Procede el cobro de una suma de dólares por un mutuo que fue otorgado como financiación para concretar una operación de comercio exterior

Partes: Nuevo Banco de Santa Fe c/ H.B. Maquinarias S.A. s/ ordinario

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela

Sala/Juzgado: quinta

Fecha: 14-sep-2017

Cita: MJ-JU-M-108044-AR | MJJ108044 | MJJ108044

Procedencia de la demanda de cobro de una suma de dólares por un mutuo que fue otorgado como financiación para concretar una operación de comercio exterior, por lo que quedó excluido de la pesificación.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que hizo lugar a la demanda y condenó al demandado a pagar al Banco una suma de dólares estadounidenses, derivadas de un mutuo celebrado que fue otorgado como financiación para concretar una operación de comercio exterior, por lo que quedó excluido de la pesificación, toda vez que, el actor probó la operatoria de comercio exterior que existió en tiempo inmediato posterior a la concesión del crédito (informe de la AFIP – Administración de Aduanas, del perito contador y confesional del representante legal del demandado), lo que dejó sin sustento la afirmación del demandado relativa a la inexistencia de tales operaciones.

Fallo:

En la ciudad de Rafaela, a los 14 días del mes de septiembre del año dos mil diecisiete, se reúnen en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de la Quinta Circunscripción Judicial, Dres. Lorenzo J. M. Macagno, Alejandro A. Román y Beatriz A. Abele, para resolver los recursos de nulidad y de apelación interpuestos por la parte demandada, contra la sentencia dictada por el Señor Juez de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la Segunda Nominación de esta ciudad, en los autos caratulados: “Expte. N° 12 – Año 2.016 – NUEVO BANCO DE SANTA FE c/ “H.B. MAQUINARIAS S.A.” s/ ORDINARIO”.-

Dispuesto el orden de votación, en coincidencia con el estudio de la causa resulta: primero, Dr. Lorenzo J. M. Macagno; segundo, Dr. Alejandro A. Román; tercera, Dra. Beatriz A. Abele.

Acto seguido el Tribunal se plantea las siguientes cuestiones:

1era.: ¿Es nula la sentencia apelada?

2da.: En caso contrario ¿es ella justa?

3ra.: ¿Qué pronunciamiento corresponde emitir?

A la primera cuestión, el Dr. Lorenzo J. M. Macagno dijo:

Si bien el demandado mantuvo su recurso de nulidad, de la lectura de sus agravios emerge que sus cuestionamientos son susceptibles, en su caso, de remedio mediante el recurso de apelación, por lo que siendo aquél de carácter excepcional, a esta primera cuestión voto por la negativa.

A la misma cuestión, el Dr. Alejandro A. Román dijo que por idénticos fundamentos votó asimismo por la negativa a esta primera cuestión.

A esta primera cuestión, el Dra. Beatriz A. Abele dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

A la segunda cuestión, el Dr. Lorenzo J. M.Macagno dijo:

La sentencia de primera instancia hizo lugar a la demanda y condenó al demandado a pagar al Banco actor, dentro de los diez días de cobrar firmeza el fallo, la suma de U$D 21.213,68, más los intereses según la tasa del 8% anual e IVA sobre ellos, con costas. Para decidirlo así señaló que el “Nuevo Banco de Santa Fe S.A.” demandó por vía de juicio ordinario a “H.B. Maquinarias S.A.”, en procura del pago de un mutuo celebrado el 12/07/01, liquidando el monto adeudado a la fecha de promoción de la demanda (04/02/08) en la suma de U$S 21.213,68, para lo que adujo que el crédito fue otorgado como financiación para concretar una operación de comercio exterior, por lo que quedó excluido de la pesificación. Se opuso a ello el demandado alegando haber pagado en su totalidad la deuda mediante la entrega de cheques de terceros, dado que con ese mutuo no se financió ninguna exportación, por lo que no quedó excluido de la pesificación, ya que ese dinero se destinó a cubrir cheques librados por acreedores locales, negando haber realizado operaciones de comercio exterior en el período que va julio de 2001 a enero de 2002. El a quo ponderó las pruebas producidas y concluyó que el actor probó la operatoria de comercio exterior que existió en tiempo inmediato posterior a la concesión del crédito (informe de la AFIP – Administración de Aduanas, del perito contador y confesional del representante legal del demandado), lo que dejó sin sustento la afirmación del demandado relativa a la inexistencia de tales operaciones; resultando contundente el informe pericial contable que corroboró la existencia del mutuo, su monto en dólares, la vinculación con operaciones de comercio exterior, la entrega del dinero instrumentada en un pagaré y la existencia de pagos a cuenta.Al no encontrarse alcanzado dicho mutuo por la pesificación operada en el año 2002, por hallarse esa operación entre las excepciones contempladas en esa normativa, declaró procedente la demanda (sentencia de primera instancia, 29/05/15, fs. 155/157).

