Es responsable la empresa de energía eléctrica ante los daños sufridos por un usuario debido a una fuerte suba de tensión.

Torre de energíaPartes: Arnaudo Daniel Ángel c/ Empresa Provincial de Energía de Córdoba s/ recurso de apelación – exped interior.

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Córdoba

Fecha: 14-sep-2015

Cita: MJ-JU-M-99197-AR | MJJ99197

Responsabilidad de la empresa de energía eléctrica ante los daños sufridos por un usuario debido a una fuerte suba de tensión. Cuadro de rubros indemnizatorios.
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Sumario:

1.-Es procedente confirmar la admisión de la demanda iniciada contra la empresa de energía eléctrica por un usuario que sufrió daños a causa de una fuerte suba de tensión pues de acuerdo a los elementos de convicción adquiridos, en base al factor de atribución objetivo de responsabilidad, al no haberse acreditado la ruptura del nexo de causalidad y asumiendo que el hecho -suba de tensión- tiene en sí mismo la aptitud para desencadenar el resultado, debe concluirse que éste es atribuible a la demandada, quien debía conservar y vigilar el correcto funcionamiento de la red de suministro.

2.-El caso fortuito invocado por la empresa de energía para eximirse de responsabilidad ante los daños sufridos por un usuario a causa de una fuerte suba de tensión no puede considerarse configurado por la presencia de un temporal ocurrido el día de los hechos ni ante la caída de un árbol que derribó la línea y que se encontraba dentro de una propiedad privada, al no advertirse que hubiera obrado con la diligencia debida para evitar los perjuicios que la tormenta podría acarrear a los usuarios, siendo que el hecho denunciado ocurrió el día siguiente.

Fallo:

En la Ciudad de Córdoba, a los quince días del mes de setiembre de dos mil quince, se reunió la Excma. Cámara Octava de Apelaciones en lo Civil y Comercial integrada por los Sres. Vocales Dres. Héctor Hugo Liendo, José Manuel Díaz Reyna y Graciela Junyent Bas, con la asistencia de la actuaria Dra. Silvia Ferrero de Millone, con el objeto de dictar sentencia en los autos caratulados «ARNAUDO, Daniel Angel c/ EMPRESA PROVINCIA DE ENERGIA DE CORDOBA (EPEC) Y OTRO – RECURSO APELACIÓN EXPED.INTERIOR (Civil) – EXPTE. N° 2621453/36», traídos a este Tribunal con motivo del Recurso de Apelación interpuesto en contra del fallo del Sr. Juez del Juzgado Civil, Comercial, Conciliación y Familia de 1° Nominación – Sec. 1 – de la ciudad de Villa Carlos Paz por el que se resolvía: «SENTENCIA NUMERO: 335. VILLA CARLOS PAZ, 19/08/2014. I.- Hacer lugar a la demanda promovida por el Sr. Daniel Angel Arnaudo en contra de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (E.P.E.C.) y en consecuencia condenar a ésta a abonar al actor la suma de Pesos Seis mil seiscientos veintinueve con cincuenta y tres centavos ($ 6.629,53) en concepto de daño material en los electrodomésticos detallados en demanda.

II.- Imponer las costas a cargo de la demandada.

III.- Regular los honorarios profesionales del Dr. Daniel Angel Arnaudo, en la suma de ($.); con más la suma de ($.) -3 jus- en concepto del art. 104, inc. 5 de la ley 9459. Protocolícese, hágase saber y dese copia».-

El Tribunal se planteó las siguientes cuestiones a resolver:

A la primera cuestión: ¿Es justa la sentencia apelada?

A la segunda cuestión: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

De conformidad con el orden establecido por el sorteo para la emisión de los votos A LA PRIMERA CUESTIÓN PLANTEADA, EL SR. VOCAL DR. HÉCTOR HUGO LIENDO, DIJO:1) Que se encuentra radicada la causa en esta Sede, con motivo de la concesión del recurso de apelación articulado por la parte demandada, en contra de la Sentencia Número 335, de fecha 19 de Agosto de dos mil catorce (fs. 188/194), dictada por el Sr. Juez de 1° Instancia y 1° Nominación del Juzgado Civil, Com., Conciliación y Flia. de la Ciudad de Carlos Paz, cuya parte resolutiva ha sido transcripta.

