Obligación del progenitor de abonar una cuota alimentaria mayor, a medida que los hijos menores van creciendo

shutterstock_114945433Partes: C. M. c/ A. F. J. E. s/ alimentos y litis expensas

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela

Sala/Juzgado: 5ta circ.

Fecha: 30-dic-2014

Cita: MJ-JU-M-91966-AR | MJJ91966 | MJJ91966

Obligación del progenitor de abonar una cuota alimentaria mayor, a medida que los hijos menores van creciendo.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar el recurso de apelación deducido por el alimentante contra la sentencia que fijó la cuota alimentaria, desde que no es discutible y no se necesita prueba de que a medida que los menores van creciendo se incrementan sus necesidades originadas en alimentación, vestimenta, educación, desarrollo cultural y deportivo, esparcimiento y relaciones sociales, variación de la situación del alimentado que es suficiente para rever el monto de la cuota alimentaria, sin necesidad de que concurra un cambio en la situación del alimentante.

2.-El hecho de que el alimentante alegue poseer ingresos magros, no es un argumento atendible a los fines de la impugnación del monto fijado en concepto de cuota alimentaria por el sentenciante, pues todo progenitor sabe que sus hijos tienen necesidades de toda naturaleza, que las mismas deben satisfacerse y que el mero paso del tiempo incrementa esas necesidades, ya sea en su diversidad como en la cuantía económica.

3.-Tratándose de costas en un juicio de alimentos no se aplican las disposiciones del CPCC Santa Fe , sino que siempre -salvo en casos de excepción que no se configuran en el presente-, las mismas deben ser soportadas por el alimentante, regla más rigurosa cuando el alimentado es un menor y como el interés superior del menor tiene una especial tutela en la legislación nacional e internacional, se ha dicho que la cuota debe mantenerse incólume.

Fallo:

En la ciudad de Rafaela, a los 30 días del mes de diciembre del año dos mil catorce, se reúnen en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de la Quinta Circunscripción Judicial, Dres. Lorenzo J. M. Macagno, Beatriz A. Abele y Alejandro A.Román, para resolver el recurso de apelación interpuesto por la parte demandada, contra la sentencia dictada por la Sra. Jueza de Primera Instancia de Familia esta ciudad, en los autos caratulados: “Expte. N° 149- año 2011 – C. , M. c/ A. F. , J. E. s/ Alimentos y Litis”.-

Dispuesto el orden de votación, en coincidencia con el estudio de la causa resulta: primera, Dra. Abele; segundo, Dr.Macagno; tercero, Dr.Román.-

Acto seguido el Tribunal se plantea las siguientes cuestiones:

1ra.: ¿Es justa la sentencia apelada?

2da.: ¿Qué pronunciamiento corresponde emitir:?

A la primera cuestión, la Dra.Abele dijo:

La Jueza de Familia ha dictado sentencia haciendo lugar a la demanda y, en consecuencia fijar la prestación alimentaria que debe abonar el señor J. E. A. F. a la Sra. M. C. quien obra en representación de sus hijas menores Agustina y Micaela A. , en la suma de $ 1.500 la que será abonada por mensualidades adelantadas del 1 al 10 de cada mes, debiendo depositarse en la cuenta judicial abierta a nombre de estos autos y a la orden de este Juzgado. Hace lugar al reclamo de cuotas alimentarias no abonadas y que habían sido pactadas por las partes en el año 2.009, tomando como cuota adeudada la fijada en dicho convenio ($ 120), debiendo descontarse las sumas abonadas, monto que deberá ser pagado dentro de los diez días de aprobada la correspondiente liquidación. Impone las costas al demandado y difiere la regulación de honorarios.Para arribar a dicha conclusión, luego de recordar que el aumento de cuota alimentaria resulta procedente cuando hay una variación de los presupuestos de hecho tenidos en cuenta al fijar la cuota, sea que se modificaron las posibilidades del alimentante o las necesidades de los alimentados, o que ha sobrevenido una causal legal de cese de la obligación.

Entiende que se encuentran acreditados tanto la capacidad económica del alimentante como las mayores necesidades de las menores, a lo que se suma el proceso inflacionario.

Contra dicha sentencia se eleva la parte demandada, interponiendo recurso de apelación (fs. 296), el que fuera concedido a fs. 297, en relación y con efecto devolutivo.

Radicado los autos antes este Tribunal, la parte apelante expresa agravios a fs. 306 a 312 vto.

