Es responsable del accidente ferroviario el propietario del vehículo que estacionó al costado de las vías del tren con escaso espacio, sin prever el paso de la locomotora

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Partes: Vivas Gloria Selva c/ Andino José Luis s/ daños y perjuicios

Tribunal: Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de Rosario

Fecha: 16-mar-2016

Cita: MJ-JU-M-99860-AR | MJJ99860

cuadro

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda de daños y perjuicios derivados de un accidente ferroviario desde que del análisis de los elementos surge que el demandado estacionó un camión en un espacio de 3 metros entre la casa y la vía, dando cuenta de una significativa imprudencia reveladora de culpa (art. 1109 CCiv.) por no se imprevisible el paso del tren, y no ha acreditado el demandado, sobre quien pesaba la carga de probar – de que su vehículo se encontraba adecuadamente estacionado y fue impactado por la boca de la tolva de uno de los vagones que sobresalía por encontrarse abierta, por el contrario debió el demandado visualizar la insuficiencia espacial apuntada.

2.-Estacionar una camioneta al costado de las vías del tren, con insuficiente espacial, y suponiendo que el paso del tren era previsible, constituye una infracción que ostenta clara incidencia causal con el resultado dañoso, debiendo atribuirse la responsabilidad del presente hecho dañoso debe ser atribuida al demandado (arts. 1109 y 1113 CCiv.), haciéndose extensiva la responsabilidad en la medida del seguro pactado.

3.-Para cuantificar el monto de resarcimiento por incapacidad sobreviniente, los fallos precedentes pueden ofrecer una ayuda o pauta de cuantificación, cuando se trata de casos análogos o casos próximos, reuniendo características similares en aquellas variables consideradas relevantes para la decisión judicial y atento las facultades conferidas por el art. 245 CPCC, se declara procedente el rubro, fijándose el mismo prudencialmente.

4.-El daño moral constituye una modificación disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o sentir, que se traduce en un modo de estar de la persona diferente de aquél en que se encontraba antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente perjudicial.

Fallo:

Rosario,16.03.16

VISTOS: Los presentes caratulados “VIVAS, Gloria Selva c. ANDINO, José Luis s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 948/2013, y su acumulado “VIVAS, Gloria Selva c. ANDINO, José Luis s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 2504/2012, ambos en trámite por ante este Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, venidos a despacho a fin de dictar sentencia, conforme se ordena a fs. 104 de los citados en primer término, de los que surge lo siguiente.

1. A fs. 3 y ss., Gloria Selva Vivas promueve demanda de indemnización de daños y perjuicios contra José Luis Andino, tendente a la percepción de los siguientes rubros: incapacidad sobreviniente; daño moral; y gastos médicos, farmacéuticos y colaterales.

Relata que, en fecha 21.02.2012, a las 15 horas aproximadamente, se encontraba en el patio de la vivienda situada en calle Pineda Nro. 6453, frente a las vías del Ferrocarril Mitre. En tales circunstancias pudo visualizar a la camioneta Dodge dominio VUS 599, de titularidad del demandado José Luis Andino, que por encontrarse mal estacionada en un lugar peligroso y prohibido fue impactada por la formación ferroviaria Nro. 6614, provocando que salga proyectada hacia la vivienda y ocasionándole las lesiones que describe.

Atribuye responsabilidad en los términos de los arts. 1109 y 1113, CC. Peticiona citación en garantía de Paraná S.A. de Seguros. Funda su derecho y ofrece pruebas.

2. Citada y emplazada la parte demandada (fs. 9), a fs. 36 y ss. comparece y responde demanda Paraná S.A. de Seguros, efectuando negativa puntual de los hechos afirmados por la actora en el escrito inicial.

A fs. 36 acata la citación en garantía que le fuera promovida. Reconoce la existencia del hecho y las circunstancias de personas, tiempo y lugar.

Invoca que el vehículo del demandado se encontraba adecuadamente estacionado y que fue impactado por la boca de la tolva de uno de los vagones que sobresalía por encontrarse abierta. Agrega que la actora sólo presentó excoriaciones leves.

Ofrece pruebas.

3.Citado y emplazado el demandado José Luis Andino (fs. 9), no comparece ni contesta la demanda, pese a hallarse debidamente notificado (cédula de fs. 41, de lo cual se hace mérito a través del proveído de fecha 30.05.2013, obrante a fs. 44, con notificación por cédula de fs. 50).

4. Proveídas las pruebas (fs. 57), constan como producidas en autos las siguientes: a) informativas: Municipalidad de Rosario (fs. 67 y ss.), Administración Federal de Ingresos Públicos (fs. 74 y ss.), y Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional de la Décima Nominación de Rosario (fs. 97 y ss.); b) pericial: médica (fs. 80 y ss., impugnada a fs. 84 y ss.); y c) instrumental: los caratulados “ANDINO, José Luis s. LCAT. Víctima: VIVAS, Gloria y VIVAS, Martina”, Sumario Nro. 249/2012, que tramitara por ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal Correccional de la Décima Nominación de Rosario.

Designada la audiencia a los fines del art. 555, CPCC (fs. 96), y habida la misma (según da cuenta el acta de fs. 103), quedan los presentes en estado de emitir pronunciamiento definitivo.

Y CONSIDERANDO:

1. Cabe indicar, como previo al análisis de los hechos expuestos por la actora, que en el proceso penal (Sumario Nro. 249/2012) se ha dispuesto el archivo de las actuaciones en función de lo previsto por los arts. 72 inc. 2° , Código Penal, y 501, Código Procesal Penal (Auto Nro. 1645, de fecha 25.04.2012, obrante a fs. 46).

Tal decisión firme permite al Tribunal Civil examinar la responsabilidad del hoy demandado en el hecho, por la distinta naturaleza de la responsabilidad penal y civil, extremo que se hace constar expresamente por la disposición contenida en el art. 1775, CCC (de aplicación inmediata por tratarse de norma de índole procesal ).

2. No habiendo contestado la demanda el accionado José Luis Andino, pese a hallarse debidamente notificado (cédula de fs.41, de lo cual se hace mérito a través del proveído de fecha 30.05.2013, obrante a fs. 44, con notificación por cédula de fs. 50), corresponde en principio hacer efectivo el apercibimiento contenido en el art. 143, CPCC, resultando por tanto, aplicable la presunción iuris tantum de reconocimiento de los hechos invocados por la parte actora en sustento de su pretensión.

No obstante, atento a que la negativa efectivizada por la citada en garantía aprovecha al no compareciente, en la especie las cargas probatorias devienen inalteradas.

3. De las constancias probatorias rendidas, que se evaluarán bajo la perspectiva de dilucidar sólo los aspectos controvertidos dado que las cuestiones admitidas no requieren prueba (arg. art. 145, CPCC) , surge lo siguiente.

Narró la actora que “el día martes 21 de febrero del corriente año, y siendo como las 15 horas o 15.30 horas, me encontraba en la casa de una amiga por calle Pineda frente a las vías férreas y estábamos en el patio cuando en un momento dado de repente comenzamos a sentir los bocinazos del tren como as también había una chata de color amarilla la cual estaba estacionada cerca de las vías, segundos después el tren impactó la chata y esta última se nos vino encima, donde alcancé a salvaguardar la integridad física de los más chicos, pero me golpeó la pierna y al caer me raspé en distintas partes de mi cuerpo (.)” (fs.22, Sumario penal).

El testigo Alberto Fernando Olivero, a su turno, aseveró que “en la fecha me mudé a la calle Pineda N ° 6453 cerca de las vías del Ferrocarril y le dije a un amigo que tiene una chata que me haga el favor de llevarme mis elementos a la casa nueva, siendo ésta una chata de color amarilla y mi amigo es el llamado José Andino, y siendo como las 16.00 horas fuimos a la casa nueva y estacionó su chata bien pegada a la finca, sin darnos cuenta que estaba muy cerca de las vías del ferrocarril, y estábamos descargando las cosas cuando escucho una bocina y al mirar observo al tren que venía, con la desesperación de correr a mi familia, mis elementos y la chata, no hicimos nada, y el tren impactó a la camioneta en el costado delantero izquierdo y la camioneta se metió dentro de mi casa, más precisamente en el patio e impactó contra (.) una amiga de mi señora la llamada Gloria Vivas (.)” (fs.13, Sumario penal).

Raúl Renato Cantelli, Jefe de Operaciones del Departamento de Transporte de Nuevo Central Argentino, denunció ante la autoridad policial que “una locomotora habría tenido un accidente en las inmediaciones de la margen este de las vías férreas, entre las calles Frías y Alzugaray, ante esto me dirijo al lugar y al llegar soy anoticiado por el maquinista de dicha locomotora número 6614, siendo el llamado Héctor Sosa (.) y éste me da cuenta que cuando circulaba de norte a sur como de costumbre y cuando cruza calle Frías una camioneta se encontraba estacionada sin pasajeros sobre la vereda este sobre las vías con la trompa mirando hacia el cardinal norte y cuando la máquina pasó por el lugar impactó a dicha camioneta en la parte delantera derecha, ya que ésta estaba casi sobre las vías, producto de este impacto dicha camioneta se incrustó en una vivienda aledaña y a su vez ésta golpeó a una señora de nombre Gloria Vivas (.), con respecto a la camioneta manifestó que es marca Dodge de color amarilla dominio VUS 599, y el propietario es el llamado José Luis Andino (.) con seguro de la firma Paraná (.)” (fs.2, Sumario penal).

En análogo sentido depuso Héctor Daniel Sosa, indicando que “en el día de ayer, siendo aproximadamente las 15.10 horas, cuando circulaba la locomotora N° R 12 6614 con 30 vagones con boquilla de descarga inferior de propiedad de la empresa para la cual trabajo NCA y lo hacía por las vías del Ferrocarril ex Mitre de norte a sur y por vía descendiente, cuando estoy llegando a la altura del paso a nivel de la calle San Martín comencé a tocar bocinas ya que en estos lados lo hago continuamente y varios metros adelante observé a una camioneta de color amarilla que se encontraba estacionada casi sobre la vía y comencé a aplicar el freno y seguía con las bocinas, segundos más tarde no pude hacer más nada y siento el fuerte golpe y dicha máquina frenó como a 40 metros aproximadamente del choque, que luego descendí y me dirigí al lugar mientras que llamé a los de la empresa, esta camioneta estaba volanteada de una manera que a raíz del golpe quedó incrustada sobre una especie de toldo o una galería, sin llegar a tocar la casa (.)” (fs. 18, Sumario penal).

Practicada inspección ocular, se constató que “aproximadamente entre la vivienda y las vías existen 3 metros” (fs. 3, Sumario penal).

El examen mecánico de la camioneta evidenció “impacto frontal y como daño capot, paragolpes delantero y los dos guardabarros delanteros abollados” (fs. 39, Sumario penal).

A fs. 71 obra constancia de la atención médica dispensada a la actora.

4. Por la confirmación de la mecánica del accidente, de acuerdo a la prueba rendida dentro del proceso, ha de analizarse la responsabilidad siniestral.

4.1.Dada la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación en fecha 01.08.2015, cabe distinguir entre las normas que gobiernan el momento de la constitución y la extinción de una situación jurídica, de aquellas que refieren al contenido y las consecuencias, siendo que cada fase se rige por la ley vigente al momento de esa etapa , lo que no impide la aplicación de las normas del Código Civil hoy derogado, aunque sólo a los hechos ocurridos bajo su imperio (arg. art. 7°, CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro. 17.711).

Así, se ha explicado que si el ad quem “revisa una sentencia relativa a un accidente de tránsito, aplica la ley vigente al momento de ese accidente; en agosto de 2015 la revisará conforme al artículo 1113 del Cód. Civil, no porque así resolvió el juez de primera instancia, sino porque la ley que corresponde aplicar es la vigente al momento que la relaci ón jurídica nació (o sea, el del accidente). En cambio, si la apelación versara sobre consecuencias no agotadas de esas relaciones, o lo que atañe a la extinción de esa relación (por ej., una ley que regula la tasa de interés posterior al dictado de la sentencia de primera instancia), debe aplicar esa ley a los períodos no consumidos” .

Sobre la expresada base no incumbe al actor la prueba fehaciente de

4.2. Tratándose de un accidente entre un peatón y un vehículo en movimiento, el análisis del mismo debe regirse por las previsiones del art.1113, 2° párrafo, Código Civil, es decir, en referencia a los daños causados por el “riesgo” de la cosa violación reglamentaria alguna por parte de la contraria, sino que le basta con acreditar la existencia del nexo causal adecuado entre la cosa riesgosa y el daño, correspondiendo a la parte demandada que pretende liberarse de responsabilidad demostrar la culpa de la víctima, de un tercero, o el caso fortuito, siempre que revelen aptitud para interrumpir o interferir tal nexo , lo cual no empece a la facultad del órgano jurisdiccional para realizar un análisis de la conducta del demandado .

4.3. Del análisis de los elementos obrantes en autos, surge que no ha acreditado en modo alguno el demandado (que corría con la respectiva carga probatoria) su afirmación en relación a que su vehículo se encontraba adecuadamente estacionado y fue impactado por la boca de la tolva de uno de los vagones que sobresalía por encontrarse abierta (a más abundar, de la segunda fotografía glosada a fs. 31, Sumario penal, se desprende la existencia de transferencia de pintura amarilla en el sector frontal de la locomotora).

Por el contrario, el hecho de haber estacionado una camioneta en un espacio de 3 metros, entre la casa y la vía, da cuenta de una significativa imprudencia reveladora de culpa (art. 1109, CC), habida cuenta que no resultaba imprevisible el paso del tren, y debió el demandado visualizar la insuficiencia espacial apuntada. En tales términos, la infracción cometida ostenta clara incidencia causal con el resultado dañoso.

Por lo expresado, entiende este órgano jurisdiccional que la responsabilidad del presente hecho dañoso debe ser atribuida al demandado José Luis Andino (arts. 1109 y 1113, CC).

La presente decisión se hará extensiva, en la medida del seguro pactado (art. 118, Ley 17.418)8, a Paraná S.A. de Seguros, quien acató la citación en garantía que le fuera promovida (fs. 36).

5.Despejada la atribución de responsabilidad, debe pasarse revista a los daños cuya indemnización se demanda.

Toda vez que la cuantificación del daño en las obligaciones de valor se efectiviza en oportunidad de dictar sentencia (art. 772, CCC), las normas aplicables, que captan en su antecedente normativo tal presupuesto, son las vigentes al momento de la emisión del decisorio (arg. art. 7° , CCC, texto análogo al previsto en el art. 3°, CC de Vélez Sarsfield, según Ley Nro. 17.711).

No otra conclusión cabe, habida cuenta que se trata de textos normativos que integran las reglas técnicas de la actividad de sentenciar , pudiendo ser reconocidas a través de la facultad del órgano jurisdiccional de seleccionar el

Derecho aplicable .

En efecto, la aplicación lisa y llana del Código Civil de Vélez Sarsfield a sentencias dictadas bajo el Código Civil y Comercial de la Nación hoy vigente , por la sola razón de haber tramitado los litigios bajo el primero de los ordenamientos mencionados, implica una postergación de la aplicación inmediata del Código Civil y Comercial sin bases legales, consagrando la regla de la aplicación diferida del Código Civil velezano después de su derogación.

Así, las partes en juicio no adquieren derecho a que la causa se falle conforme a la ley vigente al trabarse la litis, si posteriormente y antes de la sentencia firme se dicta otra ley de orden público que determina su aplicación a los procesos en curso .

5.1. En cuanto al rubro incapacidad sobreviniente, debe destacarse que la invalidez física es un concepto médico antes que jurídico .

Su captación normativa en el ámbito del ordenamiento civil, que manda a reparar de modo pleno (art. 1740, CCC), se orienta en tres sentidos: a) la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima por el concreto perjuicio laboral que padece, aun cuando el damnificado continúe ejerciendo una tarea remunerada (art.1746, CCC), b) el menoscabo a sus derechos personalísimos, su integridad personal y su salud psicofísica (art. 1738, CCC; ya afirmado desde antaño -bajo la vigencia del hoy derogado Codigo Civil de Vélez Sarsfield- por nuestro más alto Tribunal nacional ), y c) la afectación de servicios o emprendimientos económicamente valorables, aunque no se traduzcan en entradas monetarias (art. 1746, CCC) .

En función del sistema de fuentes adoptado por la normativa vigente (arts. 31 y 75 -inc. 22-, CN; art. 1 °, CCC), resulta significativo destacar, frente a la tendencia al reconocimiento constitucional del derecho de la salud y al resarcimiento de daños como una de las técnicas de protección que se afirma en el Derecho comparado, que encontramos hoy el amparo de convenciones internacionales con jerarquía supralegal que aluden al tema tratado .

Se considera entonces que la indemnización que se otorgue por

incapacidad sobreviniente debe atender, primordialmente, al mantenimiento incólume de una determinada calidad de vida, cuya alteración, disminución o frustración, constituyen en sí un daño resarcible, conforme a una visión filosófica profunda del problema tratado .

El sistema normativo vigente dispone que el resarcimiento de los daños consistirá en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en dinero o en especie (art. 1740, CCC), aunque debe atenderse que cuando el perjuicio indemnizable se presenta en virtud de una incapacidad física de tipo permanente, tal reposición ha de resolverse por la fijación de un monto dinerario, habida cuenta de la imposibilidad fáctica de restituir la capacidad mermada.

A los fines de la cuantificación (art.772, CCC) de la reparación debida por lesiones o incapacidad permanente, física o psíquica, total o parcial, manda el ordenamiento que “(.) la indemnización debe ser evaluada mediante la determinación de un capital, de tal modo que sus rentas cubran la disminución de la aptitud del damnificado para realizar actividades productivas o económicamente valorables, y que se agote al término del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales actividades (.)” (art. 1746, CCC).

La mencionada determinación del capital, de tal suerte, debe obedecer a una formulación que tenga en consideración la edad y expectativa de vida laboral de la víctima, el ingreso percibido por su desempeño laboral (si es que lo hubiere), la cuantificación de las actividades productivas o económicamente valorables, el grado de incapacidad constatado y el coeficiente de la tasa de interés .

Lo expresado no obsta a que este órgano jurisdiccional mantenga un cierto grado de prudencial discrecionalidad, habida cuenta que la “norma prevé la indemnización del daño patrimonial por alteración, afectación o minoración, total o parcial, de la integridad física y psíquica de la persona, admitiendo que su cuantificación pueda también ser fijada por aplicación de un criterio matemático, como parámetro orientativo sujeto al arbitrio judicial”7, lo cual se compadece con la vigencia inalterada del art. 245, CPCC.

De tal suerte, para cuantificar el daño producido por lesiones sufridas a raíz de un accidente, debe tenerse presente el sistema previsto por el mencionado art. 1746, CCC, que cederá, en tanto no exista prueba asertiva de los ingresos que percibía la víctima del hecho dañoso o frente a víctimas económicamente improductivas (arg. art. 3°, CCC, por referencia analógica con el art. 1745, incs.b y c, CCC, ante ausencia de norma específica al respecto), en favor del sistema de las calidades personales .

Es decir, debe ponderarse con estas pautas el perjuicio económico que la víctima del hecho sufre por la incapacidad física que presenta .

A efectos de determinar el monto de resarcimiento por incapacidad sobreviniente, los fallos precedentes pueden ofrecer una ayuda o pauta de cuantificación, cuando se trata de casos análogos o casos próximos, reuniendo características similares en aquellas variables consideradas relevantes para la decisión judicial.

La actora, que contaba con 34 años de edad a la fecha del siniestro (fs. 22, Sumario penal) y declaró ser ama de casa (ídem) acreditando que hace adornos y souvenirs para vender junto al marido (cf. testimonial de Mónica Susana Rodríguez, a fs. 19 del Expte. Nro. 2504/2012), porta un 6 % de incapacidad (pericial médica, punto 2, fs. 81).

Debe aclararse que si bien la citada en garantía impugnó la pericial médica (fs. 84 y ss.), lo cierto es que refiere a una pericia distinta a la rendida en autos (alude a una incapacidad de un 4 % de un peón de taxi, con 10 % por déficit mental leve en un coactor llamado Barroso, con 30 días de convalecencia, todos datos que no tienen ninguna vinculación con el caso aquí ventilado).

Teniendo en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las circunstancias que se explicitan precedentemente, se declara procedente el presente rubro, fijándose el mismo en la suma de $ 52.000.5.2. Se define al daño moral sufrido a consecuencia del siniestro, como “una modificación disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o sentir, que se traduce en un modo de estar de la persona diierente de aquél en que se encontraba antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente perjudicial’ .

El art.1738, CCC, regla que “La indemnización (.) [i]ncluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la víctima, (.) su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida”, estatuyendo el art. 1741, CCC, en expresa referencia a la indemnización de las consecuencias no patrimoniales, que “(.) [e]l monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas”.

Cabe consignar que, sobre la procedencia de su reparación, ha sostenido la Corte Suprema de Justicia de la Nación que “en el sentimiento corriente, la actitud hacia las pérdidas definitivas no es aconsejar su asunción heroica, sino que se traduce en un activo intento de mitigarlas, aun a sabiendas de la pobreza de medios con que se cuenta a ese fin’ .

Sobre las facultades del Tribunal para fijar prudencialmente el monto se ha resuelto “la fijación del importe por daño moral es de difícil determinación ya que no se halla sujeto a cánones objetivos, sino a la prudente ponderación sobre la lesión a las afecciones íntimas de los damnificados, los padecimientos experimentados, o sea, agravios que se configuran en el ámbito espiritual de las víctimas y que no siempre resultan claramente exteriorizados, hallándose así sujeto su monto a una adecuada discrecionalidad del sentenciante’ .

Adentrándonos a la consideración de la determinación de su monto, cabe consignar que existen para ello distintos criterios, y que corresponde, desde ya, adelantar que este Tribunal, siguiendo a la jurisprudencia mayoritaria, descarta que deban buscarse forzadas relaciones entre la suma otorgada por perjuicio material y la que haya de fijarse en concepto de daño moral, habiéndose entendido que “A los fines de la fijación del quantum del daño moral debe tenerse en cuenta el carácter resarcitorio de este rubro, la índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se tratade un daño accesorio a éste’.

Sentado lo anterior, el Tribunal hace saber que, como directriz general para el examen de los daños, participa del criterio que no debe aceptarse la multiplicidad de rubros resarcitorios, los que se limitan en número a las consecuencias patrimoniales y no patrimoniales , posición en que se ha manifestado la Alzada , y que reafirma el art. 1737, CCC. Así, la lesión o daño estético y la lesión o daño psíquico o psicológico, son aspectos a tener en cuenta para evaluar la entidad del perjuicio (arg. art. 1738, CCC), pero cualquiera de éstos no configura un daño de distinta naturaleza, o con entidad propia, sino que al momento de fijar la cuantía de la indemnización, se los debe incluir dentro del daño patrimonial o no patrimonial, según los intereses afectados .

Entonces, teniendo una vez más en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, y las circunstancias a las que se alude precedentemente, se declara procedente el rubro fijándose el mismo en la suma de $ 16.000.5.3. En lo que atañe al rubro gastos médicos, farmacéuticos y colaterales, el art. 1746, CCC, expresamente regula que “(.) Se presumen los gastos médicos, farmacéuticos y por transporte que resultan razonables en función de la índole de las lesiones o la incapacidad (.)”.

Teniendo una vez más en cuenta las facultades legalmente conferidas al Tribunal por el art. 245, CPCC, se declara procedente el rubro fijándose el mismo en la suma de $ 500.6. Toda vez que el art. 1747, CCC, expresa que “El resarcimiento del daño moratorio es acumulable al del daño compensatorio o al valor de la prestación (.)”, el capital devengará un interés no acumulativo de acuerdo a las siguientes pautas: a) desde el día del hecho (arg. art.1748, CCC) y hasta el vencimiento del plazo que esta sentencia otorga para el pago, se aplicará el promedio entre las tasas activa y pasiva mensual sumado que abone el Nuevo Banco de Santa Fe S.A. (índice diario); b) desde el vencimiento de dicho plazo y hasta su efectivo pago, devengará un interés equivalente al doble de la tasa referenciada.

7. En lo atinente a las costas, atento el éxito obtenido que se pondera jurídicamente, y en virtud del principio normativo del vencimiento objetivo, se impondrán a la parte demandada (art. 251, CPCC).

Por el mérito de los fundamentos que anteceden, el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la Segunda Nominación de Rosario, RESUELVE: I) Hacer lugar a la demanda y, en consecuencia, condenar al demandado José Luis Andino a pagar a la actora Gloria Selva Vivas, dentro del término de diez (10) días, la suma de $ 68.500.-, con más los intereses fijados en el punto 6 de los considerandos que anteceden. II) Imponer las costas a la parte demandada. III) Hacer extensivos los efectos del presente decisorio a la citada en garantía, en la medida del seguro. IV) Los honorarios se regularán oportunamente, firme que estuviera la planilla a practicarse en autos, difiriéndose para tal oportunidad el prorrateo previsto en el art. 730, CCC. V) Insértese, agréguese copia y hágase saber.

Autos: “VIVAS, Gloria Selva c. ANDINO, José Luis s. Daños y perjuicios”, Expte. Nro. 948/2013, y su acumulado “VIVAS, Gloria Selva c. ANDINO, José Luis s. Declaratoria de pobreza”, Expte. Nro. 2504/2012.-

CINGOLANI

BENTOLILA

ANTELO

BITETTI