Obligación de la proveedora de las prótesis de siliconas que se le colocaron a la actora de reparar el perjuicio sufrido como consecuencia de la filtración del gel en su organismo y su depósito en ganglios

Partes: M. C. M. c/ MEDIC S. A. y otro s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal

Sala/Juzgado: II

Fecha: 27-abr-2017

Cita: MJ-JU-M-106773-AR | MJJ106773
Obligación de la proveedora de las prótesis de siliconas que se le colocaron a la actora de reparar el perjuicio sufrido como consecuencia de la filtración del gel en su organismo y su depósito en ganglios. Caudro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que admitió la demanda de daños y perjuicios intentada contra la proveedora de prótesis de siliconas, las que luego de ser colocadas a la actora, se le diagnosticó posible filtración de silicona y su depósito en ganglios, por lo que se debió proceder a la extracción de las formaciones ganglionares, por tratarse de un caso de responsabilidad por productos, así el deber de reparar tiene naturaleza objetiva.

2.-Toda vez que la ley no discrimina entre el productor, fabricante, importador, distribuidor, proveedor o vendedor, siendo de igual naturaleza para todos ellos el factor de atribución de responsabilidad, el vendedor que contrata directamente con el consumidor responde por el vicio o riesgo, basándose su responsabilidad en la obligación de garantía o seguridad que le impone la carga de preservar al consumidor final del producto y sólo podrá eximirse en el caso probando la culpa de la víctima o el hecho de un tercero por el cual no deba responder, lo que no sucedió en el caso, estando obligada la empresa proveedora de prótesis de siliconas que se filtraron y depositaron en los ganglios de la actora a la demandada.

3.-No debe responder la empresa proveedora de prótesis de siliconas que se filtraron en el organismo de la actora, por la circunstancia de que existan algunas indicaciones en el prospecto -el que, con suma dificultad dado lo pequeño de su letra, puede leerse- pues, buena parte de esa explicación remite a una confianza en que el cirujano asesorará a la paciente acerca de los riesgos y complicaciones potenciales del dispositivo y procedimiento quirúrgico propuesto, descartándose que las genéricas e indeterminadas prevenciones allí expuestas pueden ser idóneas para relevar a la demandada de su responsabilidad al distribuir en el mercado un producto viciado.

4.-Toda vez que el consentimiento informado suscrito por la paciente actora, inserto en la ficha de inscripción de procedimientos quirúrgicos constituye un formulario predeterminado que hace las veces de una suerte de auto eximición de responsabilidad, pretendiendo que la paciente asuma hasta los riesgos no documentados hasta el momento intrínseco a la utilización de la prótesis de silicona y la aceptación de los mismo, al constituir, genéricas cláusulas establecidas por el predisponente no eximen a la proveedora de la responsabilidad que le corresponde por los daños provocados por defectos del producto, máxime cuando no se intenta acreditar que la causa del daño fue distinta.

5.-Cabe considerar el inicio del cómputo de los intereses, no desde la notificación del escrito inaugural, como entendió el a quo sino que respecto de las facturas emitidas por gastos de internación, honorarios médicos, instrumental, prótesis mamarias y honorarios por consultas psicológicas deben correr desde la fecha de emisión de cada factura, pues desde tal momento la actora debió desembolsar una suma de dinero cuyo origen se encuentra en el incumplimiento asumido por el demandado y respecto a los gastos de viáticos, traslados y el daño moral, aclaro que el hito inicial se computará desde el momento en que la actora tomó conocimiento del daño.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 27 días del mes de abril de 2017, se reúnen en Acuerdo los señores jueces de la Sala II de esta Cámara para dictar sentencia en los autos del epígrafe. Conforme con el orden de sorteo efectuado, el doctor Alfredo Silverio Gusman dice:

I.- En autos se reclama el pago de los daños y perjuicios que la Sra. C. M. dice haber sufrido como consecuencia de la intervención quirúrgica a la que se sometió a fin de colocarse implantes mamarios de siliconas. Para una mejor comprensión de lo que estamos decidiendo, me explayaré sobre la plataforma fáctica de la contienda en el Considerando III. Por ahora añado que en su demanda de fs. 123/131vta. la actora relató que, a principios del año 2012, se le diagnosticó posible filtración de silicona y su depósito en ganglios, por lo que se debió proceder a la extracción de las formaciones ganglionares. Con posterioridad, las prótesis debieron ser extraídas y nuevamente colocadas.

