Hacia un real cambio de perspectiva sobre el ambiente

Autor: Grafeuille, Elías G.

Fecha: 18-ago-2017

Cita: MJ-DOC-11966-AR | MJD11966

Doctrina:

Por Elías G. Grafeuille (*)

1. Ambiente y su concepción

Inicialmente, más allá del significado etimológico de la palabra ambiente o medio ambiente, necesario es ver en donde se enmarca esta palabra compuesta que tanto desarrollo ha tenido desde la revolución industrial y su explosión como forma de sostenimiento mundial hasta la actualidad.

Así, desde un significado carente de contenido subjetivo e ideológico, a la palabra medio se la define en varias acepciones, no obstante, la necesaria desde la perspectiva que se aborda se determina como el conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona o un grupo humano, agregándose también al conjunto de circunstancias o condiciones exteriores a un ser vivo que influyen en su desarrollo y en sus actividades (1).

Siguiendo la misma lógica anterior, la voz ambiente, entre muchas voces, se la define como lo que rodea un cuerpo, al aire o atmósfera, y a las condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, una reunión, una colectividad o una época (2).

Como conjunto, a la acepción de medio ambiente o medioambiente, se la denomina como conjunto de circunstancias culturales, económicas, y sociales en que vive una persona y, al conjunto de circunstancias exteriores de un ser vivo (3).

Habiéndose definido objetivamente conforme la Real Academia Española, desde diversas posiciones se reformula la denominación de ambiente, pero ya desde una perspectiva con más contenido ideológico o de posicionamiento. No obstante, en general para éstas es un conjunto de elementos naturales que circunda al hombre, lo sustenta y padece su impacto, pero también lo condiciona, lo limita, lo agrede y lo modifica. Es algo complejo, limitado, renovable, agotable, evoluciona en el tiempo y presenta distintas modalidades en el espacio.Su deterioro puede ser de muy difícil y costosa reparación, con consecuencias extensibles para la humanidad y todo ser vivo (4).

Una opinión muy aceptada, define al ambiente, entorno o medio, como la sistematización de distintos valores, fenómenos y procesos naturales, sociales y culturales que condicionan en un momento y espacio determinados la vida y el desarrollo de los organismos y el estado de los elementos inertes, en una conjunción integradora, sistemática y dialéctica de relaciones de intercambio entre hombres y los diferentes recursos (5).

2. La diversidad de sus definiciones

Bien es sabido que la definición de la palabra medio ambiente no es del todo unánime, esto se debe a que el mismo se encuentra integrado por el suelo y el subsuelo, el aire, las aguas continentales superficiales y subterráneas, las marítimas, las costas, playas y plataforma continental, flora, fauna y vegetación, los espacios naturales continentales, submarinos y subterráneos, y en general, todos los elementos que forman parte de la biósfera, pero también el medio humano constituido por el entorno socio-cultural del hombre, el patrimonio histórico y los asentamientos humanos, urbanos y rurales.

Tenemos que dejar en claro que no cualquier ambiente es apropiado para la vida humana, tiene que ser en condiciones aceptables para la misma, favorables para la conservación de la salud física y mental y el mantenimiento de todas las cualidades emocionales y estéticas del entorno que rodea al hombre.Este equilibrio debe lograrse con la relación armónica de los elementos que conforman el ambiente y con la interrelación de estos con el desarrollo de la humanidad (6).

No obstante, una de las enunciaciones más aceptadas de ambiente a nivel más técnico es la propuesta por el Comité Internacional de Lengua Francesa que lo define como «el conjunto de elementos físico, químicos, biológicos, y de factores sociales capaces de causar efectos directos o indirectos a corto o a largo plazo, sobre los seres vivientes y las actividades humanas» (7).

Esta definición proviene, en términos actuales, de una problemática que rodea la relación del hombre con su medio ambiente, la cual se encuentra opacada por el avance que ha tenido en los últimos años la ciencia y la tecnología, conjuntamente con el inmenso crecimiento demográfico y el uso desmedido de los recursos naturales por parte de la humanidad, problemas que a la par de generar un sinnúmero de inconvenientes, ocasionan el peligro de la supervivencia de todo ser vivo en el planeta tierra (8).

