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Deben repararse los daños y perjuicios ocasionados a la viuda e hijas del conductor, tras fallecer en un accidente de tránsito

accidente choque autoPartes: L. M. Y. c/ V. E. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario

Sala/Juzgado: Tercera

Fecha: 6-jul-2015

Cita: MJ-JU-M-94212-AR | MJJ94212 | MJJ94212

Se hace lugar a la demanda de daños y perjuicios intentada por la viuda e hijas de la víctima del accidente de tránsito, si del análisis de la probanzas de la causa surge acreditado el nexo causal entre la cosa riesgosa y el daño alegado por la actora, no así la culpa del actor que la citada en garantía alegara en oportunidad de su responde. Cuadro de rubros indemnizatorios.

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Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que hizo lugar a la demanda de daños y perjuicios intentada si del análisis de la probanzas de la causa -especialmente la prueba pericial mecánica ut supra referida- entiendo surge acreditado el nexo causal entre la cosa riesgosa y el daño alegado por la actora, no así la culpa del actor que la citada en garantía alegara en oportunidad de su responde.

2.-Debe rechazarse la tesis defensista de la citada en garantía de que el vehículo del actor antes de colisionar efectuaba una maniobra de sobrepaso, pues no resultó acreditado que el vehículo del actor, momentos antes de la colisión, sobrepasaba a otro vehículo y, producto de dicha maniobra hubiera perdido el control y comenzó a zigzaguear, obligando al demandado a intentar esquivarlo y hacerlo perder el control, aun cuando de la pericia mecánica sólo se pueda determinar el punto de colisión y nada respecto a los momentos previos al accidente.

3.-Cabe confirmar el monto concedido en concepto de lucro cesante ya que más allá del grado de razonabilidad del planteo de la recurrente, el mismo luce razonable atento la edad que tenía el actor a la fecha del accidente (60 años), la actividad comercial que desarrollaba y las condiciones personales de la viuda.

Fallo:

En la ciudad de Rosario, a los 06 días del mes de . Julio de 2015, se reunieron en Acuerdo los Sres. Jueces de la Sala Tercera de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial Integrada, Dres. Mario E. Chaumet, Dario L. Cúneo y M. Mercedes Serra, para dictar sentencia en los caratulados «L. M. Y. C/ V. E. S/ DAÑOS Y PERJUICIOS», Expte. N° 351/14, venidos del Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la 5ta Nominación de Rosario, en apelación de la sentencia N° 1074 de fecha 23 de Junio de 2014 obrante a fs. 299/315, y habiéndose efectuado el estudio de la causa, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

PRIMERA: Es nula la sentencia recurrida? SEGUNDA: Es ella justa? TERCERA: Qué pronunciamiento corresponde dictar? Efectuado el sorteo de ley, resultó el siguiente orden de votación: Dres. Cúneo, Chaumet y Serra.

A la primera cuestión, dijo el Dr. Cúneo: El recurso de nulidad deducido en autos no se mantiene en esta sede. Por ello, y por no advertir vicio substancial alguno que autorice la revisión oficiosa de la causa, voto por la negativa.

A la misma cuestión, dijo el Dr. Chaumet: De conformidad con lo expuesto por el Sr. vocal preopinante, voto por la negativa.

A la segunda cuestión, dijo el Dr. Cúneo: 1. El caso.

1.1. La actora promovió demanda de indemnización de daños y perjuicios por la suma de $361.402.- con motivo del accidente de tránsito acaecido en fecha 1 de enero de 2005.

Manifestó que a la altura del kilómetro 639 de la ruta nacional N° 9, el demandado perdió el control de su vehículo y se cruzó de mano de circulación interponiéndose en la trayectoria del Sr. E., colisionando la parte frontal con el costado derecho del auto conducido por el accionado, ocasionando no sólo la muerte de quienes conducían ambos vehículos sino también importantes daños.

1.2.La demandada no compareció a estar a derecho por lo que se declaró su rebeldía (fs. 102) y se le designó un defensor de oficio. En oportunidad de contestar la demanda, negó los hechos afirmados por la actora.

1.3. La citada en garantía, a su turno, también efectuó una negativa de los hechos invocados por la accionante.

Asimismo, relató que en fecha 1 de enero de 2005 circulaba por la ruta nacional N° 9 y que al llegar a una curva cercana a la localidad de Manfredi (Córdoba), el auto de la actora (que circulaba en sentido contrario al suyo) intentó sobrepasar a otro vehículo y comenzó a zigzaguear para luego dar trompos y chocar con su automóvil en la parte trasera.