A fs. 501/508vta. obra la sentencia del Juez de la anterior instancia, en la que se admite la demanda promovida por C. M. M. contra la proveedora de prótesis de siliconas marca “Mentor”, MEDIC S.A. Asimismo, rechazó la pretensión contra la ORGANIZACIÓN DE SERVICIOS DIRECTOS EMPRESARIOS -en adelante O.S.D.E.-, que fue quien brindó la cobertura del tratamiento.

Para resolver de tal modo, el a quo, haciendo mérito del informe pericial, entendió que se constató el nexo causal que liga el daño sufrido por la demandante con el hecho de autos. Asimismo, consideró que el caso debía ser subsumido en lo dispuesto por el artículo 1113, segundo párrafo, segunda parte del Código Civil. Sin embargo, respecto a O.S.D.E. sostuvo que su actuación se limitó a efectuar la compra de las prótesis de acuerdo a la solicitud de la propia accionante, por lo que no se daban todos los presupuestos de la responsabilidad.En consecuencia, desestimó la acción interpuesta contra este demandado.

Por su parte, respecto a Medic S.A. destacó que toda vez que se encuentra acreditado el daño y la relación de causalidad sin que se haya demostrado la existencia de caso fortuito, culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba responder, corresponde atribuirle responsabilidad por los hechos de la demanda. Añadió que del artículo 40 de la Ley de Defensa del Consumidor se desprende que cuando resulta un daño al consumidor por el riesgo o vicio de la cosa, el deber de reparar tiene naturaleza objetiva, siendo responsables el productor, fabricante, importador, distribuidor, proveedor o vendedor. En tales términos, reconoció la procedencia del reclamo por los rubros daño material y daño moral, con más intereses. Por último, impuso las costas en la relación actora y O.S.D.E. en el orden causado y en la relación procesal con Medic a la proveedora en su calidad de vencida.

II.- Dicha decisión motivó la apelación articulada por Medic S.A. a fs. 515, quien expresó agravios a fs. 553/559, los que fueron replicados por la actora a fs. 568/570. Asimismo, la Sra. M. apeló la sentencia expresando sus quejas a fs. 542/544, las que fueron respondidas por Medic a fs. 550/552. Finalmente, apeló O.S.D.E. a fs. 525/526vta. y fundó su recurso a fs. 546/548, replicado por la accionante y la codemandada a fs. 560/561 y fs. 564/565 respectivamente.

Las quejas que la Sra. M. trae a conocimiento y decisión de la Alzada, en esencia fincan en: a) Resulta exiguo el monto fijado en la sentencia respecto del daño material.En tal sentido, sostiene que los gastos de viáticos, farmacia, personal doméstico y traslados se presumen como consecuencia del daño sufrido, por lo tanto no requieren acreditación; b) El a quo omitió considerar el costo del tratamiento psicológico futuro, siendo que del informe surge que la actora requiere un tratamiento de psicoterapia breve de tres meses y c) Objeta la determinación de la fecha de inicio del curso de los intereses, sosteniendo que deben correr desde que la actora toma conocimiento del daño.

Por su parte, la demandada Medic critica la sentencia sosteniendo, en prieta síntesis, que: a) El Magistrado de la anterior instancia omitió ponderar la prueba que obra en autos y que determina que la exudación de gel no deriva de un defecto de fabricación de las prótesis sino que es un riesgo común y habitual de las implantaciones protésicas de aumento mamario, lo cual era conocido por la actora; b) El a quo no consideró, en base al informe pericial, que existen factores ajenos a la calidad del producto que pueden producir situaciones similares a las que vivenció la actora; c) La sentencia erróneamente sostuvo que no se ha probado ni alegado que el hecho se produjo como una complicación propia de la intervención quirúrgica. En ese sentido, los daños alegados fueron una consecuencia propia de aquella práctica y la Sra. M. al firmar el consentimiento informado asumió todos y cada uno de los riesgos; d) Asimismo, la accionante debió probar la existencia de un vicio o defecto en la fabricación de la prótesis; e) De las pruebas obrantes en autos surge claramente que los daños sufridos por la demandante son un riesgo propio de la intervención quirúrgica y no una falla del producto, siendo que no existe relación de causalidad entre lo reclamado y el producto que se comercializa; f) Resultan elevados los rubros indemnizatorios reconocidos y g) Finalmente, objeta la tasa de interés aplicable.

Los agravios de O.S.D.E.se refieren, únicamente, a la forma en que fueron distribuidos los gastos causídicos, por estimar que no existen causales para su dispensa.

III.- Para una mejor comprensión del asunto y antes de comenzar a analizar una por una las quejas expuestas, resulta oportuno puntualizar la secuencia de los principales hechos que originan el litigio:

3.1. En el año 2005, la Sra. M. decide someterse a una cirugía de implantes mamarios de silicona. Agrega que al encontrarse afiliada al plan 410 de O.S.D.E., éste le brindó la cobertura integral tanto de la intervención como de las prótesis cuya marca MENTOR fue elegida por la propia actora (ver fs. 70/73). Ello así, el día 15 de octubre se somete a la intervención quirúrgica, la cual resultó en ese momento exitosa. 3.2. Dice que en el mes de enero de 2012, luego de realizar varios controles que incluyeron mamografías, ecografías mamarias y una resonancia magnética, se le detectó “posible filtración de silicona y su depósito en ganglios”. Con motivo de aquél diagnóstico, relata que el día 19 de abril de 2012 fue intervenida quirúrgicamente en el Hospital Británico, donde le fueron extirpadas para su estudio tres formaciones ganglionares (ver fs. 74/84). Manifiesta que de los informes y estudios se infiere que las prótesis que le fueron implantadas no presentaban rupturas, sino que por un defecto o vicio en su fabricación, provocaron el exudado de gel, que se le localizó en la axila (fs. 81).

3.3. Con motivo de ello, la señora C. se vuelve a operar el día 4 de agosto de 2012 en la Clínica Suizo Argentina, oportunidad en la cual se le retira el material inicial (prótesis que presentaban exudado) y se coloca unas nuevas prótesis (fs. 95/101).

3.4.Toda esta sucesión de hechos, según la actora, tuvieron su génesis en una falla de las prótesis mamarias que le fueron colocadas en el año 2005, por lo que promovió la presente demanda solicitando le sean indemnizados los daños padecidos.

IV.- Del modo en que se encuentran planteados los agravios se impone dar tratamiento, en primer lugar, a la cuestión relativa a la atribución de responsabilidad. Ello es así toda vez que, en caso de darse favorable acogida al planteo interpuesto por la demandada, devendría abstracto el tratamiento de las restantes quejas.

Así pues, cabe precisar que la accionante solicitó a O.S.D.E. la adquisición de unas prótesis Mentor de 275cc a MEDIC S.A., las cuales fueron implantadas en su cuerpo el día 15 de octubre de 2005 (ver ficha de inscripción de procedimientos quirúrgicos a fs. 70).

