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Se juzga fraudulenta la interposición de otra empresa en la relación laboral pues el actor prestó servicios ininterrumpidamente para la usuaria.

Juez sentenciaPartes: Gonzalez Raúl Fernando c/ Massalin Particulares S.A. s/ despido

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala/Juzgado: VI

Fecha: 5-nov-2015

Cita: MJ-JU-M-95724-AR | MJJ95724 | MJJ95724

Se juzga fraudulenta la interposición de otra empresa en la relación laboral pues el actor prestó servicios ininterrumpidamente para la empresa usuaria.
Sumario:

1.-Corresponde confirmar que la verdadera empleadora del accionante fue, en todo momento, la empresa codemandada, y que la que registró al actor resultó ser una mera intermediaria en los términos del art. 29 de la LCT, lo que no obsta a que, frente a otras empresas clientes , aunque no se haya comprobado en marras como anteriormente se resaltó, brinde servicios tercerizados.

2.-Toda vez que, y no obstante la tercerización aludida por las demandadas, se advierte otra realidad, debe admitirse que la empresa usuaria resultó ser la verdadera empleadora en todo momento, pues de la prueba producida surge que no se contrató un servicio a través de las proveedoras, sino al actor individualmente y como consecuencia de su experiencia en el mantenimiento y reparación de las maquinarias utilizadas por la empresa codemandada.

3.-Debe confirmarse que la empresa codemandada fue la empleadora durante toda la duración del vínculo laboral, pues lo cierto es que el actor laboró en beneficio de aquélla, realizando las mismas tareas en forma ininterrumpida, sin solución de continuidad, y sin observarse modificaciones en sus condiciones de trabajo, con la única variante de que figuró, en lo formal, otro empleador, y que el actor vistió distinta indumentaria para cumplir con su débito laboral.

4.-Existió fraude en la contratación del actor, pues aún cuando la empresa que figuró como empleadora sea una empresa debidamente constituida, con estructura y personal propio, lo cierto y concreto es que, no sólo no se comprobó que tenga otros clientes a quien le preste también los servicios que ofrece, sino que además, el actor fue contratado por ésta, en un supuesto de intermediación sobreviniente en los términos del art. 29, segundo párrafo, LCT, para introducirlo en el proceso productivo de otra empresa, que se benefició y dirigió la prestación.

Fallo:

Buenos Aires, 5 de noviembre de 2015

VISTO Y CONSIDERANDO:

En la Ciudad de Buenos Aires reunidos los integrantes de la Sala VI a fin de considerar los recursos deducidos en autos y para dictar sentencia en estas actuaciones, practicando el sorteo pertinente, proceden a expedirse en el orden de votación y de acuerdo con los fundamentos que se exponen a continuación.

EL DOCTOR LUIS ANIBAL RAFFAGHELLI DIJO:

I. Llegan los autos a esta alzada con motivo de los agravios que, contra la sentencia de primera instancia de fs. 1230/1234, interpusieran la demandada Massalin Particulares S.A. y la parte actora a tenor de los memoriales obrantes a fs.1237/1242 y 1253/1255, respectivamente.

También apela a fs.1235 (perito ingeniero) y fs.1256vta. (representación letrada de la parte actora, por su propio derecho).

Corrido el pertinente traslado, contestan a fs.1256/1258vta. (parte actora) y fs.1262/125 (parte demandada Massalin Particulares S.A.).

II. El magistrado de grado hizo lugar a la demanda interpuesta por Raúl Fernando González y condenó solidariamente a las codemandadas Massalin Particulares S.A. y Matzger S.A. a abonarle la suma de $77.116 (pesos setenta y siete mil ciento dieciséis), con más intereses dispuestos. Consideró que la real empleadora del actor había sido la codemandada Massalin Particulares S.A., en tanto Matzger S.A. había actuado como una mera intermediaria a la que había acudido para ocultar la identidad del verdadero empleador. En ese contexto, estimó justificada la causa de la ruptura de la relación y otorgó las indemnizaciones tarifadas por despido, a cuyo fin computó como período laborado el que corre del 1 de noviembre de 1997 al 22 de noviembre de 2006 y una retribución devengada de $1.480. Asimismo, condenó a abonarle días de noviembre laborados, vacaciones proporcionales, SAC por el período no prescripto y diferencias salariales entre lo percibido y la categorización de acuerdo al convenio colectivo de la actividad.También prosperaron las indemnizaciones del art.2 de la ley 25.323, como las multas de los arts.8 y 15 de la ley 24.013 y del art.16 de la ley 25.561; y, finalmente, ordenó entregar los certificados del art.80 de la L.C.T. En cambio, rechazó el reclamo de las horas extras. Impuso las costas a las codemandadas vencidas y reguló honorarios (ver fs. 1230/1234).

