Responsabilidad por el accionar irregular de la policía en los sucesos de diciembre de 2001

policiaPartes: Chara Oscar Rubén c/ Estado Nacional- y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal

Sala/Juzgado: I

Fecha: 13-sep-2016

Cita: MJ-JU-M-101098-AR | MJJ101098 | MJJ101098

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Sumario:

1.-Corresponde confirmar la responsabilidad del Estado Nacional en el resultado dañino cuya reparación el actor reclama, toda vez que luce acreditado que en virtud del proceder irregular del personal policial, resultó herido de bala en las jornadas violentas de público conocimiento que tuvieron lugar hacia finales de diciembre del año 2001.

2.-Toda vez que los hechos de violencia y proceder irregular del personal policial a fines de diciembre del año 2001 han sido reconocidos por las partes como de público conocimiento , cabe tener por configurada el irregular comportamiento de las fuerzas policiales, en los términos del art. 1112 del CCiv.

3.-Sin perjuicio de que el actor no aportara elementos de prueba que acrediten su situación laboral y personal al momento del hecho, ni tampoco la asistencia económica a sus hijos invocada en la demanda, ni hubo prueba pericial médica al respecto, de acuerdo a su historia clínica, si cabe reconocer que se ha producido una modificación en su cuerpo, inexistente antes del accidente, a raíz de la cual porta un cuerpo extraño que ingresó en forma violenta en la región glútea, que justifica la reparación del daño físico .

4.-No procede la reparación del daño psíquico pues no se acreditó que el actor haya estado en tratamiento y tampoco hubo prueba pericial psicológica por haberse decretado la negligencia en su producción.

5.-Puesto que el daño estético no es autónomo respecto al material o moral, sino que integra uno u otro o ambos, según el caso, y siendo que no hay indicios de que el sufrido por el actor provoque o haya provocado perjuicios patrimoniales, resulta razonable integrarlo al establecer el daño moral .

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a los 13 días del mes de septiembre del año dos mil dieciséis reunidos en Acuerdo los señores jueces de la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, para resolver en los autos: “Chara Oscar Ruben c/ EN-y otros s/ daños y perjuicios”; y:

El señor juez de cámara Dr. Carlos Manuel Grecco dijo:

I. El señor Oscar Rubén Chara promovió demanda contra el Estado Nacional -desistiendo de la inicial demanda deducida contra Fernando de la Rúa, Jorge Rubén Santos, Enrique José Mathov, Orlando Oliverio, Eugenio Figueroa, José López y los sucesores y herederos de Ramón Bautista Mestre (fs. 47/vta.)- por los daños y perjuicios que alega haber padecido el 20 de diciembre de 2001, a raíz del obrar ilícito de los efectivos policiales de la demandada, solicitando una indemnización por la suma de pesos novecientos sesenta mil novecientos ($960.900) y/o lo que en más o menos resulte, con más sus intereses, multas, gastos, costas y actualización monetaria (fs. 4/vta.).

II. La señora jueza de primera instancia hizo lugar parcialmente a la demanda, condenando al Estado Nacional a abonar la suma de pesos cincuenta y dos mil cien ($52.100), con intereses a la tasa pasiva del Banco de la Nación Argentina, a partir de la fecha de esa sentencia y hasta su efectivo pago. Las costas se impusieron en un 80% a cargo de la demandada y en un 20% a cargo de la actora.

