El conductor del rodado que al hacer marcha atrás embiste a una persona no tuvo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias del tránsito

Partes: Mascarella Pablo A. c/ Navarro Sebastián A. y otro s/ daños y perjuicios

Tribunal: Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de Rosario

Fecha: 25-jul-2017

Cita: MJ-JU-M-107257-AR | MJJ107257 | MJJ107257

 

El conductor del rodado que al hacer marcha atrás embiste a una persona no tuvo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias del tránsito, infringiendo la Ordenanza Municipal 6.543/1998. Cuadro de rubros indemnizatorios.

 

Sumario:

1.-Debe atribuirse la responsabilidad por el accidente de tránsito al demandado toda vez que el hecho de que éste hubiera contactado con su rodado al actor mientras retrocedía para estacionarse implica que no se encontraba apercibido de las circunstancias del tránsito vehicular, infringiendo la Ordenanza Municipal 6.543/1998.

2.-La indemnización que se otorgue por incapacidad sobreviniente debe atender, primordialmente, al mantenimiento incólume de una determinada calidad de vida, cuya alteración, disminución o frustración, constituyen en sí un daño resarcible.

3.-Es procedente la indemnización por el daño moral causado a quien resultó embestido por el automóvil del demandado y a los fines de la fijación del quantum del daño moral debe tenerse en cuenta el carácter resarcitorio de este rubro, la índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se trata de un daño accesorio a éste.

Fallo:

Rosario, 25.07.17

VISTOS: Los presentes caratulados “MASCARELLA, Pablo Ariel c. NAVARRO, Sebastián Andrés y ots. s. Daños y perjuicios”, Expte. Nº 3200/2011 CUIJ 21-11670820-2, y su acumulado “MASCARELLA, Pablo Ariel c. NAVARRO, Sebastián Andrés y ots. s. Aseguramiento de Pruebas”, Expte. Nº 3597/2012 en trámite por ante este Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, venidos a despacho a fin de dictar sentencia, conforme se ordena a fs. 145 de los citados en primer término, de los que surge lo siguiente.

1. A fs. 63 y ss., Pablo Ariel Mascarella promueve demanda de indemnización de daños y perjuicios contra Sebastián Andrés Navarro, tendente a la percepción de los siguientes rubros: daños físicos, daño moral, daño psicológico y gastos médicos.

Relata que en fecha 09.08.11, siendo aproximadamente las 17.45 horas, se hallaba en el área de estacionamiento exclusivo de vehículos policiales y de secuestro orientando al conductor de un rodado secuestrado. En esas circunstancias el conductor al mando de un vehículo marca Renault, modelo 12, dominio TAX-761, el que se encontraba intentando estacionar en un lugar prohibido y pese a haber sido advertido, al efectuar una maniobra de retroceso, lo golpeó en su pierna izquierda a la altura de la rodilla con el paragolpe trasero de la unidad.

Atribuye responsabilidad en los términos de los arts. 1109 y 1113, CC.

Peticiona citación en garantía de Paraná SA de Seguros.

Ofrece pruebas.

2. Citada y emplazada la parte demandada (fs. 76), a fs. 102 y ss. comparecen y responden demanda Paraná SA de Seguros y el demandado Sebastián Andrés Navarro, los que efectúan negativa puntual de los hechos afirmados, daños denunciados y responsabilidades endilgadas por el actor en el escrito inicial.

En su relato de los hechos reconocen las circunstancias de persona, lugar y tiempo, pero afirman puntualmente que no existió contacto entre el vehículo y el actor.

Ofrecen pruebas.

3. Proveídas las pruebas (fs.117), constan como producidas en autos las siguientes: a) informativas: Unidad Regional II (fs. 121 y ss.), Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional de la Tercera nominación de la ciudad de Rosario (fs. 138) y Archivo de los Tribunales Provinciales de Rosario (Oficina que remitió copia certificada de los caratualados “NN s. L.C.A.T”, Sumario N° 3328/11, causa tramitada por ante el Juzgado referido); b) periciales: médica (fs. 32 y ss., Expte. N° 3597/2012) y psicológica (fs. 45 y ss., Expte. N° 3597/2012); c) testimonial: brindada por el Sr. Carlos Alberto Camarassa (fs. 142); y d)absolución de posiciones: del demandado Sebastián Andrés Navarro (fs. 143).

