Responsabilidad exclusiva de la demandada por la ruina parcial de la obra, pues fue producto de la ejecución defectuosa del portón.

ConstrucciónPartes: P. D. V. c/ La Artística Cerramientos Integrales S.A. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: I

Fecha: 8-oct-2015

Cita: MJ-JU-M-95544-AR | MJJ95544 | MJJ95544

Responsabilidad exclusiva de la constructora por los daños padecidos por la propietaria del inmueble al caer sobre ella el portón de ingreso, pues ello fue producto de la ejecución defectuosa del mismo. Cuadro de rubros indemnizatorios.
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Sumario:

1.-Corresponde confirmar la responsabilidad exclusiva de la demandada por el accidente pues al constructor le corresponde la responsabilidad del art. 1631 del CCiv. (art. 1254 CCivCom.), -el locador de obra es responsable del trabajo ejecutado por las personas que ocupe en la obra, en virtud de la relación contractual entre el locador de obra y su dueño-, y a su vez, por la vía de derecho común (arts. 1109 y 1113 CCiv.), responde por las consecuencias dañosas hacia terceros conforme el viejo axioma del alterum non laedere .

2.-Corresponde confirmar la responsabilidad exclusiva de la demandada en el accidente por la ruina parcial de la obra producto de una ejecución defectuosa, toda vez que la empresa constructora no acreditó que los vicios que presentó el portón le fueran ajenos.

3.-Sin perjuicio de que la colocación del portón haya estado en manos del esposo de la accionante, la empresa resulta responsable por el accidente en la medida que reconoció haberlo construido y haber soldado las planchuelas luego de montado, pues esto la hace responsable por los vicios que presentaba.

4.-Debe responder la empresa demandada por el accidente pues reconoció haber fabricado el portón, -cuya caída provocara el siniestro-, ubicado en el inmueble de la accionante, pues probada la ruina del mismo, se presume la atribución del hecho al locador accionado, y en su caso la demostración de que aquella se debió a vicios extraños a la construcción, lo que no sucedió.

5.-La empresa demandada debe responder por los daños causados a raíz de la caída del portón cuya construcción admitió, pues el art. 1646 del CCiv. (art. 1273 CCivCom.) establece que tratándose de edificios u obras en inmuebles destinados a larga duración, el constructor es responsable por su ruina total o parcial, si ésta procede de vicio de construcción; máxime siendo que quien lleve adelante la ejecución de una obra, tiene la responsabilidad para que la misma sea apta para su función, es decir, debe ser adecuada en cuanto a peso, medidas y elementos se seguridad.

6.-Habida cuenta la entidad de las lesiones físicas, -factura expuesta de tibia y peroné-, y psíquicas sufridas por la reclamante, quien era médica en ejercicio al momento del accidente, el largo tiempo que debió permanecer en reposo, así como el dolor padecido, la incertidumbre sobre su recuperación y las secuelas físicas y psíquicas que deberá sobrellevar, la suma fijada en concepto de daño moral resulta reducida.

Fallo:

En la Ciudad de Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 8 días del mes de octubre del año dos mil quince, reunidos en acuerdo los señores jueces de la Sala “I” de la Cámara Civil, para conocer de los recursos interpuestos en los autos: “P. D. V. c/La Artística Cerramientos Integrales SA s/ daños y perjuicios” respecto de la sentencia corriente a fs. 718/730 de estos autos, el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada?

Practicado el sorteo resultó que la votación debía hacerse en el orden siguiente: Dres. UBIEDO, GUISADO y CASTRO.

Sobre la cuestión propuesta la Dra. UBIEDO dijo:

I. El Sr. Juez a quo, en sentencia dictada a fs. 718/730, hizo parcialmente lugar a la demanda promovida por D. V. P. y, en consecuencia, condenó a La Artística Cerramientos Integrales S.A. a abonarle la suma de $ 144.396,85, con más sus intereses y costas.

Contra ese fallo apelaron las partes. La actora expresó agravios a fs. 748/750 los que fueron contestados a fs. 762/764 por la demandada. Esta última hizo lo propio a fs. 752/760, pieza que mereció la réplica de fs. 766/772.-

II. D. V. P. reclamó en autos a la empresa demandada una indemnización por los daños y perjuicios que invocó haber sufrido como consecuencia de la caída de un portón instalado en el frente del inmueble de su propiedad, construido defectuosamente por la demandada, que aplastó su pierna izquierda.

Explica en su escrito de inicio que hacia el mes de julio de 2002 encargó junto a su cónyuge -M. R.- la construcción y colocación de un portón para la entrada principal del inmueble sito en la calle Mercedes 2577 de esta Capital Federal.La elección para la realización de la tarea encomendada recayó en la empresa La Artística Cerramiento Integrales S.A.