Contra ella apeló el demandado (fs. 158) y al expresar sus agravios cuestionó la apreciación probatoria de la sentencia acerca de los cheques detallados a fs. 30/36, reconocidos por los Sres. Cignetti y Prósperi, reiteró su entrega al Banco de cheques de terceros por valor de $ 39.768,24 que fueron cobrados por el Banco y con ello saldado en su totalidad el crédito en cuestión. Se agravió asimismo por la omisión de la sentencia de analizar la legislación vigente al momento del otorgamiento del crédito y los requisitos que debían cumplirse en ese entonces para que un crédito otorgado en dólares continuara en dicha moneda o pudiera ser exigido su cumplimiento en dicha moneda, remitiéndose a las normas detalladas en la contestación de la demanda (expresión de agravios, fs. 169/171). Sus agravios fueron respondidos a fs. 175/177.

La sola lectura de las razones esgrimidas para sustentar el recurso demuestra el incumplimiento de la carga procesal impuesta por el art. 365 del C.P.C.C. desde que sus argumentos se desarrollaron en torno a los pagos a cuenta, que ya habían sido reconocidos en la propia demanda (fs. 8 vta., III, Hechos, quinto párrafo y liquidación acompañada a fs. 6/7) y corroborados por el informe pericial contable (fs. 131, apartado 8), y así lo puntualizó la sentencia cuando, ponderando la pericial contable, señaló, entre otras cosas, que ella corroboró “la existencia de pagos a cuenta” (fs. 156 vta., III, in fine). Cuando la sentencia aludió a la documental aportada por el demandado a fs.30/36, reconocida por Cignetti y Prósperi, lo hizo para señalar que esa documentación no fue idónea para probar “la conclusión que pretende el demandado -inexistencia de operación de comercio exterior-“, sino que “sólo demuestra la existencia de otras operaciones con el Banco”, refiriéndose a los pagos a cuenta efectuados en pesos, holgadamente reconocidos, se reitera. En cuanto a la queja acerca de la omisión del a quo en analizar la legislación “vigente al momento del otorgamiento del crédito para concluir fundadamente si el rédito en cuestión se encuentra o no pesificado”, haciendo una remisión genérica a “los requisitos exigidos por la legislación y que se encuentran perfectamente detallados en la contestación de la demanda”, tampoco cumple con la exigencia del art. 365, C.P.C.C.; es pacífica la jurisprudencia al señalar que no son admisibles como expresión de agravios las manifestaciones genéricas o abstractas que sólo pretenden imponer al tribunal de alzada una revisión indiscriminada de la sentencia, o cuando se ataca la sentencia en forma generalizada o la simple remisión a otros escritos del pleito, pues es requisito esencial de la expresión de agravios el que sea autosuficiente (ALVARADO VELLOSO, Adolfo, “Estudio de Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Santa Fe”, Rosario, 2014, T. 4, págs. 2866 y sig., sumarios 11313, 11336, 1338 y 11340). Tales incumplimientos franquean el apercibimiento contenido en la norma cabiendo tener al recurrente por conforme con las afirmaciones de hecho que contiene la sentencia impugnada (art. 365, C.P.C.C.).

Ello no obstante y para abundamiento, cabe puntualizar que en estos autos quedó holgadamente probado que el 12/07/2001 la firma “H.B.Maquinarias S.A.” suscribió la solicitud de crédito Nº 526520, por la suma de U$S 36.000 (Dólares estadounidenses Treinta y seis mil) por un plazo de 180 días, desde el 12/07/2001 hasta el 08/01/2002, a una tasa de interés vencida del 12 % anual con “pago íntegro al vencimiento”, con destino a prefinanciación de exportación. Dicho crédito fue otorgado encontrándose suscripto un pagaré en la misma fecha y por ese importe, firmado por Susana de Bertholt en carácter de vicepresidente de la firma, constando al pié: “Recibimos del Nuevo Banco de Santa Fe S.A. la cantidad de Dólares estadounidenses treinta y seis mil en préstamo, conforme los términos y condiciones de nuestra solicitud de crédito y pagaré suscriptos”, con la firma también de la Sra. Susana de Bertholt en el carácter mencionado (fs. 2/4, originales en documental reservada, informe pericial contable, fs. 128/132).

En la demanda se explicó que el demandado no cumplió con lo pactado, haciendo pagos parciales conforme con la liquidación que acompañó integrando la demanda (fs. 8 vta., liquidación obrante a fs. 5/7 -original en documental reservada-, constando las fechas e importes de pagos parciales en pesos, el total de pagos en pesos, $ 39.768,24 hasta el 26/07/02, y el saldo en dólares al 07/12/07, U$S 21.213,68, suma cuyo pago se reclama, más sus intereses, IVA sobre intereses y costas). En la contestación, el demandado negó que a partir de julio de 2001 y hasta enero de 2002 hubiese realizado operaciones de comercio exterior por lo que es falso “que nos encontremos ante una operatoria excluida de la pesificación y que por lo tanto se encuentre dolarizada” (fs. 37), alegando que ese crédito “lo era pura y exclusivamente para evitar el cierre de la cuenta corriente y el rechazo de la totalidad de los cheques”, mencionando las dificultades de la industria argentina en esa época (fs.38); y, con invocación de la legislación de emergencia y de las comunicaciones A 3507 y A 3561 del Banco Central de la República Argentina, afirmó que no se verificaron las condiciones allí establecidas y de allí que los créditos se debieron convertir a pesos a razón de un peso por cada dólar estadounidense (fs. 38 vta. y sig.).

La afirmación del demandado acerca de no haber operado en comercio exterior en el período que indicó, quedó totalmente contrarrestada puesto que con la documental traída por el Banco se probó el acuerdo comercial del demandado con Bioser Ltda., con domicilio en Av. Buzeta 3495, de Santiago de Chile, según la nota de venta del 21/06/2001, con las condiciones del acuerdo, detalle de componentes del producto y el precio total de lo detallado CIF, Santiago de Chile (fs. 53, 56, 57 y 58, originales en documental reservada), documentación que se tuvo en cuenta por el Banco al tiempo de otorgar el crédito (12/07/2001), corroborado esto por el informe pericial contable (fs. 130, apartado 6 y fs. 131, apartado 9). La realización de esta operación quedó demostrada con el i nforme de la Dirección General de Aduanas, hoy dependiente AFIP (fs. 76/77), en especial, con la documentación acompañada en respaldo por esta entidad, reservada en Secretaría (ver cargo de fs. 77 vta. y decreto de fs. 78). Precisamente en función de esa documentación el perito contable amplió su informe -a pedido del Banco (fs. 134)- acompañando copias de las partes pertinentes demostrativas de “la operación año 01, aduana 062, tipo ECO 01, exportación a consumo, nº 001496, donde el exportador HB Maquinarias S.A. exporta a Chile (vía camión internacional Cargo S.R.L.), 38 bultos, con una hoja de ruta Rafaela-Mendoza, de la mercadería que detalla” (Informe pericial contable, fs. 146). Cabe señalar que además de esa operación, oficializada el 21/08/2001 (mencionada puntualmente por el Banco en su pedido de ampliación, fs.134), de la documentación aportada por la Dirección General de Aduanas – AFIP surgen otras operaciones de exportación efectuadas entre julio de 2001 y enero de 2002, con destino a Chile, a saber: 17/09/2001, nº 001635; 17/09/2001, nº 001636; 17/09/2001, nº 1637; 14/11/2001, nº 002010; y 29/01/2002, nº 000173. Y con destino a Paraguay: 01/08/2001, nº 001402; 28/11/01, nº 002111; y 30/11/2001, nº 002131 (ver documental aportada por la DGA-AFIP, e informe pericial contable, fs. 146 vta. apartado iii), con valores en Aduana de divisas en dólar, cuyo total supera largamente el décuplo del crédito otorgado por el Banco actor y que, cabe presumir, fueron cobrados por el demandado en esa moneda.

