Primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar para empresas. Resolución 905/15 SR

Autor: Fernández, Gabriel O.

Fecha: 08-09-2017

Cita: MJ-DOC-11976-AR | MJD11976

Sumario:

I. Introducción. II. Desarrollo del tema. III. Conclusión.

Doctrina:

Por Gabriel O. Fernández (*)

«El servicio de Medicina del Trabajo tiene como misión fundamental promover y mantener el más alto nivel de salud de los trabajadores».

I. INTRODUCCIÓN

En los lugares de trabajo, se producen paros cardíacos por traumatismos o muerte súbita. Estar entrenados en maniobras de «reanimación cardiopulmonar (RCP) y primeros auxilios» puede significar la diferencia entre la vida y la muerte de un ser querido, un compañero de trabajo o bien una persona desconocida a quien usted ha decidido ayudar. En la República Argentina, según la Res. 905/15 , el servicio de medicina del trabajo de la empresa capacita a cada uno de los empleados. Debe hacerlo indefectiblemente con el Servicio de Higiene y Seguridad en el Trabajo y con los otros sectores gerenciales de la empresa, institución o fundación. No basta con enseñar o capacitar a la brigada de bomberos solamente en estos temas. Dicha capacitación e implementación de un plan de enseñanza a cada trabajador de los primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar se encuentra en el marco de condiciones y medio ambiente de trabajo; es decir, la CyMAT y de cada puesto de trabajo con diferentes riesgos evaluados según un «Mapa de riesgos» que está sustentado en la ergonomía.

II. DESARROLLO DEL TEMA

La capacitación de los primeros auxilios en los lugares de trabajo es muy específica. Hay que considerar los riesgos laborales, la ergonomía de cada puesto de trabajo o sector, y es necesario que las empresas inviertan en esas capacitaciones y programas. Hoy sabemos la necesidad de disponer de desfibriladores automáticos para salvar vidas de trabajadores/as. Teniendo en cuenta las siguientes normas: Ley 19.587 , Ley 24.557 , Decr. 351 de fecha 5 de febrero de 1979, Decr. 1338 de fecha 25 de noviembre de 1996, Decr. 1057 de fecha 11 de noviembre de 2003, la Res. SRT 37 de fecha 14 de enero de 2010, se promulga la Res. de la SRT 905/15.Teniendo en cuenta el art. 5 de la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo, se consideran como principio básico tener un servicio de Higiene y Seguridad en el Trabajo, y de Medicina del Trabajo en cada empresa. Su misión -función primordial- es de carácter preventivo y asistencial. La Ley 24.557 y su reglamentación establece la obligación que tienen las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) en la materia de higiene y seguridad y medicina del trabajo. En esta materia, el Poder Ejecutivo Nacional emitió -el 25 de noviembre de 1996- el Decr. 1338 para delimitar y evitar superposición de funciones entre la Ley 24.557 y el Decr. 351/79 en materia de Servicios de Higiene y Seguridad en el Trabajo y de Medicina del Trabajo. En dicho Decr. 1338 por el cual «se estableció la obligatoriedad para el empleador de contar en los establecimientos», con Servicios de Higiene y Seguridad en el Trabajo y Medicina del Trabajo en función de los trabajadores equivalentes y de los riesgos de la actividad. Se establece que la gestión debe ser coordinada entre ambos servicios.

