Procesamiento del encargado de revisión y reparación de un montacargas por violación al deber de cuidado determinante de la muerte de una persona

12017Partes: C. H. L. s/ procesamiento

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional

Sala/Juzgado: V

Fecha: 15-dic-2014

Cita: MJ-JU-M-90752-AR | MJJ90752 | MJJ90752

Se confirmó el procesamiento del encargado de revisión y reparación de un montacargas al verificarse una violación al deber de cuidado a su cargo determinante del fallecimiento de una persona.

Sumario:

1.-Cabe confirmar el procesamiento del imputado -en el caso, empleado de la firma a cargo del mantenimiento de un montacargas, encargado de su revisión y reparación- pues, que hubiera estado en marcha en condiciones irregulares y que el encausado admitió, dado que no había finalizado su reparación, resulta trascendente para concluir en la existencia de una infracción a su deber de cuidado, pues de haber desarrollado debidamente su tarea el ascensor no podría haberse movido, evitando de ese modo la decapitación de la víctima, máxime al considerar que el elevador no se encontraba clausurado para su uso, pese a que se estaban efectuando tareas de arreglo, lo cual también es revelador de una conducta inicialmente descuidada y que no puede ser excluida o eximida de responsabilidad por el simple aviso que afirmó haberle dado a la guardia del edificio acerca de que procedería a revisarlo, en tanto el comportamiento esperado o debido era el de inhabilitar su utilización, teniendo en cuenta que se trataba de un lugar con nutrida afluencia de público.

Fallo:

Buenos Aires, 15 de diciembre de 2014.

AUTOS Y VISTOS:

Interviene la Sala a partir del recurso de apelación deducido por la defensa oficial (fs. 314/316vta.) contra el auto por el que se dictó el procesamiento de H. L. C. por ser considerado autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo (fs. 298/310 vta. punto 1).

A la audiencia celebrada en los términos del artículo 454 del Código Procesal Penal de la Nación concurrió la defensora oficial ad hoc Gilda Belloqui, quien desarrolló sus motivos de agravio.

Finalizada la exposición, el Tribunal deliberó en los términos establecidos en el artículo 455, ibídem.

Y CONSIDERANDO:

Las pruebas reunidas en la encuesta permiten convenir, con el grado de probabilidad requerido para esta etapa por el artículo 306 del código adjetivo, que H. L. C. habría sido negligente en el desarrollo de su actividad como encargado de la revisión y reparación del ascensor n° 7 (montacargas) ubicado en . de esta ciudad, el 23 de septiembre de 2013, tarea que se le encomendara debido a su condición de empleado de la firma «.», a cargo del mantenimiento de dicho aparato.

La infracción al deber de cuidado inherente a C. en función de su rol, generó que cerca de las 14:30 de aquel día, después de que ingresaran a la cabina desde la planta baja del edificio G. T. y M. C. P., y comenzara a hacerlo también D. R. T., el elevador iniciara su ascenso con las puertas abiertas, lo que provocó que T. perdiera el equilibrio y cayera, quedando la mitad de su cuerpo fuera del montacargas. Así, al alcanzar el ascensor la parte superior de la puerta de la planta baja, la víctima quedó aprisionada entre aquel extremo y el piso de la cabina, motivo por el cual se produjo su decapitación.

El imputado era quien por entonces estaba desarrollando tareas de reparación precisamente de ese elevador. En su descargo por escrito C.manifestó que si bien inicialmente estaba afectado al arreglo del ascensor n° 6, cesó en dicha actividad para dedicarse al n° 7 al detectar que había dejado de funcionar.

Refirió que en primer término, desde la sala de máquinas situada en el sexto piso del edificio, colocó en «posición manual o inspección» a dicho ascensor, «reali[zó] un control del tablero de control y. detect[ó] que había un circuito que no funcionaba, desconociendo cual, pero que se trataría de alguna de las puertas. Reali[zó] un puente para que el ascensor funcione para [él], así podía subirlo manualmente de donde estuviera al piso quinto [para poder] subir[se] al techo del ascensor [y] comenzar a buscar donde estaba la falla».

Aclaró que en la posición de inspección o manual la «velocidad [del elevador] es absolutamente reducida (menos de un tercio de la velocidad normal) y solo funciona a botón pulsado, quiere decir que si se aprieta y suelta el botón éste no funciona. esta función definitivamente anula el pulsador, lo que significa que por más que se llame al ascensor, no responde. sólo responde a los botones del techo de la cabina y no . a las llamadas exteriores». Dijo que al trabajar sobre el techo de la cabina » y a velocidad reducida . comen[zó] a pasar piso por piso . y detect[ó] la falla eléctrica en el cableado del piso tercero. Mientras trabajaba en el techo de la cabina reparando el cable cortado, la cabina quedó en una posición intermedia entre el segundo y el tercer piso. Lo que implica que jamás quedó a nivel de piso por ende nadie podía ingresar al mismo mientras estaba siendo reparado. Terminada la reparación viaj[ó] en el techo del ascensor . desde el tercer piso hasta el quinto donde proced[ió] a abrir la puerta exterior, retirar [las] herramientas y subir a dejarlas en la sala de máquinas en el piso 6to.procedió a cerrar la puerta exterior del ascensor quedando el mismo inaccesible ya que quedó entre dos pisos».

