Responsabilidad por vicio redhibitorio en un Porsche vendido con una falla en el motor

auto-partesPartes: Arroyo Mariano Sebastián c/ Pacino Patricia Beatriz s/ vicios redhibitorios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: J

Fecha: 12-oct-2016

Cita: MJ-JU-M-101711-AR | MJJ101711 | MJJ101711Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda promovida contra la vendedora del automóvil de alta gama,al adolecer de un vicio grave a dos días de haber sido adquirido,consistente en la falta de adecuada lubricación del motor atento al colapso del filtro de aceite, toda vez que la legítima expectativa del comprador se vio defraudada en tanto el vehículo no era lo que parecía.

2.-Se trata de una relación o situación jurídica que ha quedado constituida conforme a la ley anterior, y también las consecuencias que emanan de ella, por lo que al haber nacido al amparo de tal legislación, es en definitiva la que se aplica (conf. art 7 CCivCom.)

3.-El procedimiento del accionante ha sido pertinente, inobjetable, pues llevó el rodado al servicio oficial post venta en búsqueda de un diagnóstico profesional, imprescindible para despejar así la incertidumbre, siendo la conducta asumida por el comprador diligente, recta, no hay reproche alguno para formular en los pasos que siguió para averiguar la entidad del desperfecto del vehículo.

4.-Cuando el auto ingresó al taller, la única manera de averiguar las razones del desperfecto era desarmarlo, y sobre este punto, el demandado tan solo echa un manto de duda respecto a la seriedad de la revisión efectuada, no asume el rol inquisitivo que un supuesto de esta índole exigían, ni siquiera formuló la correspondiente denuncia penal que hubiera aparejado la averiguación pertinente por parte de la justicia oficiosa.

5.-Notificada de la demandada de la experticia realizada, esta no compareció ni tampoco formuló descargo alguno, perdiendo así la oportunidad de chequear el estado del motor y sus componentes.

Fallo:

Buenos Aires, a los 12 días del mes de octubre de 2016,

reunidas las Señoras Jueces de la Sala “J” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, a fin de pronunciarse en los autos caratulados: “ARROYO, MARIANO SEBASTIAN c/ PACINO, PATRICIA BEATRIZ S/VICIOS REDHIBITORIOS”

La Dra. Beatriz A. Verón dijo:

1.1. – Contra la sentencia de primera instancia obrante a fs. 234/241 vta. se alza la demandada y expresa los agravios que lucen a fs. 251/264 que merecieron respuesta de la actora a fs. 266/270 vta.

1.2. – La accionada considera que la sentenciante de grado practicó una errada valoración de la prueba producida y que arribó a una decisión infundada.

Aduce que no se demostró la existencia del vicio en el automóvil vendido, su carácter oculto, su gravedad, ni tampoco que las piezas y el líquido peritado pertenecieran al mismo, para lo que pone de resalto el carácter fungible de las partes que integran el motor.

Señala que recién una vez que éste fue totalmente desarmado se constituyó el escribano a verificar, y lo propio con lo actuado por el perito ingeniero, resultando este el argumento central de la queja que articula.

Reclama en su consecuencia el rechazo de la acción entablada.

2.1. – Con carácter previo a todo análisis, cabe señalar por lo pronto que el Código Civil y Comercial de la Nación aprobado por ley 26.994, contempla de manera expresa lo tocante a la “temporalidad” de la ley.

Es menester interpretar coherentemente lo dispuesto por su art.7° sobre la base de la irretroactividad de la ley respecto de las situaciones jurídicas ya constituidas, y el principio de efecto inmediato de la nueva ley sobre las situaciones que acontezcan, o relaciones jurídicas que se creen con posterioridad a su vigencia, así como a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes.

Por ello, corresponde ponderar que en el caso sub examine se trata de una relación o situación jurídica que ha quedado constituida conforme a la ley anterior, y también las consecuencias que emanan de ella, por lo que al haber nacido al amparo de tal legislación, es en definitiva la que se aplica.

2.2. – En otro orden, adelanto que seguiré a la demandada recurrente en las alegaciones que sean conducentes para decidir este conflicto (C.S.J.N., Fallos: 258:304; 262:222; 265:301; 272-225, entre otros) pues recuerdo que como todas las pruebas no tienen el mismo peso, me apoyaré en las que resulten apropiadas para resolver el caso (CSJN, Fallos: 274:113; 280:3201; 144:611), las que produzcan mayor convicción en concordancia con los demás elementos de mérito de la causa.