Es así, que, durante milenios, protegerse de los elementos naturales, de sus predadores y. posteriormente, dominar la naturaleza, debió constituir una verdadera obsesión para el hombre. Esta larga epopeya que arranca en la lejana noche de los tiempos, se culmina hacia mediados del siglo XIX con la revolución industrial, en la que la confianza profunda en las tecnologías desarrolladas, da por fin la seguridad al hombre de su capacidad de dominio del entorno natural (9).

De aquí en adelante, el hombre empieza a ser concebido nuevamente como transformador del mundo natural. Significa la síntesis y arquetipo del modo en cómo se ve a la naturaleza actualmente, la factibilidad de las creaciones no son producto de las ideas, sino más bien de la inmanencia personal del hombre.Es así por lo que, en consonancia con el descubrimiento del cosmos, incluye a todo el entorno natural como propio sin limitaciones de ninguno de ellos, sin sentirse sometido por nada ni nadie (10).

Ahora bien, atento que existen doctrinariamente varios tipos de definiciones de ambiente más específicas, a los efectos de aglomerarlas en posiciones similares, se pueden estructurar desde tres perspectivas o puntos de vista, a saber:

a) quienes sostienen una concepción amplia establecen que el medio ambiente es todo lo que puede influir en la vida o progreso del hombre, es decir su entorno. Aquí se incluye todo lo concerniente al ambiente natural, lo artificial construido por las personas y el contexto social. Esta posición es que la defienden algunos de los organismos internacionales en la materia.

b) A su vez están aquellos que establecen un concepto estricto de ambiente, circunscribiéndolo a la defensa de lo que biológicamente se denomina recursos naturales comunes, es decir, el agua, la tierra y el aire, dado que son ellos quienes se encargan de dar fundamento a la existencia de todo ser vivo. En esta postura, se enmarcan varios doctrinarios, sobre todo aquellos que expresan la «ideología verde».

c) Por último, se encuentra la visión intermedia, la cual, haciéndonos eco de las palabras del prof. Dr. José Luis De la Cuesta Arzamendi, es aquel en donde se encuentran unidos todos los elementos que hace a la interrelación de la naturaleza con el ser humano, como, por ejemplo, agua, aire, suelo, fauna, flora e incluso el contenido de la relación hombre-medio. Esta concepción tiene seguidores en países de Europa y de América, no obstante lo cual, no tiene la estructura fundamental que permita abarcar aquellas cosas que, por construcción del hombre, pertenecen también al medio en el que éste habita (11).

Estas conceptualizaciones no son las únicas, sólo que por una cuestión de uniformidad se han planteado las más aceptadas.Tales determinaciones se escinden en virtud de la posición que se tome respecto al tema, toda vez que, y a modo ejemplificativo, en los países en vía de desarrollo, la presión ecológica amenaza con socavar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. Esto se debe a que, en aquellos casos de Estados en transición, el hecho de haber ignorado durante décadas las reivindicaciones ambientales, ha conducido a que vastas regiones se encuentren hoy contaminadas, siendo imposible llevar a cabo algún tipo de actividad social-económica por mucho tiempo (12) en tal lugar.

Es por ello, que desde que comenzara el proceso de industrialización, existe un permanente aumento en la dimensión y en la velocidad con la que se afecta al ecosistema terrestre, superándose en la actualidad los límites de lo soportable en materia de deterioro de la biodiversidad y con ello el equilibrio ecológico se encuentra sensiblemente alterado.

Tal aseveración permite establecer que son fracasos y pocos viables aquellos modelos de desarrollo que fundamentan su expansión sólo sobre el crecimiento económico sin la debida atención o consideración de nuestras bases naturales de vida (13).

