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Condenan a un médico de guardia por la muerte de un paciente al que no le realizó estudios ante un padecimiento cardíaco

juiciomedicinaPartes: B. L. E. M. s/ homicidio culposo

Tribunal: Cámara de Apelación y de Garantías en lo Penal de Zárate Campana

Fecha: 12-ago-2016

Cita: MJ-JU-M-101195-AR | MJJ101195 | MJJ101195

Sumario:

1.-Es procedente condenar por homicidio culposo al médico que estaba a cargo de una guardia y ante el ingreso de un paciente que presentaba dolor retroesternal con profusa sudoración, antecedentes de tabaquismo y un estado de angustia y zozobra, todo lo cual indicaba un padecimiento cardíaco, se limitó a suministrarle un medicamento que carecía de efectos sobre el cuadro, en lugar de ordenar la realización de estudios y requerir la intervención de la unidad de terapia intensiva, pues todo ello implica que omitió actuar conforme las reglas más elementales de la práctica médica e incrementó el riesgo de vida en forma objetiva y evidente.

2.-Corresponde la condena por homicidio culposo en tanto el encartado incurrió en un evidente error de diagnóstico que era evitable y omitió ordenar medidas que podrían haber evitado el fatídico desenlace, elevando las chances de sobrevida o, lo que es lo mismo, hubiera disminuido las posibilidades de que se produjera el fallecimiento.

3.-No es factible dar curso a la apelación planteada pues los peritos sostuvieron oportunamente que existió con suma claridad un error en la interpretación de la sintomatología que presentaba el fallecido, no habiéndose solicitado los exámenes complementarios de rigor en forma inmediata a fin de realizar un diagnóstico y tratamiento específico y más oportuno; máxime teniendo en cuenta el motivo de consulta, dolor esternal, que se trataba de un paciente joven y fumador.

Fallo:

Campana, 12 de agosto de 2016, reunidos en Acuerdo los Señores Jueces integrantes de la Excma. Cámara de Apelación y de Garantías en lo Penal del Departamento Judicial Zárate-Campana, con el propósito de dictar resolución en la causa que lleva el número 19364 de este Tribunal, caratulada «B. L., E. M. s/homicidio culposo», correspondiente a la causa N° 3169 del Juzgado Correccional N° 2 del Departamental y a la I.P.P. N° 18-02-004951-11, y habiendo resultado del sorteo correspondiente que la votación debía efectuarse en el siguiente orden: Dr. Humberto Bottini y Dra. M. Pía Leiro, se resolvió plantear y votar las siguientes;

Cuestiones:

Primera: ¿Es admisible el recurso de apelación interpuesto?

Segunda: En su caso: ¿qué temperamento corresponde adoptar?

A la primera cuestión planteada el Sr. Juez Dr. Humberto Bottini dijo:

Considero que esta primera cuestión debe responderse afirmativamente ya que además de haberse deducido en tiempo y forma, el recurso ha sido incoado por quien se encuentra legitimado para ello y esta dirigido contra una sentencia definitiva dictada por un Juzgado Correccional, habiéndose indicado los motivos de agravio en el escrito de interposición, por lo cual el recurso en estudio es formalmente admisible.

Rigen los arts. 21 inciso 4, 421 segundo párrafo, 439 segundo párrafo, 441 y concordantes de C.P.P.

Así lo voto

A la misma primera cuestión planteada la Sr. Juez Dra. M. Pía Leiro dijo:

Voto en el mismo sentido, por la afirmativa y por los mismos fundamentos, a los que adhiero por ser mi sincera convicción.

Rigen los arts. 21, inciso 4, 421 segundo párrafo, 439 segundo párrafo, 441 y concordantes de C.P.P.

A la segunda cuestión planteada el Sr. Juez Humberto Bottini dijo:

I. – Antecedentes:

En fecha 7/05/2015 la Sra. Juez a cargo del Juzgado en lo Correccional N° 2 Departamental, Dra. Raquel Slotolow, dictó sentencia condenando a E. M. B. L.a la pena de dos años de prisión cuyo cumplimiento se deja en suspenso y cinco años de inhabilitación especial para ejercer la profesión de médico, por considerarla autora penalmente responsable del delito de homicidio culposo, previsto y penado por el art. 84 del C.P., respecto del hecho ocurrido el 15 de diciembre de 2011 en la ciudad de Zárate en perjuicio de Víctor Hernán Bartolini, arts. 26, 40, 41, 45 y 84 del C.P. y 371, 373 y 375 del C.P.P., con costas, arts. 29 del C.P. y 530 y 531 del C.P.P., imponiéndole además las siguientes reglas de conducta previstas por el art. 27 bis del C.P. por el plazo de tres años: a) Fijar residencia y someterse al cuidado del Patronato de Liberados de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe. b) Realizar cursos que versen sobre la temática de emergentología, ver fs. 522/543.

Esta sentencia no conformó a la defensa técnica de la encartada B. L., ejercida por el Dr. c. J. K., quien interpuso y fundó recurso de apelación mediante la presentación que se encuentra glosada a fs. 560/567 del incidente, el cual fue debidamente concedido a fs. 568.

Elevadas que fueron las actuaciones y radicadas que fueron las mismas, conforme surge de fs. 571, la Defensa contestó la vista conferida, fs. 573/575, y se llevó a cabo la audiencia que establecen los arts. 40 y 41 del C.P., tal como lo documenta al acta de fs. 589, quedando en consecuencia en condiciones de ser resuelta.

II. – Los Agravios:

La defensa técnica de la encartada B. L.propugna la nulidad del fallo recaído respecto de su asistido por considerar que se han violado garantías constitucionales o en su defecto se lo revoque, por entender que resulta arbitraria, viola la garantía del debido proceso y de la imparcialidad del juzgador.

En tal sentido, en el acápite titulado «De los Hechos», comienza afirmando que a partir del resultado de la autopsia practicada a la víctima y del examen histopatológico realizado sobre las vísceras, puede concluirse que la causa de la muerte ha sido un infarto agudo de miocardio.

Agrega que la profesional médica que practicó la Autopsia amplió su dictamen, del cual transcribe partes textualmente, habiendo sostenido la Dra. Belaustegui, luego de analizar el informe anatomopatológico y atento el cuadro histológico descripto, que resultaba poco probable el diagnóstico de síndrome coronario agudo y que no existió demora en la atención del paciente, pudiendo catalogarse a las circunstancias de la muerte como compatibles con la definición de muerte súbita, cuyas características y posibles etiologías describe así como también lo actuado por la profesional médica actuante, para concluir que la citada profesional, a su criterio, no de apartó de los estándares aceptados por la ciencia médica para este tipo de patología

Sostiene que V.S., al decidir como lo hizo, se apartó de estas conclusiones sobre la base de prueba testimonial brindada incluso por legos en la materia, lo cual resulta incompatible con una valoración a la luz de la sana crítica racional.

Alega que la Sra. Juez a quo escuchó solo a la parte acusadora sin hacer ninguna referencia a las alegaciones de la Defensa. Que además se acusa a su asistida de mentir en el debate como si hubiera prestado declaración testimonial, lo cual implica una violación a sus garantías constitucionales, y se afirma que la historia clínica ha sido adulterada por la encartada.

Afirma que, a falta de pruebas objetivas, la sentencia resulta solo producto de la voluntad de la Magistrada y por ello deviene arbitraria.Que la condena no surge como conclusión de una valoración probatoria sino que se partió de la convicción de la culpabilidad de su asistida para luego elaborar los argumentos para sostenerla, por lo que entiende que se trata de un pronunciamiento arbitrario que viola las garantías de la defensa en juicio y el debido proceso.

Califica de inadmisible la preeminencia que se le ha dado a la prueba testimonial por sobre la pericial, habiéndose ignorado lo informado por la médica que practicó la autopsia de la víctima.

Explica que mientras el testigo explica los hechos que percibe por sus sentidos pero cuyo significado de verdad desconoce, mientras que el perito da la razón de sus dichos luego de un análisis científico, de allí la importancia de la autopsia y del informe ampliatorio. Cita doctrina en aval de sus argumentos.

Señala que nadie ha demostrado científicamente que el desenlace fatal del infarto explicado en la autopsia pudiera haberse evitado en caso de que la atención médica hubiera sido diferente a la que se le brindara.

Sostiene que, aún cuando eventualmente se tomara como concluyente la prueba testimonial, solo podría imputarse a su asistida una conducta profesional negligente, pero ningún testimonio prueba que esa «supuesta» negligencia haya sido la causa del fallecimiento, eso solo puede afirmarlo un perito y en este caso ni siquiera el informe suscripto por el Dr. Mariano Castex arriba con certeza a esa conclusión. Tampoco surge una alternativa de tratamiento que hubiera podido evitar la muerte.

Considera que la Dra. Belaustegui habla de una muerte súbita que por la rapidez con que se desencadena imposibilita cualquier tipo de diagnóstico y/o tratamiento y que no surge de los testimonios que la «supuesta» negligencia haya sido la causa de la muerte ni tampoco lo afirma con contundencia ninguno de los peritos intervinientes, por lo que concluye no puede reprochársele responsabilidad a su defendida.

Alega que la Sra.Juez a quo pasa, sin explicaciones razonables, de la negligencia profesional a la muerte del paciente, para concluir atribuyéndole responsabilidad penal a la Dra. B.

Destaca que cuando el art. 84 del C.P. afirma que la impericia o la negligencia deben ser la causa del resultado, se refieren a la causa en sentido fáctico por lo que no resulta incumbencia del juez determinarla por su sola voluntad, solo puede «mensurar» la causalidad jurídica sobre la base de la causalidad del hecho.

Refiere que la intención de desmerecer la prueba pericial valiéndose de la prueba testimonial quedo clara desde la presentación de fs. 234, cuyas consideraciones constituyen los lineamientos sobre los que gira la sentencia.

Dice que los testimonios prestados por el personal de enfermería y administrativo de la clínica, a pesar de las afirmaciones del letrado de la particular damnificada que considera que acreditan la materialidad del hecho y la conducta de B., no son tajantes en sus conclusiones. Agrega que además en este caso los testimonios son contradictorios, a punto que se solicita un careo entre dos de ellos.

Alega que ninguna prueba debe ser valorada en forma aislada del resto de las incorporadas y por fuera de las reglas lógicas del razonamiento. Que en este caso la cuestión científica es tan relevante que la propia Corte SuprE. Provincial manifestó carecer de expertos.

La sentencia es arbitraria porque no se compadece con las constancias de la causa sino que se trata de un producto de la voluntad de V.S., no de las declaraciones testimoniales, no del informe de autopsia, ni de los estudios complementarios y ni siquiera del informe suscripto por el Dr. Castex surge que la actividad profesional de su asistida, deficiente según los médicos, haya sido la causa de la muerte. Que una cosa es una actividad profesional deficiente, que puede generar responsabilidad civil por el daño causado, y otra distinta afirmar que el paciente murió a causa de esa actividad deficiente que podría dar lugar a una imputación delictiva.Que esta cuestión de carácter científico no puede ser suplida por el criterio personal del Magistrado, prueba de ello es que el ritual reconozca la necesidad de que el Juez recurra a la opinión de expertos en cuestiones que escapan a su específica formación jurídica.

Cita doctrina acerca de la prueba pericial y particularmente respecto de la pericial médica.

A renglón seguido, en el título «Cuestiones de Derecho», analiza si la conducta de su defendida es típica, antijurídica y culpable, para lo cual comienza transcribiendo el art. 84 del C. P.

Afirma que a su asistida se le imputa impericia en el arte o profesión, sin embargo para constituir delito esa impericia tiene que haber sido la causa de la muerte, que no se trata de que su conducta haya puesto una condición para la muerte o que haya contribuido al resultado, afirmaciones éstas que llevan a la llamada equivalencia de las condiciones por la que puede llegar a concluirse que todos son culpables de todo, que es lo que en la práctica parece sostener V.S. en un párrafo de la sentencia que cita expresamente.

El respecto, entiende que se incurre en una contradicción cuando se afirma que la falta de cuidado de la encartada generó un riesgo indebido e inmediatamente se dice que ello fue determinante para que la dolencia avance y termine con la vida de la víctima. Una conducta no puede generar al mismo tiempo un riesgo indebido y ser a la vez la circunstancia determinante de la muerte.

Considera el recurrente que, sin decirlo, esta aplicación de la equivalencia de las condiciones y de una responsabilidad objetiva por el hecho no se encuentra receptada en la ley.

Lo decidido por V.S. es arbitrario porque va mas allá de las constancias de autos, además dice que su convencimiento la lleva a la figura del dolo eventual, que finalmente no aplica, pero sigue la teoría antes mencionada y pretende aplicar una interpretación analógica pero contradictoria con su planteo.El derecho penal es de acto y no de autor, tal lo que termina aplicando la Sra. Juez a quo.

Refiere que, en el ejercicio del arte de curar se cuenta con el obrar de un profesional de carne y hueso, lo cual no puede compararse con lo que hubiera hecho el «buen médico», un personaje construido del que no se conoce el rostro ni se conoce como y donde obtuvo sus conocimientos y su habilidad.

Cita jurisprudencia y concluye alegando que en la sentencia recurrida prevalecen las miradas parcializadas, subjetivas y no científicas, alejadas de una aplicación racional del derecho, de la subsunción del caso al tipo, distante de la certeza y de la idea de que el proceso tiene por finalidad la búsqueda de la verdad real para lograr la realización del derecho material.

Formula reserva de recurrir a la SCBA y a la CSJN.

III.- La solución propuesta:

El pronunciamiento objeto del recurso en trato ha sido dictado en el marco y como resultado de un juicio oral y público, en virtud de lo cual a fin de garantizar el derecho a una revisión integral y lo más amplia posible de la sentencia objeto del recurso en trato, cumpliendo con el estándar establecido en los fallos «Herrera Ulloa» y «Casal», habré de evaluar la prueba que ha sido incorporada al debate conforme lo normado por el art. 366 del C.P.P. y en relación a los testigos y peritos que depusieran en el marco del juicio, habiéndose obtenido registro de audio, habré de remitirme al mismo y a las constancias que se hayan dejado en el acta que documenta el desarrollo del juicio, a las referencias a su contenido que hicieran las partes en sus respectivas alegaciones en cuanto no fueran controvertidas por la contraparte y a las reseñas hechas por la Sentenciante en su decisorio, también en cuanto no sean controvertidas por el recurrente.

Bajo estos parámetros debo adelantar que el recurso intentado por la Defensa Técnica de la encartada B. L.no debe prosperar.

Corresponde inicialmente señalar, en punto al reclamo de arbitrariedad de la sentencia materia del recurso en trato, lo que este Cuerpo viene sosteniendo desde antaño en consonancia con lo que resulta ser doctrina tanto de la CSJN como de la SCBA, en cuanto a que para que prospere un planteo de ese tenor, que persigue la descalificación del pronunciamiento recurrido como acto jurisdiccional válido, la decisión atacada debe contener un grave desvío del raciocinio o debe tratarse de un pronunciamiento que sea consecuencia de la mera voluntad del juzgador carente de respaldo probatorio o que se asiente en premisas falsas, inconducentes o inconciliables con las reglas de la lógica y de la experiencia.

Estas cuestiones no solo deben alegarse sino también demostrarse por parte de quien las invoca, para lo cual no alcanza con que, como lo hace el recurrente, se pretenda oponer a lo resuelto opiniones propias o valoraciones personales.

Que en este caso de la lectura de la sentencia se advierte, más allá de que la parte pueda o no compartir los criterios expuestos por el a quo, que la decisión cuenta con fundamentación suficiente como para ponerla a salvo de la tacha de arbitrariedad que se le dirige. Tampoco se aprecia que esa fundamentación evidencie defectos graves por apartarse de las reglas de la sana crítica racional ni se logra advertir la relación directa e inmediata entre las garantías constitucionales que se denuncian como infringidas, la arbitrariedad denunciada y lo debatido y resuelto por la Sentenciante.

Superada entonces la cuestión vinculada con la tacha de arbitrariedad de la sentencia, habré de avocarme al tratamiento de los cuestionamientos que la Defensa de la encartada hace concretamente respecto del fondo de lo decidido por la Sra.Juez a quo.

En ese rumbo se aprecia que, resumidamente, los planteos del recurrente se refieren a cuestiones de valoración probatoria, así por un lado cuestiona que la Sentenciante haya preferido la prueba testimonial por sobre la pericial médica, lo cual entiende resulta particularmente inapropiado tratándose de una cuestión vinculada precisamente con la praxis del arte de curar y por el otro sostiene que, aún ando se tuviera por probado que su asistida incurrió en una eventual negligencia en la atención de Víctor Hernán Bartolini, no se encuentra acreditado que ésa haya sido la causa del deceso del nombrado.

En relación al primero de los agravios, de la lectura de la sentencia objeto del recurso en trato se desprende que la Magistrada, además de los testimonios brindados por los familiares del occiso, más precisamente su padrastro, su madre y su pareja, por la recepcionista de la clínica y por los enfermeros que colaboraron en la atención de Bartolini, ha considerado muy especialmente el informe pericial glosado a fs. 290/293, el cual no solo ha sido incorporado por lectura al debate sino que además fue plenamente ratificado y detalladamente ampliado en el marco del juicio, oportunidad en la cual tanto las partes como la propia Magistrada sometieron a los expertos actuantes a un exhaustivo interrogatorio.

De la autopsia y del informe ampliatorio efectuado por la médica que la practicara se ha tomado la determinación de la causa de la muerte, la cual ha sido corroborada por el resultado de la pericia histopatológica.

No obstante ello, como consecuencia de la contundencia de la ya mencionada pericia de fs. 290/293 y de su ratificación y ampliación en el debate, la Sra. Juez a quo se ha apartado, por cierto de manera lógica y razonada, del informe de fs.211/214, en cuanto concluye que atento lo atípico del dolor torácico era poco probable el diagnóstico de síndrome coronario agudo, que no existió demora en la atención, y que teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde su ingreso hasta su fallecimiento se trató de una muerte súbita, que se solicitó electrocardiograma que no llegó a realizarse por la rápida evolución del cuadro no habiéndose apartado la profesional interviniente de los estándares aceptados por la ciencia médica para este tipo de patología.

Para comprender la razonabilidad de las conclusiones a las que arriba la Sentenciante, basta con escuchar en el registro de audio de la audiencia de debate las declaraciones prestadas por de los Dres. Chávez García, Castex y Geijo, quines son los expertos que realizaran la pericia de fs. 290/293. Que aun cuando no sea mi costumbre, la claridad de sus exposiciones justifica transcribir de manera casi textual sus manifestaciones, en una quizás por demás extensa pero necesaria reseña.

El Dr. Chávez García, comenzó siendo interrogado por la Sra. Fiscal interviniente. En primer término se refirió a la existencia de dos diagnósticos distintos, abdomen agudo, dolor abdominal y pélvico, el cual se registró en la historia clínica después del óbito, y el motivo consulta inicial, dolor esternal, el cual se condice con infarto hasta que no se demuestre lo contrario. Aclaró que según se consigna el óbito se produjo a las 22:50 hs. Sostuvo que para arribar a un diagnóstico debe hacerse un buen examen físico y un electrocardiograma, esto último es fundamental, refirió que no se hizo ningún estudio, que se solicitó el electro pero no se hizo, que dichos estudios deben hacerse en forma inmediata, mientras más rápido se hacen hay más chance para que pueda ser evaluado en servicio coronario o terapia intensiva.En cuanto al horario de ingreso afirmó que no existen precisiones, la recepcionista refirió que fue a las 21:00 hs., la médica que lo atendió lo consigna a 21:45, un testigo a las 21:30 hs. Lo que si está claro es que estuvo desde su ingreso hasta las 22:10 hs. que paso a terapia sin que se le hiciera nada. Intrerrogado acerca de las posibilidades de sobrevida si se le hubiera practicado el electrocardiograma, aclaró que es un periodo de tiempo bastante holgado como para hacer las primeras medidas, el electrocardiograma y el laboratorio, este tipo de casos son de diagnóstico clínico, dependen de la realización de una buena anamnesis, que es la charla medico paciente, el médico debe preguntar respeto al dolor, eI tiempo de inicio, su duración, la irradiación si la hubiere, todo lleva a pensar en un posible infarto o un simple angor, lo que se confirma o descarta con electrocardiograma y se corrobora con estudio de encimas cardíacas, si surgen dudas se puede recurrir al médico de terapia o al cardiólogo de guardia. De la anamnesis surgen otras medidas que deben implementarse de inmediato, son pacientes que además del dolor llegan con desasosiego, intranquilidad, sensación de muerte, color pálido, con sudoración profusa, entonces hay que tratar de calma rlos, colocarles una vía endovenosa para suministrarle suero, algún analgésico, algún tranquilizante, algo de oxígeno, son medidas de rutina. Interrogado acerca de si el tiempo que paso el paciente sin que se hiciera todo esto y sin diagnóstico adecuado, agravo su condición, refirió que si no se toman estas medidas las consecuencias son complicaciones o el óbito. A preguntas aclara que la sudoración excesiva, diaforesis, que presentaba el paciente era producto del cuadro que cursaba, del dolor, y no de la actividad física que había realizado, porque cuando se la constata estaba en reposo hacía unos 30 o 40 minutos en la guardia.Ratifica las conclusiones de su pericia en cuanto a que la víctima falleció a consecuencia de infarto agudo de miocardio y no se realizó ninguna de las prácticas que acaba de detallar.

Interrogado por el representante del Particular Damnificado sobre la existencia de protocolos de actuación, sostuvo que surge de la misma práctica médica en la urgencia, ningún paciente llega a una guardia con dolor de tipo torácico o esternal y se queda sentado 30 o 40 minutos sin que el médico tome una medida. En cuanto al plazo para realizar esos estudios y el diagnóstico dijo que una medida adoptada después de los 20 o 30 minutos no tiene sentido, es una pérdida importante de tiempo, los infartos o evolucionan hacia una arritmia cardíaca y si no hay desfibrilador el paciente se muere o hacia una insuficiencia cardíaca y si no hay los elementos necesarios muere de esa insuficiencia, de un edE. agudo de pulmón. Un electrocardiograma se hace en menos de 5 minutos, un laboratorio en este tipo de urgencias en 1 hora a lo sumo, pueden ser 30 minutos, son estudios que se hacen rápido, un eritro se hace en 5 minutos, aclara que se está refiriendo a los resultados dado que la extracción debe hacerse inmediatamente, mientras se coloca la vía endovenosa que permite pasar medicación de manera directa y rápida. Preguntado acerca de lo que debe hacer un medico que actúa conforme la lex artis reiteró que de la anamnesis se hubiera obtenido algún dato importante, en consecuencia debía colocarse una vía, hacer el electrocardiograma o colocar monitoreo para seguir la evolución del pulso, frecuencia cardíaca, que son complicaciones que en un infarto suelen ocurrir, son todas medidas que se deben adoptar de inmediato, en menos de 10 minutos, no se puede estar con el paciente sentado, con dolor, sudoroso, sin hacer nada.Interrogado por que indica la diaforesis refiere que se trata de síntoma vagotónico asociado a trastornos de tipo coronario que provocan un dolor tan agudo que genera sudoración y palidez. Reitera que todo lo que hay que hacer se hace a partir de la charla misma con el paciente, lo más rápido posible, que para eso el médico no está solo, está la enfermera a quien se le van dando indicaciones de colocarle una vía, tomarle la presión, el pulso y la temperatura. A preguntas aclara una sintomatologia puede tener distintas etiologías, y que para eso se hace lo que se llama diagnóstico diferencial. Un paciente puede ir a una guardia por un dolor torácico, retroesternal que puede obedecer a un aneurisma de aorta, a un edE. agudo de pulmón, a una embolia pulmonar u otros diagnósticos que uno va a descartar o confirmar a medida que haga los estudios, pero lo primero que hay que sospechar ante un dolor de ese tipo es un infarto, después hay tiempo de descartar las otras cosas. Causas de ese dolor pueden haber muchas, de todas ella la causa de mayor riesgo es el infarto porque puede surgir una arritmia, un paro cardiorespiratorio y el óbito, las otras posibles causas si bien requieren una inmediatez en la atención van surgir por descarte de los estudios. En relación a si ese dolor pude obedecer a una causa psicosomática afirma que para pensar que es psicosomático primero hay que hacer todos los estudios, documentarlos, hacer interconsulta si es que considero que no tengo la suficiente aptitud. Lo psicosomático se puede canalizar después. En el caso de que se tuviera el resultado del electrocardiograma y no estuviera en condiciones de interpretarlo se podía solicitar interconsulta con el médico de terapia para que lo haga de inmediato, de eso depende si queda en el piso o pasa a terapia. En relación a los registros de la historia clínica advierte que el motivo de consulta consignado a las 21:45 hs.era dolor esternal, pero a las 23:13 se registra, es decir que se anoto en ese momento, como motivo de consulta abdomen agudo y como diagnóstico dolor abdominal y pélvico. Que no hay relación entre uno y otro. Además se consignó vientre en tabla, lo que habla de un diagnóstico de peritonitis. No se explica el motivo de estas dos anotaciones distintas, máxime cuanto de la autopsia no surge ningún dato relacionado con esta otra anotación. Si el diagnóstico hubiera sido abdomen agudo, para su tratamiento hubiera sido necesaria una interconsulta con cirujano, que no se hizo, tampoco radiografía de abdomen o ecografía. Preguntado acerca de lo que debe hacerse ante un ataque cardíaco en una guardia una vez instalado el paro, dijo que hay que sacarlo del paro, hacerle RCP avanzado, masaje cardiaco, suministrarle oxígeno, son todas medidas que se toman de inmediato, mucho no se puede hacer con un paro en una guardia, algunos paros responden a la maniobra, salen unos minutos y vuelven al paro y el desarrollo del óbito es inevitable, muy pocos pueden salir y sobrevivir. Aclara que el paro cardiorespiratorio no solo se da en los infartos, se da en variadas patologías, en patologías de otra naturaleza, puede salir tranquilamente si no está muy complicado, si no es una arritmia que no respondió a la medicación, pero sino con masaje y medicación inmediata el paciente suele responder. Que en este caso se lo traslado al paciente con el paro a terapia, lo que se pudo evitar convocando antes al terapista. Aclaró que durante el traslado el responsable es el médico que lo atendió inicialmente y durante el traslado debe acompañar al paciente, al lado del paciente, haciendo masaje cardíaco y respiración si no hay ambú. Califica como poco feliz la conducta del médico que sube por escalera cuando el paciente va subiendo por ascensor. Preguntado por la condición de tabaquista de jerarquía del paciente, afirmó que se trata de un elemento de riesgo para el infarto.Que si la consulta era por un dolor esternal, en una persona que venía de jugar al fútbol, que es un tabaquista de jerarquía y con diaforesis, hay que pensar en un infarto, si no se lo piensa no se puede actuar en consecuencia, se desperdicia tiempo, no se toman las medidas que hay que tomar de inmediato. Que si no se arribó a un diagnóstico presuntivo desde la anamnesis no se sabe de qué manera va actuar. En este caso era posible arribar a un diagnóstico presuntivo clínico a partir de todos esos datos. La negativa de existencia de eventos cardiovasculares previos referida por familiares no invalida ese diagnóstico, dado que puede tratarse del primer episodio. El obrar médico no fue el adecuado a la situación.

Preguntado por la Defensa reiteró que causa de muerte fue un infarto agudo de miocardio. En relación a la placa de ateroma, aclaró que ser trata de depósitos de colesterol en este caso en los vasos coronarios y que es raro verlo en un paciente de 28 años. En cuanto a los tiempos que dE.nda el proceso de toma de encimas, relató que a partir de las primeras 6 hs. de iniciado el dolor, el laboratorio respecto de las encimas cardíacas da positivo y pueden permanecer hasta 36 a 48 hs., para controlar se hace otra toma a las 6 hs. Al ser preguntado concretamente si se encuentra probado que de haberse hecho el electrocardiograma y las enzimas es paciente estaría vivo, refiere que si fuera un infarto masivo le diría que no, pero no dice que sea un infarto masivo, de haber ocurrido eso las chances de sobrevida son escasas, en este caso es simplemente un infarto que afectó una cara del corazón, una rama de la coronaria, las chances de vida son mayores, si las medidas que se vienen describiendo hubiesen sido tomadas en tiempo y forma.

El Particular damnificado indaga sobre sí la demora en la atención incremento el riesgo de vida del paciente, lo que es respondido por el Dr.Chávez García de manera afirmativa.

Ante una pregunta de la Fiscal actuante refiere que no es necesario esperar a que haga efecto el diclofenac que se le inyectó para realizar el electrocardiograma, se hace todo simultáneamente, la medicación, la vía, el oxígeno, no hay que esperar tampoco a que se le pase el dolor.

La Defensa lo interroga acerca de su experiencia como médico forense y apelando a ella le solicita estime si los síntomas que presentaba el paciente pueden confundirse con otra patología, a lo cual el Dr. Chávez García refirió, luego de aclarar que hace 17 años que es perito en el poder judicial y que antes se desempeñó por 6 años como médico policía, que en base a su experiencia en lo primero en que hay que pensar es en un infarto. Relata un incidente familiar ocurrido ese fin de sE.na, una abuela noventa años que en un festejo de cumpleaños toma vino y come una porción de torta, a los minutos se empieza a sentir descompuesta, con nauseas, vómitos y sudoración, relata que había tres médicos presentes que estimaron que se trataba de un infarto, la trasladaron de urgencia a una clínica donde le hicieron el electrocardiograma y dio infarto, refiere que a la fecha la abuela todavía está internada, y que todo vino a partir de un estado nauseoso, que no es un cuadro típico. Reitera que el médico tiene que pensar en todas las posibilidades ante la sintomatología, si no las piensa no hay nada que hacer.Para superar posibles errores diagnósticos a partir de un dolor en el pecho existe el diagnóstico diferencial y para llegar a él hay que hacer de inmediato una buena anamnesis, un buen examen físico, un electrocardiograma, a partir de ahí se puede hacer un correcto diagnóstico diferencial.

A preguntas del repr esentante del Particular Damnificado refiere que la edad, la diaforesis sin actividad física y la palidez son las cosas que los llevaron a pensar en ese caso en un infarto, que la llevaron de inmediato a la clínica y le hicieron un electrocardiograma. Hoy la abuela está viva.

Con posterioridad prestó declaración el Dr. Castex, quien interrogado por la Fiscal, ratificó las conclusiones de la pericia. Reitera que se partió de una presunción errónea diagnostica, no se profundizo el diagnóstico, y en consecuencia se omitieron pasos esenciales que tal vez hubiera permitido evitar el desenlace final. Que se trataba de un infarto de cara anterior, arteria descendente anterior que puede dar lugar a confusión diagnóstica, la historia clínica tenía sus contradicciones, hubo que analizarla con mucho cuidado, lo que más llamó la atención es que estando en guardia no había excusa para anotar todo lo que se observaba al hacer el examen inicial, en terapia es explicable que la historia se haga después, pero en guardia no. Aclaró que tratándose de una médica psiquiatra su presunción de histeria es propia de todos los psiquiatras, que por superficialidad se obvia profundizar en la parte clínica. Se está insistiendo desde la Academia para que se exija formación en emergentología a quienes atienden guardia, porque de otro modo se cubren con especialistas situaciones que no se está capacitado para afrontar.Agregó que en el juicio civil un cardiólogo confirmo la pericia, sostuvo el error inicial del enfoque y que no se hicieron en debido tiempo y con la rapidez suficiente las medidas básicas ante toda sospecha de un cuadro cardiológico agudo, es decir, una buena historia clínica, electrocardiograma dentro de los primeros 10 a 15 minutos de haber ingresado, se puede hacer rayos si eso no molesta para el tratamiento de la urgencia y laboratorio. Sostiene que el electrocardiograma puede tardar en mostrar indicios porque en algunos casos no se manifiesta el nivel ST, debido a eso a veces hay que repetirlo. Lo mismo ocurre con las encimas, por eso lo más importante es el interrogatorio, que debe ser muy exhaustivo, hoy en día en la formación médica se le da poca importancia a la escucha al enfermo, hay que detenerse a preguntar, así se evitan errores ¡agnósticos. Aquí apareció como que se enfocaba a un cuadro agudo abdominal y no hay elementos que hagan pensar en eso, se aplicó un antiinflamatorio que además enmascara las encimas, lo que se da en los infartos es un opiáceo para calmar la enorme ansiedad y desasosiego que causa el cuadro. No era un infarto típico, era un poco atípico, podía inducir a confusión inicial, sobre todo en médicos no especialistas.Preguntado sobre lo que debe hacer cualquier médico que atiende una guardia ante un dolor esternal tal el que es consignado en la historia clínica motivo consulta, afirma que todo dolor torácico por arriba del ombligo debe llevar a pensar en infarto o en otro cuadros, de inmediato debe hacerse una buena historia clínica para explorar bien el dolor, revisar bien al enfermo, y de entrada el electrocardiograma cuando es un dolor superior y esta irradiado como en este caso, los protocolos indican que debe hacerse el electrocardiograma dentro de los primeros 20 minutos, en este caso no se hizo, es lo primero que se hace, mientras se está interrogando se van colocando los electrodos para hacer el electrocardiograma, sobre todo si el cuadro se origina practicando un deporte, la sudoración es relativa, hay infartos que no dan sudoración otros no tanto. Además del electrocardiograma debió realizarse la toma de encimas, no consta que se haya hecho extracción de sangre para laboratorio, la placa no es tan necesaria, además si no se hizo lo primero no se iba a hacer esto último. Si se sospechaba un abdomen agudo debió tomarse una placa de pie, explorando el ilio, que tampoco se hizo. También debió haberse instalado monitoreo, se dijo que la Clínica tenía, eso podría haber detectado el cambio ritmo cardíaco y el anuncio de la fibrilación que condujo a la muerte, entonces se podría haber atacado con medicación que correspondía a ese cuadro de modificación del ritmo cardiaco, además la clínica tenía una Unidad de Terapia intensiva donde había expertos según se informó y tampoco se recurrió a ellos, lo que se pudo haber hecho de inmediato si la profesional no se sentía capacitada para enfrentar el cuadro, la colega no pensó en el cuadro de infarto, lo que pasa frecuentemente.Interrogado sobre si es razonable no pensar en un cuadro cardiaco con un paciente que venía de realizar una práctica deportiva con ese síntoma de dolor esternal, dice que el hecho de que no haya procedido como si se tratara de un infarto indica que no se le ocurrió que lo hubiera, puede calificarse como una imprudencia, un desconocimiento, yo hubiera pensado de entrada en un infarto, un médico bien formado piensa enseguida en un infarto, todo dolor retroesternal irradiado hace pensar en un corazón, después de los 20 años y haciendo deporte y en la crisis en que estaba el paciente.

Interrogado por el representante del Particular damnificado refiere que la especialización de la profesional actuante no la inhabilita para atender una guardia, se egresa de la facultad en condiciones de atender estos casos elementales de urgencia. Además si se está atendiendo una guardia lo lógico es que al menos se lea un manual de emergentología, se supone que está capacitado para tender emergencias básicas, abdomen agudo, infarto, ACV, el hecho de no ser especialista en emergencias no lo excusa de no saber medicina general. Acerca de la posible etiología del dolor esternal aclara que, son muchos los diagnósticos presuntivos, desde problE. digestivo alto, un aneurisma disecante, una disección aguda, un problE. cardiaco, un problE. de tromboembolia pulmonar, todos exigen actuar con cierto apuro. Se descartan o confirman primero con una correcta anamnesis, un interrogatorio clínico exhaustivo, escuchando atentamente al enfermo y lo que describe, hoy no se escucha al enfermo, son todos protocolos, pero cuando al enfermo se lo sabe escuchar van decantando los diagnósticos diferenciales, hay que escuchar al enfermo, hay que tocarlo, revisarlo. En cuanto a que debe ser descartado primero dice que en relación a la observación consignada de vientre en tabla la autopsia no revelo nada que pudiera justificarlo.Que cuando se avanza mientras se está interrogando ya debía estar el electrocardiograma en marcha, debieron conectar monitor que según consta estaba cerca, y debió llamarse al médico de terapia para que viniera a controlarlo, no hacer eso es imprudente. En este caso debía imperar el sentido común y las nociones de medicina básica, que indica correcto interrogatorio, correcto examen, el electrocardiograma y la placa si no molesta y la toma de encimas, si hay monitor conectar de urgencia, todo desde el ingreso y en menos de media hora, sobre todo en un sujeto joven, con una opresión de pecho y que viene de hacer un esfuerzo. Que lo primero y más lógico que hay que pensar frente a un paciente masculino, de 28 años, tabaquista de jerarquía, que jugaba un partido de fútbol y sintió dolor en el esternón bien localizado es en un infarto o subinfarto. El tabaquismo de jerarquía agrava el riesgo y justifica pensar en un infarto, porque el tabaquismo predispone a la ateroesclerosis coronaria y a que se tapen las arterias por espasmo o por trombo, el hecho de que los familiares nieguen eventos cardiovasculares previos carece de importancia, podría tratarse del primer evento o puede haberlo tenido y pasarle desapercibido. La epilepsia tampoco, era un cuadro que su hubiera detectado de otro modo, las convulsiones que se describen son fruto de la anoxia cerebral por el avance del cuadro, deben hacerse cesar con la medicación adecuada. Una vez instalado el paro hay que desfibrilar en el lugar y llamar a terapia para que intervengan, se llama para que vengan y cuando se estabilizó se lo traslada a terapia. Respecto a la estadísticas de chances de sobrevida cuando ya está instalado un paro y se le realizan al paciente maniobras de reanimación, refiere que existen, también hay de sobrevida con infarto de cara anterior o de infarto basal, pero son para los especialistas, el médico general no necesita de conocerlas para actuar.Refiere que dadas las características del infarto de haber recibido una pronta y debida atención se pudo haber evitado el desenlace de haberse actuado debidamente en el momento, por supuesto que no es una afirmación de certeza sino de probabilidad. A preguntas aclara que el responsable durante el traslado a terapia es el médico de guardia, es quien tiene que depositarlo en manos de otro médico, hasta allí es responsable es el médico, no el enfermero que lo lleva, el médico debe estar al lado del enfermo. En cuanto a la asistolia significa que estaba en paro, que el corazón no latía, por lo que habría que haber intentado una correcta desfibrilación antes de trasladarlo, si lo desfibraban y lo lograban sacar del paro hubiera incidido en sus chances de sobrevida. Todo parte de un error en el diagnóstico.

Ante la abstención de preguntar por la parte de la Defensa, el perito es interrogado por V.S. y refiere que la convulsión obedece a que al cerebro le falta oxigeno por la falla cardiaca por eso convulsiona, en esos casos el médico debe medicar para sacar de la convulsión y combatir la anoxia. En cuanto al diclofenac, aclara que a veces los médicos generales no saben que esa droga tiene efectos enmascarantes de algunos cuadros de urgencia. En relación a las encimas dice dan la pauta que se está lesionado el miocardio, pero no siempre es inmediato, a veces su aparición demora hasta 6 o 7 horas, pero su análisis se debe hacer de inmediato. El electrocardiograma se va leyendo mientras se hace, puede no revelar el nivel ST, pero sí hubiera revelado la arritmia, la modificación del ritmo cardiaco que llevo a la fibrilación que llevo a la muerte, an te ello debía medicarse con antidisritmicos que siempre están disponibles en la guardia. En este caso no se detecto a tiempo el inicio del cambio de ritmo cardiaco, que era lo esencial, porque no se hizo el electrocardiograma ni se hizo el monitoreo.Si el cuadro fuera una histeria se lo seda y se lo deja en reposo, se puede presumir la histeria pero el desasosiego me plantea el diagnóstico presuntivo diferenciado, si hubiera sedado hubiese bajado el desasosiego pero no habría detenido el avance del cuadro cardíaco.

La Defensa repregunta acerca de la anoxia, contestando el perito que la anoxia se va instalando, es un proceso hasta que lleva a la convulsión, la falla cardiaca comienza con el dolor esternal que expresa el sufrimiento miocárdico, repercute sobre el sistE. circulatorio y va quitándole oxigeno al cerebro hasta que en un momento estalla con la convulsión. Interrogado acerca de si la ateromatosis incide en e el paciente estuviera en mejores o peores condiciones para soportar el cuadro, aclara que el evento coronario es consecuencia de la eteroesclerosis coronaria, pero de haberse contado con todos los medios de urgencia de manera inmediata se hubiera podido salvar al paciente.

Una vez culminado el interrogatorio del Dr. Castex se dio paso a la declaración del Dr. Geijo, quien además de perito es especialista en cardiología.

A preguntas de la Fiscal el experto ratifica la conclusión de su experticia en cuanto a que al ingreso de Bartolini a la Clínica Privada del Carmen hubo un error en la interpretación de la sintomatología que presentaba, no habiéndose solicitado los exámenes complementarios de rigor en forma inmediata a fin de realizar un diagnóstico y tratamiento específico y más oportuno. Que teniendo en cuenta el motivo de consulta, dolor esternal, que se trataba de un paciente 28 años que venía de jugar al fútbol y que era además tabaquista de jerarquía lo primero que debió hacerse es una correcta anamnesis, un interrogatorio de acuerdo a la signosintomatología y se debieron solicitar los estudios complementarios para arribar a un diagnóstico y hacer los diagnósticos diferenciales con otras patologías que pueden generar dolor precordial o retroesternal, lo que siempre hay que descartar es un síndrome coronario agudo.Esos estudios son, de base un electrocardiograma, placa de tórax y laboratorio, rutina de base y marcadores serológicos, encimas para ver que no haya habido daño miocárdico, la dificultad con los marcadores es que recién a partir de la 6 hs. se revelan en sangre. Fundamentalmente el electrocardiograma puede mostrar los signos de isquemia o de compromiso circulatorio coronario, si se detectan esos signos hay que implementar tratamiento de inmediato, con vasodilatadores y antiagregantes plaquetarios y si se determina que se trata de un síndrome coronario agudo en forma inmediata se puede intentar una reperfusión si el centro está capacitado, se pueden usar trombolíticos o se puede hacer una angioplastia transluminar coronaria y destapar el vaso comprometido, no puede permanecer en guardia, debe estar en unidad coronaria o terapia intensiva, de las constancias no surge que se haya hecho nada de esto. En cuanto al diclofenac se lo suministra para alivio del dolor, para este cuadro no era suficiente, para otro cuadro puede ser. En relación a la diferencia entre el motivo de consulta consignado al ingreso del paciente a las 21:45 hs., dolor esternal, y lo que se registra como diagnóstico posteriormente a las 23:13 hs. después del óbito que fue a las 22:50 hs., dolor abdominal y pélvico, abdomen agudo, refiere que el dolor abdominal epigástrico podría corresponderse con un síndrome coronario agudo, pero en este caso se agrega abdomen en tabla, por lo que si fuera así se debió consultar a cirugía porque puede tratarse de un cuadro peritoneal, esa interconsulta tampoco consta. En punto a la diaforesis, la misma se correspondía con el cuadro y no con la actividad física, primero porque el paciente estaba en reposo y segundo porque los síndrome coronarios se acompañan de síntomas neurovegetativos como las nauseas, los vómitos y la sudoración profusa.Para tratar la convulsión es fundamental el diagnóstico de inicio, puede tratarse de un síndrome neurológico o de mala irrigación cerebral por falla cardiaca, si fuera esto último habría que colocarle una vía y suministrar medicación específica para salvar el musculo cardiaco. Si el paciente entra en paro hay que hacer RCP inmediatamente, suministrarle oxígeno y realizar maniobras de reanimación, donde está no hay que trasladarlo, hay que hacer las maniobras primero, hay que recuperar la función cardiaca lo antes posible porque las células cerebrales sufren la falta de oxigeno, recién después trasladar.

A preguntas del representante del Particular Damnificado acerca de las posibles etiologías dolor esternal, el Dr. Geijo refiere que cuando es dolor es a la palpación puede corresponder a una esternocondritis, cuando se manifiesta ante un cambio de posición o respiración del individuo lo más probable es que sea secundario a un proceso inflamatorio, siempre hablando a la palpación, si se trata de un r localizado instalado puede obedecer a múltiples causas puede ser un infarto agudo miocardio, un tromboembolismo pulmonar, una disección de la aorta, una esofagitis. Lo primero que se trata de verificar es que no se trate de un síndrome coronario agudo, es tan importante que actualmente se está considerando establecer en los hospitales unidades de dolor torácico donde se ingresa al paciente para hacer el diagnóstico diferenciado descartando en primer lugar la patología más grave que es el infarto agudo miocardio, el tromboembolismo pulmonar y la disección de la aorta, descartado eso con un electrocardiograma y marcadores serológicos, las encimas. Se le realizan estudios para descartar o confirmar otras patologías. El dolor esternal puede obedecer a una causa psicosomática pero primero hay que descartar el síndrome coronario agudo que es más grave y cuanto antes se actúe mayor posibilidad de que el paciente salga adelante.No se puede descartar el infarto y pensar en lo psicosomático, sino al revés, para eso hay evitar el óbito, a lo que el Dr. Geijo aclara que a partir del dolor uno se acerca la diagnóstico, con el electro si es positivo se está en presencia de un síndrome coronario agudo, y se confirma con encimas y otros estudios, si es negativo no descarta síndrome coronario agudo, debe quedar en observación, repetir electro y encimas, queda en observación hasta por 12 hs. aún cuando se suponga dolor esternal inflamatorio, ello ante la posibilidad de dolores atípicos que parecen no ser coronarios y si lo son, si se hace todo eso se confirma un diagnóstico, se puede tratar adecuadamente y se puede lograr la sobrevida del paciente. Con la realización de todos estos estudios, que cualquier médico, aún sin ser especialista sabe que deben hacerse, el error diagnóstico era evitable. Los estudios debieron hacerse. Si se hubiera arribado a un diagnóstico probablemente hubiera habido una sobrevida, no lo puede asegurar, explica que el síndrome coronario agudo va desde el típico dolor de pecho coronario hasta el infarto agudo de miocardio y la muerte súbita, pasa por esas etapas de un momento a otro, cuanto más precozmente se hagan los estudios y se obtenga el diagnóstico más posibilidades de sobrevida va a tener el paciente. La evolución no puede saberse porque la evolución de la patología n cada individuo es distinta.

Al interrogatorio del representante del Particular Damnificado dice el experto que la no realización de los estudios no permite arribar a un diagnóstico, no puede tratarse con la terapéutica más adecuada al cuadro lo cual le resta posibilidades de sobrevida al paciente. La realización de la anamnesis y el electrocardiograma dentro de los primeros 10 a 15 minutos del ingreso es lo indicado para lograr un diagnóstico precoz, porque el síndrome coronario agudo es lo grave y es lo que hay que descartar, una vez descartado eso hay tiempo.El síndrome coronario agudo muchas veces no da tiempo, hay tejido cardíaco en riesgo y hay que salvarlo para salvar la vida del paciente, la evolución no puede saberse. El tiempo que medio entre el ingreso a las 21:00 hs. y la derivación a Terapia a las 22:10, es suficiente como para hacer todos los estudios. Refiere que el monitoreo es tan importante como el electrocardiograma, permite el control permanente de la frecuencia cardíaca y fundamentalmente que no aparezcan arritmias ventriculares, los pacientes que sufren isquemias del musculo cardíaco pueden presentar arritmias que pueden ser fatales, es este caso al no haber electrocardiograma no puede saberse lo que el paciente presentaba, se sabe que tuvo un infarto por la autopsia.

Pregunta la Defensa sobre la ateroesclerosis coronaria, explicando el Dr. Geijo que es el compromiso coronario por depósito de lípidos en la arteria, se forma una placa que se puede desprender, se llama accidente de placa y genera un evento agudo, la placa obstruye la arteria, y deja una zona sin circulación.

A preguntas de la Fiscal, dice que el diagnóstico de abdomen agudo en tabla consignado a la 23:13 hs., con posterioridad al deceso del paciente, no coincide con el motivo consulta inicial, lo real es el motivo que se consignó a su ingreso a las 21:45, lo otro se escribió después, no puede explicar porque, se puede escribir después si el médico está muy ocupado, pero no justifica la diferencia.

A preguntas de V.S. dice el perito que el suministro de diclofenac puede ser indicación para el dolor esternal si no es coronario, para el dolor abdominal se suministra antiespasmódico, se puede dar un analgésico pero puede enmascarar el cuadro real, por eso por lo general se da un antiespasmódico y se solicita interconsulta con cirugía si es abdomen en tabla porque es compatible con peritonitis. Si no hubo estudios, no hay diagnóstico y no hay terapéutica.El electrocardiograma mu estra signos de isquemia o de lesión, si hay infarto, que tipo de infarto, que cara del corazón está afectada y que arteria está comprometida, los resultados del electro los entiende cualquier médico, lo básico se estudia en la facultad. Para el caso de que se tratara de un problE. emocional se indica un ansiolítico.

Concluye la intervención del Dr. Geijo respondiendo una pregunta del representante del Particular Damnificado, en cuanto a que en paro no se traslada a Terapia, hay que comenzar a tratar en guardia, si se lo traslada sin asistirlo se le restan probabilidades de vida.

Como se advierte, la prevalencia que se otorga a la opinión de los tres expertos por sobre la de quien elaborara la autopsia y el informe de fs. 211/214, cuyo comparendo al debate por otra parte fue desistido, tiene su explicación lógica a partir de que se trata del dictamen coincidente de un triunvirato de peritos, dos oficiales, uno de ellos especialista en cardiología, y uno de parte, quienes han expresado su criterio por escrito y, como dije, lo ratificaron y ampliaron exhaustivamente en el debate, es decir inmediación mediante y sometidos al control del contradictorio.

Por lo demás, de la valoración de lo declarado en el debate por los tres peritos que se expidieron acerca de todos los aspectos vinculadas con la práctica médica que involucra este caso, ponderando ello conjuntamente con los testimonios valorados por V.S.y que no han merecido objeciones de la Defensa, se desprenden claramente las siguientes conclusiones.

La víctima Víctor Hernán Bartolini ingresó a la Clínica del Carmen con un motivo de consulta, dolor retroesternal, que por sí solo es un posible indicador de un cuadro cardíaco agudo y que requería de la urgente realización de una serie de prácticas médicas básicas, consistentes en una completa anamnesis, un electrocardiograma, un análisis de laboratorio de encimas cardíacas, placa radiográfica de tórax, colocación de una vía parenteral para suministro de suero y medicamento y monitoreo, todo ello a los fines de efectuar un diagnóstico diferenciado y abordar su adecuado y oportuno tratamiento.

El hecho de que el dolor referenciado se había manifestado durante una práctica deportiva, sumada a la profusa sudoración que presentaba el paciente, al hecho de que se trataba de un tabaquista de jerarquía y que además se encontraba en un estado de angustia y zozobra, eran indicadores adicionales de un padecimiento cardíaco y así debieron ser considerados. La edad del paciente y el hecho de que no registrara antecedentes cardiológicos no invalidaban esa conclusión.

De todos los diagnósticos posibles la afección coronaria, por su gravedad, era la primera que había que confirmar o descartar.

Todas estas cuestiones forman parte del conocimiento básico de todo profesional de la medicina, sin que sea necesario que cuente con una especialización determinada.

La profesional médica que se encontraba a cargo de la guardia del citado nosocomio y que asistió a Bartolini desde su ingreso, la imputada E. M. B. L., no le realizó ni ordenó realizar ninguna de las prácticas mencionadas a pesar de que contaba con los medios para hacerlo. Tampoco interpretó adecuadamente los signos clínicos que presentaba el nombrado. Además no requirió la intervención de la especialista que se encontraba en esos momentos a cargo de la Unidad de Terapia Intensiva.La imputada solo se limitó a suministrarle a Bartolini un medicamento antiinflamatorio, el cual no tiene efecto alguno sobre el cuadro cardíaco que presentaba el nombrado.

A consecuencia de lo antes descripto, la encartada incurrió en un evidente error de diagnóstico que era evitable.

De haber arribado la Dra. B. L. en debido tiempo a un diagnóstico correcto, mediante una adecuada interpretación de los signos clínicos que presentaba Bartolini y la realización de las prácticas médicas adecuadas que han sido antes detalladas, se le podría haber suministrado la terapéutica necesaria y adecuada, lo que habría elevado las chances de sobrevida del nombrado, o lo que es lo mismo, hubiera disminuido las posibilidades de que se produjera su óbito.

Luego, aproximadamente una hora después del ingreso del paciente a la clínica y ante la evolución desfavorable del cuadro y la instalación de un paro cardíaco, la Dra. B. L. tampoco realizó lo debido, no solo no le aplicó en el lugar donde se hallaba técnicas básicas ni avanzadas de resucitación cardiopulmonar ni le suministro medicación para sacarlo del paro, tal y como era lo indicado, sino que dispuso su traslado a la Unidad de Terapia Intensiva, el cual además se efectivizó sin que la nombrada acompañara personalmente al paciente brindándole durante el transcurso del mismo la atención adecuada

Bartolini falleció en la Unidad de Terapia Intensiva a las 22:50 hs. a pesar de la atención que le dispensara, atención de la cual por cierto no participó la Dr. B. L.

A partir de estas consideraciones surge claramente que la Dra. B. L.omitió actuar conforme las reglas más elementales de la práctica médica.

Ese deber de actuar lo tenía a su cargo por ser la médica encargada de la guardia a la que concurrió Bartolini para recibir la debida y pronta asistencia que su cuadro de salud requería, siendo además que para su materialización la profesional contaba con todos los medios necesarios a su alcance.

Con esa omisión la imputada incrementó en forma objetiva y evidente el riesgo de vida que significaba el cuadro médico que presentaba Bartolini, por cuanto las conductas omitidas, con un alto grado de probabilidad, hubieran disminuido o directamente neutralizado ese riesgo, de modo tal que el fatal resultado, que es aquel que B. L. estaba llamada a intentar conjurar y que es el que la norma procura que no ocurra con la sanción de esa infracción al debe de cuidado, muy probablemente no se hubiera producido.

De allí que, a diferencia de lo que considera la Defensa, ese resultado pueda serle objetivamente imputado.

Por todo lo expuesto, es que habré de proponer a mi colega en el acuerdo hacer lugar al recurso de apelación impetrado en favor de E. M. B. L. y en consecuencia confirmar la sentencia E.nada del Anterior Estrado en cuanto condena a la nombrada como autora penalmente responsable del delito de homicidio culposo.

Así lo Voto por ser ello mi sincera convicción.

Arts. 1, 209, 210, 373 del C.P.P.

A la misma segunda cuestión planteada la Sra. Juez Dra. M. Pía Leiro dijo:

Por coincidir plenamente con los fundamentos expuestos por el Dr. Humberto Bottini al tratar esta cuestión, por ser ello mi sincera convicción, voto en el mismo sentido.

Arts. 1, 209, 210, 373 del C.P.P.

Por todo lo expuesto y fundamentos legales expresados, el Tribunal por unanimidad;

Resuelve:

I. – Declarar formalmente admisible el recurso de apelación interpuesto a fs. 560/567 del incidente, por la defensa técnica la imputada E. M. B. L., ejercida por el Dr. c. J. K.

II.- No hacer lugar al recurso en trato.

III. – Confimar la sentencia de fecha 7/05/2015, dictada por la Sra. Juez a cargo del Juzgado en lo Correccional N° 2 Departamental, Dra. Raquel Slotolow, en cuanto condena a E. M. B. L. a la pena de dos años de prisión cuyo cumplimiento se deja en suspenso y cinco años de inhabilitación especial para ejercer la profesión de médico, por considerarla autora penalmente responsable del delito de homicidio culposo, previsto y penado por el art. 84 del C.P., respecto del hecho ocurrido el 15 de diciembre de 2011 en la ciudad de Zárate en perjuicio de Víctor Hernán Bartolini, arts. 26, 40, 41, 45 y 84 del C.P. y 371, 373 y 375 del C.P.P., con costas, arts. 29 del C.P. y 530 y 531 del C.P.P., imponiéndole además las siguientes reglas de conducta previstas por el art. 27 bis del C.P. por el plazo de tres años: a) Fijar residencia y someterse al cuidado del Patronato de Liberados de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. b) Realizar cursos que versen sobre la temática de emergentología, verfs. 522/543.

Regístrese. Notifíquese. Devuélvase

Humberto Bottini

Juez

Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal

M. Pía E. Leiro

Juez

Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal

ANTE MÍ

Gabriela Julia García

SECRETARIA

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