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Nuevos vientos, mismas tempestades.

MédicosFecha: 24-feb-2016

Cita: MJ-MJN-91361-AR

Por el Lic. Patricio Pasman (*)

«Ni antes éramos tan malos… ni ahora somos los mejores del mundo». Miles de veces hemos escuchado esta respuesta de un jugador de futbol, ante el elogio del periodista que lo entrevista, luego de ganar un partido importante o un clásico…

Habitualmente suele contestar esto mismo o algo similar, cuando vienen de varias derrotas y de haber sido muy criticados por la prensa.

«Ni antes éramos tan malos… ni ahora somos los mejores del mundo».

Cuando salió promulgada la ley que regula a las Entidades de Medicina Prepaga (EMP), muchos pronosticaron el naufragio definitivo del sector. Ante un Gobierno, que en palabras de su Presidenta «iba por todo», en ese «todo», estarían las EMP.

No adherí nunca a esa idea. «Ni antes el sector desaparecía… ni ahora todo va a resolverse de la noche a la mañana».

Hay nuevos vientos y los celebro. Son momentos de esperanza y sin dudas me sumo.

Construir puentes para dejar atrás la grieta, es el destino que muchos soñamos.

¡Bienvenida una nueva Argentina!

Hace unos años escuché a un importante economista contar la siguiente anécdota. Contaba que una vez había dado una brillante conferencia en una importante empresa sobre la economía del país. Al finalizar, el Presidente de la empresa, le preguntó si lo que había expuesto era lo que él pensaba que debía hacerse en el país o lo que él consideraba que iba a suceder en la realidad.

El economista respondió orgulloso que había expuesto ¡¡sobre lo que él creía que debía hacerse en la economía del país para salir adelante!!

Enorme fue su sorpresa cuando el Presidente de la empresa le respondió que entonces debía comenzar nuevamente la exposición. Le dijo que no lo habían contratado para que les dé una clase de teoría económica. Necesitaban planificar y tomar decisiones todos los días sobre la realidad y para esto era necesario que les cuente lo que él realmente creía que iba a ocurrir en el país en los próximos años.

El enfoque de esta columna, por consiguiente, estará en lo que considero va a suceder independientemente si es lo que desearía que ocurra. «Ni antes el sector desaparecía… ni ahora todo va a resolverse de la noche a la mañana».

A mi entender, no va a ser fácil encaminar muchos de los problemas que afectan al sector. Ni para este Gobierno, ni para cualquiera de los otros partidos que participaron de la elección si hubieran ganado. La Ley 26.682 que regula nuestra actividad desde el 2011 fue aprobada en el Congreso por una mayoría absoluta.

La ondulante, pendular y contradictoria sociedad argentina, aprueba hoy todo lo que sea Público y Estatal y desconfía del Mercado. Como si éste fuese una mala palabra. A principios de los 90 era exactamente al revés. Confío que dentro de algunos años podamos volver a un «medio», donde entendamos que ambos, Estado y Mercado, son igualmente necesarios para el desarrollo de la Nación.

Paradójicamente, esta misma sociedad que enaltece al Estado y defenestra al Mercado, si dispone de los recursos económicos necesarios, envía sus hijos a colegios privados, contrata seguridad privada y confía la salud a las EMP.

En este contexto, un Gobierno que comienza objetado y sospechado de neo-liberal, le resultaría inviable políticamente, por ejemplo, que los precios de los planes vuelvan a regirse por la ley de oferta y demanda.

Tampoco parece muy probable que los legisladores no sigan votando la incorporación de coberturas, o como se dice ahora de «derechos» sin considerar cómo financiar los mismos.

Un buen ejemplo de esto, es lo ocurrido con ley de fertilización asistida. Prácticamente casi todos los especialistas del sector consideraban que no era una buena ley y que además había otras prioridades. El actual Presidente manifestó su desacuerdo y es el día de hoy que sus opositores y la opinión pública lo siguen cuestionando al respecto.

«Ni antes el sector desaparecía… ni ahora todo va a resolverse de la noche a la mañana».