Designada la audiencia a los fines del art. 555, CPCC (fs. 141), y habida la misma (según da cuenta el acta de fs. 142 y ss.), quedan los presentes en estado de emitir pronunciamiento definitivo.

Y CONSIDERANDO:

1. Cabe indicar, como previo al análisis de los hechos expuestos por el actor, que en el Sumario N° 3328/2011, caratulado “”NN s. L.C.A.T””, se ha dispuesto el archivo de las actuaciones en función de lo previsto por el art. 501 del Código Procesal Penal y 72 inc. 2 del CP (resolución datada el 14.09.2011, obrante a fs. 52 de dicho sumario).

Tal decisión firme permite al Tribunal Civil examinar la responsabilidad del hoy demandado en el hecho, por la distinta naturaleza de la responsabilidad penal y civil, extremo que se hace constar expresamente por la disposición contenida en el art. 1775, CCC (de aplicación inmediata por tratarse de norma de índole procesal ).

2. De las constancias probatorias rendidas, que se evaluarán bajo la perspectiva de dilucidar sólo los aspectos controvertidos dado que las cuestiones admitidas no requieren prueba (arg. art. 145, CPCC) , surge lo siguiente.

2.1.Del acta de procedimiento elaborado por la preventora el actor consignó (…) en momentos en que me hallaba cumpliendo mi servicio ordinario y trasladando a esta dependencia desde la vía pública un automóvil en carácter de secuestro a raíz de un procedimiento, me coloqué en el sector destinado a estacionamiento de vehículos que se encuentra frente a esta Seccional, el cual según rezan carteles de señalización colocados sobre la vereda se encuentra reservado exclusivamente para vehículos policiales y de secuestro de esta dependencia, con la finalidad de orientar al conductor de vehículo secuestrado para que lo estacione correctamente, y en esos momentos observé un automóvil Renault 12 de color gris dominio TAX 761, el cual era conducido por un masculino de unos 25 a 30 años de cutis blanco, vestía una prenda superior con el logo de la marca de automóviles Volkswagen, a quien mediante señas ya que me encontraba ubicado detrás de este automóvil, le indique que no podía estacionarse en ese sector y el mismo al verme me hizo un ademán con el brazo como retándole importancia a las señas que yo le había hecho, y empezó a retroceder marcha atrás con su rodado, golpeándome con el paragolpes trasero en la pierna izquierda a la altura de la rodilla. Ante esto, le golpeé levemente el baúl del auto para llamar su atención y el mismo ofuscado me pregunto que pasaba, y le manifesté que me había atropellado y que como le indicara anteriormente mediante señas, no podía estacionarse en ese sector ya que el mismo esta reservado para la Seccional II, este masculino me manifestó que no le importaba y que yo no era nadie para darle indicaciones, a lo que le respondí que era personal policial, identificándome correctamente a pesar de estar uniformado y haciéndole notar el hecho de que este vestía uniforme policial, a lo que el mismo respondió que no le importaba que me hallaba uniformado.En ese momento se acercó un masculino que vestía uniforme de personal de seguridad privada quien se hallaba en el estacionamiento de la empresa Reutemann de calle Paraguay 1134, quien dirigiéndose al masculino conductor del rodado, le dijo “Para tranquilízate no lo viste”, tratando de calmar a este masculino. Que el conductor del vehículo dio marcha al rodado a lo que le ordené que no se retirara, para poder llevar a cabo las diligencias correspondientes, ya que sentía mucho dolor en la rodilla golpeada, pero el mismo haciendo caso omiso manifestó “yo me voy yo me voy”, y se alejó del lugar. (fs. 2 Sumario Penal).

