Rechazo de la demanda por mala praxis en una apendicectomía, en tanto no se probó que el médico le haya dejado un oblito quirúrgico al extraerle el apéndice al actor

Partes: I. J. J. c/ S. G.y otros s/ daños y perjuicios (resp. prof- médicos y aux.)

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: B

Fecha: 22-sep-2017

Cita: MJ-JU-M-107514-AR | MJJ107514 | MJJ107514

Rechazo de la demanda por mala praxis en una apendicectomía, en tanto no se probó que el médico le haya dejado un oblito quirúrgico al extraerle el apéndice al actor.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar la demanda por los daños y perjuicios derivados de la mala praxis en una operación de apendicectomía, pues, el actor no ha probado que el emplazado le haya dejado un oblito quirúrgico al extraerle el apéndice, ni ningún otro actuar culposo de su parte, y tampoco ha demostrado el daño físico y psíquico invocado en la demanda, sin que los eventuales padecimientos de índole moral -que incluyen las invocadas molestias de índole estética- y demás gastos alegados -farmacéuticos, de asistencia y de traslados-, puedan ser atribuidos subjetivamente al obrar médico.

Fallo:

Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 22 días del mes de septiembre de dos mil diecisiete, reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala B, para conocer el recurso interpuesto en los autos caratulados: “I., J. J.c/ Sanatorio Güemes y otros s/ daños y perjuicios (resp. prof- médicos y aux.)” (Expte. 34.721/2010) respecto de la sentencia de fs. 569/579 el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver: ¿Es ajustada a derecho la sentencia apelada? Practicado el sorteo resulto que la votación debía efectuarse en el siguiente orden: Señores Jueces Doctores MAURICIO LUIS MIZRAHI.- CLAUDIO RAMOS FEIJOO – ROBERTO PARRILLI –

A la cuestión planteada el Dr. Mauricio Luis Mizrahi, dijo: I. Antecedentes La sentencia de primera instancia, obrante a fs. 569/579, rechazo la acción por danos y perjuicios promovida por J. J. I. contra Silver Cross America Inc. S.A. (Sanatorio Guemes), Sergio Labiano, TPC Compania de Seguros S.A. y Seguros Médicos S.A., disponiendo aplicar las costas al vencido. La causa tiene su origen en la demanda por mala praxis medica que luce agregada a fs. 76/101, de fecha 13 de mayo de 2010. Alli, el actor relato que el 30 de agosto de 2006 se le practico una apendicetomia en el Sanatorio Guemes, ejecutada por el Dr. Sergio Labiano mediante tecnica laparoscopica. Continuo narrando que pese a haber sido dado de alta al día siguiente, el 7 de septiembre del mismo ano tuvo que operarse nuevamente de urgencia, debido a una peritonitis purulenta con necrosis del muñon del apéndice extirpado. Manifesto que el estudio de anatomía patológica del tejido extraído en esta ultima oportunidad dio cuenta de un material amorfo e inerte. Sostuvo que dicho material se trataba de un cuerpo extraño o gasa que el Dr. Labiano había dejado en la primera intervencion, y en consecuencia, imputo a dicho profesional la responsabilidad por los danos derivados de la segunda cirugia, llevada a cabo por otro medico.

