Se autoriza a la Universidad Católica de Salta a la inscripción de la marca UCASAL y se declara infundada la oposición de la Universidad Católica Argentina

Partes: Universidad Católica de Salta c/ Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires s/ cese de oposición al registro de marca

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal

Sala/Juzgado: II

Fecha: 18-abr-2017

Cita: MJ-JU-M-106641-AR | MJJ106641 | MJJ106641

Se autoriza a la Universidad Católica de Salta a la inscripción de la marca UCASAL y se declara infundada la oposición de la Universidad Católica Argentina que tiene registrada la marca U.C.A., dado que ambas siglas no generan confusión, ya que tienen una estructura y una extensión muy distinta.

Sumario:

1.-Las siglas solicitadas UCASAL no se confunden con las de U.C.A., en tanto que desde el punto de vista gráfico tienen una estructura y una extensión muy distinta; a lo que se suma que la Universidad Católica Argentina al incluir en su siglas la letra A, supo de entrada que ha elegido una letra que no puede ser monopolizada y debe resignarse – a pesar de su larga trayectoria y prestigio – a que otros competidores en el mismo ramo también formen sus siglas con esa misma letra.

2.-Corresponde rechazar el cese de uso articulado por la Universidad Católica Argentina, ya que la pretensión de la Universidad de Salta de registrar las siglas UCASAL como marca de sus productos y servicios, no parece responder -y tampoco fue demostrado- a propósitos de ilegítimo acercamiento a la marca de un tercero, o en contravención a lo dispuesto por el ordenamiento legal.

3.-El cese de uso articulado por la Universidad Católica Argentina respecto de la sigla UCASAL de la Universidad de Salta debe ser rechazado, ya que la percepción visual de la estructura de los conjuntos no deja lugar a duda alguna en cuanto a la incuestionable individualidad de cada signo, así, el agregado de las tres letras SAL -por completo ausente en el signo oponente- agrega una idea, que si bien pueden ser considerada expresión de fantasía, es un complemento que singulariza su configuración y ponen una distancia más que suficiente, en la confrontación con las tres letras (UCA) que conforman la siglas de su oponente, extremo este último que incide también en la sonoridad de las designaciones.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 18 días del mes de abril de 2017, se reúnen en Acuerdo los señores jueces de la Sala II de esta Cámara para dictar sentencia en los autos del epígrafe. Conforme con el orden de sorteo efectuado, la doctora Graciela Medina dice:

I.- La Universidad Católica de Salta que desde el año 1967 usa las siglas UCASAL para identificar una casa de altos estudios, solicitó ante el I.N.P.I. por actas n°2.820.178 (fs.14), n° 2.820.179(fs. 15), n°2.820.180 (fs.16) y n°2.819.812(fs. 17), n° 2.819.813 (fs. 4) el registro de esa designación en las clases 16, 35, 38, 41 y 42 del nomenclador marcario internacional.

A su concesión se opuso la “Fundación Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires” como titular de diversos registros en numerosas clases del nomenclador marcario constituidos por las siglas “U.C.A”, incluidas la 16 (acta n° 1.919.384) y la 41. (acta n° 1.886.805). Mas habiendo intentado superar las diferencias extrajudiciales y no habiendo alcanzado un resultado positivo (ver fs.26), la Universidad Católica de Salta, por estimar que esa protesta era infundada, tanto porque le asistía interés legítimo para requerir las siglas objetadas, como por considerar que las designaciones eran inconfundibles, promovió la demanda de autos a fin de que se la condenara a cesar en la objeción planteada (fs. 28/30vta ampliación fs.131/142vta.). Empero, al contestar la demanda y su ampliación “La Universidad Católica Argentina” resistió tal pretensión en virtud de considerar -tal como lo había afirmado en sede administrativa- que la “combinación de letras” solicitada era confundible con las de su propiedad, desarrollando los argumentos por los que -en su criterio- correspondía el rechazo de la demanda.Asimismo reconvino solicitando el cese de uso de la marca de la contraria o de cualquier otra que resulte confundible con la suya (fs.200/217.)

II.- El señor magistrado de primera instancia tras recordar los antecedentes jurisprudenciales aplicables al caso; dicto sentencia a fs.547/552 .En ella consideró que la actora era titular de un interés legítimo para solicitar el registro marcario protestado (art. 4 de la ley 22.362) señalando -como relevante- la especial atención que pone el usuario de los servicios de enseñanza. Y desde esa perspectiva realizó la confrontación marcaria arribando a la conclusión de que las siglas de fantasía en pugna eran inconfundibles autorizando, en consecuencia, el registro de UCASAL, actas n°2.820.178 (fs.14), n°°2.820.179 (fs. 15), n°2.820.180 (fs.16) y n°2.819.812(fs. 17) n° 2.819.813 (fs. 4)en las respectivas clases 16, 35, 38, 41 y 42 del nomenclador marcario internacional. En consecuencia no advirtió violación alguna a los principios vigentes en materia marcaria por lo que admitió la demanda por cese de oposición que “conlleva el rechazo del planteo de cese de uso introducido por la demandada mediante reconvención”. Con costas a la vencida (art. 68 del C.P.C.C.)