Llegados los autos a esta instancia la parte demandada expreso agravios a fs. 208/210. Corrido traslado al apelado, el actor lo evacúa a fs. 212/215.

A fs. 218/228 evacua el traslado el Fiscal de Cámaras Civiles y Comerciales, Dr. Francisco Junyent Bas.

2) La demandada-apelante en su libelo recursivo se agravia, en primer lugar, con relación a que el a quo tenga por probado el hecho, cuando fue la misma parte actora la que desiste de la prueba determinante, como es la pericial técnica eléctrica (fs. 152), siendo que en su contestación de demanda (fs. 43 vta.) negó categóricamente el hecho. Que el agravio luce palmario en tanto en autos, no se llegó a establecer el nexo causal y la responsabilidad en su accionar por los daños denunciados. Señala que se ha privado de conocer el verdadero origen de los supuestos daños ocasionados a los artefactos eléctricos demandados, cuestión que ni siquiera está acreditada con la copia simple de la Resolución N° 0600 del Ersep, ya que de la simple lectura del mismo tampoco surge estudio técnico alguno realizado al respecto, y que para el caso de existir no ha tenido participación, ni poder de control, por lo que esa supuesta prueba le es inoponible. Refiere que como surge de la lectura de la copia simple acompañada a fs.72/75 una resolución del Ersep se limita a fundamentar la relación de consumo que vincula al actor con Epec, pero nada dice respecto al origen, o nexo causal entre los daños reclamados y su actividad, limitando su análisis a transcribir un supuesto informe técnico elaborado por un organismo interno del Ersep. Que acentúa el potencial sentido otorgado por el Ersep al verbo poder, utilizado a la hora de zanjar la cuestión técnica, ya que se interpreta claramente que no hay certeza, ni definición respecto al origen de la supuesta suba de tensión, y por ello su conclusión está expresada en sentido hipotético o condicional. Aclara que es el propio actor el que demandó en primer lugar a Epec en fecha 1/2/2013, para recién posteriormente hacer su presentación ante el Ente Regulador de los Servicios Públicos en fecha 5/2/2013, y presentando las copias simples en agosto de 2013 impulsando mientras tanto el proceso. Que no ha provocado la promoción del presente proceso judicial, ni ha obrado con desidia en su desarrollo, sino que por el contrario ha ejercido su legítimo derecho de defensa en tiempo y forma, sin dar motivo a juicio de valor alguno. Entiende que la renuncia por parte de la actora de una prueba tan vital para mantener vivo el interés jurídico de una indemnización, como es la pericial técnica, es clave, ya que pueden ser innumerables los factores atribuibles para llegar a una conclusión acertada y definir así la responsabilidad. Reitera que no ha quedado demostrada en autos la relación de causalidad entre los daños y la energía eléctrica, y todo ello no puede ser suplido ni por testigos, ni por reconocimiento de presupuestos, así como tampoco por una Resolución del Ersep, en donde no ha tenido ni siquiera acceso o posibilidad de verificar las pruebas diligenciadas en esa instancia, y ello a través de un informe técnico que se transcribe en partes, y que de hecho no obra en autos.Que pretender lo contrario sería dar vía libre a las personas para que se enriquezcan sin causa alguna, ya que no ha quedado demostrado judicialmente por medio de las «presunciones hominis», siendo que no se ha determinado su acción u omisión, ya que no se tiene certeza de probabilidades predominantes o determinantes del daño acaecido y eventualmente reclamado mediante la interposición de esta acción. Sostiene que al privarse el propio actor de la prueba madre de este proceso no se ha podido determinar fehaciente y científicamente su responsabilidad, o su incumplimiento en la relación de consumo contractual, así como tampoco si en su caso hubo responsabilidad de la víctima o de un tercero, por lo cual en todo caso no debe responder. Que se queja de que el a quo haya concedido el reclamo de la contraria sin ningún tipo de prueba pericial específica que de cuenta de que sus dichos son ciertos. Manifiesta que de un mero cotejo de la causa, se advierte que simplemente hay declaraciones de testigos que ha propuesto, debiendo hacerse hincapié en la errónea apreciación y confusión respecto