene por probado.

– Respecto de la canalización, se ha probado tanto la necesidad como la urgencia de la misma, para administrarle anticonvulsionantes, glucosa y electrolitos por ejemplo, dado que el bebé se había infiltrado varias veces. No se ha probado que no se hayan cumplido las condiciones de asepsia.

– La prueba ponderada da cuenta del “sufrimiento fetal” y por posibles factores como los referenciados en el dictamen e informes médicos analizados y el estado de la madre, resultados del monitoreo, que nació deprimido grave, hipotónico, sin ninguno de los reflejos de succión, cocleo palpebral, enderezamiento, escalamiento, marcha y prehensión palmar. Que el resultado -dentro de lo normal- d e la ecografía, debe ser interpretado en ese contexto acreditado.

– El recién nacido presentó un cuadro que a medida que fue transcurriendo el tiempo fue manifestando distintos signos y mayor gravedad.

– La relación de causalidad no surge acreditada y no puede presumirse, pues no se está frente a un criterio de probabilidad dado que, en definitiva, se es autor de un daño o no se lo es.

– En cuanto a la falta de derivación que se reprocha, el traslado que se realizó finalmente a un nosocomio de mayor complejidad probablemente ayudó a superar el cuadro. Empero, aún si se considerara que hubo alguna omisión o conducta reprochable, ello no genera, “per se”, una presunción de causalidad, entre la culpa y el resultado, incumbiéndole a la víctima su acreditación.

– No puede tenerse por cumplido sólo con describir el tratamiento seguido en el Hospital San Juan de Dios cuando el cuadro ya era distinto al que presentó en el Sanatorio Argentino.La actora realiza el examen de cómo sucedieron los hechos en función de la evolución conocida con posterioridad.

– En cuanto a la responsabilidad del Sanatorio Argentino y OSPLAD entiende que no existió omisión o deficiencia en el servicio. Y aún en el supuesto en que se entendiere que existió, cuestión que no comparte, lo cierto es que igualmente no fue la causa del daño cerebral sufrido por el niño, toda vez tampoco se ha acreditado tal extremo.

Apela la actora.

11. A fs. 1802/1819 la Cuarta Cámara de Apelaciones confirma la sentencia de pimera instancia en base a los siguientes argumentos:

– Conforme al informe pericial, no observado por las partes, y a los demás datos agregados al proceso, en lo atinente al estado previo de la madre y del feto, se deriva la duda acerca del origen de la parálisis cerebral que padece B. y que permite con suficiente grado de certeza ubicar en ese tramo temporal el origen o la causa del daño cuya reparación se reclama.

– Desde el comienzo de la historia clínica se puede tener por acreditado que el diagnóstico inicial fue la existencia de daño cerebral, al consignarse expresamente: “RNT con anoxia perinatal grave. Daño cerebral”.

– Teniendo en cuenta las afirmaciones no refutadas del perito se pone en jaque uno de los aspectos fácticos centrales de la responsabilidad: el estado previo al nacimiento de B., siendo su progenitora una paciente de alto riesgo, es un elemento causal de consideración insoslayable en el desencadenamiento de la hipoxia isquémica que produce el daño cerebral.

– No se ha omitido el informe de las Cátedras de la Facultad de Medicina, sino que los tuvo en cuenta, relativizando su valor probatorio en el sentido de que la ecografía cerebral es un método confiable en las primeras horas de vida para evidenciar un daño cerebral.Las contestaciones de ambas Cátedras son claramente contradictorias.

– Es dable inducir, en base a todos los antecedentes del caso, que ese daño es, al menos, en forma muy probable, anterior al nacimiento de B.

– En cuanto a la queja referida a la omisión de considerar que la sepsis ocasiona daño cerebral y que la misma aparece luego de la canalización umbilical, sin perjuicio del aporte que realizan los informes de las Facultades de Medicina, no se trata de pericias médicas. Son informes calificados, que deben ser analizados en el contexto del caso. No debe desconocerse que el profesional que responde los puntos sometidos a su conocimiento no tiene delante el expediente para analizar la incidencia de las circunstancias particulares del caso.

– No se ha rendido prueba pericial médica que determine si la sepsis provocó el daño cerebral, ingresándose en un terreno científico difícil y discutible, propio de la medicina en la que los jueces deben transitar con prudencia.

– Los indicios o datos empíricos aportados por el paciente que demanda por mala praxis médica, deben haber sido constatados por prueba directa, pues sobre ellos se van a edificar las bases de las presunciones judiciales.

– La mala praxis de los profesionales debió quedar acreditada por prueba específica o contundente o claramente reveladora de la culpa, si se tiene en cuenta el estado de gravedad con el que nace el niño.

– La sepsis pudo producirse o no en oportunidad de la internación en el Sanatorio Argentino y además, la infección puede tener un origen incluso previo al nacimiento.No ha quedado probada la culpa médica en el diagnóstico y tratamiento del recién nacido, ni que la canalización umbilical haya desencadenado la sepsis, ni que la práctica en cuestión no se haya realizado en condiciones de asepsia.

– Según hoja de enfermería de la historia clínica, una hora después de practicada la canalización se deja constancia que se extrajeron 2 cc de líquido sanguinolento gástrico, es decir, que estos signos de sepsis no aparecen después de siete horas de practicada la canalización, como lo dice la actora, de modo que no puede ni siquiera encontrarse en dicha circunstancia un indicio para inferir la culpa de los médicos o la falta de asepsia en la realización de ese procedimiento médico.

– No se ha acreditado que la infección en cuestión haya provocado el daño cerebral, sino que, por el contrario, existen elementos de convicción para estimar que ese daño se produjo antes del nacimiento.

– En cuanto a la omisión de la comparación de los tratamientos brindados al neonato en el Sanatorio Argentino, con los que luego se proporcionaron en el Hospital Privado San Juan de Dios, afirma que la actora no ataca los argumentos dados por el juez de primera instancia.

– El proceso causal se desencadena de modo tal que existen elementos de prueba para estimar que el daño cerebral que lo aqueja, no se debió a una culpa profesional de los médicos, sin que se pueda aseverar en el contexto probatorio del caso en qué medida o alcance la actuación profesional pudo, en todo caso, agravar un daño que ya se había producido por causas prenatales.

– La determinación del nexo causal no puede fundarse en conjeturas o posibilidades inciertas, aunque no siempre es requisito la absoluta certeza, por ser suficiente (en casos singulares) un juicio de probabilidad calificada.El nexo causal no puede ser indirecto ni incierto o estar sujeto a dubitaciones o explicaciones artificiosas o inverosímiles, pues ello implicaría que se ha determinado falsa o erróneamente la causa de un evento. El juez debe determinar en forma abstracta cuál ha sido la acción o evento que, con mayor probabilidad, según el curso ordinario de las cosas, ha sido eficiente para producir el hecho dañoso.

– En cuanto a la responsabilidad que se le pretende atribuir al Sanatorio Argentino S.A. y a O.S.P.L.A.D, no se acreditaron los hechos expuestos en la demanda para fundar su pretensión resarcitoria, ni mucho menos la relación causal con el daño ya mencionado.

II.- ACTUACION EN ESTA INSTANCIA:

1. Agravios del recurrente:

Aduce que el pronunciamiento recurrido ostenta graves vicios en orden a la apreciación de las circunstancias de la litis, que la perfilan como una sentencia arbitraria, en tanto:

Descarta el contenido del informe de la Cátedra de Obstetricia de la UNC que contradice lo afirmado por la pericia obstétrica .