Esa coordinación establece las demás áreas de una empresa. El objetivo es facilitar la implementación de «un sistema de gestión de la seguridad y salud en el trabajo». Al leer los arts. del 1 al 3 del Decr. 1057 de fecha 11 de noviembre de 2003, se pone de manifiesto que se facultó a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo a dictar una norma que llega en el año 2015 a la Res. 905. En esta resolución, el art. 6 los Servicios de Higiene y Seguridad en el Trabajo y de Medicina del Trabajo deberán registrar ante esta SRT, con carácter de declaración jurada, las acciones ejecutadas en cumplimiento de sus funciones por medio de las herramientas informáticas diseñadas y puestas a disposición por esta SRT en los plazos y formatos que oportunamente se determine.En la resolución, se definen en el anexo I las funciones que ambos servicios deben brindar en conjunto y en el anexo III las funciones y tareas que debe cumplir el Servicio de Medicina del Trabajo. En el ámbito de sus respectivas incumbencias, tienen que asesorar al empleador en la definición de la política del establecimiento en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo. La norma establece la capacitación y aconsejar al empleador a realizar un plan de primeros auxilios conforme a las investigaciones científicas. El objetivo es prevenir todos los daños a la salud psicofísica de los trabajadores por las condiciones de su trabajo en armonía con las políticas establecidas para el sector en materia de «calidad y ambiente de trabajo», es decir la «CyMAT y la ergonomía» de la persona humana que trabaja. La reglamentación establece que ambos sectores tienen que relevar y confeccionar el «mapa de riesgos», por establecimiento.

Además, la «Nómina del personal expuesto a agentes de riesgo de enfermedades profesionales» y relevar los «Riesgos laborales» a que están expuestos. El análisis y evaluación de riesgos por puesto de trabajo con las medidas preventivas. El «Mapa de riesgos» considerará los diferentes riesgos y / o procedimientos nocivos para la salud psicofísica del trabajador. «El mapa de riesgos deberá estar firmado por los responsables de ambos servicios». Se debe contemplar dentro del mapa de riesgos, la evaluación de los riesgos de accidentes y de «agentes causantes de enfermedades profesionales en los puestos de trabajo». Deben proponer tanto las medidas correctivas y preventivas por realizarse, como los elementos de protección personal necesarios, según la legislación vigente.

– «Corroborar» el cumplimiento de la normativa en Seguridad y Salud en el Trabajo, proponiendo las medidas preventivas adecuadas, identificando y evaluando los riesgos que puedan afectar a la salud en el lugar de trabajo.

– «Registrar» el seguimiento de los avances, retrocesos y / o adecuaciones comprometidas por el empleador.Se debe elaborar un plan de Regularización de Incumplimientos a partir del Relevamiento General de Riesgos Laborales y demás instrumentos del Mapa de Riesgos.

– «Verificar y registrar» exámenes médicos periódicos y prestaciones médicas que se efectúen a los trabajadores, visitas según programas o planes de focalización, visitas y otras tareas programadas anualmente en materia de prevención.

– «Visitar y relevar los puestos de trabajo», según lo ameriten los riesgos propios de la actividad, el tamaño de la empresa y la inclusión a planes de focalización de la SRT, para lo cual tendrán acceso a todas las áreas del establecimiento.

Identificar los riesgos presentes en las instalaciones edilicias y de servicios tales como sanitarias, agua, gas, luz, calefacción, aire acondicionado y otros. Asimismo, cuando sean proporcionados por el empleador, supervisar las condiciones de vestuarios, sanitarios, cocina, comedores y alojamientos. Identificar y analizar los factores del ambiente de trabajo que puedan afectar la salud de los trabajadores. Conocer los procesos productivos, las materias primas, insumos y productos y en función de ello, elaborar los procedimientos de trabajo seguro para cada una de las tareas. Evaluar los resultados de los análisis de agua para uso humano.

– «Controlar y verificar» que la alimentación provista por el empleador, contemple una dieta equilibrada, acorde a la actividad y al ambiente en el que se desarrolla el trabajo. Elaborar estadísticas de accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, ausentismo, entre otras, relacionadas con las tareas, evaluándolas por medio de «índices de frecuencia, gravedad, incidencia, riesgos», y los que consideren necesarios a su criterio o los que indique la SRT.

