Se rechaza la sucesión iniciada por el albacea por existir herederos testamentarios.

Patestamento-df_0rtes: G. A. M. s/ sucesión testamentaria – proceso especial

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: G

Fecha: 24-feb-2016

Cita: MJ-JU-M-97760-AR | MJJ97760 | MJJ97760

Se rechaza la sucesión iniciada por el albacea por existir herederos testamentarios.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar la sucesión intentada por el albacea testamentario, pues, si existen herederos testamentarios a los que les compete la posesión y administración de la herencia y la responsabilidad por el cumplimiento de los legados, resulta palmario que aquel habrá de limitarse a vigilar y controlar el cumplimiento de la voluntad del causante, sin que el testador pueda acordarle otras facultades que signifiquen desnaturalizar la gestión que les compete a los herederos.

2.-Las atribuciones que confiera el testador al albacea no pueden exorbitar el control del cumplimiento de los legados, mandas u otra disposición a cargo de la herencia, pues, aquel como ejecutor testamentario es estrictamente un tercero interesado en la apertura de la sucesión, pero no es parte legítima en los términos del art. 689 de la ley procesal, salvo en los supuestos en los que no existen herederos o medien razones de extrema y justificada urgencia.

3.-La cuestión sometida al debate se encuentra regida por el art. 3851 del CCiv., vigente a la época del testamento, y de la iniciación de este proceso sucesorio y análogo al actual art. 2523 del CCivCom., es decir, que las facultades del albacea serán las que designe el testador con arreglo a las leyes.

Fallo:

Buenos Aires, 24 de febrero de 2016.-

Y VISTOS: Y CONSIDERANDO:

En distintas presentaciones, la albacea testamentaria y los herederos promovieron la apertura del proceso testamentario (la primera al 8° día del fallecimiento de la causante -cf. art. 24 del Código Civil- y los segundos tres días después de dicha petición). Puesto a proveer dichos escritos el juez de grado no hizo lugar a la iniciación impetrada en primer término y sí, en cambio, lo tuvo por promovido con la presentación efectuada por los herederos (cf. fs. 35 y vta.).

Para decidir como lo hizo, el a quo reflexionó (con sustento en doctrina y jurisprudencia) que un albacea no puede iniciar las actuaciones sino frente a la inactividad de los herederos.

Contra dicha determinación, y habida cuenta la suerte adversa de su reposición (vide fs. 58), se alza la ejecutora testamentaria.

Interesa destacar inauguralmente que, conforme surge del testamento que obra glosado a fs.2/5 (declarado extrínsecamente válido a fs. 253), la testadora instituyó herederos (además de designar legatarios) (v. cláusula “Segunda”); como también, que designó albacea a la recurrente y le otorgó la “.facultad de iniciar el trámite sucesorio y controlar estrictamente el cumplimiento de las mandas testamentarias hasta la finalización del sucesorio” (cf. cláusula “Cuarta”).

En las condiciones descriptas, la cuestión sometida al debate en esta alzada se encuentra regida (primeramente) por el art. 3851 del Código Civil (vigente a la época del testamento y de la iniciación de este proceso y análogo al actual art. 2523 del Código Civil y Comercial), es decir, que “Las facultades del albacea serán las que designe el testador con arreglo a las leyes”. Sostiene Zannoni que esto permite afirmar que al albacea no se le pueden dar facultades relativas a atribuciones que legalmente no quepa concederle, y que aquellas que se le concedan no podrán ir más allá del límite imperativo de las atribuciones.Esos límites variarán según existan o no herederos legítimos o testamentarios (como ocurre en el sub examine) (cf. Zannoni, Eduardo A., Derecho Civil – Derecho de las Sucesiones. T° II, 3ª edición ampliada y actualizada, ed- Astrea, 1983, p. 688 y ss).

En la especie existen herederos testamentarios y, dado que a ellos -como a los legítimos- les compete la posesión de la herencia, la administración de la herencia indivisa y la responsabilidad por el cumplimiento de los legados (vide arts. 3410, 3412, 3415, 3852, 3451), resulta palmario que el albacea -en este supuesto- habrá de limitarse a vigilar y controlar el cumplimiento de la voluntad del causante, sin que el testador pueda acordarle otras facultades que signifiquen desnaturalizar la gestión que les compete a los herederos (cf. art. 3863). Las atribuciones que confiera el testador al albacea no pueden exorbitar aquello que no signifique el control del cumplimiento de los legados, mandas u otra disposición a cargo de la herencia. El albacea, como ejecutor testamentario es estrictamente un tercero interesado en la apertura de la sucesión, pero no es parte legítima en los términos del art. 689 de la ley procesal, salvo en los supuestos en los que no existen herederos o medien razones de extrema y justificada urgencia, lo que no ha sido acreditado en autos (cf. Zannoni, op. cit., tomo cit., p.689, 698 y cc.).

No obsta a esta conclusión la cita de Santiago C. Fassi que aporta en su memoria la recurrente, puesto que a continuación de lo transcripto, manifiesta el mencionado autor: “.Pero el albacea no puede sustituir a los herederos, ni incurrir en inexcusable apresuramiento.” (cf. Fassi, Santiago C., Tratado de los Testamentos, vol 2, p. 268, ed.Astrea, 1971). Como tampoco el fallo de la Sala “A” de esta Cámara alude a la excepción que la apelante invoca en los fundamentos de su recurso, por el contrario, allí se sienta la doctrina que señala que la promoción del sucesorio por el albacea sólo se justifica cuando media inactividad de los herederos, situación que no se daba en dicho proceso ni en el presente (v. CNCiv., Sala “A”, 31-10-1969, ED-37-177).

Por ello, SE RESUELVE: Confirmar el proveído de fs. 35 y vta. y su correlato de fs. 58, en todo cuanto allí se decide y fue materia de recurso. Con costas a la albacea vencida (art. 69 de la ley adjetiva). Los honorarios se regularán oportunamente (art. 14 de la ley 21.839). Regístrese, notifíquese por Secretaría al domicilio electrónico denunciado o en su caso, en los términos del art. 133 del CPCC, conforme lo dispone la Ley 26.685 y acordadas 31/11 y 38/13 de la CSJN, oportunamente cúmplase con la acordada 24/13 de la CSJN y devuélvase.-

Carlos A. Bellucci

Carlos A. Carranza Casares