Culpa del trabajador fallecido por electrocución, al no contar con la autorización adecuada, para revisar una transformador de media tensión

Partes: Tapia Claudio Fabián c/ EDEMSA y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza

Sala/Juzgado: III

Fecha: 15-feb-2018

Cita: MJ-JU-M-109175-AR | MJJ109175 | MJJ109175

La distribuidora de electricidad o los propietarios del inmueble en donde se situaba la torre de media tensión a la que la víctima fue mandado a trepar por su empleador, no deben responder ante su muerte por electrocución.

Sumario:

1.-Corresponde revocar la sentencia que hizo lugar a la demanda de daños deducida a raíz de la muerte de la víctima por electrocución al subir a una torre de media tensión, pues el hecho de la víctima, determinado o impulsado por el de un tercero por el cual los demandados no deben responder -el empleador del occiso- interrumpió el nexo causal, liberando a los accionados de toda hipotética responsabilidad.

2.-El hecho de que un testigo haya señalado que la torre no tenía colocada una puesta a tierra temporaria, lo cual es un requisito fundamental para trabajos en toda instalación eléctrica estando fuera de servicio, no entraña responsabilidad para los propietarios del inmueble ni para la empresa de electricidad, pues la víctima no tenía qué hacer allí; no estaba autorizado ni habilitado para ingresar a la zona de situación de la torre, y menos para subir a ella.

3.-La falta de cartel de advertencia de peligro es irrelevante, pues las instalaciones eléctricas denotan peligro con su sola presencia, y a ningún ser razonable se le ocurriría subir allí, máxime cuando la torre estaba emplazada dentro de un perímetro totalmente cercado con alambrado de dos metros y medio de altura, lo cual era suficiente barrera de inaccesibilidad.

4.-No hay deber de acatar órdenes irracionales o ilícitas, pues el hecho de que la Ley de Contrato de Trabajo establezca que ‘el trabajador debe observar las órdenes e instrucciones que se le impartan sobre el modo de ejecución del trabajo, ya sea por el empleador o sus representantes’, no implica que el dependiente deba hacer cualquier cosa que se le requiera.

Fallo:

En Mendoza, a los quince días del mes de febrero de dos mil dieciocho, reunidos en la Sala de Acuerdo, los Sres. Jueces de esta Excma. Tercera Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributario, trajeron a deliberar para resolver en definitiva los autos Nº 52.251 – 163.468 caratulados “Tapia, Claudio Fabián c/ EDEMSA y otros p/ daños y perjuicios”, originarios del Primer Juzgado en lo Civil, Comercial y Minas de Mendoza, venidos a esta instancia en virtud de los recursos de apelación interpuestos a fs. 1.475 por el actor, a fs. 1.483 por la citada en garantía, a fs. 1.485 por EDEMSA y a fs. 1.490 por los Sres. Camenforte en contra de la sentencia de fs. 1.461/1.473.

Llegados los autos al Tribunal, se ordenó expresar agravios a los apelantes, lo que se llevó a cabo, siendo a su vez respondidos los mismos.

Practicado el sorteo de ley, quedó establecido el siguiente orden de estudio: Dres. MÁRQUEZ LAMENÁ, MASTRASCUSA y COLOTTO.

En cumplimiento de lo dispuesto por los arts. 160 de la Constitución Provincial y 141 del C.P.C., se plantearon las siguientes cuestiones a resolver.

PRIMERA CUESTIÓN:

¿Es justa la sentencia apelada?

SEGUNDA CUESTIÓN:

Costas.

SOBRE LA PRIMERA CUESTIÓN EL DR. MÁRQUEZ LAMENÁ DIJO:

I.La sentencia de primera instancia admitió parcialmente la demanda interpuesta por el Sr. Claudio Tapia. Entendió que no está discutido que el actor, trabajando a las órdenes de personas no incluidas en este pleito, subió a una torre de media tensión que se encuentra en el inmueble de propiedad de los Sres. Camenforte, a los efectos de cubrir un transformador con un plástico con fines estéticos. Fue allí que recibió una descarga eléctrica, al tiempo que sufrió quemaduras en gran parte de su cuerpo.

En el fallo venido en apelación se condena a EDEMSA y a los propietarios del inmueble, haciéndose extensiva la decisión a Triunfo Cooperativa de Seguros Limitada, en los términos y límites del contrato de seguro.La demanda progresa por el 50 % de lo reclamado puesto que el juez atribuye intervención causal al hecho de la víctima. Apelan todos los litigantes.

a)El actor se agravia en los siguientes términos:

El juez debió considerar que el informe de fs. 45, que en realidad es una nota que más adelante comentaré, denota la exclusiva culpa y responsabilidad de EDEMSA. Ésta descuidó su redacción y debe generar su responsabilidad. Si esa nota no hubiese existido, jamás el actor hubiese subido a la torre. Tanto Tapia como su empleador sabían -por esa nota de EDEMSA- que el transformador se encontraba fuera de servicio. No se necesita ser una persona calificada para realizar mantenimiento en una máquina eléctrica cuando ésta está fuera de servicio.

En la nota no se expone ningún tipo de peligro. EDEMSA debió advertir la existencia de tensión en la subestación y no manipulación de la misma por personal no especializado.

El juez resta valor a la no existencia de cartel indicativo de peligro. No existía siquiera un cerco protector. EDEMSA omitió deberes de seguridad.

El segundo agravio consiste en la crítica a la cuantificación del daño por incapacidad sobreviniente.

El juzgador limita la magnitud del resarcimiento a la suma pedida por el actor en sus alegatos. Cuestiona que se debió aplicar el art. 1.746 del Código Civil y Comercial y, mediante fórmu-las, reconocer el resultado que éstas arrojen, aunque -como el juez señala- determine una suma mayor a la señalada al alegar. Tal procedimiento no vulnera el principio de rogación.

b)Triunfo Cooperativa de Seguros Limitada funda su recurso en el modo que sigue:

La nota -ya aludida- fue dirigida por EDEMSA a Marcelo Carbone, empleador de Tapia, en respuesta a un pedido de verificación del transformador por pérdidas de aceite que temía tuviera algún contaminante. Nunca se le consultó a EDEMSA si el transformador tenía o no electricidad.EDEMSA respondió que el transformador no es de su propiedad y que, para poder realizar análisis químicos, debía contar con la autorización del dueño del transformador, quien debía soportar el gasto. Esa nota nunca fue destinada al actor.

El transformador no actuó como conductor de energía, como razona el juez. El perito ingeniero es claro al señalar que el transformador se encontraba sin tensión, además de agregar que la subestación es normalizada.

