¿Por qué estudiar Abogacía?

A la hora de elegir una carrera solemos recordar nuestra infancia y pensamos en aquello que soñábamos ser “cuando sea grande”. Las profesiones más mencionadas a esa altura de la vida suelen ser “doctor, policía, veterinario”, aunque muchas otras veces los  trabajos de los padres tienen gran peso en la respuesta de un niño. Al terminar el secundario, nos encontramos ante un futuro incierto plagado de tareas y responsabilidades. Este mundo es el de la adultez. El salto de la secundaria a la universidad es fundamental y trascendental en la vida de cualquier persona, marca un antes y un después, porque implica quizás la primer decisión propia e independiente a la hora de direccionar nuestra vida, y lo que no es menor, con sólo 17/18 años. A esa edad pocas personas tienen en claro para donde disparar. Algunos con más seguridad que otros tienen tomada esta decisión desde siempre, por lo que implica tener un gusto innato y una actitud marcada hacia cierta vocación.  Mientras que hay carreras que traspasan a las diferentes generaciones a través de los años, hay otras que suelen ponerse de moda por ciertas épocas.  Pero, yendo al tema que nos convoca,  esto último no es el caso de la abogacía. La razón es simple, ya que lamentablemente, o en buena hora para los que ejercen la profesión,  la justicia es una necesidad que no pasa de moda.

Las razones que llevan a las personas a optar por esta carrera varían en un mar de motivos basados en circunstancias diversas.

El ideal de justicia para algunos es la piedra angular a la hora de elegir la abogacía como carrera y los profesionales en Derecho tienen la posibilidad de trabajar en favor de ésta, buscando lo mejor para sus clientes y el bienestar social.

Otras veces, la influencia de la familia en una persona puede ser determinante, y el miedo a contradecir el mandato familiar como herencia nos coloca de la secundaria en la facultad de derecho sin siquiera pensarlo.

Por otro lado, también están aquellas personas con la habilidad de recordar a la perfección determinados contenidos, capacidad que resulta muy útil en el estudio de la carrera y en el ejercicio profesional de la misma. Sin embargo, en la universidad se prioriza más el entendimiento de los conceptos que la memorización en sí.

Otro motivo para elegir está carrera es que resulta perfectamente compatible con otras profesiones, como es el caso de los profesionales de la comunicación y el periodismo, logrando con esta combinación familiarizarse con ciertos temas jurídicos que les permite hacer un análisis mucho más profundo de la realidad social, la cual está permanentemente trazada por cuestiones relativas a la justicia y a las leyes. Con facilidad la mayoría de las veces las primeras planas de los diarios tratan temas relacionados con cuestiones legislativas que regulan nuestra vida o sobre el funcionamiento judicial.

También existen las personas  que estudian abogacía porque les gusta el derecho en sí, no para ejercer la profesión, sino por la amplitud cultural que implica el estudio de ésta carrera y el tipo de conocimientos que se brindan para uso personal en caso de necesitarlos.

La seguridad económica es otro factor fundamental a la hora de elegir una carrera, y los abogados, por su importancia a nivel social, siempre serán demandados por empresas,  o incluso amigos y familiares que requieran asesoramiento legal.

Una vez recibido y con el título en mano, el campo laboral de un abogado es amplio y diverso. Hay quienes optan por tener sus propios casos y actuar de manera particular e independiente con sus clientes, mientras que otros eligen formar parte de un estudio jurídico  y trabajar en equipo.

También se puede trabajar en el ámbito privado, ya sea dentro del departamento legal de una empresa, o en el ámbito público donde muchos de quienes ocupan cargos políticos son abogados. Por otro lado, gracias a la amplitud de ésta carrera y la capacidad comunicativa que requiere, es posible trabajar en el campo de la docencia a niveles universitarios.

Como se mencionó anteriormente, la abogacía es una profesión amplia y diversa y el desafío radica en puntualizar desde qué lugar cada abogado puede ubicarse para ejercer al máximo la profesión.