Luego en oportunidad de declarar ante la preventora, el actor ratificó el acta de referencia (fs. 10 Sumario penal)

No obrando otro dato de interés en el Sumario analizado, corresponde revisar en adelante el plexo probatorio recabado en autos y así indicar que el demandado Navarro, en oportunidad de realizar la denuncia ante su aseguradora expuso:”Llego al lugar de trabajo en Reutemann Automotores (Paraguay 1134) y detengo mi auto para entregar unas cosas, en eso se acerca un oficial de la comisaría segunda (enfrente de mi trabajo) y me dice que retire el vehículo porque tenía que salir con la Pick-Up policial, yo estaba paralelo a la misma, cuando estoy retrocediendo, observando por el espejo este golpea con la mano mi auto diciendo que lo choqué cosa que no fue así, no me brindó ningún dato y me pidió que me retirara”. (fs. 95 vta.)

En oportunidad de la A.V.C. el demandado, al absolver posiciones reconoció como cierto que:”1.- En fecha 09 de agosto de 2011 circulaba en un vehículo automotor Renault 12 dominio TAX-761 por calle Paraguay de la ciudad de Rosario; 2.- Que estacionó a la altura del 1100 frente a la Comisaría N°2″. Agregó: “Estaciono, Mascarella me dice que no podía estacionar, yo le digo que trabajo en Reutemann, que tenía que dejar unos papeles que me llevaba 10 minutos, trabajo en otro local de Reutemann, al finalizar mi horario tenía que ir tipo 17 horas. Llevaba información a la casa Central de calle Paraguay. En ese momento Mascarella me dice que no podía estacionar, ya había autos en doble fila estacionados. Le reitero que lo hacía todos lo días entonces yo pongo marcha atrás al vehículo, no alcanzo a hacer nada y este señor me estaba golpeando el auto, me incrimina que lo atropellé cuando no lo había tocado. Me voy, entrego el informe diario y me retiro. A la semana la compañía se seguros me dice que había una denuncia en mi contra, yo reitero accidente de tránsito nunca tuve fue ese entredicho” .(fs. 143)

A su turno el testigo Carlos Alberto Camarasa relató: “(.) yo estaba en la puerta, no recuerdo la fecha justa, creo que fue a la tarde. Estaba bajando del móvil en la puerta de la Comisaría segunda, Mascarella fue a hablar con una persona de un auto blanco, un Renault 12, le fue a decir que no estacione en un lugar vacío porque había que estacionar un auto chocado. Fue a hablar y el auto fue para atrás y tocó a Mascarella, no sé que le pasó, le empezó a doler la puerta (sic). El del Renautl dio marcha atrás y tocó a Mascarella, y después estacionó. No sé cuántos iban en el Renault 12. No puedo describir al hombre que iba en el auto (.)”. (fs. 142)

3.Por la confirmación de la mecánica del accidente, de acuerdo a la prueba rendida dentro del proceso, ha de analizarse la responsabilidad siniestral.

3.1. Dada la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación en fecha 01.08.2015, cabe distinguir entre las normas que gobiernan el momento de la constitución y la extinción de una situación jurídica, de aquellas que refieren al contenido y las consecuencias, siendo que cada fase se rige por la ley vigente al momento de esa etapa , lo que no impide la aplicación de las normas del Código Civil hoy derogado, aunque sólo a los hechos ocurridos bajo su imperio (arg. art. 7°, CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro. 17.711).

Así, se ha explicado que si el ad quem “revisa una sentencia relativa a un accidente de tránsito, aplica la ley vigente al momento de ese accidente; en agosto de 2015 la revisará conforme al artículo 1113 del Cód. Civil, no porque así resolvió el juez de primera instanci a, sino porque la ley que corresponde aplicar es la vigente al momento que la relación jurídica nació (o sea, el del accidente). En cambio, si la apelación versara sobre consecuencias no agotadas de esas relaciones, o lo que atañe a la extinción de esa relación (por ej., una ley que regula la tasa de interés posterior al dictado de la sentencia de primera instancia), debe aplicar esa ley a los períodos no consumidos” .

3.2. La responsabilidad objetiva fundada en el art.1113, 2° párrafo, Código Civil, resulta claramente aplicable a las colisiones entre dos o más vehículos -como la presentada en el sub examine-, ya que el choque que los puede dañar no destruye los factores de atribución de la responsabilidad al dueño o guardián de las cosas intervinientes activamente en la producción del daño.