Remitiéndose a tramos de esa pericia, sostiene que el hecho de que el transformador estuviese a 3,70 metros de altura y que para llegar allí hay que traspasar el cerco perimetral de la subestación, constituye suficiente defensa de la zona. Es arbitrario exigirle a EDEMSA la existencia de un cartel de advertencia. Además, no fue materia del litigio la existencia o no de ese cartel.

Tapia, sin tener calificación para el mantenimiento de transformadores o para trabajar en torres de alta tensión (en realidad, media tensión, según ya veremos), sin autorización del propietario, decidió subirse allí. Fue su desaprensivo accionar el que provocó el accidente.

El transformador se encontraba desconectado de la red, por falta de pago desde el 26 de diciembre de 2.001. La desconexión se aprecia en las fotografías aportadas por el actor, donde los fusibles están desconectados. La carpa que Tapia colgó se encuentra a 3 metros por encima del transformador. Si el transformador hubiese tenido electricidad, Tapia no hubiese alcanzado a colgar esa carpa.

La falta de capacitación de Tapia para trabajar en altura sobre elementos eléctricos hizo que el mismo se confiara y produjera, por su propia torpeza, el arco voltaico al introducirse indebidamente en la zona de seguridad e intentar colocar una carpa que tenía un caño metálico contactando los conductores eléctricos.Quien le encomendó tal tarea también es el responsable, pues EDEMSA le había dicho que necesitaba de la autorización del propietario del transformador, para que personal calificado pudiera acceder al mismo.

El hecho demuestra la culpa de la víctima (Tapia) y la de un tercero (su empleador) por la cual EDEMSA no debe responder, constituyéndose en causa adecuada del daño. Esas conductas fueron contrarias a lo establecido por el art. 10 de la ley 5.518.

c)Los Sres. Carlos, Natalia y Érika Camenforte, propietarios del inmueble en donde se halla la subestación transformadora, critican la sentencia en los siguientes términos:

Lo informado por EDEMSA en esa nota no es confuso co-mo postula el juez. Nadie puede operar ni acceder al transformador sin autorización de su propietario. A fs. 74 el EPRE in-formó que el transformador es de propiedad de Carlos Camenforte, L.E. 08.142.208, quien no es demandado. Además, ese transformador -a la fecha del accidente- no transportaba energía eléctrica.

Marcelo Carbone, locatario del inmueble de propiedad de estos apelantes, solo se dirigió a EDEMSA para averiguar si el transformador en desuso tenía o no contaminantes. Jamás mencionó que iba a operar sobre el mismo.

Marcelo Carbone tenía su propio servicio eléctrico como cliente de EDEMSA (NIC 2505806).

El hecho de que no existiere cartel de advertencia en las instalaciones no es decisivo -como sostiene la sentencia apelada- para apreciar la culpa de la víctima, quien traspasó un cerco de exclusión y sin equipamiento de seguridad, subió a más de 7 metros de altura a operar con un caño (el de la cortina).

Argumentan en disposiciones de la ley 6.498 (de servidumbres por electroducto) y sostienen que Tapia invadió el área de seguridad y manipuló instalaciones eléctricas. Invocan la declaración testimonial de Jorge Godoy en sede policial, la que se halla agregada al expediente laboral.

En subsidio, critican el cálculo resarcitorio.d)EDEMSA cuestiona la sentencia con los siguientes argumentos:

EDEMSA no confundió al actor con su respuesta que señalaba que el transformador estaba fuera de servicio. Jamás se le consultó si el transformador tenía o no electricidad, si se necesitaba autorización para subirse a la torre. Toda la respuesta dada por EDEMSA en esa nota estuvo motivada por la consulta relacionada con la pérdida de líquidos del transformador. Fue el empleador de Tapia quien interpretó “a su manera” dicha respuesta. EDEMSA no debía prever que el destinatario de su respuesta iba a mandar a un empleado a manipular un transformador.

La pericia mecánica destaca que el transformador se hallaba sin tensión. Además, su situación sobre una plataforma a 3,70 metros de altura, en una torre ubicada dentro de un cerco perimetral que debió transponerse, es suficiente defensa de la zona. Es arbitrario pedirle a EDEMSA que coloque un cartel de peligro allí. Además, la inexistencia o no de ese cartel no fue materia del pleito, por lo que no pudo defenderse de ese hecho que introduce el juez en su sentencia.

Tapia, sin ninguna calificación en electricidad, decidió subirse al transformador. Se confió y, producto de su propia torpeza, ingresó a una zona de seguridad a colocar un elemento que provocó su electrocución.

Si hubiese estado energizado el transformador, Tapia nunca podría haber llegado a colocar la carpa, pues se hubiese producido un arco voltaico previamente.

La responsabilidad es de quien le encomendó a Tapia la tarea de colocar una carpa que cubra ese transformador. Tomó la decisión equivocada.

II.En forma preliminar, debo destacar que la apelación no supone una reedición del juicio habido, sino que constituye un procedimiento cuyo objeto consiste en verificar, sobre la base de la resolución recurrida, el acierto o el error con el que se han valorado los actos desarrollados durante la primera instancia (ver: Palacio, Lino E., Derecho Procesal Civil, Tomo V, 2º edición actualizada, Bs. As., Abeledo-Perrot, 2001, p.73). En esta segunda instancia se revisa el decisorio recurrido, no se renueva el debate. Es decir, se realiza una actividad indirecta y mediata sobre el mismo material trabajado en la instancia precedente (Prieto Castro, Leonardo, Estudios de Derecho Procesal Civil, Tomo I, Madrid, Reus, 1950, p. 587; Morón Palomino, Manuel, Derecho Procesal Civil (Cuestiones fundamentales), Madrid, Marcial Pons, 1993, p. 359).

También es preciso recordar -conforme sostenida jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación- que los jueces no estamos obligados a examinar todas las cuestiones propuestas, ni a considerar todos los argumentos desarrollados por las partes, sino sólo aquellos que estimen conducentes para la correcta solución del caso (ver, por ejemplo: CSJN, “Banco Hipotecario S.A. c/ Posadas, Wilma Rosa”, 14/septiembre/2007, La Ley Online AR/JUR/9150/2007).

Presentadas las advertencias procesales, anticipo que en mi opinión, la demanda debió ser íntegramente desestimada.

Veamos los hechos a la luz de las posiciones de los litigantes.

El actor afirma que el 16 de marzo de 2.004 se encontraba trabajando en tareas de mantenimiento en el resto-bar de calle Paso de los Andes 46 de Capital. A las cinco y media de la tarde se subió al transformador que se hallaba en la playa de estacio-namiento del lugar, para cumplir una tarea de mantenimiento. Siempre el actor en su demanda habla de “mantenimiento”. Ese transformador se encontraba fuera de servicio, según lo informado por EDEMSA al locatario del inmueble, pero cuando se encontraba sobre él recibe un choque eléctrico que le provoca quemaduras en gran parte de su cuerpo.

