La cobertura médica después del retiro: un tema de preocupación creciente

Autor: Barrios, Héctor

Fecha: 22-jun-2018

Cita: MJ-DOC-13585-AR | MJD13585

Doctrina:

Por Héctor Barrios (*)

Carlos tiene 64 años y estaba próximo a jubilarse hasta que salió la modificación de la ley previsional que le permite continuar trabajando hasta los 70 años. Hasta aquí la decisión estaba tomada, pero su mayor incógnita era como hacer para continuar con su cobertura médica luego de jubilarse. En su trabajo en una empresa internacional, Carlos cuenta con los servicios de una empresa médica prepaga. Él, como tantos otros, nunca se preocupó demasiado por este tema: tenía un buen Plan médico y la empresa se encargaba de abonar las diferencias entre sus aportes y el costo de ese Plan.

El problema surgió cuando fue a consultar en Recursos Humanos de su empresa cómo era la continuidad de su cobertura luego de jubilarse. Allí le explicaron que la prepaga sólo se limitaba a hacer un descuento sobre los precios de los planes al público. Naturalmente, Carlos comentó sobre su antigüedad en su cobertura médica -de más de veinticinco años- y que era de aplicación la Ley de Regulación de la Medicina Prepaga que establecía que, a partir de los diez años de antigüedad, no podían incrementarse los precios de los servicios. Sin embargo, le explicaron que la norma en cuestión no aplicaba por provenir del sector corporativo: sí le garantizaba la continuidad… pero no el monto de la cuota que la compañía pagaba mensualmente. ¿Cuál era el importe de la cuota para él y su mujer? $15.000 mensuales.

Carlos replicaba: «esto es la guerra del cerdo» (se refería así a la novela de Adolfo Bioy Casares -llevada también al cine en los 70 por José Slavin y un elenco de primera línea dirigido por Leopoldo Torre Nilsson, que cuenta una guerra entre los jóvenes y los ancianos.Su protagonista es un jubilado que un día despierta y descubre que los jóvenes han decidido comenzar a amenazar… y a matar a los ancianos).

El problema de Carlos se está transformando en algo muy usual, ya que una gran cantidad de personas descubren que no van a poder afrontar el costo de la cuota que les quieren cobrar.

Ahora bien, veamos en una empresa -en este caso un banco internacional- como es su estructura salarial y a partir de ello, calculemos cuál será el haber jubilatorio de esos empleados de forma tal -finalmente- de saber cuál será el poder de compra de una cobertura médica post retiro.

A los efectos del análisis hemos tomado un mes de remuneraciones cualquiera -es decir no está computado ni aguinaldos ni bonos- y hemos dividido a la población de empleados -excluyendo directores- en tres niveles y establecido cuál es el sueldo promedio de cada uno de esos niveles, lo que nos da como resultado la siguiente pirámide:

 

 

En los niveles salariales considerados, asumiendo, entre otras hipótesis de trabajo, 40 años de aportes, la jubilación variará entre un 40% y un 70% de la remuneración sobre la cual aportan (actualmente con un máximo mensual para el aporte de los empleados de $ 86.596).

Asumiendo un costo mensual de la cobertura médica para el matrimonio de $ 15.000, de mantenerse las relaciones hasta el momento de la jubilación, los porcentuales serán los siguientes:

– El 90% de los empleados de la empresa analizada deberá utilizar el 45% de su jubilación para financiar el costo de la cobertura privada.

– El 10% restante deberá aplicar el 27% de sus haberes jubilatorios (tengamos presente que el haber jubilatorio máximo vigente es de $ 56.121).

Es decir que su cobertura médica se encuentra más cerca del PAMI que de la que utilizó hasta ahora… y probablemente de un amparo judicial para evitarlo.Naturalmente el porcentual puede reducirse si el cónyuge también recibe algún haber previsional, aunque de ninguna manera dejarán de ser porcentuales significativos la proporción de personas que no podrán financiar su actual cobertura médica.

El corolario de este cuadro de situación es simple: las personas que quieran la cobertura médica a la que están habituados deberán seguir trabajando hasta los 70 años para dilatar el problema. Nuevamente… sólo para dilatarlo.

Naturalmente el impacto en las compañías no será menor ya que esto producirá el envejecimiento de sus estructuras.

Para evitar dicho envejecimiento las empresas deberían pensar en:

– La necesidad de erogar importantes sumas de dinero para estimular la salida de las personas antes de los 70 años.

– La creación de un modelo «facilitador» de salida en materia de cobertura médica.

Usted también se preguntará amigo lector cómo es qué se llega al precio de $ 15.000 por la cobertura médica de un matrimonio luego de haber contribuido durante tanto tiempo al sistema. Es una buena pregunta… evidentemente la Ley de Regulación de la Medicina Prepaga no previó estas situaciones. ni las empresas… ni las personas.

Veremos cómo se resuelve…

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(*) Director de Salud Corporativa de Willis – Towers Watson.

N. de la R.: Artículo publicado en la revista Médicos Nº 104 (Mayo 2018).