Métodos alternativos para el abordaje de conflictos en materia ambiental

Autor: Fernández, M. Martha. – López Pereira, M. Eugenia

Fecha: 5-may-2017

Cita: MJ-DOC-10712-AR | MJD10712

Sumario:

I. Introducción. II. El mediador. III. Conflictos ambientales. IV. Métodos alternativos de resolución de conflictos, aplicados a conflictos socioambientales. V. Mediación ambiental, nuestro enfoque. VI. A modo de reflexión final. VII. Bibliografía.Doctrina:

Por M. Martha Fernández (*) y M. Eugenia López Pereira (**)

I. INTRODUCCIÓN

El presente trabajo fue diagramado sobre la base de la experiencia profesional de las escritoras, tanto en áreas de mediación dentro del marco penal, como de mediación comunitaria, así como también de los estudios especializados que cada una de ellas ha abordado hasta el momento.

Partimos de la base de considerar el proceso alternativo de resolución de conflictos como un proceso complementario, casi fundamental, en el marco del sistema judicial y extrajudicial.

Mucho se ha escrito acerca de distintos abordajes de aplicación del derecho ambiental. Los tiempos de redacción de teorías están dando paso a los tiempos de acción concreta.

Más de cuarenta años han pasado desde las primeras enunciaciones acerca del derecho sostenible, de la reparación del ambiente. Se han ampliado los conceptos, se han redactado leyes de presupuestos mínimos, se han mantenido históricas normativas acerca del cuidado del hábitat y la biodiversidad en todas sus formas. Estos tiempos que corren son tiempos de aplicación concreta de dichos conceptos, y en ese sentido, es en el cual desarrollamos nuestra propuesta de métodos alternativos de resolución de conflictos ambientales que, seguramente a lo largo de los próximos años, tendrá sus mejoras y sus afinaciones, y no aceptaríamos nada en contrario a ello.

Se han trabajado algunos proyectos de métodos alternativos de solución de conflictos ambientales en diversos países, así como también en la Argentina, pero hemos observado del estudio de ellos que, generalmente, se han tenido en cuenta, para ellos, las problemáticas ambientales globales.

Se trabajaron desde los temas macros e internacionales, haciendo observar como complejos los procesos de mediación que se elaboran desde los valores más simples de la comunicación.Proponemos, desde nuestro trabajo de estudio, tomar las ideas base de la llamada Agenda 21, suscripta en la Convención de Río de Janeiro en 1992, como una manera de volver a la esencia de los planteos ambientales, allí trabajados, haciendo oídos abiertos a todos los conceptos desarrollados y esbozados en la misma, así como en las subsiguientes convenciones (Río + 10, y Río + 20).

De esta manera, comenzamos a trabajar un proyecto de métodos alternativos de resolución de conflictos ambientales, que bien pueda ser replicado para los problemas macros, o globales, pero que será altamente funcional a las problemáticas más micro, que se suscitan en lo cotidiano de la vida, ya sea entre personas físicas, personas jurídicas privadas y personas jurídicas públicas, instituciones, entre otros.

Si la sociedad no comprende los pequeños problemas cotidianos, dentro del marco de problemáticas ambientales, no llegará a tomar conciencia real o suficiente de lo que la materia ambiental abarca.

Así, y a modo de ejemplificar nuestra postura, de nada sirve educar o concientizar acerca de la extinción del rinoceronte gris o de los orangutanes en África, del cambio climático global, de los grandes problemas del agua, de la reducción de la capa de ozono, si en el marco de la ciudad, municipio, barrio o pueblo en donde cada ser humano habita, no se les da carácter de problemática ambiental al cuidado de animales que conviven con nosotros, si no se toma conciencia de que ellos, son personas no humanas. En el mismo sentido, ocurre si no se educa y se instala la problemática de separación de residuos y disposición de ellos, o la concientización de consumos responsable, modificación de acciones en casos de contaminación sonora o de olores.

De qué sirve hablar de la contaminación de residuos en el océano Pacífico, si un vecino no es capaz de respetar con sus propios residuos, ni al prójimo ni al ambiente cercano.La sanción, la multa, pueden provocar dolencias al ámbito pecuniario de cada ser humano, pero lejos están de la concientización que dentro del marco de un proceso de resolución alternativo se puede llevar adelante, por la internalización que el proceso produce.

En el proceso de mediación, se intenta trabajar esa misma concientización a través de la reflexión, de la comunicación y del diálogo de las partes. El hecho de escuchar los daños o afecciones que produce en el otro, el colocarse «en sus zapatos», implica, muchas veces, un cambio de perspectiva, y lógicamente de posición frente a la problemática planteada. Y particularmente estandarizar y extender a ese “zapato” como un talle universal que todos debemos calzar en miras de un interés superior. En esa pequeña huella está la diferencia hacia la construcción de los grandes cambios.

II. EL MEDIADOR

1. Su contexto con el modelo y método

Considerando que existen diferentes modelos para abordar un proceso de mediación: el de Harvard, el transformativo y el narrativo; debemos advertir que el mediador también operará en distinto modo según el patrón al cual adhiera.

Entendemos, por nuestra práctica, que el mediador también puede hacerse de diferentes herramientas y habilidades de cada modelo, incluso utilizando alguna de ellas de manera conjunta para poder alcanzar el máximo de sus potencialidades.

De ello se desprende que «el mediador en materia ambiental podrá valerse del modelo que decida para abordar el conflicto, pero jamás debe perder la finalidad restaurativa del proceso ambiental, acompañando a que las partes libremente determinen ese fin».

En el «modelo de Harvard», el rol del mediador supone que estos intervengan en la interacción de las partes, ya que «el enfoque es que las mismas trabajen colaborativamente para resolver el conflicto, orientado esto en la obtención de la satisfacción de los intereses.El proceso está estructurado, y los terceros se representan generalmente como expertos en dirigir la discusión» (1).

El modelo de Harvard equipara la mediación con la facilitación de una negociación basada en intereses.

Asimismo, el «modelo transformativo» está orientado a la comunicación y relaciones interpersonales de las partes. Para los creadores de este modelo, el objetivo de la mediación no es el acuerdo, sino el desarrollo del potencial de cambio de las personas al descubrir sus propias habilidades. Focalizándose en las relaciones humanas con la intención de fomentar el crecimiento moral.

Mientras que el modelo transformativo busca desarrollar en las partes habilidades y actitudes que les permitan manejar más constructivamente sus conflictos. Ello no está del todo alejado de la negociación basada en intereses, pues la base de las habilidades y actitudes que se propone desarrollar el enfoque transformativo es el reconocimiento del otro, y sus necesidades e intereses, como legítimos. La diferencia está en el énfasis que el modelo transformador pone en el desarrollo de capacidades para enfrentar futuros conflictos y así transformar las relaciones humanas.