– «Analizar y evaluar» las alternativas de «readaptación del puesto de trabajo o cambio de tarea», para aquellos trabajadores con problemas de salud de naturaleza inculpable; y analizar y evaluar, las alternativas de readaptación del puesto de trabajo o cambio de tarea, a fin de participar en la confección del informe previsto en el inc. e del art. 7 de la Res. SRT 216/03, para aquellos trabajadores con problemas de salud de naturaleza profesional.Elaborar y ejecutar el Programa Anual de Capacitación por establecimiento en Higiene y Seguridad y Medicina del Trabajo, y es importante y obligatorio que sea suscripto por los niveles jerárquicos del establecimiento.

Éste deberá contener mínimamente lo siguiente:

1. la identificación de los peligros y la estimación de riesgos de las tareas desarrolladas por puesto de trabajo y su impacto en la salud.

2. Prevención de enfermedades profesionales y accidentes de trabajo, de acuerdo a las características y riesgos propios, generales y específicos de las tareas que se desempeñan por puesto de trabajo, incluyendo los accidentes «in itinere».

3. Procedimientos de trabajo seguro para cada una de las tareas incluyendo la correcta utilización de los elementos de protección necesarios para llevarla a cabo.

4. Conceptos de ergonomía.

– Deberá promover la conformación del Comité Mixto de Higiene y Seguridad en el Trabajo de carácter paritario y la implementación de un Sistema de Gestión en Seguridad y Salud en el Trabajo. Asesorar e intervenir ante los requerimientos provenientes del Comité Mixto de Higiene y Seguridad en el Trabajo y / o del Sistema de Gestión en Seguridad y Salud en el Trabajo. Participar en la confección o elaborar programas de promoción de la salud, calidad de vida laboral y educación en hábitos saludables, que se deberán llevar a cabo para el personal del establecimiento. Definir los requerimientos de higiene, seguridad y capacitación que debe tener el personal eventual, tercerizado o contratado para prevenir accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Este listado de funciones y tareas podrá ser ampliado de acuerdo con la opinión de los responsables de ambos servicios o a solicitud de la SRT o de otra autoridad competente.«El Servicio de Medicina del Trabajo indefectiblemente en fo rma coordinada con el Servicio de Higiene y Seguridad en el Trabajo tiene que realizar estas acciones coordinadas con higiene y seguridad en el trabajo».

En consecuencia, «el Servicio de Medicina del Trabajo deberá notificar de manera fehaciente al empleador o a quien él designe para tal función, sobre las medidas que se deben realizar en el establecimiento».

Entre las funciones específicas de medicina del trabajo, se encuentran las siguientes: Ejecutar acciones de asistencia y seguimiento al trabajador con enfermedad inculpable, accidentado y / o con enfermedad profesional. Dentro de esta atención primaria de la salud, se deben brindar los primeros auxilios en caso de enfermedad o accidente de trabajo. El Servicio de Medicina del Trabajo debe elaborar y ejecutar un Plan de Capacitación anual que contenga como mínimo, lo siguiente: Primeros auxilios y Reanimación cardiopulmonar. HIV / Sida y otras enfermedades de transmisión sexual. Abuso de drogas. Vida saludable. Prevención cardiovascular. Efectos del tabaco sobre la salud. Otros que el responsable del servicio considere necesarios. Se deberá documentar la capacitación al personal, en función del Programa Anual de Capacitación, confeccionado en conjunto con el Servicio de Higiene y Seguridad. El Servicio de Medicina del Trabajo deberá notificar de manera fehaciente al empleador o a quien él designe para tal función, sobre las medidas que se deben realizar en el establecimiento. Emisión y entrega de certificados, acreditando la asistencia de los trabajadores.