De tal suerte, la existencia de un riesgo recíproco no excluye la aplicación de lo dispuesto por el texto normativo citado, sino que crea presunciones concurrentes que no dejan de gravitar sobre la solución del caso aun cuando se haya deducido sólo una pretensión resarcitoria (tesis sostenida en Francia por los hermanos Mazeaud y André Tunc, entre otros).

En tal sentido se ha perfilado la jurisprudencia en numerosos precedentes cuyos fundamentos los suscriptos comparten y a los cuales se remiten, así como en la doctrina sobre el particular .

Sobre la expresada base no incumbe a la actora la prueba fehaciente de violación reglamentaria alguna por parte de la contraria, sino que le basta con acreditar la existencia del nexo causal adecuado entre la cosa riesgosa y el daño, correspondiendo a la parte demandada que pretende liberarse de responsabilidad demostrar la culpa de la víctima, de un tercero, o el caso fortuito, siempre que revelen aptitud para interrumpir o interferir tal nexo , lo cual no empece a la facultad del órgano jurisdiccional para realizar un análisis de la conducta del demandado .

Es oportuno indicar que en autos se encuentra reconocido por el demandado Navarro que tuvo intervención en calidad de conductor del rodado denunciado (vide fs. 95 vta. y posición 1 fs. 143), con lo que es ajustado a derecho considerarlo incluido en la figura de guardián de la cosa riesgosa. Al respecto la doctrina tiene dicho acerca de esta figura legal:”.es la persona que tiene, de hecho, un poder efectivo de vigilancia, gobierno y contralor sobre la cosa que ha resultado dañosa”, sin que importe la propiedad o si el poder que ostenta es dimanación de una situación arreglada a derecho o antijurídica ; admitiéndose -con criterio más amplio- dentro de esta categoría también a quienes obtienen un beneficio o provecho económico de la cosa, teniendo en cuenta que el primer párrafo del artículo 1.113 extiende la obligación de reparar los daños causados por las cosas de que uno se sirve o tiene a su cuidado. En tal sentido se ha señalado que en nuestro derecho la noción de guardián es bifrontal, revistiendo tal carácter tanto quien “se sirve” de la cosa como quien la “tiene a su cuidado”, y que servirse de la cosa entraña un concepto eminentemente económico: se sirve de ella quien le saca beneficio, quien la aprovecha .

3.3. Del análisis de los elementos obrantes en autos, se evidencia que si bien la demandada negó el contacto habido entre el rodado y el actor, lo cierto es que el testimonio vertido por Camarassa puso de manifiesto el embestimiento denunciado por el Mascaraella.

3.4. Así las cosas, el hecho que el conductor demandado hubiera contactado con su rodado al actor mientras retrocedía para estacionarse implica que no se encontraba apercibido de las circunstancias del tránsito vehicular.

Ello conlleva infracción a la Ordenanza municipal Nro. 6.543/1998, que expresamente advierte que se debe “circular con cuidado y prevención, conservando en todo momento el dominio efectivo del vehículo, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias del tránsito” (art. 35, inc. b).

En adición, la Ordenanza Nro. 7.181/2001 prescribe que “Son deberes y obligaciones de los conductores con relación a los peatones, entre otros, los siguientes: (.) c) Los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos.Al aproximarse a otros usuarios de la vía deberán adoptar las precauciones necesarias para garantizar la seguridad de los mismos, especialmente cuando se trate de niños, ancianos, no videntes, personas manifiestamente incapacitadas y en general para con los peatones que utilizan la vía pública. d) Los conductores de vehículos están obligados a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. En tal sentido deberán extremar las precauciones frente al cruce intempestivo de la calzada por peatones, especialmente por niños o personas mayores de edad que puedan realizarlo fuera de los lugares habilitados para el cruce de la misma” (art. 5°).

3.5. Por todo lo merituado, entiende este órgano jurisdiccional que la responsabilidad del presente hecho dañoso debe ser atribuida en su totalidad al demandado Sebastián Andrés Navarro (cfme. Arts. 1109 y 1113, CC).