III. Para decidir de ese modo, la jueza a quo, tras rechazar la prescripción y la cuestión prejudicial planteadas, sostuvo que: (i) El demandante fue atendido en el Hospital General de Agudos “J. M. Ramos Mejía”, entre los días 19 y 20 de diciembre de 2001.Ingresó al Hospital Posadas el 20/12/2001 a las 12 a.m., por consulta “herida de arma de fuego en región glúteo” y fue intervenido quirúrgicamente (fs.188/205). La División Jurídicos de la P.F.A. informó que: “.los hechos ocurridos en las jornadas del 20 de diciembre de 2001, donde resultara lesionado Oscar Rubén CHARA son investigados por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal Nº 1.” (fs. 272/276). Las partes coinciden en que dichos acontecimientos violentos y de conmoción social son de público conocimiento. Además resultan constatados con las publicaciones periodísticas (fs. 131/134, fs. 139/182) y V.H.S. (fs. 185/186) obrantes en la causa. Asimismo, es elocuente la filmación que el actor refiere a fs. 384, en la que se lo visualiza en las inmediaciones de dichos revuelos cuando fue impactado por el proyectil que le causó los daños, cuyo resarcimiento se reclama. Los hechos de violencia y proceder irregular del personal policial en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 -reconocidos por las partes como de “público conocimiento”- permiten tener por configurada el irregular comportamiento de las fuerzas policiales, en los términos del art. 1112 del Código Civil. (ii) En cuanto a la procedencia y quantum de los ítems indemnizatorios: a) si bien el actor no aportó elementos de prueba que acrediten su situación laboral y personal al momento del hecho, ni tampoco la asistencia económica a sus hijos invocada en la demanda, ni hubo prueba pericial médica al respecto, de acuerdo a su historia clínica, se ha producido una modificación en su cuerpo, inexistente antes del accidente, a raíz de la cual porta un cuerpo extraño que ingresó en forma violenta en la región glútea (ver informe médico de fs.188/205), por lo que el monto por “daño físico” debe ser fijado en la suma de pesos treinta y cinco mil ($35.000); b) no procede el “daño psíquico” porque no se acreditó que el actor haya estado en tratamiento y tampoco hubo prueba pericial psicológica por haberse decretado la negligencia en su producción a fs. 297; c) corresponde fijar en pesos mil ($1.000) el monto por “gastos médicos, de farmacia y traslado” dado que atento la índole de la lesión sufrida -impacto de bala- cabe presumir la existencia de los gastos aludidos como derivación necesaria de tal daño corporal; d) corresponde establecer en pesos seiscientos ($600) la suma por “gastos de vestimenta” por deterioro de su indumentaria, pues si bien no se acompañó prueba específica, constituye un daño que razonablemente pudo tener lugar en atención a las lesiones padecidas; e) el “daño estético” se encuadra dentro del rubro “daño moral”, fijando dicho ítem en la suma de pesos quince mil quinientos ($15.500).

IV. Disconforme con lo resuelto, a fs. 395 el Estado Nacional interpuso recurso de apelación; y a fs. 397 lo hizo la actora, expresando agravios a fs. 403/409, los cuales no fueron replicados (confr. fs. 413). En su memorial, la actora sustancialmente, se queja de: (i) la arbitrariedad configurada por el parcial tratamiento de los rubros reclamados, la inviabilidad del rubro “daño psíquico”, y la falta de consideración del ítem “daño estético” como un rubro autónomo; (ii) la insuficiencia de las sumas fijadas en concepto de “daño físico”, “gastos médicos, de farmacia y traslado”, “gastos de vestimenta” y “daño moral”; (iii) la tasa de interés fijada; (iv) el régimen de costas.

V. Teniendo en cuenta que el Estado Nacional no ha expresado agravios en los términos del art. 259 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación (confr. fs. 421), el recurso de apelación deducido a fs. 395 debe ser declarado desierto (confr. arts.265 y 266 del citado ordenamiento adjetivo).

VI. Descripta la cuestión litigiosa, cabe, en primer término, decir que no se encuentra controvertida la responsabilidad del Estado Nacional en el resultado dañino cuya reparación se solicita. Por tanto, los puntos a examinar a continuación giran en torno a: (i) la procedencia y cuantificación de los rubros indemnizatorios; (ii) la tasa de interés aplicable; y (iii) cómo deben ser distribuidas las costas.

VII. Relativamente a los agravios de la actora vinculados con la falta de tratamiento de cada uno de los ítems reclamados, ha de señalarse que, aquéllos se presentan como una mera disconformidad y no constituyen una crítica concreta y razonada de la sentencia de grado. En efecto, más allá de la discriminación conceptual y las denominaciones empleadas, lo relevante es que, a la luz de las circunstancias fácticas probadas en la causa, los rubros integrantes del régimen indemnizatorio decidido por la a quo atienden razonablemente al concepto de reparación integral derivado del principio general alterum non laedere. En suma, corresponde desestimar el planteo. Igual suerte corre la queja relativa al rechazo del “daño psíquico” por resulta dogmática y huérfana de toda fundamentación.

Por último, es menester destacar que el “daño estético” no es autónomo respecto al material o moral, sino que integra uno u otro o ambos, según el caso (Fallos: 321:1117; 326:1673). Toda vez que no hay indicios de que el sufrido por el actor provoque o haya provocado perjuicios patrimoniales, resulta razonable, como bien lo puso de relieve la a quo, haberlo integrado al establecer el “daño moral”.

VIII. Corresponde, seguidamente, abocarse al tratamiento de los agravios planteados contra los rubros indemnizatorios admitidos -por considerarlos exiguos-. 1.En lo referente a los agravios que le causa lo decidido sobre el “daño físico”, cabe hacer hincapié en que la jueza de primera instancia ponderó -la no controvertida circunstancia- de que “de acuerdo a su historia clínica, se ha producido una modificación en su cuerpo, inexistente antes del accidente, a raíz de la cual porta un cuerpo extraño que ingresó en forma violenta en la región glútea (ver informe médico de fs. 188/205)”. Hecha esta apreciación, debe recordarse que el artículo 165 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación habilita a los jueces a fijar el importe de los perjuicios reclamados, “siempre que su existencia esté legalmente comprobada”. En este contexto, es justo fijar la indemnización por “daño físico” en la suma de pesos ciento cincuenta mil ($150.000). 2. En cuanto a la crítica esbozada respecto del rubro “gastos médicos, de farmacia y traslado”, sobre pautas análogas, a las precedentemente enunciadas, cabe estimarlo en la suma de pesos diez mil ($10.000). 3. La queja sustentada respecto del rubro “gastos de vestimenta” es más aparente que real habida cuenta de que la jueza a quo otorgó una suma aun mayor a la solicitada en la demanda (confr. fs. 12 y vta.). 4. En lo atinente al ítem “daño moral”, esta sala ha recordado que en la determinación del quantum por dicho rubro la Corte Suprema estableció que debe tenerse en cuenta su carácter resarcitorio, la índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, ya que no se trata de un daño accesorio a éste.Es así que su valoración no está sujeta a cánones estrictos, sino que corresponde a los jueces de la causa establecer prudentemente el monto de la indemnización, tomando como base la gravitación del daño sufrido, el hecho generador de la responsabilidad, su función resarcitoria y el principio de reparación integral (esta sala, causa “Rossotti, Fernando Hugo”, pronunciamiento del 25 de septiembre de 2014). Con independencia de la ausencia de crítica por parte del Estado Nacional, son indudables, en términos del Alto Tribunal, los padecimientos que sufrió el actor y la magnitud de la aflicción espiritual, traducidos en una lesión a los sentimientos, que involucró angustias, inquietudes, miedos, padecimientos y tristeza propios de la situación vivida a raíz de la seria lesión física padecida. A partir de esas consideraciones, corresponde elevar la suma que reconoció el juez por el ítem “daño moral” a la suma de pesos cincuenta mil ($50.000).

IX. El agravio que el actor ofrece relativamente a la tasa de interés aplicada por la jueza debe ser acogido. En efecto, el crédito reconocido en la sentencia se encuentra excluido del régimen de consolidación (leyes 25.344 y 25.725 ), dada la naturaleza de los hechos que dieron lugar al pleito (Fallos: 329:5382 y 331:2745 ; esta sala, causa “Dománico, Eduardo Tomás c/ E.N.-Mº Defensa-Ejército Argentino s/ daños y perjuicios”, sentencia del 1º de febrero de 2012).

Por tanto, dicho crédito devengará accesorios, según el modo temporal indicado por la jueza que -aunque desacertado- no fue objeto de crítica en el memorial, lo cual impide su consideración por la sala (art. 271 in fine del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación), a la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina (esta sala, causa “Dagostino Francisco Humberto y otros”, pronunciamiento del 21 de abril de 2015).

X.Finalmente, en cuanto a las críticas expresadas respecto del régimen de los gastos causídicos, corresponde imponer las costas de ambas instancias a la demandada quien ha resultado sustancialmente vencida (art. 68, primer párrafo, del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

XI. Por ello, a mérito de lo precedentemente expuesto, VOTO porque: (i) se declare desierto el recurso del Estado Nacional; (ii) se admita parcialmente el recurso de la actora y, en su consecuencia, se modifique la sentencia apelada, en los términos indicados en el considerando VIII; (iii) se la confirme en lo referente al rubro “gastos de vestimenta”; (iv) se aplique la tasa de interés de acuerdo a lo expresado en el considerando IX; (v) se impongan las costas de ambas instancias a cargo de la demandada.

Los señores jueces de Cámara Dres. Clara María do Pico y Rodolfo Eduardo Facio adhieren al voto que antecede.

XII. En virtud del resultado que informa el acuerdo que antecede, el tribunal RESUELVE: (i) declarar desierto el recurso del Estado Nacional; (ii) admitir parcialmente el recurso de la actora y, en su consecuencia, modificar la sentencia apelada, en los términos indicados en el considerando VIII; (iii) confirmarla en lo referente al rubro “gastos de vestimenta”; (iv) aplicar la tasa de interés de acuerdo a lo expresado en el considerando IX; (v) imponer las costas de ambas instancias a cargo de la demandada.

Se deja constancia de que el sr. juez de cámara Dr. Carlos Manuel Grecco interviene en la presente en función de lo dispuesto por la acordada 16/11 de esta cámara.

Regístrese, notifíquese y, oportunamente, devuélvase.

Carlos Manuel Grecco

Clara María do Pico

Rodolfo Eduardo Facio

Hernán E. Gerding

(Secretario)