Responsabilidad del estado ante el daño sufrido por un menor de edad como consecuencia de un golpe que recibió en el ojo dentro de un establecimiento educativo

jurisprudenciaPartes: O. R. J. y otra c/ A. J. L. y/u otros y/o q.r.j.r s/ juicio ordinario

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Fecha: 6-sep-2016

Cita: MJ-JU-M-101366-AR | MJJ101366 | MJJ101366

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Sumario:

1.-Es procedente condenar a la Provincia demandada a resarcir el daño sufrido por un menor de edad en un establecimiento educativo al haber sido lesionado por la rama de un árbol, pues la atribución de responsabilidad en virtud del art. 1117 CCiv. no pasa sólo por el mal mantenimiento del árbol utilizado como objeto de la agresión, ya que en el supuesto de marras no sólo se dieron los presupuestos comunes de la responsabilidad extracontractual, sino también las condiciones especiales de que se trate de un daño causado o sufrido por un alumno, que el educando sea menor, que el escolar se halle bajo el control de autoridad educativa y que la enseñanza sea inicial, Primaria o Secundaria.

Fallo:

En la ciudad de Reconquista, a los 06 días de Setiembre de 2016, se reúnen los Jueces de esta Cámara, Dres. Aldo Casella, María Eugenia Chapero y Santiago Dalla Fontana , para resolver el recurso interpuesto por las partes contra la resolución dictada por el señor Juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Primera Nominación, Distrito N° 4, de esta ciudad de Reconquista, en los autos: “O., R. J. y otra c/ A., J. L. y/u otros y/o qrjr s/ J. Ordinaro Resarcimiento de Daños”, Expte. N° 186, año 2014.

Acto seguido el Tribunal establece el orden de votación conforme con el estudio de autos: Casella, Dalla Fontana y Chapero y se plantean las siguientes cuestiones:

PRIMERA: ¿Es nula la sentencia apelada?

SEGUNDA: ¿Es justa la sentencia apelada?

TERCERA: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

A la primera cuestión el Dr. Casella dijo: El recurso de nulidad no es sostenido en esta Alzada, y no advierto irregularidades que hagan menester considerar de oficio la cuestión planteada, por lo que voto por la negativa.

A la misma cuestión, la Dra. Chapero vota en igual sentido y el Dr. Dalla Fontana luego de analizar la cuestión se abstiene de emitir opinión conforme lo dispuesto por el art. 26 de la ley 10.160.

A la segunda cuestión, el Dr. Casella dijo: El entonces menor D. O., representado por sus padres inicia demanda y luego alcanzada la mayoría de edad continua por sí, la acción de daños y perjuicios contra los Sres. J. L. A., Nora Wingeyer y contra la Provincia de Santa Fe. Relata que en fecha 01/09/00 a la hora 18:50 aproximadamente ocurrió un accidente en la Escuela de Educación Técnica N° 451 de la ciudad de Avellaneda que lo tuvo por protagonista. Señala que en aquella ocasión, al finalizar el dictado de clases, el menor D. J. O.- de 15 años en esa época – caminaba por el patio del Establecimiento en dirección a la puerta de egreso, en “fila india” junto a dos compañeros, A. A. y L. R. En primer lugar, lo hacía A. luego R. y por último D. O. En un momento dado, R. se corre de la fila hacia el costado para buscar su bicicleta, D. continuó caminando mirando hacia el suelo habida cuenta que había “escombros”. En el momento que levanta la vista ve que una rama de un árbol grande enclavado en el predio lo golpea en el ojo izquierdo produciéndole graves lesiones. La rama había sido tomada por A., torcida hacia atrás y luego soltada, produciendo el hecho dañoso. Argumenta que como consecuencia del hecho D. Jose O. sufrió lesiones gravísimas en el ojo izquierdo. Ha perdido la visión casi total de dicho ojo y que a la fecha de la demanda subsisten las secuelas, además de que padece alteración estética. En consecuencia, considera solidariamente responsables del accidente a los padres del menor A. aquí demandados juntamente con el Colegio, reclamando $100.000 por daño moral e igual suma por la incapacidad laboral.

Los demandados, J. L. A. y Nora Wingeyer no contestan la demanda. La Provincia de Santa Fe en representación del Establecimiento Escolar si lo hace, reconociendo el hecho del accidente pero negando su responsabilidad. Producida y agregada la prueba y los alegatos, el 10 de Abril de 2014 el Juez a quo resuelve hacer lugar a la demanda y en consecuencia condenar a los demandados (J. L. A., Nora Ester Wingeyer y la Provincia de Santa Fe) en forma solidaria, a abonar al actor la suma de ochenta mil pesos ($80.000) con más intereses desde la mora, con costas.