Omite la valoración de las constancias de la historia clínica del Hospital Privado San Juan de Dios de ingreso del neonato, de donde surge todas la secuelas, lesiones y estado en que ingresa el neonato El tratamiento al que fue sometido en el Hospital San Juan de Dios, que fue internado en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica durante 40 días, lo que demuestra el tratamiento que en realidad precisaba el neonato.

Omite considerar la declaración del Dr. Orange y del Sr. O. Brancal.

En relación a la duda científica acerca del daño cerebral señala:

Precisa que con la palabra duda no refiere a la incerteza de causalidad, sino a causas alternativas, conjuntas o no. Que las causas compatibles con los daños son tanto el riesgo propio del embarazo como la actividad médica prestada en la etapa del posparto.Que la resolución que -ante dos causales adecuadas- opta por tener una como cierta y la otra la descarta sin razón, adopta una postura parcializadora y contraria a la víctima del daño.

Señala que la sentencia reconoce que existe duda sobre el origen de la parálisis cerebral. Indica que el perito médico no ha sido categórico con respecto a la causa de la parálisis que padece B.

Afirma que impugnó la pericia sin consentirla, por las consideraciones que se formularán en los alegatos Que en la ecografía del 17/10 no se advirtió anomalías parenquimatosas, ventriculomegalia, ni existencia de líquido libre ni anomalías en los ganglios basales, ya que eran dentro de lo normal. Que existe duda si la ecografía cerebral durante las primeras horas de vida es confiable para evidenciar daño cerebral, ya las pruebas rendidas en la causa tampoco son coincidentes. Sin embargo, señala que la cátedra de Obstetricia tiene mayor valor probatorio.

Indica que no surge de las constancias objetivas de la causa lo afirmado por la sentencia en cuanto a que el peritaje se encuentra fundado y que no existe otra causa que lo desvirtúe, ya que siempre deja el halo de la duda.

Que si bien la pericia nada dice sobre el origen de la sepsis del neonato, sí se han referido a ella los informes de las Cátedras de Pediatría y Obstetricia, lo que no ha sido valorado por el juez.

En orden al distinto tratamiento brindado en el Hospital San Juan de Dios expresa que la internación inmediata con asistencia respiratoria hubiera prevenido el retraso mental de B. Que los médicos no eran expertos en el tratamiento del neonato y además omitieron derivarlo a un centro de mayor complejidad.

2. Contestación del Dr. W.O. F.

Solicita el rechazo del recurso.Sostiene que la recurrente repite los argumentos ya planteados en anteriores instancias y no realiza en definitiva una crítica razonada al fallo de segunda instancia, Afirma que no observó ni impugnó la pericia conforme lo determina la ley ritual, por lo que no puede afirmarse que las observaciones realizadas en la etapa de alegatos sea equivalente a una observación de pericia.

Que los mismos agravios fueron tratados por la Cámara, uno por uno, y que la recurrente disienta con la interpretación del aquo de ninguna manera significa que la sentencia sea arbitraria.

Afirma que la pregunta destinada a obtener una respuesta médico científica única que diga por que B. padece tan cruel enfermedad, requiere respuestas imposibles. Que no se puede reclamar al perito médico que sea categórico con respecto a las causa de la parálisis cerebral, cuando a 25 años del hecho, la ciencia médica aún no ha podido descubrir ni curar tales circunstancias.

3. Contestación del Dr. A. C. P.

Solicita el rechazo del recurso. Aduce que la actora -recién ahora- acepta un hecho incomprensiblemente omitido por su parte en todo el proceso ordinario, en tanto refiere a las dudas científicas y reconoce y acepta el riesgo propio del embarazo, deteminado por las circunstancias de la madre. Todo ello nunca fue expuesto en la demanda.

En cuanto a la sepsis y a la omisión de consideración de los informes de Cátedra puntualiza que ninguna lo ha sido para el caso concreto y se trata de preguntas elaboradas para casos generales y abstractos. Por otra parte, ambas cátedras no se han puesto de acuerdo sobre un mismo hecho científico 4. Contestación de OSPLAD:

A fs. 75/78 OSPLAD solicita el rechazo del recurso.Aduce que las instancias anteriores coinciden en el hecho probado que la actora nunca pudo acreditar la existencia de una relación causal entre el accionar de los profesionales médicos y el desenlace dañoso.

El daño cerebral no fue producido por la falta de asistencia respiratoria mecánica, sino que devino como consecuencia de la situación general de salud de la gestante y el feto. A ello se suma el nacimiento con retardo y que padecía de circular de cordón.

Que el niño tenía una muy baja viabilidad de vida, sin embargo, lejos de ocasionarle el daño, la asistencia médico sanatorial brindada por los demandados, facilitó su estabilización y mantenimiento con vida.

5. Contestación de Sanatorio Argentino SA.

A fs. 84/94 solicita el rechazo del recurso interpuesto en mérito a las consideraciones que expone.

6. A fs. 102 la Asesora de Menores adhiere a la presentación del recurso y solicita se revoque la sentencia cuestionada.

III. SOLUCION DEL CASO.

1. Reglas liminares que rigen el recurso extraordinario provincial.

Tiene dicho este Tribunal que “la tacha de arbitrariedad requiere que se invoque y demuestre la existencia de vicios graves en el pronunciamiento judicial recurrido, consistentes en razonamientos groseramente ilógicos o contradictorios, apartamiento palmario de las circunstancias del proceso, omisión de consideración de hechos o pruebas decisivas o carencia absoluta de fundamentación (L.S. 188-446, 188-311, 102-206, 209-348, etc.).

Ahora bien, debe distinguirse los supuestos de discrepancia valorativa de aquellas causales de inconstitucionalidad definidas como omisión de prueba decisiva o valoración arbitraria de la misma, y en este sentido se ha resuelto que “la simple discrepancia valorativa no alcanza para sustentar un recurso extraordinario de inconstitucionalidad. El Juez puede decidir y definir cuáles elementos de juicio apoyan la decisión, no está obligado a considerar todos los rendidos, sino sólo los elementales para fundar apropiadamente la decisión, según el principio de la sana crítica racional y el juego de las libres convicciones. Sólo le está vedado apoyarse en las íntimas convicciones.Existe omisión de prueba decisiva, cuando se ha ignorado, olvidado o preterido un medio de prueba y que ese olvido o no consideración tenga tal entidad, que de haberlo evaluado, la decisión hubiese sido sustancialmente diferente en la solución del conflicto. Por el contrario, no existiendo tal decisividad, la decisión judicial opera en el marco de la selección de medios probatorios que le está permitido tomar en cuenta u omitir, siempre de acuerdo con un sistema de libres convicciones. Valoración arbitraria significa evaluar la prueba con ilogicidad, en contra de la experiencia o del sentido común. Arbitrariedad es absurdidad, contraria a la razón, desprovisto de elementos objetivos y apoyado sólo en la voluntad de los jueces” (L.S. 302-445).