III. Por razones de orden metodológico daré tratamiento, en primer lugar, a los reparos recursivos de la codemandada Massalin Particulares S.A. en orden a que, como se dijo, el sentenciante de grado consideró que fue la real empleadora del actor, mientras que Matzger S.A. había actuado como una mera intermediaria en los términos del art. 29 de la LCT.

Analizada la causa, en el marco de las alegaciones formuladas mediante el escrito recursivo, señalo que las breves consideraciones que se exponen a fs. 1237vta./1239, son meras afirmaciones dogmáticas que no constituyen agravios en el sentido técnico del instituto y, por ende, considero que resultan claramente insuficientes para modificar la decisión adoptada en la sede de origen (art. 116, segundo párrafo, de la ley 18.345).

En efecto, la recurrente se limita a citar, en primer lugar, y a fin de cuestionar la condena solidaria dispuesta en los términos del art.29 de la L.C.T., un antecedente jurisprudencial, el cual, cabe poner de resalto, contiene aristas diferentes al caso de marras, pues se trató de personal de maestranza que había sido contratado para realizar tareas que excedieron las necesarias para la limpieza del establecimiento, e intervinieron como un engranaje decisivo del proceso de producción.Asimismo, y a modo de sobreabundar, el fallo que se trae a colación, aparentando un dato útil para evaluar la causa, está citado de modo parcial, en un intento claro de desviar el resultado del litigio, omitiendo un dato fundamental, la solución definitiva resuelta en aquella oportunidad no es disímil a la que aquí se cuestiona (ver, CNAT, Sala IX, Sentencia Definitiva Nº 9621, del 24 de abril de 2002, en autos «Carrizo Victor Eduardo y otros c/ Emsel S.A. y otro s/ diferencias de salarios» ).

Asimismo, en esa misma orfandad argumental, la apelante no proyecta su escrito recursivo en los elementos probatorios adjuntados a la causa, los que seguidamente analizaré, a fin de otorgar elementos que permitan modificar la solución de grado.

Cabe memorar que rige en la especie el principio de primacía de la realidad, que se encuentra en contradicción con las formas adoptadas para encuadrar el vínculo habido.

La realidad formal, en cuyo marco pretende la demandada declinar la acción, es en la existencia de distintos e independientes vínculos del actor con cada empresa. Así, se advierte que, en ese aspecto, el trabajador se desempeñó como empleado de Changing Point S.A. y Matzger S.A., sucesivamente, desde el 1/11/1997, para ser proporcionado a la empresa Massalin Particulares S.A., empresa dedicada, como la misma afirma en el conteste, a la «.compraventa, manufactura y distribución de tabacos.» (ver fs.28, fs. 30vta.y fs.33vta.), con el objeto de realizar «esporádicamente (.) un servicio de mantenimiento especializado de instrumentos de medición y control» (ver fs.31y fs.32vta.), hasta el distracto acaecido en noviembre de 2006.

Empero, y no obstante la «tercerización» aludida por las demandadas, se advierte en la causa otra realidad, no se contrató un servicio sino al actor individualmente considerado, por la experiencia que éste tenía en mantenimiento y reparación de las maquinarias utilizadas en Massalin Particulares S.A., y lo cierto es que laboró en beneficio de ésta, realizando las mismas tareas en forma ininterrumpida, sin solución de continuidad, y sin observarse modificaciones en sus condiciones de trabajo, desde el 1/11/1997 y hasta su egreso, con la única variante de que figuró, en lo formal, otro empleador, y que el actor vistió distinta indumentaria para cumplir con su débito laboral.

Al respecto, es la propia codemandada Massalin Particulares S.A. quién reconoció que empleó directamente al actor, en el área de mantenimiento de la planta sita en Ruta 7 Km.32.50, Merlo, Pcia. De Buenos Aires (ver fs.30vta.) desde 1/11/1997 hasta Noviembre de 2006, cuando se produjo el distracto, y si bien podría haber sido asignado a cualquiera de las empresas con quienes podrían tener contratos Changing Point S.A., primero, y Matzger S.A., después, en modo alguno quedó configurada esa hipótesis y mucho menos que esa labor haya sido «esporádica», como invocó la demandada Massalin en el conteste.