En dicho escrito manifiesta que se agravia porque:

1) En baja instancia se ha omitido considerar las pruebas existentes en la causa y simplemente se hace un razonamiento lineal en donde se considera que para dos menores de 14 años, el padre tiene que aportar $ 1.500, suma reclamada por la madre, sin considerar la situación del alimentado y del alimentante, demás cargas de familia, etc.-

2) Que se considere acreditada la capacidad económica del padre porque es joven y tiene un título universitario que lo habilita a ejercer una profesión, circunstancia que asegura no prueban nada. Que de las demás pruebas surge exactamente lo contrario.

A continuación cita todas las pruebas que dice demuestran que gana entre $ Y agrega que la sentenciante no ha tomado en consideración que además el demandado ha formado una nueva pareja y tiene otra hija, que tiene un estilo de vida casi precario.

3) Se agravia porque la A-quo omitió considerar las grandes diferencias que existen entre el modo de vida de la Sra. C. y las dos menores. Mientras éstas van a un colegio privado, Guillermina A., hija de la nueva pareja del accionado, concurre a una escuela pública.

Señala que mientras la ex esposa y las hijas de ambos residen en el centro de la ciudad de Córdoba, el demandado vive en una casa del Plan Federal Barrio 2 de Abril de esta ciudad junto a su nueva pareja y la hija que han tenido en común. Asegura que éstos tienen un estilo de vida propio de clase media o baja.

Que la Sra. Coria, actual pareja del accionado, es policía y percibe $ 1.900 y El alimentante trabaja como kinesiólogo y cobra $ 1.800 mensuales.

Dice que la Jueza no ha tenido en cuenta las testimoniales producidas en autos y que corroboran lo expresado hasta acá.

4) Se agravia porque se ha fijado una cuota de $ 1.500, suma que asegura no puede pagar. Y que la cuota ofrecida por su parte de $ 540 no es absurda ni contraria a la realidad y ha sido pactada en sede judicial.

5) Se agravia porque asegura que la Sentenciante, sin ninguna prueba, fija la suma de $ 1.500. Se funda en la inflación y demás circunstancias económicas.

Agrega que la A-quo no ha tomado en consideración que el alimentante está sin trabajo desde hace tres meses en lo que era su única fuente de ingreso constante, o sea el Centro Empleados de Comercio.

6) Se agravia el demandado porque la Jueza de grado le ha ordenado abonar las diferencias en las cuotas alimentarias anteriores, por un período de cinco años, asegurando que siempre ha aportado y muy pocas veces le fue entregado recibo de dichos pagos. Sostiene que no podrá abonar esa suma de dinero dentro de los 10 días de aprobada la liquidación, con más la cuota de $ 1.500.

Solicita que en el hipotético caso que se mantenga la obligación de pago, se otorgue una forma escalonada o en cuotas para cumplir con la misma.

7) Se agravia el demandado porque le fueron impuestas la totalidad de las costas.Reprocha a la sentenciante no haber analizado la situación de la Sra. C. , quien es joven y con título universitario también y que gana más que el actor.

Finalmente solicita que de hacerse lugar a la demanda, se fije una cuota que no supere el 30% del total de sus ingresos y se impongan las costas también en forma proporcional.

Hacer reserva de recurso y solicita se haga lugar a la apelación interpuesta y se modifique la sentencia de primera instancia.

A fs. 315 a 316 vto. la parte actora contesta los agravios, resistiendo el progreso de los mismos, y solicitando se confirme la sentencia de primera instancia.

Para fundar su postulación sostiene que el accionado se escuda en cifras totalmente desactualizadas y que no se condicen con la realidad económica por la que está atravesando el país. Asegura que es imposible que el Sr. A. esté trabajando por las sumas que declara, y que además datan del año 2.010 (entre $ 1.300 y $ 1.800).

Recuerda que si bien la madre tiene un sueldo como farmacéutica, debe recurrir a la ayuda de sus padres, abuelos de las menores para llegar a solventar las necesidades de éstas.

Niega que el ingreso de la madre de las menores sea mucho mayor que el del padre y que, habiendo afirmado el alimentante en la expresión de agravios que en este momento se encuentra sin trabajo, manifiesta que deberá buscar uno, extrañándose que así sea porque asevera que en nuestra ciudad no existe un solo kinesiólogo que no tenga trabajo, que todos tienen mínimamente sus pacientes y se desempeñan en su profesión.

Pide se confirme la sentencia, incluida la imposición de costas.

A su turno, la Asesora de Menores N° 2 manifiesta que a su entender la sentencia venida en apelación, se ajusta a derecho y -por ende- adhiere al reclamo de la parte actora.

Paso al tratamiento del recurso.

Del Art. 265 del C.C.nace la obligación de los padres de proveer alimentos a sus hijos menores, lo que en rigor de verdad es un derecho-deber. “Ha dicho la jurisprudencia que el deber alimentario de los padres es un imperativo del Derecho natural” (CNCiv., Sala A, 16-02-84, L.L., 1984-C-622, 36.646-S), “pero al estar dispuesta por la ley constituye una obligación legal” (CNCiv., Sala J, 7/7/92, L.L., 1993-D-534.).

Es una obligación que deviene de la patria potestad.

Si bien es verdad que la obligación alimentaria pesa sobre ambos padres, no se puede obviar el hecho de que quien detenta la tenencia, invierte gran parte de su tiempo en la atención a los menores, por lo que resulta justo que el otro progenitor deba realizar un aporte económico mayor. En el caso, las menores conviven con su madre, por lo que todo lo concerniente a las actividades referidas a la higiene, educación, alimentación, escolaridad, esparcimientos, atención de la salud, etc., están a cargo de ella. Todas esa horas dedicadas a las niñas son horas que no puede la mamá destinar a la generación de mayores ingresos. Ingresos que dicho sea de paso, debe destinar parte a su propia subsistencia, porque el reclamo que acá se formula es para las menores exclusivamente. Es absolutamente injusto, y así lo entienden sin fisuras la doctrina y jurisprudencia, cargar con cuotas alimentarias iguales a ambos progenitores.

Del análisis de dicha disposición, y teniendo como guía las posturas doctrinarias y jurisprudenciales en la materia, podemos afirmar que el derecho-deber de prestar alimentos a los hijos menores tiene dos parámetros que deben tomarse en consideración al momento de fijar la cuota alimentaria. Por un lado, es absolutamente indiscutible que dentro del concepto de “alimentos” quedan incluidos los gastos de manutención, vestido, habitación, salud, educación, desarrollo cultural y espiritual, esparcimiento y relaciones sociales de los alimentados. No es aceptable que quien tiene la obligación de prestar alimentos, pretenda satisfacer exclusivamente, las necesidades básicas.Ello así, porque el otro parámetro a tener en cuenta, es la “condición y fortuna” (Art. 265 del C.C.) del alimentante. Esta disposición tiene por finalidad la tutela de los menores, ya que se considera que los hijos deben mantener el mismo nivel de vida que tenían cuando los padres convivían, ya que hay que evitar mayores cambios a los que necesariamente se producen ante una separación.

Por otro lado, la Convención sobre los Derechos del Niño, incorporada a nuestra Constitución Nacional en el año 1.994 con jerarquía superior a las leyes (Art. 75, inc. 22) en el Art. 3 inc. 1, Parte I, dispone que todas las medidas que tomen los tribunales (además de las instituciones públicas y privadas de bienestar social, las autoridades administrativas o los órganos legislativos) tendrán una consideración primordial respecto del interés superior del niño. En el Art. 2º inc. 2 e inc. 2 del Art. 3º, de la misma Parte, recalca la obligación de los Estados partes de velar por la protección, cuidado y bienestar del niño.

Con las pautas apuntadas como norte, analizo el fallo venido a revisión y los agravios expresados por la quejosa.

Es absolutamente indiscutible y no necesita demostración, que a medida que los menores van creciendo se incrementan sus necesidades originadas en alimentación, vestimenta, educación, desarrollo cultural y deportivo, esparcimiento y relaciones sociales.

La variación de la situación del alimentado ya es suficiente para rever el monto de la cuota alimentaria, no resulta necesario que concurra un cambio en la situación del alimentante, salvo supuestos excepcionales (vg.: incapacidad total laboral del alimentante) que no se dan en el caso de autos.

Respecto de los ingresos del alimentante, quien asegura son magros, no es un argumento atendible.Todo progenitor sabe que sus hijos tienen necesidades de toda naturaleza, que las mismas deben satisfacerse y que el mero paso del tiempo incrementa esas necesidades, ya sea en su diversidad como en la cuantía económica.

A los fines de la determinación de la cuota alimentaria, no es necesario que la justificación de los ingresos del obligado resulte de prueba directa, pues para su apreciación es computable la meramente indiciaria, en tanto no se busca la determinación exacta de su patrimonio, sino contar con un mínimo de elementos que permitan ponderar su capacidad económica. El interés superior del menor justifica esta interpretación.

Y la Jueza de baja instancia ha actuado acorde con lo expresado, porque ha valorado la edad del padre y su condición de profesional de la salud, y ha concluido que puede afrontar la cuota fijada. En relación con ello, analizo la declaración testimonial de la Kinesióloga Verónica Guadalupe Borgogno, quien manifiesta que conoce al demandado por trabajar juntos en el Centro de Salud de Empleados de Comercio. Al ser preguntada “si tiene conocimiento del cuál es el ingreso mensual y/o diario del demandado” y “si tiene conocimiento de los días y horarios de trabajo del demandado”. (preguntas 4 y 5 del pliego agregado a fs. 260), contesta: “4) Por lo que cobro yo son dos horas y media por día y el sueldo fijo es $ 1.350,00. 5) Creo que de seis a ocho y media de lunes a viernes” (declaración glosada a fs. 261). El demandado no puede seriamente plantear que no le alcanzan sus ingresos para afrontar la cuota alimentaria solicitada, cuando trabaja solo dos horas y media, cinco días a la semana. No aporta el alimentante elemento alguno que me permita saber la cantidad de horas dedicadas a la prestación a favor de Rafaela ACE, quien a fs. 32 contesta el oficio afirmando que el Dr. J. A.es prestador desde el 26/02/2.002, y a pesar de que dice que adjunta las planillas de liquidación de honorarios desde esa fecha -los que no son un monto fijo mensual- en realidad las planillas acompañadas exhiben los montos pagados desde el 16/08/2.003 hasta el 05/10/2.004, más dos liquidaciones de mayo de 2.005 y una de junio de 2.006. El total de la liquidación asciende a ($.) (resultado de sumar las 4 páginas), monto que si le deducimos los correspondiente a las dos órdenes del 2.005 y la del 2.006, nos da la suma de ($.). Esta última cifra es la que percibió en 14 meses (desde agosto de 2.003 a octubre de 2.004). En aquel momento los montos cobrados no eran magros, más aún si considero que no trabajaba muchas horas por día, dato que se obtiene de las fechas de las órdenes (ver columna 5a.fs.28 a 31).

Estoy convencida que la cuota alimentaria debe ser aumentada.

Respecto del quantum del incremento, advierto que hay dos posturas en la jurisprudencia -las que no necesariamente son diametralmente opuestas-, una de ellas sostiene que una nueva familia formada por el alimentante no debe ser tenida en cuenta para fijar la cuota alimentaria, ya que es responsabilidad de quien engendra hijos, procurarse los medios para garantizar su manutención. Otra postura, sostiene que debe tenerse en cuenta la existencia de otros hijos del alimentante, acorde con su situación económica.

En lo personal, soy de la opinión que todos los hijos tienen igual derecho a recibir alimentos de su padre, quien deberá procurarse los medios para satisfacer las necesidades de ellos.

Por todo lo expresado hasta acá, me parece justa la cuota alimentaria fijada en baja instancia, esto es $ 1.500 mensuales. Si comparamos esta cifra fijada en diciembre de 2.013, con la suma de $ 120 mensuales fijados en el año 2.000 para ser pagado a partir de enero del 2.001 (fs.19/20), los alimentos provisorios -los que son destinados a satisfacer las necesidades inmediatas o básicas- se fija en noviembre de 2.009 en la suma de $ 750 (fs. 25). Y teniendo en cuenta el fenómeno inflacionario registrado en los último años, estoy segura de no equivocarme si digo que la cuota hoy fijada en realidad mantiene un poder adquisitivo similar a las dos cifras anteriores. Por lo tanto el aumento no es significativo, sino más bien es un ajuste a las circunstancias actuales. Coincido con la A-quo, que la cifra ofrecida por el alimentante, y que es producto de un acuerdo provisorio entre las partes, de $ 540, es insuficiente.

No conmueve los fundamentos de la sentencia ni las consideraciones precedentes, la afirmación de que la madre y las niñas viven en forma suntuosa. De autos no surge que esa sea la situación de las alimentadas y su mamá, ya que ésta tiene como ingreso un sueldo que comparado con el del padre en las mismas fechas no es superior y además, el departamento que ocupan es alquilado. El padre, por su parte, no paga alquiler porque la vivienda es de propiedad de su actual pareja.

En cuanto al agravio referido a la obligación de pagar las diferencias por cuotas vencidas en los últimos cinco años, argumentando que el demandado no puede hacerlo y, subsidiariamente, solicita se le otorgue un plazo o cuotas. Respecto de este último pedido, deberá la cuestión ser debatida en baja instancia, ya que está vedado introducir un planteo nuevo en segunda instancia. En cuanto a la obligación de pagar las diferencias, nace porque la responsabilidad de este alimentante surge de la patria potestad (Art. 267; 268; 271; 272 del C.C.), la que difiere de la que nace por el parentesco (Art. 367 del C.C.).

Una de las principales diferencias que existe entre ambos deberes alimentarios es que la necesidad de recibir alimentos por parte de los menores surge con el nacimiento de éstos.En cambio la que se basa en el parentesco nace cuando el alimentado manifiesta la necesidad de recibir ayuda, lo que generalmente coincide con la interposición de la demanda. Por ello es que a los primeros se les reconoce el derecho de percibir cuotas vencidas no pagadas, aún anteriores a la promoción del juicio, y a los segundos no.

A todo ello corresponde agregar que el interés superior del menor, comprometido en razón de no haber su representante legal actuado con el debido celo en la defensa de sus derechos, permitiendo de tal manera que el paso del tiempo lesione su patrimonio, no puede constituirse en presunción de renuncia o abandono ya que no es posible inferir tal renuncia de la conducta de alguien que -como el menor- carece de capacidad para accionar en defensa de sus derechos. (Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Pergamino, Buenos Aires; “Pelourson, Marisa Susana y otro s. Homologación de convenio”; 21-ago-2014; Rubinzal Online; RC J 8312/14).

Y por último, los honorarios a cargo del accionado. He dicho en anteriores oportunidades, en forma coincidente con la jurisprudencia mayoritaria incluida la de esta Cámara, que respecto a las costas en un juicio de alimentos, no se aplican las disposiciones del Código Procesal Civil y Comercial Santa Fe, sino que siempre -salvo en casos de excepción que no se configuran en el presente-, las mismas deben ser soportadas por el alimentante. Esta regla se aplica a todo tipo de juicio de alimentos, pero con mayor rigurosidad cuando el alimentado es un menor.

Pero además, como el interés superior del menor tiene una especial tutela en la legislación nacional e internacional, se ha dicho que la cuota debe mantenerse incólume. (Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala E – 12/07/2013 – “Escola, Constanza y otros c.Molinari, Alejandro Andrés s/ alimentos – DJ 15/01/2014, 70 – AR/JUR/41485/2013).

Por todo ello, voto por la afirmativa.

A la misma cuestión, el Dr.Macagno dijo que por similares fundamentos adhería al voto de la Dra.Abele.

A esta misma cuestión, el Dr. Román dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

A la segunda cuestión, la Dra.Abele dijo que: Que como consecuencia del estudio precedente, sugiero a mis colegas resolver en el siguiente sentido: 1) Rechazar el recurso de apelación opuesto por la parte demandada, con costas. 2) Confirmar en todos sus términos la sentencia elevada. 3) Fijar los honorarios de la Alzada en el 50% de los que se regulen en la instancia de origen.

A la misma cuestión, el Dr.Macagno dijo que la resolución que corresponde adoptar era la propuesta por la Dra. Abele, y en ese sentido emitió su voto.

A esta misma cuestión, el Dr. Román dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

Por las consideraciones del Acuerdo que antecede la CAMARA DE APELACION CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL,

RESUELVE: 1) Rechazar el recurso de apelación opuesto por la parte demandada, con costas. 2) Confirmar en todos sus términos la sentencia elevada. 3) Fijar los honorarios de la Alzada en el 50% de los que se regulen en la inst ancia de origen.

Insértese el original, agréguese el duplicado, hágase saber y bajen.

Concluido el Acuerdo, firmaron los Jueces de Cámara por ante mí, doy fe.

Beatriz A. Abele Lorenzo J. M. Macagno Alejandro A.Román

Juez de Cámara Juez de Cámara Juez de Cámara

SE ABSTIENE

Héctor R.Albrecht

Secretario

  1. cinthia maldonado 16 mayo 2015 de 1:33 PM

    Hola mi nombre es cinthia vivo en puerto madryn chubut y tengo una nena de tres años de edad,con su papa nos separamos en octubre del 2014 por lo tanto no cuento con una cuota alimentaria no cuento con la tenencia ya q el señor se ausento de la provincia hacia la cuidad de necochea quequen desde el mes de febrero del 2015 y no tengo noticias de el esta todo en manos d abogados d familia ya q yo no puedo pagar uno particular para q apure los tramites xq no consigo trabajo y tampoco cobro la asignacion universal xq el cobra un fondo d desempleo y cobra todo el es una situación lamentable y triste xq yo no puedo darle loq se me rece mi hija y alquilo con mis papas pero la situación de ellos tampoco es muy buena con lo cual mi papa nos banca a todos tanto como con remedios y femas ya q mi hija tiene problemas de broncoespasmo y mas so espero q alguien me de una mano ya he salido por todos lados y nada muchas gracias x este espacio para poder contar mi situación.

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