de la identidad por parte del tribunal, confundiendo la declaración del testigo López (fs. 128) con la de David Aruj (fs. 129), el cual incluso se encontraba en el extranjero a la fecha de los hechos. Que ello ratifica la liviandad con la que se han analizado las pruebas y los extremos invocados en este proceso. Relata que en igual sentido, otro de los testigos propuestos por la actora -Sra. Merlo-, además de haberse declarado empleada del actor, tampoco se encontraba en el lugar al momento de los hechos, mientras que el resto de los testigos propuestos simplemente se limita a reconocer la documental aportada.En definitiva, se queja de que el a quo tenga por acreditados los daños padecidos por la actora en la suma de $6.629,53 a raíz de diferentes presupuestos de los supuestos bienes dañados, con más intereses, sin ningún fundamento más que su propio parecer e incluso con errores de valoración de la escasa prueba, tal como se ha evidenciado. Que el fallo carece de toda fundamentación a la hora de mostrar cual fue la prueba que lo llevó a adoptar tal decisión. En segundo lugar, se agravia del hecho de que tal como se acreditó con el acta de constatación notarial, obrante a fs. 29/42, así como a través de los testimonios de los testigos Sauch y Simó (fs. 141/142) no se ha reparado en el hecho de que en caso de haberse producido un aumento de tensión (que no ha sido demostrado), el mismo ha sido ocasionado en la concurrencia de un caso fortuito y el hecho de un tercero, por el cual no debe responder. Que tal como expresara al contestar la demanda, Epec no tiene responsabilidad alguna cuando ocurren tormentas de la magnitud de la que se ha informado mediante el oficio diligenciado de fs. 147, avalado por las manifestaciones de los diferentes testigos. Sostiene que su deber de guardia y vigilancia sobre las líneas se limita a garantizar el correcto funcionamiento de las mismas, en condiciones normales y habituales de uso, pero no ante caso fortuito o hechos de terceros. Destaca que en este caso se dan dos situaciones particulares que la eximen de responsabilidad, y remiten a la figura del caso fortuito del art. 514 del C.C., como a la previsión de eximición del art. 1113 del C.C. Que en primer lugar, el temporal inusitado superó cualquier previsión, y debido a su enorme magnitud, fuera del curso ordinario y regular de una tormenta común (fs. 147) se transforma en un hecho de la naturaleza que la encuadra dentro del caso fortuito.Que en segundo lugar, tampoco se ha tenido en cuenta que en el hipotético caso de que sea el árbol que derriba la línea el ocasionante de la suba de tensión (cuestión que no ha sido demostrada), el mismo se encontraba plantado y clavado dentro de una propiedad privada (ver acta notarial y declaraciones de la testigo propuesta por la actora, Sra. Merlo de fs. 130, y de los testigos Sauch y Simó fs. 141/142). Que dicho árbol es una cosa inanimada sobre la que Epec no tiene poder de control, ni obligación de mantenimiento, ya que por la distancia y ubicación no constituía un obstáculo al normal funcionamiento de la línea, la cual como es de público y notorio, se encuentra en la vía pública. Expresa que el a quo le atribuyó en los presentes una responsabilidad única y exclusiva, en tanto la misma no se ha demostrado y en su caso está sujeta a factores de exoneración que son contemplados por el ordenamiento en forma contundente. Que el accionante, ha omitido mencionar respecto de la situación del extraordinario temporal ocurrido en la ciudad de Carlos Paz el día de los hechos, así como tampoco ha hecho mención respecto de la caída del árbol de su vecino, todo lo cual no puede ser soslayado al momento de endilgar una responsabilidad, limitando su argumento exclusivamente a una «fuerte suba de tensión eléctrica». Argumenta que no se ha analizado en forma racional y lógica la prueba aportada por ambos litigantes, sin siquiera hacer uso de una morigeración o reparto de cargas, utilizando el sentenciante un criterio direccionado y lesivo. Formula reserva del Caso Federal.-

3) El actor -Daniel Arnaudo-, al contestar los agravios que se le corrieran a fs. 212/225, solicita el rechazo de los mismos por los fundamentos que expresa en su escrito, al cual nos remitimos en honor al principio de celeridad.