En primer lugar, el informe pericial técnico obrante en autos, a mi juicio, revela en forma contundente que las tareas desempeñadas por González estaban insertas en la organización empresaria de Massalin Particulares S.A.,en su proceso productivo.

Así, comenzó su informe explicando que «En la manufactura del cigarrillo se distinguen dos procesos principales:El primario, que consiste en hacer el tratamiento adecuado a la lámina y la vena para producir la picadura de óptima calidad; y el secundario, en donde se elabora el cigarrillo y se empaca para su posterior distribución al mercado» (ver fs.1087).

Prosiguió detallando la existencia de otras acciones relativas al mantenimiento preventivo, dividida en dos períodos, el que se realiza sábados y domingos con las líneas paradas y sobre aquellas instalaciones y equipos que así lo requieran o esté previsto, y el efectuado durante la semana sobre máquinas que no necesitan estar detenidos o sólo sea por períodos cortos (ver fs.1091, punto 2, párr.2do y 4to.). Asimismo, resaltó que «la empresa cuenta con una estructura propia (aproximadamente 300 personas) para el Mantenimiento de las instalaciones, equipos y máquinas que actúa indistintamente en forma preventiva, de acuerdo a un plan de mantenimiento preventivo, como así también en casos de roturas» (ver fs.1091, punto 2, párr.3ro.).

Finalmente, se expidió sobre la relación comercial entre Massalin Particulares S.A. y Metzger S.A., refirió a las notas de pedido emitidas por la primera, todas por términos de 12 meses, y a las facturas formuladas por la segunda. Sobre

estas últimas, destacó que «las facturas referenciadas y que se anexan tienen numeración consecutiva desde los nros. 510 a 550, lo que pondría de manifiesto que la facturación de Metzger S.A. tendría en éste período como único cliente a Massalin particulares S.A.» (ver pág.1091vta.y 1092, pto.5).

A partir de la documentación antes referida, expresó que las tareas realizadas por González dentro del establecimiento de la demandada «corresponden al mantenimiento preventivo y correctivo de la instalación del sistema de iluminación de emergencia de la planta industrial y la iluminación perimetral, y el mantenimiento preventivo y correlativo del instrumental de las maquinarias de producción y servicios», y que aquéllas encuadraron dentro de las «categoría de mecánico o mecánico electricista» (ver fs.1092, pto.6).

En este contexto, para la adecuación al organigrama descripto del caso específico en análisis, resultan insoslayables las declaraciones brindadas por los testigos que depusieron a tal fin, a propuesta del actor, y que permiten corroborar que las tareas efectivamente realizadas por el accionante, de conformidad con lo anteriormente enunciado, estuvieron insertas en la organización empresaria de la demandada, realizando las labores propias de su industria y con el fin de cumplir con su objeto social, bajo las órdenes e instrucciones del personal del mismo (ver testimonios de Frassoni Juan Carlos, fs.471/472; Revetria Luis Alberto, fs.476; Díaz Alberto, fs.972/973). Éstos en modo alguno son desvituados por los que ofreció la parte demandada Massalin (ver Oriolo Gerardo Mario, fs.968/969; Novellino Jorme Omar, fs.976; Eirin Daniel Alberto, fs.977).

No obsta a lo expuesto que los salarios del actor fueran abonados, desde el inicio del vínculo, por Metzger S.A., por cuanto la misma se beneficiaba econ ómicamente en virtud del contrato comercial que mantenía con Massalin Particulares S.A., por lo cual, en definitiva, sólo se evidencia un intercambio monetario que no impide atribuir a ésta última la calidad de empleadora del accionante.

A mayor abundamiento, no paso por alto que el perito contador «.no pudo constatar que el actor figure como parte del personal proporcionado por Metzger S.A. y por no llevar Massalin Particulares S.A.registro del personal tercerizado, tampoco pudo verificar los períodos en que el actor fue proporcionado como trabajador dentro de la planta industrial Massalin» (ver fs.1195, pto.9).

En tal contexto, aún cuando Metzger S.A. sea una empresa debidamente constituida, con estructura y personal propio, lo cierto y concreto es que, no sólo no se comprobó que tenga otros clientes a quien le preste también los servicios que ofrece, sino que además, en el caso bajo examen, el actor fue contratado por ésta, en un supuesto de «intermediación sobreviniente» en los términos del art.29, segundo párrafo, para introducirlo en el proceso productivo de otra empresa Massalin Particulares S.A., que se benefició y dirigió la prestación, sin perjuicio de que la remuneración fuera abonada por Metzger S.A. y al amparo de un convenio colectivo distinto.