Lo interesante a nuestro entender es que el modelo plantado por Folger y Bush es la existencia de dos ejes fundamentales: la autodeterminación de las partes y el poder humanizante del diálogo. Esto se logra a través de la revalorización («empowerment») y reconocimiento (hacia la otra y otras partes).

Creemos que cuando existe un desequilibrio claro de poder entre las partes, hecho que «a menudo sucede en las mediaciones ambientales, la herramienta del “empowerment” y el reconocimiento -de la/s otra/s parte/s- hacia el más débil, como un igual en condiciones de negociar, es un parámetro clave para llevar adelante el diálogo».

Por último, el «modelo narrativo» tiene como objetivo llegar a un acuerdo, pero con el énfasis puesto en la comunicación y en las interacción de las partes.

Reconoce que el mayor reto está en el reconocimiento de las perspectivas, necesidades e intereses de todas las partes.

2.Características del mediador

Es claro que durante un conflicto, es adecuada la intervención del tercero, sea mediador facilitador o negociador, que no esté involucrado en el conflicto y sea percibido como imparcial por todas las partes.

Esta persona o equipo de personas, podrán concentrarse en asegurar que todos los participantes se sientan escuchados y en fomentar la búsqueda de soluciones creativas.

Ahora bien, cabría preguntarse si en una cuestión, por ejemplo de contaminación de aguas en un territorio común a las partes y al mediador, este no estaría también viendo comprometidos sus intereses.

Si bien desde un abordaje conceptual, los intereses del ambiente son de todos, «nunca se confunde la persona del mediador con su rol», ya que este debe respetar las reglas que lo configuran como tal.

Si bien es cierto que no existe un «numerus clausus» para las características del mediador en general, la doctrina y los protocolos (que incluyen las directrices internacionales en la materia. Para ampliar estos conceptos, se podría estudiar el Capítulo VI «Arreglo pacífico de controversias», art. 33, de la Carta Constitutiva de Naciones Unidas) (2).

Todos son contestes en las pautas genéricas, a saber: La regla de la neutralidad, de imparcialidad e incluso de multiparcialidad. Lo cierto, es que todos estos vocablos, más allá de las diferencias estrictamente semánticas, se refieren a que el mediador pueda generar confianza entre todas las partes y evitar que sus juicios y opiniones sobre los actores y el conflicto interfieran en el proceso, en aras de facilitar un diálogo horizontal entre las partes.

A decir de Leonald Susskind, el mediador trata de mantener las reglas del juego que las partes han adoptado. Esto es lo que se entiende generalmente por neutralidad: imparcialidad y ausencia de sesgo con respecto a las partes.

Algunos doctrinarios argumentan que un mediador no debería ser indiferente a la injusticia rampante.Lo cierto es que un mediador no debería ser ciego a los acuerdos potencialmente injustos o imposibles de implementar, aun cuando las «reglas del juego no hayan sido violadas».

Para Diez y Tapia, la neutralidad es algo que no se puede lograr, pues en el momento en el que un mediador comienza a conocer las narrativas de las partes en conflicto, es imposible que no surjan los prejuicios y percepciones de los propios mediadores. Para ellos, es sobre todo importante que el mediador sea muy asertivo para que sus propios prejuicios no se conviertan en una barrera, y «entender la neutralidad como un ejercicio de curiosidad» desde el cual no se debe calificar, sino en el que se indaga todo el tiempo. «El mediador es un curioso a pedido de las partes, se mete dentro de las conversaciones sobre el problema para ir “destapando” algún viejo canal de comunicación o para ayudarlos a construir puentes que los acerquen a algún territorio común».

En ese sentido, se resalta la importancia de la imparcialidad, donde el mediador no se inclina a favor o en contra de ninguna de las partes. Si bien el propio mediador podría tener un punto de vista personal sobre el asunto que está en juego, asegura la imparcialidad al dejar a un lado sus opiniones personales.

En ese sentido, la propuesta de Diez y Tapia es ir un paso más allá y trabajar desde la «multiparcialidad»; es decir, tomando partido por todas las partes. Con esto se refieren esencialmente a la importancia de que todas las partes se sientan legitimadas y reconocidas durante el proceso de mediación, que no se juegue a una lógica de víctimas y victimarios, sino de voluntad de resolución de un problema en común donde los puntos de vista de todas las partes son esenciales para solucionar el conflicto.En ese sentido, para Diez y Tapia la característica más importante del mediador es tener habilidades para intentar ayudar a la gente a que hable de un modo diferente con la esperanza de que si así lo hace, entonces se modificará su modo de interactuar y se producirán los cambios que permitan llegar a hacer acuerdos.

Así, la mera neutralidad o imparcialidad estaría más relacionada con el modelo de Harvard, donde el énfasis está en la buena conducción de un proceso estructurado. «Complementariamente a esto, la multiparcialidad también puede ser un concepto útil, más acorde con los enfoques transformativo y narrativo», en los cuales, si bien la estructura y conducción del proceso son importantes, se resalta «la oportunidad de aprovechar el espacio de mediación para transformar relaciones y empoderar a las partes, partiendo de un conocimiento y empatía por las narrativas de todas las partes».

En términos generales, los distintos enfoques de mediación coinciden en que el mediador: siempre promueve la participación de todos, se asegura de diseñar el espacio adecuado para que todas las partes se sientan en igualdad de condiciones para expresar sus puntos de vista, intereses y preocupaciones.

Mantiene la imparcialidad o la multiparcialidad, a través de mantener las reglas del juego y de buscar legitimar a todas las partes. Siendo que jamás decide, sino que orienta la discusión para que se asuman decisiones justas y equitativas.

Por ello es que no debe prejuzgar los criterios de las partes y del mismo modo, no asesorarlas legalmente (3).

3. Funciones del mediador

En esta inteligencia, son funciones del mediador: a. asistir a las partes en la observación del conflicto. Lo logra mediante la reconstrucción y el encuadre de la historia, para que todas las partes vean reflejado su interés o preocupación.

b. Buscar el dialogo y un posible acuerdo.

c. Conducir el proceso, más no la voluntad de las partes, mediante el diseño de la estrategia de dicho proceso.

d.Contribuye a generar una dinámica de colaboración, a través de las herramientas del o los modelos que estime pertinentes para el conflicto en particular.

e. Evaluar y promover el equilibrio de poder entre las partes. Esto lo logra generando acciones que empoderen a alguna de las partes que no está teniendo las herramientas suficientes para que se incluyan sus perspectivas (4).

Un mediador avezado y empático busca lograr que las partes le revelen información acerca de sus intereses, necesidades, prioridades y aspiraciones que no revelarían nunca a un adversario. Esta información puede permitir a un mediador de confianza ayudar a las partes a formular las posibles opciones y concesiones más eficientes e incluso hacer más grande el escenario combinando recursos y oportunidades en formas que no habían sido previstas con anterioridad.

