Se ordena a Gendarmería Nacional a indemnizar los daños y perjuicios ocasionados en un accidente de tránsito al embestir un automotor a un equino de su propiedad en una ruta provincial

ruta-bosquePartes: Benet Juan Francisco c/ Estado Nacional – Ministerio de Defensa GN s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal

Sala/Juzgado: III

Fecha: 13-oct-2016

Cita: MJ-JU-M-101771-AR | MJJ101771 | MJJ101771Sumario:

1.-Corresponde reputar como responsable a Gendarmería Nacional por los daños y perjuicios ocasionados a un conductor que padeció un accidente de tránsito al embestir un equino, ya que se ha comprobó que el caballo era de su propiedad, ese tipo de animal debe ser calificado como cosa riesgosa en los términos del art.1113 del CCiv. y no se demostró que haya mediado culpa de la víctima o de algún tercero.

2.-Corresponde no tener por configurada la culpa de la víctima, en tanto que la demanda solamente estructura sus imputaciones – exceso de velocidad – en base a una marca de neumáticos que el vehículo dejó en el asfalto al intentar frenar, pero en el proceso no se ha producido ninguna prueba pericial o informe técnico tendiente a demostrar tal aseveración. 3-La defensa que alega que el caballo que fue embestido por el automotor no era propiedad de Gendarmería Nacional debe rechazarse, dado que de las constancias obrantes en la causa penal surge que el personal policial que se presentó al momento del accidente, dio cuenta de las características del animal y recogió la muestra de piel del equino donde lucía la marca GN y, según lo informado por el Registro de Marcas y Señales de la Dirección Agrícolaganadera dicha marca corresponde a la fuerza demandada.

Fallo:

En la Ciudad de Buenos Aires, a los 13 días del mes de octubre de dos mil dieciseis, reunidos en Acuerdo los señores Jueces, para resolver los autos “Benet Juan Francisco c/ EN – Mº Defensa – GN y otros s/ Daños y perjuicios” y planteado al efecto como tema a decidir si se ajusta a derecho la sentencia apelada, el Señor Juez de Cámara, doctor Sergio Gustavo Fernández dice:

I. Que la señora Juez de primera instancia resolvió a fs. 247/250 admitir, con costas, la demanda interpuesta por Juan Francisco Benet contra la Gendarmería Nacional – Ministerio de Defensa, por la que pretendía la reparación de los daños y perjuicios sufridos como consecuencia del hecho ocurrido el día 20 de octubre del año 2006, en el cual envistió un equino que se había interpuesto de forma imprevista en la traza de la ruta provincial Nº 26 de la Provincia de Neuquén.

Para así decidir, la Sra. Juez a quo, estimó que se encontraba suficientemente acreditado en el litigio que el animal era propiedad de la fuerza de seguridad demandada, la cual no pudo demostrar la existencia de ninguna causal que le hubiera eximido de la responsabilidad que le cabe, respecto de los daños sufridos por el accionante.

II. Que contra dicha decisión se alza a fs. 253 la parte demandada quien, en su expresión de agravios de fs. 261/263 vta., en primer lugar, cuestiona de la valoración de los hechos realizada por la juez a quo, afirmando que no está debidamente acreditado en autos que el caballo que motivó la colisión fuera de su propiedad.Concluye que la juez de grado habría sustentado su temperamento tomando por veraces las manifestaciones unilaterales vertidas por el actor, sin que existan otros medios probatorios que confirmen tal versión de los hechos acaecidos.

En segundo lugar, manifiesta que tampoco se tuvo en cuenta, en la sentencia impugnada, la incidencia causal que corresponde asignar a la conducta de la propia víctima, a quien atribuye haber conducido a demasiada velocidad y no haber adoptado en forma diligente las maniobras exigibles a efectos de evitar la colisión.

En último orden sostiene que el monto fijado por la magistrada en concepto de indemnización resulta excesivo.

Finaliza su escrito de expresión de agravios objetando la imposición de costas decidida.

III. Que, en cuanto al agravio dirigido contra la manera en que fue valorada la prueba producida en la causa, es necesario poner de especial relieve que la recurrente esgrime que al dictarse la sentencia cuestionada se tuvo por veraz el relato de los hechos unilateralmente formulado por el Sr. Benet.

Sin embargo, no puede soslayarse que la conclusión alcanzada por la Magistrada -respecto a que el animal que provocó el siniestro al atravesar la ruta era de propiedad de la Gendarmería Nacional- se encuentra sustentada en la invocación de las constancias obrantes en la causa penal cuyas copias obran agregadas en autos. En dicho marco el personal policial que se presentó, al momento del accidente, dio cuenta de las características del mismo y recogió la muestra de piel del equino donde lucía la marca “G N” (cfr. fs. 131/134).

Asimismo, se ha hecho mérito del informe de fs.84 donde el Registro de Marcas y Señales de la Dirección General Agrícolaganadera del Gobierno de la Provincia del Neuquén ha dado cuenta que dicha marca corresponde a la fuerza demandada, inscripta con el Nº 3013 y otorgada por Resolución Nº 894/04.

Por último también fueron contemplados por el juzgador los testimonios ofrecidos en esta causa por otras personas que se hicieron presentes al momento de los sucesos analizados, que resultan consistentes con los dichos asentados por el aludido personal policial (cfr. fs. 169/172).

Así como también agregan que el destacamento de la Gendarmería -que se situaba a poco metros del lugar del accidente- presentaba un corral para caballos con un vallado de escasa altura a la vera de la ruta (cfr. en el mismo sentido las fotografías agregadas a fs. 100).

En consecuencia, quedando así descripto el contexto fáctico, cabe adelantar que los agravios esgrimidos por la demandada, tendientes a cuestionar la valoración de los hechos efectuada por la Juez a quo no logran desvirtuar el convencimiento del suscripto, ante la abundante prueba en contrario precedentemente indicada.

IV. Que siguiendo con el tratamiento de las cuestiones traídas a consideración de ésta alzada, debe ser considerada la incidencia que la conducta de la víctima ha tenido en la producción del hecho dañoso. Para ello, corresponde tener en cuenta la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación según la cual la culpa de la víctima, con aptitud para cortar el nexo de causalidad entre la actividad o cosa riesgosa y el perjuicio debe aparecer como la única causa del daño y revestir las características de imprevisibilidad e inevitabilidad propias del caso fortuito o fuerza mayor -doct. art. 1111 del código civil y arts. 1719 y 1729 del código civil y comercial- (C.S.J.N., Fallos:310:2103).

Por el contrario, la demandada solamente estructura sus imputaciones -respecto al exceso de velocidad con que supuestamente se trasladaba el actor o a que éste no adoptó ningún curso de acción diligente tendiente a evitar la colisión- en base a la marca de los neumáticos que el vehículo dejó en el asfalto al intentar frenar. En efecto, no se ha producido en el proceso prueba pericial o informe técnico que respalde tal aseveración, ni siquiera se formuló en la contestación de demanda ofrecimiento de prueba conducente en tal sentido (cfr. fs. 41).

De este modo se observa que, a la luz de las probanzas realizadas en el proceso, la conducta de la víctima en modo alguno alcanza para interrumpir el nexo causal entre el riesgo de la cosa y el daño, ya que no se erige como única causa del accidente.

V. Que, a partir haberse establecido la propiedad del equino atribuida a Gendarmería Nacional, es menester puntualizar que, en el contexto de los hechos que aquí se analizan, este tipo de animal debe ser calificado como una cosa riesgosa, por lo que resulta de aplicación el art. 1113, segundo párrafo, del Código Civil (vigente según la fecha en que acaecieron los hechos que motivan esta causa -o arts.1757 y 1758 del Código Civil y Comercial-); por ello, para eximirse de responsabilidad, la accionada debió probar que el daño se había producido como consecuencia de la culpa o hecho de la víctima o de un tercero por el que no debía responder (en este sentido, Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala C, “Furtado, Nestor G c/ Edesur SA”, del 13/3/2007; Sala M, “Cabrera, Joaquina Nélida y otros c/ Edenor SA”, del 23/9/2010; Sala J, “Lucero José Damián y otro c/ Edenor SA”, del 9/10/2012; Sala F, “Villarreal Oscar Roberto Nicolás y otro c/ Empresa Distribuidora y Comercializadora Norte SA”, del 30/7/2012; entre muchos otros).

De tal suerte, la omisión de la exigencia probatoria que expresamente impone el artículo 1113 del Código Civil, invirtiendo la carga procesal, en tanto obliga a quien intenta eliminarse de responsabilidad a efectuar la demostración de que no existió culpa de su parte, autoriza a presumir la de la demandada en el daño causado al actor y a declararla responsable del resarcimiento (C.S.J.N., Fallos: 288:139).

VII. Que, al turno de analizar los agravios vertidos respecto del carácter excesivo que se atribuye a los montos indemnizatorios fijados en la sentencia por los rubros “daño material”, “desvalorización del rodado” y “privación de uso”, corresponde aclarar que la recurrente se limita, en su memorial, a indicar que “[d]icho monto resulta exorbitante ya que consideramos que el actor tuvo responsabilidad sobre el siniestro objeto de autos”.

Al hilo de este razonamiento, más allá de lo específicamente explicitado en los Considerandos que anteceden, no puede soslayarse que la postura esgrimida hace únicamente a la disconformidad de la parte con la forma en que resolviera el a quo. Ni siquiera ha hecho mérito de una circunstancia determinante, como lo es que la Sra. Magistrada de la anterior instancia tuvo en cuenta que la liquidación realizada en la demanda no fue objetada por la contraparte.Tampoco ha puntualizado de qué manera los importes alcanzados podrían resultar improcedentes. Vale señalar además la contestación de oficio que obra a fs. 149 que da cuenta de la veracidad del presupuesto de gastos de reparación oportunamente acompañado por la actora a fs. 31/32 vta. y de la demora de tres meses que insumieron tales tareas.

En consecuencia, debe tenerse presente que la mera discrepancia con la valoración efectuada por el sentenciante, en cuanto a la interpretación de los hechos ocurridos y la aplicabilidad de la ley, no resultan un fundamento válido para revocar la sentencia apelada, razón por lo cual tampoco estos cuestionamientos pueden ser admitidos.

VIII. Que, finalmente, en punto a la imposición de costas, resulta claro que no existe mérito alguno en la causa que justifique el apartamiento del principio objetivo de la derrota que rige la asignación de dichos accesorios, lo que implica la desestimación del agravio formulado en tal sentido por el demandado, debiéndose por análogas razones, imponerle las devengadas por el trámite de Alzada (art.68 CPCC).

Por lo expuesto, voto en el sentido de rechazar el recurso de la parte demandada y confirmar la sentencia de fs. 247/250 en todo cuanto decide y ha sido materia de agravios, con costas de alzada a la apelante (art. 68, primer párrafo, del CPCCN) Los Dres. Jorge Esteban Argento y Carlos Manuel Grecco adhieren al voto precedente.

En virtud del resultado que informa el acuerdo que antecede SE RESUELVE: Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la parte demandada y confirmar la sentencia de fs.247/250 en todo cuando cuanto ha sido materia de agravios, con costas de Alzada a la apelante (art.

68, primer párrafo, del CPCCN).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

JORGE ESTEBAN ARGENTO

CARLOS MANUEL GRECCO

SERGIO GUSTAVO FERNANDEZ

En la Ciudad de Buenos Aires, a los 13 días del mes de octubre de dos mil dieciseis, reunidos en Acuerdo los señores Jueces, para resolver los autos “Benet Juan Francisco c/ EN – Mº Defensa – GN y otros s/ Daños y perjuicios” y planteado al efecto como tema a decidir si se ajusta a derecho la sentencia apelada, el Señor Juez de Cámara, doctor Sergio Gustavo Fernández dice:

I. Que la señora Juez de primera instancia resolvió a fs. 247/250 admitir, con costas, la demanda interpuesta por Juan Francisco Benet contra la Gendarmería Nacional – Ministerio de Defensa, por la que pretendía la reparación de los daños y perjuicios sufridos como consecuencia del hecho ocurrido el día 20 de octubre del año 2006, en el cual envistió un equino que se había interpuesto de forma imprevista en la traza de la ruta provincial Nº 26 de la Provincia de Neuquén.

Para así decidir, la Sra. Juez a quo, estimó que se encontraba suficientemente acreditado en el litigio que el animal era propiedad de la fuerza de seguridad demandada, la cual no pudo demostrar la existencia de ninguna causal que le hubiera eximido de la responsabilidad que le cabe, respecto de los daños sufridos por el accionante.

II. Que contra dicha decisión se alza a fs. 253 la parte demandada quien, en su expresión de agravios de fs. 261/263 vta., en primer lugar, cuestiona de la valoración de los hechos realizada por la juez a quo, afirmando que no está debidamente acreditado en autos que el caballo que motivó la colisión fuera de su propiedad.Concluye que la juez de grado habría sustentado su temperamento tomando por veraces las manifestaciones unilaterales vertidas por el actor, sin que existan otros medios probatorios que confirmen tal versión de los hechos acaecidos.

En segundo lugar, manifiesta que tampoco se tuvo en cuenta, en la sentencia impugnada, la incidencia causal que corresponde asignar a la conducta de la propia víctima, a quien atribuye haber conducido a demasiada velocidad y no haber adoptado en forma diligente las maniobras exigibles a efectos de evitar la colisión.

En último orden sostiene que el monto fijado por la magistrada en concepto de indemnización resulta excesivo.

Finaliza su escrito de expresión de agravios objetando la imposición de costas decidida.

III. Que, en cuanto al agravio dirigido contra la manera en que fue valorada la prueba producida en la causa, es necesario poner de especial relieve que la recurrente esgrime que al dictarse la sentencia cuestionada se tuvo por veraz el relato de los hechos unilateralmente formulado por el Sr. Benet.

Sin embargo, no puede soslayarse que la conclusión alcanzada por la Magistrada -respecto a que el animal que provocó el siniestro al atravesar la ruta era de propiedad de la Gendarmería Nacional- se encuentra sustentada en la invocación de las constancias obrantes en la causa penal cuyas copias obran agregadas en autos. En dicho marco el personal policial que se presentó, al momento del accidente, dio cuenta de las características del mismo y recogió la muestra de piel del equino donde lucía la marca “G N” (cfr. fs. 131/134).

Asimismo, se ha hecho mérito del informe de fs.84 donde el Registro de Marcas y Señales de la Dirección General Agrícolaganadera del Gobierno de la Provincia del Neuquén ha dado cuenta que dicha marca corresponde a la fuerza demandada, inscripta con el Nº 3013 y otorgada por Resolución Nº 894/04.

Por último también fueron contemplados por el juzgador los testimonios ofrecidos en esta causa por otras personas que se hicieron presentes al momento de los sucesos analizados, que resultan consistentes con los dichos asentados por el aludido personal policial (cfr. fs. 169/172).

Así como también agregan que el destacamento de la Gendarmería -que se situaba a poco metros del lugar del accidente- presentaba un corral para caballos con un vallado de escasa altura a la vera de la ruta (cfr. en el mismo sentido las fotografías agregadas a fs. 100).

En consecuencia, quedando así descripto el contexto fáctico, cabe adelantar que los agravios esgrimidos por la demandada, tendientes a cuestionar la valoración de los hechos efectuada por la Juez a quo no logran desvirtuar el convencimiento del suscripto, ante la abundante prueba en contrario precedentemente indicada.

IV. Que siguiendo con el tratamiento de las cuestiones traídas a consideración de ésta alzada, debe ser considerada la incidencia que la conducta de la víctima ha tenido en la producción del hecho dañoso. Para ello, corresponde tener en cuenta la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación según la cual la culpa de la víctima, con aptitud para cortar el nexo de causalidad entre la actividad o cosa riesgosa y el perjuicio debe aparecer como la única causa del daño y revestir las características de imprevisibilidad e inevitabilidad propias del caso fortuito o fuerza mayor -doct. art. 1111 del código civil y arts. 1719 y 1729 del código civil y comercial- (C.S.J.N., Fallos:310:2103).

Por el contrario, la demandada solamente estructura sus imputaciones -respecto al exceso de velocidad con que supuestamente se trasladaba el actor o a que éste no adoptó ningún curso de acción diligente tendiente a evitar la colisión- en base a la marca de los neumáticos que el vehículo dejó en el asfalto al intentar frenar. En efecto, no se ha producido en el proceso prueba pericial o informe técnico que respalde tal aseveración, ni siquiera se formuló en la contestación de demanda ofrecimiento de prueba conducente en tal sentido (cfr. fs. 41).

De este modo se observa que, a la luz de las probanzas realizadas en el proceso, la conducta de la víctima en modo alguno alcanza para interrumpir el nexo causal entre el riesgo de la cosa y el daño, ya que no se erige como única causa del accidente.

V. Que, a partir haberse establecido la propiedad del equino atribuida a Gendarmería Nacional, es menester puntualizar que, en el contexto de los hechos que aquí se analizan, este tipo de animal debe ser calificado como una cosa riesgosa, por lo que resulta de aplicación el art. 1113, segundo párrafo, del Código Civil (vigente según la fecha en que acaecieron los hechos que motivan esta causa -o arts.1757 y 1758 del Código Civil y Comercial-); por ello, para eximirse de responsabilidad, la accionada debió probar que el daño se había producido como consecuencia de la culpa o hecho de la víctima o de un tercero por el que no debía responder (en este sentido, Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala C, “Furtado, Nestor G c/ Edesur SA”, del 13/3/2007; Sala M, “Cabrera, Joaquina Nélida y otros c/ Edenor SA”, del 23/9/2010; Sala J, “Lucero José Damián y otro c/ Edenor SA”, del 9/10/2012; Sala F, “Villarreal Oscar Roberto Nicolás y otro c/ Empresa Distribuidora y Comercializadora Norte SA”, del 30/7/2012; entre muchos otros).

De tal suerte, la omisión de la exigencia probatoria que expresamente impone el artículo 1113 del Código Civil, invirtiendo la carga procesal, en tanto obliga a quien intenta eliminarse de responsabilidad a efectuar la demostración de que no existió culpa de su parte, autoriza a presumir la de la demandada en el daño causado al actor y a declararla responsable del resarcimiento (C.S.J.N., Fallos: 288:139).

VII. Que, al turno de analizar los agravios vertidos respecto del carácter excesivo que se atribuye a los montos indemnizatorios fijados en la sentencia por los rubros “daño material”, “desvalorización del rodado” y “privación de uso”, corresponde aclarar que la recurrente se limita, en su memorial, a indicar que “[d]icho monto resulta exorbitante ya que consideramos que el actor tuvo responsabilidad sobre el siniestro objeto de autos”.

Al hilo de este razonamiento, más allá de lo específicamente explicitado en los Considerandos que anteceden, no puede soslayarse que la postura esgrimida hace únicamente a la disconformidad de la parte con la forma en que resolviera el a quo. Ni siquiera ha hecho mérito de una circunstancia determinante, como lo es que la Sra. Magistrada de la anterior instancia tuvo en cuenta que la liquidación realizada en la demanda no fue objetada por la contraparte.Tampoco ha puntualizado de qué manera los importes alcanzados podrían resultar improcedentes. Vale señalar además la contestación de oficio que obra a fs. 149 que da cuenta de la veracidad del presupuesto de gastos de reparación oportunamente acompañado por la actora a fs. 31/32 vta. y de la demora de tres meses que insumieron tales tareas.

En consecuencia, debe tenerse presente que la mera discrepancia con la valoración efectuada por el sentenciante, en cuanto a la interpretación de los hechos ocurridos y la aplicabilidad de la ley, no resultan un fundamento válido para revocar la sentencia apelada, razón por lo cual tampoco estos cuestionamientos pueden ser admitidos.

VIII. Que, finalmente, en punto a la imposición de costas, resulta claro que no existe mérito alguno en la causa que justifique el apartamiento del principio objetivo de la derrota que rige la asignación de dichos accesorios, lo que implica la desestimación del agravio formulado en tal sentido por el demandado, debiéndose por análogas razones, imponerle las devengadas por el trámite de Alzada (art.68 CPCC).

Por lo expuesto, voto en el sentido de rechazar el recurso de la parte demandada y confirmar la sentencia de fs. 247/250 en todo cuanto decide y ha sido materia de agravios, con costas de alzada a la apelante (art. 68, primer párrafo, del CPCCN) Los Dres. Jorge Esteban Argento y Carlos Manuel Grecco adhieren al voto precedente.

En virtud del resultado que informa el acuerdo que antecede SE RESUELVE: Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la parte demandada y confirmar la sentencia de fs. 247/250 en todo cuando cuanto ha sido materia de agravios, con costas de Alzada a la apelante (art.

68, primer párrafo, del CPCCN).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

JORGE ESTEBAN ARGENTO

CARLOS MANUEL GRECCO

SERGIO GUSTAVO FERNANDEZ