Reflexiones sobre la dislexia, a propósito de la sanción de la Ley 27.306. Autora: Galli de Pampliega, Isabel

ninos-en-la-escuelaFecha: 9-nov-2016

Cita: MJ-MJN-95760-AR

Por Isabel Galli de Pampliega (*)

I. Introducción

Debido a que existe en nuestro país una marcada falta de acuerdo a la hora de entender qué significa el término «dislexia», y a quién consultar ante la sospecha de esta dificultad del lenguaje oral y del lenguaje escrito (que comprende a la lectura y a la escritura), que puede ser advertida en edades tempranas (4 o 5 años), considero de suma importancia explicar lo más clara y simplemente posible qué significa esta dificultad.

La «dislexia» es ‘un desorden del lenguaje que se pone en evidencia en el aprendizaje de la lectura’.

Sin embargo, pueden advertirse signos de alerta en el habla a edades tempranas (4 o 5 años), tales como los siguientes:

– Retraso en la aparición del habla.

– Inmadurez fonológica (en el reconocimiento de los sonidos que forman la palabra).

– Confusión de palabras que tienen pronunciación similar.

– Reconocimiento de palabras que riman.

– Vocabulario reducido.

– Dificultades en la denominación de formas y colores.

– Dificultad en aprender el nombre de las letras y su correspondiente sonido cuando forman parte de una palabra (por ej., pe – e – erre – o corresponde al nombre de las letras que forman la palabra «perro», mientras que los sonidos para poder leerla son p – e – rr – o).

II. Por qué sucede esta confusión

Sucede porque, para aprender a hablar, solo se requiere una madre que hable con su hijo mientras lo acaricia y juega con él utilizando la llamada «memoria de procedimiento» que está asociada a la acción («¿Querés este auto azul?», mientras lo toma y se lo entrega al niño).

Así irá incrementando su vocabulario gradualmente frente a un ámbito que estimula el lenguaje acorde con la edad del niño.

Pero es necesario que, con el correr del tiempo, el niño se interese por las letras y que reconozca su nombre y su sonido siempre que forme parte de una palabra real.

Esta habilidad, basada en el habla, debe ser enseñada antes del ingreso a primer grado, estimulando al niño a que intente, con aproximaciones sucesivas, reconocer esto que debe ser presentado como un juego.

Así, casi sin darnos cuenta, el niño se interesa por el mundo del lenguaje escrito.

El hecho de dejar pasar el tiempo hasta que el niño descubra y desarrolle por sí mismo esta habilidad lo pone en riesgo de presentar dificultades a la hora de aprender a leer y escribir. Esta fue una postura que, en nuestro país, duró mucho tiempo, sin entender el daño que se produce al no reconocer que existen «etapas críticas» para el desarrollo de habilidades que inciden en el aprendizaje y en la comunicación, pudiendo comprometer así el futuro del niño.

Quienes apoyamos la necesidad de la Ley de Dislexia , que fue aprobada, sabemos que el niño desarrolla el lenguaje gradualmente y que, una vez que comprende cómo aquello que dice se puede escribir, alrededor de los 5 años, no teme al desarrollo de actividades específicas para aprender a leer. Cabe destacar que la lectura debe ser enseñada sistemática y gradualmente.

En consecuencia, veremos niños felices, adecuando siempre la complejidad de las palabras a las posibilidades de cada niño de responder con éxito y con autonomía.

Es por ello que si un niño tiene dificultades en el desarrollo del lenguaje, el profesional idóneo será el Licenciado en Fonoaudiología. Si en cambio, es necesario adecuar el trabajo en el aula, aconsejando al docente para adecuar el contenido de las actividades escritas, es el Licenciado en Psicopedagogía -formado en las neurociencias- quien debe intervenir.

No puedo dejar de mencionar que la labor interdisciplinaria es el mejor camino para el niño.

Así lograremos un niño sano, motivado en sus logros, respetando su derecho a aprender acorde con sus posibilidades y respetando sus valores, y teniendo siempre en cuenta sus fortalezas y sus debilidades.

Con la Ley Nacional de Educación 27.306, este sueño será realidad.

——————–

(*) Doctora en Fonoaudiología. Matrícula Naccional 8158.