1.4. Mediante Sentencia N°1074 de fecha 23 de junio de 2014 (fs. 299/315) el sentenciante de grado resolvió «.1. Haciendo lugar a la demanda y, en consecuencia, condenando a la parte demandada, a pagar a las actoras, dentro del término de quince días, las sumas determinadas en los considerandos, con más los intereses allí establecidos. 2) Imponiendo las costas a cargo del demandado vencido. 3) Extendiendo la condena, a la compañía de seguros «Aseguradora Federal Argentina S.A.».

Para así decidirlo expresó que «.de la prueba pericial mecánica practicada en autos surge: «Las constancias aportadas por la actuación prevencional a la causa, especialmente la localización de los daños en ambos rodados y las posiciones finales de los vehículos, se compadecen con la forma de ocurrencia relatada en la demanda» (respuesta al 1° punto de pericia de la actora, fs. 211). A continuación el perito describe la mecánica del siniestro, destacándose:»Al llegar ambos a la altura del Km 639 donde existen curvas y contracurvas y el asfalto estaba mojado, el rodado del demandado cruza el carril de circulación contrario obstaculizándolo cuando es embestido por la parte frontal del rodado del actor sobre su parte lateral derecha trasera, y continuando la marcha hacia la banquina contraria quedando volcado sobre la misma, mientras que el rodado del actor, quedó en el mismo lugar de la colisión. La única forma de que el rodado del demandado reciba el impacto sobre su lado derecho, es que se haya cruzado de carril, interponiéndose en la trayectoria del otro vehículo y ofreciendo ese flanco» (respuesta al 2° punto de pericia de la actora, fs. 214). Concordantemente relata el Sr. Alberto Ramón Sacavino, testigo presencial del hecho, la mecánica del siniestro en su declaración de fs. 150.».

Dijo que «.Del análisis de la probanzas de la causa -especialmente la prueba pericial mecánica ut supra referida- entiendo surge acreditado el nexo causal entre la cosa riesgosa y el daño alegado por la actora, no así la culpa del Sr. E. que la citada en garantía alegara en oportunidad de su responde.».

En cuanto a los rubros y montos indemnizatorios condenó al pago de: a) lucro cesante por la suma de $100.000.-; b) daño emergente por la suma de $200.000.-; c) gastos médicos y farmacéuticos efectuados y futuros por la suma de $1.000.-; d) daños materiales causados al vehículo por la suma de $85.000.-; e) traslado del rodado accidentado por la suma de $500.-; f) daño moral por la suma de $300.000.- para la Sra. L. y $250.000.- para cada una de las hijas -Adriana del Valle E. y Graciela Mónica E.-.

2. Contra dicho pronunciamiento se alzó la demandada y la aseguradora citada en garantía.

2.1. Agravios de Aseguradora Federal Argentina S.A.

2.1.1.Se queja por cuanto la cuestión central controvertida en autos, y cuyo tratamiento omitió la sentencia, era determinar si el vehículo del actor, momentos antes de la colisión, sobrepasaba a otro vehículo y, producto de dicha maniobra, perdió el control y comenzó a zigzaguear, obligando al demandado a intentar esquivarlo y hacerlo perder el control.

Señala que la pericia mecánica refiere a trayectorias previas al decir «.no hay constancias como huellas o rastros que determinen posiciones previas al impacto por parte de alguno de los rodados.», por lo que a partir de ello el perito sólo puede determinar el punto de colisión pero nada respecto a los momentos previos al accidente. (v. fs. 339 y vta.) En tal entendimiento, se queja porque el sentenciante no tuvo en cuenta la declaración testimonial del Sr. Axel V. -de 13 años de edad- que viajaba en el asiento delantero del vehículo del demandado, quien testificó que el vehículo del actor intentó sobrepasar un auto, empezó a zigzaguear y llevó al demandado a intentar esquivarlo y perder el control.

Asimismo, expresa que si bien es cierto que en contraposición a esta declaración obra la del Sr. Alberto Ramón Saccavino, entiende que dicho testigo se encontraba objetivamente en una peor situación que el testigo Axel, para visualizar lo ocurrido ya que venía conduciendo atento al control de su vehículo y que además venía detrás del auto del actor, el cual por sus dimensiones obstruye necesariamente la visión del testigo.

2.1.1.1. El agravio no ha de prosperar.

Preliminarmente, cabe señalar que la prueba es, en sentido procesal, «un medio de verificación de las proposiciones que los litigantes formulan en el juicio» (Couture, Eduardo, «Fundamentos del derecho Procesal Civil», Depalma, núm. 136, p. 217). El propio ordenamiento adjetivo las insta a agotar los recursos dados por la ley para formar en el espíritu del juez un estado de convencimiento acerca de la existencia e inexistencia de las circunstancias relevantes del juicio (art. 377, Cód.Procesal), constituyendo un recurso instituido para descartar la posibilidad de que el juez llegue a un «non liquet» con respecto a la cuestión de derecho a causa de lo dudoso de los hechos, conforme lo sostiene conocida y reiterada jurisprudencia que pone en cabeza de los litigantes el deber de probar los presupuestos que invocan como fundamento de su pretensión, defensa o excepción. Y ello no depende sólo de la condición de actor o demandado, sino de la situación en que cada litigante se coloque dentro del proceso; por lo tanto al actor, como al reconviniente, les corresponderá acreditar los hechos constitutivos de su pretensión, en tanto que la contraparte deberá también hacerlo respecto de los hechos extintivos, impeditivos o modificatorios por ella alegados.

Así, la obligación de afirmar y de probar, se distribuye entre las partes, en el sentido de que se deja a la iniciativa de cada una de ellas, hacer valer los hechos que quiere que sean considerados por el juez y que tiene interés que sean tenidos por él como verdaderos (Chiovenda, «Principios de Derecho Procesal Civil», t. II, p. 253). Todo ello, sin perjuicio que en virtud del «principio de adquisición procesal», resulta indiferente establecer a cuál de ellos le corresponde probar, siempre que los hechos esenciales de la causa queden acreditados.

En este orden de ideas y como conclusión, entiendo conveniente remarcar que la finalidad de la actividad probatoria es crear la convicción del órgano jurisdiccional sobre la existencia o inexistencia de los hechos alegados por las partes en su correspondiente oportunidad procesal, que son motivo de discusión y que no están exentos de prueba. La carga de la prueba señala a quién corresponde evitar que falte la prueba de cierto hecho para no sufrir sus efectos perjudiciales. Ello no significa obligación de probar, ni siquiera necesidad de que la prueba proceda de una determinada parte, sino que implica estar a las consecuencias de que la prueba se produzca o no (Devis Echandía, Hernando, «Teoría general de la prueba judicial», t. I, p.426, Buenos Aires, 1970; Sentís Melendo, Santiago, «Teoría y práctica del proceso», t. III, p. 200, Buenos Aires, 1959).

Sentado ello, y luego de una detenida lectura y análisis de las constancias de las actuaciones, se advierte que la aseguradora citada en garantía no logró acreditar la existencia de los hechos afirmados por su parte en cuanto a que el Sr. E. se cruzó de carril momentos previos al accidente.

Es que si bien pretende que se tenga por acreditada dicha circunstancia con la declaración testimonial de Axel V., debe señalarse que la mentada declaración no luce convincente. En efecto, coincido con l o dicho por la apelada en su pieza recursiva en cuanto a que «.a excepción del vehículo del testigo Saccavino, ningún otro vehículo participó del accidente, según lo informado por la autoridad prevencional y por los testigos, por lo que resulta absolutamente mendaz el relato de que el actor habría intentado sobrepasar a otro vehículo que -se supone- venía en su misma dirección.» (fs. 346 vta.).

Por otro lado, y aunque lo recién señalado resulta suficiente para sellar la suerte del agravio, cabe agregar que la recurrente no refuta lo dicho por el juez de grado -con cita de la pericia efectuada- en cuanto «.Al llegar ambos a la altura del Km 639 donde existen curvas y contracurvas y el asfalto estaba mojado, el rodado del demandado cruza el carril de circulación contrario obstaculizándolo cuando es embestido por la parte frontal del rodado del actor sobre su parte lateral derecha trasera, y continuando la marcha hacia la banquina contraria quedando volcado sobre la misma, mientras que el rodado del actor, quedó en el mismo lugar de la colisión. La única forma de que el rodado del demandado reciba el impacto sobre su lado derecho, es que se haya cruzado de carril, interponiéndose en la trayectoria del otro vehículo y ofreciendo ese flanco» (respuesta al 2° punto de pericia de la actora, fs. 214). Concordantemente relata el Sr.Alberto Ramón Sacavino, testigo presencial del hecho, la mecánica del siniestro en su declaración de fs. 150.».

