Derecho deportivo. Tribunales disciplinarios. Justicia deportiva: Puntos de partida

Autor: Barbieri, Pablo C. – Ver más Artículos del autor

Fecha: 21-02-2017

Cita: MJ-DOC-10626-AR | MJD10626

Sumario:

I. Introducción a la temática. II. Justicia ordinaria vs. justicia deportiva. III. Sobre los tribunales disciplinarios deportivos. IV. La justicia deportiva en el Brasil. V. Un tema candente: la actuación de oficio de los tribunales disciplinarios deportivos. VI. Colofón.Doctrina:

Barbieri, Pablo C.(*)

I. INTRODUCCIÓN A LA TEMÁTICA

El derecho deportivo -o derecho del deporte, para otros especialistas- se ha afianzado y desarrollado como disciplina jurídica en las dos últimas décadas. Las sucesivas reformas legislativas y reglamentarias, amén del aumento de la variedad de relaciones jurídicas anudadas y el grado de conflictividad que presenta la materia, han sido elementos que coadyuvaron decisivamente a dicha tendencia.

En ese contexto, uno de los tópicos «clásicos» de estudio y debate es el funcionamiento de la llamada «justicia deportiva», manifestada, fundamentalmente, por las sanciones al incumplimiento de los reglamentos federativos, una de las fuentes más importantes de esta rama de la ciencia jurídica.

En México, se esbozó una definición sobre la «justicia deportiva», sosteniéndose que «la justicia deportiva encierra en sí misma la voluntad de dar a cada quien su derecho ante una controversia o conflicto de intereses jurídicamente tutelados en el ámbito deportivo» (1). Ese puede ser el punto de partida para explicar el funcionamiento de ella dentro del llamado «deporte federado» o «deporte asociación», mediante el establecimiento de un sistema «disciplinario-deportivo» dentro de cada federación o asociación nacional, continental e internacional, con un tribunal transnacional independiente que resulta ser el último órgano con competencia ante determinados episodios y sanciones.

Y la importancia de esta temática no es menor, ni debe ser devaluada, como lamentablemente muchas veces ocurre. En algún momento, sostuve que «la aplicación de los reglamentos es, pues, uno de los principales cimientos sobre los cuales debe asentarse la organización institucional de cualquier disciplina deportiva» (2). De allí que el develar incógnitas sobre el funcionamiento de la llamada «justicia deportiva» sea trascendente, no solo desde lo estrictamente técnico-jurídico, sino también desde lo institucional y deportivo.

II. JUSTICIA ORDINARIA VS.JUSTICIA DEPORTIVA

La gran mayoría de los estatutos de las federaciones o asociaciones nacionales deportivas cuentan con una cláusula que impone la resolución de conflictos dentro del ámbito «disciplinario-deportivo», renunciándose a la «justicia ordinaria». Así ocurre, por ejemplo, en el art. 5, inc. j, del Estatuto de la Asociación del Fútbol Argentino, donde se establece como obligación de los clubes a ella afiliados, la de «renunciar a plantear ante los Tribunales de Justicia, a menos que se fije en la reglamentación en FIFA, los litigios que pudieran tener con la AFA, con otras asociaciones nacionales o clubes de estas, comprometiéndose a someter toda diferencia ante los Órganos jurisdiccionales de la AFA, de la CSF o de la FIFA, excepto lo previsto en el presente Estatuto» (3).

Un ligero análisis permitiría suponer que estamos ante un régimen excepcional y que las entidades y los distintos protagonistas del deporte estarían exentos de someterse a los tribunales ordinarios de las distintas jurisdicciones, en los diversos Estados.

Sin embargo, a poco de agudizar el estudio, podemos extraer una conclusión totalmente diferente.

El eventual «divorcio» de la justicia ordinaria es inexistente. Litigios sobre daños y perjuicios en espectáculos deportivos, incumplimientos contractuales o debate de las situaciones concursales por las que atraviese una entidad deportiva, por tomar solo algunos ejemplos, transitan diariamente por la «justicia ordinaria», sin que pueda invocarse otro tipo de competencia.

Los ámbitos de competencia son, pues, diferentes. Todas aquellas cuestiones reguladas reglamentariamente -sobre todo las disciplinarias- se ventilan por ante la «justicia deportiva», con órganos propios de aplicación, procedimientos específicos y vías recursivas dentro del «sistema», donde se aseguran los derechos de las partes involucradas. El acceso al «deporte asociación» así lo impone. Y ello en nada obsta el recurrir a la justicia «ordinaria» en cuestiones de su estricta competencia conforme las normas positivas vigentes.

Se trata, es cierto, de una particularidad propia de la materia jurídico-deportiva. Pero de allí a negarse el acceso a la «justicia ordinaria» hay un largo trecho por recorrer.

