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La interpretación amplia y pro-animal del hábeas corpus interpuesto en beneficio de Sandra la Orangutana

FileAccessHandlerAutor: Caporaletti, Julieta .

Fecha: 22-jun-2015

Cita: MJ-DOC-7265-AR | MJD7265

Sumario:

I. La figura del hábeas corpus y su aplicación. II. El hábeas corpus presentado a favor de la «Orangutana Sandra». III. Interpretación dinámica de la realidad. IV. Sandra: sujeto no humano (animal) titular de derecho y el caso de Ecuador. V. Conclusión.

Doctrina:

Por Julieta Caporaletti (*)

I. LA FIGURA DEL HÁBEAS CORPUS Y SU APLICACIÓN

Nos encontramos en presencia de una figura jurídica cuyo término proviene del latín y significa «tendrás tu cuerpo libre» o «cuerpo presente». Tiene como finalidad evitar arrestos o privaciones ilegítimas de libertad, como así también que se agraven las condiciones de detención; es decir, tutela derechos fundamentales, como son la vida y la libertad frente a cualquier tipo de acción u omisión de cualquier autoridad, funcionario o persona que pueda vulnerar estos derechos. Para ello, frente a la afección, existe la figura del hábeas corpus, que da derecho a que en un plazo prudencial el juez se expida y tome las medidas necesarias al respecto.

Esta figura se encuentra regulada en las siguientes normas:

– El art. 43 de la CN. Allí se establece lo siguiente: «Cuando el derecho lesionado, restringido, alterado o amenazado fuera la libertad física, o en caso de agravamiento ilegítimo en la forma o condiciones de detención, o en el de desaparición forzada de personas, la acción de hábeas corpus podrá ser interpuesta por el afectado o por cualquiera en su favor, y el juez resolverá de inmediato, aun durante la vigencia del estado de sitio».

– La Ley 23.098 .

Esta última contempla lo siguiente:

– Es una herramienta de protección contra la amenaza, una restricción tendiente a corregir y salvaguardar el derecho de la libertad física garantizando el trato digno del detenido.Esto último no se refleja solamente en el ejemplo cotidiano del hostigamiento, como es el caso de la tortura, sino que va más allá. A modo de ejemplo, el 27 de septiembre de 2013, la jueza Susana Castañera -a cargo del Juzgado Nacional de Instrucción N.° 31 de la Ciudad de Buenos Aires- logró una resolución favorable frente a una solicitud de hábeas corpus colectivo presentado por detenidos del Pabellón 1 del Módulo 1 del Complejo Penitenciario Federal de Devoto, quienes manifestaron el empeoramiento de sus condiciones de detención en relación con el escenario de suciedad en el que se encontraban como consecuencia de la falta de suministro de elementos de limpieza. En virtud de ello, ordenó al director de la cárcel que duplique la cantidad de los elementos de limpieza entregados mensualmente a los internos del Pabellón 1, y que cada cuatro meses remita al tribunal la constancia que certifique el cumplimiento de la distribución de dichos artículos.

– Legitimación activa: cualquier persona puede solicitar un hábeas corpus, incluso el juez actuando de oficio.

– Competencia. En la Ciudad de Buenos Aires, son competentes los jueces a cargo de los Juzgados Nacionales en lo Criminal de Instrucción. En el ámbito nacional o provincial, son competentes los jueces de sección, según las normas de competencia.

– Proceso sumarísimo e inmediato.

– El juez podrá hacer lugar a la acción, rechazar la presentación por no ajustarse al objeto o declararse incompetente. No obstante ello, se elevarán los autos a la Cámara de Apelaciones, que debe confirmar o no lo resuelto dentro de las veinticuatro horas.

II. EL HÁBEAS CORPUS PRESENTADO A FAVOR DE LA «ORANGUTANA SANDRA»

El hábeas corpus fue interpuesto por la Asociación de Funcionarios y Abogados por el Derecho de los Animales (Afada) en beneficio de la orangutana Sandra, que se encuentra en el Zoológico de Buenos Aires, en virtud de haber sido víctima de actos de crueldad animal, por lo que se requirió que fuera trasladada a una reserva adecuada con sus congéneres.El 13 de noviembre de 2014, la presentación se efectuó ante el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N.° 47, cuya titular lo rechazó el mismo día remitiendo testimonios al fuero competente a sus efectos. Esto fue confirmado por la sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de Apelaciones. La ONG recurrió el decisorio en la Cámara Federal de Casación Penal (salió sorteada la Sala II). No obstante ello, en virtud de los testimonios extraídos, intervino en la investigación la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.° 8 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que ha tomado medidas respecto de los hechos de maltrato denunciados en el hábeas corpus.