Responsabiliza a EDEMSA como dueña de la electricidad y a los propietarios del inmueble como dueños del transformador allí instalado, citando el riesgo o vicio de la cosa como factor de atribución.Además, reprocha que los accionados no ejercieron el poder y deber de vigilancia y control que sobre ellos pesaba en razón del vicio de la cosa.

EDEMSA respondió a la demanda señalando que Tapia se hallaba sobre una estructura de hormigón armado en donde existía una estación eléctrica de media tensión. Expresó, invocando la demanda de Claudio Tapia en sede laboral (autos 15.087 caratulados “Tapia, Claudio Fabián c/ Carbone, Marcelo Alejandro y otros p/ accidente”, que tenemos a la vista como AEV) que el actor estaba manipulando una cortina con un caño metálico sobre las instalaciones eléctricas cuando tocó -con ese caño- la antena de bajada del alimentador de media tensión.

Argumenta la distribuidora eléctrica que es imposible que ese transformador tuviese energía. Alega el hecho de la víctima como única causa del accidente e invoca el art. 1.111 del Código Civil.

Triunfo Cooperativa de Seguros Limitada, venida al proceso en virtud de la citación efectuada por EDEMSA, respondió a la demanda a fs. 241/245. El transformador se encontraba desconectado desde diciembre de 2.001. El hecho de que el transformador estuviese fuera de servicio no implica que la subestación no haya tenido electricidad. Tapia no estaba calificado ni habilitado para realizar tareas en un área restringida como la torre eléctrica, la que se encuentra en una sobreelevación del terreno y alambrada. Tapia se condujo de modo imprudente y negligente, asumiendo el altísimo riesgo de treparse a un transformador ubicado en altura para intentar poner una carpa, acortando la distancia entre los conductores eléctricos existentes sobre el transformador. Asimismo, existió responsabilidad de quien le encomendó tal tarea, la que estaba vedada. EDEMSA había manifestado que se precisaba la autorización del propietario del transformador para acceder a éste. El accidente sucede por acumulación de errores de personas en total desconocimiento de las instalaciones eléctricas. Culpa al actor y a su empleador por el resultado dañoso. Aduce que la instalación eléctrica estaba en perfectas condiciones de seguridad.Reclama el rechazo de la demanda.

Carlos, Natalia y Érika Camenforte, propietarios del inmueble en donde se halla la subestación transformadora, responden a la demanda, pidiendo su rechazo. Destacan que no tuvieron participación alguna en el evento. Se preguntan qué mantenimiento podría necesitar un transformador que estaba fuera de servicio. Explica que lo que Tapia se dispuso hacer en esa torre es lo que expresó en su demanda laboral: tapar el transformador con fines de ornamentación, lo que su empleador le había requerido que hiciera. Plantean que todo nexo causal está interrumpido por la culpa de la víctima y de su empleador. Exponen que la capacitación técnica del actor le permitía discernir los riesgos de la tarea encomendada. Acusan que la acción del actor fue hasta demostrativa de una conducta suicida. Invocan también como eximente el último párrafo del art. 1.113 del Código Civil. El sector del predio en donde está la torre está cercado, alambrado, tabicado y con puerta de ingreso por calle Paso de los Andes. Físicamente es un lugar que excluye el ingreso de personas. Si a EDEMSA le estaba vedado manipular el transformador sin autorización del propietario, también le estaba vedado el ingreso a los locatarios y sus dependientes.

Estas son las posiciones de las partes que se necesitan para resolver el caso. Hay otros argumentos defensivos que las demandadas y la citada en garantía opusieron, pero se puede prescindir de ellos.

El encuadre del caso en la responsabilidad por riesgo o vicio de la cosa (art. 1.113, segunda parte del segundo párrafo, Código Civil) es correcto. La electricidad jurídicamente se trata como una cosa (art. 2.311, Código Civil; art. 16, Código Civil y Comercial). No hay duda que la electricidad presenta una condición esencialmente riesgosa que somete a quienes la utilizan como dueños o guardianes a las consecuencias legales previstas en esa norma (ver: Corte Suprema de Justicia de la Nación, “Meza” , 14/julio/2015, Fallos: 338:652. Ver además:Fallos 310:2103).

En el expediente encontramos la pericia de un ingeniero electricista (fs. 474/482), un informe elaborado por el Ing. Carlos Prato, quien -como auxiliar de justicia- nos trae un excelente trabajo, con profusión de análisis y explicaciones técnicas. Su labor no ha sido observada ni impugnada por litigante ninguno. A fs. 1.091/1.094 se les notificó a las partes la puesta a disposición de la pericia en los términos del art. 193 del CPC, sin crítica alguna.

Señala el perito que la torre existente en el predio estaba normalizada como todas las de su tipo y homologada por el EPRE (Ente Provincial Regulador Eléctrico). La torre, ya sin transformador al momento de la experticia, se halla dentro del predio de calle Paso de los Andes. Precisa el experto que, al momento del hecho, existía un cerco donde se montó una tela a modo de biombo. Tal cerco, de 2,50 metros de altura, evita el acceso desde el interior de la propiedad al pie de la torre. El acceso está solo permitido desde el exterior, desde la vereda, al personal de la distribuidora eléctrica, a través de una puerta (fs. 475 vta.). Lo descripto por el perito está claro en las fotografías que el mismo actor trajo a fs. 19/22. Hay un alambrado que rodea todo el perímetro de la torre.

El Ing. Prato describe el tipo de instalación eléctrica allí existente. Medianos y grandes consumidores situados en áreas urbanas son alimentados con media tensión (13.200 voltios) por cables subterráneos que emergen en cada una de las propiedades en donde se tiene montada una subestación que posee un transformador que convierte a baja tensión (380 voltios). No hay cables aéreos como en las redes domiciliarias de baja tensión, lo que se aprecia en las diversas fotografías existentes en autos.

Los usuarios forman una red, la que esquematiza el perito a fs. 476 vta. El cable subterráneo de distribución emerge y se sumerge en cada cliente, en cada subestación.Ese cable subterráneo no tiene solución de continuidad en el transporte de electricidad. Cuando, por cualquier motivo, se necesita dejar sin servicio a uno de estos usuarios lo que se hace es cortar el seccionador fusible, lo que está señalado en las fotografías de fs. 477 vta. De los seccionadores hacia abajo, no hay tensión, pero hacia arriba siempre la hay. Los cables subterráneos suben y bajan por las patas de la torre y no generan riesgos porque se encuentran aislados. En la parte superior de la torre (ver fotografía de fs. 477), los cables se encuentran desnudos, por razones operativas (hacer empalmes, por ejemplo). Es evidente que dichos cables exponen media tensión, pero no representan peligro porque se encuentran en altura, fuera del alcance casual de personas.