III.SOBRE LOS TRIBUNALES DISCIPLINARIOS DEPORTIVOS

Dentro de cada asociación, federación o confederación deportiva, existe, estatutariamente, un órgano encargado de la aplicación de la llamada «justicia deportiva», sobre todo en cuestiones disciplinarias.

En el ámbito del fútbol argentino, es el Tribunal de Disciplina Deportiva, cuya Alzada es el Tribunal de Apelaciones, con el Reglamento de Transgresiones y Penas que rige su accionar. En el Torneo Federal de Básquet, esa función la ocupan el Honorable Tribunal de Disciplina y el Tribunal de Alzada, con el Código de Procedimientos Disciplinario como reglamento vigente (4). Variarán las denominaciones y reglamentos aplicables, composición de órganos y procedimientos; empero, en casi todas las disciplinas deportivas, encontramos una organización similar.

En la casi totalidad de los casos, en la Argentina, estos órganos funcionan dentro de las federaciones o asociaciones -nacionales, regionales o locales-, exigiéndose de sus miembros «prudencia e imparcialidad».

El trabajo es arduo. Todas las semanas, cada competición presenta situaciones que requieren la intervención de los Tribunales Disciplinarios, para sancionar, esencialmente, transgresiones reglamentarias. Es necesaria la apertura de expedientes, la instrucción del procedimiento y el aseguramiento del derecho de defensa de las partes, sin perjuicio de alguna prueba adicional que pueda reclamarse.

La opinión pública suele tener una opinión negativa de su funcionamiento (6). Cada tanto, alguna cuestión «sacude el avispero» y siembra más dudas.

La opinión personal de cada lector aportará su propio juicio al respecto. Lo cierto es que, desde el punto de vista estrictamente técnico, los tribunales disciplinarios deportivos cumplen una función trascendente en la organización institucional de las distintas disciplinas. Podrá debatirse su ubicación, la eventual necesidad de su reformulación o una adecuación de sus competencias. Sin perjuicio de ello, constituyen una de las manifestaciones más importantes de la llamada «justicia deportiva». Y, creo que desde allí, deben partir los distintos análisis.

IV.LA «JUSTICIA DEPORTIVA» EN EL BRASIL

Es interesante examinar algunas cuestiones referentes a esta temática tal como están impuestas en Brasil, donde se presentan determinadas particularidades que lo convierten en un sistema atípico en Latinoamérica.

En efecto, los tribunales disciplinarios, en el país vecino, no funcionan dentro de las federaciones o asociaciones deportivas, sino que son independientes de ellas, teniendo, inclusive, raigambre constitucional.

Existen previsiones expresas en el art. 217, párrs. 1.° y 2.°, de la Constitución Nacional del Brasil. Y ello ha sido completado con la sanción del llamado «Código Brasilero de Justicia Deportiva» (CBJD), con interesantes disposiciones, sobre todo en materia procesal.

En Primera Instancia existe la Comisión Disciplinaria, como Alzada el Tribunal de Justicia Deportiva y como instancia última, el Superior Tribunal de Justicia Deportiva (STJD).

Las federaciones y los clubes no quedan al margen de la organización, dado que designan representantes en estos órganos, aunque, como ya hemos dicho, el funcionamiento al margen de ellas parecería garantizar más su independencia (7).

Estamos, sin dudas, ante una organización innovadora y ambiciosa, sobre todo porque responde, en cierto modo, a mandatos constitucionales, ausentes en la materia en la casi totalidad de las Cartas Magnas del Derecho Comparado.

Por otra parte, la sanción de una norma positiva que regule sanciones y procedimientos también constituye otra interesante reforma, ya que, mayormente, dichas temáticas están reservadas a los reglamentos federativos de las diferentes disciplinas deportivas.

No significa esto que estemos ante un sistema infalible o frente a una suerte de «panacea» en la materia jurídico-disciplinaria-deportiva. Se trata solo de señalar que otros abordajes son posibles. En estas temáticas, queda mucho todavía por construir.

V. UN TEMA CANDENTE:LA ACTUACIÓN DE OFICIO DE LOS TRIBUNALES DISCIPLINARIOS DEPORTIVOS

Normalmente, los tribunales disciplinarios deportivos actúan a instancia del informe remitido por el árbitro de la competición respectiva; del mismo modo, pueden hacerlo mediante denuncia formulada por parte interesada, que es lo que mayormente ocurre cuando se reclama por la mala inclusión de un deportista.