4) A fs.218/228 toma intervención el Fiscal de las Cámaras Civiles y Comerciales, que luego de un minucioso análisis, concluye manifestando que corresponde rechazar el recurso de apelación y confirmar el resolutorio en todos sus términos.-

5) Firme el decreto de autos obrante a fs. 229vta. queda la causa en estado de ser resuelta.

6) La sentencia contiene una relación fáctica que satisface las exigencias del art. 329 del C. de P.C., por lo que a ella nos remitimos por razones de brevedad.

7) Cabe destacar que estamos frente a una acción por daños y perjuicios entablada por el actor Daniel Angel Arnaudo, en contra de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) reclamando el cobro de la suma de Pesos Seis mil seiscientos veintinueve con cincuenta y tres centavos ($ 6.629,53), con más los intereses desde el momento del evento dañoso y costas. En el libelo introductorio, peticiona dicha suma por los daños acaecidos en 3 equipos de aire acondicionado, 2 televisores y 1 equipo de DVD, así como la inutilización de artefactos eléctricos (tubos fluorescentes, balastros, reactancias, lámparas, etc.), como consecuencia de una fuerte suba de tensión acaecida en su domicilio el día 16 de octubre de 2012.-

Ingresando al estudio de estas actuaciones, es dable subrayar que no está controvertida la relación que da origen al presente reclamo, derivada del vínculo entre la empresa demandada -EPEC-, como proveedora de un servicio de carácter esencial consistente en la provisión de energía eléctrica, y el accionante en su calidad de consumidor.

Desde esta perspectiva, no está cuestionado que la presente acción encuadra dentro de la protección que otorga el plexo consumeril consagrado por la Constitución Nacional en su art. 42 y la Ley 24.240 y sus modificatorias, ya que ello no ha sido materia de agravio.

En el marco de las relaciones de consumo, el art.40 de la Ley 24.240 alude al carácter objetivo de la responsabilidad por daños, estableciendo que «si el daño al consumidor resulta del vicio o riesgo de la cosa o de la prestación del servicio, responderán el productor, el fabricante, el importador, el distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa o servicio. El transportista responderá por los daños ocasionados a la cosa con motivo o en ocasión del servicio. La responsabilidad es solidaria, sin perjuicio de las acciones de repetición que correspondan. Sólo se liberará total o parcialmente quien demuestre que la causa del daño le ha sido ajena».-

Así tampoco se ha impugnado que el caso sub examine encuadra en el supuesto del art. 1113 segundo párrafo, segundo supuesto del Código Civil referido a la responsabilidad generada por las cosas riesgosas.

En este orden, autorizada doctrina es coincidente en sostener que «. dado que la energía eléctrica es cosa riesgosa por naturaleza y, por ende, también los elementos que la portan (cables o líneas), de ocurrir un suceso lesivo en un contexto de proximidad y congruente con las características de peligrosidad de aquélla. se presume que las consecuencias dañosas derivan de la intervención activa de dicha energía salvo prueba de un curso causal ajeno. Se invierte entonces el onus probando: el actor no necesita demostrar con exactitud que el daño ha sido causado por el hecho imputado al demandado, sino que es éste quien, para eximirse de responsabilidad, tiene que acreditar que aquél ha sido producido por la propia víctima, por un tercero por quien no debe responder o por un caso fortuito ajeno (conf. Orgaz, La culpa, ps. 160 ss. y 185 ss.)» (Conf. Matilde Zavala de González, «Doctrina Judicial – Solución de Casos 5», Córdoba, Alveroni ed., 2003, pág.126) (el subrayado nos pertenece).

De ello se sigue, que en coincidencia con el Fiscal de Cámaras «. desde la órbita que se observe (civil, consumeril, procesal), le corresponde al accionado acreditar acabadamente que las condiciones climáticas aducidas fueron de una entidad tal que pueden ser calificadas de impensadas, inesperadas e imprevisibles y que al mismo tiempo sus consecuencias fueron irremediables, todo lo cual lo dispensa de su obligación de reparar los daños causados».-

8) Sentado ello, debe procederse al análisis del embate impugnativo de la recurrente en torno a que no ha quedado demostrada la relación de causalidad entre los daños denunciados y la energía eléctrica, alegando que la propia apelada desistió de la prueba determinante como es la pericia técnica eléctrica.