II.Los supuestos agravios. Incumplimiento de la carga del art. 265 del C.P.C.C.N. Como se anticipo, el fallo en crisis rechaza totalmente la demanda; y ello motivo que el pretensor expresara sus supuestas quejas a fs. 586/588, las que fueron contestadas a fs. 589/591, 592/596 y 597/598. I. insiste en esta Alzada que existió un obrar culposo por parte del medico emplazado, manifestando lo siguiente: “siendo el hecho determinante por medio del cual se ha ocasionado un daño al actor, existiendo suficiente relación causal entre el incumplimiento y el daño causado, ya que el producto de este, fue la re operación del actor, reiterando que el informe de anatomía patológica ha sido determinante”. He de señalar que la confusa oración transcripta, así como las restantes manifestaciones volcadas en la expresión de agravios, exhiben una pobreza argumental de tal magnitud que, sin mediar vacilación, puede afirmarse que no cumplen con la exigencia prevista en el art. 265 del ritual. En efecto, a poco que se examine el escrito en despacho se vera que se reedita ante esta Cámara los planteos efectuados en la instancia de grado -debidamente considerados por el juez actuante- lo que hace que su nueva evaluación ante esta Alzada comportaría un inútil dispendio de la actividad jurisdiccional. A ello se le suma, como dato definitorio, que la mentada presentación del actor hace caso omiso de las motivaciones esenciales que dieron lugar al fallo de primera instancia. En las condiciones referidas, pues, ante escritos que -como el de autos- carecen en el sentido jurídico de un mínimum de seriedad, no cabe proponer otra decisión que no sea la deserción del recurso (cfr. mi voto in re “Blanco Villegas c/ Etchecopar Danguin y ots.”, del 29/3/2007). Es que si bien he sostenido en otros pronunciamientos que cabe utilizar la facultad que acuerda el art. 266 del ritual con un criterio restrictivo -estimando cumplidos los requisitos del art.265 en base a una pauta de amplia flexibilidad (ver al respecto lo resuelto in re “Hinckelmann c/ Gutierrez Guido Spano s/ liq. de soc. conyugal” del 28/10/2005; ED 217- 327, JA 2006-I-845, LL 2006-A-679, id., en autos “Menendez c/ Alberto Sargo S.R.L. s/ ds. y ps.” del 23/11/2005; id., in re “Berguer y otro c/ Periodismo Universitario S.A. s/ ds. y ps.”, del 31/3/2006. Ver, tambien, CNCiv., Sala E, del 24/9/74, LL 1975-A, 573; id., Sala G, del 10/4/85, LL 1985-C, 267; id., Sala H, del 15/6/2005, JA, 2005, III, Fasciculo 12, del 21-9-2005, p. 58, entre muchos otros)-, obviamente no queda otra alternativa que la solución que propicio cuando, como sucede en el sub lite, las quejas están desprovistas de la mas mínima suficiencia recursiva. III. Cumplimiento del art. 266 del ritual En la especie nos hallamos ante un bien construido decisum de primera instancia; conclusión que descarta de plano el recurso intentado por el actor. Para corroborar mi aserto, he de resumir las motivaciones desplegadas en la sentencia de grado, -con basamento en la historia clinica de fs.212/333, experticia de fs. 411/419 y aclaraciones de f. 434- que, de ninguna manera, han sido rebatidas por el pretensor. Veamos. a) No es un punto en discusión que I. fue operado de apendicitis aguda el 30 de agosto de 2006 y que, el 7 de septiembre del mismo ano, tuvo que ser intervenido nuevamente de urgencia. b) En la segunda cirugia se verifico “peritonitis purulenta generalizada” y “necrosis del muñón apendicular” y, en consecuencia, se realizo lavado de la cavidad abdominal, control de hemostasia, se cerro el orificio apendicular y se dejaron tres drenajes. Su posterior evolución fue favorable, y el 12 de septiembre de 2006 se le otorgo el alta médica con un diagnóstico de peritonitis por “dehiscencia de muñón apendicular” (ver f. 295 y f. 301). c) El informe histológico consigno: en la microscopia:”fragmentos parduscos irregulares de 0.8 x 0.6 cm”, y en el diagnóstico: “material amorfo acompañado por moderados infiltrados inflamatorios leucocitarios. No se observa estructura de órgano.” De su simple lectura se advierte que, contrariamente a lo afirmado por el actor en su escrito liminar, el informe transcripto no detecta la presencia de un material inerte (ver f. 291). d) El perito medico interviniente fue claro al explicar que la aludida muestra enviada al laboratorio daba cuenta de un proceso necrotico -degeneracion de un tejido por muerte de sus células-, y que por dicho motivo no tenia estructura anatómica determinada. En tal sentido, expreso que el material era indefinido, informe y “propio de un proceso necrótico donde no se puede identificar estructura histológica alguna, ni tampoco material inerte.” (ver f. 417 y f. 434) Respecto del método quirúrgico empleado, el idóneo preciso que la cirugía laparoscópica no introduce gasas ni compresas, sino que emplea endoloop (lazo que se anuda), nudo y clips metálicos para cerrar la base del apéndice que se reseca, quedando asi un muñón cerrado que evita “la salida de material entérico por la luz del muñón apendicular”. Si bien ese es el objetivo del procedimiento, aclaro que la necrosis del muñón apendicular -apertura del cierre- es una complicación factible, que puede ocurrir con hemorragia, infección de la pared abdominal y absceso pelviano, y que “de hecho, ocurrió una de ellas”.