En este escenario, la cuestión de la responsabilidad que le cabe a esa co-demandada, además de las reglas de la responsabilidad civil del Código vigente al momento de los hechos, debe dilucidarse a la luz de lo que prescribe el art. 40 de la Ley N° 24.240 de Defensa del Consumidor, modificada por la Ley N° 26.361. Ello así pues, de aquella norma se desprende que en los casos de responsabilidad por productos, el deber de reparar tiene naturaleza objetiva. Asimismo, la ley no discrimina entre el productor, fabricante, importador, distribuidor, proveedor o vendedor, siendo de igual naturaleza para todos ellos el factor de atribución de responsabilidad. De tal modo, el vendedor que contrata directamente con el consumidor responde por el vicio o riesgo, basándose su responsabilidad en la obligación de garantía o seguridad que le impone la carga de preservar al consumidor final del producto. Por ello, sólo podrá eximirse en el caso probando la culpa de la víctima o el hecho de un tercero por el cual no deba responder (conf. Sala B, Cámara Civil, causa “F., F.A. c/M.S.A.s/daños y perjuicios” del 12/11/2009 y FARINA, Juan M., “Defensa del Consumidor y del Usuario”, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2004, págs. 456/459 y).

En atención a lo señalado queda en evidencia la sinrazón de Medic cuando imputa a la actora no haber probado algún defecto o vicio en la fabricación del producto, desentendiéndose de la carga procesal que, en rigor, a la demandada incumbe en su calidad de proveedor del producto (arg. art. 40 de la Ley de Defensa del Consumidor 24.240).

Cabe tener presente que el art. 1° de la legislación que protege a los consumidores equipara al consumidor a quien, sin ser parte de una relación de consumo, como consecuencia o en ocasión de ella adquiere o utiliza bienes o servicios, como destinatario final y en beneficio propio.

V. Sin perjuicio de lo expuesto, del análisis de las respuestas dadas por el médico cirujano, se colige sin hesitación alguna que “Entre la presencia de silicona en ganglio axilar izquierdo y el implante protésico mamario izquierdo, la literatura médica describe el fenómeno de la transudación de las prótesis mamarias como una falla de la cubierta de las mismas y explica la migración de partículas de silicona a través de las cápsulas vía linfáticas, llegando a los ganglios linfáticos y acumulándose en algunos de ellos.” (fs. 388, el subrayado me pertenece). En efecto, el galeno informa que: “En el caso de la actora está probada el implante de dos sendas prótesis mamarias en el año 2005. Y está probado la presencia de silicona en un ganglio axilar izquierdo.Sabemos que los linfáticos axilares son tributarios de la región torácica y dentro de la misma las ramas mamarias laterales concursan a la región axilar. Estuvieron dadas las condiciones para que lo descripto por la literatura médica se cumpla en este caso.” (sic, siempre fs.388). Asimismo, el perito informó que “Es impensable otro origen de ese acúmulo de silicona que no sea el descripto, con lo cual queda probado por un silogismo lógico basado en la sana lógica el nexo causal.” (sic fs. 388).

Por lo demás, el dictamen ha sido categórico en descartar el argumento de la demandada respecto a si el exudado de gel en prótesis de silicona es una complicación común en cirugías de implantes mamarios. Responde al interrogante en ese sentido: “no, no es común, pero está descripta en la literatura médica abundantemente” (ver puntos periciales ofrecidos por la actora, pregunta e) a fs. 389). Y, se explaya, al mencionar que, “.suele suceder aunque en forma excepcional según la literatura médica. Mentor obviamente si se hace cargo de una ruptura intra y extracapsular, mucho más incluye por supuesto cualquier variante de las mismas, cual es una filtración exudativa, aunque es justo reconocer que no describe explícitamente la palabra exudación” (ver puntos periciales ofrecidos por la demandada Medic, pregunta 11) a fs. 390vta.). Más aún, el profesional informó que “Este tipo de geles fueron aprobados por la Food and Drug Administration en 2014. En Argentina hay 3 presentaciones disponibles: a) Natrelle, de laboratorios Allergan, b) Sientra, de laboratorios Sillimen, c) Mentor, de Johnson & Johnson. Aquí es importantísimo recordar que en el año 2005, Mentor aún no comercializaba este tipo de geles en sus productos protésicos mamarios. Con los nuevos geles, de existir una ruptura, el gel permanece en la cubierta o en el tejido de cicatrización que se forma alrededor del implante, lo que se llama ruptura intracapsular.” (ver fs. 402, recordemos que el implante de la Sra. M. es de 2005, según lo relatado en el punto 3.1. de esta ponencia). Si bien el informe fue impugnado por la parte demandada, el perito ratificó sus dichos con adecuada fundamentación (conf. fs. 406/407 y fs.410/416vta.)

Por todo lo expuesto, considero que se encuentra probado que los daños reclamados derivaron del vicio o riesgo de la cosa. En otras palabras, la configuración de la relación de causalidad entre los perjuicios padecidos y el vicio o riesgo de la cosa, corroboran los presupuestos necesarios para dar lugar a la responsabilidad de la demandada.

VI. Por cierto, el deber de responder de Medic no puede verse enervado con las indicaciones del prospecto que, con suma dificultad dado lo pequeño de su letra, puede leerse (ver en especial, fs. 210vta./211). En sustancia, buena parte de esa explicación remite a una “confianza” (ver fs. 210vta.) en que el cirujano asesorará a la paciente acerca de los riesgos y complicaciones potenciales del dispositivo y procedimiento quirúrgico propuesto. Se descarta entonces que las genéricas e indeterminadas prevenciones allí expuestas pueden ser idóneas para relevar a Medic de su responsabilidad al distribuir en el mercado un producto viciado.

En ese sentido, el experto fue contundente al señalar, en ocasión de responder a una impugnación de la demandada a su dictamen, que los instrumentos en análisis no describen la compilación de la trasudación y migración hacia los ganglios axilares. En forma clara y para que no queden dudas voy a transcribirlo textual: “El paciente no tiene la capacidad para suponer que “pérdida de gel” implica este complejo y poco frecuente mecanismo”. Y agregó: “.el efecto advertencia refleja en el producto de una ruptura y de ninguna manera es lo mismo decir “pérdida de gel” que decir “trasudación con migración de partículas de silicona vehiculizadas a través de los histiocitos hacia los ganglios axilares”. “Esta es una situación poco frecuente espontánea ante un examen de control mamario de rutina.” (fs. 410vta.).

En ese orden de ideas, el agravio inherente a que la Sra. C. prestó el consentimiento para realizar la intervención tampoco resulta atendible, pues las constancias que pueden compulsarse a fs. 70/73 en nada obsta a las conclusiones arribadas.En cuanto al consentimiento del paciente inserto en la ficha de inscripción de procedimientos quirúrgicos (fs. 70 de autos), se trata de un formulario predeterminado que hace las veces de una suerte de “autoeximición de responsabilidad”, pretendiendo que la paciente asuma hasta “.los riesgos no documentados hasta el momento intrínseco a la utilización de esta prótesis y acepto los mismos.” (sic). Insisto con que esos formularios con genéricas cláusulas establecidas por el predisponente no eximen a la proveedora de la responsabilidad que le corresponde por los daños provocados por defectos del producto, máxime cuando no se intenta acreditar que la causa del daño fue distinta. En consecuencia, no habiendo probado alguno de los eximentes de responsabilidad, ni la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba responder, no queda otra alternativa que confirmar la atribución de responsabilidad hacia Medic.

VII. Habiendo coincidido con el a quo en que la acción debe prosperar, ha llegado el turno de abordar las objeciones vinculadas a los montos reconocidos en concepto de daño material y daño moral.

7.1. En lo que respecta al rubro daño material, el señor Juez fijó el resarcimiento en la suma de $40.000, decisión que parecería ser cuestionada por las partes respecto a su cuantía.