Disconforme con el resultado obtenido apeló la Universidad Católica Argentina (fs.554) que expresó agravios a fs. 563/570 que merecieron la réplica de fs.572/584

En el memorial de fs.563/570 insiste sobre la confundibilidad de las siglas enfrentadas en los tres planos del cotejo practicado por el a quo. Argumenta que la siglas U.C.A claramente evoca a su universidad y si se permiten nuevos registros que comiencen con la misma raíz UCA producirá -en el público en general- “confusión indirecta”. El sentenciante no tomó en cuenta que la actora actuó de mala fe con un claro propósito de aprovecharse de su esfuerzo, incurriendo en una clara contradicción que evidencia la arbitrariedad de la sentencia.Por último se agravia del rechazo del planteo de cese de uso introducido por vía de reconvención, sin la debida fundamentación.

III.- Que antes de entrar en el análisis del fondo de la cuestión debatida, advierto a las partes que no habré de seguirlas en todos y cada uno de sus razonamientos pues considero que con esa metodología de fundamentación en la sentencia, trataría puntos carentes de trascendencia en la justa adjudicación de los derechos que les asisten y desprovistos de proyección jurídica en la definición del caso; es decir que estudiaré solo aquellos aspectos que juzgo “conducentes” para la correcta solución del diferendo. (confr. doctrina de Fallos: 265:301; 278: 271; 287:230; 294:466, entre muchos precedentes).

De tal manera el punto clave de este litigio consiste en determinar si las siglas solicitadas “UCASAL” se confunde o no con las siglas “U.C.A.” de la demandada, registradas en las mismas clases del nomenclador. En definitiva, lo que realmente interesa es que cada una de las partes desarrolle su actividad con denominaciones claras y distintas, vale decir que identifique sus productos o servicios con marcas que sean “claramente distinguibles” como lo exige la jurisprudencia con base en el art. 3°, inc a) y b) de la ley de marcas. Se trata entonces de examinar si existen elementos suficientes que confirmen el punto de vista del a quo, porque si así fuera la inconfundibilidad de las siglas privaría de sustento el planteo de la demandada del cese de uso de las siglas en conflicto introducido por vía de reconvención.

Así me ocuparé de sus quejas señalando brevemente la doctrina aplicable en torno al registro de letras, siglas y combinación de letras como marcas de productos y servicios (art. 1° de la ley 22.362); tema que ha sido tratado por el Tribunal en reiteradas oportunidades (esta Sala causa 2078/93 del 27.8.96, 8790/06 11.4.2013).

Cuando se está en presencia de marcas constituidas por combinación de letras por ej: YPF, BGH, BMW, etc.el amparo que proporciona la ley no difiere del que le brinda a la generalidad de los signos. La combinación de letras es tutelable como tal y ningún competidor puede utilizar dicha combinación de letras o de números, (art. 1° de la ley 22.362) pues ello significaría transgredir el derecho de propiedad (art. 4° ley 22.362).

En ese sentido se ha dicho muchas veces, que letras aisladas y combinaciones de letras originan marcas débiles (confr. de esta Sala; causas 7099 del 5.12.80, 472 del 5.6.81), y esta caracterización es la que acontece en el presente caso, con apoyo en la jurisprudencia del Tribunal que ha declarado innumerables veces que ningún titular puede pretender monopolizar marcariamente una letra o combinación de letras (esta Sala causas 8304 del 30.10.79, 7835 del 24.7.79). Con esto quiero decir que la Universidad Católica Argentina que incluyó en su siglas la letra A, sabe de entrada -aunque ahora lo niegue- que ha elegido una letra que no puede ser monopolizada y debe resignarse -a pesar de su larga trayectoria y prestigio- a que otros competidores en el mismo ramo también formen sus siglas con esa misma letra.

IV.- Con la finalidad de constatar si esa primera sensación de inconfundibilidad que obtuvo el señor juez de grado era producto de elementos subjetivos, me coloqué en el ángulo del público consumidor a fin de observar si la aprehensión de una sigla me suscitaba el recuerdo de la otra, usando como método -para verificar si el nuevo signo tiene aptitud suficiente para dar origen a una marca de fácil distinción- cotejar las designaciones como fueron pedidas y solicitadas y sin artificiales desmembraciones, atendiendo a los signos en cuanto tal, valorándolos en su totalidad en forma sucesiva y no simultánea (Conf. J. Otamendi “Derecho de Marcas” pag.196 y esta Sala causa 5139/99 del 22.5.2001 y causa 11984/08 del 2012).

Así en el confronte de las siglas del caso se constata -a simple vista- que la siglas de la solicitante se encuentra constituidas por seis letras (UCASAL) una al lado de la otra, frente a la designación oponente “U.C.A”, que se conforma con tres letras y dos puntos. Es claro entonces que desde el punto de vista gráfico tienen una estructura y una extensión muy distinta. Así el conjunto solicitado al añadir tres letras (SAL), agrega un factor distintivo suficientemente diferenciador que le confiere especificidad, frente a la solitaria designación “UCA” que pone la necesaria distancia entre uno y otro signo que impide posibles confusiones en el público consumidor. Indudablemente se confirma -al menos en este aspecto- esa primera impresión de evidente desemejanza.

La circunstancia de la coparticipación de las letras “UCA” -que no son monopolizables- no puede -en términos razonables- dar lugar a situaciones de confundibilidad contrarias a los fines esenciales de la ley de marcas (C.S. Fallo: 279:150).

En definitiva entiendo que la percepción visual de la estructura de los conjuntos no deja lugar a duda alguna en cuanto a la incuestionable individualidad de cada signo. Así, el agregado de las tres letras SAL -por completo ausente en el signo oponente- agrega una idea, que si bien pueden ser considerada expresión de fantasía, es un complemento que singulariza su configuración y ponen una distancia más que suficiente, en la confrontación con las tres letras (UCA) que conforman la siglas de su oponente, extremo este último que incide también en la sonoridad de las designaciones.

En este contexto, no es ocioso recordar un principio jurisprudencial que establece, como de importancia fundamental, prestar particular atención a las características dominantes del público consumidor (confr.mi voto de esta Sala causa n° 1198/08 del 27.2.2015). Es claro que el futuro o actual usuario de los servicios de enseñanza son conocedores de las distintas instituciones que colaboran con su instrucción, y podrá distinguir uno u otro establecimiento sin caer en equivocaciones o confundir su origen. Las diversidades apuntadas permite concluir que el conjunto formado por la combinación de las letras “UCASAL” satisface el requisito exigido por la ley 22.362 de que las marcas de productos y servicios sean “claramente distinguibles” para autorizar su registro

VII.- En síntesis, considero que debe mantenerse la solución del caso dada por el a quo, autorizando en consecuencia, el registro de UCASAL, actas n°2.820.178 (fs.14), n°°2.820.179 (fs. 15), n°2.820.180 (fs.16) y n°2.819.812(fs. 17) n° 2.819.813 (fs. 4)en las respectivas clases 16, 35, 38, 41 y 42 del nomenclador marcario internacional, inclusive en cuanto al rechazo del planteo de cese de uso introducido por la demandada mediante reconvención.

En efecto, no se advierte que con la inconfundibilidad que propicio -en concordancia con el señor juez de primera instancia- pueda afirmarse válidamente que la empresa actora ha actuado de mala fe. La pretensión de la Universidad de Salta de registrar las siglas UCASAL como marca de sus productos y servicios, no parece responder -al menos tampoco fue demostrado- a propósitos de ilegítimo acercamiento a la marca de un tercero, o en contravención a lo dispuesto por el ordenamiento legal. Si bien la prueba fehaciente y concreta de la mala fé puede resultar muchas veces imposible, basta a esos efectos, la demostración de una conducta que objetivamente pueda aparecer como violatoria de los principios vigentes en esta materia, que puedan llevar a presumir la configuración de un acto violatorio de las finalidades de la ley en la materia: la protección de las sanas prácticas comerciales y la tutela del público consumidor (confr. Corte Suprema Fallos:253:267; 279:150; esta Sala causa 22.438/96 del 12.9.2000). Ponderando lo dicho se impone la conclusión de que la invocación de mala fé debe ser desestimada, rechazando el pedido de cese de uso articulado por la Universidad Católica Argentina. Con costas a la vencida (art. 70 C.P.C.C. numeración según Digesto Jurídico Argentino, aprobado por ley 26.939).

El doctor Ricardo Víctor Guarinoni, por razones análogas a las expuestas por la doctora Graciela Medina, adhiere a su voto.

El doctor Alfredo Silverio Gusman no suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (art. 109 del R.J.N.).

En virtud del resultado que instruye el Acuerdo que antecede, esta Sala RESUELVE: a) confirmar el fallo de primera instancia que autorizó el registro de la siglas UCASAL, actas n°2.820.178 (fs.14), n°°2.820.179 (fs. 15), n°2.820.180 (fs.16) y n°2.819.812(fs. 17) n° 2.819.813 (fs. 4) en las respectivas clases 16, 35, 38, 41 y 42 del nomenclador marcario internacional, solicitado por la Universidad Católica de Salta.

b) Rechazar el planteo de cese de uso introducido por la “Fundación Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires” mediante reconvención.

c) Con costas de ambas instancias a la actora, que resultó vencida (art. 70 C.P.C.C. numeración según Digesto Jurídico Argentino, aprobado por ley 26.939).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

GRACIELA MEDINA

RICARDO VÍCTOR GUARINONI