Para así sostener, remarco la coincidencia existente entre el diagnostico confeccionado por el cirujano de la segunda operación (secreciones purulentas generalizadas, necrosis del muñón apendicular), el realizado por el anestesista (peritonitis + enterorrafia -cierre de orificio apendicular-) y el efectuado en ocasión del egreso sanatorial (dehiscencia del muñón apendicular) (ver f. 415). A su vez, el profesional señalo que “ninguna intervención quirúrgica, especialmente de abdomen, es banal, pudiendo complicarse cualquier operación”. Por esa razón, y en base a los demás elementos relevados, descarto que hubiese habido un procedimiento quirúrgico reprochable por parte del cirujano (ver f.434). e) El dictamen referido deviene relevante, puesto que no es una mera apreciación sobre la materia del litigio, sino un analisis razonado con bases científicas y conocimientos técnicos. La función de la prueba pericial es de asesoramiento, pues se trata de cuestiones ajenas al derecho respecto de las cuales el Juez no tiene conocimientos especificos. (CNCiv., Sala D., en autos “Yapura, Gregoria Erminda c/ Transporte Automotor Riachuelo S.A. s/ Ds. y Ps.”, expte. libre n° 77.257/98, del 8/10/02; id., “Fiorito, Jose Luis c/ Petersen, Jose y otro s/ Ds. y Ps”, expte. libre no 105.505/97, del 20/09/91). Además, el perito oficial respondió debidamente las preguntas y cuestionamientos formulados en primera instancia, justificando razonablemente sus conclusiones (ver fs. 411/419 y f. 434). Por otra parte, no es un dato menor que el consultor técnico del actor no haya participado de las entrevistas llevadas a cabo por aquel, ni glosado al expediente ninguna contra-experticia que demuestre su desacierto (ver f. 419 y f. 507 vta.). f) Finalmente, otro dato fundamental es la inexistencia de un daño resarcible, lo cual constituye -como es sabido- uno de los presupuestos indispensables para el progreso del reclamo. Nótese que el experto fue terminante en afirmar que I. no tiene incapacidad física ni psicológica vinculada con los hechos de que se tratan, toda vez que las intervenciones en cuestión no afectaron la ulterior vida del reclamante en ningún aspecto (ver f. 417 y f. 434). De los elementos enumerados, se desprende claramente que el actor no ha probado ni por asomo que el emplazado le haya dejado un oblito quirúrgico al extraerle el apéndice, ni ningún otro actuar culposo de su parte. Es lógico que el resultado de la primera cirugía no haya sido el esperado por I., pero ello no conduce a inferir el factor de atribución de responsabilidad que pretende asignar al Dr. Labiano. En otras palabras, es evidente que la imputatio iuris brilla por su ausencia.A su vez, tampoco ha demostrado el daño físico y psíquico invocado en la demanda, sin que los eventuales padecimientos de índole moral -que incluyen las invocadas molestias de índole estética- y demás gastos alegados -farmacéuticos, de asistencia y de traslados-, puedan ser atribuidos subjetivamente al obrar medico, por lo antes expuesto. Asi las cosas, estimo que no hace falta agregar ninguna consideración adicional.

IV. Conclusión A tenor de lo precisado en los acapites precedentes, propongo al Acuerdo declarar desierto el recurso de apelación del actor. Costas de la Alzada al vencido (art. 68 del ritual). Claudio Ramos Feijóo y Roberto Parrilli, por análogas razones a las aducidas por el Dr. Mizrahi, votaron en el mismo sentido a la cuestion propuesta. Con lo que termino el acto: MAURICIO LUIS MIZRAHI.- CLAUDIO RAMOS FEIJOO.- ROBERTO PARRILLI.-

Es copia fiel del Acuerdo que obra en la Pág. N°2250 a n° 2252 del Libro de Acuerdos de esta Sala B de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.

Buenos Aires, septiembre de 2017.

Y VISTOS: Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede, se RESUELVE: declarar desierto el recurso de apelación del actor. Costas de la Alzada al vencido (art. 68 del ritual). Regístrese, protocolícese y notifíquese. Oportunamente publíquese (conf. C.S.J.N. Acordada 24/2013). Fecho, devuélvase.