Además, debe apoyar a las partes a comprender el valor integrador de una opción propuesta por ellas mismas, e incluso puede compartir soluciones ganar-ganar («win-win») que haya visto en casos similares o que las partes hayan propuesto en sesiones privadas.

Del mismo modo, contribuye a superar o a atenuar las barreras psicológicas promoviendo un ambiente colaborativo de resolución no adversarial de conflictos, desviando la atención de las partes de los aspectos puramente distributivos. Una manera de hacer esto es redefinir el conflicto como un reto compartido.

Debe además, recordarles a los participantes los costos de prolongar la confrontación, de tal forma que minimice la aversión de los participantes hacia las pérdidas, en especial pérdidas o concesiones que son seguras.

Asimismo, es necesario que se logren superar las narrativas parciales y descalificadoras por medio de una sola narrativa donde todas las partes se sientan reflejadas, a fin de evitar conversaciones circulares y destructivas.

Es su tarea fomentar tiempos y espacios «ad hoc» para la generación y exploración de opciones creativas. El facilitador funciona a las claras como educador y constructor de relaciones, concientizando a los actores sobre las barreras que surgen en la disputa de resoluciones y alentándolos a buscar caminos para sobreponerse a ellas.El mediador en materias especializadas, como lo es el mediador ambiental, debe -además- identificar las distintas fuentes de información sobre el problema para asegurar que los vastos enfoques científicos sean considerados en el proceso.

El «mediador ambiental» es una especie del género mediador y ciertamente lo distingue el nivel de compromiso y especialización previa en cuestiones ambientales del que debe estar munido, ya que todos somos parte interesada en la conservación de los recursos. Por eso, no se debe perder nunca el fin último de todo proceso ambiental, en cualquiera de las fases del conflicto, que es la directriz de los principios del derecho ambiental.

No es ajena a la mediación la dinámica del derecho y las cuestiones ambientales, que tienen una matriz desconcertante en la materia clásica del derecho sustantivo y procesal.

En las cuestiones ambientales, existe siempre la primacía de dar respuesta a los nuevos problemas de la sociedad. Una sociedad líquida, de riesgos y de daños; en donde el sistema de normas y especialmente los principios rectores de los bienes jurídicamente tutelados, son de naturaleza transversal, que tienden a igualar desigualdades y principalmente de incidencia colectiva. Esta última idea es conteste con las conclusiones del «V Congreso Argentino de Derecho Ambiental», celebrado en Buenos Aires, en diciembre de 2016.

III. CONFLICTOS AMBIENTALES

1. De qué hablamos exactamente cuando mencionamos los conflictos ambientales

En general, se suele apuntar, al momento de llevar adelante estudios de investigación, hacia los conflictos ambientales, de las grandes problemáticas, que afectan al ecosistema y al planeta en general, sino a varios países o vastas regiones.

Quizás esté ocurriendo que al mencionar las problemáticas ambientales, la mayor parte de la población del planeta, ve dichos conflictos como situaciones superiores a sus propios raciocinios, o superiores en cuanto a la posibilidad de cada uno de ellos de prestar algún tipo de resolución. Así, observamos que en grandes números, los seres humanos, consideran a las temáticas ambientales completamente lejanas a la realidad que cotidianamente viven.Si bien, en un principio de los estudios ambientales, correspondía mencionar el alerta frente a situaciones de gravedad como son los grandes problemas ambientales, consideramos y es el eje de nuestra propuesta, cotidianizar dichas situaciones. Es decir, trabajar los pequeños problemas que afectan el ambiente, problemas del espacio físico y cultural en el que se desarrollan en su vida común los seres humanos.

Marines Suares define al conflicto como «un proceso interaccional, que se coconstruye recíprocamente entre dos o más partes, en el que predominan las interacciones antagónicas sobre las cooperativas y donde las personas intervienen como seres totales» (5).

Según menciona Ana Patricia Quintana Ramírez (6), existen dos escuelas teóricas en el tema; una referida al conflicto ambiental, y la otra, al conflicto socioambiental. Mientras en la primera los países industrializados hablan de las dificultades para que las externalidades ambientales sean asumidas por quienes las generan, en la segunda las tensiones se suscitan por la dificultad para definir la propiedad y distribución de los recursos; situación esta última más presente en el caso latinoamericano.Así, «una de las clasificaciones de los conflictos está dividida por los conflictos simétricos de los asimétricos», siendo que los simétricos tienen por característica la existencia de actores en conflicto que cuentan con recursos de poder similares o balanceados, mientras que en los conflictos asimétricos manifiestan abierta desequiparidad entre los recursos de poder que poseen (7).

De esta manera, Ormachea Choque cita a Pablo Ortiz, quien menciona que los conflictos socioambientales aluden básicamente a que ciertas prácticas de uso y explotación de los recursos de naturaleza, al degradar los ecosistemas, pueden conducir a movimientos modificaciones, cambios y / o desarticulación en la estructura de relaciones entre diversos actores al interior de las sociedades (8).

Este tipo de desequilibrios que se plantean en los conflictos asimétricos, requiere de un conjunto de acciones del actor social débil, tendie ntes a mejorar su situación frente al actor poderoso (9).

Un conflicto no podrá resolverse adecuadamente cuando los actores se perciben en una relación asimétrica de poder puesto que tal apreciación promoverá al mantenimiento del conflicto o la utilización de formas confrontacionales ejecutadas por la parte que reconoce como la más fuerte (10).

Según Marques Cebola (11), las características del conflicto ambiental, son las siguientes: a. Conflictos multipartes con relaciones de poder en desequilibrio; b. la colisión entre intereses públicos y privados, indicando que esta situación probablemente demande una necesidad de solución diferente de la prevista en las normas generales y abstractas; c. especificidades técnicas y científicas complejas, aclarando que este tipo de conflictos se basan generalmente en estudios e informes científicos que difícilmente sean entendidos por el ciudadano común en razón de su complejidad, planteando dentro de las soluciones por trabajar, la explicación de las cuestiones técnicas para minimizar los impactos la creación de soluciones al conflicto, así como permitir la participación de los ciudadanos en los procesos con repercusiones en su quehacer cotidiano como premisa básica de la resolución de los conflictos en este ámbito; d.efectos decisorios en las generaciones futuras, de esta manera, indica que la aplicación de medidas determinadas podrá implicar cambios en sus premisas iniciales por revelar consecuencias imprevistas, planteando que los efectos de una determinada decisión solamente será conocida una vez que se hayan llevado a cabo y podrán exigir adaptaciones que una decisión judicial no permitiría. Por ello, requieren formas de resolución que vigilen la implementación de la solución aportada, lo cual tampoco se hallaría dentro del marco de un proceso judicial; e. plantea la urgencia en la resolución de los conflictos ambientales como una de sus características.