Frente a ello, del plexo probatorio analizado surge un Acta de Constatación efectuada mediante la Escritura N° 46, obrante a fs. 29, que «manifiesta que el día 16/10/2012, debido a inclemencias climáticas (tormenta eléctrica) en la ciudad de Villa Carlos Paz, se produjo la caída de un árbol Eucaliptus el cual estaba dentro de la vivienda sita en la intersección de calle Schweitzer esquina Gabriela Mistral, Barrio La Cuesta, identificada con el número 600 de Gabriela Mistral, cayendo hacia la calle inclinando la comuna que sostenía dichos conductores y cortando los conductores eléctricos neutro de pre-ensamblado que alimenta un vasto sector de la zona.Que una de las personas damnificadas por lo antes acontecido presentó ante EPEC un reclamo ya que dicha rotura le averió varios artefactos eléctricos domésticos, habiéndose constituido en el domicilio del damnificado la señora María Karina Simo, DNI N° 22220277, empleada de esta empresa, quien verificó los artefactos reclamados, asimismo el señor Sergio Sebastián Sauch, con DNI N° 25894477, también empleado de la empresa, tomó fotografías en ese instante de las causas que produjeron la quema de los artefactos dañados.». Además, la escribana constató «que dicho árbol está trozado sobre la vereda, que la columna perteneciente a Epec está inclinada, que el servicio está normal, que la columna no fue reparada aún por falta de tiempo, y que en este acto se proceden a sacar fotografías que reflejan dicha situación, las que certificadas pasan a ser integrativas de la presente», y que obran en autos a fs. 30/42.

Dicha acta de constatación y los datos allí consignados fueron reconocidos en la testimonial del Sr. Sergio Sebastián Sauch (fs. 141), quien trabaja para la demandada con el cargo de Técnico Administrativo de la Delegación Zona I Carlos Paz, reconociendo las fotos que obran a fs. 33/42 del expediente, ya que las saco por pedido del Jefe de la zona, manifestando que verificó «. que si se había caído un árbol sobre la línea de EPEC, que el árbol era un eucalipto» (respuesta a la segunda pregunta). En igual sentido, la testigo Marina Carina Simo (fs. 142), empleada de EPEC, también reconoce las fotografías de fs. 33/42, expresando que fue «el día de lluvia con Sauch a sacar las fotos, porque nos mandaron de la jefatura a sacar las fotos. Que nos mandaron para que constatáramos donde estaba el árbol. Que las fotos se sacaron justo en la esquina de Schweitzer y Avenida Mistral, B° La Cuesta, de Villa Carlos Paz.Que cuando llegué vi que el árbol estaba caído, y estaba roto el alambre perimetral, que no vi cables cortados, sino como están en las fotos. Que el árbol me parece que era un eucalipto» (respuesta a la segunda pregunta).-

Así también obra la declaración testimonial del Sr. David Aruj (fs. 129), que si bien le asiste razón al apelante en cuanto que el a quo incurre en un error material en la identidad del testigo al confundirlo con la declaración del Sr. Cristian Gabriel López (fs. 128), relata que si bien regreso tres días más tarde del 16 de octubre de 2012, «me enteré por una persona que me cuidaba la casa de los daños que había que no andaba absolutamente nada, los portones automáticos y el aire acondicionado, TFV. Yo comprobé los elementos que no andaban. Que me enteré que había habido un corte eléctrico, hablando con los vecinos y nada andaba en mi casa» (respuesta a la segunda pregunta).

