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La obligación de los clubes de asegurar indemnidad a los deportistas cede cuando eluden prevenciones e ingresan al campo de juego

futbol3Partes: Sanchez Alcides Jorge Luis y otro c/ Club Platense El porvenir y/u o. q.r.j.r s/ juicio ordinario

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Sala/Juzgado: 4ta circ.

Fecha: 5-ago-2016

Cita: MJ-JU-M-100869-AR | MJJ100869 | MJJ100869
Sumario:

1.-Corresponde rechazar la pretensión de resarcir el daño moral derivado del fallecimiento de un jugador en un torneo de fútbol con sustento en la garantía de seguridad toda vez que la víctima se infiltró en una formación para jugar los últimos minutos del partido, sin estar habilitado para ello, eludiendo las prevenciones de certificado médico de la organización, obrar que se erige en la causa adecuada de haber perdido la chance de evitar una insuficiencia cardíaca, y como es imputable a la víctima, los demandados no deben responder (arts. 906 , 1111 y ccs. del CCiv.; 1726 , 1729 y cc. del CCivCom.).

2.-Quien a sabiendas de no contar con un apto médico para participar en un torneo amateur de fútbol, decide inmiscuirse clandestinamente en la formación de un equipo, está incursionando en una exposición imprudente a un peligro concreto, que tiene la aptitud para erigirse en causa o concausa adecuada del perjuicio, y la decisión de la víctima de tomar parte en el encuentro ha sido la causa adecuada o determinante de su exposición al riesgo, y su imprudencia debe valorarse a la luz del conocimiento que tenía de las exigencias de las prácticas deportivas, y de la falta de obtención de un certificado de aptitud física cuya necesidad no podía ignorar.

Fallo:

En la ciudad de Reconquista, Provincia de Santa Fe, a los 05 días de Agosto de 2016, se reúnen los Jueces de esta Cámara, Dres. María Eugenia Chapero, Aldo Pedro Casella y Santiago Andres Dalla Fontana para resolver los recursos interpuestos contra la resolución dictada por el Señor Juez de Primera Instancia de Distrito Nº 4, en lo Civil y Comercial, Primera Nominación, de la ciudad de Reconquista, Provincia de Santa Fe, en los autos: SANCHEZ, ALCIDES JORGE LUIS Y OTROS C/ CLUB PLATENSE EL PORVENIR Y/U OTRO Y/O QRJR S/ J. ORDINARIO, EXPTE. Nº 156, AÑO 2013.

Acto seguido, el Tribunal establece el orden de votación conforme con el estudio de autos: Dalla Fontana, Chapero y Casella, y se plantean para resolver las siguientes cuestiones:

Primera: ¿Es nula la sentencia?

Segunda: Caso contrario, ¿Es justa?

Tercera: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

A la primera cuestión el Dr. Dalla Fontana dijo: la recurrente no sostiene en esta instancia el recurso de nulidad. Tampoco se advierten vicios que merezcan su tratamiento de oficio. Voto entonces por la negativa.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella votan en igual sentido, luego de coincidir con los argumentos del Juez preopinante.

A la segunda cuestión, el Dr. Dalla Fontana dijo: la sentencia de Primera Instancia (fs. 226 y vta.) rechazó la demanda promovida por María Antolina Sanchez, Raúl Abelardo Felipe Sanchez, Alcides Jorge Luis Sanchez y Juan Ignacio Ezequiel Sanchez contra el Club Platense El Porvenir y la Liga Reconquistense de Fútbol, tendente a obtener una indemnización por daño moral a raíz de la muerte de Ismael Alcides Duré (pareja de la María Antolina Sanchez y padre de los restantes accionantes), en ocasión de disputarse un partido de fútbol el 11/08/02 en la cancha del club referido, en el marco de un torneo de veteranos.El a-quo sostuvo que no encontraba fundamento jurídico por el cual los demandados serían responsables, careciendo de respaldo lo invocado por la actora en torno a una responsabilidad objetiva derivada del deber de cuidado y vigilancia. Dijo también que según testigos Duré había participado brevemente del partido de fútbol, sufriendo una descompostura a poco de su finalización, siendo atendido primero por una enfermera presente, y luego trasladado al Hospital, produciéndose la muerte en el trayecto o a poco de ingresar al nosocomio. Entendió el Juez que se trató de un torneo amateur de veteranos sin que conste la participación de la Liga en la organización del campeonato ni de ningún club, no existiendo nexo causal entre la enfermedad del fallecido y la actividad de los demandados. Agregó a todo evento que la obligación de seguridad implícita en los contratos de espectáculo deportivo no tiene alcances que comprometan la responsabilidad del empresario por cualquier acontecimiento generador de daños que ocurra durante el juego.