Por ello, la defensa del ambiente es un problema primordial a toda la comunidad mundial, y se presenta así porque en no pocas ocasiones las situaciones que se muestran como vulneración de la naturaleza y la biodiversidad, superan los parámetros de control y protección que le puede dar un determinado Estado. Entonces, es menester que desde las sociedades revean sus posiciones respecto al medio en que viven, dado que, a pesar de tener deberes y derechos con éste, vamos deteriorándolo con el consecuente final -de seguir así- de quedar sin el mismo (14).

Es en este marco que es necesario el fortalecimiento de los distintos instrumentos de política ambiental y de nuestro sistema jurídico, los cuales se estima pueden revertir los deterioros del medioambiente cada vez más perceptibles por todos.También es cierto que dentro de lo que es medio ambiente, más allá de las similitudes que tienen las definiciones, está el debate de si es algo que «envuelve» al hombre o es algo que lo «comprende». En el primer caso es algo que circunda al hombre y que por ello es un objeto. En el segundo, la locución tiene que ver con la connotación subjetiva que ostenta, quiere decir que es algo que me involucra, de donde no puedo salirme, vale aclarar, es el lugar en el que vivo (15).

Como puede verse, existen dos modos de interpretar a la naturaleza, una de estás la considera como un orden anterior al hombre, con lo cual las personas solo somos una suerte de custodios, administradores, que mantienen una relación con el resto de los seres vivos y no vivos. La otra tesis sostiene que es puramente apropiable el entorno natural, esta posición afirma que el hombre puede utilizar a su medio como más le convenga, a su entera satisfacción, es decir, que la naturaleza está al servicio exclusivo de las personas como un bien disponible y por lo tanto es su propietario (16).

El primero de los argumentos indica que todo lo concerniente al estado natural de la tierra no es bajo ninguna perspectiva algo digno de capricho, intercambiable, toda vez que es distinto a la suma de los entes que lo conforman formando un sistema que debe mantener un orden y en virtud de ello, estar íntegro. Este punto de vista declara la importancia por igual de todos los componentes por su condición de tales y por pertenecer a una comunidad complejizada que tiene como fundamento filosófico la supervivencia de todas las partes que forman la naturaleza para lograr un equilibrado funcionamiento del sistema natural total.

Respecto a la segunda forma de interpretación del sistema natural, debe mencionarse que encuentra su basamento fundacional en la idea de que el hombre, como ser racional y superior a las demás criaturas del planeta, tiene prioridad y manejo sobre todo el resto de la naturaleza.Esto refiere a que tiene a su disposición todo lo que lo rodea o circunda, por lo que utiliza su entorno según sus propias necesidades y capacidades de apropiación. Su estructura filosófica proviene del antropocentrismo utilitario que desconoce cualquier posible preocupación por el ambiente sano. Lo ubica al hombre sobre la cúspide de la pirámide como rey de todas las cosas (17).

Atento lo expuesto, la comunidad jurídica, y la humanidad toda, tiene que cambiar el paradigma reinante en la actualidad y tener en cuenta que los parámetros a través de los cuales la cultura de occidente se sostenía son inviables para este siempre nuevo bien, el ambiente, debiendo readaptar toda la cultura hacía una teoría diferente y apropiada. Tal conciliación tiene que realizarse entendiendo que los bienes propios de la materia ambiental no son un mero supuesto pasivo de la norma, sino más bien un sistema complejo y entramado que motiva sus propias regulaciones y órdenes clasificatorios.

Con esto nos vemos en la necesidad de reflexionar sobre la problemática y mencionar que nos encontramos ante una época temporal de verdades ciertas, en donde el estado natural de todas las cosas se encuentra en una situación de peligro, mostrando sus límites sobre el cuestionamiento de los modelos que son base del desarrollo progresivo de la humanidad (18).

Científicos de todo el mundo ratifican que la naturaleza, en el sentido de «un todo común», es un bien tangible que se nos presenta escaso. Ya no es algunas de sus partes, el agua, el suelo, las que se presentan de esta manera, permitiéndole a las leyes de economía mediante su acción racional individual maximizar el beneficio.La naturaleza en su acepción de conjunto de seres vivos y no vivos es la que presenta el conflicto que como sociedad no estamos solucionando (19). Esto nos muestra que el nuevo paradigma ambiental surge de los conflictos generados en la sociedad, y que como tal, no pudo y no está pudiendo encontrar respuestas.

