fbpx

Procedencia de la suspensión de cobertura por falta de pago, ya que el asegurado tenía seis cuotas sin cancelar al momento del accidente.

CalculandoPartes: Rojo María Florencia c/ Gustavo Malizia Bernia y Mario Dante Malizia s/ daños y perjuicios – recurso extraordinario de inconstit.

Tribunal: Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza

Sala/Juzgado: Primera

Fecha: 13-may-2015

Cita: MJ-JU-M-92585-AR | MJJ92585 | MJJ92585

Procedencia de la suspensión de cobertura por falta de pago, ya que el asegurado tenía seis cuotas sin cancelar al momento del accidente.

Sumario:

1.-Debe revocarse la sentencia que rechazó la declinatoria deducida por la aseguradora, pues resulta imposible considerar que el asegurado haya podido entender válidamente que su seguro estaba pago, con sustento en la fecha del próximo vencimiento establecida en el recibo otorgado por el productor, cuando la misma no coincidía con los términos de la póliza, que él mismo acompañó al contestar demanda, de la que claramente surgía que el vencimiento era mensual y que el monto pagado alcanzaba para cubrir poco más de dos cuotas.

2.-El productor de seguros declaró que por la primer cuota se extiende recibo y luego el pago se efectúa mediante cuponera de pago de la compañía, forma habitual de proceder que no concuerda con el alcance que se le da al recibo de pago como cancelatorio de un año del costo del seguro contratado.

3.-Resulta inadmisible la pretensión del recurrente referida a que el recibo extendido por el promotor generó en él la convicción de encontrarse con cobertura, pues si bien pudo creer tal circunstancia cuando se le entregó el recibo, no pudo mantener esa creencia cuando le fue extendida la póliza en la que claramente se consigna el vencimiento y el importe de cada una de las cuotas.

Fallo:

En Mendoza, a trece días del mes de mayo del año dos mil quince, reunida la Sala Primera de la Excma. Suprema Corte de Justicia, tomó en consideración para dictar sentencia definitiva la causa n° 13-02123494-4 (012174-11248101), caratulada: «PARANA SEGUROS S.A. EN J° 116,691/26,315 ROJO MARIA FLORENCIA C/ GUSTAVO MALIZIA BERNIA Y MARIO DANTE MALIZIA P/ D, Y P, P/ RECURSO EXT. DE INCONSTITUCIONALIDAD»-

De conformidad con lo decretado a fojas 102 quedó establecido el siguiente orden de estudio en la causa para el tratamiento de las cuestiones por parte de los Señores Ministros del Tribunal: primero: DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE; segundo: DR. JORGE HORACIO NANCLARES.

ANTECEDENTES:

A fs. 27/32 la aseguradora Paraná S.A de Seguros, mediante apoderado, deduce recurso extraordinario de Inconstitucionalidad contra la sentencia dictada por la Primera Cámara Civil de Apelaciones de la Segunda Circunscripción Judicial a fs. 347/356 vta y su aclaratoria de fs. 357 de los autos n° 116.691/24.809, caratulados: «ROJO MARIA FLORENCIA C/GUSTAVO MALIZIA BERNIA Y MARIO DANTE MALIZIA P/ D Y P».

A fs. 49 se admite formalmente el recurso deducido y se manda correr traslado a la contraria.

A fs. 68/71 contesta la actora y a fs. 74/82 lo hacen los demandados del principal, respectivamente y ambos solicitan el rechazo del recurso.

A fs. 95/96 vta. dictamina el Sr. Procurador General quien, por las razones que expone, aconseja rechazar el recurso deducido.

A fs. 101 se llama al acuerdo para dictar sentencia y a fs. 102 se deja constancia del orden de estudio en la causa por parte de los señores Ministros del Tribunal.

De conformidad con lo establecido en el art. 160 de la Constitución de la Provincia, esta Sala se plantea las siguientes cuestiones a resolver:

PRIMERA CUESTIÓN: ¿Es procedente el recurso interpuesto?