En otras palabras, se considerarán los hechos que Aragoneses Alonso llama “jurídicamente relevantes” (Proceso y Derecho Procesal, Aguilar, Madrid, 1960, pág. 971, párrafo 1527), o “singularmente trascendentes” como los denomina Calamandrei (“La génesis lógica de la sentencia civil”, en Estudios sobre el proceso civil, págs. 369 y ss.).

3.1.- En el aspecto medular de la queja en despacho, la vendedora del “Porsche Coupe Carreras 4 S” argumenta que la apertura del motor para averiguar el origen del desperfecto se hizo de manera inconsulta, sin contralor de su parte, lo que implicó privarla del derecho de defensa, y de allí por tanto argumenta que no le es reprochable su incomparecencia al acto en el que el perito hacía las revisiones de las piezas pues “la cadena de custodia estaba rota” (sic).

Asimismo desconoce qué fue lo que hizo el comprador desde que se llevó el rodado hasta que lo fundió, y afirma que no era necesario el cambio del motor sino que una reparación hubiera sido suficiente, así como también señala que no se demostró haber pagado la factura pertinente.

3.2. – Por las razones que paso a desarrollar, propiciaré la confirmación del fallo en crisis.

En efecto, no se discute en autos el encuadre jurídico aplicado, por lo que me limitaré a señalar que según el art. 2164 del Código de Vélez “son vicios redhibitorios los defectos ocultos de la cosa, cuyo dominio, uso o goce se transmitió por título oneroso, existentes al tiempo de la adquisición, que la hagan impropia para su destino, si de tal modo disminuyen el uso de ella que de haberlos conocido el adquirente, no la habría adquirido, o habría dado menos por ella” (ver a su vez la norma similar que contempla el CCyCom. en su art. 1051 inc. “b”, así como lo dispuesto por el art. 11 de la ley 24.240).

Dentro de tal marco se encuentra comprometida la “garantía de funcionalidad” del producto, en virtud de la cual el comprador tiene derecho a la utilización en plenitud de la cosa adquirida (Lorenzetti, Ricardo Luis, Tratado de los Contratos, Ed. Rubinzal, t. I. pág. págs.301/302), y que en el sub examine no se ha cumplido, pues la legítima expectativa del comprador se vio sorpresivamente defraudada en tanto el vehículo no era lo que parecía al adolecer de un vicio grave y oculto.

Ante los desperfectos que evidenció el automóvil a dos días de haber sido adquirido, la conducta asumida por el comprador no puede considerarse sino diligente, recta, no encuentro reproche alguno para formular en los pasos que siguió para averiguar la entidad del desperfecto de la coupé Porsche.

El procedimiento del accionante ha sido pertinente, inobjetable, pues llevó el rodado al servicio oficial post venta de la firma Porsche (“Nordenwagen S.A.”) en búsqueda de un diagnóstico profesional, imprescindible para despejar así la incertidumbre (y procurar vencer la desagradable e inesperable sorpresa).

Su proceder resulta consistente con la naturaleza del objeto contractual, un rodado de alta gama que demanda un servicio profesional a la altura de las circunstancias.

En ese contexto, se impone razonar que cuando el auto ingresó al taller, la única manera de averiguar las razones del desperfecto era desarmarlo, y sobre este punto, absolutamente neurálgico según los términos de su pretensión de rechazo, el demandado tan solo echa un manto de duda respecto a la seriedad de la revisión efectuada.

Hace foco en la posibilidad fáctica de haberse practicado un reemplazo de las piezas en cuestión, y ante tamaña hipótesis el apelante no asume el rol inquisitivo que un supuesto de esta índole exigían, ni siquiera formuló la correspondiente denuncia penal que hubiera aparejado la averiguación pertinente por parte de la justicia oficiosa, imprescindible en definitiva para arrojar la luz necesaria para resolver como aquí reclama.

3.3.- Se desvanece el argumento central de la defensa que ensaya la demandada respecto a la falta de anoticiamiento de la apertura del motor a los efectos de su revisión, y por su intermedio la posible “contaminación” de las piezas extraídas.

Se trata de una dogmática aseveración según emerge de la compulsa de estos autos, resultando plausible en todo caso, por vía de hipótesis, si los intervinientes para tales menesteres carecieran del prestigio señalado, mas como dijera no es el caso que presenta el sub judice.

Advierto a su vez que el recurrente tampoco ofreció prueba pericial orientada a despejar el asunto (ver fs. 77 vta./78), ni fue asistido por un consultor técnico a los mismos fines y efectos.

3.4. – Lo cierto es que el accionante llevó el Porsche al service oficial, y también allí fue donde se realizó la pericia mecánica que, sin dilación y en los autos sobre “prueba anticipada” que tengo a la vista (Expte. N° 93.495/2.013) motivó el informe agregado a fs. 93/99.

De tal experticia que corresponde valorar en los términos de los arts. 386 y 477 del rito, se desprende que “el motivo del daño la unidad motora debe atribuirse a la falta de lubricación atento al colapso del filtro de aceite”, debido a que el repuesto utilizado no era original de la marca y tenía un diseño estructural diferente por no contar con el soporte central del interior (fs. 98 pto. “2”, pto 11 a fs. 96).

Dio cuenta asimismo que el filtro de aceite debía ser sustituido cada 10.000 kms. o cada 12 meses (fs. 112 de los referidos autos), siendo contundente al concluir que fue la falta de adecuada lubricación del motor lo que lo fundió (pto. 5 a fs. 94), desechó que obedeciera a habérselo “pasado de vueltas” (pto. 9 a fs. 95), por lo que asignó al origen de los daños consecuentes una antigüedad anterior a la fecha de su venta (cfr. pto. 6 a fs.94/95).

Notificada que fuera la demandada (cédula a fs. 66), esta no compareció ni tampoco formuló descargo alguno, perdiendo así la oportunidad de chequear el estado del motor y sus componentes, extremo que no puede sino perjudicar a ella misma.

3.5. – Existe entonces un vicio redhibitorio, el vicio demostrado se encontraba oculto, su naturaleza grave e importante que tornaban al automotor impropio para su destino, existía ya al tiempo de la adquisición, o sea, en el momento de la tradición, prueba esta a cargo del adquirente que ha sido satisfecha (esta Sala in re “Rossi, Rogelio c/ Nazar Hernandez, Pablo s/ Vicios Redhibitorios”, Expte. n° 90.743/2002, del 18/03/2010; ídem, “Valle, Néstor c/ Virmauskas, Juan s/ Evicción” , Expte. N° 64.233/2006, del 24/7/2008; CNCiv., Sala D, “Sueldo, Gabriel c/ Delcke, Cristina s/ Ds. y Ps.”, Expte. N° 31.077/95, del 4/04/2000).

3.6. – En lo tocante a la naturaleza o tipo de trabajo que debía efectuarse en la unidad, el experto fue terminante al informar que debido al estado del motor, era imposible su reparación, por lo que debía ser reemplazado por uno nuevo (pto. 16 a fs. 97/98), insisto, en experticia que no fue impugnada por el ahora recurrente, para luego informar los valores en cuestión (pto. 18 a fs. 98), los que según advierto resultan superiores a los que arroja la factura anejada a fs. 226/228.

3.7. – En suma, a tenor de las circunstancias de hecho relatadas y razones de derecho desarrolladas, la confirmación del fallo apelado es la decisión que se impone.

4.- Por lo expuesto doy mi voto para:

a) Rechazar las quejas formuladas;

b) Imponer las costas a la demandada vencida (art. 68 CPCCN).

La Dra. Ma rta del Rosario Mattera adhiere al voto precedente.- Con lo que terminó el acto, firmando las Señoras Vocales por ante mí que doy fe.- Se deja constancia que la Dra.Zulema Wilde no suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (art.109 del R.J.N.).-

Buenos Aires, octubre de 2016.-

Y VISTOS: Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedentemente transcripto el Tribunal RESUELVE:

a) Rechazar las quejas formuladas;

b) Imponer las costas a la demandada vencida (art. 68 CPCCN).

c) Difiérase la regulación de los honorarios para su oportunidad.-

Se deja constancia que la Dra.Zulema Wilde no auacribe la presente por hallarse en uso de licencia (art.109 del R.J.N.).-

Regístrese, notifíquese y comuníquese a la Dirección de Comunicación Pública de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Acordada N° 15/13 art. 4°) y oportunamente devuélvase.-