En algunos de los puntos presentados por la catedrática, podríamos afirmar que en el marco de trabajo en nuestro país, se está llevando a cabo otro tipo de accionar, quizás atento a la falta de otros institutos, la CSJN (12) en el fallo Mendoza, mantuvo -y aún mantiene- continuidad de «diálogos amistosos» o, por decirlo de otra manera, seguimientos de los puntos de la sentencia dictaminada en ella.

Es importante, que «dentro de los conflictos ambientales, podemos observar, asimismo, aquellos que no responden a choques con grandes empresas ni a problemas completamente multipartes o problemáticas absolutamente complejas, pero que sí continúan dentro del marco de la materia ambiental, aunque sean conflictos ambientales a menor escala».

Se aborda entonces, la problemática de conflictos socioambientales como la más completa en estos casos, como un concepto mayor dentro del cual se ubican distintos tipos de conflictos ambientales. Partimos así de esa premisa y continuamos en ese lineamiento.«Los conflictos socioambientales son el concepto mayor, que abarca diferentes conflictos ambientales, que pueden ocurrir a nivel internacional, o a niveles nacionales o locales, así como también los pequeños conflictos ambientales que se presentan dentro de cualquier comunidad».

Partiendo de esta premisa, debemos tener en cuenta, que los mejores métodos de trabajo son los métodos alternativos de resolución de conflictos, y dentro de ellos, la mediación, no como un servicio ajeno a los servicios de justicia, sino como complementarios de los mismos.

Quizá sea esta una de las maneras de acercar al ser humano común a apreciar el espacio en el que se está desarrollando, y dejar de observar la materia ambiental como temas lejanos o fuera de su alcance para solucionar.

IV. MÉTODOS ALTERNATIVOS DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, APLICADOS A CONFLICTOS SOCIOAMBIENTALES

Las referencias y experiencias en materia de mediación ambiental surgen en varios países europeos, en los Estados Unidos y en algunos países latinoamericanos (13).

En los Estados Unidos, la mediación ambiental tiene sus orígenes en 1973, como «Resolución de conflictos ambientales» (Environmental Conflict Resolutions- ECR), a raíz de un conflicto con origen en Seattle, en relación con la construcción de una presa en el río «Snoqualmie», en ese caso el Gobernador de Washington (Daniel Evans), le pidió a los mediadores Gerald Mac Cormick y Jane Mac Carthy, su actuación profesional en la resolución del conflicto en cuestión. Así, aunque el conflicto original surgió solo sobre la publicación de la construcción de la presa, la comunicación requerida en el marco de la negociación ayudó a cambiar a la forma del conflicto. Así de una, sí o no, a la construcción de la presa, se acordó en la búsqueda de medidas de prevención de inundaciones ecológicamente aceptables. Luego de estos resultados de éxito en la aplicación de la mediación en este caso se extendió esta metodología a casi todos los estados del país.A partir de los años ochenta, la United States Environmental Protection Agency (EPA) (14) inició su aplicación y tras la aprobación del Administrative Dispute Resolution Act (ADRA), en 1990, se les reconoció formalmente. En 1998 el Congreso Norteamericano creó el Institute for Environmental Conflict Resolution.

Lawrence Susskind (15), uno de los expertos en mediación ambiental, indica que la mediación consta de nueve etapas: 1. Tiene como objetivo identificar a todas las partes con un interés en el resultado de la disputa para que la solución final pueda responder a todas las pretensiones en juego. 2. Es esencial elegir los representantes de los diferentes grupos de intereses identificados para que sean sus portavoces. 3. Diseñar la agenda en relación con las cuestiones que verdaderamente importa discutir y analizar. 4. Identificar las opciones de acuerdo y soluciones para el conflicto. 5. Reflexionar sobre los límites de cada opción. 6. Señalar las ventajas e inconvenientes de las diferentes soluciones, para que puedan conformar el acuerdo final. 7. Cuando la solución implique el pago de una indemnización monetaria a un determinado grupo, en esta etapa se cuantificará. 8. Implementación del acuerdo, con la evaluación de los resultados para cambiar y adaptar la solución elegida a la realidad. 9. Vinculación de las partes a los términos acordados pudiendo disponer de «self-enforcement» (ejecución forzada), como por ejemplo cláusulas penales para posibles incumplimientos.

La referencia «ut supra» se da a rasgos generales, dado que la propia política ambiental aplicada en los Estados Unidos, implica el uso de «métodos alternativos de resolución de conflictos», no solo en la mayoría de los estados miembros, sino también en diversas áreas gubernamentales.

1. Mediación ambiental en Europa

– En Alemania, la mediación ambiental se aplicó por primera vez en 1984, por un conflicto de depósitos de residuos en la ciudad de Biefeld.En los doce años siguientes, se llevaron a cabo 64 procesos hasta 1996 y, entre 1996 y 2002, se realizaron otros 86 procesos, todos ellos versando sobre temas de planeamiento urbano.

– En Austria, se aplicó la mediación ambiental en 1996 como primera vez en el marco de un conflicto en una fábrica de cemento en Salzburgo. En 2001, se celebró en Viena el Primer Simposio europeo en Mediación Ambiental lo que produjo mayor interés del resto de Europa por la materia.

En 2004 se crea la Austrian Society for Environmental and Technology (OEGUT), y el Regional Environmental Center for Central and Eastern Europe (REC), los cuales presentaron un proyecto, denominado «Promoting environmental mediation as a tool for a public participation and conflicto resolution», que analizaba la aplicación de la mediación ambiental en Alemania, Austria y los países de la Europa central y del Este, a través del estudio de casos ambientales, patrocinado por el Ministerio de Justicia de Austria. A pesar de tratarse solo de algunos países de la Unión europea, y solo abarcar un número reducido de casos, el estudio arrojó conclusiones dignas de tenerse en cuenta para el desarrollo de un proyecto de mediación ambiental. Se observaron las siguientes conclusiones:

Otro proyecto dictado en el marco de la Unión Europea fue la metodología propuesta por la «European Union Network for the Implementation and Enforcement of Environmental Law», conocida en la actualidad como Red IMPEL (16).

Esta red se creó en 1992, reunidos representantes de las agencias e inspecciones ambientales de todos los estados miembros y por la Comisión Europea. El objetivo principal era asegurar que las directivas y otros documentos normativos europeos fuesen rigurosamente aplicados por todos los Estados miembros.