De ello se sigue, que la ponderación de dicho testimonio por el tribunal de mérito aporta un indicio concordante y preciso, que sumado a la reciprocidad que guarda con el resto de las testimoniales analizadas se revela suficiente para tener por cierta la existencia de una alteración en el suministro de energía eléctrica en toda la zona, con los consecuentes daños que trajo aparejada para los artefactos domésticos eléctricos. Es que ello también surge, con meridiana claridad, del acta de constatación ponderada ut supra que refiere que se produjo la caída de un árbol, que cortó los conductores eléctricos que alimentan un vasto sector de la zona

En este marco, se agrega la Resolución Número 600 de fecha 3 de mayo de 2013 del Ente Regulador de los Servicios Públicos, glosada a fs. 73/75, que resolvió hacer lugar al reclamo formulado por el Sr. Arnaudo en contra de la apelante-EPEC.Para hacer lugar a dicho reclamo, el Ersep se fundó en un informe técnico elaborado por personal del Area Técnica de la Gerencia de Energía Eléctrica que señaló que «. es factible que en las redes de distribución de energía eléctrica se produzcan fluctuaciones de tensión como producto de diversos motivos tales como maniobras de apertura y reposición de circuitos ante una falla, la falla m isma o cualquier otro evento que modifique intempestivamente las condiciones electromagnéticas de dicha red, lo que puede considerarse Mala Calidad de Producto Técnico atribuible a la Distribuidora, pudiendo estos fenómenos superar los niveles admitidos en las normas que rigen las condiciones de funcionamiento de los aparatos o equipos conectados a la red de distribución».

Por ello, no le asiste razón al recurrente en cuanto a la queja respecto de la necesidad de la prueba pericial específica en la materia, alegando que no hay certeza respecto al origen de la suba de tensión en dicho informe técnico, ya que el Ersep es un ente competente para emitir resolución en un reclamo de esta naturaleza. Bajo tales condiciones, los planteos del libelo impugnativo enderezan, en rigor, una mera discrepancia con la labor de apreciación probatoria del sentenciador.Para sosiego del apelante, no es ocioso recordar que la discrepancia con respecto a la valoración de la prueba, no conduce a descalificar al acto jurisdiccional como arbitrario (CSJN, Fallos 255:21, 259:369, 261:407, 296:769, entre otros).

Así tampoco puede ser de recibo la crítica respecto a que el informe técnico del Ersep utiliza el verbo «poder» en potencial, ya que en coincidencia con el dictamen del Fiscal de Cámaras «. en su labor meramente técnica no puede efectuar afirmaciones, siendo la resolución en definitiva la que condena al resarcimiento».

En este sentido, siguiendo autorizada doctrina estimamos que «A través de los conceptos de normalidad, de previsibilidad y de imputación, y aplicando las normas vigentes, la causalidad física es recortada, para hacer que finalmente el proceso de asignación causal, que se apoya en la previsibilidad del resultado dañoso al momento de actuar, produzca que la ley sólo haga responsable al agente o sujeto dañador hasta donde llegue el poder de su voluntad: es que si el daño era previsible, la conducta dañosa implica una aceptación, al menos mediata, de ese daño como voluntario y por eso se considera que existe adecuación causal de esa conducta del dañador o de su ausencia de cumplimiento del deber de garantizar la inocuidad de la cosa o servicio que de él depende, al resultado dañoso. (. ) De ello deriva necesariamente que el mero contacto material o la coetaneidad temporal pueden hacer nacer una conjetura de causalidad, pero para que esa causalidad se transforme en jurídica, debe existir en el caso una adecuación del resultado a la incidencia causal de la cosa riesgosa interviniente y a la mecánica de los sucesos descriptos.Cabe recordar que la relación causal es aquel elemento del acto ilícito que vincula el daño directamente con el hecho dañoso e, indirectamente, con el elemento de imputación subjetiva o de atribución objetiva de responsabilidad, razón por la cual, como factor aglutinante que es, hace que el daño y el riesgo queden integrados en el acto que es fuente de la obligación de indemnización» (Conf. López Mesa, Marcelo, «Causalidad virtual, concausas, resultados desproporcionados y daños en cascada», publicado en La Ley 12/08/2013, 1 – La Ley 2013-D, 1167).