Es decir, no se rebate puntual y circunstanciadamente un fundamento decisivo dado por el sentenciante que, al quedar firme, da sustento suficiente a lo decidido (arg. art. 365 del C.P.C.C.). En consecuencia, y también por esta razón, corresponde no hacer lugar al recurso interpuesto.

Reiteradamente se ha dicho que respecto de los argumentos de la sentencia no refutados en la expresión de agravios, deberá ser tenido el recurrente como conforme con los mismos.

Finalmente, cabe recordar que los jueces sólo pueden y deben apartarse de las conclusiones brindadas por los peritos en sus dictámenes en aquellos casos en que éstos adolezcan de deficiencias significativas, ya sea por contener errores en la apreciación de circunstancias de hechos o bien fallas lógicas en el desarrollo de los razonamientos empleados, que conduzcan a descartar la idoneidad de la peritación (Cám. Civ., Com. Y Laboral Rafaela, 28/08/1998, «C., L. G», Llitoral, t. 2000, p. 257).

En definitiva, el agravio debe ser desestimado.

2.1.2. En otro orden de ideas, se agravia respecto de la condena por lucro cesante. Al respecto señala que la sentencia con razón indica que el actor debe acreditar las circunstancias objetivas que permitan inferir las ganancias que se habrían logrado, sin embargo omite analizar el estado de resultado acompañado por la propia actora a fs. 16 el cual si bien arroja un ingreso mensual del Sr. E. de $1.322,78.- a su vez tuvo egresos de su actividad por $15.996,93.- más costos de servicios por otros $3.517.-, arrojando una pérdida anual de ejercicio de $-3.641,15.- resultando así demostrado la inexistencia de lucro por la actividad del esposo de la actora.

2.1.2.1.El agravio no ha de prosperar.

Considero oportuno efectuar una serie de consideraciones preliminares.

El lucro cesante representa la ganancia dejada de percibir por la víctima del hecho ilícito, pero cuando sobreviene su muerte y lo reclaman el cónyuge supérstite y sus hijos, dicho lucro no puede representar otra cosa que la indemnización que prevé el art. 1084 CCiv. (Corte Sup., 28/8/2006, «Ferrari de Grand», DJ del 7/2/2007, p. 236).

A los fines de proceder a la cuantificación de esta indemnización, debe adoptarse un criterio que en cada caso pondere las específicas características de la víctima, especialmente las referidas a la edad, su preparación intelectual o capacitación para el trabajo y el nivel socioeconómico en el que se desenvolvía, aunque también deben ponderarse aquellas condiciones personales de los beneficiarios que constituyen igualmente variables futuras, que incidirán en la definitiva cuantificación del resarcimiento (C.Nac.Civ., Sala A, 17/2/05, «Amstutz, Ana M. y otros v. Campero, ramón Alejandro», DJ del 11/5/05, p. 100).

La jurisprudencia tiene dicho que «.La reparación del perjuicio derivado de la muerte de la víctima es procedente aun cuando no hubiere tenido de momento ocupación lucrativa alguna, toda vez que, si bien la vida humana y las aptitudes personales se conceptúan con valor económico de consideración a lo que producen o pueden producir en el orden patrimonial, dicha productividad puede manifestarse no solamente como trabajo que inmediatamente determina beneficios patrimoniales mediante la percepción de ganancias y sueldos, sino como actividad que, aunque sin producir por sí misma estos beneficios, los ocasiona mediatamente para el propio sujeto o para otros (CCiv. Y Com.Mercedes, Sala I, 24/02/1994, LLBA, 1994-951).

Asimismo, se ha sostenido que «.El criterio de la producción y de los resultados económicos de un trabajo se queda con la parte más sórdida del valor de la vida que, por cierto, tiene otros ámbitos, otras expresiones y otras expansiones valorables patrimonialmente, pero que no se ajustan al quantum de una entrada lucrativa. De lo contrario, un jubilado no tendría vida valorable y, por ello, se descartaría todo lo que puede hacer, dar y ofrecer con sus energías, tanto en su vida privada como en la social y productiva (CNCiv., Sala C, 02/12/1993, La Ley, 1994-B, 347).

A la luz de las consideraciones recién formuladas, y más allá del grado de razonabilidad del planteo de la recurrente, considero que el monto indemnizatorio fijado por el sentenciante luce razonable atento la edad que tenía el Sr. E. a la fecha del accidente (60 años), la actividad comercial que desarrollaba y las condiciones personales de la viuda.

Cabe agregar, que si bien el balance correspondiente al año 2003 arrojó un resultado negativo, lo cierto es que la actividad que desarrollaba el Sr. E. a la fecha de su fallecimiento era susceptible de generar -en lo sucesivo- un ingreso económico.

En definitiva, corresponde rechazar el presente agravio.

2.1.3. Por último se queja respecto al monto de condena por daño moral. En este punto argumenta que el sentenciante otorgó $850.000.- por dicho concepto superando así el estándar fijado por los Tribunales Extracontractuales en casos análogos. En consecuencia, manifiesta que atento la edad del Sr. E. al momento del dictado de la sentencia, correspondería un valor aproximado de $600.000.- 2.1.3.1. El agravio no ha de prosperar.

Si bien la recurrente se agravia porque considera que el monto otorgado por el juez de grado no es congruente con los fijados por los Tribunales Extracontractuales, no se hace cargo de presentar siquiera un antecedente que acredite los extremos que invoca.En otros términos, se limita sencillamente a proponer una cifra sin especificar mayores argumentos y sin siquiera distinguir entre el daño moral correspondiente a la conyuge y el correspondiente a las hijas, por lo que lo argumentado por la apelante en este sentido dista de ser una crítica razonada de las circunstancias de hecho y de derecho que llevaron al juez de grado a resolver como lo hizo, siendo en realidad una mera exteriorización de disconformidad con la solución propuesta.

Quiere decirse que no se demuestran los motivos de disconformidad con los argumentos que contiene; no se determina el error del sentenciante que avale la revocación por injusta, de su decisión alzada.

Por otra parte, cabe decir que la jurisprudencia ha sostenido que «.El monto de la indemnización del daño moral padecido por uno de los cónyuges ante la muerte del otro debe contemplar la edad de ambos, el lapso de duración del matrimonio, y la expectativa de compartir una vida en común hasta sus últimos días, como así también el inesperado deceso de su compañero de vida (CNCiv., Sala A, 10/04/08, La Ley, 04/08/08, 11).

Bajo tales coordenadas, cabe consignar que los montos estipulados por el sentenciante de grado no lucen desproporcionados a la luz de las circunstancias de hecho y las constancias acompañadas a las actuaciones.

2.2. La demandada se agravia por cuanto el juez de grado omitió analizar la declaración testimonial del Sr. Axel V. en contraposición a la del testigo Alberto R. Saccavino que sí fue valorada al momento de dictar sentencia. Sostiene que dicha testimonial resulta relevante para determinar la responsabilidad, ya que no se pudo determinar en autos si el vehículo del actor momentos antes de la colisión sobrepasó a otro vehículo y producto de dicha maniobra su parte perdió el control.

2.2.1.No le asiste la razón.

Atento que el presente agravio guarda una notoria similitud a un agravio esgrimido por la aseguradora citada en garantía, me remito -en honor a la brevedad- a lo expresado en el punto 2.1.1.1. de los considerandos precedentes. Por lo que, en definitiva, el agravio debe ser rechazado.

3. Voto pues por la afirmativa.

A la tercera cuestión, dijo el Dr. Cúneo: Corresponde en consecuencia: 1. Rechazar los recursos interpuestos por la aseguradora citada en garantía, con costas (art. 251 CPCC). 2. Rechazar los recursos interpuestos por la demandada, con costas (art. 251 CPCC). 3. Regular los honorarios profesionales en el 50% de los que, en definitiva, resulten regulados en primera instancia.

A la misma cuestión, dijo el Dr. Chaumet: El pronunciamiento que corresponde dictar en los presentes autos, es el que formula el Dr. Cúneo. En tal sentido voto.

Seguidamente, dijo la Dra. Serra: Habiendo tomado conocimiento de los autos, y advirtiendo la existencia de dos votos coincidentes en lo sustancial, que hacen sentencia válida, me abstengo de emitir opinión (art. 26, ley 10.160).

Con lo que terminó el Acuerdo, y atento sus fundamentos y conclusiones, la Sala Tercera de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial integrada; RESUELVE: 1. Rechazar los recursos interpuest os por la aseguradora citada en garantía, con costas (art. 251 CPCC). 2. Rechazar los recursos interpuestos por la demandada, con costas (art. 251 CPCC). 3. Regular los honorarios profesionales en el 50% de los que, en definitiva, resulten regulados en primera instancia.

Insértese, hágase saber, bajen y déjese nota marginal de esta resolución en el protocolo del juzgado de origen. («L. M. Y. C/ V. E. S/ DAÑOS Y PERJUICIOS», Expte. N° 351/14)

CÚNEO

CHAUMET

SERRA

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