Refiere que la construcción del portón fue solicitada según el modelo que surge del plano que acompaña a su demanda (Anexo A) y como el terreno donde se ubica su inmueble se encuentra ocupado por dos unidades tipo duplex, se proyectó una puerta principal que debía constar de una puerta central para entradas de personas -que se dividía en dos- y dos portones para entrada de vehículos que a la vez estarían conformados por dos puertas cada uno cuya apertura debía disponerse en forma externa (hacia la vereda).

Destaca que el demandado G. le sugirió realizar los portones que correspondían al sector de la entrada de vehículos con una estructura de una sola hoja, cuya apertura se realizaría deslizando el portón por un carril hasta el límite que se disponía por una pestaña que funcionaría como tope evitando así el descarrilamiento y su caída. Confiada en la vasta trayectoria y experiencia profesional en trabajos de herrería, reconocida en el mercado de la empresa demandada, aceptó la sugerencia del Sr. G.

El portón fue colocado hacia fines de agosto de 2002, momento en que la propiedad se encontraba desocupada, dado que por distintas circunstancias familiares decidieron habitarla en noviembre de 2002.

El accidente ocurre, el día 6 de enero de 2003 alrededor de las 7:30 hs. mientras abría el portón para dirigirse a su trabajo. La traba que se encontraba soldada al cuerpo principal del portón cuya función era impedir que rebasara de su límite y se mantuviera en su carril, se quebró separándose del mismo, cayendo la pesada estructura de hierro sobre su cuerpo y sobre su pierna izquierda.Manifiesta que fue socorrida por vecinos y producto de las graves lesiones que padecía, fue trasladada en ambulancia al nosocomio más cercano, donde le diagnosticaron fractura expuesta de tibia y peroné.

Aduce que su cónyuge luego del incidente, le solicitó a la demandada la reparación integral del portón más los daños y perjuicio provocados por su caída, que tenían su origen en la defectuosa construcción y colocación de la pieza. Explica que la reparación fue cubierta, que se reforzó el apuramiento y se cambió la pestaña por una planchuela de hierro mucho más grande que el tope original, pero nunca se resarció el daño ocasionado a su salud.

Al contestar demanda La Artística Cerramientos Integrales S.A. luego de efectuar una negativa de los hechos narrados en la demanda invocó que únicamente se limitó a encomendar una construcción que se hizo con el diseño, la forma, las medidas, cantidad de hojas y sistema de aperturas decididos con el arquitecto R., cónyuge de la actora. Resalta que una empresa con trayectoria y experiencia jamás habría incurrido en el error de diseñar un tope insuficiente que permitiera un deslizamiento excesivo, el descarrilamiento y la caída. Asume que dichos topes fueron soldados por personal de “La Artística” mas, su responsabilidad contractual terminó cuando entregó los componentes del portón y estos fueron recibidos de conformidad por R.

El sentenciante de la anterior instancia, luego de efectuar el encuadre jurídico del caso, concluyó que en mediaba responsabilidad exclusiva de la demandada en el accidente por la ruina parcial de la obra producto de una ejecución defectuosa (insuficiencia del tope utilizado y de su soldadura). Ello motiva las quejas de la entidad accionada, y a mi modo de ver -lo adelanto- no le asiste razón.

III.Es sabido que el planteo de simples apreciaciones personales del recurrente, sin dar bases jurídicas a un distinto punto de vista, omitiendo concretar punto por punto los errores u omisiones en los que habría incurrido el a quo respecto de la apreciación y valoración de los elementos de convicción que le permitieron decidir, no constituye fundamento suficiente para la expresión de agravios. El memorial, para poder ser considerado como tal, debe contener la crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante considere equivocadas. En tal sentido, la carga sólo puede considerarse cumplida cuando se indican puntualmente deficiencias de la sentencia apelada, actividad que no corresponde considerar suplida con la mera postulación de afirmaciones genéricas, la remisión a escritos anteriores o la manifestación de desacuerdo con lo resuelto. Esos extremos -como lo ha decidido reiterada y pacífica doctrina de todas las salas de esta Cámara- no pueden considerarse agravios en los términos exigidos por el art. 265 y 266 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.Dichos recaudos no pueden considerarse cumplidos por la pieza en estudio, por lo que el recurso debe declararse desierto.

Es que, en sus agravios la accionada se limita a manifestar que no existió un contrato de locación de obra con la actora; que solo se circunscribió a la construcción del portón y no a su diseño y colocación que estuvo a cargo del esposo de la accionante y que el mismo fue recibido sin reparos, protestas ni objeciones de ninguna especie por parte del comitente, pero nada dice de las puntuales razones por las que el magistrado de grado le tribuyó responsabilidad, cuales son “haber construido una estructura con graves defectos (insuficiencia de tope y de soldadura) que provocó los daños por los que se reclaman en autos”.

A mayor abundamiento es dable destacar que más allá del diseño y la colocación del portón -a mi criterio, irrelevante- la demandada reconoció haber construido el portón y haber soldado las planchuelas luego de montado (v. fs. 18 vta.), lo que la hace responsable por los vicios que presentaba.

Cabe destacar que al constructor le corresponde una doble responsabilidad: 1) por el art. 1631 del Código Civil (actual art. 1254), el locador de obra es responsable del trabajo ejecutado por las personas que ocupe en la obra, en virtud de la relación contractual entre el locador de obra y su dueño: 2) a su vez, por la vía de derecho común (arts. 1109 y 1113, Cód. Civil), responde por las consecuencias dañosas hacia terceros conforme el viejo axioma del “alterum non laedere” (CNCom, Sala A, Grassetto, SA, Eugenio c/Vanco de Crédito Argentino, SA, del 02/11/1989, La Ley 1990-B, 126-DJ1900-2,424).

A su vez, el art. 1646 (actual art.1273) del mismo ordenamiento legal establece que “-Tratándose de edificios u obras en inmuebles destinados a larga duración, recibidos por el que los encargó, el constructor es responsable por su ruina total o parcial, si ésta procede de vicio de construcción (-), haya o no el constructor proveído estos o hecho la obra en terreno del locatario-“. Es oportuno señalar que el término “ruina” a que se refiere el citado artículo, debe ser entendido como toda caída o toda inminencia de caída cuando la obra no concluyó su vida técnica o económicamente útil, abarcado aquellos “defectos” que la tornan no idónea para su fin, no siendo necesario un derrumbe o destrucción de la cosa, sino que basta un deterioro importante (CNCiv, Sala A, “Ayerza, Abel y otros c/Hardoy, Emilio , del 09/12/1997, La Ley 1999-E, 937 – DJ2000-1, 132).

Al respecto, el perito designado en autos concluyó que “teniendo en cuenta el gran tamaño y porte del portón el tope utilizado no guardaba la proporción adecuada para cumplir la función así como la insuficiencia en su sujeción” (v. fs. 567/569). Ahora bien, la empresa demandada reconoció haber fabricado el portón ubicado en el inmueble de la accionante, razón por la cual, probada la ruina del mismo, se presume la atribución del hecho al locador accionado, y en su caso la demostración de que aquella se debió a vicios extraños a la construcción (conf. CCiv., Sala G, “Viviendas Bancarias c/Luis Carlos s/daños y perjuicios, del 13/06/1989). Circunstancias éstas últimas que no fueron acreditadas.Es dable señalar que quien lleve adelante la ejecución de una obra, tiene la responsabilidad para que la misma sea apta para su función, es decir, debe ser adecuada en cuanto a peso, medidas y elementos se seguridad.

Asimismo, llama la atención como una empresa -que a tenor de sus dichos- tendría una vasta trayectoria y experiencia en trabajos de herrería, no advirtió en tiempo y forma que el tope del portón -que aduce haber sido diseñado por el cónyuge de la actor a- no guardaba la proporción necesaria para cumplir su cometido y así evitar accidentes como el que se reclama.

Por lo demás, y en lo relativo al carácter de locataria de la actora que arguye la recurrente en su expresión de agravios, me remito en honor a la brevedad a los fundamentos dados por el a quo (v. considerando 5).

Por estas breves consideraciones, no habiendo la demandada probado -como era su carga- que los vicios que presentó el portón le fueran ajenos, no cabe sino confirmar este punto del decisorio.

IV. Los recurrentes impugnan las indemnizaciones reconocidas, por lo que paso a examinar las quejas que exponen en torno a cada uno de los items de que se trata, no sin antes destacar que el cuestionamiento formulado por la demandada impetrando de modo general el rechazo o la disminución de tales indemnizaciones no cumple mínimamente con la exigencia del art. 265 del Código Procesal. En efecto, a ese fin debe contener una crítica concreta y razonada de la sentencia, lo cual exige destacar punto por punto los errores, omisiones y demás deficiencias que se le atribuyen y especificar con exactitud los fundamentos de las objeciones, sin que las impugnaciones de orden general resulten idóneas para mantener la apelación (art. 265, Cód. Procesal, Morello y otros “Código.”, t. III, p. 453, ed. 1971; Colombo, “Código.”. t: I, pág. 445; esta Sala, exptes.64.365, 65.029, 65.215, 77.367, entre otros). En la especie, aquélla se limita a manifestar su disconformidad, sin hacerse cargo de los fundamentos expuestos por el a quo al tratar la procedencia de las partidas, extendiéndose en conclusiones de índole dogmática y transcribiendo citas jurisprudenciales, sin relacionarlos concretamente con el caso en análisis intentando “ilustrar” al Tribunal acerca de la metodología que a su criterio correspondería aplicar al caso. Por lo expuesto y de conformidad con el art. 266 su recurso debe considerarse desierto sobre el punto.