El experto destaca en unas fotografías cómo se pretendió instalar esa cortina (ver fs. 479 y vta.). Ya puede verse el desatino de haber querido hacer semejante tarea que nada tenía que ver con un mantenimiento. Un caño de metal, que porta la cortina, está apoyado sobre la bandeja de seccionadores de media tensión. Los metales son grandes conductores de la electricidad. Es algo que el ser humano promedio sabe.

El perito refiere que el transformador se encontraba sin tensión, por hallarse abiertos los seccionadores. Desecha la posibilidad de que llegara tensión al transformador. La razón que encuentro como decisiva es la que postula que, de lo contrario, entre los cables desnudos que bajan al transformador (señalados en la foto n° 10 como área II) y el caño de la cortina que se pretendía instalar se hubiese generado un arco voltaico, lo que hubiera impedido la instalación de la cortina en su posición final.

En los fotogramas 12 y 13 el ingeniero nos presenta cómo interpreta que sucedieron los hechos. Tapia necesitó traspasar el cerco perimetral de la subestación y subir a la plataforma del transformador, la que se halla sobre la torre a 3,70 metros de altura.La electrocución se produjo luego de colocar la cortina pues, como bien dice el perito, de otro modo no habría quedado colgada. Ensaya, en razón de las alturas de la torre y de la estatura humana, dos modos posibles de colgar esa cortina: subiéndose al transformador (foto 12) o izándola con otro caño. El perito, en razón de un caño encontrado en la base de la torre que menciona un acta notarial y la localización de las lesiones en el cuerpo de Tapia, sostiene que la segunda de las formas fue la utilizada para montar la cortina.

Deseo aclarar que hay otros datos técnicos en el expediente y son los aportes del testigo Enrique Carvajal (fs. 1.114/1.115), quien dijo ser empleado de EDEMSA, ocupando el cargo de Subgerente de Distribución Norte, teniendo bajo su mando todo lo que es mantenimiento. La abogada de la parte actora, al repreguntar, confunde “distribuidor” con “transformador”. Le preguntó al testigo si sabe si EDEMSA manifestó por escrito que el distribuidor se encontraba fuera de servicio, a lo que el testigo contestó que lo desconocía, pero que no creía que así fuese porque -en tal caso- EDEMSA hubiera sido multada. Luego el testigo aclara las diferencias entre ambos conceptos. Distribuidor es el cable subterráneo que transporta media tensión y, claro está, no es lo que estaba fuera de servicio. Lo que estaba fuera de servicio, sin tensión o desconectado de la red, era el transformador. Claro, la multa a EDEMSA por la falta de servicio del distribuidor estaría fundada en el incumplimiento del contrato de concesión, pues se debe garantizar la provisión eléctrica a los usuarios.

Existe otro aporte técnico: el testimonio de Jorge Tonelli, jefe de Higiene y Seguridad de EDEMSA (fs. 1.117/1.119). Esta persona concurrió al inmueble, acompañando a un notario, minutos después del accidente. El acta notarial la hallamos a fs. 172/174 del expediente laboral. Tonelli reconoció esa acta, aunque era innecesario: es un instrumento público.Este testigo declaró que el transformador estaba fuera de servicio, que estaba desconectado. Precisó que, cuando arribó al lugar, vio la cortina que se había querido colocar y, al igual que el perito ingeniero, nos dice que esas no son tareas de mantenimiento. Halló una escalera metálica apoyada sobre la plataforma de la estación transformadora, la cual no es apta para trabajos sobre instalaciones eléctricas. Lo relevante de este testimonio es que confirma que el transformador no estaba bajo tensión. Además, destaca una realidad que cualquier profano puede advertir: solo personal calificado puede ascender a una torre de ese tipo.

Con todas las explicaciones técnicas repasadas, es fácil concluir que el hecho de la víctima (determinado o impulsado por el de un tercero por el cual los demandados no deben responder: el empleador de Tapia) interrumpió el nexo causal, liberando a los accionados de toda hipotética responsabilidad.

Tratándose de una responsabilidad objetiva, lo que libera es la prueba de que hay un hecho ajeno que ha interrumpido el nexo causal y no la simple prueba de que el guardián actuó diligentemente. En el supuesto del art. 1113 del Código Civil, tanto la culpa de la víctima como la de un tercero por quien no se debe responder, apuntan a destruir la necesaria conexión causal que debe mediar entre el riesgo o vicio de la cosa y el daño. Cuando ellas se configuran, resulta evidente que no se puede mantener la presunción de responsabilidad, por cuanto el daño no ha sido causado por el riesgo o vicio de la cosa, sino por la propia conducta (culpable o no) de la víctima, o por un tercero extraño, o por un caso fortuito. La falta de relación causal destruye el presupuesto de la autoría y provoca la ausencia, total o parcial, de responsabilidad. Si este es el sentido de esas eximentes, parece innecesario destacar que el centro de la cuestión anida en la relación de causalidad.Y que desde este punto de vista, especialmente dentro de un contexto de causalidad adecuada, tanto el hecho culpable de la víctima como el no culpable deben asumir idénticas consecuencias. La saludable intención de proteger a la víctima no puede llevar a atribuir las consecuencias dañosas a quien no es autor del menoscabo (cfme: Suprema Corte de Mendoza, “Rivero”, 10/noviembre/2009, LS 407-087).

La Corte de Mendoza tuvo oportunidad de abordar un caso en donde se discutía la interrupción de ese nexo causal, justamente en un caso de electrocución. Decidió la Corte que no resulta arbitraria una sentencia que rechaza la acción de daños interpuesta contra el dueño o guardián del inmueble en donde la víctima recibió una descarga eléctrica que le produjo la muerte, por considerar que existió culpa exclusiva del infortunado, quien de manera imprudente, sin autorización ni razón alguna para ello, trepó al techo del inmueble. Si la víctima no hubiese cometido la conducta imprudente de subir a un lugar no permitido ni autorizado, nada le hubiese ocurrido. Fue su propio actuar el que originó el daño, cuestión de absoluta relevancia a los fines del rompimiento del nexo causal (Expte. 112.381 “Caballero, Gladys Edith en J° 115.665/50.088 Caballero, Gladys Edith c/ Contreras, María Norma p/ d.y p. p/ rec. ext. de inconstit – ca-sación” , sentencia del 23 de abril de 2015).

En nuestro caso, la culpa de la víctima es mucho más con-tundente que en ese precedente. El allí afectado subió al techo de una vivienda donde funcionaba una emisora de radio y encontró la muerte por electrocución en una conexión de baja tensión que seguramente no pudo divisar porque todo sucedió en horas de la noche. En cambio, Tapia tuvo la imprudente decisión de traspasar un recinto totalmente vallado y subirse a una torre de media tensión.Lo hizo en horas de luz solar.

Volveré ahora con otras precisiones electro-técnicas.

Deseo precisar que el hecho de que el testigo Tonelli haya señalado que la torre no tenía colocada una puesta a tierra temporaria, lo cual -según él es un requisito fundamental para trabajos en toda instalación eléctrica estando fuera de servicio (ver fs. 1.118 y vta.), no entraña responsabilidad para los propietarios del inmueble, ni para EDEMSA. Reitero, Tapia no tenía qué hacer allí. No estaba autorizado, ni habilitado para ingresar a la zona de situación de la torre y menos para subir a ella. Pero además, la falta de puesta a tierra temporal -una de las cinco reglas de oro según precisa el testigo Tonelli para trabajos sin tensión- carga las tintas sobre la decisión misma de quien ejecutó la subida a la torre (Tapia) y sobre quien encomendó tal tarea (su empleador). Veamos.

Me valdré de una publicación que considero confiable. El Centro de Formación Schneider presenta un prospecto intitulado “Seguridad en las maniobras MT” (se puede acceder a él, a través de la Universidad Politécnica de Valencia, en la siguiente dirección: ww.upv.es/bin2/caches/miw/visfit?id=345249&idioma=C).

Allí se describen las denominadas 5 reglas de oro de la seguridad en trabajos sin tensión. Efectivamente, entre ellas encontramos la puesta a tierra temporal como cuarta regla. La primera es cortar la tensión abriendo el seccionador, lo que -según hemos visto- existía. La tensión había sido interrumpida en su paso hacia el transformador. La segunda es el enclava-miento o bloqueo de los aparatos de corte (seccionador fusible, en este caso) y señalización en el mando de los mismos. La tercera es la comprobación de la ausencia de tensión, lo que se realiza mediante aparatos adecuados para comprobar que no hay tensión en aquella parte de la instalación eléctrica. La cuarta es, justamente, la puesta a tierra y en cortocircuito de todas las posibles fuentes de tensión.La quinta regla, consiste en colocar las señales de seguridad adecuadas delimitando la zona de trabajo o bien la zona de peligro (zona de tensión).

Estudiando las cinco reglas mencionadas por el testigo Tonelli, a través de este trabajo técnico consultado, el que elegí dado el prestigio mundial de Schneider Electric y de la universidad española que lo aloja en su web (pero puede abrevarse en cual-quier otra fuente), podemos darnos cuenta de la complejidad y riesgo de trabajar en instalaciones eléctricas, aun sin tensión. Todo ese riesgo no coadyuva precisamente en sostener la pretensión resarcitoria del actor, sino en liberar a los accionados. No cualquier persona puede subir a una subestación transformadora a la que llegan más de 13.000 voltios y operar allí. Debe ser un sujeto formado en tal tipo de tareas y dotado de todos los elementos de seguridad correspondientes.

Tapia, en su demanda laboral que inició en abril de 2.005 por el mismo hecho, esto fue, antes de la demanda civil que fue presentada en marzo de 2.006, expresó -a través de la misma abogada que lo representa en este juicio civil- que Leonardo Marengo (a quien identifica como uno de sus empleadores) le ordenó a él y otro empleado que “subieran a una torre de alta tensión (sic) .con el objetivo de tapar la misma, colocándole un plástico”. “Mi representado juntamente con el otro empleado -dice la letrada del actor- habían sido reticentes en cumplir dicha orden, ya que Claudio y su compañero no la acataban por temor a que la torre tuviera corriente eléctrica y además porque no contaban con los elementos de seguridad necesarios. El empleador, para tranquilizarlos y para que cumplieran la orden de subir a la torre de alta tensión y cubrirla con una tela, les dijeron (sic) que actualmente en esa torre no había corriente eléctrica, aduciendo que ellos (Marengo y Carbone, cabe entender) tenían en su poder un papel de EDEMSA que así lo acreditaba” (ver fs.41 vta./42 de los autos 15.087). La representante de Tapia agregó que “para realizar tal tarea altamente riesgosa ni Claudio ni su compañero de labor fueron equipados con los elementos de seguridad mínimos como para ejecutar ese trabajo, vistiendo en ese momento solo jeans y remera” (fs. 42, de los citados obrados).

Ya he aludido yo al reproche que le cabe a la empleadora de Claudio Tapia, algo que constituye, en este proceso civil, una de las eximentes de responsabilidad opuestas por las accionadas y la citada en garantía: culpa de un tercero por quien ninguna de ellas debe responder.

La culpa de la propia víctima también puede apreciarse. Claudio Tapia expresó en esa demanda laboral, siendo una confesión totalmente eficaz en este proceso civil (art. 185, CPC), que tenía temor de subir porque era riesgoso y que ese miedo fue dispersado por su empleador quien le dijo que la torre no tenía electricidad. Se me dirá, ¿cómo podía Tapia negarse a cumplir una orden de su empleador? A lo que respondo que no hay deber de acatar órdenes irracionales o ilícitas. El hecho de que la Ley de Contrato de Trabajo establezca que “el trabajador debe observar las órdenes e instrucciones que se le impartan sobre el modo de ejecución del trabajo, ya sea por el empleador o sus representantes” (art. 86, ley 20.744), no implica que el dependiente deba hacer cualquier cosa que se le requiera. Desde el Derecho Laboral se precisa que “la obediencia es una consecuencia de la nota de dependencia o subordinación del trabajador respecto del empresario, constitutivo de la desigualdad socioeconómica entre ambas partes del contrato de trabajo y que no significa un sometimiento a la voluntad de otra persona ni su sumisión a una autoridad ilimitada o arbitraria” (Dubra, Diana, “Un fallo sobre el deber de obediencia del trabajador:cuando el empleador pretende convertir una posible conducta de aquél en una obligación contractual”, DT 2015 (abril), 750).

Es lógico, no porque mi empleador me ordene arriesgar la vida o a provocar daños a otros debo hacerlo. Se me criticará que la realidad demuestra que tal tipo de situaciones pasan y con frecuencia. La desigualdad entre las partes del contrato puede provocar tal tipo de mandatos antijurídicos. Es cierto. Son los contrastes entre el ser y el deber ser. Ahora, ¿por qué responsabilizar a terceros ajenos a esa relación laboral? Decididamente, que respondan la distribuidora de electricidad o los propietarios del inmueble en donde se situaba la torre de media tensión a la que Tapia fue mandado a trepar, no se compadecería con ningún criterio de justicia conmutativa. Tampoco de justicia distributiva.

La torre a la que Tapia ascendió estaba homologada por el ente regulador. Es claro que la falta de cumplimiento de las especificaciones técnicas de las instalaciones eléctricas cristaliza la responsabilidad por riesgo o vicio de la cosa. Así, se responsabilizó a una compañía eléctrica por la electrocución de un obrero que, manipulando un poste que iba a instalarse, tocó unos cables de media tensión y murió. Se condenó a la empresa porque los cables se hallaban más bajos de lo que debían estar según la normativa técnica (ver: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala J, “S., M. Y. y otros c. Edenor s/ daños y perjuicios”, 08/abril/2014, La Ley Online AR/JUR/6521/2014. ).

En nuestro caso, sabemos por el perito ingeniero que la subestación transformadora respetaba las disposiciones reglamentarias en la materia. Es contundente el perito cuando señala que la torre estaba homologada. Cuando no se cumplen las normas técnicas de seguridad se evidencia el vicio de la cosa. Nada de esto tenemos aquí.

Muchas veces el accidente con electricidad está fundado en, directamente, el vicio de la cosa.Es el clásico caso en donde la víctima recibe una descarga eléctrica a causa de un cable que está cortado y tendido sobre el suelo (ver, por ejemplo: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Común de Concepción, “Otarola, Braulio Enrique y otros c. Edet S.A. s/ daños y perjuicios”, 11/febrero/2014, LLNOA 2014 (abril), 342). Allí se patentiza la anormalidad de la cosa inerte y su intervención causal. Tampoco es la situación de autos. Insisto, la subestación transformadora no presentaba vicios, ni anormalidades.

Encontré una muy buena sentencia de la Sala H de la Cámara Nacional Civil que destaca el hecho de la víctima como eximente frente a la responsabilidad por el riesgo. Se trató de un albañil que, subido a un andamio, se acercó a una línea de media tensión que -como la de este caso- tenía los cables desnudos. La línea estaba en condiciones reglamentarias y no tenía cartel de advertencia de peligro. Jorge Mayo en su voto dijo: “la peligrosidad que conlleva el cableado de media o alta tensión no puede pasar inadvertido a cualquier persona adulta y capaz. Aun cuando el actor no tuviere conocimientos especiales en la materia, el común de la población conoce (o debe conocer) el riesgo potencial que engendra la electricidad y las mínimas medidas de precaución que deben adoptarse (como no tocar el cableado ni acercarse demasiado, menos aún con una estructura metálica y cuando se trata de un tendido de cables de media tensión), aun cuando pueda no saberse si se trata de conductores desnudos.” (“Zárate, Francisca Rosalía y otros c. Edesur S.A.” , 27/septiembre/2010, DJ 02/02/2011, 63). Se confirmó, con tales argumentos fácticos, la sentencia que había rechazado la demanda.

Como surge de la jurisprudencia repasada, los casos se dan en víctimas que involuntariamente se acercan o contactan con cables eléctricos.En nuestro caso, Tapia se decidió a traspasar un cerco perimetral y subir a una torre de media tensión. Nada de ello fue involuntario.

Veamos un elemento probatorio muy esclarecedor. A fs. 175 del expediente laboral encontramos la declaración de Jorge Godoy ante Policía de Mendoza. Él fue quien estaba trabajando con Claudio Tapia ese día. Ambos fueron encomendados por su empleador para que cubrieran ese transformador con la lona. Godoy y Tapia son primos, según declaró el primero. Detengámonos en el relato del testigo:

“Cuando yo llegué mi primo me dijo que había que poner la lona en el transformador porque se veía mal, según lo que le había dicho el Marcelo que es el otro dueño del lugar. Entonces fuimos y buscamos una escalera de metal, que era la que usamos para trabajar, fuimos y le preguntamos al Leo si el transformador tenía corriente y él nos dijo que no y le mostró a mi primo un papel de EDEMSA en el cual decía que el transformador estaba fuera de servicio. Entonces buscamos las cosas que teníamos que poner y nos subimos. sólo buscamos la escalera, que no había guantes, no había nada, sólo una tenaza y la lona blanca. Y nos subimos y subimos la escalera con nosotros arriba de la plataforma del transformador y la pusimos apoyada en el otro parante de arriba donde están los fusibles. Los fusibles estaban subidos y yo le dije a mi primo si eso no tenía corriente y mi primo me dijo que no porque le había mostrado un papel de Edemsa en el cual decía que no tenía corriente.Entonces colocamos un caño con la lona entonces mi primo, que estaba arriba en la escalera, entre los fusibles y la plataforma del transformador, me pide que le pase un alambre y me agacho para pasárselo, y mi primo agarra con el alambre la lona y al atarla, al parecer al girar el alambre, este tocó en el fusible Y entonces hizo una explosión y le largó una descarga que lo agarró a él y me dio a mí. Y entonces yo, que lo tenía agarrado del pie, y como la escalera estaba apoyada en el transformador con la pata con (no se lee) lo pinchamos, dado que era de metal y la escalera quedó casi soldada. Que a mí me largó contra la columna de cemento que está en la plataforma, y mi primo quedó pegado a los fusibles y al no soltarse yo lo agarré de los pies y lo tiré para abajo cayendo mi primo al lado mío.”.

Este testigo cuenta cómo sucedieron los hechos con detalle. Yo aprecio que lo ocurrido muestra mucha más temeridad que las dos hipótesis presentadas por el perito ingeniero. La escalera metálica estaba arriba de la plataforma y apoyada en el transformador. Tapia accedió a los fusibles y se dispuso a atar allí con alambre el caño que sostenía la lona y, al hacerlo, hizo contacto el alambre y el fusible. Solo tenía en su mano una tenaza. Un verdadero despropósito.

Este testigo dijo que los fusibles estaban “subidos”, lo que puede dar la idea de que estaban cerrados, es decir, que había paso de tensión al transformador. Sin embargo, el propio relato del testigo coincide con la explicación del perito. Si los seccionadores se hubiesen encontrado cerrados, los cables desnudos que bajan al transformador y los bornes de entrada hubiesen estado con 13.200 voltios, con lo que se hubiese generado un arco voltaico con solo acercar la escalera metálica al transformador (ver explicación del perito a fs.480). Recordemos que el testigo explicó que subieron la escalera a la plataforma del transformador y que la electrocución se produjo cuando Tapia estaba atando con alambre el caño del que colgaba la cortina. Si vemos la fotografía de fs. 479, apreciamos allí las referencias anotadas por el perito. El caño de la cortina quedó colocado a la altura del soporte de los seccionadores. Vemos también los tres cables desnudos de bajada al transformador. En la fotografía de fs. 479 vta., identificada por el Ing. Prato como “foto 10” vemos con claridad que si la escalera metálica se subió a la plataforma y esos cables de bajada estaban bajo tensión, allí se hubiese producido el arco voltaico o la electrocución misma, pues esa plataforma no tiene espacio físico como para colocar una escalera sin que haga contacto con los cables u otros elementos conductores de la electricidad.

Pero más allá de todo, el actor pretende justificar su accionar (o más bien, el de su empleador que lo envió a hacer tamaño despropósito) en que EDEMSA dijo que el transformador estaba fuera de servicio y que ello los llevó a convencerse que en esa torre no había electricidad. Olvida, sin embargo, que: 1°) traspasó una zona de seguridad completamente cercada y accedió a una torre con cables desnudos a la vista; 2°) no hay ninguna conexión entre la inquietud planteada a EDEMSA por el empleador de Tapia (si el transformador contenía químicos contaminantes) y la decisión de cubrir ese artefacto con una cortina.

Insisto con que está probada la falta de tensión en ese transformador. El EPRE informó que en diciembre de 2.001 EDEMSA generó una orden para corte de suministro, por lo que a la fecha 16 de marzo de 2004 (día del accidente) el transformador no transportaba energía eléctrica (fs. 78).

Ahora, supongamos que los seccionadores fusibles hubiesen estado cerrados. ¿Habría que responsabilizar a EDEMSA porque ese transformador estuviese bajo tensión? No.Con o sin tensión, Tapia no tenía porqué subir a esa torre eléctrica pues, en cualquiera de los casos, siempre está bajo tensión. Aunque los seccionadores fusibles estén abiertos, siempre hay 13.200 voltios desde ellos hacia arriba.

EDEMSA respondió que el transformador estaba “fuera de servicio” porque se le consultó por la pérdida de fluidos del transformador. No tenía porqué imaginar el distribuidor que alguien podía tener la ocurrencia de emprender la colocación de una cortina con un caño metálico como barral, instalándola en el soporte de los seccionadores fusibles de esa subestación.

Tampoco puede atribuirse responsabilidad a los demandados en razón de normas de servicio eléctrico. Veamos esto.

El art. 24 de la ley 6.497 establece: “Los generadores, transportistas, distribuidores y usuarios habilitados para contratar su propio suministro de energía eléctrica, conforme lo determine la reglamentación, están obligados a operar y mantener sus instalaciones y equipos en forma que no constituyan peligro alguno para la seguridad pública y el ambiente, en las condiciones de calidad exigidas por los reglamentos. Dichas instalaciones y equipos estarán sujetos a la inspección, revisión y pruebas que periódicamente realizara el EprE, el que tendrá asimismo facultades para ordenar la suspensión del servicio, la reparación o reemplazo de instalaciones y equipos o cualquier otra medida tendiente a proteger la seguridad pública”. Hemos visto que la subestación cumplía las especificaciones técnicas.

La falta de cartel de advertencia de peligro no cambia la solución del caso. El peligro era evidente. La electricidad, las instalaciones eléctricas denotan peligro con su sola presencia. El actor, en ambos procesos judiciales, aportó muchas más fotografías. A ningún ser razonable se le ocurriría subir allí. Tapia no era un niño cuando ocurrió el siniestro. Era un muchacho joven, pero mayor de edad. Tenía 21 años.Por lo demás, la torre estaba emplazada dentro de un perímetro totalmente cercado con alambrado de dos metros y medio de altura, lo cual era suficiente barrera de inaccesibilidad.

Estudiando este caso, me dediqué a observar en la calle varias estaciones eléctricas que portan transformadores, del mismo tipo que esa en donde Tapia se subió. Encontré que hoy, cuando han pasado más de 13 años del accidente, se ven en la vía pública, es decir, de la línea municipal hacia la calle, sin ningún tipo de cartel de advertencia pero además, sin cerco ni otra barrera física que la propia altura. No se puede subir a ellas sin valerse de escalera u otro elemento (un autoelevador, por ejemplo), pues las patas de hormigón armado no permite la trepada humana. Por lo demás, decididamente no son torres que inviten a subir. Uno ve todos los conductores eléctricos a la vista: cables desnudos, bornes, fusibles. Hay suficiente seguridad pública pues, como bien señalara el perito ingeniero, están a una altura que es imposible que una persona alcance accidentalmente esos conductores. Esas torres están fuera de la escala humana.

Tapia intenta convencer de que su conducta -y la de su empleador- no fractura el nexo causal porque estuvo determinada por EDEMSA. Insiste de que, como esta codemandada le respondió a Marcelo Carbone de que ese transformador estaba fuera de servicio, ello provocó el convencimiento de que no estaba energizada la torre.

Cierto es que -tratándose de responsabilidad objetiva- si el hecho de la víctima se debió al demandado, no es idóneo para eximir de responsabilidad. Esto significa que el accionado no debe provocar la realización de esa conducta por el damnificado (cfme: Sagarna, Fernando en “Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial”, Tomo 3 A, dirigido por Alberto Bueres, Bs. As. Hammurabi, p. 422/423; CNCiv., Sala J, “S. M. Y. y otros c.Edenor s/ daños y perjuicios”, 08/abril/2014, La Ley Online AR/JUR/6521/2014). Ahora, no encuentro razón a ese argumento expuesto en la demanda. EDEMSA no determinó la ascensión de Tapia a la subestación transformadora. Entre que un transformador esté fuera de servicio y que esa torre no esté electrificada hay diferencias enormes. Colegir lo uno de lo otro implica un salto lógico inexplicable. Por eso es que es algo secundario -desde mi perspectiva- si los seccionadores fusibles estaban abiertos o cerrados, es decir, si el transformador estaba o no bajo tensión. Lo decisivo es que Tapia no debió acceder a ese transformador.

EDEMSA no expresó que esa torre estuviera sin energía eléctrica. Solo respondió que el transformador estaba fuera de servicio y lo hizo en función de lo que Marcelo Carbone le requirió. Carbone le había solicitado a EDEMSA que se verificara que ese transformador no contuviera químicos contaminantes. El mismo Carbone, en nota cursada el 8 de enero de 2004, ya alude a que ese transformador estaba en desuso, aunque escribió “deshuso”, así con hache (ver folio 18 del expediente M603-04 del EPRE, identificado como AEV 1782).

Algo que está fuera de servicio implica que no es usado o utilizado. Generalmente se aplica la expresión para aludir a que algo está averiado, estropeado, sin funcionamiento. Se dice por ejemplo: “El baño está fuera de servicio”. En inglés, idioma que tanta influencia tiene en expresiones técnicas, se dice literalmente igual: out of service. ¿Por qué creer que esa torre, que estaba con todos los conductores eléctricos a la vista, no tendría tensión? Este caso me aflige mucho desde lo humano. Claudio Tapia resultó con extensas lesiones en su cuerpo. Claramente es un ser dañado. Su incapacidad está certificada.Sin embargo, ninguna de las aquí demandadas deben responder frente a él.