2. El caso concreto. i) Factor de atribución: Culpa.

Esta Sala ha reconocido reiteradamente, que en materia de responsabilidad profesional médica, el galeno “debe poner a disposición del paciente todos los medios a su alcance, sus conocimientos, sus habilidades y los cuidados requeridos por el cuadro de la enfermedad, para lograr su curación o mejoría, lo que incluye un diagnóstico correcto y una terapéutica eficaz, desde el momento en que se inicia su relación hasta su extinción. En otro orden de cosas, la impericia, desde el punto de vista técnico-legal, es la ausencia de los conocimientos normales que toda profesión requiere cuando se trata de un médico general y los propios de la especialidad, si se trata de un especialista; la negligencia es considerada como la falta de aplicación o diligencia en la ejecución de un acto o tarea puesta al servicio del acto médico (“Montaña”, LS421-245). Y que “La existencia de la culpa médica, obra como un pre-requisito esencial para imputar responsabilidad, debiéndose apreciar siempre en concreto.Para ello deberá preguntarse el juzgador qué es lo que habría hecho un médico prudente, colocado en iguales condiciones externas a las que se encontró el autor del hecho dañoso, debiendo tener en cuenta el estándar objetivo correspondiente a la categoría de médico prudente, común, genérico, ajustado sobre las bases de los arts. 512, 902 y 909 del Código Civil (LS 378-068).

En su correlato actual y respecto de los factores subjetivos de atribución en el C.C y Com de la Nación, se los define en el art. 1724 según el cual la culpa consiste en la omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar y comprende la imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte o profesión, siendo ésta última de especial aplicación en los casos de responsabilidad civil profesional. ii) Prueba pericial:

En sentencia del 19/9/2002 (L.S. 312-75), y en decisión del 8/10/2004, recaída in re “Livellara Vda. de Montaña y Ots. en j° 95.286 Montaña de Livellara, Ana y Ots. c/ Gob. de la Provincia y Otros p/ D. y P.” (L.S. 341-231), esta Sala se expidió en relación al valor de la prueba pericial en los casos de responsabilidad profesional de los médicos y hospitales. Se dijo allí lo siguiente:

“Es verdad que, en algunas ocasiones, la causa del daño producido en la actividad profesional médica puede conocerse con certeza, aún sin pericia. Sin embargo, normalmente, los juicios de mala praxis médica versan sobre aspectos científicos y técnicos sobre los cuales el juez no está en condiciones de opinar pues se trata de aplicar conocimientos ajenos a su saber.Por eso, hay acuerdo doctrinal y jurisprudencial en que, como regla, resulta indispensable recurrir a la prueba de peritos.” “También es cierto que la dificultad de la prueba a cargo del paciente ha ido edificando la teoría de las pruebas leviores (para esta noción ver sentencia de esta sala registrada en LS 197-269 del 23/12/1.986, Carros S.R.L., comentada por Jorge Peyrano, “El moderno derecho probatorio posible y su realización judicial”, en L.L. 1.988-A-447 y en Tácticas en el proceso civil, t. III, Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, pág. 19. Conf. para la responsabilidad médica, Mosset Iturraspe-Lorenzetti, Contratos médicos, Bs. As., ed. La Rocca, 1991, pág. 384), y que la famosa conspiración del silencio, mantiene aún algunos vestigios, aunque algunos autores la crean rota (Ver Vázquez F., R., Daños y perjuicios en el ejercicio de la medicina, Bs. As., ed. Hammurabi, 1992, pág. 246).” “Tampoco ignoro que, como afirma Lorenzetti, reproduciendo una sentencia de un tribunal penal, en muchas ocasiones los médicos no son claros cuando se trata de opinar sobre la ciencia que ejercen. No sé si es debido a la circunstancia de pertenecer a una cofradía que se ve expuesta a ataques a veces infundados o a la opinabilidad a que los enfrentan las distintas tendencias médicas a que pertenecen (Lorenzetti, Ricardo L. Responsabilidad civil de los médicos, Santa Fe, ed. Rubinzal, 1997, t. II, pág. 256).” “Coincido con Bueres, uno de los magistrados que con mayor rigor ha analizado la responsabilidad médica, tanto desde la judicatura cuanto desde la doctrina, que la prueba pericial no es prueba legal ni vinculante para el magistrado, y que él está dotado de amplias facultades para apreciarla con los límites objetivos que le imponen las reglas de la sana crítica; él puede apartarse de conclusiones del experto si son equívocas, poco fundadas, oscuras, contradictoras.Pero entonces, para formar convicción, el juez podrá requerir todo tipo de explicaciones a los expertos ya designados, ordenar la realización de otro dictamen por nuevos peritos, solicitar opinión al Cuerpo Médico Forense, a las cátedras de las facultades de medicina con competencia en la especialidad de que se trate, recurrir a otras pruebas concluyentes incorporadas a la causa, etc. Es que los abogados y los jueces no sabemos de medicina y, por lo mismo, no podemos polemizar con los médicos ni emitir opiniones propias construidas sobre pilares que no están asentados en el terreno firme del conocimiento serio. Es verdad que si hay orfandad probatoria en punto a los principios médicos a aplicar al caso concreto el magistrado podrá recurrir a las presunciones judiciales, o excepcionalmente, poner la carga de la prueba en cabeza de una u otra parte. Pero en estos casos, el juez no ingresará en el campo de la ciencia médica para discutir sobre lo que no sabe o para argumentar con elementos que no domina o que no conoce, sino que ha de aplicar criterios de orden procesal o sustancial, obviamente de raigambre jurídica, que podrán conducirlo a administrar o desestimar la pretensión intentada por el paciente contra el médico (Bueres, Alberto, Respon-sabilidad civil de los médicos, 2° ed., Bs. As., ed. Hammurabi, 1992, pág. 51).” Coincide con esta postura la tendencia jurisprudencial según la cual el juez no puede hacer mérito de conocimiento técnico sobre la materia del dictamen del perito: Ello así, podrá desecharlo por carencia de fundamentación, por la fuerza de convicción de otras pruebas que concurran en la especie o por otras causas, pero no oponiendo consideraciones propias de la ciencia, arte o técnica del perito, pues tal conducta puede resultar peligrosa (Voto adherente del Dr. Mirás, Cám. Nac. Civ sala E, 31/5/1996, Doc. Jud.1996-2-434); consecuentemente, cuando el peritaje aparece fundado en principios técnicos y no existe otra prueba que lo desvirtúe, la sana crítica aconseja aceptar el dictamen, pues el perito actúa como auxiliar de la justicia y contribuye con su saber, ciencia y conciencia a esclarecer aquellos puntos que requieren conocimientos especiales (Cám. Nac. civ. Sala D, 20/6/1990, JA 1990-IV-129; sala F, 24/8/1982, ED 102-329). (citados en expediente 77825 CEREDA, OLGA ESTER EN J° 142.598/35.030 CEREDA, OLGA PROVINCIA DE MENDOZA D. Y P. S/ INC. CAS, 16/03/2005, LS348-119). iii) Aplicación de las pautas mencionadas al sublite.

Antes de ingresar en la consideración de las cuestiones planteadas, considero indispensable señalar que en el estudio y análisis de los agravios seguiré el criterio de la Corte Federal, específicamente referido a que los jueces no están obligados a analizar todas y cada una de las argumentaciones de las partes, sino tan sólo aquéllas que sean conducentes y posean relevancia para decidir el caso (ver CSJN, “Fallos”: 258:304; 262:222; 265:301; 272:225).

Adelanto que, en concordancia con lo dictaminado por la Procuración General, considero que el recurso incoado no puede prosperar, en tanto no se advierten en la sentencia impugnada los graves vicios denunciados por el recurrenteque tornarían procedente el remedio en trato.

En su libelo recursivo, el quejoso parte de afirmar que entre dos causales adecuadas y compatibles con la ocurrencia de los daños, la Cámara optó por tener una como cierta y descartó la otra sin razón.

Al respecto, es preciso aclarar que la decisión en crisis no solamente considera que no se ha acreditado la relación de causalidad, sino que también afirma que no está probada la culpa médica en los aspectos imputados por los recurrentes, esto es, en cuanto al diagnóstico y tratamiento del recién nacido -en el cambio de medicación o en la necesidad de asistencia respiratoria-, en que la canalización umbilical haya desencadenado la sepsis yque la práctica en cuestión no se haya realizado en condiciones de asepsia y en la omisión en trasladarlos a un centro asistencial de mayor complejidad.

Por otra parte, la quejosa afirma que existieron dos causales adecuadas, cuando de la lectura de la sentencia surge que justamente la Cámara niega que haya existido esta causalidad adecuada, es decir, no es que opta por una de las dos (salud de la madre) y descarta la otra (actividad médica) sino que considera que la actuación de los médicos en el posparto no guardaba causalidad adecuada con la dolencia de B.

Advierto también que el recurrente ha introducido una modificación a su planteo inicial en cuanto a que pide a este Tribunal que determine si existió concausa entre la asfixia perinatal y la posterior adquisición de sepsis y modo de tratamiento de la misma, respecto de las lesiones mentales que padece. Además, si las chances habrían sido diferentes en el caso de que se hubieran tomado los máximos recaudos. Recuerdo, que los accionantes imputaron responsabilidad a los médicos demandados por haber incurrido en omisiones en el diagnóstico y tratamiento de la sepsis que sufriera el neonato y en que la culpa también se evidenciaba en la falta de derivación del recién nacido a un instituto que contase con la infraestructura necesaria para su atención.

En relación a la sentencia impugnada, efectuado el análisis del material probatorio, concluye que no ha podido acreditarse la relación causal entre el accionar de los demandados y los daños, y que a tales efectos tiene en cuenta el estado de la madre y del niño al nacer.

En cuanto a la situación de la madre, se observa que de la documentación acompañada por la actora en la interposición de la demanda luce a fs. 14 los “Datos del Parto” con firma del Dr. Héctor Sortino, quien colocó: Parto Anormal Cesarea . Cervical y a continuación: “. Apgar Menor de 4 a los 1 y 5 minutos.Patología perinatal:sufrimiento fetal agudo.”.

A fs. 198/202 el Dr. Sortino (médico obstetra de la Sra. M.) acompaña la Historia Clinica de la madre y los monitoreos realizados con fecha 17/9/92 y 24/9/92. En el monitoreo realizado el 17/9/92 se lee: “Resultado: Inactivo – Probable componente funicular” y en el realizado el 24/9/92 se lee: “Resultado: Activo – Reactivo. Componente funicular”.

Conforme surge de su declaración testimonial (fs. 335/337) en el año 1990 intervino quirúrgicamente a la Sra. M. en virtud de que tenía tres fibromas o miomas que fueron extirpados. Que con el embarazo sufrió anemia, la que se fue profundizando a pesar de la medicación, hasta el quinto mes en el que fue necesario realizarle una transfusión de glóbulos rojos lavados. Que hizo picos de presión arterial en dos oportunidades, en la semana 36 y en la 37. Agrega que en el primer monitoreo el bebé estaba dormidito, no se pudo valorar porque el bebé tiene que estar despierto. Que si bien era no reactivo, no era suficiente para valorarlo, por lo que repitió el monitoreo, el bebé dio reactivo con componente funicular, que hay una circular de cordón probable. Que si bien no se puede comprobar, es un componente que determina la realización de una cesárea , la que se realiza el 16/10/92. Señala que el bebé nació deprimido.

También agrega que no era una paciente con preeclampsia, pero sí una paciente de riesgo. Que superó el margen de aumento de peso, ya que aumentó 17 kilos y medio. Contesta que si bien no recuerda si ha hablado con la paciente de los riesgos de iniciar una maternidad a los 37 años, sabido es que a esa edad se empiezan a marcar sistemáticamente los riesgos. Agrega que los antecedentes de esta paciente ya eran desfavorables porque venía con biomatosis previa, una mujer fumadora. Preguntado para que diga si esos picos de presión arterial pudieron haber influido en el estado de oxigenación del bebé, contesta:”.Puede que sí, no es seguro.”. Que en la vida intrauterina de un feto existen innumerables situaciones que pueden alterar, una emoción violenta, un cuadro de hipertensión, como el tabaco.una constracción uterina prolongada, una compresión del cordón puede provocar un daño, que no se puede demostrar hasta que el bebé no nace y empieza a desarrollar, incluso no se puede determinar si fue antes o después del parto, son cosas imposibles de determinar, existen un montón de factores. Preguntado sobre si el exceso de peso pudo haber influido negativamente en el estado del niño responde que está demostrado que todas las pacientes que tienen un peso desmedido que supera los rasgos normales, tienen mayores riesgos, tanto el bebé como la madre.

Refiere que la Sra. M. tuvo una insuficiencia placentaria, por eso el bebé nació deprimido y por todos los antecedentes es una insuficiencia aguda. Preguntado si las circunstancias de hipertensión, peso, situación obstétrica anterior y su carácter de fumadora pudo haber provocado durante el embarazo una hipoxia isquémica en el niño, responde que sí puede haber provocada, que los eventos intrauterinos son múltiples y muchos de ellos imposibles de reconocerlos Por su parte, se ha rendido pericia médica obstétrica realizada por el Dr. José Manuel De Gaetano a fs. 713/717 de la cual surgen las siguientes conclusiones: según la historia clínica, la Sra. M. era una paciente de alto riesgo, debido a su edad, patologías como anemia e hipertensión arterial, monitoreo fetal no activo con componente funicular (circular de cordón) y que en esas condiciones es aconsejable su internación.

Sostiene el experto que presentaba antecedentes indicadores de riesgo fetal y materno aumentado. Enumera: la cirugía de miomas (la paciente había sido sometida a una operación de miomatosis, según se desprende de la historia clínica del Dr.Sortino en 1.990, que la cicatriz que deja la extracción del mioma en el útero aumenta el riesgo en un embarazo posterior de rotura uterina, placenta previa y parto pre término), anemia materna (presentaba durante el embarazo un recuento de glóbulos rojos por debajo de los valores normales, con tratamientos de hierro e incluso transfusión de glóbulos rojos el 03/07/1.992), hipertensión arterial (en los controles se registraron cifras tensionales aumentadas) y monitoreo fetal no activo con componente funicular, que es un estudio de salud fetal y cuando el resultado es no reactivo, puede indicar que el bienestar fetal se encuentra alterado, por ello, es aconsejable repetir el estudio en 24/48 horas.

Precisa que el componente funicular significa que se producen desaceleraciones de la frecuencia cardíaca fetal durante el estudio, lo que puede indicar la presencia de una circular de cordón umbilical alrededor del cuello fetal. Que esta situación se asocia con mayores posibilidades de que se afecte el flujo sanguíneo por compresión del cordón o de los vasos sanguíneos del feto a nivel del cuello y ambas situaciones pueden potencialmente afectar la oxigenación del feto con riesgo de asfixia.

Que la Sra. M. era una paciente de alto riesgo por su edad, anemia, hipertensión arterial y resultados del primer monitoreo.

Preguntado si una cesárea a las 37/38 semanas hubiera evitado sufrimiento fetal indica que es difícil determinar que hu biera pasado.De la lectura de la historia clínica, destaca que es altamente probable que la afectación fetal se haya producido en la etapa prenatal (antes del nacimiento). Que hay datos contundentes en el expediente que indican que el recién nacido no presentaba un buen estado de salud inmediatamente después del parto, por lo que es altamente probable que la parálisis cerebral haya tenido origen en la etapa intrauterina, y no como consecuencia de las complicaciones infecciosas de la etapa postnatal.

Indica que hay suficiente evidencia científica que demuestra que la parálisis cerebral tiene un origen prenatal e inclusive en etapas tempranas del desarrollo.

Aduce que la evaluación del neonatólogo en los primeros minutos de nacido es tajante en cuanto a la presencia de una noxa prenatal, ya que fue catalogado como deprimido grave (Apgar 3/5), lo que es un indicador fiel de que algo afectó al feto en el periodo previo al nacimiento.

Que no hay datos precisos que aseguren en cual momento de la etapa prenatal se produjo la afectación fetal. No se puede determinar con exactitud si el resultado perinatal hubiera sido distinto si la cesárea era realizada en la semana 37 o 38.

Preguntado si existió algún indicio de alarma que pudiera alertar sobre la posibilidad de una encefalopatía, sostiene que la hipertensión arterial materna que ocasiona con frecuencia hipoperfusión placentaria con la consiguiente hipoxemia, y el monitoreo no satisfactorio con componente funicular, pueden considerarse situaciones en las que se puede producir déficit en la oxigenación fetal que ocasionen encefalopatía hipóxico isquémica.

Sostiene que una madre anémica tiene menos glóbulos rojos, que son los encargados de transportar oxígeno a los tejidos y por lo tanto, en anemias importantes se corre el riesgo de que la falta de oxigenación dañe órganos sensibles a la falta de oxígeno como el cerebro o el corazón, y que los niveles de anemia de la Sra. L.por sí solo es poco probable que generen un daño fetal grave, pero asociado a otras patologías, como la hipertensión arterial, pueden magnificar los efectos negativos.

Asimismo, el experto señala que el sufrimiento fetal es asociado a la presencia en el trabajo de parto de bradicardia fetal (descenso de la frecuencia cardíaca) y líquido amniótico meconial, signos que pueden ser originados por la falta de oxigenación fetal; que no encontró en la historia clínica que confirmara o descartara la bradicardia fetal, pero sí la confirmación de meconio y el diagnóstico de sufrimiento fetal agudo que el Dr. Sortino firma en la libreta de parto. Que el recién nacido presentaba líquido meconial y un cuadro denominado síndrome de aspiración de líquido amniótico meconial, el que se produce en cuadros de hipoxia antes o en el parto que determinan que el feto en forma refleja expulse meconio al líquido amniótico, el que ingresa a los pulmones en el nacimiento cuando el niño inspira.Este cuadro genera cuadros de insuficiencia respiratoria y neumonías que pueden resultar graves.

Con relación a la baja puntuación de Apgar, sostiene que el mismo es una evaluación de ciertos parámetros fetales como la frecuencia cardíaca, el esfuerzo respiratorio, tono muscular, color de la piel y reflejos, los que se evalúan al minuto y a los 5 minutos de nacido y que permite tener un rápido diagnóstico de la condición física al nacer y de la necesidad inmediata de tratamientos para reanimar al recién nacido; que un recién nacido con encefalopatía hipóxico isquémica se acompaña inexorablemente de una puntuación de Apgar menor a 7.

Aclara que el Apgar bajo no siempre significa que el niño tenga encefalopatía hipóxico hisquémica ya que puede ser por otras causas, pero después se recuperan, pero la evolución de un asfixiado es por lo general tórpida con manifestaciones neurológicas y de los órganos que se van agregando en forma progresiva.

Esta pericia fue puesta a disposición de las partes y a fs. 732 obra un escrito en que la parte actora manifiesta que impugna la pericia, sin consentir el dictamen, por las consideraciones que se formularán en la etapa de los alegatos. Cabe señalar aquí que, sin perjuicio de que la observación debió realizarse en la etapa procesal oportuna, de la lectura de los alegatos no surge ninguna impugnación puntual a las conclusiones de la pericia.

Ahora bien, con relación al estado de gravedad que presentaba el paciente al momento de su nacimiento obra el siguiente material probatorio: en la pieza separada que tramita en autos N° 43.025 a fs. 49/50 obra el “Examen Neonatal Detallado” de la que surge que nació hipotónico, hipoquinético, color pálido, cianosis localizada, con expulsión de meconio. En orden al examen neurológico se indica que están ausentes los siguientes reflejos: succión, cocleo palpebral, enderezamiento, escalamiento, marcha y prehensión palmar.Agrega “Apgar 3/5” y se coloca como diagnóstico “R.N.T con anoxia perinatal grave. Daño cerebral”.

En la documental de fs. 51/52 titulada “Evolución” surge que el médico deja constancias de las visitas el día del nacimiento, del 17/10/92 a las 8 horas, a las 11 horas, a las 18,15 horas, a las 23 horas, el día 18/10/92 a las 9 horas, a las 18 horas (guardia) y donde se ha colocado el grave estado en el que se encontraba el niño. Por su parte, de esta misma situación se deja constancia en las hojas de enfermería que obran a fs 55/57. En efecto, puede leerse: grave estado, hipotónica, apneas, convulsiones, paro respiratorio.

De la documentación aportada por OSPLAD a fs. 167/169 surge que con fecha 16-10-92 el Dr. F. solicita orden de internación en Neonatología en terapia intensiva conforme a un diagnóstico de encefalopatía anóxica grave (anoxia pre natal). Asimismo, surge que estuvo internado en neonatología, y que se registra su ingreso a las 16:30 horas, intensamente deprimido, hipotonia generalizada, sin reflejos y que no presentó llanto al nacer. A las 20 horas se ha indicado que el niño está en grave estado e hipotónico. El día 17/10 a las 16 horas se registra que hace apneas que ceden a la estimulación manual, a las 20 horas dejan constancias que se han repetido los episodios de apneas, llanto muy débil, grave estado, muy deprimido en general. El 18/10 a las 8 horas: piel pálida, hipotónico en miembros superiores, a las 12 horas:estado estacionario, a las 16 horas hace cuadros de llantos equivalentes a convulsión y algún episodio de apnea que cede.

Por tanto, conforme surge de la pericia y de las pruebas rendidas en este aspecto, la aseveración de la Cámara en orden a que la situación previa al nacimiento es una condición causal relevante que no puede ser ignorada a la hora de establecer si existió o no relación de causalidad entre la culpa que se le endilga a los médicos y el daño cerebral que padece, no luce como arbitraria ni apartada de las constancias de la causa.

Por otra parte, el recurrente señala que, en base a la ecografía realizada el 17/10 que da como resultado dentro de los límites normales, el paciente no tenía daño cerebral hasta ese momento, lo cual demuestra que fue ocasionado por el accionar de los médicos demandados. Reafirma su postura en virtud de los informes que brindan las Cátedras de Neonatología y Pediatría.

En efecto, a la pregunta número 21 “Si la ecografía cerebral es un método diagnóstico confiable en la primeras horas de vida para evidenciar daño cerebral” la Cátedra de Pediatría contesta que no (fs. 355 vta.) y la Cátedra de Obstetricia responde que es confiable. A la pregunta N°38 “Diga si la ECO cerebral es un método confiable, susceptible de evidenciar la existencia de daño o artrofia cerebral”, la Cátedra de Pediatría contesta que si y la de Obstetricia señala que es predictivo.

