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Si la decisión de emprender un viaje compensatorio del primero por el que el actor alegó haber sufrido diversos incumplimientos contractuales, fue unilateralmente tomada, no puede reprochársele a la empresa de viajes demandada incumplimiento alguno.

AvionPartes: Melatti Ramiro y otros c/ Viajes Falabella S.A. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario

Sala/Juzgado: Tercera

Fecha: 17-nov-2014

Cita: MJ-JU-M-90560-AR | MJJ90560 | MJJ90560

Si la decisión de emprender un viaje compensatorio del primero por el que el actor alegó haber sufrido diversos incumplimientos contractuales, fue unilateralmente tomada, no puede reprochársele a la empresa de viajes demandada incumplimiento alguno.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que rechazó la demanda de cobro de pesos por incumplimiento en la contratación de un viaje toda vez que no puede endilgarse responsabilidad a la empresa accionada por los perjuicios que pudieran derivarse de incumplimientos incurridos durante un viaje posterior, compensatorio de los incumplimientos del primer viaje contratado, desde que antes de la aceptación del ofrecido viaje compensatorio se dejó en claro la total ausencia de vinculación con la empresa que realizó el primer viaje.

2.-Cabe el rechazo de la demanda de daños y perjuicios derivados del incumplimiento de un contrato toda vez que la determinación de la importancia de los daños y perjuicios implica que debe haber quedado determinada su concreta existencia y explicitarse los criterios y circunstancias que le dan sustento, en el escrito en análisis la recurrente no describe cuales fueron los daños, no los precisa, por lo que el agravio deviene incierto y difuso, inapto para sustentar una apelación dentro de los recaudos del art. 365 , CPCC.

Fallo:

En la ciudad de Rosario, a los 17 días del mes de Noviembre de 2014, se reunieron en Acuerdo los Sres. Jueces de la Sala Tercera de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Dres. María del Carmen Álvarez, Mario E. Chaumet y Dario L. Cúneo, para dictar sentencia en los caratulados «MELATTI, RAMIRO Y OT. c/ VIAJES FALABELLA S.A. s/ DAÑOS Y PERJUICIOS», Expte. N° 313/12, venidos del Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la 6ta Nominación de Rosario, en apelación de la sentencia N° 1455 de fecha 26 de Mayo de 2011 obrante a fs. 130/132, y habiéndose efectuado el estudio de la causa, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

PRIMERA: Es nula la sentencia recurrida?

SEGUNDA: Es ella justa?

TERCERA: Qué pronunciamiento corresponde dictar?

Efectuado el sorteo de ley, resultó el siguiente orden de votación: Dres. Chaumet, Álvarez y Cúneo.

A la primera cuestión, dijo el Dr. Chaumet: El recurso de nulidad no ha sido mantenido en esta instancia. Por ello y atento no advertir vicio sustancial que autorice la revisión de oficio, voto por la negativa.

A la misma cuestión, dijo la Dra. Álvarez: De conformidad con lo expuesto por el Sr. vocal preopinante, voto por la negativa.

A la segunda cuestión, dijo el Dr. Chaumet: 1. El caso puede sintetizarse de la siguiente manera:

1.1 El actor promovió demanda de daños y perjuicios contra Viaje Falabella S.A.tendiente al cobro de la suma de $8.000.- con más intereses y costas.

Dijo que contrató con la demandada un viaje de placer con destino a la ciudad de Villa Gesell y que abonó en ese acto $100 en efectivo y tres pagos con su tarjeta CMR Falabella, lo que totalizó por todo concepto la suma de $630.-

Explicó que el transporte fue realizado -por disposición de la demandada- a través de una empresa denominada «La Pataia» y abarcaba una estadía de 7 noches con pasajes de ida y vuelta, y con pensión completa en el hotel «El Duri» de dicha ciudad balnearia.

Manifestó que el ómnibus no contaba con la mínimas condiciones de seguridad y que con motivo de ruptura de neumáticos tuvieron que efectuar varias paradas a lo largo del viaje. Agregó que el viaje de regreso no se realizó en el ómnibus contratado y por el que se había pagado un alto precio para asegurarse un mayor confort, y que tampoco el hotel «El Duri» en la ciudad de Villa Gesell, revestía el confort que había publicitado la empresa demandada.

Sostuvo que al efectuar el reclamo telefónicamente, una empleada de la empresa les comunicó que serían debidamente recompensados con el ofrecimiento de otro viaje con destino nacional.

Continúo relatando que al comunicarle a la empresa su decisión de realizar el viaje compensatorio, la empleada referida se comprometió a entregarles el voucher correspondiente y al presentarse para efectuar el retiro del mismo, se anoticiaron de que la misma ya no trabajaba más para la empresa Viajes Falabella S.A. Afirmó que al realizar el reclamo correspondiente, la demandada desconoció el ofrecimiento de este viaje comprensatorio.

Dijo que en fecha 14/08/03 la empleada les alcanza el voucher conteniendo una reserva en el hotel Dos Reyes de Mar del Plata y una supuesta reserva de los pasajes para trasladarse por ómnibus.Agregó que en virtud de ello se presentó en la empresa que desconoció por completo esta situación y le dijo que eso era otro ardid de la ex empleada.

Con posterioridad relató el actor que efectuó una denuncia ante la Dirección General de Comercio Interior de Santa Fe, concertándose dos audiencias de conciliación, sin resultado positivo alguno.

Reclamó: a) daño material: gastos de pasaje, estadía en Mar del Plata, comprensivo de gastos que tuvieron que afrontar en ocasión del supuesto viaje compensatorio que debió haber sido abonado por la empresa demandada; y b) daño moral: por los perjuicios ocasionados en su persona.

1.2 Al contestar la demanda, la empresa efectuó una negativa generalizada de los hechos invocados que no fueran objeto de un especial reconocimiento.

Así, reconoció las audiencias realizadas en la Dirección General de Comercio Oficina de Defensa del Consumidor y aclaró que en la misma el apoderado de la empresa «La Pataia» ratificó que el viaje a Villa Gesell había sido efectuado por su empresa en la fecha estipulada.

Dijo que la Sra. Lorena Solari trabajó en relación de dependencia para Viajes Falabella S.A hasta el 30/07/03 fecha en la cual presentó su renuncia.

Manifestó que Viajes Falabella S.A es una agencia intermediaria que actuó sin mediar culpa o negligencia, razón por la cual no corresponde la aplicación del art. 1113 del Cód.Civil.

1.3 El magistrado de primera instancia rechaza la demanda con costas a la actora, argumentado que no puede endilgarse responsabilidad a la empresa accionada por los perjuicios que pudieran derivarse de incumplimientos incurridos durante el viaje que el actor efectuara en Mar del Plata, por cuanto la misma en forma previa a la aceptación, dejó en claro su total ausencia de vinculación con dicho viaje.

Contra dicho decisorio se alzó la recurrente e interpuso recurso de apelación y conjunta nulidad.

2.1 Al expresar sus agravios, el actor se queja de la sentencia en crisis por cuanto se aparta de hechos que fueron suficientemente acreditados y por no incluir dentro de su razonamiento el rubro del daño moral.

Dice que el juez de grado confundió los hechos ocurridos en el viaje a Villa Gesell con el supuesto viaje compensatorio realizado con posterioridad a la ciudad de Mar del Plata.

Sostiene que el sentenciante por un lado concluye su razonamiento estableciendo que hay responsabilidad contractual de la accionada en el viaje de su parte a Villa Gesell y seguidamente se aparta de dicho razonamiento haciendo hincapié en el viaje compensatorio a Mar del Plata.

Asimismo, expresa que se encuentra suficientemente acreditado el daño moral ocasionado a su parte.

2.2 El recurrido contesta y dice que el sentenciante no ha hecho más que valorar las pruebas arrimadas por los actores. Agrega que el decisorio no ha incurrido en ninguna omisión y que está debidamente fundado.

Sostiene que no surge de autos el daño moral invocado por el recurrente y que, de existir, no es responsabilidad de Viajes Falabella S.A.

Afirma que en materia de incumplimiento contractual la indemnización del daño moral es de interpretación restrictiva y limitativa y en consecuencia, no basta con su mera invocación sino que quien la alega tiene a su exclusivo cargo la prueba concreta de su existencia. Manifiesta que no corresponde indemnizar el daño moral si no se ha demostrado que se han sufrido perjuicios de carácter extrapatrimonial suficientes para justificar el reclamo.

3.Cabe adelantar que el recurso interpuesto no ha de prosperar.

Sostiene la parte recurrida que la recurrente no ha cumplido con la carga de expresar agravios.

Le asiste la razón. Cabe recordar que se ha definido a la expresión de agravios como el escrito en el cual el apelante examina los fundamentos de la sentencia y concreta los errores que a su juicio ella contiene, de los cuales derivan los agravios que reclama. Se ha dicho que la crítica concreta y razonada no se sustituye con la mera discrepancia, sino que implica el estudio del razonamiento del juzgador, demostrando a la Cámara las equivocadas inducciones, deducciones y conjeturas sobre las distintas cuestiones resueltas (cfr. Fenocchietto y Arazi, «Código Procesal Civil y Comercial de la Nación», T. 1, pág- 831 y ss.). En definitiva, si no hay una crítica razonada del fallo, no se demuestran los motivos de disconformidad con los argumentos que contiene; no se determina el error de la sentenciante que avale la revocación por injusta, de su decisión alzada. En el caso en análisis no puede perderse de vista que se pretende una condena de daños y perjuicios.

3.1 La determinación de la «importancia» de los daños y perjuicios implica que debe haber quedado determinada su concreta existencia y explicitarse los criterios y circunstancias que le dan sustento. En el escrito en análisis la recurrente no describe cuales fueron los daños, no los precisa, por lo que el agravio deviene incierto y difuso, inapto para sustentar una apelación dentro de los recaudos del art. 365, CPCC.Dice que el juez de grado confundió los hechos ocurridos en el viaje a Villa Gesell con el supuesto viaje compensatorio realizado con posterioridad a la ciudad de Mar del Plata, pero de la lectura íntegra del escrito en análisis, de la propia demanda, como así también del alegato sobre el mérito de la prueba, no es posible localizar una expresión que permita inferir con precisión cual es el daño que sufrió. Es más la «confusión» proviene de su propia pretensión, dado que invoca genéricamente daños de un viaje a Villa Gesell pero pretende el pago de uno realizado a Mar del Plata. En relación a los daños, la recurrente reclamó: a) daño material: gastos de pasaje, estadía en Mar del Plata, comprensivo de gastos que tuvieron que afrontar en ocasión del supuesto viaje compensatorio que debió haber sido abonado por la empresa demandada; y b) daño moral: por los perjuicios ocasionados en su persona.

Como lo ha sostenido este Tribunal en otros casos, no es factible diferir la determinación del daño que se pretende que se repare a premisas conjeturales.

Es por ello, que la falta de precisión en la invocación concreta de los daños que dice haber sufrido y serían el fundamento de la pretensión deducida, gravitan en contra de la parte actora, dado que para inferir la responsabilidad de la demandada, no le es permitido omitir la descripción del daño, su extensión o medida.

3.2 Sin perjuicio de ello tampoco el recurrente menciona cómo logró probar la existencia de los daños, máxime teniendo en cuenta que es la parte actora quien tiene la carga de probar los hechos constitutivos invocados en la demanda.

3.3. No obstante lo dicho precentemente, es dable destacar que de las pruebas arrimadas (testimoniales de Jorge Magariños a fs. 49 y Silvia Ana San Martín a fs. 71; y constancia de pago, resumen de cuenta de la tarjeta CMR Falabella a fs. 1 y 2 y confesional de fs.40) surge que la realización del viaje a Mar del Plata fue producto de una decisión unilateral de la parte actora. En consecuencia, los gastos derivados del mismo deben ser soportados por su propia cuenta, máxime dada la negativa de la accionada a reconocer previo a su realización, la contratación del aludido viaje compensatorio.

Sentado ello, cabe destacar que la doctrina de los propios actos se abastece en el principio de la buena fe (Art. 1198 primera parte Código Civi), y la seguridad jurídica en el tráfico negocial. En efecto, cuando el justiciable, afirma, alega o sostiene categóricamente un hecho, luego no puede desconocer o impugnar esa circunstancia fáctica jurídica. Cabe así excluir la conducta antifuncional desde que nadie puede ponerse en contradicción con sus propios actos, ejerciendo una conducta incompatible con un comportamiento anterior deliberado, jurídicamente relevante y plenamente eficaz». (Cnac.Civil Sala K 14/11/90, JA:1991-II- 187).

3.4. Más allá de lo expuesto toca también recordar que en la órbita de la responsabilidad contractual, la obligación de reparar el daño moral no surge acreditado, como en el supuesto de la extracontractual, por el sólo hecho de la acción antijurídica, sino que requiere una demostración de su existencia. Así se ha dicho que: «En todo daño moral por incumplimiento contractual se parte de un perjuicio patrimonial, no siendo menos necesario dada la índole de la materia a la cual se relaciona el daño, que dicho incumplimiento haya producido una conmoción psíquica o desequilibrio emocional de cierta entidad para el contratante in bonis, siendo en definitiva a cargo de quien lo reclama la prueba concreta de la existencia de la lesión que debe ser tal y no una mera inquietud o molestias propias del mundo de los negocios» (C.Civ. y Com. Ros., Sala 4ª, 10 /7 /87, Diel S.R.L. c. Masalín Particulares s. Demanda ord. por daños y perj., Zeus, t.47,1-295).

Sin más cuestiones por analizar y dado que el tratamiento efectuado por el magistrado de instancia es el apropiado respecto de la pretensión esgrimida por la parte actora, corresponde confirmar la sentencia apelada.

Voto pues por la afirmativa.

A la misma cuestión, dijo la Dra. Álvarez: Compartiendo los argumentos expuestos por el Dr. Chaumet, adhiero a su voto.

A la tercera cuestión, dijo el Dr. Chaumet: Corresponde: 1. Rechazar los recursos interpuestos. 2. Costas al vencido (Art. 251 CPCC). 3. Regular los honorarios de los profesionales intervinientes en el 50% de los que, oportunamente, resulten regulados en primera instancia.

A la misma cuestión, dijo la Dra. Álvarez: El pronunciamiento que corresponde dictar en los presentes autos, es el que formula el Dr. Chaumet. En tal sentido voto.

Seguidamente, dijo el Dr. Cúneo: Habiendo tomado conocimiento de los autos, y advirtiendo la existencia de dos votos coincidentes en lo sustancial, que hacen sentencia válida, me abstengo de emitir opinión (art. 26, ley 10.160).

Con lo que terminó el Acuerdo, y atento sus fundamentos y conclusiones, la Sala Tercera de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial;

RESUELVE: 1. Rechazar los recursos interpuestos. 2. Costas al vencido (Art. 251 CPCC). 3. Regular los honorarios de los profesionales intervinientes en el 50% de los que, oportunamente, resulten regulados en primera instancia.

Insértese, hágase saber, bajen y déjese nota marginal de esta resolución en el protocolo del juzgado de origen («MELATTI, RAMIRO Y OT. c/ VIAJES FALABELLA S.A. s/ DAÑOS Y PERJUICIOS», Expte. N° 313/12).

CHAUMET

ÁLVAREZ

CÚNEO

(ART. 26, LOPJ)

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