SEGUNDA CUESTIÓN: En su caso, ¿qué solución corresponde?

TERCERA CUESTIÓN: Costas.

A LA PRIMERA CUESTIÓN EL DR.ALEJANDRO PEREZ HUALDE, DIJO:

Los hechos relevantes para la resolución del presente recurso son, sintéticamente, los siguientes:

El 20/06/2007 la Srta María Florencia Rojo por intermedio de apoderado, promovió demanda sumaria por daños y perjuicios sufridos en un accidente de tránsito ocurrido el día 16/06/2006,como tercera transportada. Demandó al Sr Gustavo Malizia Bernia, en su carácter de conductor y a Mario Dante Malizia en su carácter de titular registral. Los demandados al comparecer citaron en garantía a su aseguradora: «Paraná Seguros S.A».

La aseguradora compareció al proceso y planteó el rechazo de la citación en garantía. Sostuvo que la póliza se encontraba con la cobertura suspendida por falta de pago y anulada por tal motivo. Ofreció como pruebas: carta documento dirigida a la demandada por la que rechaza la cobertura y pericial contable sobre la documentación de la compañía de seguros.

Los demandados se opusieron a la declinación, afirmaron haber pagado la póliza a su productor (el Sr. Walter Fernández), en su oficina el día 28/11/2005, por la suma de $339 con vigencia desde el día 28/11/2005 al 28/11/2006, acompañaron recibo. Por su parte la actora sostuvo que el pago efectuado al productor era perfectamente válido e invocó la aplicación de la ley de defensa al consumidor.

En la instancia de origen se admitió la declinación de la citación en garantía por entender que la póliza, al momento del accidente, se encontraba suspendida por falta de pago. La sentencia fue apelada por la actora y los demandados y el Tribunal de Apelaciones admitió los recursos y rechazó la declinación efectuada por la compañía, de conformidad a los siguientes fundamentos:

«El debate en autos se encuentra centrado en torno a la aptitud que tenía el pago efectuado al Sr. Walter Fernández para generar o no cobertura al momento del siniestro.Conforme las constancias de autos Fernández revestía el carácter de productor asesor de Paraná Seguros, por lo que de conformidad al art. 53 de la ley 17418, carecía de facultades para aceptar el pago de las primas mediante la extensión de recibos propios, no obstante el pago a él realizado fue válido y resulta oponible a la aseguradora en tanto medió un supuesto de mandato aparente.

«En el caso, el propio Fernández declaró (fs. 207 vta.) estar autorizado por la compañía para cobrar las primas, a la fecha del recibo, del siniestro y al momento del testimonio y también que la primer cuota se cobra con recibo propio y, posteriormente, llega la cuponera de pago de la compañía .

«Hay otro hecho que pudo generar en Malizia la impresión de estar actuando con un verdadero representante: no obstante que la ley de seguros les impide a los productores asesores emitir constancia de cobertura provisoria el 25/11/2005 Fernández emitió un documento titulado «constancia de cobertura», con logotipo de Paraná Seguros y con vigencia desde el 28/11/2005 hasta el 28/11/2006, esta atribución fue consentida por la propia aseguradora, que si bien emitió la póliza en fecha 7/12/2005, fijó una fecha de inicio de cobertura retroactiva con sólo una diferencia de un día de la fijada por el productor, lo que permite concluir en la existencia de tolerancia a la actuación de Fernández en relación a la emisión de certificados de cobertura.

«Otro aspecto importante es que la póliza tiene un anexo de advertencias al asegurado sobre los medios de pago, que específicamente hace referencia al modo en que los productores asesores deben ingresar los pagos que reciban, sin que exista distinción alguna de si tienen o no recibo de la compañía. Es decir, que la propia póliza reconoce implícitamente que los productores están autorizados a cobrar.»El comportamiento asumido por el productor asesor, consentido por la aseguradora, resultó suficiente para generar ante Malizia la apariencia que tenía facultades suficientes como para percibir las primas en nombre de la compañía.