No obstante ello, también debe ponderse el informe médico del perito Dr. Leandro Suárez, perteneciente al Cuerpo Médico Forense obrante a fs. 1509 quien señala, entre las consideraciones generales:”La ecografía transfontanelar en los recién nacidos con hipoxia cerebral debe ser realizada en los primeros días y en forma seriada (a la semana y a las tres semanas), para evaluar la evolución del probable daño cerebral, siendo su limitación más importante la incapacidad para diferenciar las lesiones hemorrágicas de las no hemorrágicas y la dificultad para visualizar las zonas mas periféricas de la corteza cerebral.Una ecografía normal no descarta la posibilidad de daño cerebral, por lo que debe ir unida al examen neurológico inicial.”.

Consultado si la ecografía cerebral es un método diagnóstico confiable en las primeras horas de vida para evidenciar daño cerebral contesta que: “Es confiable pero tiene limitaciones. (ver consideraciones generales)”.

A la pregunta “Si la radiografía y laboratorio con gases de sangre, son importantes para valorar correctamente y decidir conductas en el recién nacido” contesta: “Las radiografías de cráneo no tienen valor predictivo de daño cerebral. Las pruebas de laboratorio deben ser evaluadas por el médico asistencial”.

Asimismo, a la consulta si la ECO cerebral es un método confiable, susceptible de evidenciar la existencia de daño o atrofia cerebral contesta que si es confiable. Empero, a continuación aclara: “.pero una ecografía cerebral normal no descarta la posibilidad de daño neurológico”.

En este sentido, recuerdo aquí lo expresado en el precedente “Bustos” del 14-3-14, ya que tiene dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nación, respecto a la intervención de los médicos que integran la planta del Poder Judicial que “El Cuerpo Médico Forense es uno de los auxiliares de la justicia que prevé el art. 52 del Dec. Ley 1285/58 y cuyo asesoramiento pueden requerir los magistrados cuando circunstancias particulares del caso así lo hagan necesario.Ergo su informe no es solo el de un perito, ya que se trata del asesoramiento técnico de auxiliares de la justicia cuya imparcialidad y corrección están garantizadas por normas específicas y por medio de otras similares a las que a mparan la actuación de los funcionarios judiciales (incs. a, b y d, art. 63 y referido)”. (CSJN, 13/6/77, LL 1978-B-290. Ver también fallos 306:1963; citado en Responsabilidad Civil, dir. Alberto Bueres, Vazquez Ferreyra, Daños y Perjuicios en el ejercicio de la medicina, pág. 260/1, Ed. Hammurabi).

En dicho precedente se dijo que frente a las contradicciones notorias que existen entre las pericias médicas practicadas en la causa, resultaba absolutamente necesario acudir al Cuerpo Médico Forense, como órgano auxiliar de este Tribunal, a los fines de aclarar las cuestiones dudosas, esenciales para determinar la existencia de responsabilidad profesional de los médicos demandados. En el caso de autos, no se trata de pericias, sino de informes médicos emitidos por Cátedras de la Facultad de Medicina, cuyas conclusiones no resultaban concluyentes.

Por tanto, del análisis integral de la totalidad de las pruebas rendidas en la causa, no luce acertado el razonamiento del recurrente en cuanto afirma que de dicha ecografia -dentro de los límites normales- deriva que B. no presentaba ninguna lesión al momento de nacer. En primer lugar, en virtud de que si bien de los informes rendidos en la causa puede derivarse que el método es confiable, también lo es que un resultado normal no descarta la posibilidad de un daño neurólogico.En segundo lugar, porque se contrapone notoriamente con la prueba instrumental rendida en autos (precisada anteriormente) y que describían el grave estado en que se encontraba el niño al nacer y las evidencias neurológicas que ya los médicos constataron en los primeros minutos después de su nacimiento.

Es preciso analizar ahora la culpa médica que el recurrente ha imputado a los demandados en el diagnóstico y tratamiento brindado a B., ya sea en el suministro de la medicación o en la necesidad de colocarle asistencia respiratoria. Para ello, señala que no se ha valorado la historia clínica elaborada en el Hospital San Juan de Dios ni el tratamiento que allí se dispensó al paciente.

En este punto, imputó a los profesionales médicos no haber dado al paciente un apoyo necesario con oxígeno y que la situación indicaba la necesidad imperiosa de asistencia respiratoria mecánica. En este sentido, advierto que la queja no se ve acompañada de elementos de convicción que avalen su afirmación.

Al respecto, adviértase que a la pregunta N° 6 realizada a la Cátedra de Pediatría (fs. 354) “Si la neumonía aspirativa severa con sepsis o sospecha de sepsis, en un neonato debe ser tratada con urgencia con asistencia ventilatoria porque provoca insuficiencia respiratoria aguda, con la siguiente hipoxia cerebral” contesta no necesariamente y la Cátedra de Obstetricia contesta que sí. Sin desconocer que, la hipótesis de neumonía aspirativa severa de sepsis o sospecha de sepsis no ha sido acreditada en el expediente, es decir, no se ha demostrado que B. haya tenido esa patología mientras estuvo internado en el sanatorio demandado, se advierten que ambos informes no resultan ser concluyentes ni puede derivarse de ellos que el halo cefálico con que se le suministró mayor concentración de oxígeno al paciente hubiere sido insuficiente o impropio en relación a la patología hasta ese momento evidenciada.

Con respecto a la testimonial del Dr. Taret preguntado “.si las apneas múltiples que sufrió B. estando internado en el Sanat.Argentino SA -según surge de la historia clínica- pudieron haber sido evitadas si hubiera estado con respirador mecánico” responde: “Las apneas es una patología del recién nacido de múltiples causas, pudiendo relacionarse en este caso con la asfixia perinatal. Las apneas no se evitan, se tratan y el tratamiento requiere distintos grados de complejidad, algunas sólo requieren estimulación, otras corrección de las causales que la producen como hipoglucemia, hipocalcemia y un buen estado de oxigenación. No puedo asegurar si necesitó durante su internación en el Sanat. Argentino asistencia respiratoria mecánica, por no haber presenciado la internación”.

Por otra parte, preguntado el Dr. Carlos Orange García (médico neurólogo de B.) si ante un cuadro de sepsis es aconsejable pasar al paciente a Asistencia Respiratoria Mecánica señala “Si existen dificultades respiratorias, sí”.

Por todo lo cual, y si bien es cierto que al momento de llegar al Hospital Privado se lo trata con asistencia respitatoria mecánica, también lo es que el estado de situación del menor fue agravándose con el trancurrir de las horas y que el recurrente no ha logrado desvirtuar tal aserción. Ni ha quedado demostrada la insuficiencia del halo cefálico, que brindaba mayor concentración de oxígeno al paciente.

Lo mismo cabe señalar con relación al tratamiento suministrado con antibióticos al paciente, en tanto la actora manifiesta que la situación indicaba la rotación de antibióticos contra gérmenes intrahospitalarios, ya que el paciente sólo recibía medicación antibiótica contra gérmenes comunes. La afirmación queda en la sola formulación del quejoso, en tanto ninguna prueba médica se ha acompañado a la causa que acredite que la medicación suministrada era inadecuada o insuficiente con respecto al cuadro que revestía el niño.

En efecto, conforme puede observarse de las instrumentales obrantes en la pieza separada, a fs. 41/46 (Novedades de los pacientes), fs.53/54 surge detallado en forma precisa el tratamiento y la medicación y su respectiva dosis que se le indicó al menor mientras estuvo internado en el Hospital demandado. Por su parte, las hojas de enfermería de fs. 55/57 dan cuenta del suministro de tal medicación por parte de los auxiliares de la institución. Observo que se trata de instrucciones precisas y detalladas, por lo que bien pudieron ser objeto de pericia médica o de los informes que fueron rendidos en la causa y que pudieran arrojar luz a una cuestión eminentemente científica, como es la de determinar si tanto la medicación como el tratamiento brindado al menor eran las adecuadas.