Estas circunstancias dejaron sin sustento la afirmación del demandado acerca de no haber realizado operaciones de comercio exterior en el período indicado, y tornan inexplicable la falta de cumplimiento en término al pago del préstamo otorgado por el Nuevo Banco de Santa Fe para prefinanciación de exportaciones, máxime cuando la Comunicación “A” 3507, de fecha 13/03/2002 (posterior a la fecha de vencimiento del préstamo) excluyó de la pesificación a las financiaciones vinculadas al comercio exterior, en los casos previstos en los puntos 3 y 4 de la esa resolución; y en el punto 3.1.2 estableció que de no verificarse algunas de las condiciones establecidas en el punto 3.1.1, igualmente las financiaciones se mantendrán en moneda extranjera, siempre que… “o, b) se haya firmado un contrato de venta con el importador del país de destino, o…”. El texto se mantuvo inalterado en el punto 3.1.2 de la Comunicación “A” 3561 del 12/04/2002, que sustituyó, entre otros, al punto 3 de la Comunicación “A” 3507.En el presente caso se demostró cabalmente que a la fecha del vencimiento del préstamo (08/01/2001) los contratos con “el importador del país de destino” ya habían sido cumplidos y, obviamente, cobrados por el demandado, en dólares según los valores expresados en la documental aportada por la DGA-AFIP (reservada en Secretaría), por lo que, en el marco de la propia normativa invocada por el apelante, la deuda cuyo pago se reclama en estos autos estuvo excluida de la pesificación.

Por estas razones propugno rechazar la apelación y confirmar el fallo impugnado, con costas al recurrente.

Voto por la afirmativa.

A la segunda cuestión, el Dr. Alejandro A. Román dijo que hacia suyos los conceptos y conclusiones del Juez de Cámara preopinante y por lo tanto, votó en el mismo sentido.

A esta misma cuestión, el Dra. Beatriz A. Abele dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

A la tercera cuestión, el Dr. Lorenzo J. M. Macagno dijo:

Atento al resultado obtenido al tratar la cuestión anterior, corresponde:

Rechazar el recurso de apelación interpuesto y confirmar el fallo impugnado, con costas al recurrente. Los honorarios de la Alzada serán el cincuenta por ciento (50 %) de los que se regulen en Primera Instancia.

A la misma cuestión, el Dr. Alejandro A. Román dijo que la resolución que corresponde adoptar era la propuesta por el Juez de Cámara Dr. Lorenzo J. M. Macagno, y en ese sentido emitió su voto.

A esta misma cuestión, el Dra. Beatriz A. Abele dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

Por las consideraciones del Acuerdo que antecede la CAMARA DE APELACION CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL, con la abstención de la Dra. Beatriz A. Abele (art. 26, Ley 10.160), RESUELVE: Rechazar el recurso de apelación interpuesto y confirmar el fallo impugnado, con costas al recurrente. Los honorarios de la Alzada serán el cincuenta por ciento (50 %) de los que se regulen en Primera Instancia.

Insértese el original, agréguese el duplicado, hágase saber y bajen.

Concluido el Acuerdo, firmaron los Jueces de Cámara por ante mí, doy fe.

SIGUEN LAS FIRMAS.

Lorenzo J. M. Macagno

Juez de Cámara

Alejandro A. Román

Juez de Cámara

Beatriz A. Abele

Juez de Cámara

SE ABSTIENE

Héctor R. Albrecht

Secretario