Determinar la metodología más adecuada para evaluar a los participantes del curso y para verificar la efectividad de la capacitación. Documentar las capacitaciones brindadas con indicación de temas, contenidos, duración, fechas, firma y aclaración de los responsables de «los servicios», de los instructores a cargo de la capacitación y del personal capacitado, aclarando el DNI y el puesto de trabajo. Entregar material en formato digital o papel incluyendo los contenidos de la capacitación.Se deberán realizar informes periódicos con el objeto de asesorar a las autoridades del establecimiento y a los trabajadores sobre el estado y / o la evolución de los factores de riesgo y circunstancias que puedan afectar a la salud de los trabajadores.

La primera causa de mortalidad -tanto en el mundo occidental como en nuestro país- son las enfermedades cardiovasculares y, entre ellas, la muerte súbita. «Más del 80% de las veces, la muerte súbita ocurre fuera del hospital» (en casa, la vía pública, en el trabajo, en un hotel, en un restaurante, o viajando en avión, etc.), «pero siempre cerca de alguna persona». Por eso es que esa persona (que puede ser usted mismo) debe estar preparado/a.

Muchas veces, la primera manifestación de una enfermedad cardíaca es la muerte súbita. Se define como «muerte súbita» a aquella que se produce en forma brusca e inesperada dentro de la primera hora de iniciados los síntomas sin tener un diagnóstico de enfermedad o traumatismo. Esto no significa que la persona deba estar gravemente enferma para que ocurra. La muerte súbita tiene alta incidencia en personas jóvenes y deportistas con corazones demasiado sanos como para morir.

La mayoría de las veces, la muerte súbita se produce como consecuencia de una arritmia cardíaca llamada «fibrilación ventricular».

Consiste en una alteración en la contracción del corazón haciendo que estos latidos sean caóticos y no se pueda bombear la sangre al organismo normalmente. La víctima pierde súbitamente la conciencia, no respira y la muerte sobreviene en forma irreversible. En estos casos, se requiere de desfibrilación rápida además de RCP precoz para restablecer un ritmo cardíaco normal. Los «desfibriladores automáticos» (DEA) son aparatos especialmente diseñados para el uso tanto del lego como del personal médico que acude a una emergencia. Cuando el corazón se para y no bombea sangre a los tejidos, la persona no respira y pierde la conciencia; entonces, estamos ante un cuadro de muerte súbita.Hay que actuar en los primeros tres minutos y «saber qué hacer y cómo hacerlo» hasta que llegue la ayuda médica. Cuanto antes, tenemos que mandar sangre con oxígeno al cerebro y al propio corazón. Por eso, es que todos los ciudadanos deben aprender cómo realizar solo con las manos las compresiones cardíacas en el centro del pecho. No todas las personas comprenden la importancia de aprender primeros auxilios. En el trabajo, en el hogar, en la vía pública o al viajar, debemos saber cómo actuar ante una hemorragia, un atragantamiento, una fractura, ante un ataque cerebrovascular, o ante un paro cardíaco.

Todos hemos presenciado, de una u otra manera, cómo -en el deporte competitivo y en el no competitivo, haciendo gimnasia rítmica, caminatas, en el hogar con un ser querido, en un espacio público, en hoteles, restaurantes, clubes de campo, en viajes terrestres, marítimos o aéreos- una persona pierde el conocimiento, y su corazón se para, y su ritmo respiratorio cesa.

Puede producirse un paro cardíaco en un accidente en la vía pública, un accidente laboral, y hay que aplicar primeros auxilios y RCP. La RCP practicada por testigos circunstanciales aumenta entre 2 y 3 veces las posibilidades de sobrevida de una víctima de paro cardíaco.

El paro cardíaco causado por un accidente o por inhalación de humo en un incendio no se define como una muerte súbita. El 70% de las muertes súbitas sin causa aparente o asociadas a afecciones cardíacas ocurren fuera de los hospitales y fuera de los centros asistenciales.