Por su parte, debo destacar la cantidad de veces en que el paciente fue visitado, ya sea por el médico demandado o por el médico de guardia Dr. Martinez y el control efectuado por las enfermeras que fue detallado en las hojas de enfermería, por lo que no advierto que haya existido un abandono en la atención del paciente.

Otro de los actos médicos cuestionados resulta ser la canalización umbilical efectuada al recién nacido, en tanto la actora ha afirmado a lo largo de todo el proceso que fue la que provocó la sepsis, lo cual determinó la anoxia, o su agravamiento. Para sustentar su posición, se aferra a los informes de Cátedra y a que después de siete horas de realizada la práctica el niño empeora su estado.

Así, a la pregunta: “Si el riesgo de sepsis aumenta con la canalización umbilical del recien nacido” la Cátedra de Pediatría (fs. 354/356) contesta que sí y la Cátedra de Obstetricia a fs. 367 contesta que tiene incidencia.

Empero, no se ha rendida prueba pericial alguna en el expediente referida al caso concreto.La recurrente pretende derivar de los informes de las Cátedras de Pediatría y Obstetricia la comprobación de que la canalización produjo la sepsis, lo cual llevó a la anoxia cerebral, en este sentido, no resulta ilógico el tratamiento de la Cámara al no dar probado que la sepsis fuera derivación de la canalización umbilicar, en tanto, lo único que dice la catédra es que la canalización es una puerta de entrada a infecciones.

Advierto aquí que las preguntas elaboradas a las Cátedras lo han sido en forma genérica, sin referirse al caso concreto, por lo que mal puede pretenderse derivar de ellas la existencia de culpa en un concreto acto médico. Si bien no ignoro que este Tribunal ha recurrido en algunas oportunidades a su consulta técnica, lo que se ha pretendido en aquellas situaciones es disipar una razonable duda creada a tenor del material probatorio producido en la causa.

En el caso, entiendo que no se ha logrado acreditar que la canalización derivó en la sepsis del paciente. Ni que el tratamiento antibiótico que se le brindó a B. haya sido incorrecto. Por su parte, la absoluta necesariedad de tal práctica ha sido demostrada en el expediente, en virtud de que era necesario y urgente encontrar una vía apta para suministrar los medicamentos que requería el paciente a los fines de su recuperación. Recuérdese que en las hojas de enfermería se ha colocado que es imposible y que se ha infiltrado varias veces. Tampoco se ha acreditado que haya sido una práctica poco habitual o esencialmente peligrosa, sino que más bien era la única posibilidad para el suministro de la medicación. Y si bien no desconozco que, naturalmente, es una puerta que se abre para infección, en el caso no se ha probado que lo haya sido en el caso concreto. El propio Dr.Taret manifiesta en su declaración testimonial que no le consta que el niño haya presentado sepsis mientras estuvo internado en el Hospital Privado.

Así las cosas, considero que no resulta posible tener por acreditado que, en este caso, la sepsis fue provocada por la canalización umbilical en virtud de que ambas Cátedras han respondido afirmativamente a la pregunta de “Si una canalización umbilicar aumenta el riesgo de sepsis”. En este punto en especial, no encuentro ningún otro elemento de convicción a fin de arribar a semejante conclusión, más aún teniendo en cuenta las graves condiciones de salud en que se encontraba el niño desde el mismo momento de su nacimiento. Por tanto, tampoco advierto ilogicidad en la no acreditación de la culpa médica en este caso.

También ha imputado el recurrente que el fallo de Cámara habría omitido la valoración de la prueba de informes a las Cátedras de Neonatología y Pediatría. Este Tribunal tiene dicho que para fundar convicción, el juez podrá requerir todo tipo de explicaciones a los expertos ya designados, ordenar la realización de otro dictamen por nuevos peritos, solicitar opinión al cuerpo médico forense, a las cátedras de las facultade s de medicina con competencia en la especialidad de que se trate, recurrir a otras prueba concluyentes incorporadas a la causa.

Sin embargo, en el caso de autos, entiendo que la relevancia que pretende darle el actor a los informes de Cátedra encuentran ciertas limitaciones. Ello así, en tanto, en algunos puntos no se muestran como coincidentes o, al menos, sus respuestas no han sido concluyentes. Por otra parte, y con relación a algunas cuestiones médicas precisas, resulta ser la única prueba rendida en autos sobre el asunto, es decir, no han existido otros elementos de convicción sobre los cuales fundar la decisión.Me explico, el recurrente pretende probar la existencia de culpa en determinados actos médicos con un informe de cátedra -que sin desconocer su importancia y la valoración que ha efectuado este Tribunal en otras oportunidades- es genérico y no se refiere al caso concreto.

Entiendo que los informes de las Cátedras resultarán útiles, empero no es posible fundar exclusivamente la culpa en el acto médico cuando no existe ningún otro elemento de prueba arrimado al proceso y las preguntas resultan genéricas sin ninguna referencia -ni siquiera mínima- al acto médico y a las circunstancias en que fue realizado. Por consiguiente, tampoco surge que resulte irrazonable la mentada relativización del valor probatorio de las mismas acusada por el quejoso.

En cuanto a la queja referida a la omisión de valoración de la declaración testimonial del Sr. Brancal obrante a fs. 412, el mismo estuvo presente en la conversación mantenida entre el Dr. P. y el padre de B. sobre la salud del menor, del traslado en la ambulancia, describió las condiciones en que se encontraba el niño en el Hospital Privado, su evolución y los esfuerzos hechos por sus progenitores para brindar una mejor calidad de vida, pero de ninguna manera pueden derivarse de tal testimonio cuestiones científicas estrictamente médicas.

En cuanto a la queja referida a la valoración de la testimonial brindada por el médico Carlos Orange García a fs. 410, el recurrente ha denunciado que la misma se opone a la pericia obstétrica rendida en autos. Se trata del médico neurólogo infantil, que conoce a B. en virtud de su atención médica, desde los seis meses de edad. Refiere que el diagnóstico final sería parálisis cerebral, crisis convulsiva y retardo mental.Preguntado sobre su causa, responde “.según los antecedentes, es una asfixia perinatal”. Preguntado si la canalización puede ser una puerta de entrada para la sepsis, responde que puede ser una puerta de entrada, no necesariamente.

Sobre la cuestión de cuales son las medidas a tomarse en caso de sospecharse una sepsis del recién nacido responde que es una pregunta para un pediatra, para un neonatólogo y que habitualmente es un tratamiento complejo, incluído antibióticos.

A la pregunta 7: “Si la sepsis produce consumo de oxígeno” responde: “.la sepsis puede producir consumo de oxígeno, trastornos de coagulación, trastornos de equilibrio ácido básico. Lo que pasa que el chico nació deprimido grave, tengo entendido, la falta de oxígeno es previa a la sepsis”. A la pregunta 8 : “Si el consumo de oxígeno por sepsis generalizada puede generar hipoxia cerebral severa y asficia perinatal” responde: “La sepsis no es eso. La sepsis compromete todo, pero no necesariamente era la causante exclusiva del cuadro”. En definitiva, y sin perjuicio de que el recurrente no lo ha precisado, no surge cuál es la contradicción entre la testimonial del médico neurólogo y la pericia obstétrica.