Las circunstancias expuestas permiten verificar que, en el caso concreto, Metzger S.A. se comportó como una mera intermediaria de las previstas en el art. 29 de la LCT, lo que no obsta a que, frente a otras empresas «clientes», aunque no se haya comprobado en marras como anteriormente se resaltó, brinde servicios tercerizados.

Esta práctica, es obviamente, un actuar en fraude a la ley con el objeto de trasladar a un tercero las responsabilidades laborales consiguientes por lo que, Metzger S.A., en la causa, debe considerarse un sujeto interpuesto en la relación laboral que responde, consecuentemente, solidariamente, con Massalin Particulares S.A. por todos los créditos laborales reclamados y motivo de condena.

Por lo expuesto, propongo confirmar el decisorio de grado en cuanto determina que la verdadera empleadora del accionante fue, en todo momento, la codemandada Massalin Particulares S.A., y que Metzger S.A. resultó ser, en el caso concreto subexámine, una mera intermediaria en los términos del art.29 de la LCT, por lo que las mismas resultan responsables en forma solidaria.

Despejados estos aspectos esenciales que me llevan a propiciar la confirmatoria del fallo de primera instancia, en lo que decide, sobre estos puntos, observo que hubo justa causa para la ruptura de la relación. Por tanto, también se confirmará el fallo en ese punto.

Por lo demás, en lo relativo a la aplicación de la indemnización agravada del art. 2º de la ley 25.323 considero que tampoco asiste razón en este aspecto a la demandada, desde que las indemnizaciones correspondientes al despido dispuesto no fueron abonadas y obligaron al actor a que, previa intimación fehaciente al pago, deba iniciar el presente litigio para que le fuera satisfecho su crédito.

Lo expuesto precedentemente torna abstracto el tratamiento de las quejas dirigidas a cuestionar la remuneración determinada por el magistrado de grado, la obligación de hacer entrega de los certificados y constancias del art.80 de la L.C.T., la procedencia de las multas de los arts. 8 y 15 de la ley 24.013 y la del art.16 de la ley 25.561, desde que las argumentaciones expuestas por la apelante están sujeta a la suerte del primer agravio y que, de acuerdo deje propuesto anteriormente, corresponde su inadmisibilidad.

Por lo demás, no advierto motivos que justifiquen apartarse del principio general de la derrota establecido por el art.68 del C.P.C.C.N., por tanto, propicio también la confirmación del fallo en este aspecto.

IV. Seguidamente, trataré el recurso de apelación del trabajador, interpuesto contra el rechazo de las horas extras peticionadas. Sostiene -en su defensa- que en su demanda detalló la extensión de la jornada desempeñada, la que superaba el máximo previsto en el convenio colectivo aplicable.Refiere, también, que no se valoró lo informado por la perito contadora en cuanto a la falta de exhibición de las planillas horarias; señala, asimismo, que las declaraciones testimoniales de Luis Alberto Revetria (fs.476 y sgtes.) y Juan Carlos Frassoni (fs.471) demuestran el horario cumplido semanalmente (ver fs. 1253/1254).

Adelanto que la queja no tendrá favorable

Hago tal afirmación en virtud de las siguientes consideraciones:

A mi juicio, y contrariamente a lo sostenido, el apelante incurre en contradicciones constantes al exponer los hechos de la demanda, lo que impide al suscripto determinar la versión fáctica en la que pretende fundar su pretensión.

En primer lugar, cabe consignar que, el actor denunció una jornada diaria de «ocho horas de lunes a viernes, alterándose de mañana (6.00 a 14.00) o la tarde (14.00 a 20.00 horas)» y una la semanal que se completaba hasta cumplir las «48 horas los sábados a la mañana» (ver fs.9, punto B.1. último párrafo), sin embargo, luego, al detallar expresamente el punto denominado «jornada de trabajo» (ver fs.9vta., punto B.5.), denunció que consistía en un horario laboral a desarrollarse de «lunes a viernes de 12.00 a 20.00 horas» y «horas extras o suplementarias (realizadas después del

horarios de lunes a viernes y sábado y domingo).; pero, en ningún pasaje del escrito inaugural explicó cómo es que arribó a esa consideración, lo que resulta indispensable para que su pretensión tenga basamento fáctico y jurídico. Además, tampoco indicó por qué período reclama, ni incluyó en la liquidación final el rubro en cuestión.

No se formuló, entonces, en el inicio una exposición precisa y circunstanciada de los presupuestos fácticos (de hecho) y normativos (de derecho) exigibles y en los que se fundó el pretendido reclamo.No aportó detalle alguno que permita determinar la cantidad horaria pretendida en concepto de jornada extraordinaria, en qué porcentaje (al 50% o al 100%), ni en qué período, necesario para cuantificar el reclamo, limitándose a las invocaciones antedichas sin describir en forma detallada.

Insisto, no surge del escrito de demanda la indicación del período respecto del cual se reclama la deuda en cuestión, ni la descripción del procedimiento tendiente a vislumbrar como se arribó a la suma peticionada (esto es, los cálculos realizados para arribar a la misma), como tampoco se indica concretamente la cantidad de horas extras totales que se reclaman ni los presupuestos de hecho y derecho que fundamentan la petición. Tampoco, como ya resalté, incluyó el rubro en la liquidación.

Lo expuesto, impide tener por cumplidos en el caso los requisitos formales que debe contener una demanda (art. 65 de la L.O.), en cuanto a que la cosa pretendida debe ser individualizada con precisión. No encuentro cumplida dicha exigencia -como pretende el recurrente- con la sola mención, recuerdo contradictoria, de que realizaba «horas extras», toda vez que no hay un relato circunstanciado, que aporte datos fácticos, para poder determinar suma alguna por dicho rubro.

Esa ausencia de precisión, tanto en el relato de los hechos como en el cálculo de las horas reclamadas, afecta necesariamente la valoración de la prueba en virtud del principio de congruencia.

En este marco, y en la medida en que, en este peculiar caso, no existe elemento alguno que permita inferir que la jornada laboral de la empresa excedía los límites legales impuestos por la normativa al respecto, la sola circunstancia de que en el libro especial del art. 52 inc. G de la L.C.T. no se encuentre asentado el horario (doct. art. 55 de la L.C.T.), no permite -en mi criterio- modificar lo decidido, ya que si no hubo trabajo en tiempo extra, no puede considerarse que haya tenido que registrarse en dicho libro (ver, SD Nro.66.312 del 7/05/2014, «Albornoz Cristian Ariel c/ Oliden 2296 S.A. s/ Despido»).

Por lo expuesto, propicio confirmar la sentencia de grado en este aspecto.

V. Finalmente, teniendo en cuenta las pautas arancelarias vigentes, la naturaleza, mérito y calidad de las labores desarrolladas por los profesionales intervinientes tendientes a la dilucidación de las cuestiones controvertidas, estimo equitativos los emolumentos cuestionados por el perito ingeniero, la parte demandada y la representación letrada de la parte actora; razón por la cual propicio su confirmación en esta instancia (cfr. arts. 38, L.O.; ley 21.839; ley 24.432).

VI. Por los motivos expuestos precedentemente, de prosperar mi voto, propongo confirmar el fallo apelado en todo lo que ha sido materia de recurso y agravio. Las costas de alzada serán impuestas a la demandada vencido (art. 68 CPCCN) y a ese fin, corresponde regular los honorarios a favor de las representaciones letradas intervinientes en esta Alzada por el actor y por la demandada en el 25% de lo que, en definitiva, les corresponde por su actuación en origen (conf. art. 14 L.A.).

LA DOCTORA GRACIELA LUCIA CRAIG DIJO:

Adhiero al voto que antecede.

Que por ello (art. 125 de la ley 18.345), el Tribunal RESUELVE: I. Confirmar el fallo apelado en todo lo que ha sido materia de recurso y agravio. II. Imponer las costas de alzada a la demandada vencida. III. Regular los honorarios a favor de las representaciones letradas intervinientes en esta Azada por el actor y por la demandada en el 25% de lo que, en definitiva, les corresponda por su actuación en origen.

Oportunamente, cúmplase con lo dispuesto en el art. 1º de la Ley 26.856 y con la Acordada de la CSJN Nº 15/2013.

Conste que la Vocalía uno se encuentra vacante (art. 109 R.J.N.).

Regístrese, notifíquese y vuelvan.

LUIS A. RAFFAGHELLI

JUEZ DE CAMARA

GRACIELA LUCIA CRAIG

JUEZ DE CAMARA

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