Cuando el resarcimiento responde a paliar el daño moral que se dice experimentarlo, corresponde establecer si efectivamente se ha dado el nexo causal con el hecho y en caso afirmativo el grado de previsibilidad del mismo (exptes. 15.894/14 del 13/08/15; 24.602/11 del 12/08/15, entre muchos otros).

A su vez, su “quantum”, más que cualquier otro, queda librado a la discrecionalidad del órgano judicial ya que no existen parámetros que permitan fijarlo con absoluta certeza (exptes. 80.624, 80.903, 88.259, etc.). Habida cuenta la entidad de las lesiones físicas (factura expuesta de tibia y peroné de la pierna izquierda) y psíquicas sufridas por la reclamante, quien contaba con 42 años al momento del evento y se desempeñaba como médica ginecóloga en el Hospital Naval, el tiempo que debió permanecer en reposo (300 días de incapacidad transitoria), así como el dolor padecido, la incertidumbre sobre su recuperación y las secuelas físicas (limitación del 10° en la flexión de la rodilla derecha y tres cicatrices productos de las dos operaciones a las que fue sometida, cuya incapacidad se estableció en un 20% -v. fs. 545/549-) y psíquicas (Neurosis Fóbica Leve, cuya incapacidad fue estimada en un 10%) que deberá sobrellevar, considero que la suma fijada en la sentencia apelada ($ 25.000) resulta reducida, por lo que propongo elevarla a $ 80.000.

V.Por último la demandada cuestiona la tasa de interés fijada en la sentencia de grado.

En primer lugar corresponde señalar que no soslayo que la reciente ley 26.853 de creación de las Cámaras Federales de Casación derogó el art. 303 del Código Procesal (art. 12 de la citada ley), norma ésta que asigna fuerza obligatoria a la interpretación de la ley establecida en una sentencia plenaria. No obstante y sin perjuicio de la postura que se adopte sobre la vigencia temporal de tal derogación, lo cierto que es criterio de esta Sala (cfr. “Aguirre Lourdes Antonia c/ Transporte Automotores Lanús Este S.A. s/ daños y perjuicios” del 17 de marzo de 2009 y sus citas; “Martínez, Eladio Felipe c/Díaz, Hernán Reinaldo s/ daños y perjuicios” del 15 de marzo del año 2013, entre otros), debe confirmarse la sentencia apelada en cuanto estableció liquidar intereses desde la fecha del hecho hasta el pronunciamiento de primera instancia a la tasa del 8% anual y a partir de entonces y hasta el efectivo pago a la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina a excepción de los rubros “tratamiento psicológico futuro” y “lucro cesante” que deberá mantenerse como fueron dispuestos atento que no hay agravio a su respecto.

Por todas estas consideraciones, soy de opinión que deberá modificarse la sentencia de fs. 718/730 elevando la indemnización debida a D. V. P. a la suma de ciento noventa y nueve mil trescientos noventa y seis pesos con ochenta y cinco centavos ($ 199.396,85), y confirmándola en todo lo demás que decide. Con costas de Alzada a la demandada sustancialmente vencida.

Por razones análogas, las Dras. GUISADO y CASTRO adhieren al voto que antecede.

Con lo que terminó el acto.

Se deja constancia de que la publicación de la presente sentencia se encuentra sometida a lo dispuesto por el art. 164 2° párrafo del Código Procesal y art. 64 del Reglamento para la Justicia Nacional, sin perjuicio de lo cual será remitida al Centro de Informática Judicial a los fines previstos por las Acordadas 15/13 y 24/13 de la C.S.J.N.-

Bueos Aires, de octubre de 2015.

Por lo que resulta de la votación sobre la que instruye el Acuerdo que antecede, se resuelve: 1°) modificar la sentencia de fs. 718/730 y elevar la indemnización debida a D. V. P. a la suma de ciento noventa y nueve mil trescientos noventa y seis pesos con ochenta y cinco centavos ($ 199.396,85) y confirmarla en todo lo demás que decide; 2°) imponer las costas de esta instancia a la demandada.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

CARMEN N. UBIEDO

PAOLA M. GUISADO

P ATRICIA E. CASTRO