Sobre este punto, advierto que no asiste razón a la actora, en tanto la determinación efectuada por el Magistrado de la anterior instancia no parece ser insuficiente, si se infiere que aunque es cierto que debió realizar algunas erogaciones de traslados a centros asistenciales, incurrir en gastos de medicamentos, etc., y que la existencia de esos pagos no necesariamente requiere ser acreditada por prueba documental porque es la consecuencia natural del padecimiento, el perito médico designado en autos es categórico cuando informa que el tiempo de recuperación de cirugía de recambio de implantes mamarios como al que se sometió la Sra. M. requiere dos semanas como máximo (conf. pregunta 22) a fs.399 respuesta sin objeciones de parte de la actora). Además, respecto al tratamiento psicológico futuro cabe señalar que la Sra. C. al momento de iniciar la demanda sólo requirió el reintegro de los montos abonados por el tratamiento efectuado, pero no así las sumas necesarias para solventar futuras erogaciones (ver escrito de inicio a fs. 127/127vta. y 128vta.). Al no haber sido reclamados los gastos por tratamiento futuro de atención psicológica, este Tribunal se encuentra inhibido para admitirlos (arg. arts. 271 y 277 del C.P.C.C.N.).

Ahora bien, respecto a la queja de la demandada, el apelante se limita a señalar en dos escuetos párrafos que resulta elevado el monto otorgado pues la actora suscribió el consentimiento informado en el cual asume la necesidad de realizar una nueva intervención (ver fs. 557vta.). Al margen del escaso valor de esos formularios predispuestos (ver el desarrollo efectuado en el Considerando VI) se advierte a todas luces que dicha queja no llega a ser una crítica concreta del modo que lo exige el art. 265 del Código Procesal. Por ello, se propone declarar desierto el recurso de MEDIC S.A. respecto a la suma reconocida en la sentencia apelada en concepto de daño material (arg. arts. 265 y 266 del C.P.C.C.N.).

Por lo tanto, estimo adecuada la suma otorgada para este rubro.

7.2. En lo que hace a la cantidad reconocida como indemnización por daño moral, la demandada se queja por considerarla carente de fundamento pues insiste con que la actora se sometió voluntariamente a la intervención sabiendo que de aquella derivarían cicatrices. En primer lugar, cabe señalar que del informe pericial, a fs. 388vta. surge que la actora no sólo presenta una cicatriz en cada mama producto de la cirugía, sino que además posee “. 1 punto por pigmentación disminuida.Esto otorga hasta un máximo del 2%, dado que esta última cicatriza, o sea de la axila, se encuentra en el hueco axilar y que aún con los brazos alzados, se confunde con el resto de los pliegues axilares naturales”. Concluye el experto asignándole un 1% de discapacidad estética que, en casos como el de autos, correspondería indemnizar a título de padecimiento aflictivo, pues es de suponer que una persona que decide una operación de implante de esta naturaleza se va a ver afectada por algún deterioro en su imagen.

Por otro lado, es indudable que la situación de verse sometida a diversos estudios en la zona íntima implantada con la incertidumbre acerca de sus resultados así como una imprevista intervención de extirpación, debieron generar angustias y aflicciones que también merecen ser resarcidas bajo el rótulo de daño moral.

Sobre tales bases, la suma fijada por el sentenciador ($ 40.000), resulta dentro de lo opinable, mensurada y razonable. Por lo que no encuentro razones que justifiquen, de modo concreto y preciso, modificar dicha cifra.

VIII. Finalmente, corresponde pronunciarme con relación al agravio introducido por la actora quejosa en cuanto al modo en que se fijaron los intereses.

En este sentido, el Magistrado de la anterior instancia fijó los intereses desde el día siguiente de la notificación del traslado de la demanda (ver fs. 507vta.). En cambio, la accionante solicita que aquellos se calculen desde que tomó conocimiento del daño, es decir a partir de enero de 2012.