«Existiendo un mandato aparente entre la empresa y el productor y encontrándose éste autorizado para la percepción de las primas, no pueden oponerse a los asegurados los trámites o manejos internos referidos a la transferencia de los fondos percibidos.

«El productor emitió un recibo que le indicaba a Malizia que el próximo vencimiento de cuota era al año siguiente, ese recibo no fue impugnado por la citada en garantía y fue reconocido por el propio Fernández. El accionar del productor, percibido por los asegurables como un representante de la compañía, evidentemente generó una legítima confianza en Malizia de tener que abonar la próxima cuota recién al año siguiente.

«El propio productor afirmó que Malizia tenía cobertura vigente a la fecha del siniestro, por lo que no habiéndose acreditado la existencia de colusión dolosa entre ambos, ni error en la confección de recibo, es válido entender que si el propio productor de la compañía sostiene que la cobertura se encuentra vigente, no puede exigirse mayor diligencia a los legos en la materia, como resultan ser los asegurados, quienes habitualmente no ponen en duda lo avalado por los productores.

«Cuando el asegurado contrató el seguro, la compañía, a través de un representante aparente, le informó que mediante el pago efectuado el día 28/11/2005, se encontraba cubierto todo el año, siendo el próximo vencimiento el día 28/11/2006. El hecho de que posteriormente se haya remitido un documento, con un nuevo plan de pagos, sin advertencia alguna respecto a un posible error en la emisión del recibo, implica una ilícita modificación unilateral de la forma de pago.

«Resultan de aplicación las normas contenidas en los arts. 1198 del C. Civ., 218 inc. 7 del Cód.de Com y las previsiones contenidas en la ley de defensa del consumidor. Con respecto a la falta de denuncia del siniestro invocada por la compañía no fue causal de la declinación por ella efectuada.

Contra la sentencia, la recurrente interpuso recurso de Inconstitucionalidad e invoca como fundamento el supuesto contenido en el inciso 4 del art. 150 del CPC.

Afirma que la sentencia resulta arbitraria porque omite valorar prueba decisiva entre las que menciona a las siguientes:

a) existencia de un plan de pagos: los propios demandados admiten que el premio debían abonarlo en 12 cuotas mensuales de $ 151, el absurdo de la Cámara se advierte cuando admite la existencia de un plan de pago en cuotas mensuales y luego afirma que la segunda cuota vencía el mismo día que la primera pero del año siguiente, es decir, un plan de pagos en cuotas de 12 años de duración.

b) convención de mora automática: los demadados acompañaron el instrumento que da cuenta de la existencia de la cláusula 97 de cobranza y de la mora automática, de manera que si se asocia el plan de pago con las consecuencias del incumplimiento del pago, las consecuencias no pueden ser otras que la ausencia de cobertura.

c) la entrega junto con la póliza de una cuponera: lo que supone que esta cuponera o chequera estaba destinada a los pagos mensuales como lo reconoce la propia Cámara. Si los demandados debían pagar una solo cuota como lo afirma el fallo, no se advierte cual es la razón de la entrega de la cuponera.

d) recibo de fs. 65: en dicho recibo consta que el demandado abonaba una sola cuota, la n° 1, de manera tal que siendo indiscutible la existencia de un plan de pagos, expresamente reconocido al efectuarse la citación en garantía, mal puede la Cámara afirmar el próximo vencimiento era el 28/11/06.

e) pericia contable: estando la compañía amparada por la presunción del art. 63 del C.de Com, quienes pretendan desvirtuar el contenido de sus libros tienen a su cargo la prueba en contrario.

f) exceso de rigor ritual manifiesto: Siendo indiscutible la existencia de un plan de pagos, mal puede la Cámara sostener que el próximo vencimiento era el 28/11/2006. Lo que vencía en esa fecha era el contrato de seguro y ese error material hace que la Cámara olvide el plan mensual de pagos, la cuponera, la mora automática, las constancias de los libros contables de la aseguradora. Con este rigor se afecta la verdad jurídica objetiva, afectando el derecho de defensa dándole al recibo una interpretación absurda y arbitraria que lesiona su derecho de defensa.