Por lo dicho, la presente decisión se hará extensiva, en la medida del seguro pactado (art. 118, Ley 17.418) a Paraná Sociedad Anónima de Seguros, la que acató la citación en garantía que le fuera promovida.

4. Despejada la atribución de responsabilidad, debe pasarse revista a los daños cuya indemnización se demanda.

Toda vez que la cuantificación del daño en las obligaciones de valor se efectiviza en oportunidad de dictar sentencia (art. 772, CCC), las normas aplicables, que captan en su antecedente normativo tal presupuesto, son las vigentes al momento de la emisión del decisorio (arg. art. 7°, CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro.17.711).

No otra conclusión cabe, habida cuenta que se trata de textos normativos que integran las reglas técnicas de la actividad de sentenciar , pudiendo ser reconocidas a través de la facultad del órgano jurisdiccional de seleccionar el Derecho aplicable .

En efecto, la aplicación lisa y llana del Código Civil de Vélez Sarsfield a sentencias dictadas bajo el Código Civil y Comercial de la Nación hoy vigente , por la sola razón de haber tramitado los litigios bajo el primero de los ordenamientos mencionados, implica una postergación de la aplicación inmediata del Código Civil y Comercial sin bases legales, consagrando la regla de la aplicación diferida del Código Civil velezano después de su derogación.

Así, las partes en juicio no adquieren derecho a que la causa se falle conforme a la ley vigente al trabarse la litis, si posteriormente y antes de la sentencia firme se dicta otra ley de orden público que determina su aplicación a los procesos en curso .

4.1. En cuanto al rubro incapacidad sobreviniente (peticionado como daños físicos) debe destacarse que la invalidez física es un concepto médico antes que jurídico .

Su captación normativa en el ámbito del ordenamiento civil, que manda a reparar de modo pleno (art. 1740, CCC), se orienta en tres sentidos: a) la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima por el concreto perjuicio laboral que padece, aun cuando el damnificado continúe ejerciendo una tarea remunerada (art. 1746, CCC), b) el menoscabo a sus derechos personalísimos, su integridad personal y su salud psicofísica (art. 1738, CCC; ya afirmado desde antaño -bajo la vigencia del hoy derogado Codigo Civil de Vélez Sarsfield- por nuestro más alto Tribunal nacional ), y c) la afectación de servicios o emprendimientos económicamente valorables, aunque no se traduzcan en entradas monetarias (art. 1746, CCC) .

En función del sistema de fuentes adoptado por la normativa vigente (arts. 31 y 75 -inc. 22-, CN; art.1°, CCC), resulta significativo destacar, frente a la tendencia al reconocimiento constitucional del derecho de la salud y al resarcimiento de daños como una de las técnicas de protección que se afirma en el Derecho comparado, que encontramos hoy el amparo de convenciones internacionales con jerarquía supralegal que aluden al tema tratado .

Se considera entonces que la indemnización que se otorgue por incapacidad sobreviniente debe atender, primordialmente, al mantenimiento incólume de una determinada calidad de vida, cuya alteración, disminución o frustración, constituyen en sí un daño resarcible, conforme a una visión filosófica profunda del problema tratado .

El sistema normativo vigente dispone que el resarcimiento de los daños consistirá en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en dinero o en especie (art. 1740, CCC), aunque debe atenderse que cuando el perjuicio indemnizable se presenta en virtud de una incapacidad física de tipo permanente, tal reposición ha de resolverse por la fijación de un monto dinerario, habida cuenta de la imposibilidad fáctica de restituir la capacidad mermada.

A los fines de la cuantificación (art. 772, CCC) de la reparación debida por lesiones o incapacidad permanente, física o psíquica, total o parcial, manda el ordenamiento que “(.) la indemnización debe ser evaluada mediante la determinación de un capital, de tal modo que sus rentas cubran la disminución de la aptitud del damnificado para realizar actividades productivas o económicamente valorables, y que se agote al término del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales actividades (.)” (art.1746, CCC).

La mencionada determinación del capital, de tal suerte, debe obedecer a una formulación que tenga en consideración la edad y expectativa de vida laboral de la víctima, el ingreso percibido por su desempeño laboral (si es que lo hubiere), la cuantificación de las actividades productivas o económicamente valorables, el grado de incapacidad constatado y el c oeficiente de la tasa de interés .

Lo expresado no obsta a que este órgano jurisdiccional mantenga un cierto grado de prudencial discrecionalidad, habida cuenta que la “norma prevé la indemnización del daño patrimonial por alteración, afectación o minoración, total o parcial, de la integridad física y psíquica de la persona, admitiendo que su cuantificación pueda también ser fijada por aplicación de un criterio matemático, como parámetro orientativo sujeto al arbitrio judicial” , lo cual se compadece con la vigencia inalterada del art. 245, CPCC.

De tal suerte, para cuantificar el daño producido por lesiones sufridas a raíz de un accidente, debe tenerse presente el sistema previsto por el mencionado art. 1746, CCC, que cederá, en tanto no exista prueba asertiva de los ingresos que percibía la víctima del hecho dañoso o frente a víctimas económicamente improductivas (arg. art. 3°, CCC, por referencia analógica con el art. 1745, incs. b y c, CCC, ante ausencia de norma específica al respecto), en favor del sistema de las calidades personales .

Es decir, debe ponderarse con estas pautas el perjuicio económico que la víctima del hecho sufre por la incapacidad física que presenta .

A efectos de determinar el monto de resarcimiento por incapacidad sobreviniente, los fallos precedentes pueden ofrecer una ayuda o pauta de cuantificación, cuando se trata de casos análogos o casos próximos, reuniendo características similares en aquellas variables consideradas relevantes para la decisión judicial.

El actor Pablo Ariel Mascarella contaba con 42 años de edad a la fecha del hecho (fs.10 Sumario penal), se desempeñaba como policía en la Comisaría 2° UR II (fs. 125), aunque no lucen probados sus ingresos. En cuanto a su incapacidad portaba un 4,5% (pericial médica fs. 32 vta. Expte. N°3597/2012)

Teniendo en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las circunstancias que se explicitan precedentemente, se declara procedente el presente rubro, fijándose el mismo en la suma de pesos cincuenta mil ($50.000).

4.2. Se define al daño moral (comprensivo del daño psicológico) sufrido a consecuencia del siniestro, como “una modificación disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o sentir, que se traduce en un modo de estar de la persona diferente de aquél en que se encontraba antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente perjudicial” .

El art. 1738, CCC, regla que “La indemnización (.) [i]ncluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la víctima, (.) su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida”, estatuyendo el art.1741, CCC, en expresa referencia a la indemnización de las consecuencias no patrimoniales, que “(.) [e]l monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas”.

Cabe consignar que, sobre la procedencia de su reparación, ha sostenido la Corte Suprema de Justicia de la Nación que “en el sentimiento corriente, la actitud hacia las pérdidas definitivas no es aconsejar su asunción heroica, sino que se traduce en un activo intento de mitigarlas, aun a sabiendas de la pobreza de medios con que se cuenta a ese fin” .

Sobre las facultades del Tribunal para fijar prudencialmente el monto se ha resuelto “la fijación del importe por daño moral es de difícil determinación ya que no se halla sujeto a cánones objetivos, sino a la prudente ponderación sobre la lesión a las afecciones íntimas de los damnificados, los padecimientos experimentados, o sea, agravios que se configuran en el ámbito espiritual de las víctimas y que no siempre resultan claramente exteriorizados, hallándose así sujeto su monto a una adecuada discrecionalidad del sentenciante” .

Adentrándonos a la consideración de la determinación de su monto, cabe consignar que existen para ello distintos criterios, y que corresponde, desde ya, adelantar que este Tribunal, siguiendo a la jurisprudencia mayoritaria, descarta que deban buscarse forzadas relaciones entre la suma otorgada por perjuicio material y la que haya de fijarse en concepto de daño moral, habiéndose entendido que “A los fines de la fijación del quantum del daño moral debe tenerse en cuenta el carácter resarcitorio de este rubro, la índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se trata de un daño accesorio a éste” .

Sentado lo anterior, el Tribunal hace saber que, como directriz general para el examen de los daños, participa del criterio que no debe aceptarse la multiplicidad de rubros resarcitorios, los que se limitan en número a las consecuencias patrimoniales yno patrimoniales , posición en que se ha manifestado la Alzada , y que reafirma el art. 1737, CCC. Así, la lesión o daño estético y la lesión o daño psíquico o psicológico, son aspectos a tener en cuenta para evaluar la entidad del perjuicio (arg. art. 1738, CCC), pero cualquiera de éstos no configura un daño de distinta naturaleza, o con entidad propia, sino que al momento de fijar la cuantía de la indemnización, se los debe incluir dentro del daño patrimonial o no patrimonial, según los intereses afectados30.

En autos unidos sobre aseguramiento de pruebas, se rindió pericial psicológica, la cual puso de manifiesto que el actor sufrió una incapacidad psíquica moderada del 10 al 25% de carácter transitorio y reversible. (fs. 49 Expte. 3597/12)

Entonces, teniendo una vez más en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las circunstancias a las que se alude precedentemente, se declara procedente el rubro fijándose el mismo en la suma de pesos veinticinco mil ($25.000).

4.3. El rubro gastos médicos también procede, debiendo tenerse en consideración que el art. 1746, CCC, expresamente dispone que “(.) Se presumen los gastos médicos, farmacéuticos y por transporte que resultan razonables en función de la índole de las lesiones o la incapacidad (.)”.

Teniendo una vez más en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las circunstancias a las que se alude precedentemente, se declara procedente el rubro fijándose el mismo para cada uno de los coactores en la suma de pesos dos mil ($ 2.000).

5. Toda vez que el art. 1747, CCC, expresa que “El resarcimiento del daño moratorio es acumulable al del daño compensatorio o al valor de la prestación (.)”, el capital devengará un interés no acumulativo de acuerdo a las siguientes pautas: a) desde el día del hecho (arg. art.1748, CCC) y hasta el vencimiento del plazo que esta sentencia otorga para el pago, siguiendo la doctrina legal establecida por la Alzada , se aplicará el 8 % anual; b) desde el vencimiento de dicho plazo y hasta su efectivo pago, devengará un interés equivalente al doble de la tasa promedio entre activa y pasiva mensual sumado que abone el Nuevo Banco de Santa Fe S.A. (índice diario).

6. En relación a las costas, atento el éxito obtenido que se pondera jurídicamente, y en aplicación del criterio objetivo de la derrota, se impondrán en su totalidad a la demandada (art. 251, CPCC).

Por el mérito de los fundamentos que anteceden, el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, RESUELVE: I) Hacer lugar a la demanda y, en consecuencia, condenar al demandado Sebastián Andrés Navarro a pagar dentro del término de diez (10) días, al actor Pablo Ariel Mascarella la suma de pesos setenta y siete mil ($77.000), con más los intereses fijados en el punto 5 de los considerandos que anteceden. II) Imponer las costas en su totalidad a la demandada. III) Hacer extensivos los efectos del presente decisorio a la citada en garantía, Paraná Sociedad Anónima de Seguros, en la medida del seguro. IV) Los honorarios se regularán oportunamente, firme que estuviera la planilla a practicarse en autos, difiriéndose para tal oportunidad el prorrateo previsto en el art. 730, CCC. V) Insértese, agréguese copia y hágase saber.

Autos: “MASCARELLA, Pablo Ariel c. NAVARRO, Sebastián Andrés y ots. s. Daños y perjuicios”, Expte. Nº 3200/2011 CUIJ 21-11670820-2, y su acumulado “MASCARELLA, Pablo Ariel c. NAVARRO, Sebastián Andrés y ots. s. Aseguramiento de Pruebas”, Expte. Nº 3597/2012

CINGOLANI

JUEZA

ANTELO

JUEZ

OROÑO

CESCA

MARTINEZ

SECRETARIA