Sin embargo, no puede dudarse de las facultades de estos órganos para actuar «de oficio». De hecho, expresamente lo prevé, por ejemplo, el art. 5 del Reglamento de Transgresiones y Penas de la Asociación del Fútbol Argentino, al disponer que «el Tribunal de Disciplina de la AFA puede iniciar de oficio o en base a noticias o informaciones de cualquier medio de difusión, toda investigación e información sumaria, tendientes a reprimir infracción al Reglamento, mediante resolución fundada que se dictará al respecto, pero tal iniciación será obligatoria cuando se trate de hechos de gravedad o por denuncia fundada efectuada por la autoridad de aplicación». En similar dirección y sin dejar resquicio para una interpretación diferente, el art. 9, párr. 2.°, del Código de Penas de la Confederación Argentina de Básquetbol determina que «cualquier anormalidad no informada por las autoridades presentes según el párrafo anterior, que llegue a conocimiento del H. T. D., este deberá ordenar la apertura del sumario correspondiente»

Conforme al reglamento de AFA transcripto, se trata de una facultad del Tribunal disciplinario, aunque es una obligación cuando sean «hechos de gravedad» o cuando se produzca una denuncia de la autoridad de aplicación. En cambio, el vocablo «deberá» -utilizado por el Código de Penas del básquet- parecería incluirlo dentro de las obligaciones del órgano respectivo.

Sin perjuicio de estos debates, entendemos que la actuación de oficio se torna casi un imperativo, sobre todo en cuestiones trascendentes (v.gr., transgresiones reglamentarias graves y notorias no sancionadas). El ejemplo de la sanción de oficio al futbolista uruguayo Luis Suárez en el Campeonato Mundial de Brasil 2014, por parte del Tribunal Disciplinario de FIFA, marca un camino al respecto (8).

VI. COLOFÓN

Las líneas precedentes son una apretadísima síntesis de una temática muy rica y plagada de derivaciones jurídicas, constituyéndose en una de las principales aplicaciones del «derecho deportivo» de nuestros tiempos.

Ello apunta, sin duda alguna, a la necesidad de la especialización, no solo en el ámbito de actuación de los órganos, sino también de los profesionales que participan en los diferentes procedimientos que ante ellos se desarrollan.

Y, acaso, a una reformulación de reglamentos, delineando claramente su alcance. Quizás sea necesario remozar algunas disposiciones, a fin de fortalecer el accionar de la «justicia deportiva» en general.

Hay que tomar nota, además, de los numerosos pronunciamientos que periódicamente registra el TAS / CAS (9), sobre todo en cuestiones contractuales entre clubes y deportistas o, en su caso, en litigios en los que estén involucradas dos o más entidades deportivas. Estos laudos marcan tendencia y, en consecuencia, no pueden ser obviados.

Se plantean interrogantes hacia el futuro más o menos próximo. ¿Se logrará un funcionamiento más aceitado y rápido de los tribunales disciplinarios deportivos? ¿Se instaurará, finalmente, una actuación de oficio de estos mucho más frecuente, como ocurre en la mayoría de los países europeos? ¿Podremos avanzar hacia una normativa mucho más uniforme en materia jurídico-deportiva?

Como siempre sostenemos, el «derecho deportivo» genera, periódicamente, nuevos desafíos. El responder a estos cuestionamientos es, indudablemente, otro de ellos.

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(1) HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, David, y MONTENEGRO GONZÁLEZ, Sandra: Justicia Deportiva. Porrúa, México, 2010, p. 28.

(2) BARBIERI, Pablo C.: La pelota se manchó, 20XII. Buenos Aires, Grupo Editorial, 2016, p.57.

(3) Idénticas previsiones contiene el proyecto de reforma del estatuto de dicha asociación civil, próximo a tratarse en asamblea de la misma.

(4) Puede verse en http://www.torneofederal.com.ar/descargas/codigoProcedimientoDisciplinaTFB.pdf.

(5) Art. 13.3, estatuto Asociación del Fútbol Argentino vigente.

(6) En BARBIERI, Pablo C., La Pelota…., cit., pp. 58/99 se destacan comentarios periodísticos sobre el particular.

(7) A mayor abundamiento, puede verse MELO FILHO, Álvaro, El sistema jurisdiccional deportivo de Brasil; versión digital en http://www.repositorio.ufc.br/bitstream/riufc/12296/1/2007_art_amelofilho.pdf.

(8) En el encuentro entre las selecciones de Uruguay y de Italia, Suárez mordió a un rival, sin ser sancionado por el árbitro. La Comisión Disciplinaria FIFA lo sancionó de oficio. Véase, a mayor abundamiento, BARBIERI, Pablo C.: El Mundial 2014 y sus derivaciones jurídicas. La llamada «justicia deportiva» y el «caso Suárez», en http://www.saij.gob.ar/pablo-carlos-barbieri-mundial-2014-sus-derivaciones-juridicas-llamada-justicia-deporti
a-caso-suarez-dacf140475-2014-07-17/123456789-0abc-defg5740-41fcanirtcod, 17/7/2014.

(9) Tribunal Arbitral del Deporte, con sede en Lausana, Suiza.

(*) Abogado. Profesor titular de Derecho Comercial III y Concursos, Quiebras y Títulos Circulatorios, UNLZ. Profesor adjunto de Derecho Comercial III, UMSA. Autor de numerosos artículos y obras en materia de derecho comercial y derecho deportivo. Conferencista en dichas temáticas.