La sentencia fue apelada por los actores, concediéndoseles el recurso en su oportunidad. Lo fundan en esta sede.

Se agrarvian porque el anterior no encontró fundamento jurídico para responsabilizar al Club Platense El Porvenir ni a la Liga Reconquistense de Fútbol por la muerte de Duré. Alegan que ambas demandadas generaron con la organización del torneo un riesgo y que deviene aplicable el art. 1113 del Código Civil, siendo el factor de atribución de responsabilidad de carácter objetivo, sin que se haya probado ninguna eximente de responsabilidad contemplada en la ley. Se quejan además porque el anterior valoró que Duré no falleció en el predio del club, tal como había sido afirmado en la demanda. Para ello se basan en lo que surge de la declaración testimonial de la Dra. Achaval, en la historia clínica pre-hospitalaria y en la hoja de ruta de la empresa A.M.E., concluyendo que el deceso se produjo en Platense.Esgrimen por otra parte que el hecho de que el torneo había sido organizado por la Liga Reconquistense de Fútbol fue admitido por el Club Platense, estando acreditado que el encuentro se jugó el 11/08/02 en el lugar sindicado en el libelo introductorio de instancia. Agregan que son elementos de prueba de la organización por parte de la Liga el acta de reunión de fs. 147 y la respuesta evasiva de su representante al absolver posiciones. Afirman -a diferencia del fallo recurrido- que existió nexo causal entre la actividad de la Liga, por realizar el torneo, del Club Platense, por su deber de seguridad, y la muerte de Duré, producida en ese torneo y dentro del predio del club. Sostienen en fin que los accionados deben responder en su carácter de organizadores, como dueño del lugar y en función del deber de seguridad, por lo que piden que se deje sin efecto el resolutorio atacado y se haga lugar a los agravios.

Tanto el Club Platense El Porvenir como la Liga Reconquistense de Fútbol replican los agravios de la actora, planteando su insuficiencia técnica y además bregando por la confirmación del fallo alzado.

Firme el llamamiento de autos, ha quedado la presente concluida para definitiva.

No me parece que la expresión de agravios adolezca de insuficiencia técnica (art. 365 del C.P.C.C.) pues la actora cumple con la carga de exponer sus críticas contra el fallo que le resulta adverso, expresión de agravios que además, según lo ha expuesto reiteradamente de la C.S.J.S.F., debe abordarse con amplitud cognoscitiva, sin requerirse que sea excelsa en su argumentación, pues ese abordaje desprovisto de excesivo rigor es el que resulta compatible con el respeto del derecho constitucional de defensa en juicio.Todo ello sin perjuicio de la suerte que correrá el recurso, que paso a examinar:

Considero que está debidamente demostrado en autos que Ismael Alcide Duré falleció poco tiempo después de haber participado como jugador amateur de un partido de fútbol que tuvo lugar en una cancha sita dentro del Club Platense El Porvenir de esta ciudad, el día 11/08/02. Esto surge del relato concordante de los testigos que dieron cuenta tanto de su participación como de su descompostura en forma casi inmediata posterior al encuentro. De esta manera, es probable -siguiendo lo que dicta la experiencia- que la actividad atlética de dicho hombre de 51 años haya tenido alguna influencia en el desenlace fatal derivado de una falla cardíaca (v. informe estadístico de defunción de fs. 146, reconocido a fs. 173). No me parece relevante de allí en más la discusión de si la muerte se produjo en el club, en el trayecto al hospital, o en el nosocomio reconquistense. Lo que sí interesa es el rol de las demandadas, en su caso qué deberes pesaban sobre ellas, y si fueron cumplidos, con el fin de elucidar si puede atribuírseles responsabilidad civil.

Para analizar el primer punto debemos partir de la base de que el hecho de que se juegue un partido de fútbol en un club en el marco de un torneo no significa ineludiblemente que la entidad asociativa tenga injerencia en la organización. El club bien puede alquilar o prestar la cancha a una o varias personas, y que sean otros los que organizan el evento. Para mayor ilustración, ésto sucede habitualmente en canchas privadas como las de fútbol 5, o de tenis, en que el dueño se limita a alquilar (o prestar) la cancha al organizador, sin inmiscuirse en otra cosa.En lo que respecta a la Liga Reconquistense de Fútbol, entidad no propietaria de la cancha, se necesitan elementos de convicción de que ha tenido alguna participación dentro de lo que puede ser su objeto social, ya que no es razonable suponer que todo torneo futbolístico que se juegue en la zona se realiza bajo el amparo de dicha institución.

Dicho ello, creo que el acta cuya copia fue glosada a fs. 147, ofrecida por el mismo Club Platense El Porvenir, no deja dudas de que el torneo de veteranos del año 2002 se desarrolló bajo el amparo de la Liga y con la participación organizativa de distintos clubes, por lo que ninguno de los accionados puede sensatamente decir que el evento le ha sido ajeno. En efecto, dicha acta comporta el membrete de la Liga local y precisa que se reunieron en su sede social «. los señores Delegados de Categoría Fútbol Senior quienes componen la comisión organizadora de dicha Categoría, temporada 2.002, con la presencia del Presidente de la Liga Sr. Faisal Antonio Sajre.», siguiendo con la mención representantes y/o delegados de los clubes Nueva Chicago, Racing, Platense y At. La Sarita, y terminando con «. Ceferino R. Monzon Consejero de la Liga de Fútbol, para tratar temas relacionados con la marcha del Torneo en disputa año 2.002.» La presencia en esa reunión del Presidente y del Consejero de la Liga Reconquistense de Fútbol, así como de distintos representantes de clubes, entre ellos de los dos que disputaron el partido luego del cual falleció Duré, evidencia que las instituciones mencionadas tenían incumbencia y participación en la organización, ello sin perjuicio de que en su órbita haya existido una comisión encargada más directa o inmediatamente de los pormenores (conf. respuestas a la primera pregunta del pliego de fs. 162, por parte de los testigos de fs. 163/170, y respuesta a la cuarta pregunta del pliego de fs. 104, por parte de Romero, fs.114). A mayor abundamiento, es de destacar que quien figura en el acta como Presidente de la Liga, el Sr. Sajre, ha declarado haber presenciado el encuentro del 11/08/02, haber sido quien llamó a la ambulancia de A.M.E., y que la institución que él representaba proveía las planillas para los partidos (fs. 169/170). De tal forma, la Liga Reconquistense de Fútbol aparece ejerciendo un poder de vigilancia directo (criterio tenido en cuenta por la C.S.J.N. para atribuir responsabilidad a la Asociación del Fútbol Argentino en «Mosca», fallos 330:563) en el torneo que la convierte -junto al club- en potencialmente responsable, siempre que hubiese infringido una obligación a su cargo y provocado, con su acción u omisión, el daño extrapatrimonial por el que se inició este juicio.

Entonces, debemos ahora preguntarnos si existe obligación por parte de los clubes u organizadores de eventos deportivos de mantener la indemnidad de los deportistas, en base a una garantía de seguridad. La respuesta es afirmativa en muchos supuestos en los cuales la causa del daño proviene de un hecho externo a la persona de la víctima, pudiendo encontrar su fuente en distintas normas, según el caso (vgr. leyes 23.184 y 24.192; art. 1113 del Código Civil; L.R.T.). No obstante, tanto la doctrina como la jurisprudencia en general niegan el derecho a la reparación de los daños sufridos por el deportista cuando derivan de la práctica normal de un deporte autorizado por el Estado, respetándose las reglas del mismo, sin que medie exceso en su práctica ni intencionalidad en el dañador (v. CNCiv., Sala I, 07/04/15, H., M.C. c. Federación Argentina de Box s. Daños y Perj., La Ley 2015-D, 279). Obiter dictum, no parece que la regla de la irresponsabilidad por los riesgos ordinarios de la práctica de un deporte deba cambiar actualmente con el art. 1719 del C.C.C.N.pues «Si bien, a primera vista, la aplicación del artículo en comentario parecería dar por tierra esa interpretación, ella puede perfectamente seguir vigente, aunque fundada no en el instituto de la asunción de riesgos, sino en la licitud derivada de la organización estatal de tales deportes y de las reglas que los rigen. Por otra parte, en el caso mencionado no existe en realidad una aceptación «tácita» de ciertos riesgos, sino directamente un consentimiento por parte de los participantes de las reglas del juego al que se someten, lo que encuadra la cuestión, directamente, en la causa de justificación establecida en el artículo siguiente 1720″ (Picasso, Sebastián en C.C.C.N. de la Nación, Comentado, T. VIII, Lorenzetti – Dir., Rubinzal-Culzoni, 1° ed., pág. 380).

Ahora bien, en el sub lite no ha sido la acción de un tercero (jugador o espectador, por ejemplo) ni alguna cosa potencialmente riesgosa o peligrosa lo que provocó la muerte de Duré, sino que éste falleció como consecuencia de una insuficiencia cardíaca, la que -como hemos anticipado- probablemente tuvo un desencadenante en la actividad atlética del occiso. Los demandados no estuvieron en el origen de la patología de Duré, y su breve participación en el encuentro futbolístico sólo pudo haber operado así como una concausa del desenlace fatal.

Varios testigos (entre ellos jugadores, ex delegados y el mismo ex Presidente de la Liga) han narrado que a los veteranos deportistas se le exigía certificado médico (hecho que por otra parte nadie contradijo), lo que no debe entenderse sino como una medida preventiva autoimpuesta por la organización con el fin de disminuir el riesgo lesiones o eventos súbitos perniciosos a la salud de los participantes, tal como el que ocurrió en el caso.Cabe memorar que la Ordenanza Municipal N° 4.180/99 fijó la obligatoriedad del examen médico de aptitud deportiva competitiva «para toda competencia o práctica deportiva organizada en el ejido Municipal de la Ciudad de Reconquista, sean éstas organizadas por Instituciones Oficiales o Privadas con utilización del espacio público» (el resaltado me pertenece), quedando así excluidas las competencias o prácticas deportivas desarrolladas en predios privados. De allí que califiquemos a la exigencia de certificado médico como una medida preventiva autoimpuesta y no emanada de alguna norma jurídica que haya establecido una obligación legal específica.

De todos modos, el certificado médico no evita un infarto, pero existe la chance de que el médico que examina a la persona que pretende participar en un acontecimiento deportivo detecte alguna patología y de tal manera no evalúe como apto al candidato, abortando así su intención de formar parte del equipo.

Ahora bien, casi todos los testigos que depusieron acerca de la exigencia de presentar certificado médico dieron cuenta de que Duré entró a la cancha sin contar con el mismo y sin siquiera estar en la lista de buena fe del club Nueva Chicago (para integrar la cual -cabe presumir- se necesitaba el certificado médico). Así Faccioli (fs. 165/166) expuso: «el Sr. Duré no estaba en la lista de buena fe del Club Chicago, no podía integrar dicho equipo. Mi conclusión por la cual dicho Sr. jugó es porque firmó en nombre de otro jugador habilitado o lo pusieron no respetando el reglamento.» Por su parte Flores (fs. 167/168) contó: «. el Sr. Duré no tenía, certificado médico que exigía el torneo. El responsable de presentar el certificado médico era el delegado de cada equipo participante, y la lista de buena fe de cada equipo, que el Sr. Duré no estaba inscripto en el Club Chicago.» Y Sajre (fs. 169/170), ex Presidente de la Liga, declaró en el mismo sentido que: «. existía la obligación de cada club participante en el torneo, tener seguro de vida y presentar certificado.Cosa que este Sr. no hizo, no estaba en la lista de buena fe ni presentó certificado médico.»

En virtud de lo expuesto, considero que la víctima se «infiltró» en la formación de Nueva Chicago para jugar los últimos minutos del partido, sin estar habilitado para ello, eludiendo las prevenciones antes referidas de la organización. Este obrar del Sr. Duré se erige para mí en causa adecuada de haber perdido la chance de evitar una insuficiencia cardíaca, y como es imputable a la víctima, los demandados no deben responder (arts. 906, 1111 y cc. del Código Civil; 1726, 1729 y cc. del C.C.C.N.). En efecto, cualquier persona sabe -y máxime un ex jugador, como lo era Duré- que la falta de aptitud física unida a la práctica de un deporte aeróbico y a la adultez madura puede ser detonante de un infarto, razón por la cual es usual (o inevitable) que los organizadores de eventos deportivos exijan el pertinente certificado médico, lo que no era excepción en el caso. Quien a sabiendas de ello decide inmiscuirse clandestinamente en la formación de un equipo, está incursionando en una «exposición imprudente a un peligro concreto, que tiene la aptitud para erigirse en causa o concausa adecuada del perjuicio» (Picasso, Sebastián., op. cit., pág. 379). En autos, la decisión de Duré de tomar parte en el encuentro ha sido la causa adecuada o determinante de su exposición al riesgo, y su imprudencia debe valorarse a la luz del conocimiento que tenía de las exigencias de las prácticas deportivas, y de la falta de obtención de un certificado de aptitud física cuya necesidad no podía ignorar.

Sólo resta agregar que de acuerdo a la hoja de ruta del servicio de emergencia (fs. 131), A.M.E.recibió el llamado a las 19,12 horas y la ambulancia estuvo presente en el club a las 19,15 horas, por lo que no puede achacarse demora injustificada en la atención médica, la que se requirió y se obtuvo a poco tiempo de detectada la descompostura (conf. dichos de Duarte, Sajre, Monje, Villanueva, Aguirre y Fernández). Por lo demás, si nos valemos de la historia clínica prehospitalaria, del informe estadístico de defunción y de la declaración de la Dra. Achaval, aunque la atención hubiese acontecido antes, es altamente improbable que Duré habría podido revertir el cuadro de asistolia cardíaca con el que fue hallado.

En fin, por los argumentos expuestos, voto por la afirmativa, correspondiendo además a la recurrente vencida cargar con las costas (art. 251 del C.P.C.C.).

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella manifiestan que coinciden con lo expuesto por el Dr. Dalla Fontana, por lo que votan en igual sentido.

A la tercera cuestión, el Dr. Dalla Fontana dijo: atento al resultado precedente, corresponde adoptar la siguiente resolución: 1) Desestimar el recurso de nulidad; 2) Rechazar el recurso de apelación y confirmar la sentencia alzada; 3) Imponer las cosas de segunda instancia a la recurrente; 4) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la Alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación de los en la instancia de grado.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella votan en igual sentido. Por ello, la

CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL

RESUELVE: 1) Desestimar el recurso de nulidad; 2) Rechazar el recurso de apelación y confirmar la sentencia alzada; 3) Imponer las cosas de segunda instancia a la recurrente; 4) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la Alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación de los en la instancia de grado.

Regístrese, notifíquese y bajen.

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