SOLUCION DEL CASO,

La cuestión a resolver en esta instancia radica en establecer si resulta arbitraria la sentencia de Cámara que revocó la sentencia de origen y, en definitiva, rechazó la declinación de la citación en garantía efectuada por la aseguradora al contestar demanda. Todo ello, de conformidad a los siguientes hechos que han quedado definitivamente establecidos en la causa:

-Entre la citante y la compañía existió un contrato de seguro instrumentado en la póliza n° 14228476 con vigencia desde el 28/11/2005 al 28/11/2006.

– El accidente ocurrió el 16/06/2006, no hubo denuncia de siniestro ante la compañía.

– Al momento de contestar la demanda los demandados citaron en garantía a la aseguradora y acompañaron una constancia de cobertura de fecha 25/11/2005 y la póliza del seguro que establecía un plan de pago de 12 cuotas mensuales, de 151 pesos cada una, la primera con vencimiento el 7/12/2005 y la última el 7/11/2006.

– Una vez notificada de la demanda la aseguradora rechazó la citación por carta documento en la que adujo que la póliza se encontraba con la cobertura suspendida por falta de pago lo que había motivado su anulación desde el inicio. Igual posición asumió al contestar la demanda.No existen constancias que la anulación haya sido notificada al asegurado.

– Los demandados, al contestar el rechazo de la citación, invocan la existencia del seguro con sustento en un recibo de pago emitido por el productor de la compañía, con fecha 28/11/05, por la suma de pesos trescientos noventa ($ 339), en el que se consigna que se trata de una cuota, la vigencia de la póliza desde el 28/11/05 al 28/11/06 y se establece como próximo vencimiento el 28/11/06.

El Tribunal de Apelaciones estableció la validez del pago efectuado por el demandado al productor asesor de la compañía y su oponibilidad a la aseguradora. Consideró además que el mismo tenía aptitud para generar cobertura al momento del siniestro. Consideró que la copia del plan de pagos acompañada no tenía la suficiente entidad para desvirtuar la contundencia del recibo y su indicación sobre el próximo vencimiento.

La recurrente, no discute la calificación que efectúa el Tribunal de la actuación del promotor a la que cataloga como de mandato aparente, ni la validez del recibo firmado por aquél, denuncia en en esta instancia arbitrariedad en la apreciación de las pruebas incorporadas en la causa de las que surgía la falta de pago por parte del asegurado, lo que acreditaba la inexistencia de seguro.Por tanto, lo que debo analizar es si, conforme con la plataforma fáctica establecida, la sentencia recurrida es arbitraria al dar mayor validez al recibo de pago acompañado por encima de las otras constancias probatorias de la causa y de las que surgiría, que al momento del siniestro la camioneta de los demandados se encontraba sin seguro por falta de pago.

Cabe resaltar en primer lugar, que este Tribunal ya se ha pronunciado en reiteradas oportunidades sobre el tema de la falta de pago en el contrato de seguro.

Así en el precedente del 26/09/2001″Molina» (autos 71449), registrado en LS 303-093, se resolvió que «La doctrina y la jurisprudencia mayoritariamente coinciden en que la carga de la prueba del contrato recae sobre el asegurado o el actor que cita de garantía; en cambio, las de las eximentes (por ej. causales de pérdida de eficacia como falta de pago de la prima por el asegurado), sobre la aseguradora». En virtud de lo expuesto, se rechazó la defensa invocada por la compañía relativa a que el seguro se encontraba impago al momento de producirse el siniestro, dado que, por tratarse de una eximente, la carga de la prueba pesaba sobre la aseguradora y esa prueba no se había producido.

Se consideró que la aseguradora citada en garantía están en mejores condiciones técnicas, profesionales y fácticas para producir la prueba sobre la existencia o no del contrato de seguro denunciado, teniendo en cuenta que la actora es ajena a dicho contrato.En la causa «MELGAR» (autos 99739) de fecha 13/06/2011 registrada en LS 427-219 se resolvió que resultaba arbitraria la decisión que liberó a la compañía aseguradora de responder por el accidente por mora en el pago de la cuota, cuya cobranza era realizada por un grupo de productores de seguro, dado que el pago de la prima se registró el día del hecho, habiéndose producido el vencimiento el día anterior, no encontrándose vencida aún la obligación del asegurador de depositar el importe de la prima en la compañía, la denuncia del siniestro fue efectuada en plazo y la carta documento por la que la compañía notificó que declinaba su responsabilidad fue devuelta a su remitente.

Se analizó especialmente que «El sistema de cobranza instaurado por la compañía aseguradora, dificulta la tarea de determinar con exactitud la fecha de mora, pues al largo periodo que tiene la empresa de cobranza para rendir cuentas (de 7 a 15 días) se suma que el pago queda registrado el día en que el cobrador lo ingresa a la compañía. En consecuencia, no surge de modo categórico la mora, ni puede afirmarse por ello la inexistencia de cobertura, si la cuota fue pagada el día del hecho y fue «percibida» por la aseguradora el mismo día del pago, es decir con anticipación a los 7 o 15 días fijados para la rendición de los productores de seguros. Estos datos adquieren mayor relevancia si se comprueba que la relación asegurativa se extiende en el tiempo bajo esa misma modalidad».

Asimismo, respecto a la interpretación aplicable a los contratos de seguro se sostuvo que «habrá de tenerse presente que a partir de la sanción de la Ley de Defensa del Consumidor (Ley 24.240) se ha introducido con carácter general y referido al contrato de consumo, la siguiente regla: «…La interpretación del contrato se hará en el sentido más favorable para el consumidor.Cuando existan dudas sobre los alcances de su obligación se estará a la que sea menos gravosa» (art. 37-4). En síntesis, las reglas hermenéuticas aplicables a los contratos en general y a los contratos predispuestos en particular, son aptas para desentrañar el sentido y alcance del contrato de seguro, aún cuando lo que deba ser objeto de interpretación, el contenido de la póliza, haya sido aprobado por la autoridad de control».

Por otro lado en el precedente «Derrache» (autos: 101981), sentencia de fecha 27/09/2012, registrada en L.S 440-164 se consideró que resultaba arbitraria la resolución que liberaba a la compañía aseguradora de responder por un accidente, por entender que no existía cobertura por mora del demandado, cuando de la prueba pericial contable rendida en la causa surgía que el asegurado había pagado las cuotas y la cobertura estaba vigente en la fecha que ocurrió el siniestro, ya que, del cuadro elaborado por el perito, que mostraba la evolución de los pagos, surgía que todos los pagos habían sido realizados con cierto atraso y aceptados de esta forma por la compañía, al igual que lo fue la cuota correspondiente a la fecha del siniestro, abonada luego de ocurrido el mismo. En virtud de ello, aplicó el precedente «Centinela» (L.S. 388-53) de este Tribunal.

Se hizo hincapié en que se trataba de una relación de consumo y que estaba en juego un interés protegido por el art. 42 de la Constitución Nacional y por la ley 24.240.

Por último en el precedente»Liderar» (autos 105.859) de fecha 19/06/2014 registrado en L.S, 467-21 se confirmó la resolución que entendió que sí existía seguro vigente al momento del siniestro, y por ende no liberó a la compañía aseguradora que había declinado la citación en garantía que le efectuó el demandado en el marco de un proceso por daños y perjuicios por accidente de tránsito, por suspensión de cobertura por falta de pago.La decisión cuestionada resuelve de esta manera, no obstante el desconocimiento expreso que efectuara la citada en garantía respecto de los cupones de pago presentados por el actor, por considerar que había precluído la etapa procesal oportuna para impugnarlos.

Este Tribunal analizó que «En materia probatoria, el desconocimiento por la contraria de la prueba instrumental ofrecida por la contraparte no implica «per se» la descalificación de esa prueba como tal. El juzgador debe hacer una interpretación y merituación armónica de todas las probanzas rendidas -incluso las pruebas impugnadas-, con el objeto de llegar a la verdad y hacer justicia en el caso concreto».

Se tuvo presente que el desconocimiento efectuado por la aseguradora fue a todo evento respecto de cualquier recibo que se presentase en el proceso que no fuera un recibo para ser pagado electrónicamente. No obstante ello, se advirtió que, en la condición particular 48 de la póliza contratada se estipula que «los pagos que resulten de esta cláusula se efectuarán en PAGO FÁCIL, oficinas del asegurador o productor», y que la declinante no acreditó que las partes hubiesen acordado constreñir la forma de pago a una sola de las modalidades.

Asimismo, se dijo que «los recibos que acompañó el demandado y desconoció la aseguradora fueron aceptados como prueba por el tribunal, de manera que el Juez podía válidamente tenerlos en cuenta al momento de resolver aún cuando el demandado no hubiese procurado su reconocimiento. Ello no contradice las normas procesales relativas a la recepción y valoración de la prueba en el proceso, y resulta conforme las reglas de la sana crítica con la que el Juez debe sentenciar».

Finalmente en un fallo reciente de fecha 20 de abril de 2015, dictado en el precedente «Dallago» (autos n° 113,107) en el que el Tribunal de Apelaciones le restó valor probatorio a los recibos de pago librados por el productor del seguro, esta sala sostuvo que:»Resulta arbitrario señalar que los recibos de pago carecen de todo valor probatorio por el simple hecho de no haber sido reconocidos p or quien expidiera los mismos, si éstos ni siquiera han sido desconocidos por el incidentante, conforme la carga que pesaba sobre éste en virtud del art. 168 C.P.C., máxime si a esta circunstancia se suma que ha quedado acreditada en autos la relación comercial de la compañía de seguros con el productor que cobró las cuotas y que, de acuerdo a las constancias de la póliza y la información brindada al perito por personal de la propia compañía de seguros, los pagos podrían efectuarse al productor. El hecho de que el valor probatorio de un instrumento privado no sea el mismo que el de un instrumento público, no puede llevar a la ilógica conclusión de que, sin el reconocimiento judicial de su autenticidad, el documento privado carece de todo valor probatorio.

De dichos precedentes el que presenta connotaciones semejantes a la situación articulada en autos es el reseñado en último término. En efecto, en ambos casos, se trata de la declinación de la compañía aseguradora por falta de pago, y en los dos había intervenido un productor de seguros, habilitado por la compañía, que había percibido el pago y otorgado recibo. Mientras que en el caso Dallago el promotor no fue citado a juicio a reconocer los recibos, en el presente sí lo hizo.

No obstante las similitudes señaladas, existen diferencias que motivan que la solución a la que se arribe no puede ser la misma en ambos casos. En aquel precedente, existía recibo de pago correspondiente al mes en que ocurrió el accidente expedido por el productor, y de la pericia contable se expidió en favor de la realización del pago, sin que la aseguradora hubiese suministrado mayor información respecto de sus registros contables.En el ocurrente, en cambio, no existe ningún elemento de prueba que acredite que al momento en que ocurrió el accidente el pago del seguro se había efectuado y la pericia contable le es adversa a la pretensión del asegurado.

En efecto, el informe pericial rendido en la causa ( fs.274/275 ) surge, tal como lo describe la póliza, que el plan de pagos era de 12 cuotas consecutivas con vencimiento los días 7 de cada mes, la primera el 7/12/2005 y la última el 7/11/2006, y que no se pudo verificar el pago de ninguna de ellas. Agregó en dicho informe que por endoso n° 326763 de fecha 28/02/06 se anuló la póliza desde su origen y afirmó que el Sr. Walter Fernández era promotor de la aseguradora al momento de emitirse la póliza.

En tal aspecto vale recordar lo sostenido por el Tribunal Federal en un supuesto de falta de pago de la póliza en el que señaló: «correspondía al tribunal de la causa examinar la cuestión tanto a la luz del dictamen del perito contador acerca de la forma en que eran llevados los libros de la aseguradora, como la doctrina que surge de los arts, 53, 56 y 63 del C. de Comercio y normas complementarias, máxime cuando no se acreditó en autos que hubiese mediado continuidad en el pago de la prima antes de ocurrido el hecho generador de la responsabilidad «(CSJN Vanesa Marengo C/ Rodriguez Jorge Mario y ot. 28/09/2004, LL 2005-A,653).

Por otro lado, de la conducta asumida por el asegurado tampoco puede inferirse la existencia del pago del seguro, dado que acompañó al proceso la póliza en la que claramente establecía su monto y forma de pago, por lo que no puede pretender desconocerlo, amparándose en un recibo cuyo monto, de $ 339, no coincidía ni con el monto total del costo anual del seguro que ascendía a $1810, ni el parcial al momento del siniestro.Tampoco dio una explicación razonable de cómo podía considerar pagado un seguro cuando la cifra que consigna el recibo representa un poco más que el valor de dos cuotas, tal como lo sostuvo el juez de primera instancia.

En este aspecto, la sentencia en recurso entiende que debe darse prevalencia al recibo acompañado en autos que consigna que la próxima cuota vencía el 28/11/06, lo que, según sostuvo, generó en el asegurado una «legítima expectativa de estar con cobertura vigente para la época del siniestro».

Entiendo que tal conclusión, no es la que se deriva de las constancias de la causa, en las que si bien el productor del seguro reconoció el recibo que extendió y en el mismo acto dijo que la cobertura estaba vigente al momento del siniestro, no dio ninguna razón que fundamentara esa afirmación. No hay una sola explicación de si el recibo, tal como lo hace, afirma que es la primer cuota la que se paga, cómo es posible que el pago se haga el 28/11/2005 y el próximo vencimiento sea el 28/11/2006, cuando nadie ha discutido que la forma de pago era en 12 cuotas mensuales y consecutivas, tal como se consignó en la póliza, la que fue emitida.

Por lo demás y tal como la propia sentenciante lo admite, Fernández sostuvo (fs. 207 vta.) que por la primer cuota se extiende recibo y luego el pago se efectúa mediante cuponera de pago de la compañía.Esta forma habitual de proceder, no concuerda con el alcance que en autos se le da al recibo de pago como cancelatorio de un año del costo del seguro contratado.

Tal circunstancia lleva a descartar la pretensión del recurrente referida a que el recibo extendido por el promotor generó en él la convicción de encontrarse con cobertura, si bien pudo creer tal circunstancia cuando se le entregó el recibo, no pudo mantener esa creencia cuando le fue extendida la póliza en la que claramente se consigna el vencimiento y el importe de cada una de las cuotas.

Es preciso recordar que el contrato de seguros es un contrato eminentemente de buena fe en el que desde su inicio y, especialmente durante su ejecución se exige un comportamiento de las partes que permita brindar certeza y seguridad jurídica respecto del cumplimiento de los pactos convenidos y la satisfacción de las prestaciones acordadas. Desde esta óptica resulta imposible considerar que el asegurado haya podido entender válidamente que su seguro estaba pago, con sustento en la fecha del próximo vencimiento establecida en el recibo, cuando la misma no coincidía con los términos de la póliza, que el mismo acompañó al contestar demanda, de la que claramente surgía que el vencimiento era mensual y que el monto pagado alcanzaba para cubrir poco más de dos cuotas.

Es por ello que al momento del siniestro se encontraba con seis cuotas vencidas si se toma la fecha del recibo (noviembre de 2005), o cinco si se toma la fecha de la póliza (diciembre de 2006).

La conclusión a la que arriba la Cámara tampoco es conteste con lo establecido en el anexo N° 303 de la póliza que claramente establece la forma de pago, monto y vencimiento de cada una de las cuotas, ni con lo dictaminado en la pericia contable rendida en la causa no impugnada de la que surge que al momento del siniestro la camioneta del demandado se encontraba sin seguro.

Todas estas circunstancias revelan que cuando ocurrió el accidente el 16/06/2006, elseguro se encontraba pendiente de pago por lo que resultaba plenamente aplicable la cláusula 97 del la póliza, que establece que vencidos los plazos para el pago del premio exigible, la cobertura quedará automáticamente suspendida desde la hora 24 del día del vencimiento impago.

La cuestión no puede variar si se hiciera aplicación del régimen de la ley de defensa al consumidor, desde que ha quedado definitivamente establecido que el demandado no cumplió con la obligación contractual que tenía a su cargo tal es el pago de la cobertura en término, situación que no podía desconocer.

El Tribunal de Apelaciones al otorgar plena oponibilidad al recibo otorgado ha omitido considerar todos estos elementos, que surgen de las constancias de la causa y que, de haber sido correctamente valorados hubiesen motivado la admisión de la declinación de la citación de garantía por encontrarse el seguro con cobertura suspendida por falta de pago. Es por ello que entiendo que deberá admitirse el recurso deducido y revocarse la sentencia en recurso.

Así voto.

Sobre la misma cuestión el Dr. NANCLARES, adhiere al voto que antecede.

A LA SEGUNDA CUESTION EL DR.ALEJANDRO PEREZ HUALDE DIJO:

Atento al resultado al que se arriba en el tratamiento de la cuestión anterior, corresponde admitir el recurso de Inconstitucionalidad deducido a fs.27/32 y, en su lugar, revocar la sentencia de Cámara obrante a fs. 347/357.

En consecuencia, deberán rechazarse los recursos de apelación deducidos por la actora y los demandados en autos y confirmarse la sentencia de origen, la que admitió la declinación de la citación en garantía efectuada por la aseguradora Paraná Seguros S.A.

Así voto.

Sobre la misma cuestión el Dr. NANCLARES, adhiere al voto que antecede.

A LA TERCERA CUESTION EL DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE DIJO:

Atento el resultado al que se arriba en el tratamiento de las cuestiones que anteceden, las costas de esta instancia deberán imponerse a los recurridos vencidos (arts.35 y 36 C.P.C.) .

S E N T E N C I A :

Mendoza, 13 mayo de 2015,

Y VISTOS:

Por el mérito que resulta del acuerdo precedente, la Sala Primera de la Excma. Suprema Corte de Justicia, fallando en definitiva,

R E S U E L V E :

I- Admitir el recurso de Inconstitucionalidad deducido a fs.27/32 de autos. En consecuencia, revocar la sentencia obrante a fs. 347/357, la que se sustituye por la siguiente:

«I-Rechazar los recursos de apelación deducidos a fs. 304 y 306, contra la sentencia de fs. 297/298, la que se confirma»

«II- Imponer las costas a los apelantes vencidos».

«III- Diferir la regulación de honorarios para su oportunidad»

II- Imponer las costas de esta instancia a los recurridos que resultan vencidos (arts. 35 y 36 C.P.C.).

III- Diferir la regulación de honorarios para su oportunidad.

IV- Líbrese cheque a la orden del recurrente por la suma de ($.), con imputación a la boleta de depósito obrante a fs. 37.

Notifíquese.

DR. ALEJANDRO PEREZ HUALDE

Ministro

DR. JORGE NANCLARES

Ministro

CONSTANCIA: Que la presente resolución es suscripta por dos miembros del Tribunal, en razón de encontrarse vacante una de las Vocalías de la Sala Primera de la Suprema Corte de Justicia por el pase del Dr. Omar PALERMO a la Sala Segunda del Tribunal (Acordada n° 26.210) (art. 88 ap. III del C.P.C.). Secretaría, 13 mayo de 2015 .-

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: