La Municipalidad debe hacerse cargo de la caída de la rama de un árbol que dañó un vehículo estacionado en la vía pública

Partes: Manitta Sebastián Santiago c/ Municipalidad de Rosario s/ daños y perjuicios

Tribunal: Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de Rosario

Sala/Juzgado: 2

Fecha: 22-dic-2017

Cita: MJ-JU-M-110129-AR | MJJ110129 | MJJ110129

La Municipalidad es responsable por la caída de la rama de un árbol que dañó un vehículo estacionado en la vía pública. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Corresponde condenar a la Municipalidad a indemnizar el daño sufrido por el propietario de un automóvil sobre el cual cayó un árbol situado en la vía pública, ya que no ha logrado acreditar que las condiciones climatológicas imperantes al momento en que tuvo lugar la caída de la rama del árbol fueran excepcionales o hubiesen provocado daños imprevisibles e inevitables en el ámbito en que el fenómeno meteorológico acaeció, con incidencia causal en el hecho, siendo que, por el contrario, la experiencia indica que, con alarmante frecuencia, cuando acaecen tormentas o ráfagas de viento de regular intensidad, se produce la caída de árboles cuyo cuidado y custodia se encuentra a cargo de aquella.

2.-La atribución de responsabilidad a la Municipalidad por los daños derivados de la caída de la rama de un árbol surge porque el árbol emplazado en la vía pública representa un accesorio del dominio público, pudiendo sindicarse al ente municipal en el carácter de dueño o guardián, siendo aquélla, entonces, quien debe tomar las precauciones que resulten necesarias para salvaguardar la integridad de las personas y cosas que podrían resultar dañadas por bienes que pertenecen o son accesorios del dominio público.

3.-Los daños producidos por la caída de un árbol sobre un rodado deben encuadrarse en los supuestos del riesgo o vicio de la cosa previstos por el art. 1113 del CCiv. y la Municipalidad, como dueño o guardián sólo puede excusar su responsabilidad acreditando la causa ajena, culpa de la víctima, de un tercero por el que no debe responder o caso fortuito.

Fallo:

Rosario, 22 de diciembre de 2017 VISTOS: Los presentes caratulados “MANITTA. Sebastián Santiago c. MUNICIPALIDAD DE ROSARIO s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 3.562/11 CUIJ: 21-11678670-9, y sus unidos “MANITTA. Sebastián Santiago c. MUNICIPALIDAD DE ROSARIO s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 1.422/12, ambos en trámite por ante este Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, venidos a despacho a fin de dictar sentencia, conforme se ordena a fs. 195 de los citados en primer término, de los que surge lo siguiente.

1. A fs. 39 y ss., Sebastián Santiago Manitta promueve demanda de indemnización de daños y perjuicios contra la Municipalidad de Rosario tendente a la percepción de los siguientes rubros: daño emergente, desvalorización y privación de uso.

Relata que en fecha 12.03.2011, el vehículo de su propiedad marca Volskwagen, modelo Gol, dominio DGN-898 se encontraba estacionado frente a su domicilio en calle Tilcara N°1838 de la ciudad de Rosario. Afirma que alrededor de las 13.30 hs., mientras se encontraba en su vivienda, sintió un fuerte estruendo y que al salir a la vereda advirtió que el rodado se encontraba destrozado por la rama de un árbol que había caído sobre el mismo, sin que tuviera ocupantes.

Endilga responsabilidad a la demandada en virtud de lo normado en los artículos 1.112 y 1.113 del Código Civil.

Ofrece pruebas.

2. Citada y emplazada la parte demandada (fs. 46), a fs. 55 y ss. comparece y contesta demanda la demandada Municipalidad de Rosario, con negativa puntual de los hechos afirmados por el actor en el escrito inicial.

Propone como hecho eximente de responsabilidad el hecho de la víctima, el que se fundó en dejar estacionado su automóvil en un lugar no autorizado a tales fines y debajo de los árboles un día de tormenta.Agrega que si se demostrara la autenticidad de las fotografías acompañadas al demandar, el rodado no habría estado estacionado frente al inmueble sito en calle Tilcara Nº 1838, sino en el lote de enfrente, de manera perpendicular a la alineación de los árboles y entre los mismos sobre el sector peatonal.

Esgrime también como defensa el acaecimiento de caso fortuito, ya que en el día referido en la demanda hubo lluvias y tormenta de intensidad fuerte, con ráfagas de viento de 85 Km/h. Sostiene que cuando el viento supera los 70 Km/h existe riesgo de caída de árboles aun en buen estado fitosanitario.

4. Proveídas las pruebas (fs. 79), constan como producidas en autos las siguientes: a) Informativas: RNPA (fs. 94 y ss.), Caja Forense (fs. 99 y ss.), Municipalidad de Rosario (fs. 106 y ss.; 112 y ss.; 120 bis y ss.; 128 y ss.), Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional de la 10º Nominación (fs. 188 y ss.), Archivo de los Tribunales Provinciales de Rosario (Oficina que remitió en original el Sumario Penal N°2039/11, caratulado “Denuncia de Daño – Víctima: Manitta, Santiago Sebastián”, tramitado por ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional de la 10° Nominación.); b) Periciales: mecánica (fs. 192 y ss.); y c) testimonial: de los Sres. Juan Marcelo Flores (fs. 183 y vta.), Fabián Alejandro Ruíz Díaz (fs. 184 y 185), .

Designada la audiencia a los fines del art. 555, CPCC (fs. 79 y 193), y habida la misma (según dan cuenta las actas de fs. 183/186 y 195), quedan los presentes en estado de emitir pronunciamiento definitivo.

Y CONSIDERANDO:

1. Liminarmente ha de tenerse presente que el accionante formuló reclamó ante la Administración, en cumplimiento de la exigencia legal del art. 1° de la Ley de Defensa en Juicio del Estado (Nro. 7.234, texto según Ley Nro.9.040), pretendiendo se lo indemnice por los daños denunciados que aquí reclama, reclamo que fue rechazado mediante Decreto Nº 0062 del 13.01.2012 (fs. 143 y vta.).

Dicho decreto fue recurrido mediante Recurso de Reconsideración, el que la Municipalidad también rechazó, ahora mediante Decreto Nº0660 de fecha 27.03.2012 (fs. 137), con lo que queda expedita la vía judicial.

2. Cabe agregar, como previo al análisis de los hechos expuestos por la actora, que en el Sumario Penal ut supra referido, e dispuso el archivo de las actuaciones en función de lo previsto por el art. 255 inc. 3 de la ley 10.160, mediante decreto de fecha 28.06.2013 (fs. 02 de los mismos).

Tal decisión firme permite al Tribunal Civil examinar la responsabilidad de la hoy demandada en el hecho, por la distinta naturaleza de la responsabilidad penal y civil, extremo que se hace constar expresamente por la disposición contenida en el art. 1775, CCC (de aplicación inmediata por tratarse de norma de índole procesal).

3. De las constancias probatorias rendidas, que se evaluarán bajo la perspectiva de dilucidar sólo los aspectos controvertidos dado que las cuestiones admitidas no requieren prueba (arg. art. 145, CPCC), surge lo siguiente.

3.1. Por razones de metodología expositiva se partirá del sumario penal ya mencionado, y así indicar que a fs 01 del mismo, consta parte preventivo datado el 17.03.2011 del que surge que por ante la preventora el devenido en actor manifestó: “Que en la fecha llegué a mi casa, siendo más o menos las 13.15 horas y dejé estacionado mí vehículo marca Volskwagen Gol, Dominio DGN-898, de color celeste, modelo 2000, con equipo de GNC marca Mat Incend. Cilindro Nro.889078, y estando en mi domicilio de repente escuché un ruido, y al salir vi que se había caído un árbol que está enfrente de mi casa, creo yo producto de la tormenta que está acaeciendo, pero ya realicé una llamada al 130 para informar y me manifestaron que se acercaría una grúa para remover el árbol”.

3.2. No obrando otro dato de interés es menester analizar la prueba obrante en autos y decir así que a fs. 164 se encuentra la denuncia que el mismo Manitta radicó ante la aseguradora Segurometal Cooperativa de Seguros Limitada, la que en lo esencial no difiere de la reseñada en el párrafo precedente.

De la prueba informativa cursada a la Municipalidad de Rosario, en particular por el Jefe del Departamento de Arbolado de la Dirección General de Parques y Paseos obrantes a fs. 116, surge que conforme la escala de Beaufort, se consideran fuertes aquellos vientos que oscilan entre 50 y 61 Km/h, pasando a ser categoría temporal los que van entre los 62 y los 74 km/h, siendo categorías 7 y 8 respectivamente. En el mismo cuerpo se explica que en las ciudades los árboles no tienen la misma resistencia al vuelco que los que se encuentran creciendo en la naturaleza sin interferencias aéreas y/o subterráneas. Se lee también que la autoridad informa que en nuestra ciudad se ha sabido de la caída de árboles en aparente buen estado fitosanitario y con vientos de baja intensidad.

Se informan otros factores que influyen en el vuelco: “a) las ráfagas propias del viento; b) la lluvia previa o durante, que afloja el suelo y disminuye el poder portante del mismo; c) la edificación, que encauza el viento por las calles produciendo la aceleración del mismo (efecto Venturi); d) torbellinos / remolinos en las esquinas por el choque de los vientos afectando principalmente los árboles próximos a las ochavas”.

A fs. 121 y ss.luce agregada otra informativa cursada a la Municipalidad de Rosario para que la Junta Municipal de Defensa Civil informe los datos meteorológicos en nuestra ciudad a las 13.30 horas del día 12.03.2011. Asimismo para que indique si se desató una tormenta a ese momento, si se efectuaron alertas meteorológicos y si resulta seguro estacionar un vehículo debajo de árboles de porte importante un día de tormenta.

En respuesta a los puntos expuestos, la oficina indica: “(.) visto el parte meteorológico correspondiente en nuestra base de datos, se verifica tiempo inestable, cielo cubierto con tormentas, además se observa existencia de un Alerta Vigente, causando inconvenientes diversos.” (fs. 124). A fs. 126 se detallan las recomendaciones que se le brindan a la ciudadanía cuando se emiten alertas meteorológicos.

Asimismo, se acompaña copia certificada del parte meteorológico expedido por el Servicio Meteorológico Nacional el 12.03.11 a las 11.00 horas. Allí se lee que “(.) Sobre el área de cobertura prevalece una masa de aire caliente húmedo y muy inestable, en la cual se desarrollan tormentas de variada intensidad. El desplazamiento de un frente frío hacia la zona intensificará las lluvias y tormentas, alguna de las cuales podrían alcanzar intensidad fuerte, pudiendo provocar en forma localizada abundante caída de agua y granizo: No se descartan mejoramientos de tipo temporario. El pasaje del frente frío provocará también vientos intensos del sector sur con ráfagas que podrían alcanzar 85 km/h luego de las tormentas.” (fs. 123).

También informativa mediante, la Dirección de Parques y Paseos, manifiesta que no se registraron reclamos con anterioridad, ni a posteriori, en relación al árbol situado frente al domicilio de calle Tilcara N°1838 (fs. 131).

Textualmente, en audiencia de vista de causa, el testigo Flores al responder a la pregunta 2° dijo:”La fecha justa no la recuerdo, pasaron unos años, hará tres años aproximadamente, era verano, de tarde, yo vi el auto destrozado, no vi justo cuando cayó la rama, le cayó casi la mitad del árbol, que le destrozó todo el auto, fue en frente de la casa de él, cruzando las vías, límite con Baigorria, yo vi un pedazo grande de árbol caído arriba de un auto Volkswagen, era la calle Tilcara”; en respuesta a la 3° pregunta, manifestó: “.no me acuerdo del dominio del vehículo, el actor dejaba el auto siempre enfrente de su casa, yo iba a comer a la casa de la madre, como yo tenía relación iba por ahí, ahora compró al lado de la casa de la madre; en cuanto a la pregunta 4°: “la parte del techo se rompió todo, se hundió el techo”; Respecto de la 5° pregunta, contestó: “No se de que especie era el árbol, sírecuerdo que estaba bastante deteriorado” y requerido por la actora acerca de si sabe si la Municipal idad realizaba tareas de poda en esa zona, respondió: “no se hacían tareas de poda”. Tras esto aclaró: “.que tenía relación de amistad con el actor, y que vivía en el barrio de él, yo vivía en Goyena y Rondeau, dos cuadras para adentro, de la casa de él estaba a cuatro o cinco cuadras, yo siempre estaba con él o con su hermano, a tomar mate, yo no fui ese mismo día, fui al otro día, yo ese día estaba tomando mate, había ido a la casa del actor, siempre me invitaban a pescar, yo tenía una relación frecuente con ellos”., Preguntado por la ubicación del vehículo, respondió: “El vehículo estaba ubicado frente a la casa de su mamá, estaba paralelo al cordón, de la vereda de enfrente, Preguntado a que hora fue aproximadamente que vio esto, responde:eran las 3 de la tarde, el vehículo estaba roto, ya le habían sacado la rama, yo vi el vehículo destrozado, desconozco si había sido movido”. En lo que hace a las condiciones clímáticas de ese día, relató: “Estaba para llover, la noche misma hubo una tormenta, viento, y en ese momento estaba gris, como para llover, no había llovido todavía”. Finalmente, preguntado por el Tribunal si estaba cuando se produjo la caída del árbol explicó que no estaba en ese momento (fs. 183 y vta.).

El testigo Ruíz Díaz, a su turno y en relación al hecho, los daños y la propiedad del rodado, relató: “Un día de lluvia, yo pasaba por ahí, y vi el auto aplastado por el árbol, esto pasó hace cinco o seis años, era de día, por la tarde, el auto era un Gol, de color gris, esto fue en calle Tilcara al 1800, el vehículo estaba estacionado enfrente, no hay cordón en esa zona, es descampado (.) el dueño era Sebastian Manitta, lo sé porque yo lo vi manejando ese auto (.) cayó enfrente del parabrisa, se aplastó todo”. (respuestas a preguntas 2°, 3° y 4°). En cuanto al árbol caído y si la demandada realizó tareas de escamonda, dijo: “En ese barrio son todos eucaliptos, y como nunca se podó desde que tengo uso de razón, nunca se hizo escamonda por la Municipalidad, son árboles viejos, no recuerdo el estado de este árbol, recuerdo que había llovido” (respuesta a pregunta 5°). Consultado que fue en torno adónde se encontraba estacionado el rodado, respondió: “Cuando yo pasé, es una franja llena de árboles, fue en un lote enfrente de la casa del actor, yo cuando pasé el auto estaba aplastado por el árbol, el auto estaba en un terreno cruzando la calle”. Asociado a esta respuesta es que elaboró croquis del lugar y ubicación del automóvil. (f.185 y 184 respectivamente).

Por su parte el perito mecánico, al dictaminar acerca de la mecánica del hecho, acompaño fotografía del rodado denunciado (fs. 104) y manifestó que el mismo se encontraba estacionado sobre la vereda existente en el sector indicado en autos (punto 2.3. pericial, fs. 103). Asimismo, al ser consultado acerca de “Si resulta seguro estacionar un vehículo debajo de árboles de porte importante en días de tormenta”, explicó: “Debemos tener en cuenta que los fenómenos climáticos son cada vez más severos, a la vez que los árboles existentes (en general cada vez más viejos y a veces están carentes de mantenimiento (poda adecuada) lo que implica la peligrosidad no solo de estacionar un vehículo sino también el eventual tránsito de personas, que pueden llegar a accidentarse e incluso perder la vida, ante el desprendimiento de semejante peso en caída libre sobre el piso” (fs. 104).

4. Por la confirmación de la mecánica del accidente, de acuerdo a la prueba rendida dentro del proceso, ha de analizarse la responsabilidad siniestral.

4.1. Dada la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación en fecha 01.08.2015, cabe distinguir entre las normas que gobiernan el momento de la constitución y la extinción de una situación jurídica, de aquellas que refieren al contenido y las consecuencias, siendo que cada fase se rige por la ley vigente al momento de esa etapa, lo que no impide la aplicación de las normas del Código Civil hoy derogado, aunque sólo a los hechos ocurridos bajo su imperio (arg. art. 7°, CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro. 17.711).

Así, se ha explicado que si el ad quem “revisa una sentencia relativa a un accidente de tránsito, aplica la ley vigente al momento de ese accidente; en agosto de 2015 la revisará conforme al artículo 1113 del Cód.Civil, no porque así resolvió el juez de primera instancia, sino porque la ley que corresponde aplicar es la vigente al momento que la relación jurídica nació (o sea, el del accidente). En cambio, si la apelación versara sobre consecuencias no agotadas de esas relaciones, o lo que atañe a la extinción de esa relación (por ej., una ley que regula la tasa de interés posterior al dictado de la sentencia de primera instancia), debe aplicar esa ley a los períodos no consumidos”.

4.2. Resulta pertinente reseñar que el tipo de situaciones como la tratada en autos han aquilatado una doctrina jurisprudencial uniforme y coherente que, en todos y cada uno de los casos analizados, han determinado que “los daños producidos por la caída de un árbol -en el caso, sobre un rodado- debe encuadrarse en los supuestos del riesgo o vicio de la cosa previstos por el art. 1113 del Cód. Civil, y la municipalidad, como dueño o guardián del mismo sólo puede excusar su responsabilidad acreditando la causa ajena, culpa de la víctima, de un tercero por el que no debe responder o caso fortuito”.

En lo que concierne al llamado daño causado por las cosas, parece oportuno señalar que se trata de daños originados en la intervención autónoma de las cosas, que desbordan la actividad del hombre y el control material que el mismo ejerce sobre ellas.

Si bien la conducta humana está presente, aquí el daño se encuentra en relación de causal directa con la cosa: el accionar humano queda en segundo plano y es absorbido por la presencia de la cosa. Algunos autores entienden inclusive que lo esencial y decisivo es la incidencia causal de la cosa en el resultado nocivo, al margen de su condición de cosa riesgosa (BUSTAMANTE ALSINA, Jorge; “Responsabilidad civil por productos elaborados o defectuosos”, en LL 1992-E, pág.1064).

Así, la contingencia del daño puede provenir de cualquier cosa riesgosa o no por naturaleza, en tanto y en cuanto, por las especiales circunstancias del caso dado, sea apta o idónea para llegar a ocasionar el perjuicio y pueda tener efectiva incidencia causal en su producción. Se trata en verdad de un problema de relación de causalidad.

En este sentido, cuando se opta por la casuística para dar una definición del riesgo de la cosa, ésta es necesariamente posterior al daño, lo que permite ir ampliando el catálogo progresivamente. De este modo se incluyen cosas que normalmente no son riesgosas y otras que sólo lo son en el caso concreto; cosas que activamente causan el daño y otras que lo producen juntamente con la acción humana; cosas concretas y abstractas (como el medio ambiente).

En estos casos la norma establece una imputación objetiva de responsabilidad, por lo cual la víctima no tiene necesidad de probar la culpa del dueño o guardián, facilitando de este modo el acceso a la reparación.

4.3. Ahora bien, sentado que la responsabilidad en el presente caso ha de ser evaluada a la luz de lo prescripto por el art. 1113, CC, la atribución a la Municipalidad por los daños derivados a raíz de la caída de un árbol surge porque el árbol emplazado en la vía pública representa un accesorio del dominio público, pudiendo sindicarse al ente municipal en el carácter de dueño o guardián, siendo aquélla, entonces, quien debe tomar las precauciones que resulten necesarias para salvaguardar la integridad de las personas y cosas que podrían resultar dañadas por bienes que pertenecen o son accesorios del dominio público.

En efecto, conforme a los arts. 2339, 2340 inciso 7°, y 2344, CC, son bienes del dominio público municipal las calles, disponiendo el art.2520 que “La propiedad de una cosa comprende simultáneamente la de los accesorios que se encuentren en ella, natural o artificialmente unidos”. Así, por ejemplo, un árbol o un edificio pertenecen al dueño del terreno al que están adheridos, el primero en forma natural, y el segundo de una manera artificial.

Ello es consecuencia de haberse adoptado en nuestro Derecho, el principio superficie solo cedit y de no admitir dentro de la legislación argentina el derecho de superficie (art. 2614), con la variante incluida en la actualidad respecto de la superficie forestal, desde la sanción de la ley 25.509.

A su vez, el art. 2519 consagra una aplicación de estas ideas al establecer que “Todas las construcciones, plantaciones y obras existentes en la superficie o en el interior de un terreno, se presumen hechas por el propietario del terreno, y que a él pertenecen, si no se probare lo contrario (.)”.

De tal suerte, el régimen legal de las cosas accesorias de inmuebles públicos presenta analogías con el de las cosas principales y accesorias del Derecho privado. Así, integran también el dominio público los árboles de una avenida o calle o camino. Hay una relación permanente, directa e inmediata, entre el árbol y el destino de la calle.

En realidad, se trata más que de cosas accesorias, de inmuebles por accesión física, natural, en el caso de los árboles, todo lo cual se refuerza en nuestro ámbito en virtud de lo estatuido por la ley provincial Nro. 9.004 (reglamentada por Decreto 763/1983), y la Ordenanza 5.982/1995, que dejan en claro que la Municipalidad de Rosario resulta organismo de aplicación con poder de policía sobre el arbolado público situado en el ejido municipal, debiendo considerarse su carácter de guardián en los términos del art. 1113, CC.

En definitiva, el municipio es dueño y a la vez guardián de esos árboles, por lo que no cabe dudar del poder efectivo de vigilancia, gobierno y control sobre la cosa que en definitiva causó el daño.Resulta oportuno recordar que el dominio es el derecho real en virtud del cual una cosa se halla sometida a la voluntad y acción de una persona (art. 2506, CC), y que, a su vez, lo que caracteriza la guarda no es tanto la tenencia material de la cosa, sino el poder de hecho que se tiene sobre ella, con prescindencia del título o derecho que se tenga. Lo esencial es el poder de mando o dirección intelectual, vale decir, la posibilidad de ejercer un poder autónomo e independiente sobre la cosa y de impartir órdenes respecto de ella, tal como ocurre con los árboles públicos, ya que el municipio debe, a través de la repartición pertinente, realizar inspecciones periódicas a los efectos de evitar sucesos como el que dio origen a estos autos.

Claro está, la omisión de los deberes que el poder de policía conlleva, genera responsabilidad. Siguiendo esa orientación, se ha entendido que la Municipalidad es responsable del accidente “acaecido por la caída de un árbol sobre un automóvil estacionado, en razón de que a la misma le incumbe el cuidado y conservación de los espacios vegetales que se hallan en la vía pública, como así también su oportuno corte o extracción cuando pueden ofrecer algún peligro. En función de esa obligación de guarda tiene la comuna, de hecho, la responsabilidad presumida por los daños que acarrea la caída de un árbol, sin que sea en tal sentido necesario indagar si el mismo se encontraba o no atacado de algún vicio intrínseco capaz de determinar su caída.En ese orden de ideas es entonces evidente que la Municipalidad sólo podrá excusar su responsabilidad acreditando que el hecho se produjo por fuerza mayor o extraña que no puede serle imputable”. Con idéntico criterio, se sostuvo que “al ser un servicio a cargo de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, el cuidado, mantenimiento y conservación de árboles que circundan las calles y paseos de la ciudad, como guardián de ellos debe, si no media caso fortuito, responder por el daño ocasionado en caso de caer total o parcialmente sobre un automóvil estacionado junto a la acera, sin que sea menester indagar si el árbol estaba o no atacado de un vicio intrínseco, capaz de determinar su desplome”.

4.4. En ese contexto, cabe indagar la eventual existencia de interrupciones en el nexo causal entre el hecho de la cosa y el daño, habida cuenta que la demandada invoca la configuración del caso fortuito por la ocurrencia de una tormenta el día del siniestro.

Sobre las eximentes de responsabilidad se ha explicado que “Puede ocurrir que el incumplimiento de la obligación le sea impuesto al deudor por un hecho ajeno a él: es lo que se denomina caso fortuito o fuerza mayor. Es éste un supuesto de inimputabilidad, ya que no es el autor moral del incumplimiento y no debe responder del daño que se siga”.

En la nota al art. 514, el codificador menciona, con cita de Troplong, que el caso fortuito se refiere a lo producido por la naturaleza y la fuerza mayor a lo generado por el hombre. En la misma nota, Vélez vuelve a citar a Troplong y sostiene que “Mas los accidentes de la naturaleza no constituyen casos fortuitos mientras que por su intensidad no salgan del orden común”. Como vemos, el codificador no ha determinado una diferencia entre caso fortuito y fuerza mayor en la propia normativa legal. Tanto es así que no se establece distinción en los arts.513, 893, 1522 y 1568, entre otros.

Pues bien, aunque la cuestión puede presentar matices opinables en relación a lo que debe interpretarse como imprevisible o inevitable, parece conveniente recordar que, para que los hechos de la naturaleza constituyan caso fortuito o fuerza mayor, tienen que asumir caracteres extraordinarios.

Sobre esta cuestión se ha dicho que “la caída de un árbol por una tormenta no puede en principio ser clasificado de accidente fortuito o caso de fuerza mayor. Un fuerte temporal no es un acontecimiento fortuito y la caída de un árbol provocado por el viento o la lluvia no es un hecho extraordinario ni puede sostenerse que sea imprevisible. Se trata de un daño típico de la peligrosidad propia de los ejemplares del reino vegetal en días de condiciones atmosféricas adversas y cuyo cuidado, cuando están ubicados en plazas, aceras o paseos se halla a cargo del municipio, responsable legal en los términos del art.512 del Código Civil”.

Para eximirse de responsabilidad en la especie, debe la accionada demostrar que la tormenta revistió caracteres de excepción que la tornaron imprevisible, y que fue tal fenómeno atmosférico el causante del desplome de la rama del árbol sobre el automóvil del actor.

Este Tribunal adelanta que no luce debida acreditación en autos de los extremos mencionados.

Es que si bien la demandada sostiene que hubo lluvias y tormenta de intensidad fuerte, con ráfagas de viento de 85 Km/h, no obran elementos de convicción que avalen tal propuesta ya que la prueba informativa reseñada solo da cuenta de que efectivamente hubo una tormenta en la fecha del siniestro, más no consta detalle de las características efectivas de la misma (léase velocidades de los vientos), sino referencias al parte brindado por el Servicio Meteorológico Nacional dando el Alerta del caso.

Es oportuno dejar sentado que, en lo que respecta a las ráfagas de viento, es reiterada la jurisprudencia que sostiene que cuando aquéllas registran una velocidad de hasta 120 kilómetros horarios, no puede considerarse configurado el caso fortuito o la fuerza mayor, si a la vez no se demuestra que los demás elementos callejeros no sufrieron ese mismo día el destrozo por causa del vendaval. Es decir, la inevitabilidad que debe probar quien invoca la eximente de culpa, requiere tener características muy acentuadas y claras, a través de una apreciación general y abarcadora.

Sobre esta cuestión, y como se anticipara, no puede soslayarse que una tormenta por si misma no se presenta causalmente adecuada en abstracto (cf.arts.900 a 911, CC, que adoptan un sistema de causalidad que coincide con la teoría de la “causa adecuada”, aclarando que decimos coincide toda vez que la fuente del codificador fue el Código de Prusia de 1784, y la teoría indicada fue expuesta por Von Kries alrededor de 1888) como para producir por sí la caída de la rama de un árbol, si es que el árbol se encuentra en pleno estado sanitario.

En tales términos, “no todas las condiciones necesarias de un resultado son equivalentes. Aquélla que según el curso natural y ordinario de las cosas es idónea para producir el resultado, esa es la causa. Las demás condiciones que no producen normal y regularmente ese efecto, son solamente condiciones antecedentes o factores concurrentes. Para establecer cuál es la causa de un daño conforme a esta teoría, es necesario formular un juicio de probabilidad, o sea considerar si tal acción u omisión del presunto responable era idónea para producir regular o normalmente un resultado; y ese juicio de probabilidad no puede hacerse sino en función de lo que un hombre de mentalidad normal, juzgada ella en abstracto, hubiese podido prever como resultado de su acto”.

A mayor abundamiento, véase que tampoco los testimonios pretranscriptos brindan datos que lleven a considerar extraordinario o desacostumbrado al fenómenos climático como lo describe la demandada, así se puede leer que los testigos dan cuenta de un día de lluvia (cfme. declaración de Ruíz Díaz fs. 185), y de una jornada que estaba para llover, (conforme dijera Flores fs. 183 vta.), con lo que no cabe la extrapolación que la demandada pretende.

4.6.Por ello, asume este órgano jurisdiccional que en el caso, la demandada no ha logrado acreditar que las condiciones climatológicas imperantes al momento en que tuvo lugar la caída de la rama del árbol fueran excepcionales, o hubiesen provocado daños imprevisibles e inevitables en el ámbito en que el fenómeno meteorológico acaeció, con incidencia causal en el hecho que se ventila.

Por el contrario, lo que la experiencia indica es que, con alarmante frecuencia, cuando acaecen tormentas o ráfagas de viento de regular intensidad, se produce la caída de árboles cuyo cuidado y custodia se encuentra a cargo del ente municipal, lo cual excluye la existencia del caso fortuito en supuestos de las características del que aquí se debate, porque, por lo general, las tormentas producen las caídas de aquellos árboles que por su estado no resisten a las inclemencias climáticas, hecho que no resulta, en principio, imprevisible ni imposible de evitar para la demandada.

De acuerdo a todo lo expuesto, y sí siendo contestes los testigos en que no hubo tareas de poda o escamonda, afirmando Ruíz Díaz que el árbol denunciado lucía deteriorado (vide 5° respuesta), y que como afirmó Flores, se trataba de árboles Eucaliptus viejos, debe colegirse que la falta de cuidado y atención de los árboles por parte del municipio lo torna responsable de los daños ocasionados por su caída en día de tormenta, sin que pueda concluirse en la configuración del caso fortuito cuando, como en el caso, el fenómeno climático no revistió características excepcionales con incidencia causal ni adquirió una magnitud tal que tornara imposible o inevitable la producción del daño.

4.7. En cuanto a la segunda eximente propuesta por la demandada, esta es el hecho de la víctima por haber estacionado el vehículo en un lugar no autorizado a tales fines y debajo de los árboles un día de tormenta.

El análisis de la prueba agregada en autos (fs.4,5 y 6), conduce a ver demostrado que efectivamente el rodado del actor se encontraba estacionado en un lugar no autorizado a tales fines, implicando una clara violación de lo normado en el artículo 45 de la Ordenanza 66543/98, lo que en las particulares circunstancias demostradas en autos ha implicado una interferencia cierta con el nexo causal.

En este sentido puede observarse que el automóvil no sólo no estaba estacionado sobre la calzada, sino que fue ubicado en un terreno de manera perpendicular y entre los árboles allí situados, lo que ha jugado un papel causal cierto en la producción d el evento dañoso.

4.8. En definitiva, ya sea que se razone por una u otra vía, esto es a través de lo normado en el artículo 1.113, CC, o bien por lo establecido en el art. 1.112 del mismo cuerpo legal, se encuentra responsabilidad en cabeza de la demandada Municipalidad de Rosario, quien no ha probado la ruptura del nexo causal que podría exonerarla.

4.9. En consecuencia, entiende este órgano jurisdiccional que la responsabilidad del presente hecho dañoso debe ser atribuida en el 20 % al Sebastián Santiago Manitta (arts. 1109 y 1113, CC), y en el 80 % restante a la demandada Municipalidad de Rosario (arts. 1.112 y 1.113, CC).

5. Despejada la atribución de responsabilidad, debe pasarse revista a los daños cuya indemnización se demanda.

Toda vez que la cuantificación del daño en las obligaciones de valor se efectiviza en oportunidad de dictar sentencia (art. 772, CCC), las normas aplicables, que captan en su antecedente normativo tal presupuesto, son las vigentes al momento de la emisión del decisorio (arg. art. 7°, CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro.17.711).

No otra conclusión cabe, habida cuenta que se trata de textos normativos que integran las reglas técnicas de la actividad de sentenciar, pudiendo ser reconocidas a través de la facultad del órgano jurisdiccional de seleccionar el Derecho aplicable.

En efecto, la aplicación lisa y llana del Código Civil de Vélez Sarsfield a sentencias dictadas bajo el Código Civil y Comercial de la Nación hoy vigente, por la sola razón de haber tramitado los litigios bajo el primero de los ordenamientos mencionados, implica una postergación de la aplicación inmediata del Código Civil y Comercial sin bases legales, consagrando la regla de la aplicación diferida del Código Civil velezano después de su derogación.

Así, las partes en juicio no adquieren derecho a que la causa se falle conforme a la ley vigente al trabarse la litis, si posteriormente y antes de la sentencia firme se dicta otra ley de orden público que determina su aplicación a los procesos en curso.

5.1. En lo concerniente al rubro daños materiales expresa el art. 1737, CCC, que “Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva”.

El art. 1738, CCC, por su parte, indica que “La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima (.)”, y el art. 1740, CCC, estatuye que “La reparación del daño debe ser plena. Consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en dinero o en especie (.)”.

En autos se encuentra debidamente acreditada la titularidad registral del dominio DGN-898 en cabeza del actor, lo que lo legitima adecuadamente de conformidad a lo normado en el art. 1772, CCC cuando dispone que “La reparación del menoscabo a un bien o a una cosa puede ser reclamado por:a) El titular de un derecho real sobre la cosa o bien.” A su vez el perito mecánico, tras exponer acerca del evento (vide punto 6 pericial, fs. 103), dictaminó que el valor total de la reparación de la unidad por la que el actor reclama ascendía a la suma de $30.104 (cf. pericial mecánica, fs. 102 vta.).

Teniendo en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las circunstancias que se explicitan precedentemente, se declara procedente el presente rubro, fijándose el mismo en la suma de pesos treinta mil ciento cuatro ($30.104).

5.2. En relación al rubro desvalorización del rodado, el experto a fs. 103 dictaminó que conforme reglas de oferta y demanda, la misma oscilaría entre $ 1.500 y $2.500.

En consecuencia, y de conformidad a lo normado en el art. 245 del CPCC, se estima procedente el rubro, el que se fija en la suma de pesos dos mil quinientos ($2.500).

5.3. Finalmente, el rubro privación de uso también procede. En efecto el perito estimó que el rodado del actor debía estar detenido 20 a 21 días (fs. 103 vta.).

Teniendo en cuenta una vez más las facultades conferidas por el art. 245, CPCC, se declara procedente el rubro fijándose el mismo en la suma de pesos diez mil novecientos veinte ($10.920).

6. Toda vez que el art. 1747, CCC, expresa que “El resarcimiento del daño moratorio es acumulable al del daño compensatorio o al valor de la prestación (.)”, el capital devengará un interés no acumulativo de acuerdo a las siguientes pautas: a) desde el día del hecho (arg. art. 1748, CCC), y hasta el vencimiento del plazo que la normativa aplicable otorga para el pago (Ley Nro. 7.234, texto según Ley Nro. 12.036; art. 13, Decreto Nro.953/2011), se aplicará, siguiendo la doctrina legal establecida por la Alzada, una tasa del 8 % anual; b)en caso de incumplimiento a los términos del procedimiento de cancelación de sentencias referido y hasta su efectivo pago, el capital indemnizatorio devengará un interés equivalente al doble de la tasa referenciada (arg. art. 12, Decreto Nro. 953/2011).

7. En relación a las costas, y conforme el éxito parcial de la demanda, se impondrán en un 10% a la actora y en el 90% restante a la demandada (cfme. Aert. 252 del CPCC).

Por el mérito de los fundamentos que anteceden, el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, RESUELVE: I) Hacer lugar a la demanda y, en consecuencia, condenar a la Municipalidad de Rosario a pagar al actor Sebastián Santiago Manitta la suma de pesos treinta y cuatro mil ochocientos diecinueve con veinte centavos ($34,819,20) con más los intereses fijados en el punto 6 de los considerandos que anteceden. II) Imponer las costas de conformidad a lo indicado en el punto 7° de los considerando. III) Los honorarios se regularán oportunamente, firme que estuviera la planilla a practicarse en autos, difiriéndose para tal oportunidad el prorrateo previsto en el art. 730, CCC. IV) Insértese, agréguese copia y hágase saber.

Autos: “MANITTA. Sebastián Santiago c. MUNICIPALIDAD DE ROSARIO s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 3.562/11 CUIJ: 21-11678670-9, y sus unidos “MANITTA. Sebastián Santiago c. MUNICIPALIDAD DE ROSARIO s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 1.422/12 CINGOLANI

JUEZA

ANTELO

JUEZ

CADIERNO

JUEZ

BITETTI

SECRETARIO