De tal manera, y de la ponderación del plexo de elementos de convicción adquiridos por el proceso, en base al factor de atribución objetivo de responsabilidad, al no haber acreditado el apelante la ruptura del nexo de causalidad y asumiendo que ese hecho -suba de tensión en el suministro de energía eléctrica- tiene en sí mismo la aptitud para desencadenar el resultado dañoso, debe concluirse que el mismo es atribuible a la demandada -EPEC- como sujeto llamado a repararlo, por ser quien debía conservar y vigilar el correcto funcionamiento de la red de suministro de la energía.-

9) Ahora bien, con relación al agravio del recurrente respecto que el a quo no valora la concurrencia de un caso fortuito, como fue el acaecimiento de un extraordinario temporal ocurrido en la ciudad de Carlos Paz el día de los hechos; así como tampoco la caída de un árbol que derribó la línea y que se encontraba dentro de una propiedad privada, cabe efectuar las siguientes consideraciones.-

De la contemplación del informe del Servicio Meteorológico Nacional, obrante a fs.147, surge que «durante la madrugada del día 15 se registraron tormentas eléctricas con lluvias, ocasional caída de granizo y ráfagas con intensidad temporal muy fuerte a tempestad (89 a 117 km/h) y durante la madrugada del día 16 se registraron vientos del sector O/SO con probables ráfagas con intensidad de viento muy fuerte (50 a 61 km/h)».-

De ello no se corrobora que el caso fortuito se haya configurado, dado que requiere entre sus presupuestos constitutivos que sea inevitable o imprevisible, lo que no acontece en el caso de autos, ya que no se advierte que la apelante-Epec haya obrado con la diligencia debida para evitar los perjuicios que la situación de la tormenta acaecida el día 15 de octubre le podría acarrear a los usuarios del servicio, dado que el hecho denunciado por el apelado acaeció el día siguiente, es decir el 16 de octubre. Es que como bien refiere la propia apelante «su deber de guardia y vigilancia sobre las líneas se limita a garantizar el correcto funcionamiento de las mismas, en condiciones normales y habituales de uso» (fs. 209vta.), de lo que se sigue que ante un servicio de energía eléctrica prestado en forma apropiada y segura no es probable que se quemen o sufran algún daño los artefactos eléctricos del hogar de un usuario.

Precisamente, coincidimos con autorizada doctrina que «el caso fortuito o fuerza mayor como supuesto de inimputabilidad en el incumplimiento de la obligación, debe configurar, entre otros caracteres constitutivos, un obstáculo insuperable para el cumplimiento de la obligación; por tanto, un hecho que torne suficientemente dificultoso el cumplimiento no configura caso fortuito. Para que exista fuerza mayor, equivalente a caso fortuito, es menester que el acontecimiento que se invoca haya hecho imposible el cumplimiento de la obligación, de manera tal que las dificultades o la mayor onerosidad no la configura.El caso fortuito o fuerza mayor como supuesto de inimputabilidad en el incumplimiento de la obligación, debe configurar, entre otros caracteres constitutivos, un obstáculo insuperable para el cumplimiento de la prestación, no bastando que lo convierta en sumamente dificultoso y que su prueba -a cargo de quien lo invoca- debe ser plena y concluyente, porque se refiere a un supuesto de excepción que como tal, es de interpretación estricta» (Conf. Salas – Trigo Represas – López Mesa, «Código Civil Anotado», T. 4-A, Bs. As., Ed. Depalma, 1998, págs. 230/231).

Siendo ello así, entendemos que la empresa EPEC debió haber previsto luego de la tormenta acaecida el día 15 de octubre un adecuado control en la zona afectada para evaluar los potenciales riesgos en las líneas del suministro de energía eléctrica, en cuyo caso podría haber adoptado las medidas necesarias para prever la caída del árbol, aún cuando estuviera ubicado en un terreno de propiedad privada, y el potencial peligro que ello representaba de acaecer sobre los cables de luz, para dar una solución a los reclamos de sus consumidores. De hecho, de las propias testimoniales de los empleados de la empresa apelante surge que constataron que el árbol era un eucalipto y que estaba caído sobre la línea (Sres. Sauch y Simo, obrante a fs. 141 y 142, respectivamente).

Es que contrariamente a lo que parece entender la apelante, en materia de responsabilidad objetiva al actor le basta con poner de relieve que el antecedente fáctico imputado a la empresa demandada ha tenido idoneidad para generar los resultados nocivos, sin que le incumba esclarecer si ese antecedente ha sido el único o conectado con otro.A partir de ello, se desplaza hacia el recurrente-accionado la carga de acreditar la intervención de un eximente y su aptitud para excluir o desviar el curso causal referible a aquél.

Por consiguiente, estando demostrada la vinculación causal aparente entre el vicio de la cosa (fuerte suba de la tensión eléctrica) y la elevación de voltaje, incumbía a la demandada probar la concurrencia de otro factor causal que quiebre esta relación de causalidad presumida por la ley, en ausencia de la cual la responsabilidad le ha sido correctamente atribuida al dueño y guardián de la cosa peligrosa, sobre quien pesaba el deber de custodia y seguridad de los usuarios del servicio público que presta.-

Así las cosas, descartada la configuración de la fuerza mayor o el caso fortuito como eximentes de responsabilidad invocados por la empresa demandada, y no existiendo agravio alguno referido a los daños indemnizados fijados en la decisión en crisis, no corresponde entrar a considerarlos por haber quedado consentidos los montos condenados por el a quo.-

10) Como corolario de la inteligencia expuesta, entendemos que corresponde rechazar el recurso de apelación interpuesto por la demandada EPEC y, en consecuencia confirmar el decisorio en crisis, en todo cuanto ha sido materia de agravios.

11) Costas: Atento al resultado que se arriba, corresponde imponerles las costas devengadas en esta instancia a la demandada -EPEC- que ha resultado vencida, conforme el art 130 del C. de P.C.

A los fines de la estimación de los honorarios de los letrados intervinientes tengo en cuenta lo dispuesto por los arts. 26, 29, 31, 39, 40, 109 y conc. del Código Arancelario – Ley 9459. En su mérito, se establece como porcentaje regulatorio de los honorarios profesionales del Dr. Daniel Angel Arnaudo en el treinta y cinco por ciento (35%) del punto medio de la escala del art. 36 de la Ley 9459, de conformidad con los incs. 1 y 5 del art. 39, sobre lo que fue motivo de apelación.

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA EL SR. VOCAL DR.JOSE MANUEL DIAZ REYNA, DIJO: Adhiero a la solución propiciada por el Sr. Vocal preopinante, expidiéndome en igual sentido.

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA LA SRA. VOCAL DRA. GRACIELA JUNYENT BAS, DIJO: Adhiero a l a solución propiciada por el Sr. Vocal Dr. Héctor Hugo Liendo.

A LA SEGUNDA CUESTIÓN PLANTEADA EL SR. VOCAL DR. HÉCTOR HUGO LIENDO, DIJO: Corresponde:

I) Rechazar el recurso de apelación deducido por la parte demandada EPEC, confirmando la resolución recurrida en todas sus partes.

II) Costas en esta instancia a cargo del apelante vencido (art. 130 del C. de P.C.).

III) Fijar el porcentaje regulatorio de los honorarios profesionales del Dr. Daniel Angel Arnaudo, por las tareas llevadas a cabo en esta instancia, en el treinta y cinco por ciento (35%) del punto medio de la escala del art. 36 de la Ley 9459, sobre lo que ha sido motivo del recurso.-

Así me expido en definitiva.

A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA EL SR. VOCAL DR. JOSE MANUEL DIAZ REYNA, DIJO: Adhiero a la solución propiciada por el Sr. Vocal preopinante, expidiéndome en igual sentido.

A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA LA SRA. VOCAL DRA. GRACIELA JUNYENT BAS , DIJO: Adhiero a la solución propiciada por el Sr. Vocal Dr. Héctor Hugo Liendo.

Por todo lo expuesto, SE RESUELVE:

I) Rechazar el recurso de apelación deducido por la parte demandada EPEC, confirmando la resolución recurrida en todas sus partes.

II) Costas en esta instancia a cargo del apelante vencido (art. 130 del C. de P.C.).

III) Fijar el porcentaje regulatorio de los honorarios profesionales del Dr. Daniel Angel Arnaudo, por las tareas llevadas a cabo en esta instancia, en el treinta y cinco por ciento (35%) del punto medio de la escala del art. 36 de la Ley 9459, sobre lo que ha sido motivo del recurso. Protocolícese y bajen.-

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