Cada minuto que se demora en iniciar la práctica de RCP y desfibrilación desde que ha ocurrido el paro cardíaco, la posibilidad de sobrevida se reduce en aproximadamente un 10%. Aparte de las leyes que regulan la colocación de los desfibriladores automáticos de uso en lugares público para uso de todas las personas en los espacios públicos, la Ley 19.587 y su Decr.reglamentario 351/79 en el capítulo que habla de la necesidad de capacitación de todo el personal, la Res. 905/15 de la SRT indica la necesidad de capacitación de todos los trabajadores a cargo del servicio de medicina del trabajo.

En salud pública, día tras día, son más las instituciones del ámbito local y global que toman acciones tendientes al cuidado del bienestar de la sociedad en la que desarrollan sus actividades. Esto surge de la mano de un marcado proceso de concienciación acerca del importante papel que juegan en la vida de sus colaboradores, clientes, proveedores y vecinos el prevenir enfermedades y actuar ante una emergencia tempranamente hasta que llegue la ayuda médica.

El impacto que la colocación de desfibriladores automáticos para no médicos posee en el exitoso desempeño de los negocios cuando se reanima a una persona que sufrió un paro cardíaco en un lugar público, supermercados, bancos, templo, gimnasio o en una empresa es grande.

La ciencia ha demostrado lo siguiente:

A. La muerte súbita puede ser reversible si esa víctima es asistida en los primeros minutos por una persona entrenada en maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

B. Las mejores oportunidades y tasas de sobrevida se dieron en comunidades entrenadas en reconocer una emergencia, activar el sistema de emergencias médicas, comenzar RCP precoz y realizar desfibrilación precoz hasta la llegada del médico.

C. La RCP practicada por testigos circunstanciales aumenta entre 2 y 3 veces las posibilidades de sobrevida de una víctima de paro cardíaco.

En ese marco, «cada vez son más las instituciones argentinas que deciden adoptar una posición activa, impulsan la puesta en marcha de programas de control de prevención, promoción y educación para la salud.Entre esas medidas están los cursos de primeros auxilios de cada uno de sus trabajadores como así también la colocación de desfibriladores automáticos (DEA). Generalmente, se coloca uno por piso en grandes extensiones o donde todo el día hay circulación de gente».

La capacitación en primeros auxilios y resucitación cardiopulmonar con acceso a la desfibrilación es una medida positiva. Si en su organización aún no disponen de equipos desfibriladores externos automáticos o no han capacitado a su personal en RCP y en primeros auxilios, algunos buenos argumentos para pensar en el tema son los siguientes: Ellos brindan la posibilidad de salvar vidas, y las instituciones que toman posiciones activas en la materia, afianzan su imagen institucional.

Las empresas proactivas llevan adelante acciones concretas en pos del cuidado de su capital humano y también acciones eventuales cuidando a los visitantes en sus instalaciones. De allí la importancia de aplicar programas de acceso a la desfibrilación y capacitación en RCP y en primeros auxilios. Minimizar o eliminar los riesgos de accidentes es importante y es tarea de higiene y seguridad en el trabajo como también del servicio de medicina del trabajo.

Ante la ocurrencia de un accidente o un paro cardíaco, las instituciones deben contar con que todos sus trabajadores estén entrenados para actuar de manera segura y rápida.

«El realizar los cursos de primeros auxilios y RCP como también tener el desfibrilador más cercano son herramientas que complementan a los servicios habitualmente disponibles de ambulancia, los cuales representan tan solo el penúltimo eslabón de la cadena de supervivencia».

La «cadena de supervivencia» da cuenta de la relación existente entre los diferentes actores que participan en la atención de una persona (cualquiera sea su edad) que ha padecido muerte súbita.

Si se respeta la cadena de la vida, esto permitirá a su empresa incrementar sensiblemente las posibilidades de sobrevida de la persona que necesita ayudar.Analizaremos justamente estos cuatro primeros eslabones de la «cadena de supervivencia». Los desfibriladores externos automáticos (DEA) utilizan tecnologías seguras y probadas. Maniobras sencillas son suficientes para proporcionar ayuda sin conoc imientos previos de medicina. Desde ya, la persona debe estar capacitada y entrenada por estos cursos. El DEA libera impulsos eléctricos únicamente cuando se ha detectado un peligro de muerte real. «El DEA brinda instrucciones orales precisas que resultan fácilmente comprensibles».