La Red de la Unión Europea para la aplicación y cumplimiento de la legislación ambiental (IMPEL) es una asociación internacional sin ánimo de lucro de las autoridades ambientales de los Estados miembros de la Unión Europea, los países adherentes y candidatos de la UE, del EEE y de la AELC.La asociación está registrada en Bélgica y su domicilio social se encuentra en Bruselas. En la actualidad, cuenta con IMPEL 50 miembros de 35 países, entre ellos todos los Estados miembros de la UE, la ex República Yugoslava de Macedonia, Turquía, Islandia, Kosovo, Albania, Suiza y Noruega.

El objetivo de la red es crear el impulso necesario en la Unión Europea para avanzar en garantizar una aplicación más efectiva de la legislación ambiental. El núcleo de las actividades de IMPEL tienen lugar dentro de una estructura de proyecto y la sensibilización de la preocupación, la creación de capacidades, la revisión por pares, el intercambio de información y experiencias sobre la aplicación, la colaboración internacional de aplicación, así como promover y apoyar la viabilidad y aplicabilidad de la legislación medioambiental europea.

Cabe destacar que si bien IMPEL se creó en 1992 como una red informal de reguladores europeos y las autoridades responsables de la aplicación y el cumplimiento de la l egislación ambiental, en el año 2008, se transformó en una «asociación internacional sin fines de lucro bajo la legislación belga».

La Asociación Internacional IMPEL, demarca los principios rectores en el ámbito de la Unión Europea, asimilables a nuestras leyes de presupuestos mínimos.

Así, en 2004, lanzó el proyecto «Informal Resolution of Environmental Conflict by Neighbourhood Dialogue» (Resolución de conflictos Ambientales por medio del diálogo en barrios) (17), que supone la aplicación del diálogo y de la mediación en la resolución de conflictos medioambientales. Según el Impel, el diálogo permite la comunicación directa entre todas las partes del conflicto, y la mediación supone el apoyo imprescindible para que los sujetos afectados colaboren y lleguen a acuerdos sobre los hechos controvertidos.De esta manera, la Impel propuso una metodología basada en procesos estructurados de comunicación entre las empresas y los ciudadanos afectados y creó dos documentos, uno que es una guía de autoevaluación de los procesos vividos por los distintos estados, y otro que diseña el procedimiento tipo de resolución de conflictos ambientales, siendo como propuesta de aplicación la mediación y dividido en 6 fases: 1. Iniciación y preparación del diálogo entre los sujetos del conflicto. 2. Desarrollar y delinear el concepto (implica la organización de las reuniones con las partes) 3. Inicio del diálogo. 4. Hacer progresos (identificación de cada uno de los conflictos en forma clara y concisa). 5. Obtener resultados y celebrar el éxito (este punto es importante, ya que no solamente indica la resolución a través de un acuerdo, sino también la prolongación de su aplicación a la fase de implementación de las soluciones pactadas, permitiendo su evaluación), y 6. Mantenimiento de las relaciones de vecindad (el objetivo es permitir que las partes dispongan de los instrumentos de diálogo y de mediación necesarios para la resolución de los conflictos que se puedan suscitar hacia el futuro.

En América Latina, el panorama de conflictos socioambientales y la aplicación de los métodos de resolución se plantean de modo diferente, dado que la región atraviesa situaciones de heterogeneidad de clases sociales y altos niveles de pobreza, desfasajes económicos de relevancia. La agenda ambiental a nivel político en poca cuantía ha implicado que en muchos de los casos, la resolución de los conflictos socioambientales se llevan adelante a través de la judicialización de los mismos, colocando al juez en un rol absolutamente activo en la reparación urgente de los daños emergentes de las acciones de empresas u otras cuestiones.Así se ha observado en los últimos años, un aumento en los conflictos socioambientales, tanto en «Chile, como en la Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia», etc., debido, en la mayoría de los casos a los proyectos de desarrollo que los gobiernos y empresas quieren llevar a cabo, con la excusa de favorecer el crecimiento de la economía, o a veces la desaceleración de los estados inflacionarios, basándose en explotación de los recursos naturales de forma invasiva y descontrolada. Los proyectos suelen ser de muy diverso tipo, industriales, forestales, energéticos, mineros, inmobiliarios, entre otros.

Es triste observar que además de crecer en número, estos casos aumentan en intensidad.

Los métodos alternativos se aplican de manera general, conforme los lineamientos de las diferentes leyes de los países, las cuales suelen ser bastante similares, pero enfocadas básicamente en materia civil y comercial.

Ha quedado claro, del estudio investigativo del presente capítulo, la necesidad de trabajar leyes o principios de mediación ambiental apropiados a los conflictos de los que se tratan, a modo absolutamente complementario con los poderes judiciales y las políticas por aplicarse.

V. MEDIACIÓN AMBIENTAL, NUESTRO ENFOQUE

1. Estructura para un equipo de mediación ambiental

Es fundamental, la creación de un espacio, programa o área, dentro del organigrama del Poder Judicial central, de cada región, ya sea local o federal, que sea especializada en materia ambiental, para la resolución alternativa de conflictos.

Así, dicha área, debe concentrar un grupo de profesionales especialistas en materia ambiental, a los fines de llevar a cabo, procesos de mediación ambiental, en causas judicializadas, tanto como en aquellas pretensiones extrajudiciales que le sean solicitadas.

Asimismo, procesos de colaboración facilitadora en cuanto al trabajo posterior, al dictado de una sentencia o una resolución, que encuentren dificultosa la puesta en marcha del cumplimiento de la misma, que precisen de acciones colaboradoras de otras entidades, personas o áreas, para desarrollar el plan de reparación o saneamiento, dispuesto.En ese sentido, dichos procesos actuarían tanto en el ámbito de la justicia local o federal, o en la resolución extrajudicial de los conflictos que se susciten con las áreas administrativas locales.

La finalidad es poder trabajar problemáticas ambientales dentro del marco de la justicia restaurativa, propiamente dicha.

La conformación del área de Métodos de Resolución Alternativa de Conflictos ambientales debe estar compuesta por un cuerpo de «abogados mediadores», especializados en materia ambiental, que tengan en cuenta los principios del proceso de mediación junto con los principios y esencia del derecho ambiental.

Asimismo, requiere de un «equipo interdisciplinario» que debe estar conformado por abogados capacitados en derecho ambiental, y especialistas ambientales en diversas áreas; a saber, gerenciadores ambientales, ingenieros ambientales, arquitectos ambientales, carreras de ciencias ambientales con orientación social, técnicos o ingenieros en sonido, psicólogos en formación de salud pública y psicología comunitaria, veterinarios y / o especialistas en biodiversidad, entre otros.