Por último, advierto que el análisis que ha efectuado el aquo en orden a que la determinación del nexo causal no pueden fundarse en conjeturas o posibilidades inciertas y que el nexo causal no puede ser indirecto ni incierto, no ha merecido críticas de ningún tipo.

Por otra parte, cabe mencionar que destacada doctrina ha referido que “si el agente no resulta ser el autor del daño, sino que éste obedeció a otra causa distinta y autónoma (.) es obvio que ninguna trascendencia puede tener ya el establecer el grado de dolo o culpa con que pudo haber obrado tal agente que, a la postre, no fue el causante del perjuicio” (“Tratado de Responsabilidad Civil”, Felix A. Trigo Represas – Marcelo J. López Mesa, Tomo I, 1° ed., La Ley, Buenos Aires, 2004. Pág.581). Continúa la misma obra mencionando que “para que deba responderse por un daño, es necesario que el mismo haya sido “causado” mediante acción u omisión, por su autor; a ello alude, también en diversos preceptos, nuestro Código Civil, cuando establece que el daño indemnizable es el que se “causare” o se hubiese “causado” u “ocasionado” a otros -artículos 1068, 1074, 1109, 1111, 1113, 1114, etcétera del Código Civil- siendo entonces la relación de causalidad un presupuesto inexcusable para la reparación del daño. (Trigo Represas – López Mesa, op. cit., Pág. 582).

De la misma manera, se ha afirmado que “para que se genere la responsabilidad civil del médico debe existir relación de causalidad adecuada entre su omisión y el resultado dañoso sufrido por el paciente. Para ello resulta necesaria la prueba de que la omisión fue la causa del resultado, acreditando el actor que en caso de haber intervenido el médico habría tenido el paciente razonables posibilidades de sobrevivir o de mejorarse” (Trigo Represas – López Mesa, op. Cit., Tomo II, Pág. 368/369). (Umaño, 06/02/17) Coincido con el dictamen de Procuración General, en el sentido de que el recurrente no ha logrado acreditar la existencia del grave vicio que denuncia.La tacha de arbitrariedad es improcedente si se funda en una mera discrepancia del recurrente con la interpretación de la prueba efectuada por los jueces de grado, toda vez que la procedencia de la impugnación requiere la enunciación concreta de las pruebas omitidas y su pertinencia para alterar la decisión de la causa.

En definitiva, podrá o no compartirse el resultado al que se arriba, pero en modo alguno puede sostenerse que el pronunciamiento sea arbitrario, ya que conforme lo sostiene reiteradamente este Tribunal, para que una sentencia sea arbitraria debe incurrir en una omisión decisiva de valoración de la prueba o en su valoración arbitraria (LS 295-482). En el caso no verificándose tal supuesto, la sentencia deberá mantenerse como acto jurisdiccional válido atento la excepcionalidad del recurso en examen.

Así voto.

Sobre la misma cuestión los Dres. GOMEZ y LLORENTE, adhieren al voto que antecede.

A LA SEGUNDA CUESTIÓN EL DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE, DIJO:

Atento lo resuelto en la primera cuestión, corresponde rechazar el recurso extraordinario provincial interpuesto y, en consecuencia, confirmar la sentencia dictada por la Cuarta Cámara de Apelaciones a fojas 1802/1819 de los autos n° 51.529/43.159 caratulados “M., S. B. en representación del insano B. F. L. c/ Sanatorio Argentino SA y ots. P/ Ordinario – D. y P.”.

Así voto.

Sobre la misma cuestión los Dres. GOMEZ y LLORENTE adhieren al voto que antecede.

A LA TERCERA CUESTION EL DR.ALEJANDRO PEREZ HUALDE DIJO:

No obstante el rechazo del recurso extraordinario provincial interpuesto, entiendo -en concordancia con lo dictaminado por el Procurador- que las costas de este proceso deben ser impuestas en el orden causado en todas las instancias.

Para propugnar esta solución, tengo especialmente en cuenta que los actores pudieron actuar sobre la base de una convicción fundada y razonable para ejercer su pretensión ante los tribunales de justicia.

Tal como lo ha sostenido esta Sala en precedentes anteriores, la teoría de la derrota es insuficiente para justificar la imposición de costas frente a quien, con su demanda, persigue una razonada conclusión en punto a una posible mala práxis médica.

Considero que las particulares circunstancias del presente caso, pudieron haber generado en la actora alguna legítima expectativa en orden a la responsabilidad de los médicos que intervinieron después del nacimiento de B., del establecimiento en que nació y de la obra social a la cual pertenecía su madre y sólo mediante una resolución judicial han podido dilucidarse las cuestiones de responsabilidad discutidas.

Según lo ha admitido la jurisprudencia: “Cada caso de responsabilidad médica debe ser resuelto con total adecuación a las circunstancias particulares de la especie pues, con frecuencia, sólo con la abundante prueba que se produce y se debate en un proceso judicial puede salir a la luz la verdad de los hechos” (Conf. Cám. Nac. Civ. y Com., Sala 1, causa N° 640/99 “Peñaloza, Osvaldo José c/ Hospital Militar Central – Estado Nacional y otros s/Responsabilidad Médica”, del 14/09/06).

Al igual que lo sostuvo el ministro preopinante en “Juárez” de esta misma Sala (29/05/2017), entiendo que imponer costas implicaría desconocer en el caso la especial protección del derecho a ser oído, en los términos asegurados por la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art.8).

Si bien no responden a la misma plataforma fáctica, esta Sala ya ha resuelto en precedentes anteriores la imposición de costas en el orden causado en casos de mala praxis médica con base en la letra y el espíritu del inciso V del art. 36 C.P.C. Así lo resolvió en la causa “Rosales” del 19-09-02 (L.S. 312-75), en autos N° 105.589 “Triunfo Seguros” del 19-03-13, en el precedente “Marchena” del 23-06-03, en “Juárez” (29/05/17) y “Guevara de Zavaroni” (13-11-17).

Así voto.

Sobre la misma cuestión los Dres. GOMEZ y LLORENTE, adhieren al voto que antecede.

Con lo que se dio por terminado el acto, procediéndose a dictar la sentencia que a continuación se inserta:

SENTENCIA

Mendoza, 14 de mayo de 2018.

VISTOS:

Por el mérito que resulta del acuerdo precedente, la Sala Primera de la Excma. Suprema Corte de Justicia, fallando en definitiva, RESUELVE:

I. Rechazar el recurso extraordinario provincial interpuesto a fs. 15/36.

II. Imponer la costas de las instancias de grado y las del recurso extraordinario por su orden (arts. 36 CPCCTM).

II. Regular los honorarios de esta instancia extraordinaria de la siguiente manera: al Dr. Jorge Nelson PETENATTI, en la suma de Pesos.($.); al Dr. W.Aldo SAR SAR, en la suma de Pesos.($.); al Dr. Álvaro PÉREZ CATÓN, en la suma de Pesos.($.); al Dr. Ismael MARTEDI, en la suma de Pesos.($.); al Dr. Héctor Darío FOURCADE, en la suma de Pesos.($.); a la Dra. Fernanda Soledad FOURCADE, en la suma de Pesos.($.); a la Dra. Cecilia GARRIGA, en la suma de Pesos.($.) y al Dr. Ariel PARELLADA, en la suma de Pesos.($.) (arts. 2, 13, 15, 31 Ley 3641).

Notifíquese.

DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE

Ministro

DR. JULIO RAMON GOMEZ

Ministro

DR. PEDRO JORGE LLORENTE

Ministro