Cada desfibrilador tiene símbolos claros que ayudan al que suministra RCP en todo el proceso de salvamento. Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad, tanto en el mundo occidental en general como en nuestro país. Aproximadamente el 31% de los adultos argentinos de ambos sexos fallecen como consecuencia de un ataque cardíaco. Muchas víctimas de un ataque cardíaco presentan fibrilación ventricular en algún momento del paro.

Que la intervención de un testigo circunstancial antes de la llegada de los servicios de emergencia médica es de vital importancia para incrementar las probabilidades de sobrevida de un paciente que atraviesa un ataque cardíaco. En este sentido se ha observado que la desfibrilación precoz con desfibriladores automáticos externos en los primeros minutos en el lugar del hecho, reportó un aumento de hasta el 74% en la tasa de supervivencia de pacientes con muerte súbita.

El 80% de las veces, la muerte súbita se debe a una alteración grave del ritmo cardíaco denominado «fibrilación ventricular con la necesidad de actuar cuanto antes. Para aumentar las posibilidades de sobrevida del paciente afectado por un paro cardíaco, la desfibrilación precoz se reconoce como uno de los pasos críticos a aplicar rápidamente. De esta manera, se colabora en restablecer el ritmo normal del corazón.

En todo lugar donde se encuentre un gran grupo de personas, en el ambiente de trabajo, templos, escuelas, cualquier medio de transporte, tiene que haber cerca un desfibrilador automático que puede utilizar una persona no médica.

III.CONCLUSIÓN

Todo empleado de la empresa debe ser capacitado indefectiblemente por el servicio de medicina del trabajo coordinadamente con higiene y seguridad en las maniobras básicas de «RCP y primeros auxilios», según la Res. 905/15 de la SRT. De esta manera, se disminuirían muchísimo los fallecimientos causados por muerte súbita en los lugares de trabajo.

Además, ante un accidente de trabajo que provoque un paro cardíaco traumático o por inhalación de humo o gases tóxicos, todos los trabajadores deben ser capacitados en primeros auxilios y en RCP. La colocación estratégica de desfibriladores (DEA), aptos para el uso de personas sin formación médica, es crucial. Otro punto importantísimo es la revisión periódica a fin de comprobar el estado de los desfibriladores instalados (baterías, accesorios, funcionamiento general). También es necesario realizar el recambio de los desfibriladores instalados, en caso de que resulte necesario. Periódicamente, se deben realizar tareas de mantenimiento y limpieza sobre los desfibriladores y deben ser controlados en los centros de servicio técnico. Si se utilizan, se debe informar y deben reponerse los accesorios del equipo utilizado. Se deben programar anualmente las capacitaciones de todo el personal en «Resucitación cardiopulmonar (RCP) y primeros auxilios» con médicos del trabajo con formación pedagógica y con experiencia de campo. En la formación de primeros auxilios y RCP, todas las instituciones tienen que tener un acompañamiento en el proceso de comunicación interna sobre el nuevo sistema implementado.

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(*) Médico (MN 68854). Doctrinario de Microjuris. Médico de Clarín. Secretario General de la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo (AMA). Presidente de la Asociación Argentina de Seguridad Privada. Docente de «Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo», en la carrera de Especialización en Medicina del Trabajo. Especialista en Salud Pública. Especialista en Medicina del Trabajo. Especialista en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Especialista en Medicina Aeronáutica y Espacial. Jurado de recertificación del CRAMA. Miembro activo de la Asociación de Recursos Humanos de Argentina. Miembro de la Aeroespace Medical Association. Secretario de la Sociedad Argentina de Medicina Aeroespacial (2007-2010).