No siempre se puede contar con dicha cantidad de especialistas, abocados en forma exclusiva como equipo interdisciplinario del sector, por lo que sería recomendable, el trabajo con un «registro interno de especialistas ad hoc». En ese caso, cada especialista se desarrollaría en su área de trabajo, y al ser convocado para trabajar algún proceso de mediación asistiría al mismo (18). Así, todos aquellos especialistas que se encontrasen registrados en el registro mencionado deberán estar capacitados en métodos alternativos de resolución de conflictos; especialmente, en mediación. Debe tenerse en cuenta que los mismos no deben pertenecer a áreas que se relacionen en forma directa con fiscalías, juzgados o áreas de trabajo cercanas al posible expediente judicializado.

2. Características especiales de mediación ambiental para el armado de un proyecto

Más allá de las características clásicas del proceso de mediación, mencionadas anteriormente, queremos hacer especial alusión a aquellas características especiales por aplicarse en el proceso de mediación ambiental propiamente dicho. Así, dichas características, a nuestro modo de ver, son las siguientes:

A. Gratuidad del servicio de mediación ambiental.Ampliación del acceso a la justicia

Resulta importante que la mediación ambiental sea trabajada dentro de un marco gratuito, ofrecido como un servicio dentro de la justicia, pero en un marco de neutralidad.

Esta deber ser una de las características importantes a los fines de poder lograr el mayor acceso a la justicia, y lograr así tornar simétrico el conflicto ambiental de que se trate, contando con un equipo de personas dispuestas a trabajar en pos de la resolución de los conflictos de las partes que se presenten, con la mayor pericia

B. Voluntariedad del proceso

El proceso de mediación ambiental debe ser voluntario, ya sea planteado de manera extrajudicial como intrajudicial. Ello, para que el trabajo que se lleve a cabo dentro del proceso permita la interacción necesaria entre todas las partes intervinientes a los fines de encontrar las mejores soluciones al conflicto planteado y la continuación de la planificación de aquellas acciones necesarias para darle la suficiente entidad y eficiencia al acuerdo. Asimismo, la voluntariedad permite la internacionalización del proceso de mediación, para que el mismo sea la opción en posibles situaciones futuras a resolver.

C. Dentro de los principios del derecho ambiental

El proceso al que hacemos alusión debe llevarse a cabo teniendo en cuenta los principios ambientales (de congruencia o integración, de prevención, precautorio, de equidad intergeneracional, de progresividad, de responsabilidad, de subisdiaridad, de sustentabilidad, de solidaridad, de cooperación), y trabajar con ellos en cada etapa, teniendo en cuenta los cuidados del ambiente, y de las generaciones futuras.

D. Credibilidad

El proceso debe proveer cierto grado de credibilidad.En este sentido, los mediadores deben afirmar su credibilidad frente a los participantes en el conflicto, desarrollando las expectativas de estos en el sentido de que el mediador, así como el equipo interdisciplinario y el proceso de mediación los ayudarán a resolver la disputa (19).

De esta manera, en los procesos de mediación ambiental, resulta fundamental que la parte que se considere más débil logre obtener la empatía necesaria con el proceso a los fines de lograr simetrizar el conflicto.

E. No limitantes en los sujetos

Tener en cuenta todos y cada uno de los actores intervinientes en el conflicto que se suscita y más aún, la participación de aquellos actores necesarios como terceros adherentes al proceso, junto a los cuales la posibilidad de hallar las diferentes soluciones se torna una realidad concreta.

Debe tenerse en cuenta que en el proceso de mediación a mbiental, es absolutamente necesario que puedan participar actores del ámbito público junto con los del ámbito privado, entiéndase por áreas de gobierno, municipios, entre otras.

Resulta fundamental la escucha activa de todas y cada una de las partes que pudieran estar afectadas en el presente y / o en el futuro por los conflictos socioambientales a tratar.

F. De los mediadores y equipos interdisciplinarios

Resulta fundamental que tanto los mediadores como los equipos interdisciplinarios que lleven adelante procesos de mediación ambiental, estén capacitados en materia ambiental en cada uno de sus rubros de ejercicio profesional, así como la capacitación en conceptos de métodos alternativos de resolución de conflictos, más específicamente en mediación y en las diversas teorías de resolución existentes, dada la necesidad de utilizar técnicas mixtas en cada proceso.

G. Acuerdos coherentes

Es fundamental que los puntos por acordar logren una coherencia de acción; básicamente que puedan llevarse a la práctica, así como su posterior evaluación y continuidad en el tiempo.

Asimismo, es fundamental que los acuerdos encuentren cláusulas que representen los intereses de todas las partes.Y más aún, que apunten al resguardo del ambiente presente y futuro, teniendo en cuenta que dichas cláusulas deben constar de realidad de aplicación y posibilidad de evaluación y seguimiento.

De nada servirían unas cláusulas utópicas que diseñaran un valor del ambiente en afección si las mismas son de imposible cumplimiento. Por lo que los acuerdos deben estar trabajados sobre cláusulas que permitan hasta la puesta en funcionamiento de proyectos ambientalmente sanos.

H. Seguimiento de los acuerdos

Este punto es fundamental dado que el eje principal del acuerdo a los que las partes puedan arribar lleva consigo un proceso completo de concientización, educación ambiental. Por ello, el acompañamiento en la implementación de los diversos puntos de acuerdo por parte del equipo de mediación ambiental será fundamental a los fines de colaborar en aquellos puntos en que se dificulte el cumplimiento. Así, actuarán dentro del mecanismo de facilitación, recordando a las partes los ejes principales de la comunicación, ya trabajadas en el proceso principal de mediación.

Asimismo, resulta de importancia que el equipo de mediación ambiental lleve un informe personal de los puntos trabajados en cada proceso, las resoluciones del mismo y aquellos procesos de implementación y evaluación, con el objeto de que dichos antecedentes sean funcionales como experiencias para nuevos casos de conflictos socioambientales, permitiendo el crecimiento del equipo como de la comunidad, en pos de una buena convivencia ciudadana.

3. Áreas de actuación de mediación ambiental

El proceso de mediación ambiental podrá llevarse a cabo dentro del marco de una causa judicial iniciada así como de una primera denuncia o petición de actuación previa a la judicialización del proceso.

En caso de tratarse de causas judicializadas, resulta de importancia la pronta intervención del equipo de mediación ambiental, y no se descartarán aquellas acciones del área jurisdiccional que colaboren con la resolución del conflicto socioambiental.En cuanto a aquellas causas extrajudiciales por las que sea requerido el servicio de equipo de mediación ambiental, se llevarán adelante siguiendo los mismos lineamientos que las causas judicializadas.

4. Metodologías de actuación

Más allá de la metodología clásica de los procesos de mediación, en la mediación ambiental, es importante la coordinación del equipo para trabajar concordantemente.

De ser necesario, podrán trabajarse las mediaciones ambientales en los espacios donde ocurran los conflictos socioambientales y que los técnicos y el equipo interdisicplinario puedan evaluar sendas ideas técnicas junto con las partes.