Tanto la actora como la demandada Provincia de Santa Fe, apelan dicha decisión. La actora expresa agravios a fs. 510/511.Al hacerlo, manifiesta que lo agravia la sentencia por cuanto la suma reclamada no se condice con la otorgada por el Juez de la baja instancia, más si se tiene en cuenta que el accidente se ha probado en su totalidad y se han determinado sus culpables. Argumenta que como bien lo establecen los certificados médicos y periciales efectuadas, principalmente del examen del médico forense de estos tribunales surge que el actor tiene una incapacidad del cuarenta y nueve por ciento (49%) de su vista, por lo que la lesión le ha causado la pérdida de la agudeza visual total de ojo izquierdo, este hecho provoca en el mismo pérdida de la profundidad visual y reducción del campo visual limitándolo en ciertas tareas, considerando que el a quo no tomó real dimensión de la lesión y consecuente invalidez del actor. Asimismo, sostiene que el a quo debió indemnizar en forma separada el daño moral, el daño psicológico, la incapacidad laboral, rubros absolutamente independientes entre sí, a más de estar estos ítems cabalmente demostrados. Finalmente el actor estima que deberá considerarse, que el rubro daño moral, importa por una parte la indemnización que se le debe a quien ha sufrido y sigue sufriendo un daño por causas que le son completamente ajenas, es decir sin participación alguna de su parte y, por otro lado, la compensación por el hecho desgraciado en sí mismo, por su gravedad y alteración del equilibrio espiritual, los apremios económicos de sus aptitudes y la destrucción de parte de su personalidad, citando jurisprudencia al respecto.

La codemandada Provincia de Santa Fe, contesta a fs. 516 y vta. y a continuación expresa agravios de su recurso (fs. 516 vto./518). Sin embargo a fs.518 obra informe de que lo hizo cuando el plazo había vencido, por lo que se tuvo por decaído su derecho por decreto firme (notificación fs.526). De modo que su recurso de apelación al igual que el de los codemandados (fs.524/5) ha quedado desierto.

Ingresando al tratamiento del recurso de la actora, debo adelantar que la recurrente tiene razón en el sentido de que si bien el a quo ha apreciado la prueba de los daños reclamados – incapacidad laboral y daño moral – por separado, al momento de estimar el quantum indemnizatorio se expide de manera conjunta por el daño moral y la incapacidad laboral. Indudablemente, el a quo debía justipreciarlos por separado. En rigor, si tomamos en cuenta la diferencia entre un daño y otro, cabe señalar que la ley 22.431 considera incapacitada a “toda persona que padezca una alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que con relación a su edad y medio social, implique desventajas considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral” distinto al daño moral considerado como una afección espiritual, no siendo comprensivo de la incapacidad como lo considera el a quo a fs. 485. La incapacidad del actor derivada del accidente ha quedado plenamente comprobada y su incidencia estimada en las prueba producidas en autos.

Puede así apreciarse en la historia clínica de fs. 107/109 y especialmente de la pericia de fs. 263 y vta. donde el perito Dr. Goldaraz dictamina que “el actor presenta pérdida total de agudeza visual de ojo izquierdo y sobre adaptación psíquica como respuesta reactiva a la alteración estética que le provocó dicha lesión, estimando la incapacidad psicofísica en un 49%”; asimismo considera que “a la inspección se observa opacidad de córnea en ojo izquierdo, lo que pudiera provocar en el mismo cierta alteración estética”. Por otra parte, de la pericial psicológica surge que el actor sufre “un sentimineto persistente de ser inadecuado en la mayoría de las situaciones sociales, lo cual le genera enormes inhibiciones, lo lleva a aislarse y le genera estados depresivos recurrentes.Se piensa que las dificultades mencionadas están influyendo negativamente en el desarrollo de sus estudios en función de que perturban su concentración. es una persona con recursos intelectuales emocionales y sociales que está como estancada pensando en todo lo que perdió a partir del accidente y pretendiendo borrar la huella física producto del accidente en lugar de intentar adaptarse a esta circunstancia” (Fs. 417/418 vto.).

De modo que corresponde dar razón al actor y estimar, en virtud de lo probado en autos y de acuerdo al art. 245 C.P.C.C., en primer término lo adeudado en concepto de incapacidad laboral, incluyendo como pretende la recurrente y como lo exige el art. 1086 C.C. daño estético, padecimientos físicos y psíquicos, en conformidad con las pruebas que tiene en cuenta el a quo a fs. 484 vto. A tal fin la jurisprudencia tiene dicho que “para evaluar el resarcimiento no es necesario recurrir a criterios matemáticos ni tampoco son aplicables los porcentajes fijados por la Ley de Accidentes de Trabajo, aunque puedan resultar útiles para pautas de referencia, sino que deben tenerse en cuenta las circunstancias personales del damnificado, la gravedad de las secuelas, los efectos que éstas puedan tener en su vida laboral y de relación” (fallos 320:361). Tal criterio coincide con el sostenido por este Cuerpo , en cuanto a que el resultado de la operación normalmente aceptada para servir de base a la fijación de compensaciones por daño a la integridad física de la persona, tomando como referencia la eventual disminución en su capacidad de generar ingresos relacionándolo con el grado de incapacidad sufrido, es considerado una mera referencia y no puede ser aplicado matemáticamente (V. Res. 190/08, AyS. T. 6 “Chamorro, Armando y Orrego de Chamorro, Lidia Ester c/ Ministerio de Educación y C. de la Provincia de Santa Fe y/u otro y/o q.r.j.r. S/ J.O. Indem. Daños y Perj. Y/o Daño Moral y/o D.Emerg.”). La aplicación de esa pauta – considerando la edad del actor, grado de incapacidad y consecuente disminución de la posibilidad de ingreso en base al salario mínimo, ya que no es posible adoptar otro parámetro – arroja un resultado aún mayor que la suma pretendida en la demanda , por lo que si además se tiene en cuenta la afectación psíquica y estética, resulta razonable estimar el daño emergente de la incapacidad del actor en esa suma de $80.000 . Asimismo, en segundo lugar, corresponde admitir la estimación separada del resarcimiento por daño moral, y teniendo en cuenta la indiscutible afección espiritual del actor por la lesión sufrida considero adecuado reconocer como compensación la suma de $60.000 , reformando la sentencia en cuanto al monto de condena.

La conclusión acerca de la responsabilidad de los demandados a la que llega la sentencia, en lo que coincido plenamente, no es susceptible a las críticas que esgrime la codemandada en su escrito de fs.516/518. Aunque, como ya he dicho, su expresión de agravios fue extemporánea y con ello adquirió firmeza el juicio de responsabilidad, a mayor abundamiento señalo que la atribución de la responsabilidad por el a quo en virtud del art. 1117 C.C. que ha regulado la responsabilidad de los establecimientos educativos estatales, la que es de carácter aquiliana, no pasa sólo por el mal mantenimiento del árbol utilizado como objeto de la agresión, ya que en el supuesto de marras no sólo se dieron los presupuestos comunes de la responsabilidad extracontractual, sino también las condiciones especiales de que se trate de un daño causado o sufrido por un alumno, que el educando sea menor, que el escolar se halle bajo el control de autoridad educativa y que la enseñanza sea inicial, Primaria o Secundaria. Dentro de estos presupuestos, la cuestión fundamental pasaba por el factor de atribución objetivo, también llamado de “garantía” que surge del art.1117 C.C., “lo que significa que el alumno debe retirarse del instituto de enseñanza, público o privado “sano y salvo”. Del incumplimiento de esta obligación se origina la responsabilidad establecida en la norma” (Conf. Santos Cifuentes. “Código Civil Comentado y Anotado”. T. II, pág. 670. La Ley) . De esta manera, resulta relativo si el árbol se encontraba en buen mantenimiento o no, pues la garantía de que el alumno se retire sano y salvo ha sido quebrantada, ello surge de la reconstrucción de los hechos cuya copia se encuentra a fs. 159/160 de estos autos. Ahora bien, tampoco podemos soslayar que la responsabilidad deriva del daño sufrido en oportunidad de hallarse bajo el control de la autoridad educativa. Sobre ello, la jurisprudencia ha entendido que “la labor educativa resulta abarcativa no sólo mediante la integración en actividades escolares (enseñanza en las aulas, experimentos en laboratorios, educación física en el campo de deportes) o extraescolares (deporte escolar de competición), actividades lúdicas (juegos en el patio durante los recreos), de descanso (cambio de clase), sino además deben serlo aquellas de mero trámite (entrada y salida del establecimiento, desplazamientos internos para cambio de actividad), resaltando que son generalmente en estos momentos secundarios donde se suelen producir los actos lesivos, ya sea que se desarrolle dentro o fuera del ámbito escolar” (Tribunal: TCRE, 1a. Nom. Autos: BENITEZ, MATIAS ADRIAN C/. ESCUELA N° 8038 M BICECCI S/DAÑOS Y PERJUICIOS, exp. Nro. 663/07. Fecha: 13/02/2012). Viniendo al caso en exámen, resulta aplicable el antecedente reseñado si tenemos en cuenta que el hecho ocurrió mientras los alumnos se retiraban del establecimiento pero aún dentro de él (fs. 159/160 y fotos de fs. 198/205), donde todavía el establecimiento tiene un deber de vigilancia de los alumnos y el que claramente se ha demostrado no existió (testimonial de fs. 134 – Capeletti expresa: “. lo agarran a D.y lo llevan adentro de la escuela, piden el teléfono, había un profesor, Retamozo y la portera nomás estaba en ese momento.”- y fs. 135 testimonial de Ledesma, Maira quien expresa: “.el preceptor y el director no estaban en el establecimiento.”). En definitiva, la codemandada Pcia. Sta. Fe no sólo ha fallado en su deber de vigilancia, sino que lo ocurrido no fue algo fortuito que pudiera eximirle de responsabilidad. Por el contrario se trata de algo calificado como propio de la actividad educativa y por tanto previsible, pues en los establecimientos de estas características, debido a la cantidad de personas que pasan gran parte del tiempo juntas y las cualidades de la edad de los niños, niñas y adolescentes resulta natural que puedan agredirse o provocarse daños mediante bromas u otro tipo de actos sin el debido control, así se entiende que “la actividad de enseñanza de infantes y adolescentes conlleva, justamente, el riesgo propio de todas las actividades que involucran a conjuntos de personas, potenciado por el desarrollo evolutivo de los menores, que los hace naturalmente propensos a la realización de actos potencialmente perjudiciales para ellos mismos, sus compañeros y/o terceros como el descripto y tan frecuente de arrojarse objetos en clase , y es en esta inteligencia que la reforma introducida en el año 1997 al art. 1117 CCiv. se enroló en la teoría objetiva del riesgo creado por la actividad educativa” (Cam.Nac.Civ., -sala M-, 7/11/2005, in re “P., G. S. y otro v. Orden de los Frailes Menores Capuchinos”, Lexis Nº 0003/012873 ó 0003/012878, Género: Jurisprudencia anotada; Título: Accidentes de alumnos en establecimientos educativos. Eximentes aplicables a la responsabilidad del art. 1117 Cciv. Autor: López, Estanislao; Fuente:JA 2006 IV 395 SJA 18/10/2006).

En definitiva, voto por el acogimiento del recurso de apelación deducido por el actor, propiciendo la modificación de la sentencia en cuanto al monto de condena, que se establece en $80.000 por daño material emergente de incapacidad y $60.000 por resarcimiento de daño moral, confirmándola en lo restante. Se declará asimismo desiertos los recursos de apelación de los demandados. Costas de esta instancia a los demandados.

A la misma cuestión, la Dra. Chapero vota en igual sentido y el Dr. Dalla Fontana luego de analizar la cuestión se abstiene de emitir opinión conforme lo dispuesto por el art. 26 de la ley 10.160.

A la tercera cuestión, el Dr. Casella dijo: atento al resultado precedente, corresponde adoptar la siguiente resolución: 1) Declarar desiertos los recursos interpuestos por los demandados; 2) Desestimar el recurso de nulidad y hacer lugar al recurso de apelación de la actora, modificando la sentencia en cuanto al monto de condena que se deja sin efecto, disponiendo en su lugar la condena a resarcir al actor en $80.000 por daño material y $60.000 por daño moral; 3) Confirmar en lo demás la sentencia alzada; 4) Imponer las costas de Segunda Instancia a la demandada; 4) Regular los honorarios de Segunda Instancia de los letrados actuantes en el 50% de la regulación firme de Primera Instancia.

A la misma cuestión, la Dra. Chapero vota en igual sentido y el Dr. Dalla Fontana luego de analizar la cuestión se abstiene de emitir opinión conforme lo dispuesto por el art. 26 de la ley 10.160.

Por ello, la CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL

RESUELVE: 1) Declarar desiertos los recursos interpuestos por los demandados; 2) Desestimar el recurso de nulidad y hacer lugar al recurso de apelación de la actora, modificando la sentencia en cuanto al monto de condena que se deja sin efecto, disponiendo en su lugar la condena a resarcir al actor en $80.000 por daño material y $60.000 por daño moral; 3) Confirmar en lo demás la sentencia alzada; 4) Imponer las costas de Segunda Instancia a la demandada; 4) Regular los honorarios de Segunda Instancia de los letrados actuantes en el 50% de la regulación firme de Primera Instancia .

Regístrese, notifíquese y bajen.

CASELLA

Juez de Cámara

CHAPERO

Jueza de Cámara

DALLA FONTANA

Juez de Cámara

En abstención

WEISS

Secretaria de Cámara