A esta altura corresponde realizar la determinación jurídica de lo que significa ambiente. Sobre esta base vale aclarar que este cambio de paradigma introdujo la necesidad de establecer con más exactitud cuál era el bien objeto de protección. Para esto debemos establecer en primer término la diferencia entre lo que es el derecho a un ambiente sano, que es un derecho subjetivo que tienen las personas, y la tutela al ambiente, cuyo contenido se centra en lo que es un bien colectivo (20). La primera de las conceptualizaciones se enmarca en la idea antropocéntrica y la segunda a la idea geocéntrica, ambas, si bien de modo escueto, se encuentran desarrolladas precedentemente.

El ambiente es un «macro bien», y como tal es un sistema, lo cual significa que es más que sus partes: es la interacción de todas ellas. Uno de los mejores ejemplos de concepto jurídico de medio ambiente es la ley N° 6938/81 de la República Federativa del Brasil que en el art. 3 dice, en su apartado I), que se entiende por medio ambiente al conjunto de condiciones, leyes, influencias e interacciones de orden físico, químico y biológico, que permite regir la vida en todas sus formas. Nuestra ley general de ambiente utiliza el mismo parámetro de concepción, pero en tono negativo y desde el daño, estableciendo que el daño ambiental es toda alteración relevante que modifique negativamente el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos (art. 27 Ley 25.675) (21).

En cuanto a los «micro bienes» del medio natural, los mismos forman parte del ambiente, son subsistemas que sostienen distintos tipos de relaciones entre ellos y el macro bien.Aquí se encuentran los bienes como la fauna, la flora, la biodiversidad, los aspectos culturales, los paisajes.

3. Consideraciones especiales y colofón

Para algunas personas, la calidad que se pretende tenga el ambiente no es rígida ni absoluta, sino que depende de su destino. Esto se interpreta en que, no es necesario ni puede ser conveniente para las sociedades mantener a todo el ambiente en su estado natural, dado que significaría una involución de la humanidad imposible de realizar teniendo en cuenta el avance de la tecnología y las ciencias en estos tiempos.

Sin embargo, con la demanda desmesurada que sufre el ambiente en estos días producto de la progresividad del aumento demográfico y sus necesidades, es claro que, teniendo certeza de que es un bien limitado, debemos protegerlo y aprovechar las ventajas del mismo, sin por ello perder de vista la maximización y creación que el hombre puede hacer con este bien (22).

De esta manera es que se pregona la idea de que la mayor parte del desarrollo económico de la modernidad y la actualidad fracasa, toda vez que satisface las necesidades de la sociedad de manera incompleta y sectorizada, destruyendo y degradando los recursos que el medio nos provee. Se necesita un mejoramiento de calidad de vida de las personas pero que se encuentre fundamentado en la conservación y variedad de la naturaleza. Lo mencionado no es óbice para que se extinga la capacidad de desarrollo humano, que por cierto es imprescindible, ni que neguemos los beneficios que la tecnología nos proporciona, no obstante, siempre debe hacerlo dentro de los límites que permitan la productividad del entorno (23).

Viendo el cuadro que se nos presenta, surge la obligación de ordenar la conducta del hombre en todo lo referente al ambiente intentando establecer ciertos comportamientos y prohibir otros para darle protección al medio.Este tipo de normas jurídicas tienen que prescribir los comportamientos objetivando la preservación del bien y responsabilizando a todos aquellos que desoigan los ordenamientos (24).

Por ello menester es que el Derecho esté sometido a transformaciones continuas e incesantes, dado que sirve para regir la conducta de las personas, estableciendo el deber ser en un determinado momento.

Así, en la actual era del paradigma la legislación sobre ambiente contiene la idea de cambio en las conductas y en la cultura de las sociedades. La misma tiene como características que es ambiciosa porque ya no se detiene en un supuesto específico, sino que pretende modificar la totalidad del sistema normativo para lograr una compatibilización con la ecología. Fija objetivos, valores, principios, para recién luego regular los procedimientos. Intenta llevar a cabo la fase de implementación que no existe en la actualidad, intentando influir en todas las ramas del derecho (25).

Con esto y a pesar de la extensa cantidad de convenios firmados y normas dictadas, no se ha podido ingresar en la noción de la idea plasmada en la declaración de Río/92 de que los «Estados deben promulgar una legislación ambiental efectiva», dado que falta que sea cumplida con naturalidad por todas las personas que forman parte de las sociedades del mundo y debidamente sancionado su incumplimiento.Esto permitirá avanzar un poco más en la idea de norma-sanción.

Sobre esta tesitura es que, atento la característica no monetizable del ambiente, debamos pensar en un cumplimiento forzado de todas las sanciones, sin dejar de sopesar la situación actual respecto a la observancia de las responsabilidades que les acarrean a quienes no dirigen su conducta conforme lo normado, pero viendo la mejor forma en que sea más apropiado tutelar este bien con todas las características especiales que posee (26).

Nuestro país previo a la reforma del año 1994, estaba en las mismas condiciones que muchos de los Estados actuales, con una normativa difusa y fragmentada, y si bien después de ella existe una visión más holística y el mandato proteccionista es más nítido, la realidad es que su implementación es casi inexistente, con segmentación y en algunos casos con contradicciones (27).

Para que la idea de fragmentación desaparezca, menester es comprender que, de no tener una visión acabadamente holística del ambiente, termina en regulaciones particulares sobre determinados recursos o se privilegia individualmente en razón de las necesidades económicas productivas.Además, la idea que propone que mediante una visión general anularía los efectos positivos que traen la utilización de cada recurso específico, intentar llevar nuevamente el avance logrado hacia el utilitarismo desmedido propio del antropocentrismo (28).

Entonces, es una necesidad imperiosa que la cultura mundial se torne geocéntrica, vale decir, que vuelva a la naturaleza como sujeto y no objeto, dejando de lado la noción que tiene al individuo como centro de interés y con esto la idea de que la totalidad de los bienes son valiosos en tanto y en cuanto produzcan un beneficio para la humanidad, dado que el medio ambiente se encuentra en una tensión extrema, debiendo reflexionar que los bienes ambientales ya no son un mero supuesto de hecho pasivo de la norma, sino un sistema que motiva sus propios ordenamientos (29).

Como corolario debe mencionarse que es por este motivo que el operador del derecho no puede ni debe quedarse atrás en las preocupaciones que trae aparejado este tema, porque los ordenamientos jurídicos no deben limitarse a regular situaciones abstractas y conocimientos teóricos, tiene que perseguir la huella dejada por los avances de las ciencias y las tecnologías para poder regular todos aquellos inconvenientes que traigan, en el caso concreto, todas las explotaciones y el agotamiento de los recursos naturales (30).

4. Bibliografía

– Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo Latinoamericano, «La protección del medio ambiente, conceptos y políticas», Editorial Konrad -Adenauer- Stiftung, Josef Thesing y Wilhelm Hofmeiseter, año 1997.

– GUISASOLA LERMA, Cristina: «La tutela ambiental en el Código Penal Español de 1995», p. 2. http://www.ces.gva.es/pdf/conferencias/01/4.pdf.

– INGUNZA, Millitza F.:«Perspectiva del Derecho Ambiental Internacional. Aspectos Críticos». http://usmp.edu.pe/derecho/instituto/revista/articulos/PERSPECTIVAS_DEL_DERECHO_AMBIENTAL_INTERNACIONAL.doc.

– LORENZETTI, Ricardo L.: «Teoría del Derecho Ambiental», Editorial La Ley, año 2008,

– MOSSET ITURRASPE, Jorge; HUTCHINSON, Tomás; y DONNA, Edgardo A.: «Daño Ambiental», segunda edición ampliada y actualizada, Tomo I y II, Ed.Rubinzal – Culzoni, Año 2011.