Asimismo, es importante destacar que cada caso es particular y debe ser trabajado individualmente, así como también pueden utilizarse las experiencias de casos anteriores para colaborar en la resolución del conflicto planteado.

VI. A MODO DE REFLEXIÓN FINAL

Con todo lo antedicho, es dable poner énfasis en que los conflictos ambientales, suelen ser profundos y prolongados a raíz de problemáticas de índole social, más allá de su dimensión (domésticos o globales). Por ello no siempre están dadas las condiciones para iniciar diálogos. Se puede poner el énfasis en generar conversaciones distintas.

Como lo enfatizan Hall y Heckscher, frecuentemente es indispensable generar una compresión mutua de la historia que los actores traen a la mesa, es decir, de sus narrativas. Ello implica trabajar también con los sentimientos que acompañan esas historias, sin dejar que la dinámica caiga en acusaciones mutuas. Como sugieren Douglas y Stone, es fundamental legitimar tanto los intereses como los que suelen acompañar las dinámicas conflictivas. Para este tipo de trabajo, es claro que el modelo de Harvard debe al menos complementarse con los enfoques transformativo y narrativo.

Tampoco debemos dejar de mencionar, que normalmente el mediador en cuestiones ambientales está sumergido y nutrido de la institución, generalmente gubernamental en la cual la negociación se lleva a cabo, debiendo «lidiar» con el resto de los operadores del sistema.Un claro ejemplo de nuestra incipiente experiencia en el ámbito del Poder Judicial de la CABA, resulta vital coordinar el rol del mediador con otros actores institucionales como lo son las Defensorías «ad hoc», el Ministerio Público Fiscal, la Oficina de Asistencia a la Víctima y al Testigo, los profesionales abogados que asisten privadamente a las partes, entre otros.

La «mediación ambiental» posee todas las características comunes de la mediación y la negociación; sin embargo, por ser su objeto singular, es que el profesional que lleva adelante esos procesos comparte también las particularidades propias de la materia. Especialmente, es atravesado por la tansversalidad inherente a las cuestiones ambientales.

Es claro que son siempre las partes las protagonistas del proceso de mediación. Debiendo ser el mediador un protagonista «secundario».

Pero, en la cuestión ambiental, el rol del mediador, cobra una particularidad exclusiva, ya que el bien jurídico tutelado o el interés en pugna -que puede exceder al de las partes o contraponerse- es el ambiente.Y como este carece de representación promiscua, es el mediador, quien dotado de su expertez en la materia y nutrido de todos los principios que rigen al derecho ambiental, quien debe acompañar con extrema responsabilidad y visión restaurativa el proceso.

Es indiscutible que, en ocasiones, por ciertas causas determinadas del conflicto (su propia naturaleza, la forma en que se ha ido desarrollando, la falta de medios, etc.), habrá contrariedades que no se podrán solucionar recurriendo a la figura de la mediación, pero para determinar si es o no posible recurrir a esta vía alternativa, el mediador, con las herramientas adecuadas, será el que lo determine.

El compromiso del mediador es fundamental para el desarrollo de la facilitación del diálogo, la negociación y la comunicación entre las partes.

A pesar de que la figura del mediador no es nueva, desde hace relativamente poco tiempo ha surgido como una novedad en la resolución de conflictos, especialmente en escalas internacionales.

Y en particular, resulta especialmente adecuado para las cuestiones ambientales, más allá del concepto y enfoque que se le atribuya a la mediación, lo que es común a todas las corrientes es que, en ella, es necesaria la presencia de un tercero, que interviene para ayudar y acompañar a las partes facilitando la comunicación y posterior diálogo y en su máxima expresión la consecución del acuerdo.

Como diría Fisher, la mediación no persigue encontrar la verdad objetiva, sino encontrar una solución acordada que reconozca y se base en las percepciones y experiencia de todas las partes. Cuando las negociaciones directas fallan y las líneas de comunicación entre dos partes se rompen, entonces hay espacio para que una tercera parte intervenga.Debido a la complejidad y multisectorialidad de los conflictos ambientales, los mediadores y facilitadores han ido desarrollando una serie de prácticas que van más allá de la mediación tradicional.

Estas prácticas nos remiten a las nuevas formas que promueven los lineamientos políticos y de gobernabilidad, tejiendo un sistema de redes que no pueden advertirse en forma estanca.

La premisa es que problemas complejos que involucran a múltiples actores solo pueden abordarse de manera efectiva con la participación de estos en la construcción de una solución. Es así como han surgido los procesos colaborativos, de «diálogo multiactor», o de construcción de consensos, cuyo fin no es «la resolución del conflicto», sino el diseño e implementación de políticas públicas que aborden la problemática en forma integral y que son resultado de un proceso de diálogo democrático», en donde las partes se relacionan en forma horizontal.

«Los procesos colaborativos o de construcción de consensos pueden utilizarse tanto en situaciones de conflicto donde se necesita llegar a una solución, como en situaciones donde, sin haber conflicto, personas u organizaciones necesitan llegar a acuerdos para alcanzar un objetivo común».

Para esta tarea, se convoca a individuos y grupos con diferentes intereses y puntos de vista, con el objetivo de trabajar juntos en el desarrollo de un programa de acción, o en la resolución de un conflicto, utilizando un enfoque basado en el consenso. Para que puedan prosperar los procesos colaborativos o de construcción de consensos, es recomendable la participación de un tercero imparcial, por razones similares y con todas las características del mediador profesional. La diferencia fundamental estriba en que los procesos colaborativos involucran un proceso grupal, que requiere de herramientas adicionales a las emplea das en una mediación entre dos partes. Algunos hablan de «facilitador» para distinguirlo del mediador tradicional. Sin embargo, es muy frecuente que un facilitador actué también como mediador, cuando surgen desavenencias profundas entre dos partes en el contexto de un proceso colaborativo.Algunas de las ventajas de llevar a cabo un proceso colaborativo frente a otras propuestas de resolución de conflictos o de construcción de acuerdo son las siguientes: a. Facilita un espacio abierto y plural, b. ayuda a las partes a tomar una decisión que toma en cuenta los intereses básicos de todos los involucrados.

c. genera decisiones legítimas y sustentables como consecuencia del consenso participativo. d. construye acción colectiva desde el diálogo.

Cabe agregar, para hacer una justa distinción y delimitando a la mediación ambiental que, además, es notable la colaboración del mediador en la construcción del espacio del diálogo. En ocasiones, debe apuntar la incorporación de actores a la mesa de mediación. Y en otras, más allá de que no exista un acuerdo, pero sí se produzca el efecto transformador de la mediación, asume los seguimientos.

Los seguimientos de los acuerdos o procesos que no han devenido en alianzas, constituyen un rol vital en la intervención de estos terceros imparciales en las operaciones. No pudimos detenernos en el análisis profundo de los mismos, pero es menester y fundamental mencionarlo (20).

