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En reclamo de una modificación del Impuesto a las Ganancias, empezó el paro general de los gremios opositores

_22040_tapa_3032015_7567El sindicalismo opositor realiza desde esta medianoche su cuarto paro nacional contra el gobierno de Cristina Kirchner , con el respaldo casi total de los gremios del transporte público. El reclamo principal es la modificación del Impuesto a las Ganancias, aunque también se suman las demandas de un aumento de emergencia a los jubilados, y medidas contra la inflación y la inseguridad.

La huelga de 24 horas, criticada con dureza por la Casa Rosada, fue impulsada por 22 sindicatos del transporte y cuenta con el respaldo de la CGT de Azopardo, de Hugo Moyano , de la CGT Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo , de la CTA disidente, de Pablo Micheli , y de los bancarios. Tiene una particularidad: las organizaciones de la CGT oficialista decidieron apoyar la protesta, aunque de manera indirecta.

Los colectivos urbanos, ómnibus de larga distancia, vuelos internacionales y de cabotaje, ferrocarriles, la actividad portuaria y el comercio exterior, son algunos de los servicios afectados. Pero además se redujo al máximo la atención al público en los bancos y no abren las dependencias estatales en las que ATE tiene representación; tampoco funciona la recolección de residuos, el transporte de carga y no abren las estaciones de servicio de combustible.

«Maldito impuesto al trabajo», puede leerse en los afiches en las calles que mandaron a pegar los gremios. La reivindicación por el impuesto que pesa sobre los salarios unifica posturas en el atomizado mapa sindical. Agrupa en un mismo sector a oficialistas y a opositores. De hecho, ayer, el jefe de la Uocra y uno de los dirigentes que mejor vínculo mantienen con la Casa Rosada, Gerardo Martínez, manifestó que «Ganancias es injusto» y especuló con que la medida de fuerza podría tener «gran adhesión».
Optimismo por la convocatoria en los sindicatos

Pablo Micheli, de la CTA disidente, fue optimista sobre la convocatoria, que, según sostuvo, será «contundente», y resaltó el gesto de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que conduce Antonio Caló, a su vez secretario general de la CGT alineada con el Gobierno, de dar libertad de acción a sus afiliados. «Van a parar casi todos los gremios, hasta los gremios oficialistas, como la UOM», resaltó. Además, planteó la continuidad del plan de lucha. «Vamos a tener que discutir en 15 o 20 días cómo hacemos un paro de 36 horas con movilizaciones», enfatizó.

Desde la CGT de Moyano, el secretario general del gremio de Judiciales, Julio Piumato, pronosticó que el paro marcará «una jornada histórica», con un reclamo «contra la precarización laboral, contra el impuesto al trabajo y por aumento de emergencia a jubilados».

Además, el Partido Obrero (PO) afirmó que la medida de fuerza suma adhesiones y vaticinó que representará un quiebre en la CGT oficialista. «El paro crece. Se quiebra la CGT oficial, paran las grandes plantas y parques industriales de gremios no adheridos a partir de asambleas obreras», destacó Néstor Pitrola.
La postura del Gobierno

Hasta último momento el Gobierno intentó neutralizar el reclamo, al convocar a los empresarios del transporte público, que son beneficiados con millonarios subsidios para abaratar sus tarifas y evitar despidos.

Desde el Ejecutivo se mantiene el rechazo a modificar en el corto plazo el tributo o elevar las escalas del mínimo no imponible de Ganancias. Con las últimas modificaciones impositivas, concretadas en agosto de 2013, Ganancias es tributado por el 10,2% de los trabajadores registrados (955.527) y el 0,7% de los jubilados (39.641), según informó la AFIP.

Son alcanzados hoy por Ganancias todos aquellos sueldos y jubilaciones que sean superiores a los 15.000 pesos desde agosto de 2013.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que había opinado que el reclamo «es justo», quedó aislado ante las expresiones del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y del ministro de Economía, Axel Kicillof. «No hay relación entre el reclamo y la medida adoptada. Afecta sólo al 10% de los asalariados», dijo Tomada. Mientras que Kicillof fue más preciso y no descartó un cambio a futuro: «El mínimo no imponible está muy bien porque se ajustó muy fuerte hace dos años, y después lo de las alícuotas se puede discutir»..

Fuente: La Nación

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