– ROSATTI, Horacio D.: «Derecho Ambiental Constitucional», Editorial Rubinzal Culzoni, año 2007

– RUZA TARRIO, Felipe:«Tratado Universal del Medio Ambiente», Vol. 1, Editorial Rezza Editores, año 1993, ISBN: 84-7973-188-5

– VALLS, Mario F.: «Derecho Ambiental», segunda edición, Editorial Abeledo Perrot, año 2012.

5. Páginas web consultadas

a) http://dle.rae.es/?id=OlQ6yC8.

b) http://dle.rae.es/?id=2HmTzTK,

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(1) VALLS, Mario F.: «Derecho Ambiental», segunda edición, Editorial Abeledo Perrot, año 2012, pág. 1 y véase puntos 17 y 16 de http://dle.rae.es/?id=OlQ6yC8.

(2) Ídem, p. 2 y también http://dle.rae.es/?id=2HmTzTK, puntos 1, 2 y 3.

(3) Ídem.

(4) Ídem, p. 2/3.

(5) MOSSET ITURRASPE, HUTCHINSON y DONNA, ob. cit., p. 39.

(6) MOSSET ITURRASPE, HUTCHINSON y DONNA, ob. cit., p 40.

(7) RUZA TARRIO, Felipe: «Tratado Universal del Medio Ambiente», Vol. 1, Editorial Rezza Editores, año 1993, p. 4, ISBN: 84-7973-188-5.

(8) INGUNZA, Millitza F.: «Perspectiva del Derecho Ambiental Internacional. Aspectos Críticos», p. 1. http://usmp.edu.pe/derecho/instituto/revista/articulos/PERSPECTIVAS_DEL_DERECHO_AMBIENTAL_INTERNACIONAL.doc,

(9) RUZA TARRIO, Felipe, ob. cit., p. 1,

(10) MOSSET ITURRASPE, HUTCHINSON y DONNA, ob. cit., p. 42.

(11) GUISASOLA LERMA, Cristina: «La tutela ambiental en el Código Penal Español de 1995», p. 2. http://www.ces.gva.es/pdf/conferencias/01/4.pdf

(12) Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo Latinoamericano, «La protección del medio ambiente, conceptos y políticas», Editorial Konrad -Adenauer- Stiftung, Josef Thesing y Wilhelm Hofmeiseter, año 1997, pág. 6.

(13) Ídem, pág. 7.

(14) MOSSET ITURRASPE, Jorge, HUTCHINSON, Tomás y DONNA, Edgardo A.: «Daño Ambiental», segunda edición ampliada y actualizada, Tomo I, Editorial Rubinzal-Culzoni, año 2011, pág. 11.

(15) ROSATTI, Horacio D.: «Derecho Ambiental Constitucional», Editorial Rubinzal Culzoni, año 2007, p. 14/15.

(16) Ídem, p. 15.

(17) Ídem, p. 16.

(18) LORENZETTI, Ricardo L.: «Teoría del Derecho Ambiental», Editorial La Ley, año 2008, p. 1.

(19) Ídem, p. 3.

(20) Ídem, p. 12/13.

(21) Ídem, p. 14.

(22) Valls, ob. cit., p. 6/9.

(23)MOSSET ITURRASPE, HUTCHINSON y DONNA, ob. cit., pág. 226/227.

(24) Ídem, p. 234.

(25) LORENZETTI, ob. cit., p. 49/50.

(26) Ídem, pág. 51/53.

(27) ROSATTI, ob. cit., p. 25.

(28) Ídem, p. 25/26.

(29) LORENZETTI, ob.cit., p. 18/19.

(30) MOSSET ITURRASPE, HUTCHINSON y DONNA, ob. cit., p. 236.

(*) Abogado – Magister en Drogadependencia. Doctorando en la Universidad Católica de Rosario. Maestrando Penal en la Universidad Nacional del Litoral. Jefe de Despacho del Juzgado Federal de San Francisco (Cba.).

N. de la R.: Artículo publicado en Juris, Jurisprudencia Rosarina Online.