Hemos desarrollado este trabajo y proyecto, teniendo extremadamente en claro que nos encontramos frente a un «cambio de paradigma». Cambio que ha sido recogido ya por muchos sectores a nivel local y global. Sin ir más lejos, basta con repasar los conceptos de la Encíclica «Laudato Si» para advertir este nuevo escenario.

Estamos presenciando un proceso en donde los controles y las legislaciones resultan insuficientes para la eficacia del derecho ambiental. Por eso, es determinante el rol del Poder Judicial y los Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos para crear consensos y conciencia. Educando y guiando al cambio de visión sobre la cuestión común de todos, el ambiente.

La economía y la ecología deberían ir de la mano, ya que su raíz común (eco, ‘casa’) -según sugiere Juliana Barata Procopio Finatti- nos referencia una responsabilidad compartida.Trasladar a la mediación una «función ambiental» es la idea de este trabajo. Contribuir a que los conflictos fijen la materia. De manera, que sean las partes quienes autodeterminen el rumbo. Ya que -a decir verdad- en cuestiones ambientales, los dueños últimos de las pretensiones no son las partes en conflicto, sino toda la humanidad.

VII. BIBLIOGRAFÍA

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– SUÁREZ, Marines: Mediación, conducción de disputas. Buenos Aires, Paidós, 1996.

– MONDEJAR PEDREÑO, Remedios: Mediación ambiental. Recursos y experiencias. Madrid, Dykinson, 2014.

– MARQUÉS CEBOLA, Catia: «La Mediación ambiental: un nuevo método de resolución de conflictos urbanísticos y ambientales» (ponencia), en la VIII Conferencia Internacional Foro Mundial de Mediación. Valencia, España, octubre de 2012.

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– ORMACHEA CHOQUE, Iván: «Utilización de Medios Alternativos para la resolución de conflictos socioambientales: dos casos a reflexionar» (ponencia), en la Conferencia Electrónica FAO-FTPP, Comunidec: Conflictos Socioambientales: desafíos y propuestas para la gestión en América Latina. Quito, enero-marzo de 2000.

– ORTIZ, Pablo: Comunidades y conflictos socioambientales, experiencias y desafíos en América Latina. Quito, FAO FTPP- Comunidec, 1999.

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Fundación Cambio Democrático: Manual para organizaciones sociales. Mediación y resolución de conflictos. Argentina. Memoria, 2004.

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) de Chile, http://olca.cl/oca/index.htm, cotejada al 2/12/2016.

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(1) DIEZ, Francisco, y TAPIA, Gachi: Herramientas para trabajar la mediación. Buenos Aires, Paidós, 1999, p. 25.

(2) MODÉJAR PEDREÑO, Remedios: Los conflictos ambientales y su tratamiento a través de la mediación. Madrid, Dykinson, 2015, p. 19.

(3) DIEZ, Francisco, y TAPIA, Gachi: Herramientas para trabajar la mediación. Buenos Aires, Paidós, 1999, p. 90.

(4) FUNDACIÓN CAMBIO DEMOCRÁTICO: Manual para organizaciones sociales. Mediación y resolución de conflicto». Argentina, Memoria, 2004, p. dig.

(5) SUÁREZ, Marinés: Mediación, conducción de disputas. Buenos Aires, Paidós, 1996.

(6) QUINTANA RAMÍREZ, Ana Patricia: «El conflicto socioambiental y estrategias de manejo» , publicado enttp://www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Conflictos_socioecologicos/conflicto_socioambiental_estrategia
%20_manejo.pdf , cotejada al 2/12/2016.

(7) Extracción del texto de ORMACHEA CHOQUE, Iván: «Utilización de Medios Alternativos para la resolución de conflictos socioambientales: dos casos a reflexionar» (ponencia), en la Conferencia Electrónica FAO-FTPP – Comunidec: Conflictos Socioambientales: desafíos y propuestas para la gestión en América Latina. Quito, enero-marzo de 2000.

(8) ORTIZ, Pablo: «Comunidades y conflictos socioambientales, experiencias y desafíos en América Latina». Quito, FAO FTPP-Comunidec, Quito 1999.

(9) Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) de Chile, http://olca.cl/oca/index.htm, cotejada al 2/12/2016.

(10) MOORE, Christopher: El proceso de mediación. Buenos Aires, Granica, 2006.

(11) MARQUÉS CEBOLA, Catia: «La Mediación ambiental: un nuevo método de resolución de conflictos urbanísticos y ambientales» (ponencia), en la VIII Conferencia Internacional Foro Mundial de Mediación, Valencia, España, octubre 2012.(12) Corte Suprema de Justicia de la Nación.

(13) Datos extraídos de MARQUÉS CEBOLA, Catia: «La Mediación ambiental: un nuevo método de resolución de conflictos urbanísticos y ambientales» (ponencia), en la VIII Conferencia Internacional Foro Mundial de Mediación. Valencia , España, octubre 2012. Y también, MONDEJAR PEDREÑO, Remedios: Mediación Ambiental. Recursos y experiencias. Madrid, Dykinson, 2014,. Además, hay citas provistas en los mismos artículos.

(14) https://www3.epa.gov/, cotejada al 2/12/2016.

(15) A modo informativo, Susskind, Lawrence y Wienstein, Alan son los redactores del libro «Towards a Theory of Environmental Dispute Resolution».

(16) Mayor información y actualidades, en http://www.impel.eu/; cotejada al 2/12/2016.

(17) Para mayor información de detalles del informe del período 2005-2010 del proyecto, véase http://www.impel.eu/projects/resolution-of-environmental-conflicts-by-neighbourhood-dialogue/, cotejada al 2/12/2016.

(18) Ejemplo de ello sería un arquitecto especialista en materia ambiental que se desarrollara en las áreas de «Obras o infraestructura» del Poder Judicial aquel del que se esté desarrollando el proceso.

(19) Concepto extraído de MOORE, Christopher: El proceso de mediación. Buenos Aires, Granica, 2006.

(20) Partners for Democratic Change Internacional (CCC) «Negociación y Construcción de Consensos en Conflictos Ambientales». México, Edic. Dig., 2011, p. 35.

(*) Abogada con orientación en Derecho Internacional Público de UBA. Mediadora Comunitaria. Centro de Mediación y Métodos Alternativos de Abordaje y Solución de Conflictos del Consejo de la Magistratura de la CABA.

(**) Abogada con orientación económico empresarial de la UBA. Mediadora en Centro de Mediación y Métodos Alternativos de Abordaje y Solución de Conflictos del Consejo de la Magistratura de la CABA.

N. de la R.: Trabajo presentado en el marco de la Diplomatura de Derecho y Política Ambiental. Universidad Austral. Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. Curso Lectivo 2016.