Ahora bien, en virtud de dicha resolución, se interpuso un recurso de casación, oportunidad que en el marco de la causa N.° 68.831/14/CFC1 caratulada «Orangutana Sandra s/ recurso de casación de hábeas corpus» intervino la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, que en una sola foja resolvió concisamente lo siguiente:

– A partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática, le reconoce a Sandra el carácter de sujeto de derecho, dado que los sujetos no humanos (animales) son titulares de derecho, por lo que sus derechos deben ser protegidos en el ámbito de competencia que corresponda.

– Se remite el hábeas corpus a la Fiscalía interviniente en relación con los testimonios extraídos a fin de continuar su tramitación.

El caso generó impacto no solo a nivel nacional, sino también internacional, dando lugar en la actualidad a una serie de audiencias -incluso vía Skype- con especialistas en zoología locales, del resto del mundo y con los responsables del zoológico porteño, transformándose en posible la chance de que se haga efectivo su traslado a un santuario brasileño donde podría vivir en semilibertad.De este modo, el 29 de abril de 2015, en el marco de la respectiva causa, el titular del Juzgado Penal Contravencional y de Faltas N.° 15 resolvió tener como parte querellante a la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales y tener por instada la acción.

III. INTERPRETACIÓN DINÁMICA DE LA REALIDAD

Dado el interesante caso de análisis, creo bastante constructivo citar una de mis partes favoritas del fallo «Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional y otros s/daños y perjuicios» (más conocido como «Matanza-Riachuelo»): «La mejora o degradación del ambiente beneficia o perjudica a toda la población, porque es un bien que pertenece a la esfera social y transindividual, y de allí deriva la particular energía con que los jueces deben actuar para hacer efectivos estos mandatos constitucionales…». Ahora bien, esta particular energía implica dejar a un lado la estructura rígida y habitual, adecuando la interpretación normativa al contexto existente tendiente a la protección del bien jurídico en juego, y esto no es más que el reflejo del accionar de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal.Expresamente, la Sala destacó que, para arribar a dicha resolución, efectúo una interpretación jurídica dinámica y no estática del instituto del hábeas corpus, extendiendo su ámbito de aplicación a los animales -en este caso a la orangutana-, que calificó como «sujetos no humanos titulares de derechos». Siguiendo este lineamiento:

– Sandra se encuentra privada de su libertad, viéndose agravadas sus condiciones de aislamiento por situaciones de maltrato animal.

– Es un sujeto de derecho, por lo cual, al verse vulnerados sus derechos de libertad física y ambulatoria, resulta idóneo recurrir a la figura del hábeas corpus.

– El hábeas corpus puede ser interpuesto por quien se vio afectado en su libertad física y ambulatoria, que en este caso resulta imposible, o por cualquier persona en beneficio de aquel, por lo cual la Asociación de Funcionarios y Abogados por el Derecho de los Animales (Afada) estaba legitimada.

– Para cesar el agravamiento de las condiciones de aislamiento, la Asociación requirió que la orangutana fuera trasladada a una reserva adecuada con sus congéneres.

Esto no es más que la simple interpretación del derecho adaptada a las necesidades reales, dando cumplimiento a los lineamientos y exigencias marcadas por la Corte en el fallo «Mendoza», tendientes a indicar que los institutos del derecho son herramientas que deben ser utilizadas de manera dinámica e innovadora a fin de arribar a soluciones que satisfagan las necesidades atípicas que surgen en nuestro contexto. No obstante ello, frente a los perfiles normativistas, debo recordarles específicamente en relación con el caso de análisis que la figura del hábeas corpus recién fue incorporada en la Constitución con la reforma del año 1994, sentándose hasta tanto las bases de su aplicación mediante dos fallos trascendentales, como fueron «Siri» (1957) y «Kot» (1958). Es decir que en aquel momento la aplicación de esta figura se fundaba en dichos antecedentes jurisprudenciales, que sentaron la necesidad de su materialización normativa en la reforma constitucional.Ahora bien, en el siglo XXI, nos encontramos frente a una nueva etapa superadora del hábeas corpus, que evidentemente comienza a sentar la base del cambio, propulsándose con esta resolución de la Sala III. Un fallo trascendental como el analizado, logrará a la larga el mismo resultado que «Siri» y «Kot», es decir que junto con las resoluciones de los posteriores magistrados adherentes serán los disparadores de la reforma de la ley, en su debido momento.

Decisiones jugadas como la presente no hacen más que captar las necesidades existentes, articulando las herramientas jurídicas necesarias para arribar a decisiones socialmente justas. Esto se traduce no solo en un antecedente que será citado en numerosos hábeas corpus en materia animal, sino también que será la base de un dinamismo traccionador en el área legislativa, tal como sucedió en el fallo «Siri» y «Kot». Dado el contexto dinámico en el que vivimos, resulta fundamental contar con magistrados que comprendan todo eso, y que ellos sienten las bases del cambio.

IV. SANDRA: SUJETO NO HUMANO (ANIMAL) TITULAR DE DERECHO Y EL CASO DE ECUADOR

La interpretación normativa efectuada no resulta para nada descabellada, y menos aún el fundamento doctrinario del Dr. Eugenio Zaffaroni utilizado, tendiente a sustentar la postura de que los animales son sujetos de de recho. Ahora bien, debo reconocer la inexistencia de respaldo normativo en dicha postura, pero de eso me encargaré en la conclusión. No obstante la precariedad del sustento, debe destacarse que estamos frente a una visión superadora que de a poco se está construyendo en América Latina, donde Ecuador resulta ser el país más innovador.La nueva Constitución de la República del Ecuador data de octubre de 2008, y plantea un increíble ordenamiento jurídico nacional donde reconoce a la «naturaleza» como sujeto de derecho; es decir, que si bien en nuestro caso de análisis las críticas se vinculan con considerar a un animal como sujeto de derecho; Ecuador se puede decir que pateó totalmente el tablero de las interpretaciones rígidas, estancas y estructuradas, reconociendo los derechos no solo de los animales, sino también de la biodiversidad, ecosistema que hace a la naturaleza. Es decir, estamos frente a un país 100% visionario que sienta las bases para un cambio de paradigma proambiente a nivel mundial. Es así cómo se plasma la obligación de los integrantes de la administración pública de respetar y ejecutar los «derechos de la naturaleza». De este modo, exige a las autoridades que den cumplimiento a sus derechos, aplicando e interpretando la normativa existente conforme los lineamientos marcados por la nueva Constitución Nacional. Hablar de los derechos de la naturaleza significa reconocer que los ecosistemas y las comunidades naturales no son simplemente propiedad que puede ser poseída, sino que son entidades que tienen un derecho independiente a existir y a florecer.

V. CONCLUSIÓN

Si bien lo resuelto por la Sala II es un antecedente que marca el principio del cambio en materia de derecho animal, lo cierto es que me resulta bastante decepcionante que una instancia de la relevancia -como es Casación- haya sustentado dicha postura solo con los lineamientos doctrinarios del Dr. Zaffaroni, dejando a un lado cierta normativa fundamental en la materia, como es la propia CN, la Ley 25.675 Ley General del Ambiente, la Ley 24.375 Convenio sobre la Diversidad Biológica, entre otras.

– Artículo 41 de la CN: «Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo.El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos».

– Artículo 75 inc. 17 de la CN: «Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones».

Finalizando, debo destacar que si bien celebro el notable avance jurisprudencial en materia de derecho animal, no puedo dejar de considerar la pobreza en materia de sustento normativo que apoye y dé impulso a la decisión final, resultando -según mi humilde entender-penoso el fundamento basado en una cita doctrinaria del Dr. Zaffaroni cuando nuestro sistema normativo brinda herramientas sumamente enriquecedoras que hubieran dado un respaldo idóneo a la resolución.No obstante ello, lo relevante es la decisión final de la Sala que sentó la base del cambio de paradigma en derecho animal, y dejó en manos de las instancias venideras, que deban tratar cuestiones similares, la creatividad en dar un buen sustento normativo que será apoyado por el fallo de la Sala II de Casación.

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(*) Abogada, Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca. Posgrado en Derecho Ambiental, Universidad de Palermo. Maestría en Derecho con Orientación Ambiental, Universidad de Palermo. Becada por la Universidad de Palermo para el Doctorado en Derecho. Se desempeña en el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción n.° 31, Secretaría n.° 119. Se encuentra desarrollando un proceso de investigación vinculado con el derecho de acceso a la información y a la participación popular en el ámbito de los org anismos ambientales estatales. Participa en la redacción de la revista Derecho Ambiental, Universidad de Palermo. Autora de artículos de su especialidad.

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