Relegitimemos nuestro poder legislativo delegado. De Roberto Fermín Bertossi

El compromiso político y ciudadano no se centrifuga ni agota en los comicios legislativos del próximo 22 de octubre.

Pensamos que corresponde a la sociedad civil asumir un protagonismo responsable y ejemplar ejerciendo en plenitud su rol indelegable en pos de reorganizar y decidir mejores versiones de democracia legislativa para recién entonces asegurarnos omnipresencia, respeto a la voluntad ciudadana e intensidad de la soberanía popular delegada, dejando atrás caricaturas y simulacros corporativos en tanto desobedecen descaradamente a la misma.

Concomitantemente, proponer la reformulación e institucionalización de “una agenda argentina” para el mediano y largo plazo para que a través de instituciones políticas más cooperativas, sepamos darnos reglas electorales claras y simplificadas, sistemas sociales, laborales, financieros y fiscales inclusivos, infraestructuras públicas y educativas apropiadas, narcotráfico, políticas y buenas prácticas agrícolas, un ambiente sano, una regulación de la intermediación y moderación la renta financiera, etc.

Nuestra democracia solo alcanzará su plenitud cuando los derechos dejen de ser un amague constitucional y las desigualdades, denigrantes e irritantes realidades.

Afrontar la regeneración de las instituciones dotándolas de capital reputacional, de experticia e idoneidad moral y funcional, de transparencia y credibilidad, profesionalizando sus estructuras, logística y funcionamiento, es un imperativo de la hora que todos deberíamos exigir y legitimar con nuestro propio poder y tesoro ciudadano personal: “el voto”

Superar profundas desigualdades, ascuas en nuestros jubilados y científicos, usuarios y consumidores, etc., requiere debates político-legislativos sobre la redistribución de los esfuerzos e ingresos, para recién entonces poder alcanzar crecimientos sostenidos con “rostro humano”.

No se yerra si se habla de ilegitimidad de ejercicio por lo enrevesado, holgazán y hasta farandulero de parte del legislativo imperante, el cual nos viene negando un mejor destino personal y comunitario vg. mediante esquemas presupuestarios y de coparticipación que violan sistemáticamente elementales parámetros federales del contrato social e impidiendo de tal manera que los argentinos podamos reconocernos y reencontrarnos en vez de sentir solamente que debemos sacrificarnos para aquellos que vienen así manipulando a su antojo y descaradamente, instituciones republicanas deficientes, con infinidad de perdedores.

Todo lo contrario, el relegitimar nuestro Congreso Nacional propuesto será para regenerarlo y replantearlo por completo, para ir recuperando gradual y paulatinamente, un crecimiento económico -sin ajustes- con perdurable dimensión humana.

Si seguimos pensando en constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior y promover el bienestar general, mal podríamos desoír a los politólogos o economistas más influyentes de la actualidad como Thomas Piketty, cuando en su última obra: ¡Ciudadanos a las urnas!, sostiene: `la democracia reposa sobre la confrontación permanente de ideas, el rechazo a certidumbres prefabricadas, y la renovada decisión de, sin concesiones, poner en entredicho instancias de poder y de dominación. Las cuestiones económicas son eminentemente políticas, y por ende no deben seguir siendo admitidas sólo como cuestiones puramente técnicas que deben quedar libradas a una exigua elite de expertos´

Por último, relegitimizar al poder legislativo requiere avanzar mancomunadamente hacia la unión política, en especial cuando se legislen cuestiones presupuestarias, fiscales, financieras o ambientales, lo cual sólo se logrará reconstituyendo y reempoderando instituciones democráticas y parlamentarias como nuevas.

 

Roberto Fermín Bertossi
Investigador CIJS/UNC