La Ley 26.682 contiene básicamente dos artículos que complican seriamente al sector.

Por un lado está el artículo 10 , que obliga a las EMP a incorporar asociados con enfermedades preexistentes con la posibilidad de cobrar una cuota diferencial, en base a una metodología y criterios a definir por el organismo regulador. Sin embargo, esta metodología y criterios a tomar para definir la cuota adicional, aún no han podido ser regulados, debido a la enorme dificultad y complejidad que significa hacerlo. Hasta ahora las EMP y la Superintendencia de Servicios de Salud analizan caso a caso y resuelven de la mejor manera posible este tema. Siendo justos, el daño causado hasta ahora ha sido mucho menor del esperado. Esto no significa que no sea una «espada de Damocles» que en cualquier momento pueda dañar mucho más.

Con este artículo, podríamos utilizar la siguiente metáfora, la SSSalud al igual que el agente 007, tiene «Licencia para Matar» a las EMP, si esa fuera la voluntad. Ni el Gobierno anterior tuvo la intención de hacerlo, ni el actual va a querer que suceda.

Por otro lado está el artículo 17 , donde la SSSalud junto con la Secretaría de Comercio, regulan los precios de la actividad. Aquí el daño ha sido grande.

Desde junio del 2011 hasta ahora los aumentos de salarios que definen en gran parte los incrementos de los costos subieron un 181%. En este mismo período, a las EMP de menos de 100 mil asociados le autorizaron sólo un 168% y a las de más de 100 mil asociados un 163%. Ante una actividad que, en el mejor de los casos obtiene entre un 3 al 5% de rentabilidad, esta diferencia es muy grande y es uno de los principales motivos que han acelerado la concentración del mercado.

En el 2010, las diez principales EMP, tenían el 71% del mercado. Hoy ya llegó al 83% de participación. Seguramente esta concentración continuará este camino.

Es esperable y deseable que los aumentos se autoricen ya no más en forma global a todo el sector, sino como dice la ley, en forma individual a cada Entidad. Esta simple medida, que es ni más ni menos que cumplir lo que dice la ley, será beneficiosa también para el Gobierno, ya que no quedará más expuesto ante la opinión pública autorizando aumentos que son reflejados por la tapa de los diarios. Autorizando en distintos meses y distintos porcentajes a cada Entidad de acuerdo a lo solicitado por la misma y su estructura de costos, esto deja de ser una noticia.

Con respecto a la Seguridad Social, tampoco es esperable que sucedan grandes cambios. El actual Gobierno va a necesitar consensuar con los Sindicatos muchas de las medidas que van a necesitar llevar adelante para corregir los serios desvíos macroeconómicos que heredan.

Podemos esperar con seguridad, un mejor funcionamiento del SUR y algunos cambios menores en el régimen de traspaso de obra social.

Resultará sin duda cada vez más difícil la cobertura de medicamentos de alto costo y baja incidencia. Esto ya es hoy una dificultad para las Pymes y por consiguiente un acelerador de concentración de mercado.

Quizás demore uno, dos o como mucho tres años, pero irreversiblemente se llegará a configurar un fondo que asegure esta cobertura, que podrá estar manejado por el Estado o por los Privados.

El primer semestre del 2016 será muy difícil para todos. Parafraseando a un viejo economista que decía que había «que pasar el invierno», esta vez necesitaremos «pasar el verano y el otoño». La devaluación implicará un aumento de los costos que difícilmente pueda transferirse totalmente a precios. Alta inflación y por consiguiente un alto incremento salarial que también será complicado transferir a precio.

En el segundo semestre, confío en que el país comenzará a crecer nuevamente generando empleo privado que redunde en el crecimiento del sector, y a su vez fortaleciendo a un Gobierno que recién en el 2017 podrá empezar a planificar cambios más profundos en el sector.

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(*) Asesor de Obras Sociales y Entidades de Medicina Prepaga.

N. de la R.: Artículo publicado en la revista Médicos N.° 90 (enero de 2016).

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