Preparando este voto, releí un viejo artículo de Luis Moisset de Espanés intitulado “Indemnización de equidad o caridad”. Había sido publicado en 1.978 por Comercio y Justicia, un periódico tan cordobés como su autor. Hoy ese trabajo está alojado en la web de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Desde allí puede leerse.

Moisset critica la decisión de un juez que condenó al demandado a pesar de haberse convencido de que los daños sufridos por el actor le eran sólo a él imputables. El sentenciante había invocado el segundo párrafo del art. 907 del Código Civil para fundar su decisorio. En un breve pero magnífico artículo, Luis Moisset distingue equidad y caridad, diciendo: “. el deber de caridad es puramente ético, e incoercible; sólo el que se siente íntimamente convencido de que así debe actuar, procederá a dar parte de sus bienes a quienes lo necesitan más que él, pero ni el derecho estricto, ni la equidad, ordenan a nadie que haga caridad, y los magistrados tampoco tienen facultades para condenar al cumplimiento de los deberes de caridad”. No hay norma jurídica que contemple una prestación en favor de Tapia por parte de las aquí demandadas. El párrafo agregado por la ley 17.711 al art. 907 del Código Civil previó el caso de que un sujeto, actuando de manera involuntaria, ejecute un hecho que ocasione daño a otro. Nada de ello es aplicable aquí.

Cerraré mi decisión con el mismo ejemplo que Moisset de Espanés daba en ese comentario: “un peón de albañil, a las cinco de la mañana, por distracción o mala conducción de su bicicleta, se sube a la vereda y embiste la pared de la casa de Pedro, lastimándose gravemente.El dueño de casa, que es cristiano practicante, en cumplimiento de los deberes de caridad que le impone su conciencia lo socorre, lo traslada a un hospital y -actuando como el buen samaritano- le deja algún dinero para contribuir a los gastos de atención médica. ¿Podría algún magistrado, invocando las nociones de solidaridad, condenarlo también a que indemnice al albañil, porque “se trata de un accidente desgraciado”, y fundar su fallo en el artículo 907?”. Al igual que el maestro cordobés, cabe responder que no. Por más de que entre EDEMSA o los propietarios de ese valioso inmueble y el actor pudiere haber notables asimetrías patrimoniales, no existe norma jurídica que me indique -a mí, como juez civil- que deba admitir la demanda.

Por todo lo analizado, mi voto acerca de la primera cuestión es por la negativa.

Los Dres. Mastrascusa y Colotto, por los mismos argumentos, adhieren al voto que antecede.

SOBRE LA SEGUNDA CUESTIÓN EL DR. MÁRQUEZ LA-MENÁ DIJO:

Las costas de los recursos deben ser impuestas al actor por resultar vencido (art. 36-I del CPC). Así voto.

Sobre la misma cuestión los Dres. Mastrascusa y Colotto adhieren al voto que antecede.

Con lo que terminó el acto, procediéndose a dictar la sentencia que a continuación se inserta:

SENTENCIA:

Mendoza, 15 de febrero de 2.018.

Y VISTOS:

El acuerdo que antecede, el Tribunal

RESUELVE:

I. Desestimar, con costas, el recurso de apelación presentado por el actor.

II. Admitir, con costas al demandante, los recursos de apelación articulados por EDEMSA, Triunfo Cooperativa de Seguros Limitada y los Sres. Carlos, Érika y Natalia Camenforte. En consecuencia, modificar la sentencia venida en apelación y su auto aclaratorio de fs. 1.494 y vta., la que en su parte resolutiva quedará redactada del modo que sigue:

“I- Desestimar la demanda de daños y perjuicios presentada por el Sr. Claudio Fabián Tapia.

II.- Costas al actor (art. 36-I, CPC) III. Regular los honorarios profesionales del siguiente modo: a los Dres.Nicolás Becerra en ($.); Gustavo Galdeano en ($.); Silvana Pannocchia en ($.); Mauricio Boretto en ($.); Exequiel Ibáñez en ($.); María Pilar Varas en ($.); Luis Bottaro en ($.); Oscar Corradini en ($.); Valeria Martín Gutiérrez en ($.) y Gisella Mayorga Oberti en ($.) (arts. 2,3, 13 y 31 de ley 3641).

IV.- Regular los honorarios a los peritos ingeniero Carlos Alberto Prato, médica Patricia Díaz Peralta, sicóloga Silvana Andrea Caruso y médico Eduardo Luis Nocera en la suma de ($.) a cada uno de ellos. REGÍSTRESE. NOTIFÍQUESE”.

III. Regular los honorarios de segunda instancia, del siguiente modo: a) por el recurso del actor: a los Dres. Luis Bottaro en la suma de ($.), Silvana Pannocchia en la suma de ($.), Mauricio Boretto en la suma de ($.), Ezequiel Ibáñez en la suma de ($.), María del Pilar Varas en la suma de ($.), Valeria Martín Gutiérrez en la suma de ($.) y Gisela Mayorga Oberti en la suma de ($.), sin perjuicio de las regulaciones complementarias e IVA que puedan corresponder (arts. 3, 13, 15 y 31, ley 3.641); b) por el recurso de la citada en garantía: a los Dres. Ezequiel Ibáñez en la suma de ($.), María del Pilar Varas en la suma de ($.), Valeria Martín Gutiérrez en la suma de ($.) y Gisela Mayorga Oberti en la suma de ($.), sin perjuicio de las regulaciones complementarias e IVA que puedan corresponder (arts. 3, 15 y 31, ley 3.641); c) por el recurso de los codemandados Sres. Camenforte: a los Dres. Luis Bottaro en la suma de ($.), Valeria Martín Gutiérrez en la suma de ($.) y Gisela Mayorga Oberti en la suma de ($.), sin perjuicio de las regulaciones complementarias e IVA que puedan corresponder (arts. 3, 15 y 31, ley 3.641) y d) por el recurso de la codemandada EDEMSA: a los Dres. Silvana Pannocchia en la suma de ($.), Mauricio Boretto en la suma de ($.), Valeria Martín Gutiérrez en la suma de ($.) y Gisela Mayorga Oberti en la suma de ($.), sin perjuicio de las regulaciones complementarias e IVA que puedan corresponder (arts. 3, 15 y 31, ley 3.641).

NOTIFÍQUESE Y BAJEN.

Dra. Graciela MASTRASCUSA

Juez de Cámara

Dr. Gustavo Alejandro COLOTTO

Juez de Cámara

Dr. Sebastián MÁRQUEZ LAMENÁ

Juez de Cámara

Dra. Alejandra Iacobucci

Secretaria de Cámara