Relató que «subi[ó] nuevamente a la sala de máquinas, pero en ningún momento volv[ió] a colocar el ascensor n° 7 en posición automático para que vuelva al servicio puesto que no tenía apuro ya que aún debía engrasar las guías del ascensor antes de ponerlo nuevamente en funcionamiento. Sabiendo que estaba el ascensor n° 5 en funcionamiento para el público, decidi[ó] bajar al quinto piso para ir al baño. Cerr[ó] la puerta de la sala de máquinas con candando y comen[zó] a bajar al quinto piso donde está el baño.

En el trayecto es que escuchó un grito desgarrador y que algo había pasado.» (fs. 295/297).

Sus dichos dan de bruces con el informe pericial elaborado por la División Siniestros de la Superintendencia Federal de Bomberos que concluyó en que «no actuó al momento de ocurrencia del siniestro el sistema de seguridad que impide el desplazamiento del elevador cuando alguna puerta, tanto del rellano como de la cabina, permanece abierta» y estimó como hipótesis del modo de producción que «Ante la permanencia de las puertas de rellano de planta baja y/o cabina, alguna persona que se encontrara en la sala de máquinas haya intentado desplazar la cabina del mismo, accionando manualmente los contactores de aceleración y ascenso, hasta que la cabina alcance el 3° piso. En tales circunstancias, se produce el arranque del motor de la máquina, violando todas las seguridades del sistema (aunque alguna puerta permanezca abierta), logrando el desplazamiento de la cabina. Por lo tanto, si alguna persona está ingresando o saliendo de la cabina con ambas puertas abiertas (de rellano y cabina), ésta comienza a desplazarse pudiendo provocar el siniestro como el acaecido», para finalizar afirmando «en cuanto al factor causal que ocasionara el siniestro, el mismo se correspondería con una maniobra indebida por parte del operador del ascensor» (fs.169/175).

No hay que olvidar que al menos al momento inmediatamente anterior al de producción del hecho C. estaba operando en la sala de máquinas el panel de control del elevador n° 7, y, conforme surge del referido peritaje, sólo desde allí y a través de su accionamiento manual podía lograrse el ascenso y descenso del montacargas aún con sus puertas abiertas, cómo se verificó en el caso.

El propio imputado dijo que al retirarse con destino a los sanitarios, cerró la puerta de la sala de máquinas con llave, con lo cual no habría habido posibilidad de que alguien distinto de él hubiera entrado en su ausencia.

Frente al modo en que se desarrollaron los acontecimientos, esto es el desplazamiento del ascensor, pese a estar en posición de manual o inspección como sostuvo C., e incluso con sus puertas abiertas, pierden fuerza los dichos del encausado en cuanto a que no habilitó su funcionamiento.

A su vez, cobran especial relevancia las declaraciones de las testigos G. T. y M. C. P., que son quienes estaban en el ascensor cuando ocurrió el siniestro. Ambas fueron contestes en orden a que dicho aparato estaba funcionando, tanto es así que descendió hasta el hall de la planta baja, donde ambas, al igual que T., esperaban el arribo de cualquiera de los tres elevadores (fs. 18/19 y 184/185).

Esa afirmación contradice lo manifestado por C.en punto a que el montacargas no respondía a las llamadas exteriores y por estar en posición manual o de inspección -la cual sostuvo que nunca cambió- habría de permanecer detenido entre dos pisos, tal como dijo haberlo dejado para acudir por última vez a la sala de máquinas.

La circunstancia de que el ascensor hubiera estado en marcha en dichas condiciones, en que el propio encausado admitió que no había finalizado su reparación, resulta trascendente para concluir en la existencia de una infracción a su deber de cuidado, pues

de haber desarrollado debidamente su tarea el ascensor no podría haberse movido.

Ante ello, pierde importancia establecer si al acceder a la cabina T. accionó o no el botón interno (dato aportado por la testigo P.), pues se ha acreditado que estaba funcionando, en tanto previamente descendió hasta la planta baja, cuando la posición de manual o inspección en que según C. se hallaba, habría impedido dicho desplazamiento.

Por otra parte, esa posibilidad se encuentra a su vez descartada por los dichos del perito ., quien negó que el ascensor hubiera podido moverse con las puertas abiertas aún de presionarse un botón en el interior de la cabina (fs. 196/197).

Cabe por último añadir que las pruebas anexadas a la encuesta dan cuenta de que el elevador no se encontraba clausurado para su uso, pese a que se estaban efectuando tareas de arreglo sobre aquel, lo cual también es revelador de una conducta inicialmente descuidada por parte del imputado (ver al respecto lo dicho por Marco Antonio Terragni en «El delito culposo», págs. 55 y ss., Editorial Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 1998), que no puede ser excluida o eximida de responsabilidad por el simple aviso que afirmó haberle dado a la guardia del edificio acerca de que procedería a revisar dicho ascensor, en tanto el comportamiento esperado o debido era el de inhabilitar su utilización, máxime en un lugar con tanta afluencia de público como aquel en que se produjo el evento.

Por las razones hasta aquí dadas, es que esta Sala RESUELVE: CONFIRMAR el pronunciamiento de fs. 298/310vta. punto 1 en cuanto fue materia de recurso.

Notifíquese y devuélvase al juzgado de origen.

Sirva lo proveído de muy atenta nota de envío.

MARIANO GONZÁLEZ PALAZZO

CARLOS ALBERTO GONZÁLEZ

ALBERTO SEIJAS

Ante mí:

Javier R. Pereyra

Prosecretario de Cámara

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: