El oficialismo negocia varios cambios para aprobar la reforma electoral.

votoelectronico2-516x288Con la reforma electoral en riesgo, el macrismo comenzó a realizar concesiones a la oposición parlamentaria más amigable para alcanzar el objetivo del Gobierno de implementar el sistema de Boleta Unica Electrónica (BUE) en todo el país para las elecciones parlamentarias del año próximo. Desde Cambiemos admitieron que trabajan con algunos bloques de la oposición en aumentar el número de diputados nacionales en aquellas provincias que están subrepresentadas de acuerdo a su población. También tomarían el reclamo de equidad de género –que cruza transversalmente a todas las bancadas– y que igualaría la cantidad de candidatos entre hombres y mujeres en cada boleta electoral. El grueso de la oposición insiste en no modificar el sistema de las PASO, como pretende Cambiemos, y en que la BUE se implemente de forma progresiva, a través de varias elecciones, en todo el territorio nacional.

“Originalmente no estaba previsto en el proyecto del Poder Ejecutivo, una vez que se inició el debate recibimos el planteo de varios bloques de cumplir con este mandato y adecuar la representación de diputados a la ultima cifra del censo que quedó congelado en 1982 por ley de la junta militar”, aseguró Pablo Tinelli, que preside la comisión de Asuntos Constitucionales y el plenario de comisiones que aborda la reforma electoral del macrismo. Aunque ambas propuestas -aumento del número de diputados y la igualdad de género- no están en el proyecto del oficialismo y se tratarían como iniciativas por separado y en forma paralela a la reforma electoral.

Cambiemos negocia estos temas por fuera del plenario con la oposición amigable y que no incluye al Frente para la Victoria, que rechaza de plano la reforma electoral porque considera que “la prioridad parlamentaria debería pasar por la desocupación, las tarifas, la situación de las Pymes y la embestida del Presidente contra los trabajadores”.

De prosperar la ampliación de la representación popular de acuerdo a población actual, las provincias que modificarían su cantidad de diputados serían Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos. Esto también modificaría la composición de la Cámara baja –con 257 diputados– que fue fijada por la ultima dictadura militar en su convocatoria a elecciones de 1983 y que nunca se actualizó de acuerdo al crecimiento demográfico como establece el artículo 45 de la Constitución Nacional. Varios bloques compartieron este reclamo, en especial el Frente de Izquierda (FIT), que también presentó sin éxito un proyecto similar en Mendoza.

La propuesta que Cambiemos puso en la mesa de negociación con la oposición menos crítica de su gestión –en busca de los 129 votos necesarios para aprobar la BUE– plantea tomar el censo nacional de 2010 con una población de más de 40 millones de personas (a diferencia de los 27 millones de 1980). La Cámara de Diputados pasaría a tener 307 bancas. Y solo la provincia de Buenos Aires –la más poblada– pasaría de tener 70 representantes a más de 100.

Si avanza la reforma, otra cifra que se modificaría es el actual número mágico de 129 para formar el quórum y sesionar, que pasaría a ser de 154 diputados. Este tema puso en alerta a Cambiemos, que vería alejarse el objetivo de ampliar su representación parlamentaria en 2017, que aún con una buena elección estaría mas lejos de acercarse al quórum propio. Por este motivo, no pocas de sus espadas parlamentarias sostienen que la moneda de cambio que ofrecen a la oposición responsable recién se podría aplicar en las presidenciales de 2019.

En cambio, la paridad de género sí podría implementarse en las legislativas de 2017. La propuesta que atraviesa a todos los bloques legislativos sin distinción, debería darse con un proyecto paralelo ya que modificaría la actual ley de cupos que estable un tercio de representación de mujeres en las candidaturas partidarias.

De todas maneras, Cambiemos deberá sortear otras dificultades para avanzar en la implementación de la BUE. Entre ellas, el pedido del grueso de la oposición para que el cambio del sistema de votación –que reemplazaría a la boleta partidaria en papel– se realice en forma progresiva en todo el territorio nacional. El tema también le preocupa al macrismo bonaerense, que se opone a que la provincia adopte el mecanismo en la próxima elección por lo que Cambiemos podría acceder al reclamo, también necesitado de los votos para aprobar la reforma.

Otra conflicto es la negativa opositora a la modificación del sistema de primarias para impedirle a los ciudadanos que puedan votar en la interna de distintos frentes, según la categoría.

Tonelli se propuso convocar al plenario de comisiones la semana próxima con la intención de que los acuerdos prosperen para dictaminar a favor de la implementación de la BUE, algo que todavía está en duda.

Fuente: Página 12