Ahora bien, asiste razón al apelante en tanto no corresponde establecer el hito inicial de los accesorios desde la notificación del escrito inaugural. Ello así, pues considero que respecto de las facturas emitidas por gastos de internación, honorarios médicos, instrumental, prótesis mamarias y honorarios por consultas psicológicas deben correr desde la fecha de emisión de cada factura, pues desde tal momento la actora debió desembolsar una suma de dinero cuyo origen se encuentra en el incumplimiento asumido por el demandado.Sin embargo, respecto a los gastos de viáticos, traslados y el daño moral, aclaro que el hito inicial se computará desde enero de 2012 (conf. relato de antecedentes del punto 3.2 de esta ponencia), pues allí la Sra. M. tomó conocimiento del daño.

Por último, y con relación a la tasa de interés aplicable, la queja de la demandada tampoco puede prosperar. Sobre este punto, sólo basta mencionar que esta Sala -a partir de la causa “Grossi Juan José c/ CNAS” del 8.8.95- adhirió al criterio de las otras dos salas de la Excma. Cámara y SOSTUVO, en términos generales, que los intereses por mora habrían de ser los que percibe el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones habituales de descuento a treinta días, plazo vencido. En razón de lo expuesto, corresponde que los accesorios sean calculados desde la fecha ya indicada y hasta su efectivo pago a la tasa dispuesta por el sentenciante.

IX. En cuanto al agravio de O.S.D.E. vinculado a los accesorios del proceso, estimo que debe prosperar. Pondero para ello que la actora, dirigió su demanda también contra la prepaga que adquirió el producto que la misma Sra. M. le había indicado. Como mínimo es dificultoso poder comprender cuál ha sido la razón por la que emplazó a O.S.D.E. en estas actuaciones. Máxime cuando siquiera en su escrito de inicio formula fundamento alguno para imputar responsabilidad también a O.S.D.E. y en la propia demanda admite que fue la Sra. C. quien pidió a la prepaga que compre las prótesis Mentor.

En esa atalaya, no están dadas las condiciones para eximir a la parte demandante de la aplicación de la regla general del vencimiento (art.68 del C.P.C.C.N.).

X.- En síntesis, propongo confirmar la sentencia apelada en lo principal que decidió, modificándola en cuanto al inicio del cómputo de los intereses y a la distribución de las costas respecto a la relación procesal trabada entre la actora y O.S.D.E.

En relación a las costas devengadas en la Alzada, entre la actora y la vencida, se imponen a la demandada Medic que, en rigor y en sustancia, es la parte derrotada en el pleito, máxime en procesos de resarcimiento de daños a la integridad física en donde los gastos procesales también forman parte de la indemnización que debe afrontar el responsable de los daños (art. 68, segundo párrafo, del C.P.C.C.N.). Las devengadas por el recurso de la co-demandada O.S.D.E. serán abonadas por la parte actora.

Los doctores Ricardo Víctor Guarinoni y Graciela Medina, por razones análogas a las expuestas por el doctor Alfredo Silverio Gusman, adhieren a su voto.

En virtud del resultado que instruye el Acuerdo que antecede, esta Sala RESUELVE: confirmar la sentencia apelada en lo principal que decidió, modificándola en cuanto al inicio del cómputo de los intereses y a la distribución de las costas respecto a la relación procesal trabada entre la actora y O.S.D.E.

En relación a las costas devengadas en la Alzada, entre la actora y la vencida, se imponen a la demandada Medic que, en rigor y en sustancia, es la parte derrotada en el pleito, máxime en procesos de resarcimiento de daños a la integridad física en donde los gastos procesales también forman parte de la indemnización que debe afrontar el responsable de los daños (art. 68, segundo párrafo, del C.P.C.C.N.). Las devengadas por el recurso de la co-demandada O.S.D.E. serán abonadas por la parte actora.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

ALFREDO SILVERIO GUSMAN

RICARDO VÍCTOR GUARINONI

GRACIELA MEDINA